Alabanza al Dios Único y Creador
Dios soberano, cuya voz resonó en el vacío
absoluto para dar inicio a la luz, hoy me arrodilló
ante la grandeza de Tu obra. Al observar el cielo,
veo Tu firma trazada con estrellas y galaxias que
siguen Tu voluntad sin cuestionar, recordándome
que Tu poder no tiene límites ni fronteras. Te
alabo por la perfección del átomo y la vastedad
del universo, por el ciclo de la vida que Tú
sostienes con Tu mano invisible y por el aliento
que pones en cada ser viviente. Eres el creador
del tiempo, el Diseñador del orden en medio del
caos, y el Rey que gobierna sobre los ejércitos
celestiales y las criaturas de la tierra. Mi alma se
conmueve al reconocer que el mismo Dios que
sostiene los planetas se detiene a oír el latido de
mi corazón. No hay montaña tan alta que no sea
Tu estrado, ni abismo tan profundo donde Tu
presencia no ilumine como un faro eterno. Te
alabo por la complejidad del ser humano y por la
simple y hermosa flor que nace en el campo,
pues todo testifica de Tu genio creador. Eres
digno de recibir toda la gloria, el honor y la
alabanza, porque de Ti, por Ti y para Ti son todas
las cosas que existen. Que mi vida sea un
recordatorio de esa armonía universal que busca
exaltar Tu nombre sobre todo nombre.
Amén.








