Única parte
Mención al rosekook como introducción al kookmin.
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Nuevamente me encontraba moviendo mi lápiz de un lado a otro mientras escuchaba la definición de arte dramático y traía recostada en mi hombro a una cansada Rosé. Después de haber pasado toda la noche estudiando matemáticas era logico que alguno de los dos terminaría rendido.
La profesora termino por darse cuenta y no dudo ni un instante en levantar la voz haciendo que Rosé se levantara rápido.
- Me lo podría esperar del señor Jeon, pero no de usted, la número uno de mi clase, señorita Park.
Después de esas palabras nos sacó de su clase con la clásica forma de referirse a nosotros.
- Ustedes dos, par de tortolitos. Los quiero fuera de mi clase.
"Tortolitos" que tontería, ni mi madre nos llamaba así.
Ambos tomamos nuestras cosas y salimos de su clase directo a la biblioteca, lugar donde solíamos pasar la mitad del tiempo, y no siempre era leyendo. A esta hora no habría más de 2 almas, aproximadamente, rondando ya que era la mitad de la primera hora de clases.
- ¿Te parece si estudiamos química? En dos horas más tenemos exámen. - dijo mientras cerraba la puerta de la biblioteca detrás de ella.
- Es una buena idea.- Respondí.
Ambos caminamos hasta la mesa más escondida en el lugar donde nadie podría interrumpir o vernos, tomamos asiento y sacamos nuestros libros para empezar a repasar lo que habíamos visto a lo largo del semestre.
Rosé no tenía problemas con ninguna materia, era la clásica niña prodigio que con solo leer el título del tema su cabeza empezaba a trabajar recordando la mayoría de la información, pero no era ninguna "nerd" o "cerebrito", solo tenía el don, aunque no era su único fuerte, también era increíblemente hermosa, una cara completamente lisa sin marcas u ojeras, nariz pequeña y fina, labios rojos que cualquiera se moriría por besar, cuerpo completamente estereotipado y delgado que era la envidia de todo su equipo de animadoras, sin esfuerzo logro ser la reina del baile desde que entramos a la Universidad. Básicamente todo lo que alguien pudiera desear era ella, Park Chaeyoung o mejor conocida como Rosé. La perfecta Rosé. Y yo Jungkook, la tenía babeando por mi, lo cual era algo a mi favor ya que necesitaba de ella, no solo para poder pasar el semestre.
-Es C, no A. - su cautelosa voz me saco de mis pensamientos.
Sin entender volteé a mirarla a los ojos y ella me sostuvo la mirada mientras se acercaba a mi rostro, con algo de lentitud mis ojos viajaron hasta su mano que sostenía el botón de su blusa viendo como lo desabotonaba.
- Entonces, ¿Cuál es la respuesta?.- dije apartándome y dirigiendo mi mirada a mi guía.
- C, ácido carboxílico. - dijo con una cara de desilusión regresando a su aciento.
- Gracias.
De reojo pude ver como esta volvía a abotonar su blusa y regrese a mi estudio. No tenía intenciones de follar con ella en la biblioteca
...
Después de nuestro caótico examen de Química el primero en salir fui yo, así que me dirigí a la cafetería donde esperaría por Rosé hasta que esta terminará. La puerta de la cafetería de abrio haciendo que volteará por inercia, pero no era ella, era Jin, mi mejor amigo.
- Hey Gguk.- me saludo a lo lejos y corrió hasta sentarse a mi lado. - ¿No se supone que estás en exámen?
- Termine antes y vine a comer algo en lo que sale Rosé.
Como si la hubiera invocado esta apareció, me buscó entre las mesas y cuando dio conmigo se acercó con una radiante sonrisa.
- Hola Jin.- saludo a mi amigo.- Listo Gguk. ¿Nos vamos?
- Hola Chaeyoung, ¿ A dónde van? ¿Es su última clase?.- pregunto mi rubio amigo.
- Si, es la última. Ggukie irá a pasar el fin de semana en mi casa.- respondio la rubia con una tierna sonrisa.- Iré por una soda, regreso.
Ambos la vimos alejarse y no pasó ni un segundo para que Seokjin me tomara de la manga acercándome a el y comenzando a susurrar.
- ¿Te darás a Park?.- preguntó.
- Claro. Solo que aún no se como iniciar. Me sigue poniendo nervioso.- dije mientras llevaba mi mano a mi cuello en señal de agotamiento.
- ¡Por Dios! Jungkook, pasas todos los fines de semana en su casa ¿ Y te sigue poniendo nervioso? Dejate de cosas o yo tomaré tu lugar.- dijo dándome una palmada en la espalda para después levantarse e irse.
Yo solo reí y le mostré el dedo de en medio.Chaeyoung no tardó mucho en regresar y ambos partimos rumbo a su casa, no sin antes pasar a la mía por algunas mudas de ropa.
Cualquiera vería que un hombre pasara todo el fin de semana en casa de una chica era malo, pero realmente no lo era, era cómodo ya que la mayoría del tiempo estábamos jugando a la consola, jugando UNO o viendo series, que para mi gusto eran aburridas algunas veces.
Cuando llegamos a su casa sus padres nos recibieron como de costumbre, los señores eran un encanto y no tenían problema alguno con que me quedara en su casa unos días, si por ellos fuera me adoptarían, pero eso sería extremista.
Después de un rato de haber llegado la señora Park nos llamó a la mesa para comenzar a cenar.
- Y bien Jungkook. ¿Cómo les está yendo en la Universidad? Chae no nos lo cuenta muy seguido.- Hablo el señor Park sentado frente a mi.
- De hecho nos va muy bien, no es por presumir, pero su hija lleva el mejor puntaje de todos.- dije con una sonrisa de orgullo.
- Basta Gguk, no lo digas así. Pero es cierto.- Todos nos soltamos a reír.
- No saben cómo me alegra escucharlo. Espero que cuando regrese Jimin, llegue con noticias igual de buenas.- mencionó la señora ganándose mi completa atención.
- Cierto. ¿Dónde está Jimin?.- Pregunte incrédulo.
- Tardara un rato en llegar, está en una competencia importante, el ahora capitán de Natación estaba muy emocionado.
...
La tarde pasó y Rosé y yo estábamos en su habitación viendo Grey's Anatomy, esa cosa tenía más temporadas que juraría que era eterna. Mi cabeza tambaleaba y mis ojos empezaban a cerrarse si no hubiera sido por el ruido de la puerta principal siendo abierta seguida de un grito. Esa voz, hizo que mi piel se erizara.
- ¡LLEGO EL CAMPEÓN DE LA LIBRE DE LOS 1,500 M!.
Rosé no hizo mucho caso más que mirar a la puerta y siguió viendo su serie, yo solo la miré y no me movi porque su cabeza seguía recostada en mis piernas.
- ¿No irás? Se escucha muy alegre.- pregunte mientras la veía cambiar de posición pero esta vez acomodándose en su cama dispuesta a dormir.
- Anoche no dormí e ir a verlo sería quedarme despierta escuchando como venció a los demás. Lo felicitare en la mañana.- respondio mientras se metía entre las sabanas.- Si sigues mirando televisión hasta tarde no olvides apagarla, mamá pensó que te quedarías en la colchoneta así que la preparo, pero sabes que puedes dormir a un lado de mi.
Yo solo le respondí con un "aja" y esperé a que se quedara completamente dormida, me senté en el suelo para que a la hora de levantarme no hiciera el mínimo ruido y ella no se despertara.
Pasaron aproximadamente 10 minutos y cuando estuve completamente seguro de que ya no estaba despierta y que nada la podría despertar apague el televisor y salí de su habitación con rumbo fijo. Al pasar tantos fines de semana aquí sabía exactamente dónde encontrar la habitación. La luz seguía encendida y la puerta entre abierta así que suponía seguía despierto. Entre lo más sigiloso posible y no lo vi por ningún lado pero si escuché la regadera sonar para segundos después escuchar como esta se cerraba, cerre la puerta y me senté en la amplia cama a esperar.
La persona por la que me gustaba quedarme en casa de Rosé salió de la ducha con una toalla secándose el grisáceo cabello y con otra toalla amarrada a su cintura dejando a la vista su abdomen definido y el ya famoso "Nevermind" tatuado en su costilla. Este hombre era la razón por la cual he estado pensando en amor, y no creo que sea solo un crush o algo así.
Al verme se sobresaltó un poco por la sorpresa, pero su cara cambió completamente a una sonrisa de picardía.
- Hola. ¿Cuánto tiempo llevas ahí sentado? Lo siento si te hice esperar, tenía que sacarme todo el cloro de la alberca.- dijo soltando la toalla con la que se secaba el cabello y se acercaba a mi.
- No llevo mucho. Vine a felicitarte por el triunfo.- dije para después tragar grueso por la cercanía.
Su mirada se desvió a la puerta que ya estaba cerrada, haciendo que soltara una risita.
- Siendi honesto te esperaba junto con mi hermana, así que déjame preguntar... ¿Seguro que solo vienes a felicitarme?.
- Quería ser el primero.- Mentí.
- Si claro, el felicitarme es la razón por la que te escapas todos los fines de semana a mi habitación después de que Rosé se queda dormida. - Su mano viajo por mi mejilla poniéndome nervioso hasta aterrizar en la punta de mi barbilla mientras con su pulgar me acariciaba.
- Tal vez porque el Park que me gusta se encuentra en esta habitación y ahorita está siendo un total descarado.-
- ¿Te gusta que sea descarado?.
- Lo estás siendo ahorita.
Jimin sonrió con malicia y acortó la distancia que nos separaba con un beso. Inicio siendo tranquilo, ambos saboreabamos la boca del otro. La forma en como sus labios se movían con los míos simplemente era extasiante. Pronto este subió de intensidad siendo más demandante hasta que su lengua se abrió paso con total libertad buscando la mía y mis manos viajaron hasta tomarlo por detrás del cuello para acercarlo más a mi.
Jamás me cansaría de besar a Park Jimin.
- Te extrañé.- Dijo Jimin después de separarse para dar una calada de aire.
- Pero si nos vimos ayer.- dije dándole un pico.
- Todo el día estuviste con mi hermana, y yo te necesito más que ella.
Nuevamente Park tomo el control de la situación pero esta vez me tomo por detrás de la nuca, me faltó fuerza en los brazos para poder seguir sentado, así que solo me deje hacer y me recoste en la cama mientras Jimin empezaba a pasar sus piernas a cada lado de mis caderas. Pero lo había olvidado, solo traía una estupida toalla cubriendole de las caderas a la mitad del muslo, y recordé su existencia cuando sentí algo húmedo aterrizando en mis piernas. Jimin también lo noto y un leve sonrojo apareció para teñir sus mejillas para rápidamente volver a ponersela.
-Lo siento. Iré por pantalones.
Si me desanimó un poco el entender que no buscaba nada más que un simple beso, no quería terminar la noche solo abrazandolo y besandolo ocasionalmente. Hoy no estaba ahí para eso. Antes de que se alejara lo tomé de la muñeca he hice que regresara hasta mi.
- ¿que-que haces?.- amaba la faceta nerviosa del platinado frente a mi.
- Por favor Jimin, tus pantalones no van a ocultar esa erección que se ve que duele como el Infierno.- dije tratando de sonar lo más descarado que pude.
Jaque mate Park.
No supo cómo reaccionar lo que me dio a entender que no estaba seguro de que fuera lo correcto, yo solo rodé los ojos porque sabía que lo deseaba tanto como yo, así que sin más tire de su mano para que este cayera de espaldas a la cama y así pude posicionarme sobre el.
- Tranquilo, prometo no hacer tanto ruido.- dije al ver sus ojos bien abiertos por la sorpresa para después ver como sus facciones se relajaban.
- Y el descarado soy yo.
Jimin se inclinó hacia mi pasando una de sus manos a mi espalda y con la otra enredaba sus dedos en las hebras de mi cabello. En cambio una de mis manos paseaban por toda la espalda de Jimin llenándolo de caricias que hacían que mi tacto le erizara la piel. El vaivén de besos era tan exquisito que podría decir que me vendría solo por besarlo. De momento a otro la ropa empezó a estorbar y Jimin fue quien dio el primer paso separándose del beso para tomar mi playera de la orilla y levantarla hasta tirarla en alguna parte de su habitación.
No perdimos el tiempo y nuestras bocas se volvieron a buscar. Mi mano que anteriormente acariciaba su espalda avanzo hacia abajo tomando su redondo trasero y amazandolo sacándole unos cuantos jadeos, no solo por tocar su trasero, si no por acercarlo más a mi haciendo fricción entre su entrepierna desnuda y mi pantalón de pijama. Sin despegarse un solo segundo, sus manitos se movieron ágilmente escabullendose a bajar mi pantalón, el siguiente movimiento lo efectué yo sacandomelo por completo.
- Jimin. ¿ Estas seguro?.- dije separándome antes de seguir con lo que hacíamos.- Es la primera vez para ambos.
- Estoy más que seguro.
Jimin me tomó por las mejillas para seguir comiéndone la boca como los últimos 3 meses, a escondidas de sus padres, a escondidas de su hermana, aunque claro, nunca habíamos llegado a tercera base, normalmente siempre eran besos que mientras más se intecificaban más crecía la tensión sexual entre ambos. Tensión que como le dije a Jin, estaba decidido a romper.
Ahora Jimin se encontraba encima de mi con sus piernas a cada lado mio mientras empezaba a mover ligeramente la cadera frotando su entrada con mi miembro sacandonos gemidos que cada uno callaba con ayuda del otro.
- Shhhh, dijimos que no haríamos ruido.- dije llevando un dedo a sus hinchados labios.
Jimin no dijo nada, en cambio abrió la boca para pasar su lengua por todo mi dedo humedeciendolo, decidí subir un segundo dedo y este hizo lo mismo y al momento de separarse dejo un hilo de saliva que solo me puso más duro, no entendía como esa simple imagen de Jimin me prendía tanto.
Mis dos dedos lubricados los pase directo a su entrada, acariciandola un poco viendo como Park se retorcía de las ganas de tener mis dedos, o mi polla dentro de el. Deje de hacerlo y poco a poco hundi mis dedos en su entrada para que Jimin me regalara un gemido entre cortado. Pronto comencé a moverlos en su interior y el, por inercia siguió restregando su trasero para mayor penetración.
-Ah... Jungkookie.-
Mi nombre con diminutivo sonaba tan caliente viniendo de él.
Mientras yo me encargaba de su humedad y dilatada entrada, Jimin llevo su traviesa mano hacia mi pene empezando a masturbar lo haciéndome jadear por lo bien que se sentía. Podríamos estar así por mucho tiempo, pero no era lo que quería, ni yo ni el. Poco a poco se posicionó arriba de mi miembro.
- Puedes hacerlo cuando estés lis...-
No me dejo terminar cuando ya tenía poco más de la mitad dentro de el, mientras sacaba quejidos pesados por la repentina acción. Lleve mis manos a su rostro y uni nuestras bocas tratando de distraer el dolor, juraría que una lágrima se le escapó. Después de unos segundos este comenzó un vaivén de caderas y moviéndose en círculos haciendo que todo el dolor que pudo sentir ahora se convertía en placer.
Entonces yo también comenze a moverme. Solo podía concentrarme en dos cosas, dar estocadas lentas y tortuosas y ver la cara de Jimin llena de placer mientras mordía su labio inferior. Tan caliente. Tan mío.
- Más. - gimio empezando a dar pequeños saltos sobre mi pene a la vez que tiraba de su cabello.
Este hombre me estaba volviendo loco. Nuevamente las posiciones cambiaron, teniéndolo yo abajo para que pudiera dar mejores penetraciones, tan buenas que supe tocar su punto dulce con solo escuchar un gemido ahogado. Con sus piernas enredadas en mis caderas me empujó aún más para que llegara más adentro, sus manos se aferraban a mi espalda como si de ello dependiera su vida y poco después su boca se dirigió a mi cuello y la unión entre mi hombro, decidido a chupar y morder cada parte de esta sección cada que le debía una estocada que lo hacía tocar el cielo, a mi me estaba haciendo tocar el cielo con cada acción, Park Jimin quería hacer que el mundo se enterara que yo era solo de el.
Pronto lo sentí temblar debajo mío a la vez que arqueaba la espalda y los gemidos que emitía eran cada vez más graves, entonces supe que su orgasmo llegaría pronto, al igual que el mio, y yo me encargaría de que fuera el mejor de ambos, tomé una de sus piernas y la subí en mi hombro mientras el seguía sujeto a mi con su brazo izquierdo, totalmente a mi merced. Di una, dos, tres, hasta cinco estocadas cuando acompañado de un sonoro gemido expulsó toda la lefa manchando su abdomen y el mío de paso. Segundos después me corrí en su interior y solo me tumbe encima de él. Lo dije, el mejor clímax de todos.
Jimin no se movió, solo trataba de controlar su respiración mientras sonreía y cubría sus ojos con su hombro, y después de salir de su interior me recostó a un lado de el.
- No cubras tus ojos, quiero verte.
Jimin hizo caso y volteó hacia mi dirección conectando miradas.
No dijimos nada, solo nos quedamos mirando un rato mientras yo acariciaba su mejilla con todo el amor y admiración del mundo. Entonces, decidió romper el silencioso.
- ¿Cuándo le dirás?.- pregunto mientras pasaba su brazo para intentar rodearme.
- ¿Qué cosa?.
- ¿Cuando le dirás que estas enamorado del hermano de Rosé y no de ella como todos creen?.
Antes de responder a su pregunta escuchamos el sonido de la puerta rechinando. Mierda, había olvidado cerrarla con seguro. Ambos volteamos a ver rápidamente para ver de quién se trataba. Quien sea que estuviera del otro lado ya sabía lo que sucedía.
- Oh no te preocupes hermanito, no es necesario que me lo diga, ya escuché demasiado.- Su cara no era de asco, era de enojo, termino de hablar y salió corriendo.
No era la forma en la que quería que se enterara, pero ahora no sabría que pasaría, pero estaba seguro que no me arrepentia, al fin de cuentas, estaba con mi crush, el hermano de Rosé, el platinado Park Jimin.
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