One
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Jeon JungKook no podía creer cuán excitante era aquello. Todo había empezado por una mirada, una mirada a sus labios, sus preciosos, hermosos y deliciosos labios. Los labios de su socio Park Jimin, a quién había deseado como nunca antes a nadie. Es que con sólo verlo su polla saltaba, vistiendo su oscuro traje de tres piezas y su rubio cabello echado a un lado con ese aire de hombre correcto y serio. JungKook nunca había sentido algún tipo de atracción hacia ningún hombre pero todo había cambiado cuando empezó a trabajar con él.
Se había visto enormemente atraído hacia la manera tan elegante y sexy que tenía de caminar, aquella forma de hablar tan suelta y fluida de los temas más importantes de la empresa que tenían en común, de la manera tan provocativa de morder su labio inferior. ¡Oh joder! Esos putos labios que habían sido la perdición para Jeon.
JungKook sabía que no era correcto, que no podía sentir atracción por él; pero sin embargo no pudo evitarlo.
Simplemente cayó.
Ese día, yacía sentado en su silla de oficina ante su imponente escritorio de madera preciosa, revisando unos documentos cuando un par de golpes anunciaron la llegada de alguien.
— ¿Se puede?— y ahí estaba, su demonio personal en todo su esplendor.
— Adelante Park — respondió Jeon sin mostrar ningún ápice de emoción por fuera. El rubio atravesó la gran oficina en unas cuantas zancadas que fueron suficientes para que JungKook se deleitara con ese andar que lo ponía muy caliente.
— Necesito que revises estos contratos. Yo no veo nada fuera de lo normal pero ya sabes el protocolo.— le lanzó un guiño a Jeon y se giró para marcharse.
— ¡Espera! — le detuvo el pelinegro. Jimin giró sin problema hacia él.
— ¿Si?
— ¿De que son estos contratos?— preguntó aún sabiendo ya la respuesta, pero necesitaba tener a Park un tiempo más cerca, su aroma a colonia maderosa afrutada invadía la oficina de JungKook y éste sintió sus nervios crispar por dentro.
— El acuerdo con ThreeKim Jeon, lo dije en la reunión.
— Si, cierto. — Jimin asintió y se giró nuevamente hacia la salida pero nuevamente aquella voz que no le era indiferente lo detuvo.
— Jimin.— el aludido tragó grueso. No podía fingir indiferencia por más tiempo.
— ¿Qué mierda quieres ahora Jeon?— exclamó asorado. JungKook sonrió, sabía que no tardaría mucho en picarlo. Sabía que Jimin tampoco pasaba por alto la atracción entre ambos. Jeon ya lo había pillado viéndolo y eso sin duda había incrementado su ego y las ganas de poseerlo tan mal. JungKook se levantó en su imponente metro ochenta y dos y caminó sigilosamente hacia el rubio quien pretendía aparentar tranquilidad ante el imponente hombre que se alzaba sobre él y que sin duda le gustaba. Le encantaba aquella masculinidad que desprendía y lo sexy y rica que era su voz, sin dejar de lado la manera en que lo prendía cada que le llamaba "Jimin".
— ¿Tan rápido te vas? — murmuró el pelinegro quedándose justamente frente al rubio quién tragó grueso.
— Debo trabajar.— dijo con voz poco convencida.
— ¿Ah si? ¿En qué?— picó Jeon sabiendo que éste jueguito era de dos. Jimin le dirigió una mirada voraz.
— En las mismas mierdas que tú imbécil.— exclamó. JungKook soltó una carcajada y luego se abalanzó sin aviso a la boca del rubio quién se apartó y lanzó un puñetazo a la cara de Jeon. —¿Qué mierda crees que haces?— gritó agitado. JungKook se limpió un poco de sangre que salía de su nariz y sonrió. Ésta vez fue Jimin quién se abalanzó hacia los labios del más alto quien lo recibió gustoso. Unidos en un beso brusco y duro, con choque de dientes y lengua, mordidas y deliciosas lamidas. JungKook bajó sus manos para aprisionar las nalgas del rubio y pegarlo a su ya durísima polla creando una rica fricción a través de la tela.
— Te deseo Park. Te deseo jodidamente mal.— Jimin lo miró fijamente. No había vuelta atrás. Necesitaba que ese hombre lo follara, no sabía porqué o como había llegado ese deseo pero lo quería y muy muy mal. Sin importar que...
—¡Joder! — fue todo lo que el rubio dijo dando luz verde a su socio para que hiciera con él lo que quisiera al volver a juntar sus bocas en otro candente beso. JungKook saboreó esos labios con deleite, esos putos labios que lo habían llevado al delirio. Esos labios que ahora estaban alrededor de su gruesa y dura polla, subiendo y bajando con entusiasmo. Aquello era hipnótico y sensual, lo más erótico que le había ocurrido en su maldita oficina.
Y es que era un tanto lascivo y sucio todo eso pero a la misma vez tan erótico y caliente. Prohibido era la palabra que definía aquello. Definitivamente necesitaba más de aquella boca, más de él.
— ¡Mierda si!— jadeó el pelinegro sin la mínima vergüenza al sentir como aquella boca se cerraba en la base de su polla y luego subía deslizando su rosada lengua por toda la extensión hasta llegar a su rojo e hinchado glande donde daba enérgicas lámidas. JungKook quería cerrar sus ojos pero a la misma vez quería continuar viendo aquel espectáculo digno de presenciar.
Había fantaseado con eso, se había corrido muchas veces en la ducha al imaginar exactamente aquello, ésa rica boca dándole la mejor mamada de su puta vida. —¿Te gusta Jeon? ¿Te gusta que te la chupe?— Su piel se estremeció al escuchar esa voz suave provocarle, era tentador y sucio, muy sucio.
—¡Así maldita sea, sigue!— se iba a correr, lo haría si no paraba pero al demonio, Jeon no quería que parara. Quería que esa boca se la chupara por siempre. De un momento a otro, el placer que se arremolinaba en su vientre se detuvo cuando Jimin alejó sus labios de su polla.
—¿Qué? — jadeó el más alto sin aliento.
—Quiero que me folles.— soltó mientras se incorporaba para quitar su saco de una manera sensual. La boca de JungKook se abrió con asombro y la polla le dió un salto ante tan provocativa petición. Jimin se deshizo de toda su ropa y en poco segundos estaba frente al pelinegro sentado en su escritorio sobre algunos contratos. — Pero antes, comeme el culo — demandó. Y JungKook no se hizo de rogar. De un empujón lo recostó sobre aquel escritorio de Caoba marrón, dejando a su merced un pene rosado y duro que chorreaba pre-semen y una entrada que palpitaba y clamaba por su lengua.
— Maldito seas Park Jimin — fue lo único que dijo pues su boca se hacía agua de sólo imaginar comiendo el culo de Jimin. Sin esperar llevó su boca hacia abajo y dió un lametón en aquel fruncido agujero provocando un temblor en el cuerpo del rubio. JungKook se deleitó con el sabor de Jimin mientras comenzaba un ritmo con su lengua, pasando ésta por todo el culo de Jimin para después sólo usar la punta y simular embestidas. Jimin gemia de gusto, nada era más rico que un buen rimming y JungKook se lo estaba dando pues aquella lengua caliente lo estaba follando como nunca imaginó.
— ¡Si! — jadeaba de gusto mientras JungKook literalmente comía su culo con deleite y tomaba su hinchado pene con una mano para bombearlo. Era él puto cielo y el infierno en una comida de culo y Jimin quería más de aquello pero necesitaba con urgencia sentir aquella polla dentro de su culo en ese mismo instante. — Follame Jeon, joder follame ahora mismo. — rogó.
Dando una última lamida, JungKook se levantó y se deshizo del resto de su traje. Tomó a Jimin en brazos, éste enlazó sus piernas en la cintura del más alto provocando que sus pollas se rozaran. Uniéndose en un candente beso JungKook llegó a la pared más próxima y empotró a Jimin contra ésta sosteniendolo de la cintura con una mano, rompiendo el beso JungKook tomó su pene con su otra mano y ordenó a Jimin: —Escupe —Jimin obedeció y al instante un espeso escupitajo caía en el enorme pene de Jeon, éste lo extendió por toda su hombría y enseguida alineó su polla en la entrada del rubio.
— ¿Listo cariño? — Jimin sonrió ladino de manera sexy.
— ¡Follame maldita sea! — de una certera estocada JungKook se abrió paso entre los calidos pliegues del culo de Jimin. Ambos jadearon de gusto al sentirse el uno al otro. Jeon no esperó a que su socio se acostumbrara a la intrusión, sin ningún tipo de señal empezó a embestir a Jimin quién gemia al sentir aquella enorme y dura polla llenar su culo. Sentir cada extensión y vena de ese falo lo estaba volviendo loco.
— Te gusta mi polla? — la ronca voz de JungKook lo estremeció, era muy masculina y tentadora. Amaba que le hablara sucio, lo volvía loco escuchar a ese hombre de negocios, tan recatado, hablar de esa forma.
— ¡Mierda si! No pares Jeon, jodeme el culo. — gritaba mientras echaba su cabeza hacia atrás sobrecogido por aquella fuerte sensación de ser llenado tan bien. JungKook se maravillaba al ver a su serio socio implorar por su polla y como aquella entrada envolvía con delicia su falo. Era la puta gloria y JungKook sabía que nada en el puto mundo se podría llegar a comparar con lo delicioso que se sentía aquello.
Desesperado por follar a Jimin en todas partes, lo separó de la pared para dirigirlo al sofá donde se desplomó aún dentro de Jimin. — Montame pequeña mi amor. Quiero ver como te tragas mi polla. — Mordiendo su labio inferior Jimin se apoyó en sus pies y empezó a hacer sentadillas con la polla de JungKook en su culo. — ¡Joder! ¡Mierda! — exclamaba el pelinegro al ver aquella escena tan erótica, Jimin con su pálida piel ruborizada y cubierta por perlas de sudor, subiendo y bajando, montando su pene y mordiendo su labio para acallar los gritos que no podía dejar escapar. Jeon llevó sus manos a las nalgas de Jimin para dar palmadas dejando sus huellas en aquel rechoncho culo que había añorado palmear. Inclinó su cabeza y se apoderó de aquel par de botones rosados que ante el primer roce se habían puesto duros. Lamió y chupó sus pezones mientras azotaba su culo. Jimin al no poder más se aferró a su cuello y JungKook se levantó del sofá con Jimin en su regazo. Lo giró dejándolo en cuatro en el sofá con el culo alzado, dió un par de azotes y luego volvió a hundir su rostro en la jugosa entrada lamiendo y penetrando cuanto pudiera con su lengua. Jimin jadeaba con gusto y se empujaba para follarse el rostro de aquel hombre. JungKook pronto se alejó para penetrar nuevamente el culo de Park. Embistiendo con más ahínco y llegando más profundo. Lamió la pálida espalda de Jimin y llegó a su cuello dónde dejó un reguero de chupones, llevó una mano al cuello del rubio y lo sostuvo para que éste inclinara su cabeza hacia atrás dejando expuesta su boca, JungKook se acercó a él y sacó su lengua. — Chupa — ordenó. Jimin tomó la larga y suave lengua en sus labios chupando cuál paleta sintiendo su propio sabor en ella.
A vista de Jimin, JungKook lucía como un demonio que lo estaba poseyendo con locura. Jimin chupada su lengua y JungKook follaba su culo duramente. El pelinegro de pronto se alejó y retiró su mano del pálido cuello para llevarla a su cabello tirando de él a medida que penetraba cada vez más rápido el culo de Jimin. Ambos gemian y maldecian de lo bien que se sentía. Jadeos fuertes y choque de pieles. Era placer en estado puro y único. JungKook empezó a azotar aquel culo que provocaba más y más placer en Jimin. Así estrellando su palma en las nalgas de Jimin sintió cómo su orgasmo estaba listo para estallar pero no era en el culo de Jimin donde el quería correrse. Llevó sus manos a las caderas de Jimin y lo tumbó en el sofá frente a él, posicionando sus penes juntos y tomando ambos en la misma mano comenzó a masturbarlos a ambos, la fricción de ambas pollas juntas era alucinante y no tardaron mucho en correrse soltando gemidos y maldiciones, JungKook llevó su cabeza hacia atrás soltando un quejido ronco mientras su mano chorreaba con el semen de ambos. La vista de Jimin era una obra de arte mientras se corría, sus esponjosos labios abiertos y su piel sonrojada por el placer.
Al regresar del éxtasis ambos se quedaron viendo por un rato sin decir nada. Aquel había sido un buen polvo y con un demonio, ambos repetirían porque si. Sin importar absolutamente nada.
JungKook se dirigió al baño de su oficina con Jimin en sus brazos y ambos se dieron una ducha en total silencio. Habían muchas cosas que decir pero ninguno quería opacar lo ocurrido con cosas sin importancia como las esposas que los esperaban en casa... o la más complicada de todas.
Al salir y vestirse ambos se vieron a la cara pero ninguno pudo articular palabra pues el intercomunicador los interrumpió: — ¿Si? — espetó Jeon.
— Señor Jeon, su padre está aquí.— ambos hombres palidecieron.
— ¿Papá está aquí? — preguntó el rubio.
Fin
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Este fic tivo ciertas modificaciones porque alfunaa oartes daban pena ajena XD
GRACIAS POR LEER