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ㅡ¡Tae amor, apresúrate que se hace tarde!ㅡ gritó la mamá de aquel pequeñito de siete años que se estaba alistando arriba en su cuarto.
Hoy era su primer día de clases, estaba triste, ya que por culpa de la mudanza tuvo que dejar a su único amiguito de su antigua escuela en busan, a su padre lo habían subido de puesto y ahora era el vicepresidente de una de las compañías más grandes de Corea del sur. El señor Kim había preguntado que si no podía trabajar desde su casa en busan, pero aquello fue contestado con un no, ya que por si se presentaba algo en la empresa que el presidente no pudiera resolver por estar ocupado, le tocaría a él, y el esperar a que viajara de un lugar a otro no era lo más viable.
Hace una semana que están viviendo en la capital de Corea, Seúl, ya habían encontrando un colegio que cumpliera con todos los requisitos de los padres del joven. Estaba nervioso, no lo iba a negar, esperaba poder hacer uno que otro amiguito nuevo, pero aún así el extrañar a Yoongi, su mejor amigo, no faltaba.
Se estaba peinando su cabello castaño con su cepillito rosa, llevaba un suéter color rosita pastel, un pantalón blanco y zapatillas del mismo color de su saquito. Un conjunto simple pero muy bonito, el cual le encantaba. Cogió su maleta en donde ya estaban listos todos sus útiles escolares, y se la colgó en sus hombros.
ㅡListo mamiㅡ dijo bajando las escaleras para después dirigirse a la puerta y salir de la enorme casa.
Se montó al carro, en la parte trasera de este, y dejo su maleta al lado suyo, Vio como su mamá se abría la puerta y se sentaba en el asiento del conductor. Una nueva aventura comenzaba para Tae
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ㅡListo cielito, llegamos.ㅡ Se bajó del carro para abrir la puerta y ayudarle a tae con el cinturón de seguridad.
Tae salió del carro y puso sus piesitos en el suelo, se estiró un poco para agarrar su maleta y colgarsela otra vez en sus pequeños hombros, agarró lo mano de su mamá para dirigirse hacia la entrada del colegio.
Vio a varios niños con sus padres, unos se despedían de sus progenitores y entraban de una vez a la institución, otros esperaban un poco hasta que sus amigos llegaran para poder entrar juntos, aquello le sacón una leve sonrisa ya que le recordó que él siempre hacia eso con Yoongi, y aunque al otro pareciera que le molestase era todo lo contrario, le causaba ternura.
Se sintió un poco triste al recordarlo, pero sabía que su padre tuvo que aceptar debido a como era su trabajo, además él ya le había hablado sobre ese tema diciéndole que el mudarse era para poder darle una mejor vida, pero para Tae él ya tenía una buena vida, pero obviamente el no podía interferir en las decisiones que sus padres tomen.
Siguieron caminando por los pasillos del colegio hasta que pararon en frente de un salón, al lado del marco de la puerta estaba parada una mujer de no más de treinta años viendo sonriente a tae.
ㅡ Así que tu serás mi nuevo alumnoㅡ se agachó hasta quedar a la altura del pequeñín sin borrar su sonrisa. ㅡ ¿Por qué no entras y te sientas en el lugar que más te guste? Tengo que hablar unas cosas con tu mami.
ㅡ S-siㅡ jalo un poco la chaqueta de su madre dándole a entender que se agacharaㅡ A-adiós mamiㅡ le dio un beso en su mejilla. No espero más y entró.
¿Estaba nervioso? Mucho, pero aún así procuraría llevarse bien con sus demás compañeros de clase.
Al entrar sintió las miradas de todos sobre su persona, acción que, hizo que sus nervios aumentarán. Se dirigió a un pupitre que era para dos personas, el cual estaba desocupado, de sentó ahí y dejo su maleta en el otro asiento. Aún no se sentía listo para hablar con alguien y mucho menos que alguien más se siente a su lado todas las clases de ahora en adelante. En un futuro cercano, pero no tanto, tal vez alguien se siente junto a él y se sienta cómodo, pero por el momento no.
Vio como desde la entrada su madre le lanzaba un beso como despedida y por consiguiente despedirse de la señora que sería su nueva profesora. La docente entró, ahora su podían empezar la clase, no sin antes hacer que Tae se presente.
ㅡ Bueno mis niños, hoy tenemos el placer de conocer a un nuevo compañero.ㅡ Hablo un poco fuerte para que todos la escucharanㅡ ¿Por qué no te presentas, cielo?ㅡ Se dirigió a tae está vez, viendo como todos lo volteaban a mirar.
Respiro un poco profundo para después pararse de su asiento, ¿Que tan malo podría ser? Esto ya lo había hecho antes, no había nada que temer, pero por alguna razón quería salir corriendo, aquel presentimiento de que algo malo iba a pasar después de que se presentara, seguía ahí. Sacudió su cabeza levemente para alejar esos pensamientos "absurdos" según él. Nada iba a pasar.
ㅡ M-mi nombre es Kim Taehyung, tengo siete años, me gusta mucho jugar y dibujar, me gusta mucho el color rosa y espero llevarme bien con todos ustedes.ㅡ Dijo con la cabeza gacha mientras jugaba un poco con sus dedos y el borde de su suéter. Se volvió a sentar.
ㅡ ¡Muy bien, Tae! Eres bienvenido al curso 202.ㅡ Dijo la mujer mientras sacaba dos marcadores de su escritorio. ㅡ Ahora saquen su libro de texto y habránlo en la página seisㅡ se volteó quedando en frente del tablero para comenzar a escribir en este.
Hizo caso a lo que dijo la profesora, agarro su maleta para sacar un de los tres libros que le había comprado su progenitora al mismo tiempo que sacaba su cartuchera y un cuaderno. Soltó un leve sonido de confusión cuando sintió algo blando chocar en su cabeza para que después cayera encima de su libro.
Era una pequeña bola de papel, desarrugo el papel para ver si tenía algo escrito en el, al abrirlo sé sintió un poco confundido con lo que estaba escrito en el papel arrugado.
"Pareces niña, te gusta el color rosado, y el rosado es para niñas"
¿Enserio parecía una? Que recuerde él se había visto en el espejo y su carita no se parecía a la de una niña, además cuando se baña siempre ve aquella cosita que cuelga de su pelvis, cosita que no tienen las niñas, o bueno, eso era lo que le habían dicho sus padres.
Aparte de haberle dicho eso, también le habían dicho que el color rosa es tanto para hombres como mujeres, lo mismo con el azul, le dijeron que los colores no tienen género y que estaba bien que le gustara el rosado.
-"¿El que me guste el rosita significa que soy niña? Hmmm... ¡Nopi! Si mi mami y papi no lo dicen entonces no es cierto."- pensó para después pararse e ir a la papelera que se encontraba en en salón y botar aquella hoja.
Volvió a su asiento para agarrar su lápiz y escribir lo que estaba en el tablero en su cuadernito (que también era rosado) sintió como otra bola de papel chocó contra su cabeza cayendo en su escritorio otra vez. La volvió a abrir.
"Debería gustarte el azul y los carros, no las flores y el rosa"
¿Otra vez? Si, era cierto que su maleta tenía flores y era rosada con lila, ¿Y eso que? A él le gustaba, era bonita y colorida, no como las demás maletas de sus compañeros hombres, sólo de color color negro o azul oscuro casi llegando a negro, eran tristes y sin vida. Con respecto a los carros, si le gustaban algunos, pero no era muy fan de ellos, no le llamaban lo suficientemente la atención como lo hacen las flores, y ese gusto lo descubrió gracias a su madre.
Ellos en el jardín trasero de su casa tenían flores plantadas, ellas habitaban allí hace poco, un mes más o menos. Un día su madre le pidió ayuda ya que está quería arreglar el jardín, le pidió que se pusiera ropa que podía ensuciar, y que mejor que la ropa de "niño" que le compro su tía. Aquel día se llenó de tierra pero valió totalmente la pena ya que pudo acariciar con sus dedos los suaves pétalos de las flores y fascinar a su nariz con los diferentes aromas que desprendían las mismas. Ahora su jardín ere mucho más bonito que antes, y su gusto por las flores surgió.
-"Las flores son mucho más bonitas, los carritos son feos. ¡Excepto el de mi papi! Ese sí es bonito"- volvió a parase para botar la hoja de papel.
Siguió escribiendo, pero su concentración era casi nula, un tras otro, más papeles chocaban con su cabeza para caer en su mesa, todos diciendo la misma palabra "Niña". No aguanto más y alzó su mano para que la profesora le diera la palabra.
ㅡ Dime, Tae.
ㅡ Profe, hay alguien que está tirando muchas bolitas de papel a mi cabecita.ㅡ Se quejó y automáticamente un puchero se instaló en sus labios.
La mujer vio todos los papeles echos esferas mal formadas sobre la mesa de que estaba dando a conocer su queja, se aventuró a tomar una ya que desde donde estaba parada alcanzo a ver que tenían algo escrito con lápiz. Los niños precenciaron como la cara pacífica de la profesora se transformaba en un seño fruncido.
ㅡ Tae, ¿Sabes quién escribió esto?ㅡ Dijo agarrando la papelera que estaba junto a su escritorio para poder botar las hojas ahí. Se sentía totalmente airada.
ㅡ No señora. Pero no me gusta, se siente feito.
ㅡ Tae, sal un momento del salón ¿Vale? ㅡ Vio como el otro asintió parándose de su asiento y salir del aula.
Se estaba preguntando el porque la profesora le pidió que saliera, y lo que si es cierto es que iba a regañar a todos del salón por igual. A decir verdad no quería que Tae se sintiera culpable del castigo que les iba a imponer a sus compañeros, desde el primer momento en que lo vio le pareció un niño muy tierno, sabía que no era como los demás y eso le gustaba, le gustaba que sin importar que, fuera el mismo, eso era lo que les había tratado de inculcar a sus alumnos mediante el aprendizaje pero ninguno le prestaba atención.
Sabia que desde que lo vio era diferente, también sabía que aquello no iba a ser bien visto por sus compañeros pero lo que si no esperó es que aquello pasara tan rápido, lo único que anhelaba es que sus demás alumnos no desarrollaran una aversión hacia Tae.
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Have a nice day :3
🍓 Strawberry🍓