Primavera e Invierno (chanbaek os)

Summary

Baekhyun fue engendrado y educado para un solo propósito: ser sacrificado a un ser desconocido invernal. Durante sus 16 años viviendo en el reino de Delling nunca ha sido feliz realmente hasta ese día. Baekhyun era una flor, era como los rayos del sol, como la música de la danza, él era la Primavera... y Chanyeol era el Invierno.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo único

❗Esto No es escrito con intensión de ofender a nadie, es solamente ficción y con el fin de entretener. El nombre de las personas mencionadas en este OneShot solo fueron tomados, más lo escrito no tiene Nada que ver con los artistas reales❗

No soy escritora, solo hago esto para entretener me, así que no esperes mucho de mí :'(




🌼❄️




Una costosa joya fue colocada alrededor de su blanco cuello, brillaba con intensidad siendo portada por fin por alguien digno. Aquella joya que fue creada años atrás con el fin de ser perfecta para que sólo la Flor misma pudiera portar.


Sin embargo, la joya era insignificante, no valía nada en comparación con el elegante muchacho que la vestía en su cuello.


-¿Está listo? -Preguntó el primer general al otro lado del pasillo, dirigiéndose a las mujeres dentro de la habitación.


La mujer madame entre ellas respondió con un zumbido parecido a un "si..."; ni siquiera ella misma era capaz de creer o formular palabra alguna ante la belleza que estaba deslumbrando. Mientras tanto el resto de la servidumbre acomodaban todo dentro de la habitación, para que quedará en orden al partir.


Sus pequeños ojos caídos envueltos en brillos celestiales miraban por la ventana; afuera parecía estar tan blanco y limpio, su reflejo era indescriptible como la nieve que cubría la tierra en aquellos meses.


Su mirada estaba vacía en aquel momento, se supone que nació para ser "eso", creció y se educó para aquel propósito, pero justo llegó el día y no podía negar que una nube de temor cubría su cielo. No podían culparlo, después de todo, un futuro incierto basado en leyendas era lo que le esperaba, no podía estar ni siquiera un poco ansioso.


Al girarse se enfrentó con su reflejo en uno de los espejos; un costoso traje mandado hacer especialmente para él, una camisa beige traslúcida adornada con piedras preciosas que cubrían la zona de sus pezones y ombligo. Un elegante pantalón negro con grandes aberturas a los costados, hecho de la seda más costosa de todo el continente, que se asentaba a su delgada cintura. Y una gruesa capa que iba de sus hombros hasta caer a sus pies, en tonos oscuros, negro y un vino tan rojo como sus labios.


Su rostro era la representación del arte, su mandíbula afilada, su nariz recta, sus ojos negros caídos, sus cejas rectas y labios pequeños color rosa pintados de vino en ese momento. Y aquellas estrellas que adornaban la constelación de su rostro que se hacían llamar lunares. En términos más simples: perfecto e indescriptible.


Y por último e igual de importante, su cabeza era portadora de una gran corona de distintas piedras preciosas en forma de flores que buscaban competir en brillo con Baekhyun.

Si era sincero él hubiera preferido una corona de flores del invernadero, su lugar favorito, más no tuvo opción de escoger su vestimenta, así como no había podido decidir en nada de su vida anteriormente.


La mujer miró perpleja al joven, una última vez, antes de verlo trepar el fino carruaje que lo llevaría a su destino.

El general a cargo dió la orden de comienzo y así el carruaje echó andar junto con la tropa de 10 hombres que protegerían y custodiarían la vida de Baekhyun hasta la "entrada".


El movimiento no era el mejor, ya que deseaba descansar un poco su mente, dejar de pensar tanto; después de todo estuvo tres días enteros rodando de aquí allá mientras le aplicaban distintos tratamientos para "embellecerlo". Días en los cuales recibió distintos baños perfumados, masajes y cientos de instrucciones que estaba seguro eran las misma que le inculcaron desde pequeño.

No había nada que pudiera evitar su destino y si lo pensaba bien para eso fue concebido.


Era invierno, y el carruaje iba lo más rápido posible, no deseaban atascarse en la nieve durante las noches con las nevadas, ni mucho menos ser presa de las manadas de lobos, así que la velocidad era crucial para la misión.


Baekhyun suspiró, estaba cansado y se supone que debía ser entregado sin un rastro de estrés; así que pensó en una forma de relajarse durante el camino que aún quedaba. En la noche silenciosa se encontró acompañado del ruido del bosque congelado y el viento de invierno que logró calmar su ser, ignorando por fin el sonido del caballo galopando y los rechinidos del carruaje. A pesar de sentirse parte de la naturaleza y el sol, Baek encontraba cierto refugio en las temporadas de invierno, junto con aquel indescifrable sentimiento que entristecía su ser.


Podría estar cálido adentro del carruaje, sin embargo, con el frío se vió obligado a abrazarse a sí mismo y cubrió su cuerpo con la gran capa que portaba su espalda; entre más cerca, más pesada se volvía su capa.

Así, en un suspiro más se rindió en los mares de los sueños, aquellos en los que siempre fue feliz.


Un llamado lo alarmó y sacó de sus sueños. Al parecer habían llegado a su destino al amanecer. Con su cuerpo un poco entumecido se permitió estirarse y mirar el alrededor una vez hubo bajado. Un bosque más.


La diferencia del lugar donde estaba a los que había visto en toda su vida, era que éste bosque parecía mortal en extremo, los pinos amenazaban con atravesar sus cuerpos con sus ramas, los aullidos de lobos hicieron en aquel instante que su piel se erizara, cosa que ni el frío pudo hacer.


De repente estaba solo, con una carta en su mano únicamente, rompiendo el sello se encontró con instrucciones. La caligrafía era excelente, la carta estaba escrita con una tinta dorada que Baekhyun juraría que era oro, y de ella desprendía un exquisito olor que lo mareo unos segundos.


Era una carta dirigida al príncipe de las flores. Comenzó a leer despacio, cada palabra caía sobre su cabeza, todo cuadraba con él y Baekhyun se preguntaba cómo alguien que jamás te ha conocido puede saber tanto de ti.


Era un poema. Al último verso del poema Baekhyun derramó por fin las lágrimas cayendo por fin en cuenta del motivo de su nacimiento.


Y antes de terminar la carta pronunció la frase mágica que lo transportaría a su nueva vida, alejándolo de todo lo que conoció y apreció.


El reino de Delling no era más que un pequeño pueblo de leñeros en sus inicios, esa era la principal actividad comercial, seguido de la pesca y cacería, dichas actividades les permitían a los habitantes vivir en paz, aunque con mucho esfuerzo. Todo habría seguido igual de no ser por la llegada de la gente negra, seres demoníacos más que gente, que se encargaron de propagar una terrible enfermedad invernal que día a día estaba acabando con la vida de todo el pueblo.

En aquellos días el líder tomó una peligrosa decisión. Su hija de 16 años era la única que seguía sana del resto de su familia e hijos, entonces armado de valor partió junto con ella hasta la montaña, atravesó el bosque mortal rogando al dios de la montaña que le permitiera un negocio favorable.

El rey del invierno acepto mandando a un mensajero en forma de viento que permitió su entrada, y guío al hombre hasta el castillo secreto del rey que vivía en la montaña.


Y cuando hubo llegado habló con un hombre extremadamente bello y sereno con cabellos blancos y ojos tan expresivos que causaron miedo inmediato en la joven hija del líder y en éste último también. Sin embargo estaba ahí para negociar, para dejar de ser padre y ser un líder.


Cuando el hombre regreso solo a casa, la gente negra había desaparecido, a cambio quedaron manchas oscuras en los árboles que rodeaban la aldea. El pueblo poco a poco se recuperó, los que estaban enfermos sanaron de un día para otro y la paz parecía haber regresado, más el líder sabía que de no cumplir las futuras generaciones, el rey del invierno liberaría de su encierro a la gente negra que había apresado en los árboles. Los cuales eran imposibles de cortar o quemar.


Cuando hubo pasado tres meses y la aldea se recuperó totalmente, el líder por fin sacó todo de su corazón: la repentina paz, la desaparición de su hija mayor, el invierno que comenzó a gobernar de la nada y por último, las manchas negras en los árboles.


El rey de la montaña acepto ayudar, en cambio deseaba un bello ser lleno de pureza y juventud como lo era su hija, cada 16 años, la edad de la primera flor.


Así se formó la gran casa, dónde nacían los destinados a ser sacrificados, y Baekhyun fue el número 16. Por eso era especial, con 16 años, siendo el número 16 y siendo el primer hombre.


Por mucho tiempo la gente de Delling creyó que sólo las mujeres podían ser ofrecidas, más se analizó las lecturas y libros antiguos del primer líder, encontrando que la condición del rey del invierno decía un ser bello; además era seguro que el rey de la montaña ya contaba con muchas flores femeninas, y tal vez agradeciera una nueva flor que fuera un chico para su colección. O eso era lo que ellos creían.


Baekhyun abrió de nuevo sus ojos, no sabía en qué momento se durmió, lo último que recuerda era que estaba leyendo la carta y pronunció las palabras al final, de ahí todo fue negro.


A diferencia del frío anterior ahora estaba cálido, escudriñó con su vista alrededor de lo que parecía ser una gigantesca recámara, se encontraba sentado en una cama donde entraría una familia de osos entera. El sitio era tan elegante y a pesar de ser cálido por la chimenea cercana, los adornos gritaban con más invierno.


-Haz despertado. -Baekhyun enseguida se encogió en su lugar al escuchar la voz estremecedora.


-E-estoy para servirte rey del invierno -respondió con nerviosismo y miedo, aún sin atreverse a mirar a su anfitrión que hacía en la puerta de la habitación.


Baekhyun podía sentir el viento frío que desprendía aquel rey calar sus huesos.


-Eres especial Baekhyun -pronunció de nuevo esa voz, está vez sonando más profunda como un recuerdo; y por fin Baekhyun se atrevió a levantar la mirada.


-Chanyeol. -Sus pupilas brillaron y su pecho comenzó a punzar, en una mezcla de alegría y ansias.


Aquellos ojos que contemplaba únicamente en sus sueños, en ese momento lo miraban, aquel rostro que vagaba en su cabeza ahora parecía tener dueño y no ser solo un buen sueño. Baekhyun creía escuchar su corazón palpitando rápidamente. Sus sueños parecían haber cobrado vida, sus gustos y ambiciones que creyó tontas desfilaban como cintas en su cabeza.


Sus miradas se encontraron, Chanyeol, el rey de la montaña se permitió derramar lágrimas al ver al hermoso ser en medio de la cama que lo miraba con tanta añoranza como él mismo. Ninguno podía creerlo.


Baekhyun no perdió más tiempo y salió de la cama, no importo si su capa se cayó y su corona se desajustó por la acción rápida. Él solo corrió hasta la puerta para abrazar al hombre que extendía sus brazos para él y lo tomaba con tanta fuerza que le era difícil respirar.


-No sabes cuánto te extrañé -confesó el rey invernal, acunando el rostro del más pequeño entre sus manos.


-Te amo -Baekhyun declaró-, no pude decírtelo antes de marcharme, pero te he amado y lo sigo haciendo Chanyeol. -Completó con una sonrisa.


Por largos minutos se sumergieron en ese intenso abrazo donde ambos se confesaban cuánto se amaban y lo difícil que había sido separarse. Largas lágrimas se derramaban por las mejillas de ambos mientras se sostenían la mirada, queriéndose grabar en la mente hasta el más mínimo detalle del contrario.


Al caer la noche Baekhyun lo supo, supo que su vida no había sido en vano, no era algo sin sentido como había creído todo ese tiempo que no recordaba. No era más una flor ofrecida para la colección de un rey despechado, que coleccionaba Flores para recordar un poco a su amor perdido.


Sus mejillas se tiñeron aún más de rosa cuando un suave beso cayó en sus labios, y los restos de sus lágrimas fueron limpiados con delicadeza cuando Invierno pasó sus pulgares por sus mejillas. Chanyeol creía que Baekhyun sabía a primavera, en aquel beso pudo sentir todo: las flores, sus fragancias, el sol calentando su pálida piel y sobretodo la vida.


Chanyeol antes de ser el rey del invierno fue solo el príncipe de la montaña invernal, ahora es conocido como el rey del invierno, Invierno, el rey de la montaña y por otros nombres similares, asociado al frío y muerte a su alrededor, más nunca ha sido así realmente.


Baekhyun llegó a su vida una hermosa primavera, que para Chanyeol también era invierno, sucedía que aquella vez el pequeño príncipe del invierno se escapó de los confines del infierno frío que en ese entonces era gobernado por su padre, en busca de libertad y cansado de estar solo entre el hielo todo el tiempo.

Corrió siendo viento hasta que llegó a un hermoso campo tan verde que jamás había visto; unas extrañas luces tocaban su piel, todo eso era nuevo y hermoso. Pero de seguro Chanyeol hubiera seguido explorando de no haber sido por la voz juguetona que se escuchaba por todo el lugar: no tenía dueño, más era lo más dulce que había escuchado en toda su vida. Entonces notó un prado lleno de flores por doquier que se mecían con el viento cálido. Quedó fascinado.


Pronto Baekhyun se hizo notar de un gigante ramo de flores que esparció polen en cuanto apareció. Ahí Chanyeol se enamoró a primera vista sin saberlo.


Baekhyun era primavera y Chanyeol el invierno.


Cada vez que Baekhyun le regalaba una flor a Chanyeol para que cuidara su crecimiento ésta se secaba y se moría al entrar en contacto con el "frío" niño, que todas las veces accidentalmente tocaba la flor mientras le roseaba agua (que se enfriaba con su tacto).

Tantas estaciones pasaron que estos niños crecieron en cientos de años llegando a convertirse en estaciones "adultos".


Chanyeol nunca había tocado a Baekhyun ni viceversa, ambos comprendían que no eran compatibles y que de tocarse ya sea tomarse de la mano los pondría en riesgo. Entonces Chanyeol no lo sabía, pero Baekhyun estuvo anhelando un beso por más de mil años, desde que eran niños.


Baekhyun siendo primavera tenía más libertad de visitar a las demás estaciones y por más de mil años estuvo investigando hasta que halló la forma de cumplir su deseo y no dudo en escribir una carta y entregarla un invierno a Chanyeol durante su cumpleaños, este último aún no la abría cuando sintió los cálidos brazos de Baek rodear su cuello e inmediatamente un par de labios estampados con los suyos.


Ese fue su primer y último beso, hasta ahora.


-Baekhyun, jamás te vayas de nuevo. -Rogó el rey del invierno tomando las manos del rey de las flores entre las suyas, con tanta delicadeza como si fueran dos cristales frágiles.


-Jamás Chan -susurró contra sus labios, -jamás te volveré a dejar, ahora podremos estar juntos por siempre.


Dos almas incompatibles que no podían vivir sin la otra.


Baekhyun juraría que jamás se había sentido tan vivo, aquel sentimiento que provocaba una extrema felicidad que inflamada su pecho lo consumía por completo: su corazón latiendo como loco tras recibir un ansioso beso de aquellos labios sabor a nieve. Nieve dulce.


Chanyeol atacó su cuello con besos cada vez más hambrientos, Baekhyun olía a primavera, aquella misma fragancia que tanto recordaba con añoranza.


Sus manos hacían un camino en su cintura por sobre la tela de su camisa adornada.


Suspiros y más suspiros abandonaban la boca la pareja mientras las prendas desaparecían junto con la tristeza de los miles de años separados.


Baekhyun encontró placer en tocar el pecho de su anfitrión, sus manos recorrían toda la piel que parecía una nevada intensa, más está vez no tenía miedo, no estaba perdido, al contrario.


Sus pies encontraron camino hacia la gigantesca cama que los esperaba vacía.


Ambos abrazados decidieron hacerlo despacio, no habían espacios que no desean tocar, memorizar o marcar. Los dientes del más pequeño rodearon con fuerza el hombro del contrario sacando un gemido necesitado del otro que atacaba con besos todo el campo que era su cuerpo.


Estaban dispuestos amarse sin límites está vez, no se harían más daño, ahora los toques eran mágicos, causando añoranza y excitación.


Chanyeol se encontraba drogado del aroma a primavera, jamás se cansaría de olerlo. El cuello de Baekhyun y cada centímetro de su piel emanaba esa deliciosa fragancia de la cual Chanyeol siendo pequeño se hubo vuelto adicto, dispuesto a esperar miles de años solo por olerlo de nuevo.


Era imposible que sus manos se quedarán quietas, el invierno sujetaba entre sus labios un lindo pezón mientras que sus manos ya hacían ocupadas sosteniendo la cintura contraría y la otra jugando con el interior de Baekhyun que se arqueaba tal como el arco de Cupido, flechando si es que era posible aún más el corazón de Chanyeol.


El contraste de sus pieles juntas era la pintura más bella y erótica que podían crear, sus dorsos desnudos juntos friccionando se mientras buscaban fusionarse como uno solo.


No soportaron tanto tiempo más y Primavera bajo de su regazo para acomodarse en la cama con las piernas extendidas, Invierno juraba que se quemaba, su cuerpo que siempre había sido frío se encontraba tan cálido como su Baekhyun en los días soleados.

Sus sexos palpitaban por unirse, y así lo hicieron, un gemido profundo escapó de la garganta de los amantes que danzaban la más erótica danza entre cambios de estaciones.


-Te amo


-Te amo -gemía incontrolablemente Baekhyun, mientras sus lágrimas de placer bañaban sus mejillas mojando su rostro.


-También te amo.


-¡Siempre te amaré!


Las confesiones de amor sonaban al compás de sus pieles chocando, Primavera jamás creyó que encontraría una mejor melodía que la de los pájaros enamorados en primavera, pero justo ahora amaba más la combinación armónica de sus cuerpos y gemidos.


Invierno abrazaba y besaba el cuerpo que siempre fue suyo, aquel que fue creado a su medida, para hacerlo feliz. Baekhyun era todo lo que necesitaba, ya no tenía por qué mantener congeladas las demás flores, la flor que una vez creyó haber marchitado con su toque ahora estaba más viva que nunca, quemando su piel.


El deseo se volvió incontrolable terminando por llevar a la pareja a terminar con un gran gemido que sacudió sus cuerpos con tal fuerza del viento invernal. Chanyeol arremetió dentro del cuerpo de Primavera, más se sintió tan cálido como un río de vida que se acababa de formar, que bajaba desde la montaña de flores hasta las sábanas blancas como la nieve.


Los esposos se besaron una vez más, mientras estaban acostados juntos, admiraron la habitación llena de flores y hierba mientas nevaban copos de nieve. Entonces rieron por el ecosistema tan extraño que acababan de crear.


El reino de Delling por fin estuvo en paz; los árboles con manchas negras habían muerto misteriosamente y en su lugar árboles de frutos salieron a los lados, llenos de vida con frutos listos para la cosecha en pleno invierno.


Las antiguas flores entregadas fueron regresadas, aunque las aldeas y las mismas flores se hallaban desconcertadas y sin saber que había acontecido. La gente solo supuso que el rey del invierno fue muy feliz con Baekhyun y por eso había retirado su maldición.


Las estaciones pasaron, más eran solo como un suspiro demasiado pequeño para los reyes de la montaña, que profesando su amor cada día crearon una mutación extraña que cubría el continente, una combinación de invierno y primavera, ninguno más fuerte que el otro.

Permitían a la gente vivir en paz y con todo a su alrededor, como en el principio.


El frío podría gobernar el continente o ya fuera el mundo entero, más nunca gobernaría el corazón de Chanyeol, fue suficiente, se había dejado gobernar por su tristeza por miles de años mientras estuvo alejado de su flor favorita, con sólo una carta o una promesa en su mano. Jamás volvería a desquitarse con nadie, mucho menos con las personas que le devolvieron a su hermosa Primavera.


-¿Qué hiciste durante todo este tiempo, no me digas que tú mandaste a los seres negros? -Cuestionó un enojado y hormonal Baekhyun.


-Jeje, lo lamento mi Baekhyun, es solo que, eh, verás, fue una vez que mi padre perdió la carta que me diste por accidente, y me enojé y no sé lo que hice, lo lamento, lo lamento, lo juro -suplicaba el rey invernal, mientras enfrentaba a su esposo que se encontraba todo rojo de la irá esparciendo pétalos de flores.


-Está bien, yo también lamento haberte dejado así de pronto, sobre todo por no explicarte antes, p-pero lo hice porque si no, sé qué te negarías, y yo también deseaba estar contigo realmente.


Unos minutos después Primavera e Invierno se habían reconciliado al final de todo lo demás era pasado, de ahora en adelante se fijarían en su presente y en su futuro retoño pronto a nacer. Chanyeol no culpaba a Baek de su mal humor, sino más bien a las hormonas primaverales, ya que a veces lloraba o reía de la nada por su gestación.


El amor puede surgir de la manera más inesperada, con una simple sonrisa o un anhelado beso, con la mirada de unos ojos vivaces o con una promesa. Puede surgir de muchas maneras y aunque parece frágil llega a ser el arma más poderosa. El amor puede recorrer los tiempos, brindar esperanza y traer vida siempre y cuando sea con la persona indicada. Chanyeol había descubierto que su corazón también era capaz de sentir amor, lo comprendió, no importaba su fachada de invierno su corazón siempre sería cálido por Baekhyun.


En una hermosa primavera Baekhyun junto a su esposo Chanyeol dieron la bienvenida a un pequeño otoño que era capaz de soportar los berrinches tropicales de ambos padres y que demostraría que el amor entre seres incompatibles era lo más posible del mundo.






✨Delling: Amanecer.


ʕ'•ᴥ•'ʔ