Prólogo
Cuatro años antes
El profesor entró en el aula después de despedir a uno de sus últimos alumnos y miró a MinHyuk. El niño de seis años estaba sentado en su pupitre, los lápices de colores que había estado utilizando, habían sido dejados en perfecto orden dentro del estuche, y el dibujo de una familia de lobos estaba coloreado dentro de las líneas.
TaekWoon se acercó a MinHyuk, acuclillándose frente a él, dándole una sonrisa suave y alentadora, mientras el niño esperaba en completo silencio.
—Qué bonito te quedó el dibujo, MinHyukkie —lo felicitó buscando algún tipo de respuesta por parte del niño.
MinHyuk no se movió, apenas reaccionó, le echó una mirada al dibujo y después, observó a TaekWoon con esos ojos que no deberían de verse tan ancianos en un niño de seis años.
—¿Tú crees? —Pero apenas había una entonación, como si no estuviera interesado en la conversación, y mierda, a TaekWoon le dolió, porque MinHyuk no se comportaba como cualquier niño de su edad y él se sentía desesperado por conseguir cualquier tipo de reacción infantil de su parte.
—Ya podemos irnos a casa.
MinHyuk asintió y comenzó a recoger sus cosas en orden y de forma muy silenciosa. TaekWoon lo observó todo el tiempo, frustrándose consigo mismo.
El niño era el hijo de su hermana, su madre había fallecido en un accidente de tráfico y estaba viviendo con él desde hacía unos seis meses, ya que su padre no estaba cuidándolo, no tenía abuelos y él era su único familiar vivo. A TaekWoon le encantaban los niños, por eso era profesor de primaria, pero maldito fuera si sabía qué demonios hacer con MinHyuk. El pequeño niño risueño que conocía desapareció con el fallecimiento inesperado de su madre y el abandono de su padre, y desde entonces, se comportaba apático, silencioso y carente de interés.
TaekWoon recogió su chaqueta y mochila con sus cosas, revisó por segunda vez que el aula estuviera recogida y esperó a MinHyuk en la puerta, cerrándola detrás del niño. La mochila de Zootopia que HakYeon le había regalado al crío al empezar su nueva escuela era lo único infantil que resaltaba de él, y rebotaba en su espalda al caminar dos pasos por delante de su tío.
MinHyuk tampoco le daba la mano. Ni a él ni a nadie, en realidad.
El niño se había vuelto también poco perceptivo al contacto físico, algo que volvía locos a HongBin y JaeHwan, porque de su grupo, eran los más dados a querer abrazar y dejar su olor sobre los que compartían su hogar. Teniendo en cuenta que todos ellos, incluido MinHyuk, exceptuando a HakYeon, eran cambiantes de lobos, no era tan extraño. De hecho, lo raro era que no le gustara el contacto físico, pero TaekWoon no le quería prestar tanta atención a ese detalle, porque a él mismo le costaba desenvolverse en otros ambientes y hacer amigos nuevos.
Y joder, él ya tenía suficiente en su plato con el comportamiento de MinHyuk.
Regresaron a casa en coche, ya que el tiempo era más bien otoñal para montar en bicicleta por las mañanas. Hyde era el pueblo donde vivían, un lugar pequeño, modesto y muy humilde, pero lo suficientemente grande como para permitirles estar bien abastecidos. De igual modo, era conveniente para hacer pasar desapercibido un grupo reducido y pintoresco formado por cinco hombres lobos y un vampiro, sobre todo cuando no querías que los humanos supieran nada sobre el mundo sobrenatural y tenías que esconderte de cazadores y sombras.
TaekWoon había vivido en la gran ciudad con el resto de la manada, pero pese a que los cambiantes solían ser criaturas de familia, unidad y compañía, él había vivido el tiempo necesario como para saber que prefería estar solo. Le había pedido a su alfa que le permitiera escoger uno de los asentamientos rurales para trasladarse, y con gran reticencia, ella se lo había permitido.
Algunos cambiantes preferían vivir cerca de los bosques y la naturaleza, lejos de la contaminación de las ciudades y el exceso de olores y estímulos para sus sentidos desarrollados. Por eso, aunque la manada era una, unidos por los pocos que iban quedando de su especie, debido a la caza indiscriminada de los cazadores y a la plaga que eran las sombras, se les permitía mudarse a pueblos como Hyde. Sitios pequeños y rurales, donde el secreto permanecería seguro, y solo se permitía un número reducido de lobos para evitar enfrentamientos por el territorio, ya que la alfa permanecía en la ciudad.
Kwon BoAh no había querido desprenderse de TaekWoon, pero cuando su relación de amistad se transformó en algo más complejo y profundo, él dio un paso atrás, decidiendo abandonar Seúl. Él sabía que no iba a poder corresponder a BoAh de la manera que la alfa deseaba y tampoco estaba dispuesto a enfrentarse a las obligaciones y responsabilidades que tenía que compartir un compañero de alfa.
Hyde había sido una elección sencilla, desde su punto de vista. Un lugar tranquilo, cómodo y seguro, sin manada, sin obligaciones y sin exigencias por lo que se esperaba de él, cuando TaekWoon jamás se había comprometido. Sí, fue malditamente sencillo huir de Seúl, trasladarse a Hyde y comenzar una nueva vida como lobo solitario.
Hasta que dejó de ser solitario.
En Hyde ya estaban viviendo otros tres lobos, HongBin, JaeHwan y WonSik. TaekWoon no los conocía y no tuvo ningún interés de hacerlo, pero no fue como si le permitieran tomar otro camino cuando BoAh le sugirió que se mudara con ellos, porque estaba preocupada por uno de sus compañeros de casa.
Cha HakYeon era el peor vampiro del mundo, conviviendo con un grupo de lobos jóvenes y obligando a TaekWoon a ser su amigo porque yo soy el mejor vampiro de este planeta y estoy haciéndote el favor de ser tu amigo, TaekWoonnie. A él no le hizo la maldita gracia, cabe decir, pero de nuevo se enfrentó a que no tenía muchas opciones, no cuando a su alfa no le gustaba que uno de sus primos (aunque fuera primo segundo) compartiera casa con un vampiro pura sangre y responsabilizara a TaekWoon por su abandono.
Así terminó compartiendo casa con otros tres lobos y un jodido vampiro durante más de un año hasta que MinHyuk vino a vivir con ellos, y tiene que decir que su vida ya era un reto antes de que su sobrino apareciera. Porque mierda, tener de compañeros de piso a dos adolescentes, un semiadulto infantil y un vampiro que se cree divino no es sencillo. No para TaekWoon, de todas formas.
Y aun así, sabe que se ha acostumbrado...de alguna manera.
Él vio la casa de dos pisos al final del camino, blanca, de tejado rojizo y puerta color rojo, toda la propiedad rodeada de césped, flores y árboles, algunos de ellos frutales. Ellos vivían a las afueras de Hyde, más cerca del inicio del bosque para facilitarle los días de luna llena o simplemente cuando querían correr, y aunque el lugar era lo suficientemente grande para tantas personas, TaekWoon aún a veces echaba de menos su intimidad.
No fue una sorpresa que HakYeon estuviera esperándolos en la puerta con gafas de sol, ya que el mito de que los vampiros no podían salir a la luz del sol era una completa basura, igual que el vampiro que brillaba como una bola disco. TaekWoon intuía que si en cambio, HakYeon fuera capaz de expulsar purpurina bajo la luz solar, sería feliz, pero no era algo que fuera a debatir voluntariamente con él.
—¡MinHyukkie! ¿Qué tal el día? —saludó HakYeon al niño en cuanto puso un pie fuera del SUV.
El niño cerró la puerta trasera, colocándose la mochila y le dio una mirada elocuente al vampiro, el cual se había acercado a ambos usando un paraguas de dibujitos infantiles a modo de sombrilla, porque aunque pudiera salir a la luz del sol siempre se quejaba de la claridad y el calor. Y le gustaba exagerar.
—Bien —dijo escuetamente MinHyuk.
HakYeon le acarició algunos mechones, pese a que a él no le gustara que lo hiciera, y sonrió muy amplio, ignorando la falta de emoción de MinHyuk.
—¡Estupendo! ¿Qué te gustaría cenar esta noche?
—¿Por qué me preguntas si será tío TaekWoon quien cocine?
El vampiro no perdió la sonrisa.
—JaeHwan quiere pizza.
—Él siempre quiere pizza —respondió el niño—. Iré a dejar mis cosas.
—Ah, espera, MinHyukkie —lo llamó HakYeon, nervioso—. Hay algo que debo decirte.
TaekWoon se bajó del coche y tomó una respiración profunda, notando algo diferente en el ambiente.
—¿Qué es ese olor? —murmuró para sí mismo, frunciendo el ceño.
El vampiro hizo amago de tomar a MinHyuk por el hombro, pero el niño lo evitó. Él no se lo tomó como nada personal, y sonrió, doblándose ligeramente por la cintura para estar más cerca del niño.
—Tenemos un nuevo amigo en casa.
MinHyuk imitó la cara de su tío, haciendo una mueca bastante más expresiva que sus palabras anteriores, y miró al vampiro con disconformidad. A él tampoco le gustaban las personas nuevas y TaekWoon no podía culparlo, porque en eso se parecía a él, y mierda, no sabía que vendría alguien a casa.
—¿Quién ha venido de visita? —preguntó, metiéndose en la conversación y acercándose a ambos.
HakYeon hizo un rictus con los labios, haciéndose el misterioso, como solo él podía hacerlo, y TaekWoon compartió una mirada con su sobrino, ambos disgustados por el nuevo olor en su hogar, aunque fuera ligero. Era otro lobo, pensó TaekWoon, y por algún motivo, tenía una esencia familiar para él, pese a no entender por qué.
—En realidad no es exactamente una visita. —Comenzó HakYeon, confundiéndolo más en vez de aclarándole algo con aquello—. De hecho, es el pr…
La puerta roja fue azotada, abriéndose de par en par, cortando las palabras del vampiro. Un chico de unos diecisiete años apareció de forma repentina y abrupta, moviéndose a una velocidad sobrenatural debido a sus genes de cambiante. TaekWoon ni siquiera tuvo tiempo de prepararse antes de que llegara el impacto. El extraño chocó directamente con él, haciéndolo perder el equilibrio y tirándolo al suelo, aunque eso no fue lo más extraño. Lo jodidamente raro fue sentir su nariz pegada a su cuello, mientras él tomaba una profunda respiración, captando su aroma.
—¡SangHyuk, qué demonios…! —Escuchó la voz de HongBin.
TaekWoon abrió la boca para decir algo, cualquier maldita cosa, pero nada salió de esta, quizás porque estaba sorprendido, a lo mejor porque esto era lo más raro que le había ocurrido desde que llegó a Hyde (y ya vivía con un jodido vampiro excéntrico, maldita sea). O puede que simplemente se le cortara la respiración.
—¿Por qué hueles tan bien? —susurró el chico cerca de su oído, sus labios rozando su piel, y mierda, estaba tan cerca que TaekWoon se estremeció.
—SangHyuk, ¿qué haces? —preguntó HongBin llegando a la altura de ellos.
—Este chico está aplastando a TaekWoon hyung —comentó WonSik con voz profunda, apoyando la barbilla en el hombro de HongBin—. ¿Deberíamos ayudarlo?
Un gruñido flotó en el aire y TaekWoon se dio cuenta de que provenía del desconocido al sentir las vibraciones de su pecho contra el suyo.
—¿Por qué está gruñendo así? —Habló de nuevo WonSik.
—Tiene la rabia —dijo MinHyuk de manera segura y con un tono tan clínico que era perturbador para un niño de seis años.
—Tu primo se ha roto, Binnie —agregó la voz de JaeHwan, apareciendo desde atrás.
—¿Van a dejar de hablar estupideces y ayudarme? —Alzó la voz TaekWoon, frustrado por estar tirando en el suelo. —Quítate.
El adolescente lo abrazó incluso más fuerte y gruñó por segunda vez, enterrando su nariz más profundamente en su cuello.
—No. Hueles bien, ¿por qué hueles así?
Un silencio se formó alrededor de todos ellos y HakYeon sonrió enigmáticamente, abanicándose de manera jocosa como si de repente tuviera mucho calor. Ese bastardo, pensó TaekWoon, cabreado y abochornado a partes iguales. ¿Qué demonios le ocurría a este crío?
—Suéltame —dijo más cabreado, frunciendo el ceño y tratando, sin éxito de mirar mal al mencionado SangHyuk.
El chico se separó y le dio una mirada seria e insatisfecha, pero obedeció a regañadientes, levantándose de encima de él y colocándose al lado de HongBin. TaekWoon entonces se incorporó, limpiándose las manchas de césped y tierra, aún acechando al crío, por si decidía volver a lanzarse encima de él.
—¿Quién diablos es él? —preguntó con su natural voz suave, pero dejando entrever su enojo, importándole poco o nada ser brusco con el chico.
—No seas así, TaekWoonnie. —HakYeon le pasó una mano por los hombros, pero él se alejó al contacto, lanzando dagas por los ojos.
HongBin se veía sumamente incómodo en ese momento, al contrario que el desconocido, el cual tenía casi una mirada desafiante, mientras observaba a TaekWoon con demasiada atención.
—Este es mi primo, Han SangHyuk —lo presentó HongBin con suavidad—. Él se ha mudado desde Seúl y va a vivir con nosotros un tiempo.
—Él es TaekWoon hyung —añadió WonSik para SangHyuk, dándose cuenta de que él no se presentaría por su cuenta. El adolescente asintió.
—Él no tiene la rabia —comentó JaeHwan, señalando a TaekWoon, como si ese fuera un dato importante, y luego sonrió al percibir las miradas inquisidoras de los demás.
—Este es MinHyuk, el sobrino de TaekWoon. —HakYeon colocó una mano sobre el cabello negro de MinHyuk y sonrió ampliamente.
El niño le dio una mirada a SangHyuk, evaluándolo como el que observa una rata de laboratorio y decide si le parece útil o no.
—Si intentas olerme o morderme, te golpearé —le advirtió con mucha seriedad, ganándose una exclamación de sorpresa del adolescente. El niño miró entonces a su tío—. ¿Puedo ir adentro? Quiero ver mi programa. Hoy hablaban sobre las cacatúas.
—Claro, querido, entra —lo animó el vampiro.
MinHyuk esperó a que su tío asintiera, sin embargo. El niño se alejó de los adultos con paso firme, su mochila casi tragando su menuda figura, pero aun así, pareciendo demasiado decidido para un crío de seis años. Uno que quería ver un programa sobre cacatúas.
Una vez el niño estuvo fuera de rango de visión, todos volvieron a dirigir su mirada en él. TaekWoon alzó las cejas y se cruzó de brazos.
—¿Va a vivir aquí?
—Tenemos habitaciones de sobra, TaekWoon —respondió HakYeon por el otro chico—. No es necesario que seas tan desagradable.
Él ignoró al vampiro.
—Tendrán que informar a la alfa y pedir permiso para esto.
HongBin se removió aún más nervioso y WonSik miró a otro lado, fingiendo que la cosa no iba con él, lo que hizo sospechar a TaekWoon que sus siguientes palabras no iban a gustarle.
—Ella ya dio su consentimiento.
—Lo sabían —susurró TaekWoon, comprendiéndolo—. Sabían que él vendría a vivir aquí y no me dijeron nada.
—Los chicos sabían cómo ibas a ponerte, eres demasiado inflexible con los extraños, TaekWoon —intervino HakYeon con un tono jovial—. Además, ¿qué hay de malo? Hyukkie será una buena incorporación para la manada de Cha, ¿no te parece? Es un joven guapo y lleno de vida. Nos vendrá bien.
Claro que HakYeon diría algo como eso. Ese imbécil.
TaekWoon cerró los ojos por un instante, cansado y hastiado de la situación. Frotó su ceño, intentando tranquilizarse y pensar con claridad, pero demonios, no le gustaba que le mintieran ni que le ocultaran cosas importantes. Comprendía que estaba viviendo con otras cinco personas y que debía de respetar que HongBin quisiera tener allí a su primo, pero a él le costaba adaptarse a personas nuevas y a los cambios. Y joder, ese chico, SangHyuk, no dejaba de mirarlo de una manera que le erizaba la piel.
—Mantente lejos de mí. —Terminó diciendo, frustrado, señalándolo con un dedo.
SangHyuk frunció el ceño y parecía dispuesto a contradecirlo, pero HongBin lo codeó y éste cerró su boca. TaekWoon, de todas maneras, no se quedó para escuchar nada más, porque no quería saber jodidamente nada. Ya su vida era bastante complicada con MinHyuk, ¿por qué tenía que lidiar además con otro adolescente raro en casa?
Cómo si no tuviera suficiente con un vampiro que se autodenominaba así mismo el Dios de los vampiros, un lobo que parecía tener exceso de azúcar todo el tiempo, dos amigos de infancia estúpidos y un niño de seis años que veía programas sobre cacatúas, ahora también tenía que agregarle un adolescente que tenía un fetiche extraño con su olor.
Y él pensando que sería un lobo solitario cuando se mudó a Hyde, pensó con sarcasmo, azotando la puerta de entrada.
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