Te esperaré en la siguiente vida...
La mañana era fresca, la brisa impactaba con el rostro de ambos individuos, la olas eran un sonido de fondo que calmaba sus corazones y el sol, al inicio de aquel día le daba un aspecto hermoso, casí mágico.
Aquella cabaña en medio de la playa, tan solitaria pero a la vez tan acogedora, parecía sacada de un libro, tan bella, los troncos que adornaban su estructura, el porche con un sentido abstracto que le daba algo de encantó a la cabaña y el olor de comida recién hecha era lo que la hacía un hogar.
Tiempo después cuando el desayuno termino y el día se hizo más cálido dos personas salieron de la cabaña, una pequeña niña de tan solo 10 años y un hombre mayor, de 83 años de vida. A pesar de que el hogar fuera hermoso cuando la temperatura subía tenían que salir porque el calor era insoportable.
En la banca del frente la niña ayudo a sentarse a su abuelo pues este ante la edad su cuerpo ya dolía y se cansaba rápido, es por eso que su pequeña nieta siempre que tenía vacaciones en la escuela le encantaba ir a cuidar a su abuelo, kook.
La niña se sentó esperando impaciente que su abuelito empezará a contarle la bella historia que le prometió el año pasado cuando vino a visitarlo.
– ¿Ahora sí me contarás abuelito? – pregunto la pequeña niña – ya estoy grande, crecí todo este tiempo y ya puedo entender –
Jungkook se rió por la insistencia de su nieta, era tan parecida a su hija y a él – Oh si, ya eres toda una señorita – concordó – pero no sé si deba... ¿De verdad quieres que te cuente?
– ¡Si! – grito, emocionada porque al fin conocería a su otro abuelito.
– Bien, entonces todo comenzó...– y mientras empezaba a contar su mente se llenó de recuerdos, recuerdos que guardaba con tanto amor en su memoria.
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Por las calles de Seúl la lluvia caía a cántaros mientras todas las personas corrían despavoridas para encontrar un lugar donde refugiarse. Todos los trabajadores cubrían sus portafolios y hojas de importancia para que no se arruinaran y entre ellos iba un castaño que mientras corría maldecía a todos los dioses que conociera, por sus culpas su currículum había termino arruinado y él había terminado empapado.
En ese momento aquel castaño tenía tan solo 23 años y apenas acababa de salir de la universidad lo que le dificultaba conseguir trabajo y ahora que al fin había conseguido una propuesta la estúpida lluvia le había arruinado todo. Las ganas de llorar no se hicieron esperar y en ese momento poco le importó pues sabía que se confundiría con el agua que goteaba de su cabello. Estaba frustrado, arruinado y mojado, nada podía salir peor.
Bien, no debió hablar muy rápido pues al parecer los dioses o Dios no lo querían porque sin previo aviso un hombre con sombrilla lo paso empujando haciendo que perdiera el equilibrio y cayera en la acera llena de agua, mojando lo que aún conservaba seco de su traje.
– Óyeme imbécil ¡Fíjate por dónde caminas! – le gritó a aquel hombre que se había volteado a verlo pero no lo había ayudado.
– Cuida tu vocabulario niño – contesto aquel hombre, deteniendo por un momento la conferencia que llevaba por teléfono – y deja de hacer perder el tiempo a la gente, voy tarde por tu torpeza –
Oh, no, a Jungkook nadie le hablaba así – Eres un estúpido, tú me empujaste, bestia – volvió a gritarle como un niño haciendo berrinche pero lo que no esperaba es que aquel hombre le rodará los ojos y se volteara, como si su existencia no significara nada.
Antes de que el contrario empezará a caminar Jungkook se sacó uno de sus zapatos y se lo lanzo a la cabeza, no dejaría que esto acabara así, en ese momento agradeció que en secundaria hubiera tomado clases de futbol americano.
Cuando escucho el quejido del hombre una gran sonrisa apareció en su rostro, nadie lo insultaba sin tener consecuencias.
– Eres un mocoso – fue lo primero y lo ultimo que escucho Jungkook antes de que el hombre recogiera su zapato y se lo llevará.
– ¡Mi zapato! – grito sin importar que los demás lo vieran raro pero su zapato nunca volvió, al menos no ese día.
Así terminó aquel día, Jungkook sin su zapato, debajo del agua y teniendo que caminar a su casa descalzo. Mientras que del otro lado quedó un joven empresario con una sonrisa, una conferencia cancelada y un zapato en la mano.
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Después de ese día Jungkook hizo todo lo posible para que le dieran una segunda oportunidad en su entrevista, saltando de alegría cuando consiguió una para ese mismo día. Reviso todos las páginas de climas y por primera vez vio las noticias porque quiso para saber si lloveria, no quería que le pasará lo mismos que aquella vez.
Después de comprobar todo, no le quedó de otra que empezar a cambiarse. Como loco lavo sus dientes, se baño lo mejor que pudo y se colocó el segundo traje que tenía para ir a aquella entrevista. Se maquillo rápidamente y salió de su departamento con su portafolio en las manos.
Decidió caminar, de todos modos el lugar donde tenía que hacer su entrevista no quedaba tan lejos. Mientras caminaba paso por un parque y recordó la estupidez que alguna vez le dijo su mejor amigo:
"sabes, yo siempre voy a los parques a conseguir esposo"
"¿Porque a los parques? - habia respondió el divertido por las locuras de su amigo"
"Es obvio, porque en los parques los hombres más calientes van y pasean a sus mascotas, hombres que ya tienen dinero y quieren una familia"
"Eso es estúpido"
"Prueba una vez y verás"
Ahora que pasaba por el parque central aquella idea no salía de su mente por lo que en un impulso se metió al parque, de todos modos iba temprano. Camino y camino pero lo único que veía eran viejitos dándole de comer a las palomas y niños con mamás jugando en la resbaladilla, tal vez la idea de su amigo si era estúpida.
Pero hubo algo que llamo su atención, mejor dicho alguien, unos ladridos se aproximaban, hacía el, con rapidez y cuando menos lo espero ya estaba en el suelo con un perro encima suyo. Una sonrisa tiro de sus labios, amaba a los animales.
– Hola chiquito – Dijo, acariciando el lomo del perro sabiendo que esto los calmaba – ¿Quien es tu dueño? – pregunto mientras veía el collar que traía el perrito
– Park...Jimin – cuando pronunció aquel nombre el perrito ladro como si reconociera a su dueño – Bien, su nombre no está mal pero dime Canelo, ¿Es guapo?, ¿Es soltero?, ¿Ya quiere dejar a su esposa? – más ladridos se hicieron presentes haciendo a Jungkook reírse porque era tonto que le preguntara a un perro.
– Gracias por el cumplido, si soy guapo, al menos eso dicen todos, sí estoy soltero y no, no tengo esposa – Dijo Jimin, divertido – pero no entiendo porque se lo preguntas a mi perro si puedes preguntarmelo a mi –
Aquellas palabras hicieron desparecer la sonrisa de Jungkook en un momento. Los colores subieron a su rostro pintando lo de rojo hasta su cuello y orejas, no esperaba que llegara el dueño de aquel perro y lo escuchara diciendo aquello, por dios, era vergonzoso.
– Eh...este...– las palabras se habían quedado en su boca, la vergüenza no lo dejaba decir nada.
– Tranquilo – trato de decir – haber dame la mano, te ayudo a levantarte – Jungkook se dijo que no podía arruinarlo más, así que accedió ante la ayuda.
– Canelo ¡Ven! – lo escucho decir pero no quiso levantar su rostro, aún tenía un fuerte sonrojo.
– Bien...debo irme – si pasaba más tiempo cerca de él su cuerpo se volvería un tomate.
Empezó a explicar Jimin – Lamento lo de mi perro, se me escap...¿Tú? –
Jungkook levanto la cabeza desconcertado al escuchar lo último pero algo en su cabeza hizo click cuando vio al hombre, era aquel que lo empujó – ¿Yo? ¡No, tú! – el sonrojo había pasado a segundo plano, no podía creer que tuviera tan mala suerte.
– Mocoso – Dijo Jimin, sabiendo que eso lo molestaría
– Cállate, devuélveme mi zapato – bien, no sabía porque de un momento a otro ya estaban peleando, de nuevo.
– lo haré si aceptas salir conmigo – no podía desaprovechar la oportunidad, el chico era hermoso y su insolencia era algo único.
Jungkook quedó sorprendido ante el atrevimiento del tal Jimin, no podía creer que después de robarle su zapato tuviera el descaro de invitarlo a salir – ¿Cómo? –
– Eso, que si sales conmigo te devolveré tu zapato – repitió Jimin, ansioso por la respuesta del contrario.
"Prueba y verás" , aquellas palabras habían venido como una advertencia o una respuesta para Jungkook, el tal Jimin no estaba feo, no, todo lo contrario pero se robó su zapato aunque dijo que se lo devolvería, y entre tanto pensamiento contradictorio al fin llegó a una conclusión, saldría con el. Probaría y haber que salía como dijo su amigo.
– Está bien – respondió seco como si no le importara pero la verdad era otra, en su interior saltaba de alegría por llegar a salir con alguien tan caliente.
Un brillo especial apareció en los ojos de Jimin pero eso Jungkook no lo noto, al menos no en ese momento – Bien, entonces dame tu número y yo te llamaré para ponernos de acuerdo –
– Es el +82 XXXXXXXX y mi nombre es Jungkook – rápidamente Jimin apunto aquel número sin saber que gracias a ello encontraría el amor.
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Jungkook iba tarde, nunca podría cambiar. Se había quedado en el parque platicando con Jimin, conociéndose y cuando se dió cuenta era tardísimo para su entrevista. Se despidió con un beso en la mejilla olvidándose completamente del bochorno pues su preocupación era más que aquello.
Corriendo entro a las instalaciones de aquel gran edificio que se levantaba en el centro, grande y majestuoso. Al entrar y sin hacerse de esperar dió su nombre a la recepcionista rogando porque aún pudieran hacerle la entrevista.
– La secretaria del Jefe dice que suba, en unos momentos se le atenderá – jungkook quería llorar de felicidad pero eso lo haría en su departamento – Sigame – dijo la recepcionista mientras empezaba a caminar en dirección al ascensor.
Los nervios estaban a flor de piel cuando llegó al último piso. No sabía que podía esperar pero intento tranquilizarce.
– ¿Señor Jeon? – Dijeron a sus espaldas haciéndole dar un brincó del susto
– Si, soy yo – respondió mientras se volteabaz esperando que la mujer siguiera hablando.
– Bien, sigueme – la secretaria empezó a caminar sin esperarlo – Soy Mina, la secretaria del director. Te iré haciendo unas preguntas en el recorrido a su oficina – Jungkook solo asintió nervioso por lo siguiente que le preguntarían.
– ¿Cuántos años tienes? –
– 23 –
– ¿Dónde estudiaste? –
– en la universidad de Seúl –
– ¿Traes tus documentos? –
– Si, ten – saco los documentos de su portafolio y se los sedio.
– ¿Carrera? –
– administración de empresas –
– ¿Puedes trabajar bajo estrés y rápidamente? –
– Creo que sí –
– Bien, esas son las únicas preguntas que te haré, ahora entra en la oficina y siéntate en una de las sillas café. El director vendrá pronto, suerte –
– Gracias – fue lo único que logró formular Jungkook antes de que la Mina se fuera.
Nervioso y sintiendo sus manos sudadas abrió la puerta de par en par, entrando lentamente y quedando sorprendido ante lo ordenada y limpia que estaba en la oficina.
Los grandes ventanales se levantaban de suelo a techo dejando una vista hermosa, pegado a la pared había una estantería de libro, un escritorio grande en uno de ellos lados y un sillón de cuero frente a este, algo de ensueño. Aunque le hubieran dicho que se sentará y esperara su curiosidad pudo más haciendo que se aproximara a la estantería de libros para saber cuáles tenía.
Mientras revisaba los libros no escucho los pasos que se aproximaban ni la puerta siendo abierta.
– Buenas tardes señor...Jeon – empezó a hablar Jimin cuando entro a su despacho pero quedó sorprendido al ver al otro hombre revisando sus cosas – Señor Jeon ¿No le enseñaron que no debe tocar las cosas sin permiso? – eso lo irritaba bastante, nadie de los entrevistados había tenido tanta confianza como para revisar sus pertenencias pero al parecer este si.
Jungkook se tenso visiblemente mientras que en su cabeza se golpeaba a el mismo por ser tan impertinente. No debió haber revisado nada, ahora nunca le darían la entrevista. Lentamente se volteo sabiendo lo que le esperaba pero lo que si no esperaba era ver a Jimin parado frente a el.
– ¿Jimin? – pregunto confuso
– ¿Jungkook? ¿Me estás siguiendo? – pregunto Jimin sorprendido por ver a su posible pareja ahí.
– ¿Yo?, Yo solo he venido a mi entrevista de trabajo, tu que haces aquí – intento defenderse Jungkook
– yo trabajo Aquí – olvidando el problema anterior, Jimin respondio.
– ¿T-tú eres el director? – pregunto Jungkook, nervioso por la respuesta
– Yo soy el dueño de la empresa –
– Oh, joder, no puede ser – el mundo estaba en su contra, no podía ser que a quien le había lanzando su zapato fuera su posible jefe, no podía salir nada peor
– Al parecer el destino nos quiere juntos – bromeó Jimin olvidando su enojo o la irritación que tuvo en el inicio.
– Si...– a pesar de que lo hubiera dicho en broma algo dentro de ambos se removió.
– Bueno, entonces debemos empezar con la entrevista – carraspeó Jimin, los nervios lo habían atacado y no quería cometer un error.
– Claro, empecemos –
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Una hora después Jungkook tenía un leve dolor de cabeza ante las constantes preguntas que le hizo Jimin en el transcurso de la entrevista.
– Con eso terminamos por hoy – Jungkook nunca se había sentido tan feliz al escuchar aquellas palabras, ni cuando sus clases fueron tan aburridas se sintió asi – veo que estás feliz –
– Si, no sabes cuánto – respondió Jungkook mientras se paraba de ella silla para estirarse – me duelen mis nalg...– se tapo la boca con las manos cuando se dió cuenta de lo que iba a decir.
Jimin no pudo disimular la risa que salió de él, soltando carcajadas por la vergüenza de Jungkook.
– Oh cállate – Dijo Jungkook cuando ya no pudo aguantar su vergüenza mientras se lanzaba hacia Jimin para taparle la boca.
– E-está b-bien, m-me calló – respondió Jimin mientras inconscientemente ponía sus manos en la cintura de Jungkook.
Cuando Jungkook quitó las manos de su boca las coloco en sus hombros, quedando en una posición comprometedora, al menos para los que no supieran que es lo que habia pasado y lastimosamente eso fue lo que pasó pues mientras ellos aún estaban perdidos en la mirada del otro Mina, la secretaria, entro apurada al despacho sin darse cuenta de lo que sucedía.
– Señor Par...– sus palabras quedaron a la mitad cuando observo como su jefe tenía al señor Jeon en su regazo y ambos estaban en una posición que no era de jefe y empleado – L-lo lamento l-licenciado, no quería i-interrumpir – se intro excusar, retrocediendo y cerrando la puerta avergonzada por lo que había visto.
Mientras tanto dentro del despacho el rostro de Jungkook ganaba contra lo rojo de un tomate, sus orejas y cuello estaban teñidas de carmín y Jimin no estaba diferente, sus mejillas tenían un leve sonrojo pero nada comparado a Jungkook.
–E-este...– Dijo Jungkook, levantándose de su regazo y llendose a su silla – L-lo siento – fue lo único que salió de sus labios.
Jimin carraspeó un poco, acomodándose el pantalón – No importa – no quería avergonzar mas a Jungkook
– Debo irme, es tarde – se excuso, recogiendo su portafolios del suelo, solo quería llegar a su casa y hundirse en su vergüenza.
– No puedes – intento evitar Jimin – tienes que pagarme el golpe del zapato y para ello acepta cenar conmigo, al menos hoy – está era su última carta sino aceptaba no sabía que más hacer.
Jungkook lo pensó un poco, ya se había hecho pasar vergüenzas todo el día pero no quería desaprovechar esta oportunidad. Hace meses que no tenía a nadie con quien salir y Jimin era guapo, mucho la verdad además después de tanto sabía que quien no arriesga no gana.
– Bueno, vamos entonces – le respondió encendiendo una chispa entre ambos – solo acompáñame a cambiarme esta ropa –
– Claro – ambos salieron de aquella oficina sabiendo que no sería la primera ni la última vez que lo hicieran.
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Los meses pasaron y ninguno de los dos se arrepentía de haberse topado ese día ni de haber aceptado esa cena pues fue un comienzo para todo. Las citas comenzaron a estar siempre presentes, Jimin contrato a Jungkook, no porque lo quería ni le gustará sino porque verdaderamente se merecía el trabajo.
En las noches siempre buscaban un tiempo para mensajearse o para llamarse, cuando podían tenían citas en la casa de cada y salían a cenar cada cierto tiempo. Fueron al cine, al museo, a ver pinturas, sus gustos Erna similares y por ello las conversaciones jamás quedaron en silencios y si lo hacían esos silencios no eran incómodos, al contrario, eran tranquilos además que ambos lo utilizaban para apreciar las facciones del otro.
Ahora ambos se encontraban en el cine, uno más nervioso que el otro pues después de algún tiempo se había decido al fin pedirle ser su novio, para algunos podía ser apresurado pero para ellos dos era algo perfecto. Las luces se apagaron y la película empezó a avanzar pero a Jungkook eso no le importaba, en ese momento solo le importaban los labios de Jimin que estaban sellados con los suyos, compartiendo besos y caricias que a ambos les gustaba
Cuando los agradecimientos se acercaban Jimin se separó de Jungkook dejándolo desconcertado y algo tímido – ¿Que sucede? – pregunto Jungkook pues Jimin jamás se separaba, era el cuando el aire ya no llegaba a sus pulmones.
– Es que esta parte me gusta bastante – intento excusarse Jimin y aunque la excusa fue muy tonta Jungkook no dijo nada, así que se bajó del regazo de Jimin y se sentó en su sillón esperando que pasará esa parte para seguir con lo que hacían.
Lo que no esperaba es que al final de la película en letras grandes apareciera en letras mayúsculas "¿Quieres ser mi novio?" . Algunos chicos gritaron creyendo que era para ellos pero cuando abajo apareció un "Te amo Jungkook" los gritos pararon y Jungkook quedó sorprendido.
Volteo a ver a Jimin y este se encontraba viendolo mientras sonreía y asentía sintiéndose repentinamente nervios – ¿Quieres ser mi novio, bebé? – pregunto Jimin esperando una respuesta de Jungkook
– Oh, Jimin – fue lo único que salió de los labios de Jungkook antes de que se lanzará contra Jimin y sellará sus labios en un beso lleno de amor – Si, si quiero ser tu novio – dijo cuando sus labios se separaron – te amo...
Después de ello la pareja salió del cine sin importarles las miradas que les dedicaban, nada les importaría si ambos estaban juntos.
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Ahora Jungkook tenía 25 años y para celebrarlo habían ido con su novio, Jimin, a cenar al restaurante donde fue su primera cena, aquella vez que habían salido del trabajo avergonzados por los pensamientos de Mina solo que está vez había una gran diferencia, Jungkook estaba que se comía las uñas de los nervios.
Lo había pensando mucho, por meses quizá y hasta ahora se había decidido pues a pesar de que Jimin fuera su novio y me amaran con locura Jungkook quería que fuera algo más, pasar al siguiente nivel y por ello había comprado un anillo para proponerle matrimonio a Jimin en ese día.
Llegó una hora antes del centro y hablo con uno de los meseros, pidiendo que colocarán el anillo en el trozo de pastel de Jimin para que pudiera verlo y supiera cuánto lo amará, el mesero solo sonrió y asintió, no era la primera vez que pedían algo así.
La hora llego y Jungkook y Jimin entraron al restaurante, se sentaron en su misma mesa y pidieron los mismos platillos que aquella vez, todo era perfecto, tal como debería.
– Feliz cumpleaños amor – Dijo Jimin mientras tomaba de la mano a Jungkook cuando terminaron de comer – te amo y espero sigamos juntos aquí y en otro vida.
– Gracias mi vida y yo también lo espero – respondio de igual forma Jungkook mientras veía como los meseros se acercaba con sus postres.
– Disfruten su postre – Dijeron ambos meseros colocándolos y yendose con una sonrisa.
Ambos se sonrieron y abrieron sus bandejas, Jungkook encontrándose con una caja de terciopelo rojo en la charola de su helado y Jimin encontrado se con un anillo encima de su pastel. Los dos levantáron la vista pues ambos estaban desconcertados.
Jimin venía con la idea de pedirle matrimonio a Jungkook y por un momento creyó que el mesero se había equivocado y había colocado el anillo en su postre pero ese no era su anillo.
– ¿Jimin, que significa esto? – pregunto Jungkook confuso pero con un extraño brillo en los ojos.
– Verdaderamente no se bebe – Dijo Jimin saliendo de su confusión y tomando la caja aterciopelada, después aclararía con el mesero – Yo...he, no se cómo empezar pero Jungkook te amo, en serio, todos estos meses te lo he demostrado y ahora después de dos años quiero ser algo más contigo, despertar a tu lado cada mañana, quiero vivir contigo, pasar el resto de mis días a tu lado, te amo tanto y desde el primer momento en que te Vi pero ahora ser novios no es suficiente, yo quiero ser algo más y necesito saber si tu lo quieres también y por eso te pregunto mi amor, ¿Te quieres casar conmigo? – Jimin ya se encontraba arrodillado frente a Jungkook cuando pregunto lo último.
– N-no puede ser – respondió Jungkook con lágrimas en los ojos, tomo el anillo del pastel de Jimin y se arrodilló frente a él riendo por lo tonto que era todo eso – Jimin yo también te amo tanto, contigo quiero crear una vida, quiero que seamos uno solo vivir a tu lado cuidándote, amándote y apoyándote lo que resta de mis días. El mejor regalo para este día era esto, pedirte matrimonio pedirte que me aceptes en tu corazón, no me arrepiento de haberte lanzado mi zapato porque gracias a ello te conocí, no me arrepiento de haberle hablado a tu perro porque gracias a ello estamos juntos y ahora no me arrepiento de venir aquí y decirte lo mismo, Jimin ¿Quieres casarte conmigo? – pregunto también Jungkook mostrándole el anillo a Jimin, ambos tenían lágrimas en los ojos pero no les importó lo tonto que fuera porque los dos se amaban y así fue que aceptaron ambos, Jungkook le coloco su anillo a Jimin y Jimin le coloco su anillo a Jungkook.
Aún arrodillados frente a frente se besaron mientras escuchaban de fondo los aplausos de todos en el restaurante. Así fue que ambos se prometieron en matrimonio y tiempo después se casaron siendo aquella noche otra anécdota divertida para contar.
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Algunos años después, cuando Jungkook estaba en sus 30 años y Jimin en sus 33 decidieron adoptar. Lo habían hablado por mucho tiempo y al fin se habían decidido, querían hijos.
No podían tenerlos pero estarian orgullosos de darles un hogar a esos niños desanparados, estuvieron en varios orfanatos buscando niños hasta que hubieron tres de ellos que los enamoraron, Yugyeom, taehyung y Jisoo tres pequeños llevándose un año de edad, amigos desde que estuvieron pequeñitos. Eran tan lindos e inocentes que sus pobres corazones no lo resistieron por lo que sin hacerse del rogar adoptaron a los tres para darles un hogar.
Por años fue hermoso, sus hijos crecieron en un ambiente lleno de amor y cariño, estudiaron diferentes carreras y todos se casaron sabiendo que cuando eran pequeños hacían cara de asco cada que veían a Jimin y Jungkook besarse.
Jimin fue el más protector con ellos, no quería que ninguno se fuera pero Jungkook lo convenció para dejarlos ir, ambos los amaban demasiado pero sabían que un día tendrían que irse y ellos volverían a estar como empezaron, ellos dos solos amándose hasta el final.
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Cuando Jungkook cumplió los 81 años de su vida fue un año lleno de dolor pues su compañero de vida partió a un lugar mejor. Sus tres hijos junto a sus parejas e hijos fueron pasar una temporada con el, para apoyarlo y sobrellevar el dolor como familia pero meses después Jungkook decidió que se iría a vivir en la playa, el lugar favorito de ambos y al que siempre iban cuando podían.
Jungkook disfruto sus últimos años de vida, extrañando a Jimin en las noches, su calor y sus palabras de amor pero sabía que algún día se iban a encontrar, se lo había prometido.
Antes de que Jimin muriera aquella noche los dos habían recordado toda su vida, sus alegrías y sus peleas tontas, se había jurado amarse en esta y la siguiente vida y cuando Jimin sintió su último aliento le dijo a Jungkook "te esperaré en la siguiente vida mi amor" fue lo último que salió de sus labios junto con un suspiro pues después de ello su cuerpo quedó inherte, había muerto.
Jungkook lloro tanto esa noche, como nunca lo había hecho, su amor, su vida se había ido a descansar más rápido que el y no pudo hacer nada porque ese el curso de la vida pero lo reconfortaba que se amarían aquí y en la siguiente vida, que no importaba cuanto costará, se volverían a encontrar porque ambos eran almas gemelas.
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– ¿Porque lloras cariño? – pregunto Jungkook a su nieta – todo está bien –
– E-es que extraño al abuelo Mimi – dijo la pequeña niña enrollando sus brazos en el cuerpo de su abuelito.
– yo también lo extraño Hye pero el está en el cielo, cuidandonos – consoló Jungkook a su pequeña.
Las lágrimas fueron resbalando de ambos rostros hasta que sus corazón se calmaron, Jungkook no se dió cuenta de cuánto había tardado en contar su historia pues al darse cuenta la luna empezaba a elevarse en el horizonte.
– Debemos entrar cariño – le dijo Jungkook sabiendo que su hija estaría ahí en unos momentos – tu madre vendrá en unos momentos y no le gustará que estemos afuera –
Ambos entraron y Jungkook le dió de cenar a su pequeña nieta, tiempo después llegó su hija pero como era bastante noche y con la preocupación de un padre Jungkook le dijo que no se fuera, que se quedara al menos esa noche.
Su hija acepto y llamo a sus hermanos para que se juntaran como en los viejos tiempos. Aceptaron y a las nueve de la noche estaba toda la familia reunida cenando una rica comida pues Jungkook había cocinado aquella noche.
Las risas siempre estuvieron ahí y Jungkook cuando estuvo cansado se despidió de cada uno con un te quiero, un abrazo y un beso en la frente, todos le desearon una linda noche y a su nieta le regaló aquel collar que Jimin le había dado cuando fue su primera pelea. Le regaló una pequeña sonrisa y se fue a acostar soñando con Jimin y su esperado encuentro.
A la mañana siguiente todos los tres hijos Park-Jeon ya no hubieron risas sino llantos pues aquella noche su padre, su tan amado padre y el último que les quedaba los había dejado, todos lloraron tanto pues ahora estaban solos a pesar de saber y que ambos les habían prometido jamás dejarlos, el dolor de una perdida de un padre era algo difícil de sobrellevar.
Y mientras ellos estaban dentro de la casa llorando y llamando a sus demás familiares una pequeña niña estaba en sentada en aquella silla donde estaba tan solo ayer escuchando la historia de su abuelo.
– Te voy a extrañar abuelito kook pero se que estarás al fin con el abuelito Jimin y ambos nos cuidarán, los quiero abuelitos – aquellas palabras las había susurrado mientras miraba al cielo, como si estuvieran ahí, viéndola.
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Mientras que del otro lado dos amores se encontraban después de tanta espera. Un valle verde se extendía por todo el horizonte y el mar se podía ver a lo lejos, una vista hermosa. Jungkook despertó en aquella cama sintiéndose tan joven como antes y al verse al espejo pudo ver cómo si tuviera de nuevo 23 años.
Una sonrisa apareció en su rostro cuando al ver tras el espejo se encontraba Jimin recostado en una ventana, viéndolo con todo el amor.
– Al fin estás aquí amor mío – le susurro Jimin cuando se acercó – te extrañe mucho –
– Yo también te extrañe tanto – respondió Jungkook mientras lo abrazaba y derramaba algunas lágrimas.
– Te lo dije cariño, te esperaré en la siguiente vida...–
Y así amos corazones volvieron a estar unidos después de tanto tiempo, amándose porque su amor rebasaba barreras, la vida y la muerte. Porque su amor era único, desde tiempos pasados, siempre fue único e incomparable...
∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆∆
😭😭
Hola
De antemano lo siento por las faltas ortográficas pero lo escribí rápido.
Este one-shot está dedicado al cumpleaños de Jungkook que a pesar de que nunca lo verá le deseo los mejores años de su vida, que siga cumpliendo y que viva una vida plena y feliz solo o con la persona que ame, que no importa de todos modos lo seguiré apoyando aquí y en la siguiente vida.
Este fue el one-shot más largo que he escrito, de 5,000 palabras, pero el que más he amado. Me gustó bastante escribirlo y llore con el final, se que soy bien chillona pero no importa.
Bien, espero les guste y cuidense. No dejen de creer en el amor y esperen a encontrar a aquella persona que hará su vida tan felices e inolvidables.
Nos leemos pronto. Bye✨