Capítulo 1
ChanYeol se despierta diez minutos antes de que den las ocho de la mañana. Adormilado, apaga el despertador y se sienta en la cama, tallándose los ojos para luego estirar los brazos. Ahora mismo podría seguir durmiendo si no fuera por culpa de sus amigos, quienes le hablaron la noche anterior para decirle que iban a salir ese día y no había fuerza humana sobre la tierra que lo impidiera.
Malhumorado, se pregunta a quién rayos se le ocurre salir a las nueve de la mañana en sábado. Suficiente tiene con el trabajo que lo obliga a levantarse temprano entre semana como para tener que estar lidiando con estúpidas salidas sabatinas. Suspira por última vez antes de levantarse y meterse directamente al baño a tomar una ducha.
Ha rechazado muchas salidas con anterioridad, y podría volverlo a hacer si no fuera porque siente un poco de culpa. JongIn, el híbrido de KyungSoo, siempre lo mira con ojos llorosos cuando dice que no quiere salir con ellos, y KyungSoo termina por golpearlo en el brazo por hacer sentir mal a su híbrido. En cambio, JongDae quiere írsele encima a mordidas; al menos JunMyeon lo controla antes de que salga herido. Si es sincero, no tiene interés alguno en salir desde lo sucedido hace tres meses, pero llegó a la conclusión de que debe salir este día si no quiere quedarse sin amigos.
Sale rápidamente de la ducha para vestirse y luego se dirige a la cocina para preparar un ligero desayuno. Le quedan treinta minutos, tiempo perfecto para tomarse un vaso de leche con unas galletas que sobraron del día anterior. Mientras está sentado en la mesa, mira el asiento vacío frente a él y frunce el ceño. Está molesto; hay un vacío en su pecho que es producto de los recuerdos que llegaron a su mente y que le impide tragar con normalidad, por lo que termina atragantándose. El aire se va de sus pulmones, y estrellaría el vaso contra la pared si eso no significara tener que limpiar el desastre y comprar uno nuevo. Una vez que la tos desapareció, respira profundamente y se levanta, tirando la leche y los trozos de galletas que le quedaban porque ya no tiene hambre.
Hace tres meses perdió a su madre. Fue un lunes, justo cuando ella regresaba del trabajo a la que una vez fue también su casa, un autobús impactó contra su automóvil y ella fue la única persona que falleció. ChanYeol no ha dejado de tener la misma pesadilla desde ese día: sueña que ella muere y él no alcanza a salvarla, justo como pasó en la vida real. Desde ese entonces su vida cambió, todavía no se acostumbra a no tener nadie con quién compartir el desayuno. Quizá esa era la parte más importante de su día, que su madre pasara a su casa a compartir el desayuno antes de que los días de ambos comenzaran. Pero ahora no hay sonrisas, no hay nadie que le pregunte cómo estuvo el día anterior ni que le desee suerte y le dé su bendición.
Va rápidamente a lavarse los dientes; quedan cinco minutos para que lleguen por él. Termina de arreglarse y baja las escaleras, y justo en el último escalón escucha que tocan el timbre. Rueda los ojos; seguramente cuando abra la puerta, los dos gatos de sus amigos se le van a ir encima y lo van a jalar fuera de la casa. Lo tienta la idea de llenar una cubeta con agua fría y echárselas en cuanto abra la puerta, pero eso ya sería demasiado cruel.
Respira, pensando en que sería mucho mejor estar acostado en su cama. Pero no le queda de otra. Cuando abre la puerta, lo primero que ve es un hombre que viste un uniforme entre azul marino y blanco, mismo que tiene unos papeles en su mano y está buscando una pluma. Sin embargo, lo que termina por robar totalmente su atención es quien está a su lado.
―¡Buenos días!
ChanYeol nota su tono y sonrisa alegres y un tic aparece en su ojo derecho. Las orejas del híbrido que habló están totalmente rectas, y sus brillantes ojos cafés lo están mirando, expectantes. ChanYeol nota su cabello rubio y cobre, las orejas y cola de un tono café muy claro y su piel blanquecina. También nota que su ropa es sencilla, pero quizá lo que más le asusta es el moño de terciopelo rojo que está amarrado alrededor de su cuello. No tiene ni puta idea de lo que está sucediendo en ese momento.
―¿Usted es Park ChanYeol? ―pregunta el hombre uniformado que ya encontró su pluma y está alzando una ceja. ChanYeol escoge no balbucear como el idiota en el que se acaba de convertir y sólo asiente― Vengo a entregarle a su nuevo híbrido, su nombre es BaekHyun.
―Pero yo no… ―comienza, pero es abruptamente interrumpido por los papeles que son empujados hacia su pecho.
―Eso lo sabemos ―murmura el hombre, aburrido. El híbrido pasa su mirada entre ambos hombres, torciendo un poco sus orejas y moviendo ligeramente la cola. ChanYeol rueda los ojos y suspira, recargándose en el marco de la puerta―. Pero esto fue un regalo de… ―prosigue, acercándose las hojas que le tendió a ChanYeol para leer los nombres― Do KyungSoo y Kim JunMyeon. ¡Que lo disfrute!
El hombre le tiende de nuevo los papeles junto con una pluma y esta vez los toma, comenzando a leerlos. Al principio encuentra que la empresa de la que proviene BaekHyun se llama «Wonderful Pets», y sonríe de medio lado al recordar que es la misma empresa de la que vienen JongIn y JongDae. Antes de seguir leyendo, nota una sombra muy cerca de él y se da cuenta de que el híbrido quiere meterse a su casa. BaekHyun dio dos zancadas y ya está en el marco de su puerta, pero él lo empuja ligeramente hasta sacarlo; la imagen del híbrido haciendo un puchero y bajando sus orejas no lo afecta ni un poco.
―Ni siquiera estoy de acuerdo con esto ―espeta, mirándolos con el ceño fruncido―. ¿Cómo espera que disfrute algo que obviamente no quiero?
Sus palabras son ácidas, y se da cuenta de que lastiman cuando ve que el híbrido se aleja y se pone detrás del hombre, sin mirarlo. El encargado está a punto de hablar, pero de repente el celular de ChanYeol suena y éste contesta, apretando los puños porque quien le habla es uno de los autores del chiste que está ocurriendo en la puerta de su casa.
―¡Felicidades! ―la voz chillona de JongDae casi consigue dejarlo sordo, definitivamente no esperaba que contestara el teléfono de su dueño―. ¿Estás disfrutando de tu regalo, pequeño ChanYeol?
―JongDae, no estoy para tus bromas. Pásame a JunMyeon.
Escucha que el híbrido refunfuña, pero es obediente y le pasa el teléfono a su dueño. Hay un carraspeo y risitas al otro lado de la línea antes de que JunMyeon conteste.
―¿Cómo te va, Yeol?
―¿Cómo me va? ―dice ChanYeol, metiéndose a su casa. Dejó la puerta abierta; cerrarla sería ya de muy mala educación― ¿Cómo me preguntas eso, JunMyeon-hyung? Abro la puerta pensando en que son ustedes y me aparece un hombre con un híbrido, diciendo que es mío. ¿A qué están jugando?
―No estamos jugando ―la voz de KyungSoo se escucha; seguramente tienen el altavoz puesto―. Nosotros te compramos un híbrido porque creemos que lo necesitas, ChanYeol. Ya no queda nada de la chispa que te caracterizaba y eso nos preocupa.
ChanYeol se queda en silencio, escuchando. Puede sentir cómo la ira burbujea en su pecho; tiene muchas ganas de gritarles de groserías por el auricular. Pero respira y cuenta hasta diez, intentando tranquilizarse.
―Además, nos costó demasiado caro como para que lo regreses. Vas a ir allá y firmarás los papeles, o te juro que entre todos te sacaremos desnudo a la calle.
Después de eso, KyungSoo cuelga sin esperar respuesta alguna. ChanYeol lanza el teléfono al sillón, furioso porque acaban de entrometerse en su vida de una manera bastante idiota.
―Oiga, ¿no va a firmar? Todavía me quedan dos más por entregar y ya quiero irme.
ChanYeol bufa al escuchar la voz del hombre y se aproxima a paso lento a la entrada. Le arrebata al hombre los papeles y la pluma, firmándolos ante la atenta mirada del híbrido.
―En este sobre se encuentra toda la información relacionada a BaekHyun, así como un teléfono por si necesita ayuda o más información. También le entrego su maleta. ¡Disfrute de su nuevo compañero!
ChanYeol ve con algo de nostalgia cómo el hombre se sube a su camioneta y se aleja entre las calles. Luego, voltea a ver a BaekHyun, cuyas orejas se encogen un poco cuando hacen contacto visual. ChanYeol bufa y rueda los ojos, metiéndose a la casa e indicándole con la mano a BaekHyun que entre detrás de él.
―Uhm, ¿puedo quitarme esto? Me hace cosquillas.
ChanYeol deja la maleta del híbrido sobre uno de los sillones y voltea a verlo. BaekHyun está jalando un poco el moño que tiene en el cuello y lo voltea a ver con ojos inocentes. ChanYeol asiente, y ve cómo el muchacho se lleva las manos al cuello para intentar desamarrarlo sin éxito alguno. ChanYeol puede adivinar lo que se viene, pero se contiene a sí mismo porque no quiere tener contacto con el híbrido, claro que no. Pero BaekHyun sigue teniendo problemas para desamarrar su moño, y ahora tiene el ceño fruncido y su pequeña lengua sale por un lado. El humano suspira y se rasca la nuca, para luego caminar hacia su híbrido.
―Te ayudaré.
BaekHyun aleja sus manos y lo mira curioso. Su dueño le pide que se voltee, y así lo hace el mitad felino. No se lleva más de un minuto en quitarle el moño, y ChanYeol ya cree que está viendo cosas cuando BaekHyun voltea con una sonrisita y las mejillas un poco coloradas.
―Mu-muchas gracias ―dice el híbrido y ChanYeol sólo alza una ceja y asiente.
―Dejaré tu maleta en mi habitación por lo mientras. Puedes sentarte en el sillón y ver televisión si quieres.
Obediente, va hasta el sillón donde se sienta de piernas cruzadas y enciende la televisión. ChanYeol sube con la maleta en una mano y los papeles en la otra, y después de dejar las cosas del híbrido a un lado de su cama, se sienta en ésta para leer los papeles.
Abre el sobre y lo primero que ve son tres hojas llenas con especificaciones del híbrido y ya siente que quiere darse de topes con la pared. Suspira profundamente, se sienta de piernas cruzadas y empieza a leer.
El primer apartado trata de su información personal. ChanYeol ve que hay diez apartados más donde hablan de sus características, por lo que se soba las sienes ya que va a ser un día bastante largo. BaekHyun es un híbrido que tiene veinte años, tres menos que él, y no tiene idea de cómo es su raza, pero según los papeles proviene de una muy pura. Es de carácter bastante alegre y juguetón, pero también es sensible y tímido, y su peor miedo es ser abandonado.
Aparta las hojas y se talla los ojos, aburrido. Decide que no va a leer todo eso, ya tendrá tiempo de hacerlo después porque en ese mismo instante lo único que quiere hacer es tirarse en su cama y dormir hasta la década siguiente. Se recuesta y estira las piernas, bostezando. Está cansado por levantarse temprano toda la semana, quizá algo de sueño no le vendría nada mal. Después de todo, cree que BaekHyun está cómodo donde lo dejó.
Duerme por casi dos horas. Cuando despierta, se siente tan desorientado que cierra otra vez los ojos por unos minutos antes de abrirlos, tallándoselos. Es entonces que ve que su puerta está entreabierta y BaekHyun está asomado, viéndolo.
―¿Cuánto tiempo llevas ahí? ―pregunta con voz pastosa, todavía adormilado.
―Uhm, no mucho, en realidad. Lo-lo que pasa es que tengo hambre.
―Oh ―murmura ChanYeol y se sienta, alborotándose el cabello. Mueve su cabeza y un minuto después se levanta, tambaléandose un poco porque también tiene hambre, mucha hambre, pero se había ocultado cuando cayó dormido en su cama. De repente, BaekHyun está cerca de él, sosteniéndolo con ojos llenos de preocupación.
―¿Te encuentras bien? ―pregunta, y también hay un tono de alarma en su voz que sorprende ligeramente a ChanYeol.
―Sí ―dice, alejándose un poco del híbrido―. Lo siento, no estoy acostumbrado a mucho contacto físico.
―No importa ―responde BaekHyun con una sonrisa brillante. ChanYeol asiente y camina, saliendo de la habitación. Baja las escaleras con BaekHyun muy cerca de él y se dirige directamente hacia el fregadero para lavarse las manos y empezar a hacer la comida.
―¿Qué comida te gusta? ―pregunta ChanYeol, sacando algo de carne del refrigerador junto con algunas verduras.
―Eh, me gusta el chocolate. Mucho ―dice, y ChanYeol voltea en el momento preciso para ver cómo BaekHyun está mirando hacia arriba y lamiendo sus labios, seguramente recordando el sabor de la golosina―. También creo que la zanahoria sabe rica, y la carne también. Oh, y amo tomar leche.
―Bueno, el día de hoy comeremos filetes y verduras cocidas. ¿Está bien?
―¡Claro! ―exclama BaekHyun, haciendo que ChanYeol salte en su lugar y luego sacuda la cabeza― ¿Puedo ayudarte en algo?
―Está bien, yo puedo con todo. Si quieres mientras siéntate en la mesa.
Una hora después ambos están comiendo en la mesa, y ChanYeol ve cómo BaekHyun prácticamente devora toda su comida. Un deje de culpa lo invade porque seguramente el híbrido estuvo mucho tiempo con hambre mientras él estaba en el mundo de los sueños, pero deja el asunto a un lado. Una vez que terminan, se levantan y deja los platos, indicándole a BaekHyun que él mismo los va a lavar así que puede ir a hacer lo que quiera.
ChanYeol comienza a replantearse su situación. Sus amigos (o más bien, ex amigos) lo metieron en un problema serio donde está involucrado un híbrido demasiado adorable para su propio bien. Diablos, incluso su cola empezó a moverse con fuerza cuando le dio permiso para ver el canal de caricaturas y ahora mismo está escuchando las carcajadas que suelta con una estúpida serie animada que no conoce. Está consciente de que tiene que mantenerlo y eso le molesta, pero por alguna razón no quiere que le ayude, quizá porque parece muy delicado y tiene miedo de que vaya a romperse.
Suspira y se encarga de terminar de lavar el resto de trastes y recoger la cocina. Sólo queda guardar las pocas verduras que quedaron para dárselas a BaekHyun en la noche, ya que al parecer le gustaron mucho. Cuando lo hace es que se da cuenta de que el único sonido en la sala es el de la televisión encendida, y al voltear ve que BaekHyun está acostado en el sillón, completamente dormido con el control en una mano a punto de resbalarse al suelo.
Aprieta los labios para reprimir una sonrisa y se acerca, tomando el control y dejándolo sobre la mesa que está enfrente. Endereza el cuerpo del híbrido, tomando delicadamente su cabeza y colocándola como se debe en el brazo del sillón. Sube rápidamente hasta su cuarto y abre la maleta del híbrido, encontrando una pequeña cobija de color blanco que usa para tapar su cuerpo. Después, se sienta en el sillón de enfrente y mira por unos minutos el rostro de BaekHyun, antes de taparse la cara con las manos y pensar en todo lo sucedido ese día.
BaekHyun se despierta cuando ya está oscuro. Está adormilado todavía, pero se levanta con todo y cobija porque va a buscar a ChanYeol. Todas las luces están apagadas; supone que pasan de las doce de la noche y su dueño ya se fue a dormir. Sube las escaleras con mucho cuidado porque sus ojos se cierran por el sueño que tiene; afortunadamente ve bastante bien gracias a sus genes gatunos. Se encuentra con dos puertas arriba, y sus orejas se tuercen un poco al tratar de adivinar cuál es. Abre la primera, sonriendo ligeramente cuando escucha la respiración acompasada de ChanYeol y divisa su figura en la cama.
Camina sin hacer ruido y se quita los zapatos, siseando por lo frío que está el suelo. No es bueno que camine descalzo en invierno, pero aguanta el frío unos pasos más hasta que alcanza la cama de ChanYeol y se escabulle dentro, ronroneando ligeramente cuando el calor de las sábanas y del cuerpo del alto lo abrazan. Se acurruca a su lado y cierra los ojos, quedándose dormido en tan sólo unos minutos.
Cuando ChanYeol se despierta a la mañana siguiente, siente una ligera presión en la cintura. Frunce el ceño, todavía medio dormido, pero uno de sus ojos se abre cuando escucha un ronroneo justo enfrente de él. Abre los ojos y se los talla con una mano, encontrando cerca de su pecho una cabeza y unas orejas, pertenecientes a un BaekHyun completamente dormido a su lado. Si mal no recuerda, lo dejó dormido en el sillón y parecía bastante cómodo, así que no logra pensar en qué momento BaekHyun se despertó y se metió a su cama. Levanta las cobijas un poco, arrepintiéndose por el viento helado que se cuela, pero sus ojos se abren demasiado cuando ve que la cola del híbrido está envuelta en su cintura. Es entonces que realmente cae en la cuenta de lo que está pasando, y se levanta totalmente eufórico haciendo que BaekHyun se despierte, desorientado.
―¿Qué pasa? ―pregunta el híbrido antes de bostezar. ChanYeol nota su cabello todo despeinado y cómo sus orejas están un poco caídas, debido a lo somnoliento que se encuentra.
―¿Cómo te metiste en mi cama? No te di permiso de hacerlo ―suelta una vez que está de pie. Siente una punzada en su pecho cuando ve que las orejas de BaekHyun se paran en cuanto escucha su firme voz, pero luego bajan hasta casi esconderse. Los ojos tristones del híbrido no ayudan en nada.
―Yo… es que… ―balbucea sin mirarlo a los ojos― no te vi abajo así que… subí a buscarte y…
―Salte.
―¿Qué? ―pregunta, con los ojos llorosos, pero ChanYeol no se deja llevar.
―Que te salgas, ahora. No te quiero en mi cama.
BaekHyun lo mira por unos segundos antes de levantarse, tomar su cobija y caminar hacia la salida. ChanYeol cree escuchar un sollozo, pero ahoga cualquier sonido al quitar las cobijas de su cama y sacudirlas antes de tenderla.
Después de ese percance, él y el híbrido no han cruzado palabra. Desayunaron en la misma mesa, pero BaekHyun ni siquiera lo vio y ChanYeol notó que sus ojos estaban ligeramente rojos. Luego de levantarse y recoger la mesa para lavar los platos, BaekHyun se sienta en el sillón y prende la televisión, justo como el día anterior, pero esta vez se pone a ver las noticias. No quiere hacerlo, no quiere fijar su atención en el híbrido, pero ChanYeol nota que sus orejas han estado agachadas todo el rato y no le gusta la sensación que eso le provoca.
De repente, el timbre de su casa suena y los dos voltean a ver la puerta. No esperaba visitas por lo que le intriga quién puede ser. Sin embargo, se arrepiente en el segundo que abre, porque tiene a dos híbridos encima de él y sus dueños sonrientes están detrás de ellos.
―¡ChanYeol! ―saluda JongIn con una sonrisa enorme en los labios― Qué gusto verte. Oh, ¿ese es tu híbrido?
ChanYeol se quita a JongDae de encima y voltea a ver a BaekHyun, quien está de pie y los mira de forma extraña. Tiene su cola entre sus manos, y su ceño está ligeramente fruncido mientras que sus orejas están rectas, como en alerta. Conoce ese tipo de reacciones; es la misma reacción que tienen esos dos gatos cuando él se acerca a sus dueños.
―¡Es muy lindo! ―exclama JongIn y se acerca hacia él dando saltitos. Una vez con él, le pellizca las mejillas, y ChanYeol se cubre los ojos y niega con la cabeza cuando BaekHyun, en vez de apartarlo, sonríe y le sigue el juego.
―Hey ―saluda KyungSoo y después JunMyeon. JongDae ya se les unió a los otros dos híbridos, pues también tiene curiosidad de saber cómo es el nuevo―. ¿Cómo te va con él? ¿Ya se llevan mejor?
―No. Lo saqué de mi cama esta mañana.
―¿Qué hiciste qué? ―pregunta JunMyeon, incrédulo― ¿Acaso no leíste las hojas que te dieron, ChanYeol?
―Todos los híbridos tienen que dormir con sus dueños, es una forma de reforzar el vínculo que existe entre ellos ―menciona KyungSoo, regañándolo con la mirada. Él simplemente se encoge de hombros―. Supongo que también lo hiciste llorar, ¿cierto? Eres un idiota.
―¿Y qué esperabas? ―discute ChanYeol― De todos modos, no es como si yo quisiera tener un híbrido. Todo fue idea de ustedes.
―Pero al menos deberías dejar de ser un imbécil desalmado y cuidar de él, no tiene la culpa de nuestros problemas ―menciona KyungSoo volteando a ver a los híbridos. BaekHyun tiene una sonrisa enorme mientras escucha junto a JongIn una de las muchas historias que JongDae se saca de la manga―. BaekHyun es adorable y cariñoso, además de sensible. Te hace falta repasar las hojas, ChanYeol.
―Ni siquiera las he leído ―contesta, sacando la lengua, pero se queja en voz alta cuando KyungSoo lo golpea en el brazo.
―Pues más te vale que lo hagas. No le vayas a dar alguna comida a la que sea alérgico y termines por envenenarlo, idiota.
―Quizá así se acabarían mis problemas.
Esa visita termina más rápido de lo que ChanYeol pensaba. KyungSoo se puso furioso después de esa respuesta, y luego de que le casi se le fue a golpes, salió de su casa con su híbrido. JunMyeon le siguió después, reprimiéndolo con la mirada en más de una sola ocasión por su comportamiento. KyungSoo le dio una advertencia que ChanYeol tuvo que escuchar a regañadientes: iba a cuidar a ese híbrido y se iba a llevar bien con él si no quería terminar en la sala de un hospital. ChanYeol lo intentaría, aunque no prometía nada.
Los días pasan y él y el híbrido todavía no se llevan muy bien. No han hablado mucho, tan sólo lo necesario, y a pesar de que nota que BaekHyun se quiere acercar para entablar algún tipo de conversación, él simplemente se aleja y se cierra por completo. No quiere tener nada que ver con él porque no fue su decisión tenerlo. No quería un híbrido, estaba perfectamente bien con la vida que tenía hace unos días antes de que un gato llegara a invadir su privacidad. Sin embargo, ya firmó por él, y ahora tiene que aguantarlo aunque no lo desee así.
Las lluvias invernales han continuado y el frío está cada vez más fuerte. Hay días en que las lluvias son muy fuertes, e incluso llegan a escucharse truenos por las noches. ChanYeol no ha leído todavía todas las especificaciones que vinieron en el sobre de BaekHyun, por lo que no tiene idea de que el híbrido le tiene terror a los relámpagos y truenos. Es por eso que esa noche no tiene idea de por qué de repente la puerta de su cuarto se abre a la velocidad de la luz, despertándolo de su sueño cuando un cuerpo tembloroso se instala justo al lado del suyo.
―Pero qué mierda… ―habla, pero se calla en cuanto siente unas manos pequeñas envolviéndose en la camisa de su pijama.
―Lo-lo siento ―escucha una voz pequeña proveniente del híbrido. Si hubiera más luz, podría ver que sus orejas están agachadas y su cola está fuertemente amarrada a su pierna―, pe-pero tengo mucho mie-miedo. Perdón.
ChanYeol suspira y se queda quieto, sintiendo el temblor de BaekHyun en su propio cuerpo. El híbrido está jodidamente asustado, y con cada relámpago que se cuela por su habitación, su cuerpo se tensa y se hace más pequeño.
―Sí, no importa ―dice con desinterés, procurando no tocar mucho al híbrido―. Esta vez te puedes quedar aquí. Sólo no te muevas mucho.
―B-bien. Gracias ―murmura BaekHyun con voz pequeña.
ChanYeol le había adaptado una cama en el sillón, y aunque le molesta que un mitad gato ocupe su sala, no le quedaban muchas opciones. Definitivamente no lo iba a dejar dormir en su cuarto a su lado, así que ese lugar era el más óptimo para él. Trató de ignorar lo mejor que pudo la mirada apagada del híbrido cuando le anunció que no se iba a quedar en su habitación, y al final triunfó porque BaekHyun aceptó, completamente resignado. Sin embargo, esa noche rompió con esa regla al introducirse en su cama, pero ChanYeol puede ver que no tiene de otra más que dejarlo ahí si no quiere escuchar de pronto sus maullidos de miedo.
Una hora más tarde, la lluvia cesa y los relámpagos y truenos se terminan, pues la tormenta se alejó lo suficiente de ese lugar. Nota que la respiración de BaekHyun se volvió más tranquila por lo que deduce que está dormido, y él está bastante cansado como para llevarlo de regreso al sillón así que decide dejarlo ahí por una noche. Está a punto de dormirse, pero hay algo que lo altera un poco. BaekHyun, a pesar de que ya está dormido y de que la tormenta pasó, sigue temblando. Puede sentir el temblor de su cuerpo junto al suyo, y la primera idea que viene a su mente es que tiene fiebre. Con cuidado toca su frente, pero abre mucho los ojos al descubrir que la piel está demasiado fría.
Se está congelando, piensa, y a regañadientes se levanta de su cama sintiendo el golpe fuerte del frío sobre su cuerpo. Abre su armario y agarra la primera cobija que encuentra, poniéndosela a BaekHyun encima tratando de cubrirlo todo, para luego meterse corriendo a su cama y suspirar ante la calidez de sus cobijas. Nota que el híbrido se mueve un poco, tomando la cobija nueva y subiéndola hasta la mitad de su cara. No han pasado ni cinco minutos desde que se acomodó en su cama cuando escucha que BaekHyun estornuda y estornuda y estornuda. Al tercer estornudo el híbrido se despierta por completo, pero sus ojitos se vuelven a cerrar para recibir el siguiente estornudo.
―¿Y ahora qué? ―pregunta ChanYeol fastidiado, prendiendo la lámpara que está junto a su cama para encontrarse con que BaekHyun tiene su nariz ligeramente inflamada y hay algunos puntos rojos sobre ésta.
―Soy… ¡achú! alérgico al… ¡achú! poliéster ―dice, sorbiendo por la nariz antes de estornudar otra vez.
―No puedo creerlo ―murmura, negando con la cabeza mientras escucha un estornudo más. Se levanta y quita la cobija de BaekHyun, lanzándola a un extremo de la habitación―. Levántate, te voy a preparar un té.
El híbrido obedece y se envuelve en las cobijas de la sábana de ChanYeol, quien se coloca una bata y se envuelve en una cobija, asegurándose antes de que no sea de poliéster. Hasta eso tiene que hacer por el gato. Ambos bajan las escaleras una vez que ChanYeol prende la luz; BaekHyun sigue estornudando y lo está volviendo loco. El híbrido se sienta en el sillón y se queja en repetidas ocasiones, justo después de estornudar.
―¿Y no tienes un botón para apagar los estornudos? ―pregunta sarcásticamente ChanYeol mientras coloca la bolsita de té en la taza con agua caliente.
―Hay medicina… ¡achú! en mi maleta ―murmura, tocándose la nariz y siseando, seguramente porque le duele.
―Suénate la nariz, no quiero mi sillón lleno de mocos de gato ―dice, dejándole el té enfrente y viéndolo de reojo. Es entonces que algo se estruja en su pecho; hay lágrimas en las mejillas de BaekHyun, sus ojos están fuertemente cerrados y está haciendo un esfuerzo enorme para no volver a estornudar. Pero es en vano, porque estornuda fuertemente y chilla, seguramente porque su nariz arde demasiado.
Pero lo ignora, como ha estado ignorando todas las sensaciones que BaekHyun le ha provocado los últimos días. Los tirones en su estómago cuando sonríe, la aceleración de su corazón cuando escucha su melódica risa al ver las caricaturas en la televisión. Cómo siente que su pecho se hincha cuando esas sonrisas van dirigidas hacia él, cuando se ríe gracias a él. Todo lo ignora porque no se supone que se esté sintiendo así hacia un híbrido que llegó a invadir su vida.
Sube hasta su habitación y busca la maleta, sacando un pequeño botiquín de medicinas. Lo baja y lo abre frente a BaekHyun, quien le señala una pomada para que la abra y se la dé. Después de un estornudo más, BaekHyun se coloca un poco de pomada sobre la nariz, y maúlla con fuerza al sentir la quemazón en su piel sensible. ChanYeol se sobresalta al escuchar el quejido de dolor, pero lo canaliza en odio y repulsión como lo ha estado haciendo desde que llegó.
―Lo lamento ―murmura BaekHyun con voz quebrada, aguantándose las ganas de llorar―. Lamento causarte tantos problemas. No es mi intención ser así de fastidioso.
―Me alegra que te des cuenta ―escupe ChanYeol y lo toma de la barbilla, asegurándose de que lo mire a los ojos―. Quiero que sepas que yo no te quiero aquí, pero que igual te acepté porque te tengo lástima. Así que es mejor que te comportes y no me molestes, ¿está bien?
ChanYeol suelta la barbilla del híbrido en un movimiento brusco y se va hasta su habitación. Una sensación horrible lo invade; no se supone que deba sentirse como la peor mierda del universo. Debería sentirse bien, debería estar feliz porque BaekHyun está bajo su control. Pero algo no le gusta, algo le molesta al punto de cerrar su cuarto de un portazo cuando escucha un sollozo detrás de él, algo que lo obliga a meter la cabeza debajo de su almohada para no volver a escuchar nada relacionado con BaekHyun. Sin embargo, eso llamado culpa lo atormenta cuando cierra los ojos, pues la imagen de un lloroso BaekHyun no lo deja dormir hasta bien entrada la madrugada.
―¡No puedo creer que seas tan inútil!
ChanYeol aprieta los puños al escuchar la voz estruendosa de su jefe. Varios de los empleados ahí voltean a verlos lo cual hace la situación todavía más incómoda. No quiere que lo vean; quiere que lo trague la tierra.
―¡Perdí un cliente muy importante por tu culpa! ¿Ni siquiera puedes fijar una cita correctamente? ―el hombre está furioso, incluso su cara enrojeció por la manera en la que ha estado gritando. Pero ChanYeol sigue con la cabeza baja y el ceño fruncido, escuchando el regaño―. ¡Mírame, Park ChanYeol!
El alto alza la vista, todavía con el ceño fruncido y aguantándose las ganas de contestar con la misma intensidad.
―Lo siento ―dice, porque tiene que disculparse si no quiere perder el trabajo.
―No voy a tolerar otro error de este tipo, Park ―dice y camina, alejándose de él, pero antes de irse voltea a verlo―. Recuerda que la única razón por la que te sigo teniendo como mi asistente es porque tu madre me lo pidió.
Una vez que el hombre se fue, ChanYeol azota las palmas en su escritorio y se agarra la cabeza. Inhala y exhala varias veces, tratando de controlar la ira que está corriendo por sus venas. Tiene tantas ganas de ir hasta la oficina del idiota de su jefe y gritarle, decirle que no necesita su compasión. Pero en vez de eso, quince minutos antes de que termine su turno, se levanta y toma sus cosas, yéndose del edificio.
Cuando está dentro de su coche se afloja la corbata y recarga la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos y pensando en lo que sucedió. Toma su celular y marca un número, pero luego de mirar la pantalla por un par de minutos niega con la cabeza y avienta el teléfono al asiento del copiloto, poniéndose en marcha a su casa.
Cerca de una hora después, está estacionando su coche en el garaje, maldiciendo a todo el mundo porque pudo llegar en la mitad del tiempo pero había un tráfico horrible. Cuando abre la puerta de su casa lo primero que nota es un fuerte olor a quemado, e incluso el aire se ve ligeramente gris. Alterado, lanza su portafolio al sillón y corre hacia la cocina, que es la fuente del humo, y halla a BaekHyun tosiendo y agitando sus manos en la estufa, que no deja de soltar humo.
―¿¡Qué pasó!? ―grita, acercándose al híbrido quien salta y lo mira con ojos muy abiertos.
―Yo… ―comienza, viendo a ChanYeol mientras éste intenta acabar con el desastre― quería cocinarte algo antes de que vinieras… pero todo se salió de control y ya no supe qué hacer…
―¿No te dije que no te acercaras a la cocina? ¡Pudiste haberte quemado, BaekHyun! ¿Por qué me desobedeces? ―dice completamente alterado; los ojos del híbrido se humedecen todavía más y ve que se encoge, evitando su mirada―. Ponte una chamarra y espérame en la sala. Vamos a salir.
Parece que BaekHyun va a decir algo, pero se queda callado y sale de la cocina con la cola entre sus pies. ChanYeol se tarda unos minutos en acabar con el humo y tira la comida quemada antes de salir de la cocina. BaekHyun está sentado en el sillón jugando con sus manos, lo voltea a ver cuando se acerca a él y se sorprende en el momento en que ChanYeol lo toma de la muñeca y lo saca de la casa.
Una vez en el auto, su mente va a mil por hora mientras se mete de nuevo en el tráfico de la ciudad. El híbrido no ha dicho palabra alguna, pero de vez en cuando escucha que sorbe su nariz. Está harto; tiene suficiente con sus propios problemas para tener encima que mantener a un híbrido que no hace otra cosa que provocar calamidades. Todo es culpa de sus amigos; él estaba perfectamente bien sin nadie más en su vida y ellos llegaron a acabar con la paz que significaba estar solo. Ya no lo soporta; es hora de tomar cartas en el asunto.
―ChanYeol ―susurra el híbrido un vez que doblan en una avenida, alejándose del tráfico. BaekHyun conoce ese camino y no le gusta, no le gusta para nada―. ¿A dónde vamos?
Pero ChanYeol no responde, sino que sigue con los ojos pegados al camino, conduciendo y haciendo su mejor esfuerzo por ignorar al híbrido.
―ChanYeol ―repite BaekHyun, pero no hay respuesta alguna. El felino voltea a ver el camino y unas calles a lo lejos, divisa el enorme edificio de «Wonderful Pets» y siente que va a entrar en pánico―. ¿Me vas a devolver?
Su dueño aprieta las manos en el volante, sin voltearlo a ver en ningún momento. Se pierde el temblor de las manos de BaekHyun, y cómo el muchacho empieza a derramar lágrimas sin control alguno.
―¡Lo lamento! ―exclama entre lágrimas, soltando un maullido lastimero que perfora el corazón de ChanYeol― ¡Pro-prometo ser mejor, pero no me devuelvas! ―dice, apretando sus ojos con las palmas de sus manos, intentando controlar los sollozos.
―Cállate ―murmura ChanYeol, buscando algún lugar donde estacionarse una vez que están cerca. Ya que lo hace, sale del auto y saca al híbrido, quien se resiste al principio pero tiembla de miedo cuando ChanYeol sacude su brazo―. ¡Deja de resistirte! Ahora camina conmigo, híbrido.
BaekHyun está hipeando cuando llegan al edificio. ChanYeol siente que su corazón va a mil por hora y de repente todo parece una mala idea, pero no deja que los sollozos del felino lo conmuevan y camina, tomándolo firmemente del brazo hasta que llegan a la recepción donde una mujer los mira con los ojos muy abiertos.
―Tome ―murmura ChanYeol, sorprendiéndose de lo mucho que tiembla su voz―. Ya no lo quiero.
BaekHyun vuelve a sollozar y zarandea el brazo de ChanYeol hasta que éste lo suelta, y una vez libre lo abraza, aferrándose a su ropa.
―¡No me dejes! ―grita, llorando sin control. De repente, llegan unas personas que parecen ser empleados de ahí y lo quitan de ChanYeol, quien no ha volteado a verlo ni hace el esfuerzo por quitárselo de encima.
―¿Está seguro que quiere hacerlo? ―pregunta la mujer, parpadeando varias veces cuando ChanYeol asiente con seguridad― Piénselo bien, por favor…
―Si no lo hubiera hecho no estaría aquí, ¿no cree? ―musita, dejando perpleja a la mujer. BaekHyun está a su lado, llorando todavía y forcejeando con los hombres que lo sostienen. Pero ChanYeol sigue sin mirarlo, sin prestarle ni un poco de atención.
―Bien ―dice ella, acomodándose los lentes―. Tiene que llenar unos pape…
―¿No puede ser más rápido? Francamente ya me quiero ir de aquí ―dice y se encoge de hombros, ignorando lo mejor que puede el maullido de dolor que lanza el híbrido a su lado.
―Entonces sólo firme aquí ―dice la mujer mostrándole un papel y una pluma para que firme―. Este papel indica que renuncia a su híbrido. Y con este otro, puede regresar por él en el caso de que lo quiera de vuelta. El plazo es de una semana.
―Pero ya no lo quiero, ¿no escuchó? ―dice ChanYeol, frunciendo el ceño y entregándole el papel firmado. La señora lo mira molesta y le arrebata la hoja, acomodándose los lentes después.
―Aun así tengo que dárselo, señor. Políticas de la empresa.
ChanYeol bufa y rueda los ojos, tomando el papel de mala gana y arrugándolo frente a la señora. Lo guarda después en su bolsillo; luego se encargará de echarlo a la basura.
―Muchas gracias ―murmura y muestra una sonrisa fingida antes de darse vuelta y caminar hacia la salida.
Cuando llega a su auto, recarga los brazos en el volante y hunde la cabeza entre ellos, respirando profundamente. Siente como si el mundo se le viniera encima; como si acabara de cometer la estupidez más grande de toda su vida. Sin embargo, enciende su auto y regresa a casa, ignorando su conciencia y los sollozos de BaekHyun que parecen haber quedado grabados en su mente.
Cinco días después, se siente como la peor mierda de todo el universo. Por primera vez en los últimos meses su madre no ocupó sus sueños, sino el rostro lloroso de un BaekHyun que le pedía que no lo abandonara. Ha estado evitando las llamadas de sus amigos, no quiere decirles que devolvió a su híbrido en un ataque de ira y tener más problemas de los que ya tiene. De por sí siente que su conciencia lo está matando, porque sabe perfectamente que él no quería devolver al híbrido.
Se supone que era una molestia, que había llegado a invadir su vida y a quitarle su espacio personal. Pero durante la semana que estuvo con él no se sintió solo en ningún momento. Las veces en las que BaekHyun se recargaba en su hombro cuando veían televisión, o el simple hecho de escucharlo carcajéandose con las caricaturas, llenaban por completo el espacio vacío que estaba en su vida. Estaba consciente de que había alguien esperándolo en casa, y por mucho que lo niegue, le gustaba la bonita sonrisa que el híbrido le dedicaba cada vez que lo veía entrar por la puerta. Le gustaba que moviera la cola y que sus orejas se levantaran, y aunque él siempre rechazaba el contacto físico, le gustaba que hubiera alguien que lo extrañara tanto como para sentirse muy feliz cada vez que llegaba.
Son las doce y media de la noche pero no tiene sueño. Se levanta de su cama y busca en la ropa sucia el último pantalón que echó, y una vez que lo encuentra hurga entre las bolsas hasta que da con un papel arrugado. Es el que le dio la recepcionista, por si se arrepentía y quería regresar por BaekHyun. Trata de alisarlo lo mejor que puede hasta que queda medianamente decente, entonces toma un libro de su repisa y lo mete en medio, dejando después el libro sobre el escritorio. Justo al lado donde lo deja, ve el sobre que se le fue entregado el día que BaekHyun llegó a su casa, y le parece una buena idea leer todas las especificaciones ya que no tiene ni una pizca de sueño.
Una punzada de culpa lo invade cuando lee de nuevo el peor temor de BaekHyun. Dice claramente que lo peor que le podría pasar era ser abandonado, y eso fue exactamente lo que hizo. ChanYeol lo abandonó, lo fue a dejar hasta la compañía e incluso dijo enfrente de él que ya no lo quería. Eso, sumándole todas las cosas que le dijo con anterioridad y las veces que lo hizo llorar. De repente, una lágrima moja las hojas que tiene en sus manos, seguida de otras tres que están llenas de dolor. Lo lastimó de la peor manera que pudo hacerlo y eso lo hace sentir como una escoria.
Sus ojos se llenan de lágrimas y ya no puede seguir leyendo, por lo que deja las hojas a un lado y se sienta en su cama, dejando salir todo el dolor que estuvo conteniendo por meses. Las lágrimas que no sacó cuando su madre murió, todo el dolor que en su momento se disfrazó de ira y enojo. Se siente culpable, vulnerable, y lo único que desea en ese momento es que BaekHyun entre por la puerta de su cuarto y le sonría, lo abrace, le diga que todo va a estar bien.
Se levanta muy temprano al día siguiente para tender su cama, ducharse y desayunar. En la noche terminó de leer las especificaciones, enterándose de muchos más detalles del híbrido que lo único que provocaron fue que tuviera más ganas de tenerlo consigo. Su golosina favorita es el chocolate, además de que ama escuchar música, caminar por el parque y ver caricaturas. Su color favorito es el blanco, y la mejor forma para relajarlo es rascarle detrás de su oreja. ChanYeol no puede evitar sonreír ante eso, pero luego se pone serio al recordar lo que le disgusta. Por supuesto, está el ser abandonado, los truenos, los incendios y las arañas. No le gusta estar solo, no le gusta que le griten ni que lo regañen, porque él hace el esfuerzo por mantener contento a su dueño. Todo eso lo hace apretar los puños y sentirse mal porque él dañó a BaekHyun. Y hoy va a averiguar si puede revertirlo.
Busca su celular y marca rápidamente el número de su jefe, diciéndole que ese día no va a ir a trabajar, que puede descontarle el día si es que lo desea, y no se queda para escuchar una respuesta. Cuelga y llama a otro número, al que responden después de dos intentos.
―¿Sí? ―escucha la voz adormilada de JongIn al otro lado de la línea y ríe.
―¿Está KyungSoo, JongIn?
―Oh, ChanYeol, hola. Sí… ahorita te lo paso ―dice y bosteza. ChanYeol espera unos segundos antes de escuchar un ruido extraño y oye la voz de KyungSoo agradeciéndole a JongIn por darle el teléfono.
―¿Qué sucede, ChanYeol? ¿Todo bien con BaekHyun?
―En realidad, no ―murmura y cierra los ojos, preparándose para lo que viene después―. Lo devolví hace cinco días.
―Pero qué mierda hiciste…
―Y hoy voy a ir por él. Es el último día en que puedo recogerlo, Soo, y no tengo ni la menor idea de qué hacer cuando llegue allá. ¿Y si no quiere regresar conmigo?
―No debería ―susurra KyungSoo y ChanYeol puede imaginar que el chico está a punto de jalarse los cabellos―. Mira, después hablaremos de las mierdas que hiciste porque estoy seguro que hay más cosas, pero por ahora tienes que convencerlo. Supongo que ya sabes que es muy sensible, así que te va a costar, Park ChanYeol.
―Lo sé ―murmura, sintiendo miedo de lo que va a suceder―. Pero tengo que intentarlo, ¿no?
―Eres un idiota ―dice KyungSoo y ChanYeol asiente aunque no lo pueda ver; él también lo cree―. Pero te deseo suerte.
ChanYeol llega apenas quince minutos después de que «Wonder Pets» abre sus puertas. Sólo hay dos coches más estacionados cuando él llega, y sale a toda velocidad de su auto con el papel que le dio la recepcionista en la mano. Entra y se encoge un poco cuando se percata de que la mujer lo ve y rueda los ojos inmediatamente.
―Buenos días ―dice ChanYeol algo agitado, sintiendo pena porque la señora no lo saluda de vuelta. Se lo merece, sinceramente―. Vengo porque quiero de regreso a mi híbrido, BaekHyun.
El rostro de la señora cambia súbitamente y sonríe de medio lado, cosa que no le gusta para nada a ChanYeol. Sabe que hay algo mal ahí, y un peso en su pecho de repente amenaza con obstruir su respiración. Pero la mujer toma el papel y sale de su escritorio, mirándolo todo el rato.
―Acompáñeme, por favor. De este lado se encuentra BaekHyun.
ChanYeol hace una reverencia en agradecimiento y la sigue, caminando por varios pasillos hasta que empieza a escuchar ruido que cada vez se hace más fuerte. La mujer abre una puerta y lo deja pasar primero, y ChanYeol abre mucho la boca cuando ve a varios híbridos de distintas edades jugando y platicando con las pocas personas que hay ahí. Divisa a una pareja mayor platicando con un híbrido pequeño, quien les sonríe mientras bota una pelota de plástico. Deduce que quieren adoptarlo y sonríe ligeramente ante eso.
―BaekHyun se encuentra por allá, joven ―murmura la mujer con una sonrisa, y ChanYeol sigue con la mirada su mano hasta que ve a quien ocupó sus pensamientos los días pasados.
Pero no está solo. BaekHyun le está sonriendo a un joven que está frente a él; uno que es casi tan alto como el propio ChanYeol, de hombros anchos y expresión entre seria y feliz. Su cabello es rubio, parecido al color del cabello de BaekHyun, y está vestido con ropa casual. ChanYeol siente que su vista se nubla de ira y celos cuando el muchacho alza la mano y rasca detrás de la oreja de BaekHyun, haciendo que el híbrido se ría y se incline hacia el toque, moviendo contento su cola. ChanYeol no puede evitar que sus pies se dirijan con velocidad hacia el par que se está haciendo cariñitos frente a sus narices.
―Eres muy lindo ―escucha la voz del hombre conforme está más cerca―. Creo que te voy a llevar conmigo, BaekHyun.
―Olvídalo ―murmura ChanYeol con voz venenosa. Al escuchar su voz, BaekHyun borra la sonrisa de su rostro y lo mira, completamente serio―. BaekHyun es mío, por si no lo sabías.
―¿En serio? ―dice el muchacho, sonriendo de medio lado. ChanYeol quiere comérselo vivo― Si fuera tu híbrido en estos momentos estaría contigo en tu casa, ¿o me equivoco?
―Vete a la mierda ―para ese entonces ya no controla sus palabras. Podría estar golpeando el rostro sonriente de ese imbécil si no fuera porque todavía le queda algo de sentido común―. BaekHyun es mi híbrido y estoy aquí porque hoy mismo lo llevaré a casa.
ChanYeol no se pierde el cambio de expresión en el rostro de BaekHyun y se siente feliz, pero rápidamente el híbrido voltea hacia otro lado y bufa. Sabe que está molesto y eso le duele, pero lo entiende perfectamente. De hecho, no se merece que regrese con él, pero como le dijo a KyungSoo, tiene que intentarlo.
―No veo que BaekHyunnie quiera irse contigo ―susurra el hombre frente a él. ChanYeol está a punto de golpearlo, pero se detiene cuando BaekHyun toma el brazo del hombre, susurrando un «espera, SeHun» y luego lo ve, molesto.
―¿Por qué viniste? ―susurra con voz bajita y ojos llorosos. ChanYeol odia eso; quiere que le muestre una de sus sonrisas brillantes y calme el infierno que tiene dentro.
―Ya lo dije ―susurra ChanYeol, sintiéndose pequeño de repente―. Vine a recogerte, quiero que vengas a casa conmigo.
―¿Y si no quiero? ―pregunta el híbrido, pero ChanYeol sabe que está mintiendo. Lo sabe porque su labio inferior tiembla, porque intenta hacerse el fuerte a pesar de que sus pequeñas orejas gachas dicen todo lo contrario. Es adorable y precioso; ChanYeol quiere sostenerlo en sus brazos.
―Te extraño, BaekHyun. Me porté como un idiota y lo lamento, no tienes idea de cuánto. Siento todo lo que te dije, todo lo que te hice. No mereces a alguien como yo, pero me di cuenta de que acabaste con mi soledad en el poco tiempo que estuviste conmigo.
ChanYeol no sabe que está llorando hasta que BaekHyun levanta una mano y le limpia una lágrima. Divisa una minúscula sonrisa en sus labios que le anima a seguir hablando, a seguir desahogándose.
―Ya perdí una vez a alguien muy importante. No quiero perderte también a ti.
―¿Soy importante? ―pregunta BaekHyun con ojos inocentes, pero inmediatamente se arrepiente y frunce el ceño, como si recordara que está enojado, y hace que ChanYeol sonría.
―No tienes idea de cuánto lo eres.
ChanYeol abre los ojos al día siguiente cuando escucha su despertador. Lo apaga a toda velocidad porque no quiere que BaekHyun se despierte, pero cuando voltea el felino no está por ningún lado.
El día anterior fue extraño. Desde el viaje de regreso a casa, BaekHyun y él no han tenido mucho contacto, y aunque entiende que al híbrido le cueste trabajo acercarse a él (porque a él mismo le cuesta un infierno) siente que su relación no va avanzar si no se acercan más. Después de todo, la relación con un híbrido es a base de cercanía. Recuerda que BaekHyun se quedó mirando la televisión cuando él se fue a dormir porque tenía trabajo al día siguiente, y también recuerda con claridad que el gato le había dicho que en cuanto acabara el programa, iría con él. Pero al parecer no lo hizo, y ChanYeol tiene la sensación de que no fue porque se quedó dormido.
Luego de darse una ducha rápida y salir de su habitación, lo primero que escucha son ruidos en la cocina. Baja las escaleras, pero se queda quieto a la mitad cuando ve que BaekHyun está bostezando antes de tomar uno de los cuchillos y cortar un poco de fruta. Las luces están prendidas; puede ver los platos de la cena limpios y definitivamente él no los lavó. Termina de bajar las escaleras y se acerca sin hacer ruido para no asustarlo, pero falla miserablemente al ver que las orejas de BaekHyun se levantan en cuanto da dos pasos y voltea hacia él, sorprendido. Odia esa cualidad de los gatos.
―Uhm. Bue-buenos días ―escucha la voz de BaekHyun y sonríe al ver sus mejillas ligeramente rojas. Su cola está amarrada firmemente a su muslo; es demasiado adorable―. Estaba… picando un poco de fruta para que comas. Ya sabes, antes de irte a trabajar.
―Oh ―exclama ChanYeol, su sonrisa ensanchándose por el gesto del híbrido. Se acerca hacia él y levanta su mano con intenciones de acariciarlo, pero su corazón se parte en dos cuando BaekHyun se encoge en su lugar y cierra los ojos, como si estuviera esperando un golpe. ChanYeol se traga sus inseguridades y pasa sus dedos por el suave cabello del híbrido, llegando hasta su oreja derecha y rascando un poco ahí―. Muchas gracias.
Parece magia, porque BaekHyun se relaja al instante e inclina su cabeza hacia el toque, todavía con los ojos cerrados. ChanYeol siente que podría derretirse ahí mismo porque los rosados labios del híbrido forman una tenue sonrisa.
―No hay de qué ―responde suavemente―. ¿Puedo picar fruta también para mí?
―Claro BaekHyun, puedes comer todo lo que quieras. Menos cacahuates, recuerda ―bromea ChanYeol y ríe cuando BaekHyun saca la lengua, con un gesto de asco. Sabe que el gato odia los cacahuates―. Hoy saldré temprano del trabajo, ¿quieres salir a pasear?
―¡Claro! ―exclama BaekHyun, dando saltitos en su lugar pero calmándose después y poniéndose serio, recordando su papel de híbrido molesto. ChanYeol ya está sentado en la mesa, sonriendo de nuevo. El híbrido no lleva ni un día entero en su casa y ya lo ha hecho sonreír más de lo que lo ha hecho en un maldito mes.
―Bien ―dice, comiendo los trozos de fruta y aflojándose la corbata―. Estaré de regreso a las tres, comeremos e iremos al parque, ¿sí?
―Muy bien.
Como lo prometió, ChanYeol llega a la casa a las tres. Es más; llegó unos minutos antes, encontrando a BaekHyun sentado en la sala mientras ve la televisión. Nota que se ha cambiado de ropa y tiene su chamarra sobre sus piernas, como si quisiera calentarlas. El collar negro en su cuello contrasta perfectamente con su piel pálida, haciéndolo ver más angelical y dejándolo sin respiración por unos segundos. ChanYeol sacude su cabeza; últimamente el híbrido está causando demasiados efectos en su persona.
―¡ChanYeol! ―escucha que grita, y después de que cuelga su saco y voltea, ve que BaekHyun está corriendo hacia él. Se prepara para recibirlo, pero antes de abrazarlo BaekHyun se para en seco y hace un movimiento raro con los brazos, para luego bajarlos por completo y hacer sus orejas hacia atrás, avergonzado―. Bien-bienvenido a casa.
El alto busca su mirada, pero BaekHyun tiene los ojos hacia abajo. Parece que el híbrido todavía quiere evitar el contacto con él y lo entiende, pues ChanYeol se siente ansioso cada vez que quiere acariciar a su híbrido pero se arrepiente de hacerlo. Pero si quiere que su relación funcione bien, tiene que mostrarle que no pasa nada; al contrario, es bueno para ambos. Así que se acerca un poco y lo abraza apenas, sintiendo cómo se pone tenso.
―Gracias ―murmura, acariciando su cabeza. Siente las manos pequeñas de BaekHyun en sus brazos y luego en sus hombros.
―Perdón ―se disculpa el híbrido; su voz ahogada porque tiene la cara en su pecho―. Pero… como me dijiste que no estabas muy acostumbrado al contacto físico…
―Y sigo sin estarlo ―ríe ChanYeol, haciendo reír también a su híbrido―, pero creo que contigo puedo hacer una excepción.
ChanYeol afirma un poco más su abrazo, manteniéndolo por unos segundos antes de dirigirse a la cocina para preparar la comida, con el corazón a mil por hora. Ocupado en calmarse lo suficiente para volver a ver a BaekHyun, se pierde del sonrojo y la sonrisa que ocupa el rostro del híbrido.
Media hora después, ambos están saliendo al parque completamente abrigados. Aunque el sol salió ese día, el aire está congelado por lo que ambos salen con bufandas y grandes abrigos. ChanYeol no puede evitar que sus ojos se desvíen hacia BaekHyun cada cierto tiempo, encontrándose con sus pequeñas orejas que se agachan cada vez que una corriente de aire llega contra ellos. Sus ojos se cierran y se esconde detrás de su bufanda, y cuando ChanYeol pasa un brazo sobre sus hombros y frota su brazo, siente cómo su cuerpo tiembla ligeramente.
―¿No quieres que regresemos a casa? ―pregunta, viendo cómo BaekHyun niega firmemente con la cabeza.
―Odio el frío, pero me gustan mucho los parques porque siempre hay columpios y me gusta jugar ahí ―dice, asintiendo ante sus propias palabras―. No te preocupes, no me congelaré.
―Eso espero ―sonríe ChanYeol, pero su expresión feliz se borra en cuanto mira hacia al frente, encontrándose a nada más y nada menos que a SeHun, el idiota que quería llevarse a su híbrido apenas hace dos días. El alto está listo para maldecirlo, pero se queda estupefacto cuando BaekHyun corre fuera de su brazo hacia SeHun, quien sonríe en cuanto lo ve y lo abraza, acariciando detrás de su oreja justo después. Ahora sí va a matar a ese idiota.
―¡SeHun! ¿Cómo estás? ―pregunta BaekHyun con una sonrisa enorme en los labios, inclinándose hacia la mano de SeHun que sigue acariciándolo. ChanYeol da pasos enormes hacia ellos dos; siente que en cualquier momento va a empezar a escupir fuego.
―Muy bien BaekHyunnie, ¿y tú?
―Él está bien, ¿no lo ves? ―habla ChanYeol una vez que está junto a ellos, tomando a BaekHyun de un brazo y colocándolo suavemente a su lado, abrazándolo otra vez.
―Le pregunté a él ―dice SeHun, con su rostro serio. ChanYeol está a punto de romper su cara cuando una sombra pasa muy rápido frente a él, y de repente BaekHyun ya no está a su lado.
―Pero qué mierda… ―murmura mientras busca a su híbrido, pero de repente escucha la risa estruendosa de BaekHyun a su izquierda, y al voltear cree que está viendo doble. Porque hay otro híbrido tacleando a BaekHyun en el suelo y abrazándolo con fuerza, mientras BaekHyun ríe y regresa el abrazo.
―LuHan ―dice SeHun, llamando la atención del chico. Ambos se levantan del suelo y se acercan―. Éste tonto de aquí es ChanYeol, dueño de BaekHyun.
―Idiota ―murmura ChanYeol, para luego poner su mejor sonrisa al híbrido que lo mira con curiosidad. Ve que su cabello es de color rosado y sus orejas son de un café muy claro; es casi tan adorable como su BaekHyun―. Hola. Uh, LuHan. Hola ―BaekHyun ríe a su lado porque todo es estúpidamente incómodo, pero ChanYeol no puede evitarlo.
―Hola ChanYeol ―dice LuHan, haciendo una reverencia―. Baek y yo somos mejores amigos; ambos venimos de «Wonderful Pets». ¡Cuida bien de BaekHyunnie!
ChanYeol ve que LuHan se lleva a BaekHyun a los columpios, ambos se sientan y empiezan a columpiarse entre risas. Hacía mucho tiempo que no veía a BaekHyun así de feliz, y de cierta manera siente un poco de envidia porque también él quiere hacerlo reír así.
―Sí ―murmura SeHun, llamando su atención―. Tienes que cuidar bien de él o lo llevaré conmigo a casa.
ChanYeol suelta una carcajada, y voltea a ver a SeHun. El chico también tiene una sonrisa pero él está viendo fijamente a su híbrido.
―Puedes olvidarte de eso.