πŒπ’π“: π„πƒπˆπ β€” 𝐊𝐌 by Soue at Inkitt
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πŒπ’π“: π„πƒπˆπ β€” 𝐊𝐌

Summary

Libro 2. Serie Monster

Genre
Romance/Other
Author
Soue
Status
Complete
Chapters
38
Rating
4.9 9 reviews
Age Rating
13+

01

Esta es la historia de Edin


Parejas anteriores: Libro 1. Wyn & Danny

Pareja actual : Edin - Jeongguk & Hunter - JiMin

β€’ ────── ✾ ────── β€’


β€” Bueno, mierda.


SΓ³lo pude asentir ante la contundente declaraciΓ³n de mi mejor amigo Taehyung. Me quedΓ© mirando, con la boca abierta, los restos calcinados y destrozados de lo que fue la base militar de Changwon. La que habΓ­a albergado a todos los monstruos capturados.


DudΓ© antes de dar un paso adelante, con el crujido de los cristales bajo mis botas. Estaba totalmente quieto y silencioso, sin personal militar a la vista. Nos pareciΓ³ preocupantemente extraΓ±o cuando nos acercamos al perΓ­metro de la base y no m encontramos a nadie vigilando las gruesas y pesadas puertas, que habΓ­an quedado abiertas. No habΓ­a camiones entrando y saliendo. NingΓΊn soldado en las torres de vigilancia.


β€” ΒΏEntramos? β€” PreguntΓ© con incertidumbre. β€” No sabemos si es seguro. Guardaban los especΓ­menes aquΓ­.


Los especΓ­menes eran lo que los militares llamaban monstruos. Es decir, los seres que habΓ­an surgido en la Tierra hace unos veinte aΓ±os, de no se sabe dΓ³nde, y que iniciaron una cadena de acontecimientos que supuso el colapso de la civilizaciΓ³n humana tal y como la conocΓ­amos.


Ahora, la poblaciΓ³n de Corea de Sur residΓ­a en la mΓ‘s absoluta pobreza, en ciudades estrechas y sucias a lo largo de las costas. Toda la parte central de Corea de Sur tuvo que ser evacuada cuando llegaron los monstruos y los militares comenzaron a atacar, y rΓ‘pidamente se dieron cuenta de que no podΓ­an ganar con la fuerza bruta.


Ahora esa tierra era conocida como los PΓ‘ramos. Estados enteros abandonados y dejados en manos de los monstruos, asΓ­ como un pequeΓ±o nΓΊmero de humanos, conocidos como asaltantes, que por alguna razΓ³n eligieron vivir aquΓ­ en este lugar sin ley y peligroso.


β€” Supongo que... tenemos que entrar y asegurarnos de que no haya ningΓΊn herido.


Taehyung sonaba tan inquieto como yo. Respirando profundamente, levantΓ© la barbilla hacia los restos y empecΓ© a caminar, Taehyung se puso a mi lado. Cojeaba despuΓ©s de nuestra larga caminata, mi prΓ³tesis rozaba incΓ³modamente contra el muΓ±Γ³n de la rodilla izquierda.


β€” Parece que esto no ha ocurrido recientemente β€” murmurΓ©, manteniendo la voz baja por si acaso mientras nos acercΓ‘bamos. β€” Pero prepΓ‘rate.


Taehyung y yo llevΓ‘bamos doce aΓ±os en el ejΓ©rcito. No nos conocΓ­amos de antes: nos habΓ­amos alistado al mismo tiempo, hecho la instrucciΓ³n juntos en la misma base y volviΓ©ndonos inseparables. Por suerte, conseguimos mantenernos unidos durante toda nuestra carrera militar, y ahora formΓ‘bamos parte de una pequeΓ±a unidad especial que realizaba misiones encubiertas en los PΓ‘ramos.


Principalmente, vigilΓ‘bamos las colmenas de monstruos, los campamentos de asaltantes o, a veces, las actividades turbias que tenΓ­an lugar en las ciudades costeras. Durante los ΓΊltimos meses, habΓ­amos estado en Gyeongsang vigilando un nuevo campamento de asaltantes, aislado del resto del ejΓ©rcito.


Nuestro transporte no habΓ­a llegado cuando se suponΓ­a que lo harΓ­a, y despuΓ©s de esperar una semana, habΓ­amos empezado a caminar. Ahora estaba bastante claro por quΓ© no habΓ­a venido nadie. Normalmente estΓ‘bamos destinados en la base de Incheon, pero nos habΓ­an ordenado presentarnos primero en la base de Changwon cuando volviΓ©ramos. Que era por lo que habΓ­amos viajado aquΓ­ primero, sΓ³lo para encontrarlo... destruido.


β€” ΒΏQuΓ© crees que pasΓ³? β€” murmurΓ³ Taehyung, sujetando su rifle con manos firmes cuando llegamos a las gruesas puertas metΓ‘licas del edificio. Estaban deformadas, inclinadas hacia fuera. Como si algo -con gran peso- hubiera embestido contra ellas desde dentro hasta que se doblaron bajo la inmensa presiΓ³n.


TraguΓ© detrΓ‘s de mi mΓ‘scara. β€” No estoy seguro. ΒΏTal vez uno de los monstruos se escapΓ³?


Taehyung hizo un sonido incrΓ©dulo. β€” Imposible. Esas celdas eran jodidamente hermΓ©ticas, desde que uno de los primeros especΓ­menes que capturaron consiguiΓ³ salir.


Lo mirΓ©. β€” ΒΏLos has visto?


Ni Tae ni yo habΓ­amos estado nunca destinados aquΓ­, y me habΓ­a gustado que asΓ­ fuera.


NegΓ³ con la cabeza.β€” Owens estuvo destinado aquΓ­ durante un tiempo. Me dijo lo que guardaban en el sΓ³tano. β€”BajΓ³ la voz ominosamente, pero aun asΓ­ se estremeciΓ³.β€” Joder, no podrΓ­an haberme pagado lo suficiente como para tenerme atrapado aquΓ­ vigilando a un montΓ³n de monstruos.


Me encogΓ­ de hombros. β€” La suerte de que nunca hayamos tenido que hacerlo, supongo.


Nos quedamos en silencio y nos adentramos en el edificio, con los rifles amartillados y preparados. MirΓ© a Tae y le hice una seΓ±al para que nos guiara. PodΓ­a ver mis ojos, porque ambos nos habΓ­amos deshecho de nuestros cascos en Gyeongsang antes de iniciar el largo viaje hasta aquΓ­. Nuestro equipo tΓ‘ctico habΓ­a tenido que desaparecer mucho antes, cuando la misiΓ³n se prolongΓ³ mΓ‘s de lo previsto y ya no podΓ­amos soportar seguir con la ropa sucia. Los cascos, sin embargo, nos los habΓ­amos quitado porque los asaltantes que se encontraran con un par de soldados en los PΓ‘ramos no dudarΓ­an en atravesarles el crΓ‘neo con una bala.


Conservamos las botas, pero en lugar de mi casco militar, llevaba una simple gorra de bΓ©isbol de color verde oscuro y una sencilla mΓ‘scara negra que me cubrΓ­a la mitad inferior de la cara. Casi todo el mundo llevaba mΓ‘scaras en los PΓ‘ramos; los asaltantes solΓ­an usarlas para mantener su identidad oculta a los militares, lo que significaba que tenΓ­amos que llevarlas para no parecer militares. Mi camiseta tΓ©rmica gris de manga larga era un poco ajustada, pero estaba bien. TenΓ­a un par de repuestos en mi bolsa. Mis pantalones negros eran estΓ‘ndar, mΓ‘s o menos idΓ©nticos a la ropa que nos entregaban los militares.


Tae iba vestido de forma similar a la mΓ­a. Por suerte, no nos habΓ­amos acercado a ningΓΊn asaltante en nuestro camino, porque no podΓ­amos haber abandonado nuestras armas, y obviamente eran de primera lΓ­nea, de uso militar. Nada que ver con los cubos de Γ³xido de veinte aΓ±os que usaban los asaltantes aquΓ­. TenΓ­as tantas posibilidades de que una de esas cosas fallara y te disparara en las tripas como de que le dieras a tu objetivo.


Tae me devolviΓ³ la mirada, con sus ojos grises frΓ­os y tranquilos como siempre. No es que necesitΓ‘ramos vernos a los ojos para comunicarnos en silencio. LlevΓ‘bamos mΓ‘s de una dΓ©cada haciendo esto. Taehyung sabΓ­a lo que yo pensaba incluso antes que yo, la mitad de las veces. Se puso delante, con el rifle en alto y preparado, mientras nos adentrΓ‘bamos lentamente en los restos en ruinas del edificio. El silencio era total, salvo por el lento goteo de una fuga en alguna parte. La metralla, los fragmentos de hormigΓ³n y el polvo crujΓ­an suavemente bajo nuestros cuidadosos pasos. Las paredes estaban agujereadas por las balas. Y las salpicaduras de color marrΓ³n oscuro que lo cubrΓ­an todo eran, sin duda, sangre vieja. Mucha.


No tardamos en encontrar el primero de los restos humanos, pero era sΓ³lo media persona. Un soldado. Cuando mirΓ© mΓ‘s de cerca y me di cuenta de donde habΓ­a ido la otra mitad -gracias a las enormes y dentadas marcas de mordiscos en la piel parcialmente momificada- comprendΓ­ por quΓ© no habΓ­a mΓ‘s restos humanos aquΓ­. Algo se los habΓ­a comido. TraguΓ© saliva, pero no dije nada. Probablemente Tae tambiΓ©n lo habΓ­a notado, de todos modos. Realmente deberΓ­amos haber despejado todo el edificio antes de bajar la guardia, pero este lugar era gigantesco. TenΓ­a tΓΊneles subterrΓ‘neos, y sabΓ­a que habΓ­an guardado a los monstruos en el piso mΓ‘s bajo. No Γ­bamos a ir allΓ­. Cuando determinamos que esta planta estaba vacΓ­a, Taehyung me hizo un gesto con la cabeza. Bajamos cautelosamente las armas, pero mantuvimos los dedos preparados en los gatillos.


β€” Vale, voy a hacer una conjetura y decir que los monstruos han salido definitivamente β€” me murmurΓ³ Tae, manteniendo la voz baja por si acaso.


AsentΓ­ con la cabeza. β€” Parece que fue una masacre. Tiene sentido porque nuestro viaje nunca apareciΓ³.


β€” Sin embargo, es un poco raro que hayan abandonado el lugar. ΒΏNo crees? β€” Tae mirΓ³ a su alrededor, y vi que sus ojos se fijaban en una pistola desechada en el suelo polvoriento. HabΓ­a sido aplastada. Por lo que parecΓ­a un puΓ±o. IntentΓ© dar una respuesta racional, pero Taehyung tenΓ­a razΓ³n. Era extraΓ±o. Sobre todo, porque este era el lugar con las costosas celdas que se utilizaban para retener a los monstruos. ΒΏNo querΓ­an ponerlo en marcha de nuevo?


β€” Tal vez... es mΓ‘s fΓ‘cil y mΓ‘s barato dar por perdido el lugar e instalarse en otro sitio.


β€” SΓ­, tal vez.β€” Me di cuenta de que a Taehyung ya no le interesaban las razones. MirΓ³ a nuestro alrededor, con una postura recelosa. BajΓ³ la voz a un murmullo apenas audible. β€” Parece que nos estΓ‘n observando, JiMin.


Yo tambiΓ©n lo percibΓ­, y la nuca me dio un cosquilleo de conciencia. β€” Volvamos a salir y pensemos en nuestro curso de acciΓ³n.


HabΓ­a demasiadas puertas y espacios ocultos aquΓ­, demasiados lugares para que algo se abalanzara sobre nosotros. No podΓ­amos mirar en cincuenta direcciones a la vez, y ambos sabΓ­amos bien que el mayor error que se podΓ­a cometer al tratar con monstruos era esperar que actuaran como humanos. Algunos monstruos podΓ­an cambiar de forma. Algunos eran increΓ­blemente rΓ‘pidos. A algunos les gustaba aferrarse a los techos, colgando por encima de ti, esperando el momento de caer sobre tu espalda. Con los rifles alzados y preparados de nuevo -porque la sensaciΓ³n de ojos inhumanos sobre nosotros no se habΓ­a desvanecido- caminamos rΓ‘pidamente hacia las puertas principales y nos deslizamos fuera.


β€” Definitivamente hay algo todavΓ­a ahΓ­ dentro β€” murmurΓ³ Taehyung una vez que volvimos a la dura luz del sol.


El aire estaba seco y olΓ­a a hierba vieja. AsentΓ­ con la cabeza. Nos pusimos de pie, de espaldas a la pared del edificio en ruinas, con los ojos fijos en la entrada. β€” Es seguro que no ha sobrevivido mucha gente ahΓ­ dentro.


Taehyung asintiΓ³, con los ojos apretados. β€” ΒΏCuΓ‘ntos tenΓ­an ahΓ­ dentro? β€” preguntΓ³, refiriΓ©ndose a los monstruos, pero luego respondiΓ³ a su propia pregunta. β€” Lo ΓΊltimo que he oΓ­do es que al menos una docena. Sus hombros se endurecieron. β€” No querrΓ­a estar cerca cuando doce de los monstruos mΓ‘s poderosos que el ejΓ©rcito puede capturar se suelten a la vez.


JesΓΊs. No podΓ­a imaginar lo que debΓ­a ser. Y habΓ­a marcas de quemaduras por todo el lugar. Metal ennegrecido y vidrio deformado y madera desmoronada. Algo debe haberse incendiado tambiΓ©n.


β€” ΒΏCuΓ‘l es el plan? β€” preguntΓ³ Taehyung, mirΓ‘ndome, pero manteniendo la vista en la entrada, por si acaso.


ExhalΓ©. β€” Dirigirnos a la base de Incheon, supongo β€” Hice un ruido de frustraciΓ³n β€” Si aΓΊn tuviΓ©ramos el casco, al menos podrΓ­amos intentar contactar con alguien a travΓ©s de las comunicaciones.


β€” MΓ‘s caminatas β€” gimiΓ³ Taehyung, levantΓ‘ndose y restregando una mano por su corto cabello oscuro. Me mirΓ³ de nuevo. β€” ΒΏCΓ³mo estΓ‘ tu pierna, hombre?


β€” Me duele, pero estoy bien.


HabΓ­a perdido la parte inferior de mi pierna izquierda hace unos aΓ±os. Una desagradable mordedura de monstruo. No sΓ³lo me habΓ­a arrancado casi todo el mΓΊsculo de la pantorrilla, sino que los mΓ©dicos no habΓ­an sabido si la mordedura podrΓ­a ser venenosa o estar llena de bacterias, asΓ­ que decidieron que lo mΓ‘s seguro era amputar. Al menos los militares habΓ­an pagado una prΓ³tesis medio decente. Aunque eso no significaba que las interminables caminatas por los PΓ‘ramos no le supusieran un gran esfuerzo.


β€” AlejΓ©monos de aquΓ­ y cubramos toda la distancia que podamos antes de encontrar un lugar donde pasar la noche.


Taehyung levantΓ³ la barbilla hacia el camino que habΓ­amos tomado. β€” ΒΏListo?


AsentΓ­ con la cabeza una vez. Ambos nos alejamos del edificio, con las armas y los ojos todavΓ­a fijos en la entrada. Nada se moviΓ³. EsforcΓ© los oΓ­dos en busca de cualquier indicio de sonido procedente del interior del edificio destruido, pero todo estaba en silencio. SΓ³lo la hierba seca susurraba con una dΓ©bil brisa a nuestro alrededor. HabΓ­a varios camiones militares abandonados en el recinto, y encontramos uno con la puerta del lado del conductor arrancada y las llaves aΓΊn en el contacto.


Ninguno de los dos comentΓ³ la sangre seca que manchaba la pintura alrededor de la puerta desaparecida mientras subΓ­amos, Taehyung al volante para que yo pudiera descansar la pierna un rato. SuspirΓ© aliviado mientras me sentaba en el asiento del copiloto, con el muΓ±Γ³n dolorido por la constante presiΓ³n del roce con la prΓ³tesis durante horas. SabΓ­a que ya era hora de que me pusieran una nueva, pero la generosidad de los militares tenΓ­a un lΓ­mite. Ninguno de los dos se relajΓ³ hasta que salimos del perΓ­metro de la base militar. No tenΓ­amos ni idea de lo lejos que habΓ­an viajado los monstruos despuΓ©s de escapar. Tal vez todavΓ­a estuviΓ©ramos conduciendo por su territorio y ellos observando, esperando el momento de abalanzarse sobre el coche. Tae era vulnerable sin la puerta del lado del conductor. Algo podrΓ­a arrebatarle fΓ‘cilmente de su asiento si se movΓ­a lo suficientemente rΓ‘pido, y sabΓ­amos muy bien que habΓ­a muchos monstruos que podΓ­an moverse lo suficientemente rΓ‘pido.


Al menos la sensaciΓ³n de ojos inhumanos observΓ‘ndonos se habΓ­a desvanecido despuΓ©s de salir de la base. Era demasiado ruidoso para hablar con el viento que entraba gracias a la ausencia de la puerta del lado del conductor, asΓ­ que condujimos en silencio durante mucho tiempo. AcabΓ‘bamos de cruzar el extremo occidental de Jinju cuando el camiΓ³n se quedΓ³ sin gasolina. A pesar de que yo era el que no tenΓ­a una pierna, Taehyung gimiΓ³ como si se estuviera muriendo mientras salΓ­a del vehΓ­culo parado, balanceando su rifle y su mochila sobre el hombro. Yo hice lo mismo, reajustando mi gorra y fijando mi mΓ‘scara de nuevo sobre la mitad inferior de mi cara. Mi pierna se sentΓ­a mejor, pero en el momento en que empezamos a caminar, un dolor sordo y crudo brotΓ³ en el muΓ±Γ³n justo debajo de mi rodilla izquierda. Necesitaba un baΓ±o de hielo. No habΓ­a ninguna posibilidad de que eso ocurriera aquΓ­.


β€” ΒΏDeberΓ­amos intentar encontrar otro coche? β€” Tae me preguntΓ³ mientras caminΓ‘bamos por la carretera vacΓ­a.


β€” Podemos intentarlo.


HabΓ­a un montΓ³n de coches oxidados e inservibles apilados a los lados de la carretera, desde donde los militares los habΓ­an empujado fuera de las carreteras y del camino. Era menos probable que encontremos uno que funcionara aquΓ­.


β€” Necesito encontrar suministros tambiΓ©n. β€” TodavΓ­a tenΓ­amos una dotaciΓ³n decente de barras de proteΓ­na y paquetes de hidrataciΓ³n emitidos por los militares, pero no eran infinitos.


β€” ΒΏCompartimiento de autoservicio? β€” se burlΓ³ Tae, dΓ‘ndome un codazo.


Una esquina de mi boca se levantΓ³ en una breve sonrisa. HabΓ­amos pasado demasiado tiempo en el camino hacia la base de Changwon recordando la comida rΓ‘pida que sΓ³lo habΓ­amos podido experimentar durante unos breves aΓ±os cuando Γ©ramos niΓ±os, antes de que surgieran los monstruos.


β€” No rechazarΓ­a una hamburguesa con patatas fritas. β€” ReajustΓ© la correa de mi rifle sobre el hombro, tratando de ignorar el revelador roce de una ampolla que se estaba formando en mi muΓ±Γ³n.


β€” No recuerdo la ΓΊltima vez que comΓ­ carne de verdad y no mierda procesada. Y un batido β€” Tae gimiΓ³. β€” Echo de menos el azΓΊcar.


SoltΓ© una breve carcajada. β€” ΒΏQuΓ© eran esas cosas que se suponΓ­a podΓ­an sobrevivir a un apocalipsis nuclear o algo asΓ­? Nunca se estropearon, por lo visto β€” ExtendΓ­ la mano y apretΓ© el cogote de Tae con afecto. β€” Tal vez encontremos algunos de esos.


SonriΓ³.β€” Me conformarΓ© con uno de esos paquetitos de azΓΊcar destinados al cafΓ© en este... β€” Se detuvo β€” He oΓ­do algo.


Se puso alerta de inmediato, con ojos frΓ­os escaneando el horizonte a nuestra izquierda. SeguΓ­ su mirada, preparando mi rifle.


β€” ΒΏVes algo?


Taehyung negΓ³ con la cabeza, con sus ojos agudos todavΓ­a mirando fijamente un grupo de rocas bajas a unos cientos de metros de nosotros. PermanecΓ­ en silencio, siguiendo su ejemplo, pero rΓ‘pidamente barrΓ­ los ojos a nuestro alrededor para asegurarme de que nada se acercaba por detrΓ‘s. Estaba totalmente quieto y silencioso. Finalmente, Taehyung exhalΓ³ y bajΓ³ su arma.


β€” Tal vez era sΓ³lo un animal.


β€” Tal vez. β€” Sin embargo, confiΓ© en sus instintos. β€” Mantente alerta. Sigamos avanzando.


Los PΓ‘ramos estaban notablemente tranquilos en nuestra caminata durante una hora mΓ‘s o menos hasta que nos encontramos con una parada de camiones y registramos en busca de provisiones. Taehyung consiguiΓ³ su subidΓ³n de azΓΊcar, encontrando una vieja botella de miel medio vacΓ­a y diciΓ©ndome que era el ΓΊnico alimento que nunca se estropeaba. Hizo su demostraciΓ³n de conocimiento menos impresionante exprimiendo un poco de ella directamente en su lengua cinco segundos despuΓ©s.


β€” Eres un animal β€” le dije cariΓ±osamente.


Salimos de la tienda a empujones y volvimos al sol de la tarde, Taehyung ya refunfuΓ±ando por tener que caminar. EmpecΓ© a responderle cuando vi movimiento por el rabillo del ojo y girΓ© la cabeza en su direcciΓ³n al instante. MirΓ© fijamente hacia donde acababa de ver algo que se perdΓ­a de vista detrΓ‘s de la tienda de la que habΓ­amos salido.


β€” Taehyung β€” murmurΓ©, volviendo a coger mi rifle.


No apartΓ© la vista del lugar donde acababa de ver el movimiento, pero supe que Tae estaba cogiendo su propio rifle a mi lado, y el dΓ©bil clic que hizo al quitar el seguro le siguiΓ³ justo despuΓ©s del mΓ­o. Me preguntΓ© si algo nos habΓ­a acechado desde que habΓ­amos abandonado el camiΓ³n. Tae habΓ­a percibido algo allΓ­, pero no habΓ­a mencionado que sintiera que algo nos seguΓ­a desde entonces. HabΓ­a muchos monstruos por aquΓ­; podrΓ­a ser fΓ‘cilmente otro. O incluso un asaltante, aunque no era normal que viajaran solos. Ambos contuvimos la respiraciΓ³n cuando un leve sonido de araΓ±azos y crujidos llegΓ³ desde detrΓ‘s del edificio.


Ya habΓ­amos tenido encuentros de este tipo, muchas veces, y nos habΓ­amos dado cuenta de que era mejor enfrentarse a ellos de frente que arriesgarse a que nos acecharan y nos pillaran desprevenidos. Siempre existΓ­a el riesgo de que nos enfrentΓ‘ramos a un monstruo demasiado poderoso para nosotros, pero hasta ahora habΓ­amos tenido suerte. SΓ³lo tenΓ­a que esperar que la suerte siguiera acompaΓ±Γ‘ndonos, aunque las cosas no habΓ­an ido exactamente como querΓ­amos ΓΊltimamente.


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Great Character

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Strong Dialog

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View 4 previous comments…
author

alguien sabe donde encuntro el primer libro por favor πŸ™πŸΌ

3 years
author

Ayudaa, alguien sabe dΓ³nde leer el primer libro?

3 years
author

ahora me causa curiosidad leer el primer libro 😭😭 pero este se ve muy interesante tmb!!

a year

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