Emparejamiento inesperado

Summary

ChanYeol no entiende por qué mierda su equipo necesita un mediador, ya que según él, no tienen ningún problema de conducta, pero cuando conoce al omega que JunMyeon les manda, él sabe que está en problemas, jodidos problemas. Porque ese tipo era su pareja y ChanYeol no quería convertirse en un macho emparejado. —Somos pareja. —No me voy a emparejar con un gilipollas como tú. —le dijo BaekHyun.

Status
Complete
Chapters
4
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

ChanYeol no entendía la postura de JunMyeon. Por mucho que el líder dijera lo contrario, para él seguía siendo un jodido castigo. Uno que le tocaba los cojones en demasía. Su equipo no tenía ningún tipo de problema de conducta, disciplina ni violencia, estaban malditamente bien como estaban y lo que había ocurrido en su misión de rastreo solo fue un puto caso aislado provocado por tensiones que se habían gestado por fuera de su marco de actuación. ¡Joder! ¿Cómo podía saber él que SeHun se había cabreado con Hyuk? No era adivino.

“Es tu jodido equipo, ChanYeol, deberías de saber cuáles son sus problemas. Además eres un lobo ¿acaso no sabes oler cuando alguien quiere arrancarle la cabeza a otro? Cometiste un error de novato poniendo a los dos chicos juntos.”

Lo más que le jodía era que tenía razón. Estaba pensando en la misión, en cómo cazar a esa mierda del infierno que se hacía llamar vampiro y que no era el puto chupasangre de las clásicas novelas, ni siquiera era como el remilgado adolescente de la película esa tan famosa. No pensó que dos lobos jóvenes, pero bien entrenados, fueran a cagarla de esa forma.

Y mentía, porque había una segunda cosa que también le hinchaba las pelotas y era que el otro equipo que lo acompañaba -y al que pertenecía Hyuk- no corrió su misma suerte. A decir verdad esos hijos de puta solo fueron regañados un poco y los enviaron a casa sin una niñera. No como a él. Porque JunMyeon podía chuparle el pene con su mierda por mucho que fuera su puñetero líder. La persona que le iban a enviar a su equipo para que hiciera de mediador no era más que una niñera y una jodida carga que él no necesitaba.

—Bueno, amigo, cálmate, podría haber sido peor. —le comentó JongDae sirviéndole otro trago.

ChanYeol le gruñó con ferocidad al tipo. Era evidente para él que JongDae estaba jodidamente feliz con su molestia y de que su equipo hubiese sido suspendido de momento para hacer misiones de campo. Eso significaba que su MinSeokkie estaría con él todas las noches. ChanYeol podría haber vomitado y por eso odiaba a los machos emparejados.

—Seguro que no es tan malo tener un mediador. —prosiguió el bastardo ignorando su mal humor y limpiando la barra sin necesidad, solo por continuar molestándolo con su charla superflua.

—JongDae. —lo llamó con voz ronca y hosca. MinSeok sentado en una mesa con los menores de su equipo alzó la cabeza, mirándolos de reojo, pudo verlo por el reflejo del vidrio que contenía las bebidas alcohólicas. —Puedes coger tu opinión y consuelo y meterte ambos por el culo. Estás asquerosamente contento con esto porque tendrás a tu MinSeok en casa todas las noches cuando vuelvas de esta mierda de local.

El barman y dueño del Growl -nombre muy apropiado dado su condición.- tiró el paño blanco sobre su hombro, apoyó ambas manos sobre la barra y lo miró como si ChanYeol fuera el que no sabía algo, cabreándolo más.

—Trataba de ser amable, no de consolarte, hijo de puta. —sonrió cínico. —Me gusta tener mi pareja en mi cama todas las noches, arráncame la garganta por eso si quieres, pero quizás tu problema con ese tema es que tú no tienes a nadie en la tuya.

—No quiero emparejarme.—gruñó mirándolo mal.

JongDae rió.

—¿Crees que funciona así? Tú, como todos los cambiaformas, tienes una pareja, ChanYeol y algún día te dará una patada en las pelotas y te saludará de camino al mundo de hola-soy-un-macho-emparejado-y-otros-dolores-de-huevos.

ChanYeol ni siquiera quería pensar en eso.

—¿Qué tienes que ver eso con nada? Sírveme otro y cierra la boca.

El tipo alzó una ceja.

—¿Cómo lo lleva tu mano derecha? ¿Ya tienes más músculos en un brazo que en el otro?—se burló descorchando el vodka.

—Jódete.

—Puedes enviarme esa sugerencia en mi buzón.—JongDae le señaló su maldito buzón rojo al final de la barra que tenía un cartel encima que rezaba “Buzón de sugerencias anónimas. Escríbelas si es que sabes, hijo de puta. No las voy a leer de todas formas. Grúñeme.”

ChanYeol se guardó para sí mismo su siguiente ronda de insultos, tragándosela con el vodka. Joder, ni siquiera podía emborracharse como era debido por lo rápido que su metabolismo quemaba el alcohol. Aún así, él pensó que JongDae podía meterse el buzón rojo también por el culo. De hecho, JunMyeon también podía meterse algo por el culo.

Los dos hermanos Kim le estaban tocando la moral esa noche y él ya había tenido suficiente con su falla en la misión. Mierda, estaba realmente cabreado y eso no era bueno. No necesitaba darle más la razón al líder, al fin de cuentas, tener a su lobo arañando la superficie y volviéndolo más agresivo no lo ayudaría en su defensa ni le daría credibilidad cuando volviera a decirle que no necesitaba a un mediador.

—Lo siento. —volvió a repetir SeHun.

ChanYeol bufó al escuchar al menor del equipo disculparse una vez más.

—No sirve de nada que te disculpes ahora. —le dijo con tono frío.

—ChanYeol, deja de comportarte como un capullo con el chico. Él cometió un error, pero no es enteramente culpable del asunto y lo sabes. Todos cometimos errores. —intervino MinSeok.

Él se giró en el taburete, mirando al tipo. MinSeok era bajito y de constitución delgada, en algún tiempo tuvo unas mejillas redondas y llenas y ahora era un cabrón de aspecto adorable y que te podía meter una patada en el culo muy fuerte. También era el más mayor de su equipo y era un beta, le debía un respeto ya que él era el puto alfa líder del equipo y era de rango superior, no obstante, MinSeok solía saltarse las formalidades cuando estaban fuera de la base de estrategias o cuando él era un gilipollas integral.

—El equipo de Cha no tiene ningún castigo.—gruñó con ferocidad.

MinSeok rodó los ojos.

—Tener un omega en un equipo no es ningún castigo, ChanYeol.

Él le sacó los dientes un segundo, hasta que se dio cuenta de lo que estaba haciendo e hizo a su lobo retroceder. El mayor seguía mirándolo con una ceja alzada, percatándose de su estado inestable.

—Antes era normal tener un omega en los equipos de rastreo y asalto. —continuó con voz moderada.

Sep, lo sabía. Él también tuvo sus aburridas clases de historia, pero se mordió la lengua para no ser sarcástico.

—Nos van a mandar a una persona sin entrenamiento ni experiencia militar, será una carga. —se quejó.

—¿Y qué? Su función no es integrarse en nuestro equipo, sino ayudarnos a superar nuestros problemas y calmar el ambiente.

—No necesitamos calmar ningún jodido ambiente. —dijo entre dientes. —Tenemos un aquelarre de chupasangres en nuestras tierras.

—¿Y cómo piensas ir en una misión si no eres capaz de controlar que tu propio equipo no se peleen entre ellos? —intervino JongDae con tono sagaz.

ChanYeol se levantó dando un golpe en la barra y mirando fijamente al hermano del líder.

—¿MinSeok, no le has enseñado a tu pareja a no meter su nariz en tus asuntos?

—Los asuntos de MinSeok también son mis asuntos, lobo imbécil. Eres un ignorante de lo que significa emparejarte y compadezco a la persona que le toque ser tu pareja, gilipollas. —se envalentonó JongDae.

El alto tomó al hombre por el cuello de su camisa y MinSeok estuvo al segundo apretándole la muñeca con fuerza y mirándolo con ojos firmes, controlando su cabreo.

—¿No te das cuenta? Estás comportándote como un lobo inestable, ChanYeol. —susurró. —Tú no eres así.

Apretó la mandíbula. Normalmente no saltaba por tan poca cosa. No era la primera vez que JongDae le tocaba los cojones y hablaba de más. MinSeok aflojó el agarre a medida que él se fue retirando hacia atrás y soltó a su pareja. El barman seguía teniendo una expresión altanera en su rostro y aunque quería romperle la nariz, se concentró acallar los gruñidos bajos de su lobo.

—Vete a casa y duerme. —le dijo suavemente, queriendo sonar más como una sugerencia que como orden.

ChanYeol aún estaba irritado, pero asintió con cierta reticencia tomando su cazadora de cuero, sin ponérsela. SeHun y JongIn lo miraban desde la mesa, tensos y cansados, el primero parecía algo mortificado por la situación. Él podría no haber sido un gilipollas y hacerle dicho alguna palabra conciliadora, sin embargo, no estaba de humor. A ChanYeol no se le daba bien dar palmaditas en la espalda cuando tenía un infierno encima, esa parte diplomática se la dejaba a JunMyeon.

Al salir del Growl el aire frío y primaveral de Seúl le alivió un poco el calor que despedía su cuerpo de cambiaforma, cualquier humano habría pensado que tenía fiebre, pero los humanos también pensaban aún que los vampiros eran elegantes y sexys y que los licántropos eran deformes, rabiosos y peludos. Al menos los que creían en criaturas mitológicas ficticias.

De mal humor y sin verdaderas ganas de meterse en la cama, ChanYeol entró dentro de su deportivo, tirando la cazadora en el asiento del copiloto. Una vez frente al volante sacó el aparato del infierno que comúnmente era llamado como móvil y buscó en su lista de contactos el número deseado. ChanYeol era enemigo de esa mierda, quizás porque sus dedos eran muy grandes para la pantalla táctil o porque la tecnología en general lo hacía sentir torpe y estúpido, pero en esos momentos no estaba para ser exigente.

La llamada fue respondida el tercer tono, como siempre. La voz de la mujer al otro lado de la línea fue dulce y complaciente, sabiendo quién era.

—En mi casa. Dentro de quince minutos. —la cortó sin despedirse, de la misma forma que no la saludó.

A lo mejor un poco de sexo lo tranquilizaba o por lo menos eso esperaba, al fin y al cabo, no sería una buena idea arrancarle la cabeza al mediador que vendría mañana a tocarle los cojones, tampoco creía que JunMyeon lo apreciara.

A la mañana siguiente su cuerpo lo despertó a las siete en punto como si tuviera un jodido reloj y no le sorprendió, solo le molestó un poco. ChanYeol no tenía que estar en la base de estrategias hasta las nueve y tenía tiempo suficiente si dormía un poco más. De todas formas, no trató de volver a dormir. Se levantó revolviendo su pelo negro ya de por sí desordenado y caminó hasta el baño desnudo, metiéndose en la ducha.

SoYou seguía allí, pero no le molestó su presencia, aunque no fuera de la clase de tipo que le gustara compartir cama después de tener sexo. La mujer sabía sus reglas, las respetaba y no le exigía nada a cambio, casi era una jodida relación perfecta y ChanYeol estaba conforme con eso. La había conocido un año atrás y se podía decir que era como una especie de amiga, una amiga que se follaba de vez en cuando y que no se volvía un grano en el culo después.

Lo que le agradaba de la mujer era precisamente que siempre acudía a sus llamadas, no le criticaba que solo la usara para tener sexo y de hecho, le gustaba que se lo hiciera duro. No le gritaba por su cero sensibilidad o por no llevarla a una puta cita. Tampoco le montaba escenas de celos si ChanYeol prefería buscar otro tipo de compañía. A decir verdad, de alguna manera le caía bien SoYou.

Cuando salió de la ducha, la mujer estaba boca abajo sobre su lado de la cama, quizá porque le había dado frío. Ella tan solo era una civil, una gamma, pero trabajaba su cuerpo obteniendo las curvas en los lugares apropiados, valoraba eso de la mujer. Abrió un ojo, mirándolo.

—Buenos días.

Él asintió y se giró. De nuevo estaba desnudo y no le importó, podía sentir a SoYou rodar por la cama.

—¿Debería irme ya?—preguntó ella con voz curiosa.

—No hay prisa, puedes ducharte y desayunar.

SoYou rió un poco y se levantó al fin.

Ella tampoco trataba de hacerle preguntas porque sabía que eso lo molestaba y siempre era cuidadosa dentro de su casa, no queriendo importunarle. Podría haberse emparejado con ella, era amable, risueña y no lo hacía cabrear. Podría, pero como dijo JongDae anoche, las cosas no funcionaban de esa manera. Los cambiaformas tenían una pareja destinada y no valía la pena tratar de tener una relación con otra persona, porque el destino podía tocar en cualquier momento a su puerta y joderlo.

Aún así, él no estaba interesado en emparejarse, ni con su pareja ni con nadie de su elección. Los machos emparejados eran idiotas y a él le gustaba su libertad sin tener que estar cuidando constantemente de otra persona.

Se vistió con ropa negra, completándolo todo con su chupa. No olvidó la cartuchera donde guardó su daga. Prefería pelear con sus puños, pero nunca se sabía a qué mierda se exponía y aunque Seúl solo era un comedero de delincuentes humanos y los verdaderos monstruos de la noche estuvieran por fuera, ChanYeol prefería estar preparado.

Desayunó ligero antes de irse, SoYou lo despidió enfundada en una bata que era una de las pocas que tenía para los escasos invitados que pudiera tener alguna vez y la dejó allí con la confianza de que la mujer no haría nada estúpido dentro de su apartamento o que tampoco se quedaría.

La base de estrategias estaba en la zona céntrica de Seúl, aparentemente no era diferente a cualquier edificio perteneciente a alguna gran empresa de la ciudad, de hecho, los humanos creían que Kim JunMyeon era un rico excéntrico que había amasado una fortuna en el extranjero y que ahora invertía en bolsa.

La realidad no era muy diferente a la mentira, con la diferencia de que su líder tenía ya dinero debido a su familia, el hijo de puta ganó más invirtiendo en bolsa y creyó divertido tener un centro de operaciones de la manada en pleno Seúl y hacerle creer a los humanos que él solo era un tipo con suerte que se dedicaba a invertir dinero de otros bastardos tan ricos como él.

A decir verdad, la manada de JunMyeon era una de las más grandes y poderosas de todos los cambiaformas, habiendo adquirido cierto renombre entre los lobos, debido a su espléndida base y recursos para luchar contra los vampiros. Desde siempre, éstos habían sido el enemigo principal de los de su especie y con el tiempo, en vez de disminuir, se habían reproducido, y esos cabrones eran difíciles de matar si no se sabía cómo hacerlo.

Además, contrarios a su naturaleza individualista, se habían reagrupado juntos para ser más fuertes, dándose cuenta de que así era más sencillo protegerse de los cambiaforma. Por supuesto, sus aquelarres se encontraban lejos de la civilización urbana y preferían esconderse en grupos pequeños por pueblos de poca población, preferiblemente en zonas del interior y lejos del mar.

ChanYeol entró su deportivo dentro del garaje del edificio pasando una tarjeta magnética por un sensor. Pese al aspecto bonito y lujoso del exterior, toda la construcción estaba recubierta por acero y estaba preparada para cualquier percance, por irónico que pudiera parecer. Detuvo el coche en su plaza y saludó con la cabeza a uno de los guardias de las puertas que daban al elevador.

Había llegado temprano y casi cuarenta y cinco minutos antes de la hora que le dijo JunMyeon ayer. De hecho, el líder pretendía que su equipo y él se tomaran unas vacaciones de unos días antes de regresar al entrenamiento, sin embargo, lo descartó antes de que el hombre pudiera terminar de expresar todo su jodido plan.

ChanYeol no estaba dispuesto a renunciar a su trabajo y necesitaba de esa mierda para mantenerse bien. Se lo dejó bien claro a JunMyeon, podía ofrecerle al resto de sus chicos un descanso, pero él no pensaba quedarse en su casa. No era un lobo casero o especialmente sociable y la mera idea de no tener que ir a la base a patear traseros de los más jóvenes de la manada, lo ponía de malhumor.

Aún así, los chicos venían por la tarde, a partir de las cuatro. JunMyeon prefirió ofrecer ese programa de entrenamiento a sus jóvenes en la misma base, ya que quería garantizarles a sus padres su seguridad. Para muchos cambiaformas era complicado su primer año de cambio y allí aprendían a controlar a su bestia. Una vez finalizado, se les daba la oportunidad de continuar el entrenamiento para entrar a los Cazadores. JunMyeon quería ser un líder justo y al igual que era más normal ver entre ellos a alfas y betas, nunca rechazó a los gammas y omegas que quisieran ser parte. Francamente, habían pocos de éstos últimos.

Igual que de forma general, los alfas y betas tenían más instintos salvajes y dominantes, los omegas tenían la capacidad de proporcionar equilibrio y paz a la manada, raramente disfrutaban de las peleas o eran amantes de la violencia. Mierda, ni siquiera solía haber muchos omegas en el entrenamiento inicial, porque para ellos era más fácil estar en armonía con su animal. Incluso los gamma eran más habituales por allí.

Por eso, la mera idea de tener un omega en su equipo le resultaba tan ridícula y estúpida. ¿Qué diablos iba hacer esa persona con ellos? Los pocos omegas que alguna vez ChanYeol había conocido eran chicos y chicas tranquilos, sensibles y amables, una persona así no necesitaba ver violencia, aunque solo fueran los cachorros peleando por quién era más fuerte.

—Has llegado temprano. —lo saludó la voz de YiFan, el segundo al mando de JunMyeon y su mano derecha, un alfa de rango superior a ChanYeol. Eran pocos los tipos a los que él le tenía respeto y en ese selecto grupo estaba ese bastardo, un poco más alto que él, manos fuertes y rasgos varoniles.

—La costumbre. —respondió encogiéndose de hombros.

El otro hombre sonrió, cruzándose de brazos. Iba vestido de negro como él y como el resto de miembros de la base.

—¿Vas a entrenar?

—Sip.

Las conversaciones con YiFan siempre eran directas, incluso cortantes. El tipo no tenía el don de la palabra o no le gustaba al menos hablar demasiado con sus subordinados y darles muchas confianzas. ChanYeol, cambió su peso de un pie al otro, dándole una mirada que el otro supo interpretar para quedarse.

—¿Qué sabes del mediador que me van a mandar?—aún había cierta connotación negativa en la palabra mediador.

YiFan alzó una ceja, divertido.

—No mucho, la verdad. JunMyeon se ha encargado personalmente de ese asunto y no me ha dejado ayudarle con el tema. No sé quién pueda ser. —se encogió de hombros, despreocupado. —¿Nervioso?

—Frustrado. No necesito una niñera, sé cuidar de los chicos. —gruñó.

Para él era una cuestión de orgullo todo aquello, le molestaba que le mandaran una persona externa para tranquilizar los nervios porque eso insinuaba que ChanYeol no era capaz de controlar correctamente a su equipo.

—Lo entiendo, a mí también me hincharía las pelotas. —murmuró YiFan, dándole una palmada en el hombro. —Pero puede que ahora lo veas así porque no conoces al mediador. A lo mejor no es tan malo como imaginas, ChanYeol.

Él apretó la mandíbula.

—No estoy tan seguro.

—Ordenes son ordenes. —añadió con un tono más fuerte, aunque no hosco.

ChanYeol continuó su camino hasta el gimnasio central donde todos los miembros de la base acudían. No tardó ni cinco minutos en cambiarse de ropa por algo más cómodo y comenzar su rutina diaria de ejercicio. TaekWoon apareció cinco minutos después y se miraron unos segundos con tensión. Él era parte del equipo de Cha y lo había culpado por las heridas que le hizo SeHun al menor de su propio equipo, Hyuk.

No obstante, se ignoraron mutuamente. TaekWoon no era la clase de tipo que iniciaba peleas por dejarse llevar por su animal, de hecho, usaba la violencia solo cuando era necesario y pese a su puto aspecto de hijo de puta frío, su voz ni siquiera era gruesa o fuerte al hablar. Era como una contradicción.

Estuvo allí por más de una hora y sinceramente, estaba pensando a creer que JunMyeon se había olvidado ya de su absurda idea, cuando el mismo entró por la puerta del gimnasio, asomándose tan solo un poco, buscándolo y encontrándolo.

ChanYeol estaba haciendo flexiones en una barra y se quedó un segundo suspendido en el aire hasta que ese jodido aroma llegó hasta su nariz y todo su cuerpo reaccionó. Saltó al suelo, todos sus músculos tensos y el lobo alerta, arañando la superficie, embriagado y emocionado por el olor. No le fue difícil detectar de quién venía esa esencia desconocida que tanto le había afectado. Era del chico que entró detrás de JunMyeon.

Lo miró directamente y sin reservas. Era un tipo rubio, bajo, complexión delgada y aparentemente de su edad, tenía facciones delicadas y rasgos suaves. Era jodidamente caliente y sexy, la clase de chico que a él le gustaría follarse. Y mierda, todo en él gritaba que no tenía fondo físico y que tampoco encajaba en ese lugar, no con esos pantalones ajustados y esa camisa de botones azul cielo.

No obstante, le sorprendió encontrarse con su mirada y ver desafío en esta, como si lo estuviera retando por su descaro al observarlo. Tenía cojones para ser un puto omega y ChanYeol supo desde ese jodido instante que él estaba en problemas, en muchos problemas.

Porque ese tipo era su pareja y fue como si una voz en su cabeza, extrañamente parecida a la de JongDae, le dijera con cinismo: Bienvenido al infierno del macho emparejado, la entrada incluye un humor de mierda, ganas irresistibles de meterte un tiro y un dolor de huevos de mil demonios. Oh, y de cabeza. ¡Buena suerte, bastardo!

—ChanYeol, estabas aquí. —le dijo JunMyeon con una ceja alzada. —Se supone que deberías de haber venido a mi despacho a las nueve.

Él ni siquiera estaba interesado en el líder. Miraba aún al omega con el ceño fruncido, sintiéndose cabreado y frustrado. De verdad esperaba que esto fuera una puta broma y que por arte de magia esa atracción que sentía por el chico desapareciera y que su lobo lo dejara en paz. No iba a tener tanta suerte.

—¿ChanYeol?—él miró a JunMyeon. —Me gustaría presentarte a Byun BaekHyun, él será el mediador del que te hablé ayer. BaekHyun, este es Park ChanYeol.

Ambos se estudiaron en silencio. ChanYeol no quería admitirlo, pero BaekHyun era aún más atractivo de cerca y mierda, odiaba como los pantalones se le pegaban correctamente a los muslos. ¿Cómo se vería su trasero? El lobo aulló en su interior y él gruñó sin pretenderlo.

—Ya te he dicho que no necesito una jodida niñera, JunMyeon. —soltó hosco y malhumorado.

BaekHyun se cruzó de brazos, bufando.

—Estoy de acuerdo. —su voz era suave y más aguda que la suya, de alguna manera a su lobo le gustó demasiado y eso lo enfureció aún más. —Lo que necesitas es una buena patada en el culo por imbécil.

—¿Y me la vas a dar tú?—alzó una ceja, apretando los puños.

—Si me tocas los cojones, puede que lo haga.

JunMyeon se puso en medio de ambos, mirándolos detenidamente.

—BaekHyun, no te pedí que vinieras para alterar el ambiente, sino para mejorarlo. —regañó con suavidad al otro. El aludido se cruzó de brazos, apartando la mirada con un gesto altanero. —ChanYeol, compórtate como un adulto. Él no vino a soportar tu berrinche de mierda. —el líder bajó el tono para él y fue más duro. —Espero que como el líder de tu equipo ayudes a BaekHyun en todo lo que necesite y no seas un capullo con él.

ChanYeol volvió a gruñir, al igual que lo hizo el lobo, pero ambos por motivos diferentes. Él se sentía retado por su superior delante del omega y de otros miembros de la manada. El lobo estaba ofendido porque él solo quería proteger a BaekHyun. Mierda, estaba perdiendo la armonía con su animal y eso no era bueno.

Como odiaba a los machos emparejados.

—Vete a la ducha, tenemos aspectos que tratar.—le ordenó con voz tajante. JunMyeon se giró hacia BaekHyun y sonrió. Eso le molestó en demasía a su lobo y coño, era su líder no podía gruñirle de esa forma, pero lo estaba haciendo y ChanYeol tenía que controlarse para no sacarle los dientes como un vulgar adolescente. —Te presentaré a los otros, BaekHyun.

BaekHyun ni siquiera le dirigió una última mirada y ChanYeol se maldijo, porque cuando el tipo se encaminó a la puerta del gimnasio, él pudo comprobar que tenía un culo que le gustaría tocar de muchas maneras. Esa vez estuvo de acuerdo con su lobo.

***

BaekHyun odiaba su vida en ese puto momento. De hecho, a él no le convencía esa mierda desde que JunMyeon se la propuso y ahora menos. Ese hijo de puta, que se suponía era el alfa que se encargaba del equipo donde BaekHyun haría de mediador, era su puta pareja destinada. Qué jodidamente oportuno.

Ya le irritaba tener que hacer ese trabajo, sin embargo, JunMyeon no le dejó otra opción. BaekHyun era un periodista en una revista pequeña sobre política en Seúl y lo habían despedido seis días atrás por meterse en un lio por hablar más de la cuenta en su columna. Para su líder fue fácil solucionar el problema y evitarle una demanda por difamación. Le tocaba los cojones, ya que él solo escribía la verdad, pero se había metido con un pez gordo y él era un pez de pecera pequeña.

JunMyeon en un principio no le pidió nada a cambio, pero el día anterior al parecer ocurrió algo que lo hizo cambiar de idea. Y a BaekHyun no le hacía ilusión tener que acudir todos los días a la base de estrategias, rodeado por miembros de su manada que en su mayoría eran alfas y betas de mal humor y asquerosamente dominantes. A él no se le daba bien respetar las jerarquías, y al contrario de lo que se solía decir de los omegas, BaekHyun no era ni sumiso ni respetuoso ni sensible. A decir verdad KyungSoo decía que él tenía la sensibilidad en el culo y muchas veces, tuvo que darle la razón, aunque le jodiera.

Lo más lamentable del asunto, era que ese grandísimo bastardo alto, fuerte y guapo gritaba capullo por todos sitios y BaekHyun de entre todas las personas que podían haber sido su pareja, se negaba a que lo fuera un alfa prepotente que encima era un cazador.

Se alegró cuando JunMyeon lo sacó del gimnasio y dejó de ver la piel morena de ChanYeol brillante por el sudor. Joder, desde que había entrado al lugar, BaekHyun solo había podido mirar al hijo de puta y sus brazos al descubierto. Su lobo aulló, queriendo pasar la lengua por estos y el humano estaba cabreado por estar en desacuerdo con su animal. Para él era desconocido y extraño no estar en armonía con el lobo, sin embargo, era eso lo que le estaba ocurriendo. Su bestia quería ser sometida por su pareja y el humano solo quería meterle una patada en el culo por mirarlo como si quisiera devorarlo y portarse después como un gilipollas.

JunMyeon se mantuvo en silencio todo el camino, no preguntándole nada, y BaekHyun intuía que el hombre sabía qué estaba pasando, por la sonrisa que tenía dibujada en su rostro. De todas maneras, lo guió por los pasillos, que a la larga le parecían todos iguales, y lo llevó hasta otra zona.

Entraron en una estancia tan grande como el gimnasio, solo que esta estaba preparado para el entrenamiento en grupo. Dentro ya habían cuatro personas. BaekHyun detectó de inmediato sus rangos con solo una visual. Los dos tipos más altos y jóvenes, eran dos alfas y los otros dos, más bajitos y de aspecto más amable, eran betas. También reconoció a uno de los hombres como la pareja del hermano de JunMyeon, ya que BaekHyun iba a veces al Growl y conocía a JongDae.

El líder los presentó con una sonrisa y lo puso al día de sus misiones y de otras tantas reglas que BaekHyun no se molestó en escuchar. Si se enteró de que YiXing era el curandero del equipo y que faltaban dos miembros del equipo, ChanYeol, al cual ya conocía y otro tipejo que al parecer no se había dignado en aparecer.

—¿Dónde diablos está LuHan? —preguntó una voz gruesa que hizo saltar a su lobo con emoción.

BaekHyun bufó exasperado, mirando a ChanYeol de reojo colocarse a su lado. Estaba recién duchado, algunas gotas de agua aún resbalaban por su pelo y estaba vestido de negro.

—No lo sabemos. —respondió YiXing, encogiéndose de hombros.

—Ese imbécil. —susurró ChanYeol.—SeHun ¿tú no sabes dónde está?

Notó como el más joven se tensó y él entrecerró los ojos. El chico parecía incómodo con la pregunta y no entendía cómo es imbécil ni siquiera se daba cuenta.

—Nop.

ChanYeol maldijo.

—¿Aceptó las vacaciones?—le preguntó a JunMyeon.

El líder negó.

—Ninguno lo hizo.—bufó. —Por eso está BaekHyun aquí hoy.

—Ya vendrá, siempre lo hace. —se encogió de hombros MinSeok, sin darle mucha importancia.

BaekHyun no sabía quién era ese tal LuHan, pero intuía que iba a crearle bastante problemas y que él sería uno de los causantes del malestar en el equipo. Hizo una mueca para sí mismo e ignoró el alegato que tenía para ellos JunMyeon, acerca de cómo tenían que cuidar de BaekHyun y ser amables con él porque estaba allí para ayudar. Lo exasperó que siempre se refirieran a él como una persona débil. BaekHyun no necesitaba ser tratado como una muñeca de porcelana, joder.

—No necesito que nadie me proteja, sé cuidar de mis mismo, gracias. —murmuró hoscamente mirando de reojo al líder.

JunMyeon rodó los ojos.

—No les patees el culo, entonces. —y no supo si era una burla o lo decía en serio.

El mayor se fue de buen humor, silbando una canción antigua con las manos detrás de la espalda. Ninguno habló después de eso, como si con la partida de JunMyeon se hubieran quedado incómodos y mudos. De hecho, BaekHyun percibía en la atmósfera precisamente eso y también una densa capa de humor de mierda proveniente de ChanYeol.

Fue MinSeok quien se hizo cargo de todo y le ofreció a BaekHyun el escritorio a un lado de la pista, para que no saliera lastimado. El tipo lo hizo con la mejor intención y él procuró no ser un grano en el culo y colaborar. De todas formas, primero tenía que analizar el ambiente del equipo trabajando juntos para poder descifrar cuál era el problema. JunMyeon solo le comentó a grandes rasgos que hubo un fallo en una misión y que ChanYeol debía aprender a escuchar a su equipo para liderarlo de la forma adecuada. Aunque eso, no se lo había dicho al alfa directamente.

BaekHyun se observó de verlos organizarse para entrenar y luchar cuerpo a cuerpo. Más que desagradarle la violencia como le ocurría a muchos de los omegas, le aburría y no lo veía ni práctico ni lógico. A decir verdad, no había nada de interesante en dos tipos peleando entre sí, a no ser que fuera él golpeando a alguien y BaekHyun era realista, por mucho que le cabreara, sabía que él tenía limitaciones y que no estaba entrenado para ganarle a uno de esos hijos de puta.

Sin embargo, pese a que se dijo que no era interesante ver a dos imbéciles pelear, tuvo que hacer un esfuerzo para no mirar detenidamente a ChanYeol enfrentarse a SeHun. BaekHyun no quería aceptar que lo ponía caliente, mucho menos que su boca se secaba con tan solo mirar la cantidad de piel expuesta en sus brazos. Tampoco le gustó una patada lateral de SeHun y tuvo que morderse la lengua para no gruñir como lo hacía su lobo, joder.

ChanYeol ganó y aunque fue brusco, no fue tal y como esperaba, porque ayudó a SeHun a levantarse, aunque para BaekHyun fuera evidente por su lenguaje corporal que el alfa líder pensaba que el menor era quien la había cagado en su misión. No era un puto misterio que ChanYeol no quería que estuviera allí y eso era algo que ya tenía previsto antes de venir. A los tipos dominantes como aquel nunca les gustaba ser cuestionados por un omega. Podía comerle la polla, pensó y su lobo le envió imágenes mentales innecesarias al respecto.

El resto del tiempo BaekHyun se lo pasó mirando su teléfono y colocándose los auriculares para calmarse un poco. Se sentía ansioso e intranquilo por haber encontrado a su pareja y solo tenía ganas de ir a casa y tratar de morir asfixiándose con la almohada.

Algo cambió en el estado anímico del grupo y BaekHyun alzó la mirada, perdiendo el ritmo de sus pensamientos. Otro lobo había hecho acto de presencia, seguramente el tal LuHan, ató cabos. ChanYeol estaba increpándolo y él detuvo el reproductor, quitándose los auriculares.

—Siempre vas por libre, bastardo. Llegas de la nada, tarde y ni siquiera das una puta explicación.

El tipo nuevo bufó con las manos en las caderas, era un alfa también.

—Podríamos habernos cogido unas putas vacaciones si no fueras tan capullo, ChanYeol. ¿He venido, no? Deja de tocarme los cojones.

ChanYeol se acercó otro paso al otro, era más alto y un poco más corpulento.

—Nadie te obligó a quedarte, LuHan.

—¿No? Creía que tu cara fue bastante expresiva ayer.

Se escuchó un gruñido y el líder alfa se acercó más a LuHan. El otro, pese a su cara de rasgos suaves y bonitos, alzó el mentón molesto e irritado y lo miró desafiante. BaekHyun suspiró, frotándose la sien y se levantó.

—Si no quieres estar aquí sabes dónde está la puerta, imbécil.

BaekHyun había comenzado acercarse cuando SeHun gruñó. Joder, encima el menor también se metía, como si no fuera suficiente con esos dos idiotas.

—No le hables así. —siseó.

—Cállate, SeHun, no necesito que me defiendas, cachorro idiota. —le soltó con desprecio LuHan y en ese momento, reaccionó, respirando con brusquedad y separándose de ambos. —Mejor me voy de esta mierda.

El lobo se metió las manos en los bolsillos y caminó en dirección a la salida con largas zancadas pese a sus cortas piernas, no era mucho más alto que BaekHyun. Al verlo, lo midió un segundo con sus ojos claros de forma despectiva, pasándolo sin tan siquiera saludarlo. Él procuró no cabrearse demasiado y se acercó al centro, donde todos parecían nerviosos, sintiéndose influenciados por las feromonas de ChanYeol.

No le pasó por alto el cambio drástico en el aura de SeHun, pasando del cabreo a la tristeza en un solo parpadeo. De hecho, el chico se quedó mirando la espalda de LuHan con expresión dolida hasta que este abandonó el recinto.

—No vuelvas hacer eso, SeHun. —le advirtió ChanYeol a SeHun sin compasión por la actitud del chico.

BaekHyun frunció el ceño, chasqueando la lengua.

—Deja al chico. Fuiste un gilipollas con el tal LuHan.

—¿Tú también vas a meter tu nariz donde nadie te llamó?—se giró encarándolo con ferocidad.

—Se supone que me pagan para eso. —le sonrió sardónico.

ChanYeol se adelantó dos pasos más, haciendo evidente lo alto que era él en comparación a BaekHyun y eso por alguna razón, lo cabreaba un poco, quizás por eso fue que volvió hablar.

—Viendo tu ineptitud para tratar con tu equipo es normal que fallaran en su misión. Tú eres el problema.—le lanzó con tono sagaz y cortante.

Eso fue el detonante. ChanYeol gruñó muy bajo, casi animal y entonces BaekHyun sintió un agarre en su codo y se vio siendo arrastrado por el tipo. No importó lo que se resistiera para que éste lo soltara, no lo logró. Reconoce, que al menos no le hizo daño, lo tomó con firmeza y no lo dejó ir hasta que entraron en una oficina pequeña que parecía ser que nadie usaba hace mucho tiempo. La puerta se cerró con fuerza y ChanYeol resopló.

—No vuelvas a tratarme así delante de los chicos. —le ordenó con tono ofendido.

—¿Eso quiere decir que solos puedo decirte lo que quiera?—el tipo lo miró mal. —Eso suponía. —bufó, respondiéndose.

—Vas a ser un tocapelotas ¿no es así? —murmuró con enojo él y no supo si se refería solo a su trabajo o en general por el hecho de ser pareja.

—¿Por qué? ¿Por decirte las verdades a la cara y no agachar la cabeza en sumisión?

—Ni siquiera respetas las jerarquías.

—¿Por qué voy a respetar a alguien que no conozco?

ChanYeol gruñó, apretando los puños.

—Soy tu pareja. —lo dice de forma grave y su voz le parece muy caliente, a su lobo lo excita y a al humano también, pero lo cabrea que el tipo tenga ese efecto en él.

—¿Y qué? ¿Crees que eso va a cambiar en algo las cosas? No quiero un alfa gilipollas como pareja. —se cruzó de brazos y siente a su lobo no conforme con su respuesta, joder.

—Yo tampoco quería emparejarme.

—Perfecto. Estamos de acuerdo.

BaekHyun trata de salir de la oficina, le agobia estar en el mismo espacio vital de ChanYeol, respirar su mismo aire cuando hace tan poco que ha descubierto que es su pareja lo altera y no sabe cómo controlar esa mierda que le grita que es guapo, suyo y que lo pone caliente. No es suyo, se recrimina mentalmente.

—¿Qué quieres decir con eso?—se interpone en su camino con los hombros cuadrados y la mirada feroz. No le ha gustado lo que le ha dicho ni lo que implica.

Y claro que no le gusta, joder. No emparejarse tiene consecuencias, pero para ambos diferentes. Los alfas y betas cuando se emparejan lo hacen para siempre o hasta que su pareja muera, no importa si el otro les acepta o no, lo que implica que les serán fiel y no podrán tener sexo con otra persona, porque ya tienen a quién cuidar y proteger, por muy cursi que sonara. Los omegas y gamma en cambio, no tienen ese problema, pudieron rechazar a su pareja si así lo quisieran. De todas formas, no van a sentirse completos porque se supone que la mierda de las parejas es para tener a tu lado alguien que sea tu otra mitad, pero eso no es importante para BaekHyun ahora.

Porque ahora tiene a ChanYeol justo donde quiere. Se moja los labios, delineando su sonrisa torcida y observa como el tipo mira atentamente el recorrido de su lengua con el deseo pulsando por todo su cuerpo y mierda, se siente jodidamente satisfecho.

—Somos pareja. —repitió lentamente, su voz en una letanía suave y erótica. —Pero no tenemos que emparejarnos.

—¿Qué?—siseó sorprendido y molesto.

BaekHyun no se deja intimidad, sino que agranda la sonrisa.

—No me voy a emparejar con un gilipollas como tú.

—No puedes hacer eso. —agregó el tipo acercándose un paso más a él.

—¿No? ¿Por qué no? A mí no me importa una mierda el destino, me puede chupar un pie. —se encogió de hombros con los brazos en jarra. —Aunque claro, tú no corres la misma suerte ¿no, ChanYeol? Ser un alfa ya no es tan divertido ¿eh?

—No te burles de mí, enano imbécil.

BaekHyun hizo un sonido de garganta burlón. Dio otro paso y estuvo a centímetros de tocar el cuerpo del alto. Su lobo aulló inquieto, deseando que él lo tocara, preguntándole cómo sería el tacto de sus manos sobre su piel y BaekHyun tuvo que hacer un puto esfuerzo por no dejarse llevar por sus instintos y mantener su fachada autosuficiente.

—Cuidado con cómo me hablas, ChanYeol. De mí depende que folles. —susurró poniéndose de puntillas para estar lo más cerca de su oído. Su mano derecha acarició lentamente su hombro, bajando por todo su brazo en un recorrido que casi pretendía ser una burla.

Escuchó a ChanYeol jadear y apretar la mandíbula, todo en el tipo gritaba fuerza, pasión y furia, sin embargo, tenía la certeza de que no iba hacerle daño, joder. De hecho, lo excitaba muchísimo que si quisiera el alfa podría someterlo. BaekHyun entonces, se separó, le dio una última mirada y abrió la puerta de la oficina. Sabía con certeza que eso solo acaba de empezar.

***

ChanYeol estaba terriblemente enojado y frustrado con toda esa situación. Ya era una mierda no poder ir a misiones, pero tener que estar allí, inactivo, solo entrenando con los chicos y haciendo sudar a los cachorros, mientras su pareja se paseaba por el lugar con sus pantalones jodidamente pegados y su sonrisa altanera, lo estaba desquiciando a niveles estratosféricos.

Joder, si incluso le habría venido bien destrozar algo con sus propios dientes y garras. JunMyeon no quiso ni escuchar su idea de salir solo, lo despidió sacándole el dedo e indicándole amablemente que o salía de su despacho o él iba a darle una patada en el culo.

Y solo llevaba tres días así. Tres putos días. No sabía qué cojones iba hacer o cuánto más iba a durar ese castigo absurdo por parte de su líder. Mierda, ChanYeol ni siquiera sabía cómo acercarse a BaekHyun sin terminar gruñendo o cabreándose. El chico había adquirido el gusto por tocarle las narices, hablándole de forma sarcástica y actuando como un hijo de puta altanero, y a él le comenzaba a molestar estar en las manos de BaekHyun porque él seguía insistiendo en que no iban a ser pareja.

—Así no. ¡Jun, me cago en la puta! ¡Dije que así no! ¿Hablo para una puta pared? —le gritó al chico.

El cachorro se detuvo en su intento por tratar de morder el muñeco que se suponía era su presa. La jodida cosa había visto días mejores. Miró de nuevo a Jun y éste agachó las orejas y la cabeza, gimiendo por el aura terrible del alfa. El lobezno tan solo era un lobo pequeño que no había alcanzado aún su madurez ni todo el tamaño que ganaría cuando cumpliera los dieciocho años y su transformación fuera completa.

ChanYeol estaba rodeado de más como él, pequeños cachorros de quince y dieciséis años, los más juguetones e inestables en su transformación, pero no un grave problema, ya que su fuerza no era comparable. Los chicos de diecisiete y dieciocho sí que eran un grano en el culo. Su humor cambiaba continuamente y tendían más a la violencia, por lo que dejaban salir el lado salvaje que había en sus animales. Pero ahora no estaba a cargo de ellos, no hoy.

—Posición defensiva. Ahora. —le ordenó a Jun.

El cachorro obedeció sin rechistar. HanSol y SeulGi volvieron a morderse mutuamente, jugando y ChanYeol gruñó, pidiéndole paciencia a alguien, no sabía a quién.

—Dejen de jugar, maldita sea.

—La vena de tu frente va a explotar en cualquier momento. —le dijo una voz desde atrás con tono burlón. ChanYeol no necesitaba girarse para saber quién era, su lobo le dijo que estaba ahí y estaba emocionado por su aroma inconfundible. —Tampoco eres muy bueno con los cachorros.

—¿También te pagan por juzgar mi trabajo entrenando?—apretó los dientes, mirándolo por encima del hombro.

BaekHyun le sacó la lengua.

—No, eso lo hago por placer.

—¡TaeYong, no hagas eso!—gritó ChanYeol repentinamente ignorando al chico.

El lobezno de un castaño casi pelirrojo saltó contra uno de los otros, uno más grande y más fuerte. Por supuesto, aunque en su forma animal eran todos iguales, también conservaban ciertas similitudes con su forma humana, y Johnny era muchísimo más alto que TaeYong y por supuesto, su lobo de la misma manera, sería más corpulento.

ChanYeol gruñó en el mismo instante en el que no solo fue desobedecido por el lobezno pelirrojo, sino que el otro reaccionando al ataque, moviéndose sin controlar sus instintos salvajes. Esto iba a ser un jodido desastre. Los demás se estaban alterando a su alrededor, influenciados por las feromonas animales en el aire y él le lanzó una mirada de advertencia a HanSol para que no fuera meter su trompa en la pelea de su puñetero amigo. El chico agachó la cabeza en sumisión y SeulGi le lamió el hocico.

—Cachorros estúpidos.—rumió acercándose con grandes zancadas, sin importarle estar en su forma humana y que los dientes de los chicos pudiera dañarlo.

Johnny mordió la pata trasera de TaeYong con fuerza, clavándole los dientes en la carne y el lobezno gimió alto por el dolor. ChanYeol llegó hasta ambos y colocó una mano en la nuca del lobo atacante, sacando sus garras animales y clavándoselas. Sus ojos oscuros cambiaron de un negro intenso a un amarillo brillante y Johnny se quejó.

—Suéltalo. Ahora. —usó su voz de alfa, baja, oscura y espesa, haciendo temblar a ambos chicos por la desobediencia y de paso demostrando su poder delante de los demás cachorros.

El lobezno abrió la boca y soltó a su presa. TaeYong aulló y se transformó involuntariamente en humano inducido por el dolor en su pantorrilla. La sangre fluía libremente, era una herida punzante y aparatosa, pero aparentemente no muy profunda. Johnny aún no tenía su dentadura permanente de adulto y sus dientes no eran tan fuertes, largos y afilados.

ChanYeol sintió la presencia de BaekHyun cerca suya, a su izquierda, estaba haciendo esa mierda de calmar el ambiente para que el aura agresiva de Johnny dejara de alterar a los demás cachorros. Parecía funcionar bien, según percibió. Pero no se quedó ahí, se acercó con rapidez al chico herido y que gimoteaba de manera patética, agachándose a su lado. Para su sorpresa llevaba con él un trapo con el taponó la herida, presionándola para evitar que la sangre continuara manando. TaeYoung lloró, quejándose y tratando de apartar la mano de BaekHyun.

—Vuelve a tu jodida posición y mantén tu culo pegado al suelo. Cuando vuelva hablaremos tú y yo. —le dijo con tono duro a Johnny, soltándolo, sus uñas retrocediendo. Miró a TaeYong y suspiró frustrado, quitando las manos del cachorro que aún trataban de evitar que BaekHyun presionara la herida. —No hagas eso, idiota, tenemos que evitar que sigas desangrándote.

—¿Qué hacemos? Tiene que verlo un médico.

ChanYeol empezaba a tener dolor de cabeza por los quejidos del cachorro.

—Lo llevaré a la enfermería. —dijo simplemente.

BaekHyun se echó hacia atrás cuando él recogió el cuerpo de TaeYong como si no pesara nada. El chico no estaba feliz por ser cargado de esa manera, pero a él le importaba una mierda si le gustaba o no, al fin de cuentas, solo le había complicado su tarde de alguna puta manera con su hazaña estúpida.

—Si alguno hace alguna gilipollez mientras estoy fuera de la patada que le daré en el culo no podrá sentarse por una semana. ¿Estamos claros, cachorros idiotas? —aunque no esperó una respuesta y ellos tampoco iban a responderle. Era una amenaza y estaba cansado de lidiar con ellos.

Caminó a largas zancadas, sintiendo a BaekHyun ir justo detrás de él, manteniéndole el paso con sus piernas cortas de forma hábil. ChanYeol sale de la sala grande repleto de obstáculos, máquinas y colchonetas y se encuentra en medio de un pasillo estrecho. TaeYong se retorció una vez más y él lo hace brincar entre sus brazos, colocándolo bien.

—¡Cha, bastardo imbécil! —el tipo asomó su cabeza ahora rubia por la oficina donde ellos guardan los historiales de los chicos y lo miró sin sorprenderse demasiado. —Haz algo útil y evita que los cachorros se maten. Voy a curar a este tonto del culo.

—Mi mera existencia ya es útil para la vida, ChanYeollie.

De todas formas, el otro alfa sale de la oficina, cierra la puerta y entra dentro del recinto, no lo ve pero lo escucha hacerlo. ChanYeol apartó la mirada cuando lo vio dedicarle una mirada significativa a BaekHyun y él no necesita sentir ese ramalazo de celos en ese instante, así que lo ignora como mejor puede y continúa un poco más hasta que llega a la sala de recuperación, que se podría decir que es como una enfermería o algo así.

Dejó a TaeYong sobre la camilla y busca todo lo necesario para el chico. BaekHyun ha entrado justo detrás de él, cerrando la puerta y sabe qué hacer exactamente, porque coge una toalla de la estantería y se acerca al cachorro, cubriéndolo.

—No gimotees tanto. Esto te lo has ganado por imbécil. —le soltó con tono duro. Está al borde de la camilla y mira la herida aún sangrante. De hecho, el olor a sangre le está picando en la nariz y odia tener que encargarse de estas mierdas, pero no es un corte muy grave como para estar molestando a alguien más.

—No seas tan duro con él. —le dijo suavemente BaekHyun.

ChanYeol bufó.

—No estoy siendo duro. TaeYong nunca debió atacar a Johnny.

—Besó a Joy. —susurró el chico con lágrimas en sus ojos, pero conteniéndolas.

—Me importa una mierda por la razón que sea. Desobedeciste tres reglas hoy.—le gruñó al chico desinfectando la herida sin piedad. El cachorro siseó, moviéndose y BaekHyun lo sostuvo, dándole una dura mirada por su rudeza. —No pelear, desobedecer las órdenes y tocarme los cojones.

—Reglas muy instructivas, ChanYeol. —soltó sarcástico su pareja.

—TaeYong, mírame. —ignoró el comentario de BaekHyun y busca los ojos del cachorro. —Esta vez Johnny te mordió en la pata, pero la próxima vez podrías no tener tanta suerte. No me hagas tener que decirle a tus padres que su hijo hizo que le arrancaran la garganta por ser un imbécil.

—Crees que Johnny es más fuerte que yo. —gruñó el chico valientemente.

—Johnny es más fuerte que tú. —alzó una ceja y prosigue con su trabajo sobre la herida, sin vacilar. —Y tirándote contra él de esa forma no vas a lograr ganarle, mucho menos que Joy se fije en ti.

TaeYong frunció los labios ante la realidad y apartó la mirada. BaekHyun se mantiene firme, sosteniendo en su lugar al chico, aunque el cachorro deja de forcejear con él cada vez que lo toca, quizá porque sus palabras lo han afectado de más. ChanYeol solo se preocupa por atender correctamente la herida y cuando finaliza, hay un vendaje en la pantorrilla del cachorro y probablemente cojee unos días, ya que aún su metabolismo no funciona como el de un cambiaforma adulto y por ende igual que se puede emborrachar, sus heridas no se curan al mismo ritmo que las suyas.

—Te voy a mandar a casa. —TaeYong quiere rechistar pero él le da una mirada que lo deja callado. —No puedes transformarte con esa herida y no me sirves de nada sentado en el entrenamiento.

ChanYeol se alejó de la camilla, colocando las cosas en su lugar y limpiándose las manos debajo del fregadero. Pudo sentir a BaekHyun hacer una vez más esa mierda de manipular las emociones negativas de TaeYong, pero no le dio mayor importancia. Se acercó a otra estantería y le tiró al cachorro un par de pantalones elásticos y una camiseta, ambas prendas negras.

—Vístete y quédate aquí. Iré a llamar a alguien para que te lleven a casa.

Él salió de la sala y BaekHyun lo siguió sin dudar. No se dijeron nada. ChanYeol estaba asombrado de lo bien que se habían complementado para atender al chico, sobre todo le sorprendió que él quisiera ayudarlo pese a que su relación no fuera la mejor.

—Estás manchado de sangre. —comentó el omega cuando él entró en la oficina que antes fue ocupada por Cha.

—Tú también. —añadió él sin ningún tono en especial, comenzando a buscar en la base de datos quién estaba disponible para llevar al chico a casa. —No me dijiste por qué viniste. ¿JunMyeon también te mandó a supervisar mi trabajo con los cachorros?

Lo miró desde detrás del escritorio y BaekHyun se cruzó de brazos. Odiaba el olor a sangre que venía de él, su lobo estaba inquieto porque un olor desconocido estuviera sobre su piel. De hecho, estaba jodido porque sus instintos más básicos le pedían marcar al tipo, dejar todo su olor sobre de él y marcarlo como suyo.

—Por mucho que tengas la sensibilidad en el culo, no, JunMyeon no tiene nada que ver con mi visita. Quería hablar contigo.

—¿Sobre qué?

—Sobre lo que ocurre entre LuHan y SeHun y tu falta de interés por conocer a tu equipo.

ChanYeol rodó los ojos. Hoy, una vez más LuHan y SeHun había tenido un desencuentro en el entrenamiento y BaekHyun había tenido que intervenir. Su intención fue hablar con ambos para solucionar el problema, pero LuHan abandonó el lugar haciendo lo que le salía de los cojones como siempre y SeHun se negó abrir la boca como un perro apaleado.

—Como tú has dicho, es un problema entre LuHan y SeHun y no sé qué tiene que ver cotillear sobre la vida ajena con hacer mi jodido trabajo. —gruñó levantándose y tomando el teléfono.

Hizo su llamada con brusquedad y mandó a uno de los tipos de guardia a acompañar a TaeYong a casa. BaekHyun lo miraba intensamente cuando terminó, midiéndolo.

—Insistes en poner juntos a SeHun y LuHan cuando es evidente para todos que les resulta incómodo. SeHun sufre con los desplantes de LuHan y a ti parece darte igual.—le recrimina.

—Para empezar ellos no deberían de traer su mierda personal dentro del equipo. Son adultos y ellos aquí están trabajando, yo no soy su niñera para andar detrás de ellos preguntándoles qué carajo les pasa.

—Para eso estoy yo ¿no?—dijo sarcástico, sus manos en sus caderas.

—¿Y de qué te sirvió tratar de preguntar?—BaekHyun apretó los dientes. —Deberíamos de estar hablando de nosotros y no de ellos.

BaekHyun resopló.

—No hay ningún nosotros.

—Somos pareja. —decretó con voz baja y posesiva, su lobo hablando por él.

—Me importa un carajo. —se encogió de hombros. —No soy yo el que no puede follar.

ChanYeol se movió con rapidez, tanta que BaekHyun jadeó sin querer cuando lo atrapó contra la pared más cercana. Su pecho pegado al suyo y su cuerpo bloqueando el paso del hombre más bajo. Todo en él exudaba enojo, posesión y fuego y BaekHyun alzó el mentón retándolo hacer cualquier puta cosa.

—¿Qué? ¿Qué vas hacer, ChanYeol?—le preguntó con voz suave y caliente.

Su lobo se lo toma como una provocación, una erótica, mientras que el humano lo ve como lo que es, un desafío y una patada en su orgullo. Sus brazos se flexionan, sus hombros se tensan y ChanYeol desciende unos centímetros, dejando caer su aliento sobre los labios carnosos y rojos de BaekHyun. El olor a sangre de TaeYong flota entre ellos, pero el aroma inconfundible e intoxicante de su pareja llega hasta su nariz, embriagándolo como una droga adictiva. Le encanta como huele el chico.

ChanYeol está jodido, lo sabe. BaekHyun continúa burlándose de él con sus ojos y él murmuró una maldición y hace lo que lleva tres días deseando hacer, joder. Lo besó estrechando su boca contra la del más bajo. Es posesivo y demandante, desea adentrarse en la boca ajena y explorarla, hacer que esos labios se hinchen y que BaekHyun gima para él. No obstante, se resiste. Unas manos lo toman por la camiseta y ChanYeol usa su ventaja en fuerza para tratar de doblegarlo, moviendo los labios con más insistencia. Y mierda, lo excita muchísimo que BaekHyun no sea sumiso y pelee con él, aunque toque su orgullo de alfa.

De todas formas, el contacto dura un minuto y BaekHyun muerde su labio inferior con brusquedad hasta que la sangre llena la boca de ChanYeol. El gruñó, separándose de la boca del chico, pero no de su cuerpo, aún con sus manos sobre sus caderas, anclándolo contra la pared.

—Hijo de puta. —siseó BaekHyun cabreado.

—Eres tú el que puede follarse a quién quiera y no quiere ni hablar sobre el hecho de que es mi jodida pareja. —respondió con voz grave y ronca. Mojó sus labios, lamiendo su sangre y notó como BaekHyun aunque se resista, sigue el movimiento de su lengua.

—Hasta que no dejes de ser un capullo tú y yo no tenemos nada que hablar.

El omega apartó sus manos de sus caderas, cabreado y ChanYeol aceptó el empujón, separándose frustrado. BaekHyun caminó hasta la puerta con zancadas largas y dignas, girándose en el último segundo con la mano en el picaporte. El alto se revuelve el pelo, lidiando con los gruñidos de su lobo por dejar ir a su pareja y ser el culpable de que esté enojado.

—Puedo follarme a quién me dé la puta gana. Puede que lo haga. Es una lástima que tú no estés entre mis opciones. —le soltó con veneno abriendo la puerta.

ChanYeol lo sintió como una patada en los cojones aunque no fuera literal.