Sabor a fresa

Summary

Sé que no fui tu primer amor, pero me gustaría ser el último [TaeGyu ¡! ]

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Complete
Chapters
1
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n/a
Age Rating
16+

Capítulo Único ¡!


Sé perfectamente que no fui tu primer amor.

Pero realmente me gustaría ser el último.


Hace no muchos años, Taehyun había llamado la atención del castaño gracias a su característica y coqueta sonrisa que parecía brillar más que el mismísimo sol, oculta tras un aura misteriosa que no muchos se atrevían a cuestionar.

La inocencia de Beomgyu, visible en sus ojos grandes y expresivos, cautivó a Taehyun desde la primera vez que lo vio. Quizá por eso no le tomó más de un mes el invitarlo a salir fuera de la oficina de trabajo, repitiendo esta rutina cada cierto tiempo hasta arriesgarse y pedirle que suceda pareja de la manera más formal posible.

Bueno, no tan formal...

Fue en una parada de autobús a la salida del trabajo. Una moto casi atropella al castaño, por lo que Taehyun lo jaló del brazo casi de manera automática, cayendo entonces ambos al suelo y lastimándose en el proceso. Miradas, cercanía... terminó confesándole sus sentimientos (todavía en el suelo) y el resto es historia.

Ambos con 27 años, residían en una bonita casa con todas las comodidades y lujos que una persona pudiese imaginar, gracias a la herencia del menor. Taehyun se ocupaba de la mayoría de los gastos, argumentando que vivir juntos fue una idea suya y por lo tanto, le ofrecería a Beomgyu la vida perfecta que se merecía.

No tienen demasiados inconvenientes fuera del ámbito laboral. Trabajaban en distintas oficinas, pero se hacían un espacio para pasar el rato en casa juntos, o pasear de vez en cuando, aunque sea por los alrededores. Con frecuencia, iban de compras, de viaje, de fiesta, el dinero jamás les hizo falta y eso los impulsaba a trabajar y esforzarse al mil por ciento en cada cosa que hacían.

Su comunicación era perfecta, su rutina establecida les permitía desayunar juntos y hablar de cualquier cosa con tal de estar unidos.

Como toda pareja, tenían sus altas y bajas, pero no había nada que una buena charla y algunos mimos no los ayudaran a solucionar.

La vida privada de ambos tampoco resultó problemática, si bien el trabajo los consumía y la mayoría de veces Taehyun llegaba hasta muy tarde debido a los trabajos extra (de los que Beomgyu no tenía información) eso no le impedía pasar el rato con el mayor de vez en cuando.

En términos sencillos, su relación de 3 años estaba perfectamente equilibrada.

Al menos era así hasta hoy, porque estaban teniendo una de las discusiones más dolorosas de toda su relación, esperando sea la primera y última vez que se enfrentaran de esa forma.


— ¡No puedo creer que estés haciendo esto! ¡Te entregué los mejores 3 años de mi vida!

— Deja de gritar, van a escucharte en todo el vecindario— pidió el menor mientras hacía sus maletas sobre la cama, sonaba tranquilo y despreocupado, aunque le dolía ver a su pareja en ese estado. Pero no lo demostraba.

— ¡No me interesa!— su voz se quebró todavía más.

— Oye, esta decisión no fue tomada porque sí. Ya te he explicado, tengo que irme por trabajo, no es como que yo haya elegido esto.

— ¡Entiendo que tengas trabajo! Pero ¿Irte dos años y dejarme aquí solo?

— Cariño— suspiró— Te llamaré diario.

— ¡No, Taehyun!— en algún momento, el castaño había comenzado a llorar— ¡¿Por qué aceptaste ese horrible empleo?!

— Simplemente es mi trabajo ¿Sí? Son asuntos laborales, no te pongas así.

— Te ausentarás por dos malditos años— reclamó— ¿Cómo se supone que debo estar?

— No tienes de qué quejarte. Aquí lo tienes todo. Te mandaré dinero para que compres lo que necesites.

— ¡A mí no me interesa tu dinero! ¡Cuando vine a vivir aquí, me dijiste que nunca te alejarías de mi lado!— ya no estaba enojado. Estaba dolido, muy dolido— ¡Y nunca pensé que un día vendrías y me dirías que te irías así!

La voz del castaño fue apagándose, cubriendo su rostro con ambas manos y llorando, partiendo el corazón de Taehyun.

— Oye...— susurró, acercándose y rodeándolo con ambos brazos— No llores, sabes que me duele verte triste.

— ¿Es que tienes otra persona? Es eso ¿Verdad?— su voz sonaba trémula, ahogada y triste— Por eso te irás...

— No es cierto— quitó las manos del mayor y empezó a limpiar sus lágrimas con cuidado, intentando reconfortarlo— Yo no soy esa clase de persona. Lo sabes.

— ¿Y por qué te vas entonces?

— Por el trabajo, te lo he venido repitiendo todo el día.

— Pero... ¿Dos años?- preguntó, mirándolo con los ojos cristalizados y rojizos— Es mucho tiempo, Tae...

- Si lo se. Pero verás que pasa muy rápido y... te llamaré siempre que puedas. Ya debo irme.

— Taehyun, no— suplicó— Por favor.

— No puedo quedarme más tiempo, cariño... Me voy al amanecer y...

— Por favor— insistir, al borde de las lágrimas otra vez— Quédate... quédate a dormir.

— Mi vuelo sale muy temprano mañana, antes de las 5 AM. Son casi las 11 PM, es mejor que me vaya ahora, si me voy luego es probable que me tome mucho tiempo despedirme de ti y perder el avión. Así que...

— No— negó con la cabeza— Es mi última petición, quédate... unas horas más ¿Puedes complacer ese pequeño capricho?

—Beomgyu...

— No quiero que te vayas. Déjame estar contigo un poco más.

— Voy a regresar dentro de dos años. No es... tanto tiempo. A otro compañero le asignaron 5 años.

— ¿Harás una vida allá? Estoy seguro de que conocerás a alguien.

— Eso es imposible. Ninguna persona se compara contigo.

— Mira, sé perfectamente que no fui tu primer amor... pero realmente me gustaría ser el último, Tae.

Las manos del menor rodearon la espalda baja del castaño con firmeza.

Sintió las yemas de los dedos del otro jugar con los cabellos de la parte posterior de su cabeza, viajando a su nuca y atrayéndolo.

Y Taehyun supo que iba a extrañar en demasía esos labios con sabor a fresa, pues a su pareja le gustaba mucho dicha fruta, probablemente por eso su boca tenía un tono rojizo y era tan dulce.

Se permitió sonreír, probando cada centímetro de aquellos dulces labios rojizos, como si su vida se fuera en eso. Sentía un sabor salado también, debido a las lágrimas que previamente habían caído por el rostro del castaño, seguramente perdiéndose en su boca y mejillas.

Decidió recorrer aquel camino, besando sus mejillas esta vez, siguiendo el rastro de sus lágrimas casi secas que descendieron por su cuello y culminaron en su clavícula, mismo que se mostró morder muy suavemente, escuchando un suspiro a cambio.

Se separó unos instantes para quitar la maleta de la cama, regresando con el mayor y volviendo a sumergirse en esa burbuja en la que todo sobraba, simplemente se trajo de ellos dos, algunos suspiros, varios besos y tenues caricias, susurros al oído y completa aislamiento del mundo.


Echó un último vistazo a aquellos labios con esencia de fresa, ahora algo hinchados, después de haberlo arropado con las mantas más suaves.

Tenía las maletas listas y apartadas en la puerta principal, sus ojos querían cerrarse por la falta de sueño, pero ya era hora de partir.

— Tae...— susurró, adormilado— ¿Ya te vas? Solo... ha dormido 4 horas...

— Tres horas y media— corrigió mientras terminaba de guardar sus cosas— Desperté hace veinte minutos para ducharme... esperaba irme ahora que estaba dormido.

— Te extrañaré.

— No fuiste mi primer amor. Pero sí el último.

Se acercó al mayor, besando esos dulces labios por última vez, como si no se hubiera pasado toda la noche anterior compartiendo desesperadamente su ser con el contrario, teniendo una sensación de vacío en el corazón y algo de fresa en la boca.

No volvería a ver a Choi Beomgyu.

Y aunque no fue su primer amor, ni su primer beso, ni su primera vez, sí fue el último.

Se lamentaba de haber caído bajo sus encantos esa noche.

Porque, de haber llegado al aeropuerto la noche anterior, pudo haber escondido y pasar desapercibido al abordar el avión privado que contrató con ayuda de sus “colegas”.

Hubiera evitado que la mafia lo encontrara.