Gordito » hunhan

Summary

Gordito, tímido y adorable. Así era Luhan. ✧Fluff. ✧Prohibida su copia o adaptación.

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Complete
Chapters
2
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

❀parte uno❀

Gordito, tímido y adorable. Así era Luhan, el estudiante chino de intercambio que estudiaba gratis gracias a una beca en la prestigiosa academia de Seúl.

Viviendo con sus abuelos en el centro de la ciudad, el chico castaño iba y venía, soportando las miradas de desagrado y asco de todos al no ser un chico delgado promedio. Estaba acostumbrado a ello, al igual que lo estaba de las burlas dentro de su propia aula.

Sin embargo, poco le importaba lo que opinara el resto de su apariencia, pero le hería de sobremanera que Wu Kris, el chico de sus sueños, fuera parte del grupo de populares que se encargaba de hacerle la vida imposible día a día.

El galán rubio menospreciándolo cada vez que tenía la oportunidad y él cada día más enamorado de aquella crueldad y sonrisa burlona.








El primer día de clases de su penúltimo año daba comienzo y, como siempre, no de la mejor manera. Apenas dio el primer paso dentro de la academia y los gestos, murmullos y comentarios desagradables caían sobre un cabizbajo Luhan.

Había pensado que su año sería mucho mejor al anterior, que ya no habría tantos momentos incómodos y dolorosos por culpa de su gordura, mas toda esperanza de tener un año tranquilo y agradable se fue por el desagüe.

Apretó con fuerza ambos tirantes de su mochila, se encogió en sí mismo y comenzó a andar bajo la mirada de todos. Se sentía pequeño y expuesto, viendo de reojo y escuchando como las chicas lo miraban con una ceja alzada y murmuraban entre ellas para luego soltarse a reír.

—Mira a esa bola.

—Dios, que asco, está lleno de grasa.

— ¿Sus ganas de comer serán contagiosas? No quiero que se me acerque siquiera.

De los chicos sólo escuchaba risas, pero gracias a su experiencia sabía que era cuestión de días para que algunos se les unieran al grupito de los populares y aportaran a su miseria.

Caminó en la misma posición hasta el tablero de anuncios, donde aparecían las respectivas clases de todos los estudiantes. Subió la vista y acomodó sus anteojos para buscar su nombre entre los de penúltimo grado.

Un suspiro abandonó sus labios al darse cuenta de que Wu Kris y sus amigos estaban en su misma clase, otro año más.

¿Este año podrá ser diferente al menos con Kris? Pensaba avergonzado, bajando de nuevo la cabeza para seguir con su trayecto al salón.

Se dio la vuelta y de pronto yacía en el suelo junto a un extraño, al que no pudo verle la cara por la vergüenza.

Escuchó quejidos de dolor y sintió al otro alzarse, sacudiendo sus pantalones.

—Hey —retrocedió un poco, presintiendo que el muchacho le increparía por su descuido—, ¿Te encuentras bien?

Tiempo para huir.

Reunió todas sus fuerzas y se levantó con rapidez, pasando por el lado del muchacho que le había extendido una mano, jamás levantando la mirada siquiera para verle la cara.

Luhan pensaba en que de seguro iba a hacerle la típica broma de ayudarle para luego soltarle la mano y que cayera nuevamente al suelo.

Si, ya varias veces se lo habían hecho.

Unos pasos más atrás del chino, el de cabello platinado miraba la voluptuosa silueta del cabizbajo chico perderse entre los demás estudiantes, juntando los labios en una fina línea y dejando de extender la mano.

— ¡Sehun! —su mejor amigo, Chanyeol, salió de la oficina del director y le miró con el ceño fruncido— ¿Qué sucedió?

—Nada. —murmuró más para sí mismo que para el otro.











Último asiento junto a la ventana.

Se sentó y dejó su mochila sobre el escritorio, suspirando aliviado al percatarse que el otro chico no le había seguido.

— ¡Miren a quien tenemos aquí!

Trágame tierra.

Alzó un poco la mirada y se deslumbró al ver luego de un verano completo a su chico ideal, sonriéndole con burla junto a sus amigos.

Jongdae, el que había hablado, avanzó por el salón hacia el primer asiento al otro extremo suyo, siendo seguido por todos.

— ¡Hey, Luhan! ¿Es mi idea o estás más gordo este año?

Ellos y los estudiantes que ya habían entrado se echaron a reír descaradamente, comentando lo gracioso que estuvo que comentario de Jongdae para seguir riendo.

— ¡Hey, Jongdae! ¿Es mi idea o este año también decidiste dejar tus neuronas en casa?

Las risas cesaron ante la imponente presencia de Baekhyun, el único amigo del gordito.

El aludido se limitó a chasquear la lengua y volver a lo suyo, dándole la victoria una vez más al pelinegro.

Miró hacia el final del salón y una sonrisa enternecida se formó en sus labios al ver la cabeza de Luhan apoyada sobre el escritorio, mirando hacia la ventana.

—Buenos días, Luhannie.

Dejó sus cosas en el asiento junto al chino y tocó suavemente su hombro. Luhan se tensó ante el tacto y Baekhyun se mordió el labio, impotente por no haber llegado antes e impedir el mal rato de su amigo.

—Buenos días, Baekkie. —susurró apenas, arreglándoselas para que su voz no sonara quebrada ante las inmensas ganas que tenia de llorar.

—No les hagas caso, sabes que son una bola de imbéciles.

—Da igual, ya estoy acostumbrado.

Sehun y Chanyeol entraron al salón, inmediatamente recibiendo miradas por ser los estudiantes nuevos de penúltimo año de la clase C. Los susurros de las chicas no se hicieron esperar mientras el platinado buscaba dos lugares libres y encontrándolos precisamente delante de un chico al que no le veía el rostro junto a otro lindo con cabello negro.

—Las chicas de aquí son horriblemente fastidiosas —le susurró el más alto mientras avanzaban hacia los lugares vacíos— y el chico ardiente de allí nos está mirando feo.

Podía sentir la mirada fulminante del chico pelinegro y mucho más cuando tomó asiento y miró de reojo al chico recostado sobre el escritorio.

—Hola, me llamo Park Chanyeol y este es mi amigo Oh Sehun —Chanyeol le tomó de la manga de la camiseta y lo volteó hacia atrás—. ¿Cómo se llaman ustedes?

Baekhyun se relajó un poco al ver que el chico nuevo si consideró a Luhan en la pregunta.

—Me llamo Baekhyun y él es Luhan.

— ¿Luhan? —parpadeó confundido el alto— ¿Es chino?

Baek asintió con una leve sonrisa ante el brillo curioso en los ojos de Chanyeol.

— ¡Qué genial! ¡Me encanta la cultura china! ¡Hola, Luhan~!

Soltando un suspiro lastimero, se volvió lentamente para sentarse bien en la silla y darle cara al chico que le llamó por su nombre.

Como un ciervo asustado, levantó la vista y miró al de orejas grandes, temeroso ante su expresión sorprendida.

Sehun abrió los ojos como platos al darse cuenta de que era el chico con el que chocó minutos atrás, sintiéndose un poco extraño por el miedo que reflejaban aquellos ojos color miel detrás de los anteojos.

—Oh Dios... —Baekhyun se tensó y se preparó para atacar a Chanyeol por si comentaba algo acerca de la apariencia de Luhan— ¡Eres demasiado adorable!

El alto estiró sus manos con tal de tocar la regordeta mejilla del castaño, pero paró en seco cuando, aterrorizado y nervioso, Luhan se echó hacia atrás, lejos de su alcance.

—Lu, tranquilo —la mano de su amigo le brindó suaves caricias en el hombro—, Chanyeol no te hará daño.

El recién nombrado y Sehun miraban atónitos al pobre chico, encogido en la silla mientras era tranquilizado por el pelinegro.

Sehun apretó la mandíbula con fuerza; conocía aquellas reacciones y, también por cómo el chico se mostró reacio a su intento de ayudarle cuando cayeron al suelo, no cabía duda que Luhan sufría de acoso.

Miró de reojo al grupito del otro extremo del salón, carcajeándose mientras apuntaban hacia ellos.










Subió a la azotea con su almuerzo siendo abrazado con fuerza contra su pecho.

No había encontrado a Baek en el patio, por lo que supuso que lo estaría esperando en las mesa de siempre dentro del comedor. Y se sorprendió mucho cuando lo vio allí junto a Chanyeol, riendo como nunca le vio reír del tiempo que llevaban conociéndose, mirando con un brillo especial en sus ojos al de orejas grandes.

La melancolía le invadió después, mordiéndose el labio a la vez que abandonaba los pasillos y subía a la azotea, donde podría comer tranquilamente su almuerzo en compañía de la soledad.

Baek merece juntarse con personas mejores, se decía mientras subía escalón por escalón.

Sin embargo, una vez que llegó y se topó con una cabellera platinada, detuvo sus pasos, demasiado tarde para evitar ser visto por Sehun, su compañero de clase.

Con el corazón desbocado, se dio la vuelta con intenciones de salir.

— ¡No te vayas!

Su cuerpo se puso rígido, deteniendo sus pasos. Sehun sonrió débilmente al percatarse de que el chico cumplió a su ruego.

—Por favor, si querías almorzar aquí no te detengas sólo porque yo esté.

Le miró dubitativo. ¿El chico nuevo, el serio y de rostro inexpresivo, le estaba pidiendo que almorzara allí? De todas maneras no había otro lugar en la academia en donde pudiese comer tranquilo más que en la azotea.

Cauteloso se volteó y caminó a la única banca, sentándose en el otro extremo de esta con tal de mantener la distancia de Sehun.

Abrió con delicadeza su caja de almuerzo y sonrió de manera inconsciente por los Kimbap que su abuela le había preparado.

Se llevó un rollo a la boca y degustó fascinado, mirando el hermoso día desde las alturas. Por su lado, Sehun se lleva otra vez los palillos a la boca con parte del Bibimbap que su madre le obligó a llevar, dándole miraditas de reojo al castaño.

Curiosidad quedaba poco para lo que sentía. ¿Por qué todos molestaban a Luhan? Si, quizás su apariencia no le beneficiaba mucho para una primera impresión, pero eso no le quitaba lo adorable o lo hacía menos agraciado.

De las semanas que llevaba en la academia, le observó en silencio, enfureciéndose con cada día que pasaba debido a las burlas que se llevaba únicamente por tener unos kilos de más.

¿Es que eran ciegos como para no ver aquellos finos rasgos, piel nívea y suave a la vista, aquella tierna mirada de ciervo y esos rosados labios?

Para Sehun, Luhan era precioso desde cualquier ángulo, pero lastimosamente sólo él, Chanyeol y Baekhyun podían notar sobre ello.

—Quiero ser tu amigo, Luhan.

Luhan se atragantó con el segundo rollo y miró con las mejillas rojas al más alto.

—Sé que apenas conoces mi nombre y no te culpo por tener miedo de involucrarte con extraños.

—No tengo miedo. —Mintió abruptamente, apretando la cajita de almuerzo con fuerza entre sus manos.

—No me veas como una amenaza, porque no lo soy. Me uno a Baekhyun cuando dice que el grupito de pacotilla que siempre te molesta son una bola de retardados.

Luhan tragó con dificultad lo que quedaba del Kimbap en su boca, desviando la mirada nervioso.

—Me eres demasiado interesante, Luhan, y me encantaría que me dieras el honor de conocerte.

Luhan bajó la mirada. Su cara ardía y su corazón latía como loco. ¿Cuándo había conocido a alguien que quisiese conocerlo? No era una broma, ya que había observado al más alto un par de ocasiones y claramente no era un apersona como Jongdae o Kris.

Tomó uno de sus rollos y, sin levantar la vista, lo extendió hacia el lado. Sehun se sobresaltó un poco para luego sonreír y tomar la ofrenda del castaño, de paso rozando sus dedos en un suave contacto.

—No sabes cuánto me gusta el Kimbap, Lu.









Desde ese día en la azotea, la relación entre Sehun y Luhan se hizo más estrecha; compartían asientos, almuerzos y hasta caminaban juntos hasta la parada de buses para esperar juntos el autobús que le sirviera al otro.

Luhan jamás se sintió tan feliz como lo hacía al estar junto a Sehun, aquel sentimiento incrementándose cuando Chanyeol y Baekhyun, quienes habían comenzado a salir, se les unían en el almuerzo o salían los cuatro juntos después de clases.

Los abuelos de Luhan, al ver a su nieto llegar con una sonrisa de oreja a oreja a casa, notaron inmediatamente el cambio en la actitud de él, incluso sorprendiéndose cuando Luhan se negó a seguir comiendo los bizcochos que la su abuela le solía hornear siempre.

Todo estaba cambiando en su vida y era para mejor.

Iba de camino al comedor, tarareando mentalmente una canción mientras balanceaba su bolsa de almuerzo de aquí para allá. Los chicos lo estaban esperando en la mesa de siempre mientras él iba a la biblioteca y conseguía ese libro que tanto había querido leer desde que inició el semestre.

Ahora que las vacaciones de navidad se acercaban y todos los exámenes ya habían acabado por fin tendría tiempo para sus pequeños placeres en la vida.

Tan metido en sus pensamientos se encontraba que no vio al chico que lo tomó del brazo y detuvo sus pasos.

Confundido y con una extraña sensación en el pecho, volteó la cabeza y su respiración se cortó al ver el semblante coqueto de Wu Kris.

Desde que inició el semestre ya no lo miraba con tanta burla como años anteriores, más bien se había centrado en los estudios y en mejorar cada vez más su imagen, luciendo jodidamente atractivo para Luhan.

—Luhan, ¿Podemos hablar a solas?

Como de costumbre, mordió su labio inferior, dudando de si aceptar o no. ¿Qué le traería de malo habar con Kris en todo caso?