Only
Advertencias:
H!tops (Omega) L!bottom (Alfa)
Daddy kink, Sex-Toys, Dirty talk, Overstimulation, Choking, Rimming.
𓍯
Harry estaba muy aburrido.
Había recorrido cada centímetro de su hogar en busca de algo para entretenerse, pero nada lograba llamar su atención por más de unos minutos.
No podía encender la televisión o usar su móvil, y mucho menos tocarse ya que estaba cumpliendo un estúpido castigo a consecuencia de la rabieta que había hecho en medio de una cena de negocios importantísima para su alfa.
Su ceño se frunció brevemente al recordar el rostro lleno de furia de Louis cuando soltó el primer lloriqueo en el piso del restaurante.
Claro que no podría negar que disfrutó los azotes que recibió al llegar a casa.
En realidad él cree que estos compensaron el aburrimiento que pasó toda la semana.
Se dejó caer en su calentito nido, tratando de encontrar el aroma de Louis en este y fallando en ello puesto que parte de su castigo consistía en no poder dormir con él.
Su omega gruñó molesto.
Se reincorporó con un notable puchero en su rostro y comenzó a jugar con los dedos de sus pies en un intento de distraerse.
Su mente comenzó vagar, trayéndole varios recuerdos aleatorios, como la vez que intentó hacer galletas con su alfa y terminaron con harina regada por toda la casa, o cuando Harry cocinó sopa y tejió una bufanda para Louis cuando este se resfrío, también cuando después de comer sopa el alfa lo folló sobre la mesa.
Las imágenes de momentos comprometedores hicieron lugar en su mente, incluidas las incontables veces que montó a Louis en el sofá, cocina y mesa de billar (su favorita, por cierto).
Amaba estar arriba, le hacía sentir bonito. Además, era la posición perfecta para estrujar los pectorales de su alfa.
Cerró sus piernas con fuerza al sentir una corriente de lubricante mojando sus braguitas.
No podía seguir fantaseando, no, no.
Pero tampoco podía borrar la imagen de su alfa recostado, con los ojos cerrados y cabellos despeinados, con su pecho lleno de sudor y sus pezones erectos.
Tampoco podía dejar de imaginar las muecas de placer en su rostro ni las manos firmes sujetando sus caderas.
Harry amaba estar arriba, tal vez más de lo que debería.
Incluso amaría estar arriba de otra forma, tal vez siendo él quien tomara a su alfa...
No estaría mal tener una vista de su trabajada espalda, mientras que su cabeza se hunde entre las cobijas de su nido.
Otra oleada de lubricante mojó su ropa interior, sacándolo completamente de sus pensamientos.
Suspiró.
Jamás había mostrado interés por aquello, era algo totalmente nuevo.
Ya lo hablaría con su alfa después.
Fue al baño a limpiar el pequeño desastre en sus braguitas y al terminar regresó a acurrucarse en su nido mientras le rogaba a la luna que Louis llegara temprano.
Y para su buena suerte, un par de minutos después la cerradura de la puerta resonó por todo el lugar, indicando que el alfa había llegado.
Su lobito interno saltó con alegría y le obligó a salir de su habitación para correra tan rápido como sus piernas se lo permitieran hasta el primer piso.
-Omega, estoy en casa- Dijo en voz alta y sonrió al escuchar los pasitos descalzos acercándose a él.
-¡Papi!- Chilló.
Louis estiró sus brazos para tomara cintura de su chico y estrujarlo en un abrazo para llenarlo de besitos.
-No corras en las escaleras, cariño, podrías lastimarte.
El omega solo emitió un quejido.
-Te extrañé mucho, Alfa- Ronroneó para después atacar los labios helados del mayor.
Louis gimió sobre sus labios, correspondiendo el beso con cariño hasta que fue momento de separrse por la falta de aire.
-Tu castigo termina justo ahora.- Dijo notablemente feliz por ello.
Aunque no lo admitiría, no había dormido bien sin su cachorro en brazos.
Harry chilló con emoción, dando saltitos en su lugar por la felicidad que le inundó repentinamente.
-¡Ya podemos acurrucarnos juntos, papi!
-Oh, mi pobre omeguita, claro que si.- Besó una vez más a su esposo -¿Deseas tomar una siesta?
Sus ojitos verdes comenzaron a pesar después de escuchar aquella propuesta. Realmente deseaba dormir con su alfa, así que asintió sin pensarlo.
Louis se dispuso a llevarlo hasta su habitación entre sus brazos, y cuando estuvo frente a su nidito, recostó su cuerpecito entre las cobijas y mantas arrugadas.
Su alfa interno gruñó al no sentir su aroma por ninguna parte, por lo que se encargó de soltar su reconfortante y posesivo aroma a chocolate.
Se despojó de su propia ropa para acurrucarse junto al bonito rizado somnoliento y rodearlo con sus brazos protectores, sus manos tomando lugar en la suave pancita calentita.
-¿Qué tal tu día, papi?- Preguntó en un murmullo.
-Bastante malo, omega. Conté las horas para llegar a casa.- Acarició con delicadeza rizos esponjados a su disposición.
-Lo siento mucho, papi.
Louis le restó importancia con un murmullo.
-¿Qué tal estuvo tu día, cielo?
-Aburrido.- Sonrió con pereza.
-Lamento oír eso. Espero que te haya servido como lección, Hazz.
-Mhm...
𓍯
El rizado había conciliado el sueño unos minutos atrás, mientras que Louis simplemente no podía dormir.
Ahora estaba matando el tiempo en su móvil, contestando un par de correos y mensajes de su secretario y socios.
La frustración le invadió cuando notó que tendría que hacer trabajo extra el fin de semana.
Su aroma comenzaba a tornarse agrio por lo que se obligó a calmarse para no perturbar la paz del nido de su omega.
Suspiró con cansancio y se removió entre las cobijas, dispuesto a dejar al precioso rizado entre sus brazos para ir hacia su oficina, pero un gimoteo le detuvo.
Analizó por unos segundos a su pequeño, buscando lo que sea que le haya hecho quejarse, encontrándose con sus mejillas acaloradas y rizos esponjados por el sudor que caía de su frente.
Frunció su ceño con preocupación al poner una de sus manos sobre el rostro de Harry y sentir como si su piel quemara.
No podía ser su celo, aún no era momento.
Atrajo al chico hecho un ovillo hasta su regazo para acunarlo entre sus brazos y quitar los mechones de su rostro, olvidándose por completo de su trabajo.
Al mover su brazo chocó con la prominente erección que parecía amenzar con romper las braguitas de Harry, haciendo que su preocupación aumentara.
-Hazzie, cielo- Murmuró acariciando sus párpados. -Despierta, amor.
Continuó tarareando apodos lindos mientras movía despacio al menor, rogándole a la luna que despertara antes de que él comenzará a tener un propio problema entre sus pantalones.
-¿Alfa?- Gimoteó cuando sus ojitos se abrieron despacio.
Se removió en su lugar sintiendo una asquerosa humedad entre sus piernas, bajando la vista hasta su erección. Lloriqueó de mala gana, ya que odiaba mojar sus braguitas.
-¿Estás en celo, omeguita?
-N-no, solo...uhm fue un sueño.
El mayor lo atrajo más hacia su cuerpo y le dio un par de besitos de consolación.
-Hey, está bien ¿Quieres tomar una ducha?- Preguntó bajito sobre sus labios, mientras acariciaba sus rizos húmedos.
-¡No!- Se aferró con fuerza al pecho de su alfa.
-Mkay. No duchas.- Susurró de manera reconfortante.
El menor comenzó a removerse en su lugar soltando quejidos y lloriqueos al aire, los cuales hicieron que Louis se separara, pensando que lo estaba incomodando.
Los labios rosados de Harry temblaron cuando dejó de sentir el tacto de Louis, su lobito estaba muy sensible y necesitado de atención.
-Papi, por favor tócame.- Lloriqueó caprichosamente comenzando a mover sus caderas con desesperación.
Louis tembló nervioso por la repentina electricidad que recorrió su cuerpo al escuchar las plegarias del rizado. De pronto sus boxers se sentían mucho más ajustados y su lobo parecía desesperado.
Miró con atención a Harry deseoso de atención, con sus mejillas rosadas y labios inchados con pequeñas gotitas de sangre a consecuencia de haber sido mordisqueados con mucha fuerza.
-Mi omega.- Gruñó con posesividad.
No recibió una respuesta, en cambio, un par de labios hambrientos le atacaron de la nada por unos segundos, hasta que se separó abruptamente del chico.
-¡Papi!- Lloriqueó buscando más afecto.
-Está bien, Hazz, está bien.- Consoló.
Tomó sus caderas con firmeza y en un movimiento rápido lo posicionó debajo de él para comenzar a repartir suaves besos sobre su cuello, dando especial atención a su marca de unión.
-L-lou, por favor.- Acunó con sus piernas las caderas del oji-azul para mantenerlo cerca.
Enredó sus manos en los lacios cabellos del alfa para tirar de ellos, ganándose una fuerte mordida en su marca.
-M-me gusta tu cabello largo, papi- Jadeó con una enorme sonrisa en sus labios, recordando las veces que le había dicho a Louis que no necesitaba un corte.
El alfa gruñó complacido, perdiendo sus manos entre las ropas del rizado. Levantó la tela que cubría cubría torso y llevó sus dedos hasta el par de botones rosados a su espera.
Sus besos se detuvieron por un momento para quitar las estorbosas telas de su camino, ganándose un quejido bajo por la falta de contacto.
Solo unos segundos fueron suficientes para que ambos se despojaran de sus ropas, quedando completamente vulnerables ante el otro.
Sus cuerpos se frotaron entre sí, como medida desesperada. La polla de Louis rosaba el trasero de su omega, empapándose del lubricante que emanaba.
El alfa sentía como una droga el exquisito olor a fresas y miel que desprendía su chico.
Comenzaba a marearse. Tenía la terrible necesidad de llenar a su omega, llenarlo hasta que le rogara que parara.
Gruñó bajo y tomó su miembro entre su mano para dirigirlo hasta la entrada mojada y ansiosa de Harry, hasta que unas manitas temblorosas le apartaron.
-¿Qué sucede, Hazz?- Habló bajito apartando su cuerpo de cualquier lugar que pudiera incomodar a Harry.
-Papi, y-yo...uhm, ¿Puedo estar arriba esta vez?- Jugueteó con sus deditos cambiando el aura a uno completamente tierno.
-¿Quieres montarme?- Sonrió de lado llevando nuevamente sus manos hasta la cintura llena de sudor del rizado.
-No, yo uh... quiero llenarte.- Susurró dejando de mirar a Louis quien tenía un semblante sorprendido. -Si no quieres está bi...
Louis lo besó, interrumpiendo sus palabras y se dedicó a continuar con sus húmedos toques y besos, los cuales bajaron nuevamente hasta sus marcadas clavículas y pezones rosados.
-Quieres llenar a papi ¿Uhm?- Gruñó sobre su piel.
-P-por favor.- Lloriqueó sintiendo mayor sensibilidad cada vez que el alfa bajaba sus besos.
-Lo harás.- Se detuvo para dejar un lametón desde su ombligo hasta su pelvis. -Me llenarás hasta hacerme gritar.
Harry liberó cantidades exorbitantes de su aroma dulzón, complacido por las palabras de su papi, y logrando que el lobo alfa gruñera con posesividad.
Las manos temblorosas del omega recorrieron la espalda de su esposo hasta llegar a su trasero, donde intentó meter sus deditos entre sus mejillas para acariciar su orificio.
Antes de que pudiera hacerlo, el alfa tomó su su mentón y tiró de este hacía arriba para que le mirara a los ojos, mostrando que él estaba al mando.
-No entrarás en papi hasta que tengas algo llenándote.- Tarareó.
El omega lloriqueó cuando el cuerpo de su amante perdió contacto con el suyo, para después salir de la habitación unos segundos antes de volver con un objeto de forma fálica entre sus dedos.
Sus manitos bajaron inconsciente hasta su propia entrada, comenzando a juguetear despacio con los bordes, deseando tener eso dentro suyo mientras jodía a Louis.
-Perra ansiosa.- Dijo con burla.
Harry solo pudo retorcerse entre las sábanas.
-Alfa, lo necesito.- Gimoteó separando sus piernas, dejando a la vista su polla rosada y entrada inchada.
Louis envolvió su propia polla entre sus dedos y comenzó a bombear.
-Ábrete para tu Alfa.
Los ojos de Harry destellaron en un amarillo intenso ante la orden, dando a entender que su omega estaba presente y dispuesto a complacer a su alfa.
Dirigió uno de sus deditos a su entrada para juguetear con los bordes y empaparlo de suficiente lubricante para comenzar a entrar en su cavidad.
Dejó escapar un quejidito a penas audible cuando movió su dígito lentamente de arriba a abajo, bajo la atenta mirada azulada de su Alfa, quien seguía trabajando su propia erección.
Arqueó su espalda cuando rosó su punto dulce, enviando fuertes corrientes de electricidad a todo su cuerpo.
-Disfrutas tocarte frente a papi, ¿No es así?- Sonrió ladinamente, mostrando poder y superioridad.
Camino hasta el nido con la frente en alto y el pecho inflado, y cuando llegó a Harry apartó sus manos con firmeza, dejando expuesto su orificio rojito y usado.
Se deleitó con la imagen de los muslos de porcelana mojados con lubricante y la bonita polla rosada descansando en la suave pancita.
Acercó el objeto de silicón hasta el húmedo y boqueante agujero para juguetear con los bordes, y finalmente encenderlo.
Harry ahogó un grito cuando el juguete comenzó a vibrar y atacar sin piedad alguna su agujero, abriendo paso entre sus paredes de manera brusca.
-¡Papi!- Lloriqueó sintiendo la necesidad de cerrar las piernas.
-No. Te. Muevas.- Gruñó presionando con fuerza el juguete, introduciendo por completo la silicona.
-Alfa, n-no puedo- Tembló con fuerza el sentir un hilo de dolor atravesando su columna.
Louis sacó abruptamente el juguete del interior de su omega, sonriendo al escuchar un lloriqueo de protesta. Lamió la punta del vibrador, degustando la gran cantidad de lubricante dulce en este, sin dejar de mirar los ojos acuosos de Harry.
Dirigió el objeto con rastros de saliva hasta los labios inchandos de su esposo, acariciándolos para indicarle que metiera el objeto a su boca, y como un buen omega obediente, tomó todo el juguete en su boca, succionando de manera vulgar el falo de silicona que seguía vibrando.
Harry se ahogó en un gemido al sentir una esponjosa presencia en su entrada, reconociendo inmediatamente la lengua del magnate paseando por su necesitado orificio.
El Alfa se apartó despacio, creando un hilo de saliva que conectaba sus labios con la fuente del elixir.
Quitó el objeto de los labios de Harry y lo llevó nuevamente hacia el botón mordisqueado y rosado a su merced.
-P-por favor, Amo.- Lloriqueó abrumado.
Finalmente el vibrador entró por completo a su cavidad, haciéndole chillar.
-Vamos, Omega. Es tu turno.
Las manitos de Harry temblaron de impaciencia y rápidamente empujaron el pecho de Louis para recostarlo sobre el nido. Sus labios atacaron los del Alfa con torpeza y sus muslos se apretaron a los costados.
La fricción que estaba generando su posición creó un escor delicioso en su interior y una punzada en su polla.
Se ocupó de mordisquear y saborear los delgados labios de Louis hasta que pequeñas gotas de sangre comenzaron a brotar y hacer presencia en su lengua como un sabor metálico.
No sé resistió a gemir agudamente al sentir una erección clavada en uno de sus muslos.
Llevó sus besos hasta el cuello y clavículas bronceadas de su amante, dando mayor atención a su pequeña marca de unión hecha por sus propios colmillitos de Omega.
Louis no pudo evitar jadear.
El camino de besos continuó hasta los suaves pezones marrones y terminó en la pelvis bien definida, la cual se contrajo por el contacto.
Sus deditos danzadon hasta la cabeza de la polla orgullosamente erguida y dieron atención suficiente para recibir un par de gruñidos gustosos a cambio.
-Mierda.- Susurró.
La manito del Omega tomó lugar entre sus nalgas, acariciando fugazmente su fruncida entrada y logrando que esta se crontrajera en busca de algo más.
Llevó sus dedos hacia su propia entrada y tomó los restos de lubricante para dejarlo caer en el agujero de su papi junto a un hilo de saliva.
Louis gruñó ferozmente al notar aquella vulgar acción.
Introdujo la mitad de uno de sus dígitos mientras dejaba un par de besitos sobre su polla rojiza para distraerlo del posible dolor que le había generado aquella intromisión.
-¿Lo estoy haciendo bien, papi?- Preguntó en un hilo de voz, siendo lo más gentil posible con las paredes estrechas del mayor.
-Muy bien, Hazz...Oh- Jadeó cuando la uña del rizado rasgó particularmente fuerte.
El omega movió su dedito con rigidez, metiéndolo hasta su nudillo y sacándolo de nuevo. Hasta que el agujero de su papi estuvo lo suficientemente estirado para acompañarlo con un segundo dígito.
La espalda del Alfa se arqueó.
-Vamos, zorrita, folla a papi con tus dedos.
Los movimientos de Harry aumentaron la velocidad, generando un delicioso escor dentro del Alfa, quien no paraba de soltar maldiciones al aire.
Louis tironeó de los rizos de su Omega con fuerza, haciéndole chillar.
-Fóllame ahora.
Harry lloriqueó ante la clara orden, tragó saliva y se armó de valor para negar y seguir con sus movimientos. Él realmente no quería lastimar a su Alfa.
Sus deditos abrieron paso solo unos segundos más y finalmente se apartaron, pues la mirada pesada de Louis y su mano en sus rizos le obligaron a ir rápido.
Llevó sus dígitos hasta su boca para degustar el sabor de su Alfa. Gimió gustoso al sentir el fluido acariciando su lengua.
-Está rico, Papi.- Dio un pequeño respingo cuando un gruñido dominante retumbó en la habitación.
Gimió bajito antes de dirigir su rostro entre el par de piernas abiertas para él. Jadeó sobre los genitales de Louis, enviando olas de su aliento hasta la polla del mayor.
-¿Qué esperas, perra?- Escupió el dominante Alfa con pupilas dilatadas.
Harry ladeó su rostro para mostrar su marca de apreamiento y sumisión.
La punta de su lengua degustó uno de los testículos llenos a su espera, deslizándose con gracia por la unión hasta la entrada brillante y usada, deteniéndose ahí para dejar lametones de gatito.
Un gemido particularmente agudo llenó la habitación, haciendo que el orgullo de Harry se elevara al igual que el agarre en sus rizos.
Su lengua comenzó a moverse con rapidez, penetrando con la punta de esta y dejando el mayor rastro de saliva posible en su camino.
-Eso es, Omega. Tan buena puta para mi.- Azotó su culo levantado, sacándole un lloriqueo que vibró en su lengua.
Harry paró cuando sintió las paredes que envolvían su lengua tensándose. Alejó su rostro empapado en fluidos de la entrepierna del ojiazul y finalmente le vió a los ojos.
La imagen del gruñón Alfa empapado en sudor, con las piernas abiertas a su merced, ojos casi negros y respiración agitada le hicieron apretar su agujero al rededor del vibrador.
Louis abrió los ojos, cruzando miradas con su Omega, quien tenía las pupilas dilatadas y un esplendor amarillento a causa de su lobito.
Harry escupió en una de sus manitos temblorosas para dirigirla hacia su propia polla, cohibido por la firme mirada clavada en su cuerpo.
-¿P-puedes voltearte, Alfa?
El mayor sonrió mostrando las puntas filosas de sus colmillos.
-¿Ansioso por follar a papi?
Harry asintió rápidamente antes de que una gran mano tomara sus hebras rizadas en un puño y tirara de estas hasta estar cara a cara con Louis.
-¿Cuánto?- Susurró sobre sus labios.
-Lo deseo tanto, Amo.- Respondió con un hilo de voz.
El mayor gruñó satisfecho.
-Abre.
El Omega acató órdenes de inmediato, separando sus mordisqueados labios y sacando su lengua para papi.
Louis escupió una larga tira de saliva sobre la lengua de su amante, admirando como este se estremecía gustoso.
-Traga. Ahora.
Harry chilló y de inmediato siguió la órden.
Cuando el alfa estuvo satisfecho soltó el puñado de rizos con fuerza, y se posó de manos y rodillas, inclinando sus caderas hacia Harry mientras enterraba su rostro entre las sábanas.
El menor jadeó al mirar el agujero brillante por su saliva, mostrándose palpitante, pidiendo ser llenado.
Apretó con una de sus manitos el culo a su disposición y tiró de las mejillas para exponer aún más la entrada necesitada de su Alfa.
Guió la cabeza de su rojiza polla hacia los bordes, acariciándolos y empapándolos de las gotas de pre-semen que brotaban de su anatomía.
-Deja de jugar y fóllame ahora, perra.
El rizado cerró sus ojitos con fuerza y embistió sin pensarlo más, entrando por completo en la estrecha y caliente cavidad.
Su cabeza cayó hacia atrás y el agarre en el trasero del Alfa se tensó.
Louis solo pudo tomar un bocanada de aire por el exquisito dolor que atravesó su espalda baja.
-¿Se siente bien, Hazzie?- Gruñó sobre una de sus almohadas. -¿Se siente bien llenar a papi?
-M-muy bueno, papi muy...Ouh- Gimoteó al sentir como las paredes de seda luchaban por cerrarse, exprimiendo su sensible polla.
-Muévete.
Harry rodó sus caderas con torpeza, aturdido por el placer en su culo siendo jodido por un vibrador y su suave polla siendo violentamente apretada.
Comenzó un vaivén lento y suave. Louis estaba tan estrecho que apenas podía moverse.
El alfa mantenía su rostro enterrado en las cobijas, callando los vergonzosos sonidos que salían sin permiso de sus labios.
Su omega lo tenía al borde del éxtasis.
Una vibración particularmente fuerte atacó los sentidos de Harry. Sus piernas perdieron fuerza y sus movimientos cesaron.
-No te detengas.- Gruñó demandante.
-A-amo.- Sollozó e intentó continuar con sus embestidas con dificultad.
Finalmente encontró un ritmo placentero que hizo a Louis gritar y apretar su interior con fuerza.
-Papi, m-me gusta mucho estar dentro tuyo.- Admitió con la voz cortada.
-Claro que te gusta, cariño. Eres toda una zorra que ama complacer a su dueño, ¿Uhm?
El Omega asintió efusivamente y enterró aún más su polla.
-¡Sí, papi, sí! Soy tu zorrita.
El alfa se tragó un gemido de dolor cuando la polla de su chico llegó muy lejos, poniendo los ojos en blanco y agradeciéndole a la luna por haber accedido a la perversa propuesta del rizado.
Harry sintió que podría ahogarse con las feromonas inundando la habitación. El delicioso aroma a chocolate mezclándose con el de fresas, ambos más picantes por su exitación.
-Joder si. La mejor puta de todo Europa.
Harry no admitiría que eso le había encantado.
La polla de Louis brotaba pre-semen a grandes cantidades. Él culparia al hilo de dolor instalado en su culo y los lloriqueos de su omega por eso.
Los movimientos de cadera del pequeño inexperto rodaron con facilidad en la ya dilatada cavidad del ojiazul, encontrando nuevamente el trozo de carne que le hizo delirar.
-Oh, Harreh- Su gruñido de satisfacción inundó la habitación.
Un par de manos temblorosas se dispusieron a acariciar con delicadeza su adolorida cadera, como si de una pieza frágil se tratase. Mientras que las embestidas se tornaban desordenadas y erráticas.
-Papi.- Chilló.
El cuerpo de Harry colapsó por el cansancio sobre la espalda del alfa, sus caderas aún se movían pero sus piernas no respondían más.
El omega mordisqueo el hombro de papi con sus colmillitos para pedir su atención.
Louis solo podía voltear sus ojos cada vez que la viscosa polla chocaba contra su próstata. Su nudo comenzaba a incharse.
-Continúa.- Demandó al sentir que la deliciosa polla dentro suyo se dejó de mover.
-N-no puedo, papi. Terminaré si me muevo.- Admitió en un lloriqueo, conteniendo las lágrimas por el sentimiento de su pene aprisionado entre las paredes del gran hombre debajo suyo y las vibraciones torturosas en su interior.
-Dije que continuaras.
Empujó el suave cuerpo de su Omega fuera de él para dejarlo recostado y sentarse en su regazo, penetrándose a sí mismo y marcando un nuevo ritmo.
Violento, sucio y húmedo.
Harry se encontraba llorando, con su cuerpecito completamente sensible por la sobreestimulación en su polla y las embestidas en su culo.
-Te gusta ¿No es así, pequeña? Te gusta rápido y sucio.
-¡Sí, papi!- Llevó sus manitos hacia los muslos del alfa y rasguñó con fuerza.
Louis tomó firmemente el precioso rostro de su esposo con una mano y atacó con sus labios en un beso demandante y caliente, que se volvió posesivo en cuanto el aroma a fresas y miel se despidió en enorme cantidad.
El cuerpecito debajo suyo se estremeció por completo y seguido de esto su interior se sintió viscoso y caliente. Extrañamente reconfortante.
Era Harry corriéndose dentro suyo.
Su espalada se arqueó mientras las tiras no dejaron de empaparle, la nueva sensación recorriendo cada esquina de su cuerpo y haciéndole vibrar.
Tuvo que luchar para no correrse en ese momento también.
-¡Papi!- Hipó con sus mejillas infladas, moviendo ligeramente sus caderas para extender su orgasmo.
-Mhm, omega.- Jadeó al separse de su amante y sentir el vacío.
El rizado acarició las piernas de su alfa y llevó su rostro hasta el hueco de claviculas para refugiarse y dejar mordiditas de amor por toda la extensión.
-Eso fue muy bueno Omeguita.- Murmuró cansado al tiempo que trataba de sentarse en la cama, haciendo muecas en el proceso.
-N-no terminaste.- Hizo un puchero al mirar la erección rojiza de Louis.
-Oh, Hazzie eso no...- Fue interrumpido por un beso demandante, que rápidamente correspondió.
-Déjame comerte, Alfa.- Murmuró sobre sus labios antes de dar una rápida lamida en estos.
El mayor gruñó antes de besarle de nuevo.
-Siéntate en mi cara, papi.- Batió sus pestañas con audacia hacia el hombre mayor. -Déjame ayudarte.
Y Louis no podía rechazar esos ojos de cachorrito.
Empujó a Harry con la suficiente fuerza para someterlo contra el colchón y en un movimiento rápido, pasó una de sus rodillas sobre su cabeza, intentando no jalar sus rizos.
El omega pestañeó tratando de asimilar lo rápida que había sido esa respuesta para después enfocar su vista en el orificio inchado y palpitante con rastros de su propia esencia esperando su lengua.
Beso una de las nalgas antes de dejar un lametón sobre el anillo, disfrutando como este se contrajo por su acción. Lo hizo un par de veces más hasta que estuvo lo suficientemente húmedo para meter la punta de su lengua.
El alfa perdió la cordura tras esa acción.
Sus caderas reaccionaron por si solas, comenzando a mecerse sobre la lengua de Harry, amando lo caliente que se sentía tener ese esponjosa trozo de carne jodiéndole.
-Eso es, Hazzie.- Llevó una de sus manos hasta su polla, bombendo despacio y apretando el inicio de su nudo.
El omega pareció percatarse de los movimientos manuales de su amo, por lo que llevó una de sus manitos para sustituir la del mayor y apretujar con fuerza antes de acelerar sus movimientos.
Su lengua entró por completo, mientras que su muñeca trabajó rápidamente, paseando desde la base hasta la punta y deteniéndose en esta para acariciar en el centro ganándose aullidos de placer retumbando en la habitación.
Acompañó su lengua con uno de sus dedos, metiéndolo y sacándolo por completo, acelerando los movimientos de su lengua y mano.
-Voy a terminar.- Anunció cuandos sus caderas empezaron a moverse casi violentamente, follando la mano del rizado mientras se jodia con su lengua.
Harry chupó con fuerza, dejando su dedo dentro y moviéndolo con rapidéz, ignorando el escor en sus muñeca continuó bombeando.
-Mierda.- Jadeó al sentir su vientre burbujeando con fuerza.
Las manos del omega se llenaron inmediatamente con espesas tiras blanquecinas de semen, continuó moviendo sus manos y boca hasta que la última gota salió del alfa.
El mayor cayó a un lado de su Omega, sintiéndose feliz y pegajoso al sentir su olor dulzón en su nariz.
-¿Lo hice bien, alfa?- Buscó con sus manitos la cintura del mayor para enredarlas en un abrazo.
-Mhm. Fuiste un buen omega.- Ronroneó gustoso, acercándose inconscientemente al cuerpo del rizado, buscando su calor.
Harry soltó gorgoritos de felicidad y dejó un par de besos sobre el rostro sudado de su Lou, sintiéndose un buen lobito.
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Recordarorio: ¡Esto es solo ficción! Siempre usen preservativo :).