Único capítulo
El extraño mundo de Jeon
Nota: adaptación a la película "El mundo extraño de Jack"
El Rey de las Sombras uno de sus tantos nombres, asi es como lo llaman a aquel ser vestido totalmente de negro, un traje ajustado con rayas blancas, cara palida y una sonrisa aterradora para quines no lo conocen.
Oscuridad.
Un reloj de huesos marca la medianoche y el eco de un grito se funde con aplausos, el pueblo de Halloween celebra, pero entre la multitud, una figura se separa de lo común: el Rey del Miedo.
En la ciudad de Halloween, donde los gritos son melodía y el espanto un arte, el rey de todos, los muertos lo aclaman, las brujas lo veneran, pero dentro de su pecho hueco, algo falta.
La luna cuelga como un enorme ojo abierto en el cielo oscuro y aquellas calles están hechas de niebla, de aquellas calabazas que se respiran humo y las puertas se abren solas asustando a cualquiera que no esté acostumbrado a este lugar.
Aquellos esqueletos bailan al ritmo descompasado y en coro de fantasmas que aullan bajo sus tumbas que se abren con fuerza, y sus manos esqueléticas salen al compás de aquellos sonidos tenebrosos salir.
En esa ciudad donde la oscuridad es arte y el miedo es una fiesta para esos seres llenos de vida en muerte, vive aquel rey sin corazón, frío y vacío, con un alma que busca un lugar donde quedarse.
Es un profesional del espanto infernal y ni un ser hay que aguante su faz, es una leyenda entre los vivos y los muertos, un fantasma para los vivos pero un Rey para los muertos.
¡Es alto, elegante, un esqueleto vestido con un traje de negro que brilla bajo la luna!
Es él, es Jeon Jungkook, aquel ser.
Jungkook camina entre las calles empedradas, saludado a los monstruos y sombras, sus movimientos son perfectos, pero su mirada, vacía y esos ojos profundamente negros observan aquella luna una vez más y sus abios se mueven al momento de ver hacia al frente.
—Otra vez lo mismo, el terror de siempre y aún así, nada me estremece como antes.
Gira hacia a la derecha al escuchar algunos gritos de un par de fantasma corriendo por las calles llenas de niebla y oscuridad, varios murciélagos pasando por encima de la luna brillante como siempre, deja salir un suspiro.
—Ni los gritos, ni los muertos, ni el eco de mi propia risa me estremecen como antes.
Sus largas piernas continaun avanzando a cada rincón de la ciudad donde vive, sus ojos negros vibrando como su cuerpo, a su alredeor los monstruos cantan y alaban su nombre con terror, lo aclaman, pero el mira su horizonte, donde el bosque comienza a oscurecerse aun más.
—¡Oh, Jeon! ¡El rugido de tus gritos aún resuena en mis sueños!
—¡Maestro del horror, cuéntanos cómo será la próxima pesadilla!
Jungkook sonríe apenas, educado y su voz es suave, melancólica.
Con una sonrisa de terror le da a todos esos lobos, brujas, fantasmas, calaveras, cualquier cosa muerta y espantosa que se acerca a él, empezando a mover sus cuerpos de un lado a otro aullando de emoción, sus voces empezando a mezclarse entre sí mientras Jungkook se mueve acorde de la música.
—Niños, niñas y los demás, vengan pues les vamos a enseñar un extraño y gran país que se llama Halloween.
—Esto es Halloween, esto es Halloween.
—Gritos vil en la oscuridad, ¡Esto es Halloween!, asustar es nuestro fin, ya verán como todo el mundo temblará.
—Gritos hasta el fin, bajo la luna en la oscuridad ¡Vamos a gritar!
Cualquier ser muerto en esa tierra se mueve con elegancia y terror a su alrededor, bailando con goce y fealdad alrededor de Jungkook que con una sonrisa asusta a los niños y niñas a su alrededor.
Gira un par de veces extendiendo sus brazos mientras que con su sonrisa y es osojos negros siguen observando aquel lugar sombrio que lo llama, vuelve en si a su mundo al ver a aquellos seres esperando decir algo.
—Soy el payaso que te hace llorar, mírame bien, te asustaré.
—Yo soy aquel que no puedes ver, yo soy la sombra que te inspira horror te hago soñar sueños de terror.
Las carcajadas más ruidosas y estremecedoras se escuchan en aquel lugar, aullidos y risas espeluznantes sin más.
Jungkook sonríe y se carcajea de más pero aun así el Rey de la oscuridad quiere más emoción, nuevas sorpresas, sustos son los mismos, mismas cosas, en los lugares que ya conoce, esconderse bajo la cama, salir de lugares oscuros.
¡Todo es lo mismo!
Jeon se detiene en aquella cima hecha de huesos arrastrando sus pies a lo más alto donde la luz de la luna lo alcanza y su traje negro empieza a deslumbrar con intensidd, sus ojos observan ese lugar con más intensidad.
—Otra noche perfecta, otro grito sin alma.
—¿Será que incluso el horror se vuelve rutina?
—¿Dónde está la emoción que una vez me hizo danzar entre las tumbas?
Su mirada se alza al horizonte en aquel valle se pierde entre bruma y árboles retorcidos allí, algo lo llama, no un sonido, sino un silencio distinto.
Un viento helado le acaricia el rostro y la música se desvanece, su soledad pesa más que el mármol de las tumbas.
Y así, el Rey del miedo y la oscuridad comenzó a temerle al vacío sin tener alguna explicación del ¿Por qué?, cada noche, al volver a su torre llena de oscuridad, telarañas y acorde a su terror, Jeon contemplaba el mundo sin alma que había construido.
Criaturas felices en su tristeza, fiestas sin propósito, gritos repetidos como un eco cansado, ¿Qué es lo que le faltaba?, porque sentía que tenía que traer algo nuevo a su tierra.
—He sido el terror en la garganta del mundo ¿Y de qué sirve aterrar, si uno mismo ya no siente nada?
Con pasos largos pero lentos se acerca aquel espejo y observa su reflejo se disuelve, dejando ver sólo la oscuridad detrás con elegancia y vacío como se siente últimamente.
—Quizás… hay algo más allá de la sombra, algo que no se asuste de mí.
Se queda en silencio viéndose detenidamente con un sin fin de pensamientos que van y vienen en su cabeza, solo hay sombras y oscuridad a su alrededor, nada que lo hagan vibrar de terror.
—Algo… que me haga sentir vivo, aunque sea por un segundo.
****
Dentro de aquella torre oscura e iluminada por aquella luna radiante que deslumbra terror y sombras que pasan por doquier, está totalmente ordenado más que eso, perfecto, como un laboratorio del miedo clasificado por nombre, por letra, o número, un orden específico.
Algunos frascos que contienen líquidos de todos colores, libros de hechicería y una calabaza que flota en un frasco con fuego azul más que ardiente y se oyen gritos de horror, un placer para Jungkook lo cual lo hace sonreír de vez en cuando.
Con una pluma vieja hecha de huesos escribe sobre pergaminos rotos mientras en sus ojos vacíos se refleja una llama, concentrado en aquellas palabras que salen de su cabeza sin parar, totalmente silencioso.
Hablando entre murmullos para el mismo reflejando su sombra a cada leve movimiento que da y su rostro serio de la concentración que tiene, frunciendo sus cejas de vez en cuando y sonriendo, su risa sale de la nada.
—Debe haber algo más, algo más que gritar y asustar, algo más que este aplauso hueco, ¿Acaso un monstruo puede soñar con la luz?
El viento se cuela por la ventana atrayendo el sonido de los demás, sus ojos negros se oscurecen al girar y una silueta de una cadaver entrar, sus manos van a su cien masajeandola con fuerza cerrando sus ojos.
Dejando salir un suspiro de horror antes de siquiera decir alguna palabra de esos labios pálidos.
—Tal vez... sí, tal vez incluso los monstruos sueñan.
Aquel cadáver se acerca hacia Jeon con una sonrisa de misterio, colándose a su torre y sus huesudas manos las coloca en los hombros de Jungkook con una aire de atraer sua tensión hacia él, se gira un poco para ver a aquel cadáver que se ríe y camina con torpeza.
Se acerca hacia la ventana por donde entró y señala con uno de sus huesudos dedos más que esqueléticos hacia el bosque oscuro, un lugar que nadie se atreve a poner un solo esqueleto.
Nadie sabe qué es lo que vive en esos lugares, una vez vas no vuelvas jamás…
—Solo digo…
El huesudo cadáver se desliza por la ventana así como entró sin más, dejando a Jungkook pensativo por aquellas dos palabras, pero esa vista que tiene desde su torre hasta a aquel bosque le da más ideas.
Camina con determinación hacia su ventana con una sombría luz a su alrededor, sus ojos observan aquel lugar y sin pensarlo dos veces gira para tomar un par de cosas de sus cajones guardando todo en una pequeña mochila.
Baja por aquellas escaleras en círculos deslizándose con facilidad y una sonrisa de determinación se le cruza en sus labios, su mente teniendo en cuenta que puede que ni pueda regresar, pero tiene que saber que es lo que quiere.
Y así con determinación corre por todas las calles empedradas con neblina a su alrededor, empezando a cantar de una forma alegremente aterradora, los monstruos que lo ven se quedan impacientes, sin saber qué es lo que se le ha cruzado en su mente.
Lo ven alejarse con rapidez y esa sonrisa que lo caracteriza de horror.
—¿Qué es, qué es?
Es lo que se preguntan al verlo desaparecer de su vista sin más.
Y así es como Jungkook camina sin rumbo cruzando aquellos límites de su reino con entusiasmo y una sonrisa que se oscurece a cada paso que da, el suelo cruje con hojas muertas, el aire parece murmurar su nombre.
Jungkook camina solo con sus propias sombras por detrás también curiosa por donde irán esta vez, qué es lo que descubrirán en el camino que han tomado y que es lo que encontraran.
Con la luna siguiéndolo como un amante silenciosa detrás de él, persiguiendolo a cada paso largo que da, cada crujido más fuerte y el eco de su propia respiración con horror haciéndole compañía mientras se sigue adentrando.
Nadie se atreve a salir del valle del miedo, pero la curiosidad, cuando nace del alma vacía, es más fuerte que el horror.
Entre la niebla, Jungkook ve los antiguos árboles con puertas talladas en sus troncos y cada una representa un mundo distinto: Navidad, Pascua, San Valentín, Hadas, etc… y una que nunca había visto: una luna azul con pétalos a su alrededor.
—¿Qué es? ¿Qué será?
—¿Otra celebración? No. Esto huele a algo más, huele a vida.
La curiosidad lo devora con fuerza y sin más, extiende su mano esquelética tocando aquella puerta con el símbolo de la luna azul con pétalos a su alrededor, hay una luz más que brillante cual tiene que cubrir con su otra mano su rostro.
Entrecerrando sus ojos y un remolino de luz lo envuelve rápidamente con fuerza arrastrandolo hacia dentro de ese árbol y cae dentro, el mundo cambia.
Y así, sin entender el llamado, el Rey del Terror tocó el umbral de otro mundo y fue tragado por la maravilla.
Jungkook despierta en un campo cubierto de ¿flores?, el cielo tiene un color que jamás había visto en su larga vida y el viento canta, todo respira.
—¿Qué es este lugar?, todo… late.
Jeon empezó a caminar entre las flores llenas de vida y colores, asombrado por los insectos, por como una luna pero más brillante iluminaba todo, por el sonido del agua correr y por cada espacio que se encontraba.
En un rincón escondido, una figura observa a lo lejos a ese esqueleto caminar con curiosidad por su lugar, Jimin.
Su piel es pálida, remendada con hilos finos, pero sus ojos parecen de fuego suave, observa cada paso que da ese esqueleto, mientras que en sus finas manos lleva un ramo de rosas blancas con rojo.
Esos grandes pero hermosos ojos azules siguen cada paso hasta que ve que se acerca hacia aquellos árboles que dan hacia su hogar, sale de inmediato entre esos grandes arbustos y al hacer ruido Jungkook se gira al momento.
Sus ojos viendo una figura bastante extraña y con mucha vida, se impresiona al verlo de pie sosteniendo aquel ramo entre sus finas y perfectas manos con hilos cosidos a la perfección, brillan con ternura aquellos ojos, y hay fragilidad en él, pero también una fortaleza callada, como quien ama sin ser visto.
—No deberías estar aquí, este no es un lugar para los muertos.
Jungkook se estremece ante aquella voz dulce y suave hablarle.
—¿Y tú? ¿Quién eres tú para decidirlo?
—Soy uno de los guardianes de este lugar y este mundo no soporta la tristeza y tú estás lleno de ella.
Sus ojos negros profundos lo ven de pies a cabeza y es algo aterrador lo que siente de la nada, un silencio cae entre ellos dos pero aun asi, Jungkook es el primero en dar largos pasos hacia ese figura pequeña llena de colores impecables.
Nada es sombrío entre ese chico, Jimin decide dar unos cuantos pasos hacia él con seriedad tratando de proteger su hogar de esa figura llena de tristeza, Jungkook sonríe con una mezcla de ironía y ¿Ternura?
—Soy Jeon Jungkook, el Rey del terror, y he venido a buscar algo que no puedo nombrar.
—Entonces buscabas algo que sentir, eso aquí tiene un precio, Jungkook.
Jungkook sonríe levemente ante aquella melodía salir de ese chico tan pequeño antes sus ojos oscuros, mientras tanto Jimin lo observa con calma y trata de ver más allá de aquella alma llena de tristeza y horror.
—He pagado con mis huesos, no tengo miedo de un precio más.
Aquel suave y perfecto rostro hace levantar una ceja, sonríe un poco porque no sabe lo que dice ese esqueleto que vino a parar a su hogar, Jimin se acerca un poco más a él y colocándose de puntillas estira su mano para tocar aquel rostro frío, pálido, sin vida.
Por primera vez, Jungkook siente algo que no podía explicar del todo pero fue como un temblor, un calor y su risa se apagó al no saber qué es exactamente, sus ojos se abren como si recordaran lo que era vivir.
—Esto…
—Esto sí da miedo.
Sale de sus labios con un ligero temblor al instante dejando que es pequeña criatura mantenga sus dedos finos y perfectos en su mejilla, sus ojos negros observando aquellos de color brillante y llenos de vida.
No entiende que es lo que siente con solo mirarlo a sus ojos y como es que ese pequeño cuerpecito sigue frente suyo después de mostrarle su aterradora sonrisa, es como si el tiempo se hubiera detenido en ese mismo momento también.
—Eso que sientes no es miedo, es un sentimiento, pero aún no sabes llamarlo.
Jungkook sonríe con un aire de ironía ante aquellas palabras salir de los labios de esa pequeña criatura que tiene frente a él, se acerca lentamente para cerrar ese corto espacio que tiene, como si temiera romperlo.
—La noche es lo único que me comprende, tú, no entenderías este vacío.
—A veces pienso que el vacío es una herida que se parece al amor, solo que nunca cicatriza.
Jungkook lo observa en silencio y hay un temblor en su calavera, una grieta en su compostura, pero él gira, finge indiferencia, se oculta tras su sonrisa siniestra dejando caer aquella mano que antes estaba sobre su mejilla fría.
Jimin trata de descubrir un poco más a ese ser triste frente a sus ojos llenos de color y alegria, observa con más determinacion que antes, se acerca un poco más pero el ruido de sus pasos hace que Jungkook se gire viendolo.
—¿Y qué busca el Rey del terror en un mundo que respira?—Le pregunta.
—Tal vez un motivo para seguir existiendo, allá todo es ruido, aquí hay silencio—Sus labios se cierran y lo miran una vez más—Y tú… eres distinto a todo—Le dice en voz baja viéndolo a los ojos.
Jimin aparta la mirada ante esas palabras, ¿El Rey del terror puede decir eso?, una mariposa se posa sobre sus dedos y Jungkook lo observa maravillado, como si nunca hubiera visto belleza antes
—Allá, las alas se rompen antes de volar, y aquí las sostienes—Susurra más para el mismo viendo a esa hermosa criatura pequeña ante sus ojos.
***
Los días para Jungkook se empezaron hacer cortos en su mundo lleno de oscuridad y sustos por donde quiera, empezó a frecuentar el mundo de Jimin día tras día conociendo sus diversas formas de reinar, de ver un nuevo mundo cual lo llenó de impacto.
Pero a la vez empezaba a sentir una extraña sensación formándose en su esquelético pecho, como si estuviera lleno de vida de una forma, era algo único pero a la vez lo aterraba al no saber qué es lo que era eso, pero aun así, en secreto visitaba ese mundo.
Y Jimin le enseñaba las cosas de su mundo, el amanecer tenía la vista más hermosa ante sus ojos y para Jungkook colores extraños más que espeluznantes aquellas gotas de agua y su aroma que desprendían, había recordado la sensación cuando aún era un ser vivo, antes de convertirse en el Rey de las sombras y terror.
Empezando a reír de más sin mostrar aquella sonrisa aterradora, era diferente, y sin darse cuenta empezó a cambiar poco a poco, porque esos días empezaron a ser semanas, y sin más Jungkook le empezó a describir su propio mundo.
Con goce y alegría, con un orgullo de donde proviene haciendo que Jimin se interesara por ese mundo tan raro, pero ver a Jungkook no parecía verlo diferente, sonreía ante sus cuentos de terror pero también se asustaba un poco.
Pero le hacía ver donde el miedo es arte y la noche nunca termina, un lugar donde solo conocen aquella luna sin más.
Y una tarde en la cual Jeon se encontraba acostado entre una tela sedosa y más que cómoda observando a Jimin con atención, cual entre sus hermosas manos tenía algo extraño para él, se encontraba cosiendo y totalmente concentrado en ello, sintió aquella mirada fría y oscura sobre él.
Levantó su rostro para ver aquel ser, le dedicó una sonrisa y dejó a un lado sus objetos.
—Tu mundo suena algo triste, pero también hermoso, ¿Como es asustar?
Los ojos de negros de Jungkook brillanron al instante al escuchar aquellas palabras, era una emocion terrorifica que le causaba espantos de alegria, se sento con elegancia.
—Es como pintar con oscuridad, ver cómo los corazones laten más fuerte solo porque existes.
—Entonces, el miedo, también es una forma de hacer sentir.
Un breve silencio se crea entre ellos dos, Jungkook se asombra mucho al instante ante aquella respuesta, y Jimin permanece sentado esperando la respuesta, pero sus bellos ojos mirando aquel ser.
—Nadie en mi mundo entendió eso, pero tú sí.
Jimin le dedica una sonrisa y sus manos acarician aquellas flores de varios colores ante la vista de Jungkook, toma una de esas flores azules y con lentitud y suavidad la toma para entregarla a Jeon.
Él la tomó con cuidado, como si temiera romperla.
—El miedo y el amor se parecen, Jungkook—Hace una breve pausa y se levanta para ir hacia donde está Jeon, cual la observa y se sienta aun lado de él.
—Ambos hacen temblar, ambos duelen, pero ambos nos recuerdan que estamos vivos—Lentamente Jimin recarga su cabeza en el hombro de ese ser.
Los ojos negros y grandes de Jungkook se abren de más ante aquella acción inesperada, es dificil de descifrar pero no hace nada, le permite que se quede a su lado, un silencio agradable, algo nuevo para él.
—Quizás tu oscuridad solo necesitaba un poco de luz—Menciona Jimin con una sonrisa.
—Y la mía… un poco de sombra—Vuelve a decir con timidez.
Jungkook se mantiene callado pero esas palabras tienen un fuerte mensaje para él, un poco de luz.
Así fue como después de ese día el Rey del terror entendió una nueva forma de fomentar más los sustos en las épocas más fuertes, en las noches, una emoción en medio de una luz.
Fue algo increíble lo que su cabeza empezó a divagar ideas tras ideas, y después de esa noche pasaron varios pero varios días sin volver a ese mundo dejando a Jimin preocupado por su ausencia pero a la vez triste.
Mientras tanto Jungkook en su mundo de oscuridad y de neblina se encontraba en su torre escribiendo con su pluma de huesos y aquellos pergaminos con entusiasmo escalofriante, todos los monstruos no saben qué es lo que su Rey había descubierto al salir.
No tenían idea del porque su Rey estaba encerrado por varios días en su torre sin salir, se empezaban a asustar por no verlo y saber cuál era su siguiente movimiento para asustar a todos, sus ideas se agotaban.
Hasta un día la neblina empezó a cubrir todo el lugar y un silencio tan espeso que parecía doler, fue cuando todos vieron salir a su Rey de nuevo de su torre, Jungkook camina entre aquellas empedradas calles y esos monstruos que desnudan sus almas y mentes retorcidas para los sustos.
Con pasos lentos pero largos se acercó hacia donde está todo el pueblo reunido, los momentos se acercaron rápidamente al verlo con una sonrisa extraña y jamás vista antes.
—¡Asustar debe doler y encantar al mismo tiempo!
Los monstruos lo miran confundidos, pero fascinados ante aquellas palabras, y se preguntan ¿Qué fue lo que descubrió?
—Halloween, no es terror, no es gritar ni asustar, es amar las sombras que somos.
Los gritos suenan como cantos, las sombras bailan con fuego azul, las pesadillas tienen belleza, los ojos vacíos de todos se llenan de un brillo nuevo, una chispa, tenue, pero viva, porque ahora Jungkook había encontrado una nueva forma de ver las cosas.
Comprendió aquellas palabras de Jimin ese ser que lo llenó de una emoción única e increíble, por la emoción que Jimin le había enseñado a sentir todos esos días a su lado.
—¡Nuestro Rey ha cambiado!
—¡Y nuestros sustos, son más poderosos que nunca!
***
El viento es ligeramente fresco golpeando el delicado rostro de Jimin cual se encuentra sentado en su manta bordada por el mismo, a la orilla de aquel lago mientras que sus hermosos ojos dejan caer lagrima tras lagrima.
Han pasado muchos días desde que dejó de ver a Jungkook después de todo, se acostumbró a pasar todo el tiempo a su lado conociéndose él uno con él otro, contando todo, pero ahora que de repente dejó de venir lo puso triste.
Pero sin saberlo Jungkook lo observa a la distancia mientras que camina con lenttud para no hacer ningun ruido, entre sus manos llevando varias rosas marchitas de color negro, una sonrisa de alegría al verlo junto aquel lago.
Cuando ve una sombra parada detrás de él Jimin gira y lo ve.
—¿Jungkook?
—Se que tarde, pero lo hice, ¡Lo hice!
—¿Qué hiciste?
—Mi mundo, ahora lo vemos de diferente forma.
Los ojos de Jimin observan aquellas rosas marchitas que sostiene y Jungkook sonríe, extiende sus manos hacia al frente para dárselas, es increíble su forma de sentir de ese ser pálido, se levanta de su manta y da un par de pasos hacia él, tomando aquellas rosas.
Sus ojos se miran fijamente y es Jungkook quién se acerca a Jimin, lo toma de sus brazos acercándose más a él, hay algo que destella entre ellos dos, aquel hermoso ser lo sabe pero ese ser triste lo ha descubierto a su manera.
—Nunca entendí por qué querías cambiar el mundo, Jungkook, pero creo saber que solo querías sentirte vivo—Lo dice con su voz suave.
—Y lo logré, en el momento en que pensé perderte, comprendí lo que es la vida—Lo acerca más a él con emoción—No en los gritos, sino en el silencio de tu voz cuando dices mi nombre—Sus dedos acarician sus mejillas.
Jimin sonríe un poco tímido ante ello y son los dedos de Jungkook que buscan los del tocándose con lentitud de una forma única, y aunque no hay sangre, hay pulso, un pulso hecho de magia, de deseo y de amor imposible.
—No somos humanos, Jungkook, pero lo que siento por ti, lo es.
—Entonces… déjame aprender a sentirlo, enséñame lo que es amar, aunque sea por un instante, aunque al hacerlo se me acabe la eternidad.
Lentamente con una sonrisa en sus rostros se acercan, sus labios siendo diferentes se tocan, un beso que no tiene calor ni vida, pero el universo entero se detiene a mirarlos como diciendo que esto es correcto.
Las calabazas arden más fuerte, las tumbas se estremecen, el aire de las flores brotan con fuerza naciendo una nueva y la noche suspira.
Así, entre huesos y costuras, nació el único milagro que Halloween conoció: dos almas rotas, encontrando abrigo en su vacío.
Jungkook le toma la mano y lo mira con una devoción temblorosa.
—Ven conmigo, mi mundo necesita conocerte y yo, ya no sé vivir entre dos mundos.
—Si cruzo esa puerta, ¿En que me convertiré?
—No lo sé, pero prometo hacer de mi oscuridad un lugar donde puedas florecer.
Jimin sonríe ante ello y sus ojos observan su mundo, los colores que hay aquí en el mundo de Jungkook no existen, pero él mismo sabía que se enamoró de ese ser y que tampoco podía vivir sin él.
Es como si sus almas se hubiesen fusionado, Jimin asiente con una sonrisa y lo único que toma es aquella canasta grande donde tiene sus agujas, mantas, todo lo necesario que ama hacer, es parte de él y lo llevaría consigo mismo.
Jungkook toma aquella canasta y toma la otra mano de Jimin, los dos empieza a caminar hacia aquel portal cual los guiará al bosque y de ahí ir al mudo extraño de Jeon.
Y asi Jimin y Jungkook cruzaron aquel portal traspasado ese mundo, tomadose de las manos caminado hasta el hogar de Jeon, Hallowen que al verlos llegar se impactaron, jamas habian visto algo asi, una critara de color que brilla y que aparenta un corazón, un alma que respira ente ellos.
Jeon Jungkook lo ama con devoción, sosteniendo su mano mientras caminan por la plaza y a su alrededor, los monstruos los observan entre curiosidad y asombro y así el Rey de los sustos aquel ser convirtiéndose en uno de ellos, encontraron su lugar en medio de ambos mundos.
Ni vivos, ni muertos, sino eternos, porque el amor es el susto más dulce que existe.







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