01.
Normalmente, Jimin no era alguien que juzgaba a una chica caliente por probar algo nuevo en la cama, oye, que era un chico de veinticuatro años con mente abierta y una conducta sexual sana, pero esperaba que era totalmente razonable pedir alguna advertencia antes de que una chica con la que estaba conectando le metiera un dedo en el culo.
—Whoa, ¿qué haces? —dijo con una sonrisa, mirando a la rubia desnuda entre sus muslos. La vista era fantástica, la curva de su cintura y el trasero le estaba haciendo agua la boca, pero el dedo mojado en el culo de Jimin lo tenía demasiado espantado como para apreciar completamente la vista.
Erica dejo de chupar su polla el tiempo suficiente para sonreir y decir.
—Relájate. Tal vez te guste. A mi ex le gustaba tener un dedo en el culo durante una mamada. Dijo que se sintio mas intenso.
Jimin sacudió la cabeza riendo.
—No estoy en ese tipo de cosas, bebé…
Ella torció su dedo y Jimin vio las estrellas, su cuerpo se convulsionaba mientras dejaba escapar lo que probablemente fue una mezcla entre un grito y un gemido.
Él se corrió, y se sintió desorientado, su cuerpo temblando de placer.
Cuando Jimin finalmente fue capaz de enfocar su mirada de nuevo, se encontró con Erica mirándolo con una mirada de asombro en su rostro.
—Wow —dijo débilmente antes de sonreír—, no estás en eso ¿eh?
Jimin se sonrojó, sintiéndose incómodo, avergonzado y asustado, por lo que rápidamente les dio la vuelta y se hundió en ella hasta que se olvidó incluso de su propio nombre, y más importante... de ese incidente.
Después, cuando la puso en un taxi y se dio una larga ducha, Jimin trató de no pensar en lo que sucedió.
No era un gran problema.
No lo era.
—Ya suéltalo
-¿What? —dijo Jimin dentro de su vaso de cerveza.
—Tienes algo en mente —dijo Jeon Jungkook—.Suéltalo.
Jimin bajó su cerveza y miró a su mejor amigo a través de la mesa antes de pasear su mirada alrededor del pub.
—No sé lo que estás hablando, hombre.
Silencio.
Suspirando, Jimin volvió a mirar a Jungkook, que se limitó a levantar las cejas, expectante. A veces Jimin odiaba lo bien que Jungkook lo conocía. Como que, eran camaradas y todo, pero apestaba ser un libro tan abierto para Jungkook. Siempre le había molestado Jimin, en el pasado cuando iban a la escuela secundaria juntos, que Jungkook nunca había comprado su mierda cuando Jimin alardeaba sobre sus conquistas.
Jungkook siempre se burlaba con esa mirada molestamente divertida en los ojos, cada vez que Jimin... exageraba las cosas un poquito.
Era molesto que todavía no pudiera mentirle a Jungkook ni una mierda, incluso luego de todos estos años. No era como si vivieran inseparables hoy en día. Ya no iban a la misma escuela: Jungkook estaba en la escuela de derecho, mientras que Jimin no se había molestado con la Uni luego de la sexta aplicación, había decidido trabajar en el pub de su familia en cambio. Tenían diferentes amigos en estos días, diferentes intereses y todo.
Pero que mierda. Jeon Jungkook seguía siendo su mejor amigo. Eran camaradas de por vida; Jimin lo sabia.
No habían perdido el contacto incluso en el año en que Jimin había vivido con sus abuelos en Los Ángeles. Cuando había regresado a Londres, su amistad era tan sólida como siempre. Jimin había sido la primera persona con la que Jungkook había salido del armario, la persona en que Jungkook había confiado más. Como que, aunque realmente ellos no hablan sobre sentimientos, ya que no eran niñas, pero ambos sabían que se cuidaban la espalda el uno al otro, sin importar qué. Razón por la cual Jimin estaba considerando la posibilidad de compartir su problema con Jungkook.
Lamiéndose los labios, Jimin se quedó mirando a su mejor amigo con incertidumbre.
Jungkook le devolvió la mirada, sus ojos grises expectantes.
—¿Recuerdas la pajarita rubia con la que salí hace unos días? —dijo Jimin.
Jungkook tomó un sorbo de su cerveza, pero había algo de curiosidad en sus ojos ahora. Jungkook sabía que Jimin no se enganchaba con sus ligues ocasionales. Jimin ligaba un monton; era fácil, divertido y sin complicaciones, lo cual era básicamente su lema de vida.
—¿La que estuvo manoseándote la polla en la pista de baile? —dijo Jungkook.
—Sí —dijo Jimin, inclinándose hacia atrás en su asiento con una sonrisa.
Jungkook resopló.
—Sácate esa estúpida sonrisa. Pareces un idiota. Uno más grande de lo normal.
—Las chicas que se van a casa conmigo todas las noches, claramente no están de acuerdo contigo, y lo siento, su opinión es la que cuenta.
Jungkook se río.
—Es jodidamente adorable que realmente piensas que follan contigo a causa de esa sonrisa idiota. Agradece a tus padres por tus genes. Ese es el único motivo por el que logras follar. Aunque, personalmente, no veo el encanto.
Jimin rodó los ojos. En privado, él siempre pensó que Jungkook exageraba un poco todo ese asunto de... no encontrarlo atractivo. Era un poco insultante, de verdad. No era algún tipo de gilipollas homofóbico. Jungkook debería saberlo ya. No iba a salir gritando si Jungkook admitía que Jimin era caliente, objetivamente hablando. Como que, Jimin era perfectamente consciente de ser un poco vanidoso, pero era por una razón, ¿de acuerdo? No era su culpa que a las mujeres les gustara tanto. Era un tipo bien parecido, en forma objetiva. Tenía un bonito cabello rubio oscuro y ojos azules. Las chicas enloquecían con sus ojos... lo cual, a decir verdad, Jimin no entendió, pero lo que sea.
—Mis padres no me dieron estos bebés —dijo Jimin, acariciando su abdomen. Jungkook —el culo— se río.
-¡Por favor! No me digas que llamas “bebés” a tus abdominales. Por favor.
—Oh, vete a la mierda —dijo Jimin, pateándolo por debajo de la mesa—. Desearías que tu cuerpo fuera tan sexy como el mío —Bueno, para ser totalmente honesto, Jungkook estaba tan en forma como él. En realidad, eran exactamente de la misma altura y de contextura similar.
Jungkook podría o no tener mejores brazos, pero Jimin no iba a admitir eso en voz alta. nunca
—Cierto —Jungkook descartó rodando los ojos—. Entonces, ¿qué pasó con esa chica rubia? ¿No pudiste hacer que se corriera o algo?
—Vete a la mierda. shoulds saber que la hice gritar — Jimin bajó la mirada hacia su cerveza—. Fue sólo que... ella hizo algo... fue extraño y un poco asqueroso, pero no puedo dejar de pensar en ello ahora —lanzó una mirada hacia Jungkook y lo encontró con el ceño fruncido.
—¿Algo? — Dijo Jungkook.
Jimin sintió que su cara se ponía caliente.
—Como... ella puso un dedo en... en mí.
Silencio.
—¿No te gustó?
—No... sí... yo —Jimin gimió, incapaz de mirarlo a los ojos—... Me gustó, hombre. Ese es el problema. Nunca llegué tan duro. No puedo dejar de pensar en ello ahora, y está jodiéndome la mente. ¡No soy gay! ¡Sabes que no lo soy!
—Jim.
Jimin se obligó a mirarlo.
Jungkook tenía una expresión de incredulidad en el rostro.
—Te das cuenta de que los tipos homosexuales no son las únicas personas que pueden sentir placer por la estimulación anal, ¿verdad? En realidad, a algunos tipos homosexuales ni les gusta. Un dedo en el culo no te hace insatisfactorio de algún modo, hombre. Mucho menos intenso —miró a Jungkook implorante—. Eres gay... Lo entiendes, ¿verdad? gay, imbécil.
Jimin exhaló. Jungkook tenia razon. Jungkook lo sabia mejor. Jungkook era en realidad homosexual. Una diferencia de Jimin.
—Pero —dijo, mordiéndose el labio—. El problema es que me tiene mal... la cosa dedo. Ni siquiera puedo pajearme sin sentir que algo falta. Me follé una chica super caliente ayer y se sintió... no sé.
Jungkook lo miró con extrañeza.
—No realmente, en realidad. No soy —Se pasó los dedos por su negro pelo con una sonrisa irónica—... No es lo mío, Jim.
Jimin parpadeó.
—Pero eres gay —Se sintió casi traicionado. Se suponía que Jungkook era la persona que lo entendería.
Jungkook le dio una mirada algo taimada.
—Como dije, no a todos los homosexuales les gusta —Se encogió de hombros—. No hace mucho por mí. No vale la pena la molestia. Creo que mi promesa no es tan sensible. Pero parece que la tuya sí, así que felicidades. Disfrútala.
Jimin lo miró con incredulidad. ¿Disfrutar?
—¿Estás bromeando, hombre? ¿Ese es tu consejo?
Jungkook se río entre dientes.
—¿Qué tipo de consejo quieres? Compra algun buen lubricante y prueba con tus dedos.
—Mantén la voz baja, maldición —dijo Jimin, con el ceño fruncido dentro de su cerveza. Hasta sus orejas se sintieron calientes—. Soy un hombre heterosexual. Los hombres heterosexuales no hacen eso.
Jungkook exhaló con fuerza.
—Dios, eres una idiota. ¿Dime por qué somos amigos de nuevo? Tengo amigos mucho más relajados.
Jimin se golpeó la rodilla contra la de Jungkook.
—No mientas —dijo, sonriendo—. Soy tu mejor camarada. Todos tus amigos del colegio de abogados de lujo son aburridos y horribles. Y soy totalmente el mejor copiloto que un gay puede desear.
Jungkook resopló.
—No recuerdo que nunca fueras mi copiloto. No necesito un copiloto al que arrastre de todas formas.
—¿Por qué crees que levantas algo cuando salimos juntos? Los homosexuales te ven con un tío caliente como yo y piensan que no eres el perdedor que realmente eres.
—Sí —dijo Jungkook secamente—. debe ser eso.
—Oh, no me jodas.
Cayeron en un silencio agradable. Jimin echó un vistazo hacia la barra, pero no parecía que Justin necesitara ayuda. Justin era nuevo, pero no era la hora pico. Él debería estar bien.
—Lo digo en serio, amigo —dijo Jungkook, haciendo que Jimin volviera a mirar hacia él—. Consigue un buen lubricante y pruébalo. Si se siente tan bien como dices, te debes a ti mismo el probarlo. Si se trató de un golpe de suerte, no hay daño. Si no fuera así, bien por ti. Ponerte un dedo en el culo no te hará gay —Jungkook resopló y levantó las cejas— ¿Salvo que estés seguro sobre tu heterosexualidad?
Jimin entrecerró los ojos.
—Que te den. No estoy inseguro —Era cien por ciento hétero. Jungkook lo sabía mejor que nadie.
Recostado en su asiento, Jungkook lo miró por sobre el borde de su vaso de cerveza.
—Entonces hazlo. ¿Qué tienes que perder?
Más tarde esa noche, Jimin se quedó mirando el techo de su habitación, jadeando como si acabara de correr un maratón, su polla gastada, sus dedos todavía enterrados en su culo, su cuerpo aun hormigueando luego del orgasmo más intenso de su vida.
No podía esperar a volver a hacerlo.
Y otra vez, y otra vez, y otra vez.
—Mierda —susurró.
Era todo culpa de Jungkook.