Capitulo 1
- Ugh...donde rayos...- murmuró el pelinegro sentandose en su cama, acariciándose su cabeza ya que está dolía como el infierno-...mierda...debi haber echo caso a Yoongi y manejar a velocidad baja...-suspira.
Este se levantó y camino de manera lenta por la tela suave que acariciaba sus desnudos pies, el entorno le resultó un poco extraño...- ¿El hospital... siempre fue así?...-dijo extrañado, al ver que la habitación del "hospital", según el, era de color rojo y con bordes dorados.
-Esto es...¿Oro?
Cuando su conciencia se puso firme, camino hacia la puerta para poder abrirla pero antes de eso un hombre de aspecto hermoso, con unos lentes transparentes y túnica celeste pastel entro abriendo la puerta.
-Majestad, la habitación privada ya está preparada, su bailarin lo estará esperando ahí...
-¿Yoongi?- tratamudeo boquiabierta el pelinegro, era su mejor amigo.
-Si, su majestad- dijo dando una pequeña reverencia.
-¿Majestad, como que majestad?...-confundido- quitate ese ridículo traje, estamos en pleno año 2022...-menciono sarcásticamente-...no estoy para bromas.
-¿Ridículo? Pero si...fue su majestad quien pidió que su consejero utilizará estás túnicas. Acaso ¿Se golpeó la cabeza mientras dormía? Estamos en el año xxxx, y ya es hora de que tenga otra noche de placer, mandaré a sus sirvientas para que lo vistan...-fruncio el ceño.
-¿Quien es su majestad?
-...-en blanco- También le traeré un poco de te y medicina -escribe en una hoja- veo, que el emperador Jeon está mal en peor, me retiro su Majestad.
Al instante, Yoongi se retiró de ahí y a los pocos segundos 4 sirvientas entraron con túnicas de seda completamente dignas de un emperador. Jungkook se quedó completamente perplejo, ¿Emperador? ¿Noche de placer? ¡Qué rayos era todo eso! Pensó este, mientras las sirvientas quitaban las túnicas que Jungkook llevaba puesto.
-¡Yo mismo me cambiaré! ¡Retirense!...-dijo quitando las túnicas a la sirvienta.
-Si, su Majestad -se van.
Este al quedarse completamente solo, camino rápidamente hacia el espejo, lanzó un pequeño gaspeo al mirarse completamente perfecto, sin ningún rasguño, sin ninguno de sus piercings al igual que su cabello, la cual era largo y brillante.
-E-estoy completamente loco, es un sueño es un sueño Jeon Jungkook. No puede ser posible...- Despeina su cabello -...mierda, es tan real...que siento que voy a...
Este se callo y se cambió de túnica, al oír que tocaban a su puerta.
-Majestad, el carruaje real está listo...-lo mira.
-...-suspira-...Ya voy...cuando regrese. Preparen un jarrón de soju...
-¿Soju? - confundido -...A usted se le ocurre ideas tan impresionantes, su Majestad.
-Cuando regrese, tiene que haber en la mesa eso que estoy pidiendo...- sale de la habitación.
El sirviente se quedó confundido dentro de la habitación, ya que no comprendía las palabras del emperador. Lo que más le pareció raro era que el planeaba regresar.
-Pero su Majestad, siempre pasa las noches con el bailarín hasta el amanecer encerrados...-pensó.
-Me hubiera quedado en la disque habitación del "hospital"... tal vez entre en coma...-pensó.
De pronto, la puerta de la habitación privada se abrió en donde un chico de estatura baja entro vistiendo unas túnicas rojas muy reveladoras, haciendo que su cintura y su trasero pudieran ser observadas a simple vista. Jungkook por su parte se quedó atónito, el sonido del seguro de la puerta sonó, el pelinegro quería huir de ahí, no quería pasar un minuto más de su vida en esa habitación junto a ese muchacho.
-¡Abran la puerta, maldita sea!- grito golpeando la puerta.
-Ya se fueron su Majestad...es hora de que me haga suyo como todas las noches...- lo abrazó por la espalda acariciando el pecho del mayor.
Jungkook se volteo mirando al bajo frente a él, en su mirada mostraba furia y odio. El bajo sonrió de manera coqueta y hablo.
-Me encanta cuando esta furioso, su Majestad...- besa su cuello - porque ahí es cuando...se vuelve muy rudo en la cama.
-¡Y-yo no soy gay!...- grita.
-Pff... Majestad, hoy está actuando muy lento...- lo hala y lo empuja en la cama, poniéndose encima de su regazo, moviéndose de manera lenta.
El pelinegro empezaba a apretar sus dientes al ver la mirada coqueta y sexy del menor quien ya se movía de adelante para atrás lentamente, haciendo que de el salieran leves jadeos.
-D-detente...- frunce el ceño.
-Majestad, no se resista... recuerde, que de aquí la puerta solo se abre a la mañana...- susurra mientras mordía el cuello del mayor.
-¡P-park Jimin!...- lo aleja. Jungkook estaba bien furioso, no podía creer que en el sueño en donde pensaba que estaba, estuviese el chico tierno de su universidad, el chico inocente que lloraba por todo, el chico bajo que lo seguía a todas partes, el chico que odiaba con toda su alma, Park Jimin, su bailarin privado.
Continuará...