El Arlequín ⤿❀|KookMin|

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Summary

❝Jimin es el arlequín personal del Rey Jeon. Cada noche, se prepara para dar una nueva función a su amo, y al concluir esta, terminaba siempre con el Rey entre sus piernas❞. 🃏 ↳ Historia original ↳Agujeros de guión ↳Three Shot ↳Jimin btt; Jungkook tp ↳Contenido +18 ↳Smut ↳Lenguaje soez ↳Leer con discreción

Genre
Erotica
Author
Hot Peach
Status
Complete
Chapters
3
Rating
4.0 2 reviews
Age Rating
18+

❀ 1 ❀

Las antorchas encendidas iluminaban el gran salón, unas cortinas rojas caían suavemente por los ventanales al rededor, y el eco de las pisadas del Rey Jeon retumbaban en cada rincón del espacioso lugar. Se acercó a su gran silla y miró a su en torno, como si buscara la presencia de alguien más. Su cuerpo descansó en aquella enorme silla real a la espera del acto que su Arlequín había preparado para él.

Al fondo del del enorme salón se divisó una pequeña silueta moverse ágilmente, ¡ahí estaba! Tan encantador como siempre, observando a su amo sonreírle. Las tres puntas de su gorro se movía de lado a lado provocando que los cascabeles en las puntas emitieran un tintineo escandaloso. Su traje ceñido a su cuerpo no hacía más que resaltar lo hermoso e inmaculado que era todo su ser.

Jungkook veía a través de aquella máscara veneciana unos ojos al color del cielo. Tan hermosos e hipnotizadores que también lo veían fijamente entre la poca oscuridad que los habrazaba.

ㅡSorpendeme, pequeño Arlequín.ㅡpronunció el Rey con su tono barítono que hacía estremecer a cualquiera que lo escuchara hablar.

El Arlequín asintió posicionándose justo en el centro de aquel salón. Unos enormes aros calleron despavoridos desde el techo, quedando a su altura y siendo sostenidos por una tela que les impedía tocar el suelo. Su pequeña mano sostuvo uno de ellos y con una facilidad innata elevó la parte inferior de su cuerpo y dio cuantiosas vueltas sin miedo alguno.

De un salto inexplicable cayó entre el nudo de la tela ajustado a otro aro, y ágilmente subió por la tela para luego dejarse caer en una manera tan sutil y delicada hasta que sus pequeños pies tocaron el frío suelo, corrió en busca de un nuevo aro y se sentó meciéndose como en un columpio hasta que su rostro y el del Rey casi se rozaron.

De pronto, más tela cayó desde el techo y sin pensarlo se abalanzó a una de ellas elevando su cuerpo y enrollandolo rápidamente para dejarse caer desde la altura hasta yacer sobre el suelo, una vez más. Una especie de música empezó a sonar a lo lejos, pianos y violines en sintonia armonizaban.

El Arlequín corrió hacia un costado para traer consigo un metal largo con fuego en sus dos extremos, como si fuese lo más natural, empezó a jugar con él y realizar piruetas que solo un dios podría lograr. El cuerpo del Arlequín se movió al ritmo de la música, sus piernas se elevaban con una flexibilidad increíble, el metal daba vueltas al rededor de su cuerpo y de vez en cuándo sobre su cabeza, un espectáculo digno de admirar. De forma sorprendente y con mucha frecuencia, se enredada entre las cortinas y cuando eso sucedía, una prenda de su ropa desaparecía. Sus zapatos y camisa ya no estaban y aquel gorro ridículo había desaparecido, gracias al cielo.

Su cuerpo se acercó al Rey, dejando de lado el artefacto con el que hacia su número. Se paseó alrededor de la silla, y en un momento sus manos se sostuvieron del ancho reposabrazos y sus piernas se elevaron tanto hasta formar una línea vertical perfecta. El Rey solo se limitaba a ver como el cuerpo del contrario obedecía cada movimiento. Las hermosas piernas del Arlequín cayeron al suelo y buscaron un nuevo lugar para reposar, subiendo lentamente sobre el cuerpo del Rey Jeon, sus piernas se situaron una a cada costado, y sonrío, lástima que el Rey no podía ver su sonrisa.

Cielo y noche se encontraron de nuevo, como si se hubieran extrañado una eternidad. Las manos de Jeon acariciaron por encima de la máscara y sus dedos posicionaron un mechón rebelde detrás de aquella pequeña oreja.

ㅡMi rey, permítame mostrarle mi nuevo número.ㅡdijo, mientras sus manos viajaban a los hombros anchos del mencionado generando una leve presión.

El rey asintió complacido y excitado por aquel toque sutil. El Arlequín movió su cuerpo haciendo fricción en la parte baja del Rey, y volvió a sonreir cuando este emitió un leve quejido, otra vez era una lástima que el Rey no pudiera ver aquella dulce y hermosa sonrisa sobre aquellos bellos y rojos labios.

Las manos del Rey Jeon viajaron sin miramientos hasta las caderas del Arlequín para mover de nuevo su cuerpo volviendo a rozar su pene bajo la ropa.

ㅡ¿Esto le gusta, amo?ㅡ preguntó ladeando su cabeza con una pizca de fingida inocencia en su tono de voz.

ㅡSíㅡrespondio de inmediato.ㅡDéjame tener esto.ㅡ puntualiza apretando el culo del Arlequín bajo la palma de sus manos. Tan suave, tan redondo, tan esponjoso.

ㅡA mi reina no le gustará estoㅡ pronunció suavemente moviendo sus caderas en círculos.

ㅡElla no está aquí.

Los labios del Rey se posaron sobre el cuello de su Arlequín, probando el exquisito sabor de su piel nívea. Su lengua se abrió paso entre sus labios y recorrió la zona hasta llegar a la oreja del joven para chupar con suavidad el lóbulo de la misma. No había sabor más dulce, más exquisito, más paradisíaco.

Con una mano acariciaba uno de los pezones descubiertos del joven, apretando suavemente y jalandolo despacio. El pequeño gemido que salió de los labios del Arlequín no hazo más que prender al Rey.

ㅡDéjame ver tu cuerpo desnudoㅡ pidió el Rey.

El Arlequín asintió colocándose sobre sus pies, bajo el escrutineo que la mirada del Rey le entregaba, sus pantalones bajaron por sus piernas lentamente dejando ver aquellos dos pares hermosos y bien cuidados muslos. No había nada más que quitar, con eso era suficiente para estar completamente desnudo ante el Rey, justo como él lo pidió.

ㅡDate la vueltaㅡmurmuró apretando su polla bajo su ropa.

Aquel hermoso y despampanante culo se mostró desnudo frente al Rey Jeon, su mano se alargó tentado a tocar la fina piel que envuelve sus glúteos, y así lo hizo, aquella mano tocó y amasó con ganas lo que pasó a su propiedad hace mucho tiempo. Un secreto entre él y su Arlequín.

ㅡAcércate un poco más.ㅡ le incitó a dar algunos pasos hacia atrás, quedando su culo justo enfrente de su ReyㅡInclínate hacia adelante.ㅡel Rey pide y el Arlequín obedece.ㅡEs hora de mi cena.ㅡ mencionó antes de acercar su rostro y morden suavemente la piel. Como si fuese un conquistador, separó con sus manos las mejillas, exponiendo el gran tesoro que sería hurtado de la manera más preciosa y excitante, sería para él, solo para él.

Su lengua se abrió paso entre sus labios lamiendo alrededor del orificio pequeño frente a él, tan delicioso y suave.

ㅡHmmm, mi Rey, eso se siente...ㅡsus palabras no salieron, no pudieron, no cuando la lengua de su amo estaba entrando por su cavidad anal como si fuese su casa.

ㅡSshhㅡsentenciaㅡ Déjame disfrutar de este manjar.

Otra vez su lengua proclamó como su hogar el orificio del Arlequín, aquel sabor tan inexplicable inundó su boca por completo. Succionó, lamio, y volvió a succionar, el sabor llenó de nuevo su paladar. Satisfecho mordió delicadamente una de las mejilla del joven, provocado que este diera un pequeño respingo en su lugar.

El Rey lo condujo hasta posarlo sobre sus piernas, de nuevo, su fuerte brazo se colocó enrollando la pequeña cintura del contrario y la otra se dirigió hacia el cuello desnudo. Los besos en el hombro del Arlequín no se hicieron esperar, la lengua del Rey dibujaba un camino mojado con su lengua.

ㅡAhora voy a descargar mi energía en tíㅡ.sonrieㅡEspero estés de acuerdo.

ㅡHago lo que sea por satisfacer a mi amoㅡresponde viendo por encima de su hombro al Rey Jeon.

ㅡBienㅡ dijo elevando solo un poco el cuerpo del contrario para sacar su pene de entre sus pantalones.ㅡPorque esto me duele como no tienes idea.

Con fuerza mantenía elevado del cuerpo del Arlequín alineando de esta manera su pene contra la cavidad del joven, introduciendo poco a poco aquella parte de su cuerpo hasta convertirse en uno con el joven. Las paredes anales abrazaron su polla de la forma más caliente que había experimentado nunca, el Arlequín podía sentir aquellas venas ensanchandose más, apretandose a sus músculos.

Las manos del Rey Jeon viajaron hasta las caderas del joven subiendo poco su cuerpo y dejándolo caer sobre su pene, creando un roce delicioso y haciendo gemir agudo al Arlequín.

ㅡEres exquisitoㅡ. mencionó elevando y dejando caer de nuevo al joven.ㅡ Cruza tus piernas, pequeño.ㅡ Pide y el Arlequín obedece provocado que el pene en su interior se apretara más.

Los pequeños gemidos del Arlequín no se hicieron esperar contrastandose con los roncos que el Rey emitía.

Nadie sabía, nadie sospechaba, nadie se interesaba por saber qué tipo de show le presentaba el Arlequín al Rey, solo ellos dos, cómplices sabedores de aquel acto carnal y exquisito.

Las venas inchadas siendo apretadas desespeadamente y recubiertas por los músculos anales emitiendo así una descarga por todo el cuerpo del Rey hizo que la piel de Jungkook se erizara y unas inmensas ganas de morder aquel hermoso cuellos afloraron en su interior, y así lo hizo, sus dientes apresaron la nívea y cálida piel del Arlequín mientras este se desquitaba mordiendo sus propios labios, ahogando sus geminos en una desesperación por no liberar el grito que empujaba en su garganta.

El cuerpo del Arlequín se veía tan pequeño entre los brazos del Rey, podría jurar que sus cuerpos encajaban a la perfección como si hubiesen sido hechos a la medida, con la intención de que coincidieran uno con el otro de forma magnífica.

Sus movimientos se aceleraron en busca del anhelado orgasmo, la esencia del Arlequín explotó saliendo al mundo exterior, la agitación de su cuerpo no se detuvo, no cuando el Rey arremetía con rudeza exigiendo liberarse de la misma manera, hasta que el líquido tibio inundó el interior del joven sin previo aviso, el Rey suspiró colocando su frente sudorosa sobre la espalda del Arlequín tratando de recuperar su visión después de experimentar el culmine de su descarga sexual.

Siempre era intenso, exquisito, como cuando una espumilla suave y dulce se deshace en la boca al entrar en contacto con la saliva tibia, dejando a su paso, un extraordinario sabor a caramelo.

ㅡ¿Nos veremos mañana?ㅡ preguntó el Arlequín con la esperanza de recibir un sí como respuesta.

ㅡEn efectoㅡ sonrió ayudándole al joven a colocar sus ropas donde debían irㅡ Siempre es un placer admirar tu función.

ㅡMe preparé por mucho tiempo para exhibirme frente a muchas personas.ㅡ mencionó sonriendoㅡ Nunca imaginé que estaría frente a una sola persona y no precisamente haciendo una función, pero estoy satisfecho.

ㅡHa pasado un tiempo desde que llegasteㅡel Rey se acercó un poco más al cuerpo contrario esperando recibir aquel calor que siempre lo abrazaba.

ㅡAunque no sé si hago bien mi trabajo...ㅡinterrumpió tratando de convencerse así mismo de que lo que hacía era correcto.

ㅡSi tan solo me dejarás conocer tu nombre, me harías un Rey muy feliz.

ㅡNo creo que saber mi nombre ayude en algoㅡ dijo dando un paso hacia atrás tratando de alejarse lo más posible pero unos brazos largos los apresaron sin dejarle escapatoria.

ㅡSolo déjame saberlo, prometo no pedirte nada másㅡ sus dedos acariciaron suavemente la máscara veneciana que portaba el Arlequín.ㅡComplace a tu Rey y sé bueno con él.

Pasaron unos segundos, el Arlequín dudaba, no había motivo por el cual ocultar su nombre pero le encantaba el saber que nadie lo sabía; al ver aquellos ojos oscuros posarse con intensidad sobre él no tuvo otra opción.

ㅡJimin.

ㅡEs el nombre más hermoso que he escuchadoㅡel Rey besó donde se suponía estarían los labios del Arlequín, esperaba sentir aquellos suaves y dulces labios moviéndose sobre los suyos pero en su lugar estaba aquella fría máscara impidiéndole cometer aquel hecho de pasión.ㅡJimin.

El cuerpo del joven se estremeció al escuchar al fin su nombre salir de los hermosos labios de su Rey, había soñado más de alguna vez que el Rey Jeon lo llamaba por su nombre. Ahora lo escuchaba con claridad, y era magnífico.


🃏


Había mucha gente reunida en el gran salón degustando una deliciosa cena, se encontraban muchos conocidos y amigos del Rey celebrando el cumpleaños de la Reina, como era bien sabido, cada aniversario se festejaba a lo grande, y esa noche, no era la excepción.

ㅡLlama a tu Arlequín para que haga una función para nosotrosㅡ propuso la reina.

El cuerpo del Rey se tensó de inmediato, el solo hecho de pensar en que su Arlequín podía realizar un acto para todos aquellos ojos le enojaba en gran manera, no lo permitiría nunca.

ㅡTenemos muchos a disposición, pide que traigan a cualquiera de ellosㅡdijo en respuesta a aquella desagradable petición.

ㅡSe supone que él es el mejor Arlequín en el reino, así que quiero verloㅡ insistió.

ㅡNoㅡ cortante y frío, así se escuchó.ㅡSi te quieres divertir busca a otro bufón.

La reina no se quedaría con las ganas de ver al supuesto mejor Arlequín, no sabía qué tan bueno era y nadie había presenciado nunca un acto de él, a excepción del rey, y como a él le encanta verlo, todos suponían que ese Arlequín era el mejor en eso. Llamó a su mesa a un sirviente quien acudió de manera pronta al llamado.

ㅡTráeme al Arlequín del Rey, esta noche hará una función frente a todos.ㅡle dijo y el sirviente asintió dispuesto a marcharse para cumplir la petición.

ㅡNi se te ocurra traerlo aquíㅡel Rey lo detuvo con su voz potente poniéndose de pie.ㅡ Trae a otro, si no le gusta a la reina será problema de ella.ㅡ salió del salón sin cruzar miradas con nadie más.

No le importaba dejar a toda aquella gente, de todos modos no era a él a quien estaban celebrando. Se adentro a su habitación cerrando con furia la puerta, cuando estuvo solo suspiró aliviado. Era irónico que siendo un Rey odiara con demasía aquellas reuniones innecesarias.

Se tiró sobre su enorme cama cerrando sus ojos antes de darle un leve vistazos al techo, suspiró tratando de relajarse, extendió sus brazos buscando la posición más cómoda.

Un tintineo suave le hizo abrir sus ojos, sentándose para observar con cautela el origen de aquel ruido, se percató de cómo sobresalía de la puerta entreabierta del armario la punta de un muy conocido gorro, el cascabel se tintineaba de un lado a otro, aquel artefacto de oro que él mismo había enviado a hacer para su Arlequín le saludó moviéndose aun más, avisando que su dueño estaba por salir del su escondite.