Capítulo 1
🎶Me alegro tanto de que hicieras tiempo para verme.
¿Cómo va la vida? Dime ¿cómo está tu familia?
No los he visto desde hace tiempo.
Has estado bien, más ocupado que nunca.
Hacemos una pequeña charla sobre el trabajo y el clima.
Estás a la defensiva y yo sé por qué.
Porque la última vez que me viste todavía quema en tu memoria.
Me diste rosas y yo las dejé ahí para que murieran.
Así que este soy yo tragándome mi orgullo.
Parado delante de ti diciendo: Lamento lo de aquella noche.
Y vuelvo a diciembre todo el tiempo.
Resulta que la libertad no significa nada más que extrañarte.
Deseando haberme dado cuenta de lo que tenía cuando eras mío
Volvería a aquel diciembre, regresaría y lo haría todo bien.
Vuelvo a aquel diciembre todo el tiempo.
Estos días no he estado durmiendo,
Permanezco despierto recordando mi partida
cuando tu cumpleaños pasó y no llamé.
Luego pienso en el verano, todos los bellos momentos,
en que te vi reír desde el lado del pasajero,
y en otoño, me di cuenta de que ya te amaba
Y entonces vino el frío,
los días oscuros, cuando el miedo se arrastró hasta mi mente.
Tú me diste todo tu amor y todo lo que yo te di fue un adiós.
Así que este soy yo tragándome mi orgullo.
De pie delante de ti diciendo: Lamento lo de aquella noche.
Y vuelvo a diciembre todo el tiempo.
Resulta que la libertad no significa nada más que extrañarte.
Deseando haberme dado cuenta de lo que tenía cuando eras mío
Volvería a aquel diciembre, regresaría y cambiaría de parecer
Vuelvo a aquel diciembre todo el tiempo.
Echo de menos tu piel bronceada, tu dulce sonrisa,
tan buena para mí, tan correcta.
Y cómo me sostuviste en tus brazos
aquella noche de septiembre,
la primera vez que me viste llorar.
Tal vez me esté haciendo ilusiones
probablemente, un sueño sin sentido,
pero si nos amamos de nuevo, juro que te amaría de la manera correcta.
Volvería atrás en el tiempo y lo cambiaría, pero no puedo,
así que si tú puerta está cerrada lo entenderé
Así que este
soy yo tragándome mi orgullo.
Parado delante de ti diciendo: Lamento lo de aquella noche.
Y vuelvo a diciembre todo el tiempo.
Resulta que la libertad no significa nada más que extrañarte.
Deseando haberme dado cuenta de lo que tenía cuando eras mío
Volvería a aquel diciembre, regresaría y lo haría todo bien.
Volvería a aquel diciembre y cambiaría de parecer
Vuelvo a aquel diciembre todo el tiempo.
Todo el tiempo🎶
Baekhyun observa por el amplio ventanal de su pent-house cómo la nieve cae sobre la ciudad, tan lejos de él, sin embargo, siente que se está congelando, no importa cuántos grados ajuste su calefacción, el frío de su corazón lo invade por completo y la primera lágrima cae.
Es diciembre otra vez y él está solo, ya debería estar acostumbrado, pero no, aún lo extraña, aún cierra los ojos y desea volver a tenerlo a su lado, solo un momento más, jugando con el muérdago y robándole besos, tal vez quemando el pavo o haciendo que la ensalada dulce esté salada, o simplemente desesperándolo por abrir de una vez los regalos, siendo incapaz de esperar a la mañana.
Cualquier cosa, lo que sea, solo quisiera poder abrazarlo una vez más.
Han pasado diez años y lejos de olvidarlo, cada día lo extraña más, puede engañar a todo el mundo, menos a sí mismo, él lo sabe, siempre lo ha sabido, aún lo ama y nunca habrá nadie más en su corazón, no importa cuántos cuerpos intenten calentar su cama, en su corazón solo hay espacio para un hombre, ese mismo al que abandonó miserablemente hace tantos años.
Byun Baekhyun es uno de los diseñadores de modas más aclamados, su ropa se vende en todo el mundo y es especialmente famoso en Europa. Con un estilo victoriano innovador se hizo famoso muy rápido, sus camisas de cuellos plisados y apliques de perlas fueron la sensación en su primer desfile, mangas abombadas y mucho encaje, en contraste con el estilo que se usaba en esa época, le ganaron el reconocimiento de los expertos y el aprecio del público, su popularidad subió como espuma y en un par de años se consolidó como uno de los mejores.
La fama, el éxito y el dinero vinieron a montones sobre él y lo hicieron convencerse de que había tomado la decisión correcta, esa que a veces lo atormentaba; pero cuando conducía su auto de lujo o asistía a las fiestas más exclusivas de la farándula mundial, arrastraba ese arrepentimiento al fondo de su mente, estaba viviendo la vida que siempre soñó, por la que luchó y estaba bien, él era feliz con esa vida.
Sin embargo, las mentiras que te puedes contar a ti mismo siempre tienen un límite, cuando estás a oscuras en el silencio y la soledad de tu habitación ¿a quién vas a engañar? Cuando no hay reflectores ni cámaras a las que sonreír y te enfrentas a tu juez más implacable, tú mismo, ¿qué excusa vas a dar? Ninguna, lo sabe bien.
Lejos de ese mundo al que creyó pertenecer, se siente solo y miserable, pero sobre todo, terriblemente arrepentido, daría hasta su último centavo por volver al tiempo en que era un jovencito soñador y enamorado, cuando no había vivido la crudeza de la vida y creía que con voluntad y amor podría conseguir todo, podría ser exitoso y feliz.
Había alcanzado la cima en la primera parte y el fondo absoluto en la segunda, aprendió de la peor manera que esas dos cosas no iban juntas y que se debe renunciar a una para tener la otra. Él dejó a su felicidad en un pequeñísimo departamento en un barrio pobre de Seúl, cerró la puerta y nunca volvió.