Ételio

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Summary

Donde Elio es un viajero astral y en uno de sus viajes le ocurre algo muy extraño.

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n/a
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13+

Ételio

Elio resopló el viento de su ventana. miró las estrellas fascinado con lo que hay allá. le gustaría saber qué es lo que existe ahí afuera.

Si estamos solos.

No lo estamos.

Él pensaba que era imposible que lo estuviésemos. con tan solo catorce años, Elio era muy maduro para su edad. Le gustaba muchísimo la Astronomía y Ciencia Ficción. Había visto cosmos unas treinta veces y tenía una biblioteca entera dedicada al espacio y sus enigmas.

Leía desde fantasía en el espacio, hasta libros de astrónomos famosos. No había limite que el espacio conociese. Para él, lo era todo. Ya que en la tierra, no tenía nada.

Hace cuatro años había fallecido su padre, y su madre estaba enferma terminal. Por lo que a Elio lo cuidaba la abuela, la abuela que era un sol. La comparaba con una supernova. Se llevaban muy bien, eran amigos y familiares.

A la abuela le gustaba tejer a crochet, y mirar la novela de los domingos. Aparte de leer, obviamente. Pero todos los libros que tenían una pizca galáctica se los regalaba a Elio. Que sabía que a él le iban a gustar un montón.

Pero la abuela, no tenia idea de el poder de elio.

No tenía idea de que Elio era un viajero astral.

Y que cuando se acostaba para dormir, viajaba a todo tipo de lugares.

Un día, Elio, luego de leer ahora su libro-favorito-de-todos-los-tiempos (obviamente, del espacio) se acostó. Y pensó en lo mucho que le gustaría visitar el espacio.

Ya que el jamás había salido de la tierra. siempre se había movido en lugares terrestres y había visto solo humanos.

Así que, ¿y si al fin y al cabo eso era todo?

Humanos. tierra. vida. muerte.

La idea le parecía no fea, sino horrorosa. Pensar que no hay nada más allá.

Que morimos y morimos. Que nacemos porqué sí y que no hay propósito por el cual existir.

Todas esas cosas a elio le carcomían la cabeza. Y necesitaba una respuesta, pronto.

Por lo que se acostó y cerró los ojos.

Su cuerpo comenzó a vibrar y sabía que era el momento. El alma de elio estaba saliendo de su cuerpo, y era momento de explorar.

Una vez que ya estaba volando, viendo su propio cuerpo. Pero sintiendo esa capa que los dividía. Sabía que no estaba acá. Sino allá. En otro lado. En otro plano.

Voló por toda la casa, como de costumbre ¿Y donde iría hoy?

Primero fue a la heladera. Y luego recordó que su alma no necesita comida.

Luego fue a ver a su abuela. Esta dormía cálidamente. Parecía un ángel a los ojos de Elio.

- Adiós -susurró él. Rogando que esta no lo escuchase.

Y así fue. No lo escuchó. Como siempre.

Ya era rutina para elio.

Lo que no era rutina, era lo que iba a pasar luego de salir por la puerta de su casa.

Era, obviamente completamente de noche. Pero algo estaba también completamente diferente. No podía decir qué. Pero así lo sentía él. Sentía cómo si...

No llegó a pensar mucho que su cuerpo comenzó a elevarse aún más. Sin controlarlo. Él no estaba haciendo nada. Su cuerpo se elevaba solo. Y cada vez más.

Pasando las nubes. Elio comenzó a preocuparse.

Sntía que una fuerza lo elevaba. No creía que fuese algo malo, tampoco.

Y miedo no tenía. Pero solo le resultaba extraño. Ya que nunca antes le había pasado.

Cuando su cuerpo pasó la atmósfera comenzó a preocuparse.

Pero luego recordó que su sueño, desde chiquito, era justamente ese. Ir al espacio. entonces, ¿Por qué estaba preocupado?

¿Por qué simplemente no disfrutaba el momento?

Una vez en el espacio. No veía nada. Era todo negro. Y no había ruido.

Su corazón comenzó a latir de manera rápida.

De verdad estaba en el espacio.

Algo en él le decía que así era.

Wntonces, una sonrisa se formó en su rostro. Comenzó siendo pequeña y luego alcanzó gran parte de su cara.

Estaba en el espacio. Su sueño se había cumplido.

¿Por qué preocuparse y pensar de más?

Cuando podía simplemente...

-¡Wooohoooo! -gritó Elio con todas sus fuerzas.

Nadie lo iba a escuchar.

Ahí era libre.

Y se dio cuenta que era hora de explorar.

Asi que voló por minutos, pasó por estrellas que las vio de cerca, pasó por meteoritos, por satélites, por planetas...

- Esto es genial. Puedo decir lo que quiera. hacer lo que quiera. Soy libre ¡Soy libre!

Hasta que escuchó un ruido.

O más bien, un sonido que provenía de no algo sino alguien.

- ¿Quién anda ahí?

Pero nadie le contestó.

Era un Alien. estaba segurisimo. Elio siempre tenía razón. Y ahora iba a comprobarlo.

-¿Hola?

Nadie le contestó.

Así que pensó que había sido unas rocas o algo. No le dio importancia y siguió su viaje.

Hasta que escuchó el mismo sonido.

Y esta vez se oyó más cerca. Parecía...

Un susurro.

- Muéstrate. Sal de donde quieras que estés criatura del espacio - exclamó Elio con tono autoritario y llevando su mirada hacia todos lados.

Pero casi se infarta cuando ve una criatura rosa salir de la nada. No tenía idea de donde había salido esa cosa.

Porque para serles sinceros, a Elio le daba miedo.

Era completamente rosa chicle y tenía solo un ojo. Pero tres piernas y tres brazos.

- Lo siento mucho - dijo el alien.

Elio se sorprendió por la voz. Aunque había leído miles de libros sobre extraterrestres y todo sobre ellos. Nunca pero nunca se había imaginado la voz así.

Parecía robotica.

-¿Eh?

- Lo siento, no era mi intención perseguirte -Elio lo observaba de lejos con el ceñofruncido - Oh, bueno, tal vez si era mi intención. Pero aún así, lo siento si te asuste.

El chico no dijo nada.

- Soy Opi, un placer conocerte, Elio- y el alien rosa hizo una reverencia.

- ¿Cómo sabe mi nombre? - preguntó el chico, a la defensiva.

- Te estuvimos esperando.

Aunque la actitud del Alien era completamente amable, Elio estaba asustado.

- ¿Estuvimos? -y también, confundido. Muy confundido.

- Sí. Todos.

La voz aunque parecía robótica era serena. de esas que transmiten paz.

- Todos nosotros, los de venus. T también los de júpiter. Y los de Saturno. Y obviamente los de marte...en fin, todos los de la galaxia. Elio.

¿Todos los aliens estaban esperando por él?

¿Para qué?

- Lo siento mucho yo, pero no entiendo de lo que habla - contestó el chico con la voz temblorosa.

- No tienes por qué entenderlo ahora. Pero te haría bien saber que puedes contar conmigo en este viaje tuyo.

- Muchas gracias...

El chico de catorce años tenía muchas preguntas y pocas respuestas.

- ¿Puedo preguntarte algo?

El alien asintió con una sonrisa amable.

- ¿Cómo vuelvo a mi casa? -no quería sonar desesperado, pero lo estaba.

Y aunque confiase en el Aien. e

Extrañaba a su abuela. Y a su madre.

- Ohhh... casa -)pi miró hacia abajo (o hacia arriba, quién sabe, estamos en el espacio) - Esta es tu casa ahora, Elio.

Y lo miró a los ojos.

Una mirada que transmitía confianza.

Ysobretodo, bondad.

- No, gracias. Quiero ir a mi verdadera casa. En la tierra -contestó con la voz temblorosa y a punto de llorar.

-¿Pero esto no es lo que querías? -demasiado tarde, el chico ya estaba llorando. Y con su manga se limpió las lagrimas de las mejillas mientras asentía.

El Alien, ahora Opi, tenía razón.

Eso era lo que elio había deseado toda su vida.

Ir al espacio.

Pero no sabía que si iba, no podía regresar jamás.

-Pero extraño a mi familia. Lo siento, me tengo que ir -dijo entre lágrimas.

Ls almas si pueden llorar.

Porque pueden sentir.

-Ahora somos tu nueva familia. Elio. Nada malo te sucederá. Lo prometo -Opi se llevó la mano lentamente a donde vendría a estar su corazon. Que en este caso era en el medio del pecho.

Elio le creyó.

Porque sabía que era cierto.

Sabía que allí. Nada malo le pasaría. Entonces, ¿por qué seguía llorando?

- Llora. Descargate. Que tenemos un largo viaje hacia Venus.

Venus era su planeta ahora.

No vería nunca más a su abuela. Ni a su madre. Ni a sus amigos del colegio.

Aunque, bueno, su abuela ya estaba bastante anciana, y en cualquier momento podía irse. Y su madre, con la enfermedad crónica que tenía, mucho tiempo no le quedaba con ella. Y sus amigos, bueno, no eran un vínculo muy importante. eran más compañeros de clase que otra cosa.

No como el de él y su padre por ejemplo.

Pero ahora su padre no estaba. Se había ido hace cuatro años.

-¿Por qué no puedo volver? -preguntó Elio, sabiendo la respuesta.

-Eso ya lo sabes, Elio querido.

Ambos volaban por el espacio. la paz a elio le iba llegando, como si por kilómetro que volara, una pizca de paz se le agregaba a su alma.

Dicen que cuando uno se va, se encuentra con quién más quiere. Otros dicen que cuando te vas, no hay nada. Otros que tu alma decide donde quedarse.

Y Elio, sabía desde chico donde se encontraba ese lugar.