Capítulo Único
El aroma a chocolate caliente y galletas recién horneadas, era por mucho, mi preferido.
– ¡Jimin-ah, no te comas las galletas cuando están calientes! – me regaña tu mamá, que por ley de mejores amigos, también era mi mamá.
Yo reí divertido al ser descubierto en mi pobre intento de robarme esas deliciosas galletas de chocolate que olían a paraíso terrenal. Podía escuchar tú risa a nuestras espaldas mientras yo trataba de huir desesperado de mi madre adoptiva con mis mejillas y manos llenas de ese delicioso manjar.
Estábamos a un día de navidad. Los villancicos se dejaban escuchar suavemente a través de la pequeña radio. Afuera estaba bastante helado, pero dentro de la casa no podía ser más acogedor y no podíamos estar más calientitos. Tú mamá preparaba infinidades de postres desde muy temprano y desde que llegué no he parado de probar cada uno de ellos.
Tú no parabas de reír divertido mientras intentas desenredar las luces que colocaríamos en el árbol de navidad. Durante estas fechas solía pasar más tiempo en tu casa, ayudando a decorar y siendo el catador número uno de mi mamá adoptiva.
Mis padres viajaban a Seúl todos los años para pasar las fiestas con mis abuelos, pero yo siempre me negaba. Queriendo siempre estar tan cerca de ti como me fuera posible en estas fechas tan importantes.
Porque eres mi familia, porque eres lo más importante para mí.
¿Te has dado cuenta de eso Jungkookie?
Corro despavorido, ahogándome entre galletas y carcajadas desenfrenadas. Hasta que llegó hasta ti y cubro mi cuerpo con el tuyo más grande. Tú sueltas las luces rápidamente y me envuelves en tus brazos para protegerme de tu mamá, hasta que esta se rinde y aún riendo regresa a la cocina.
Cuando te separas de mí sonriendo, mis mejillas están teñidas de un potente rojo, pero me excuso con que fue el esfuerzo que hice al huir de tu mamá. Me sonríes tiernamente y aprietas mis mejillas llenas de comida antes de regresar tu atención a las luces navideñas.
Mi corazón palpita a un ritmo devastador y se me hace casi imposible tragar las galletas. Ahora, sólo puedo desear volver a estar entre tus brazos y que tu suave olor a coco me envuelva completamente.
¿Es tan difícil de entender Jungkookie?
Las deliciosas galletas pasan a segundo plano cuando me pides ayuda para colocar las ya desheredadas luces. Con una enorme sonrisa acudo ante ti y sostengo las pequeñas bombillas unidad por un muy largo cable color verde. Comenzamos desde abajo, dando incontables vueltas al enorme árbol hasta que quedamos mareados y las luces en su lugar.
Camino hasta las cajas donde tu mamá guarda todos los adornos del árbol, son muy pesadas y ninguno de los dos quiere moverlas. Así que, como perfectos hombres maduros que somos, comienzo a lanzarte todas las miniaturas de cristal y tú las atrapas en el aire riendo a carcajadas.
Tú risa es tan hermosa y contagiosa que me llena de una calidez palpable. Me es imposible no querer hacer alguna monada para escucharte reír o incluso ser testigo de esa preciosa sonrisa en tu rostro. De esas donde tus dientitos de conejo se dejan apreciar, de esas que forman tiernas arrugas a cada lado de tus ojos, de esas que me enamoran cada vez más, de esas que me hacen amarte cada día más.
¿Sabrás lo mucho que te amo Jungkookie?
Nuestro juego es muy divertido, yo soy un experto lanzando y tú eres sumamente bueno atajando. Somos el equipo perfecto, deberíamos alguna vez practicar beisbol. Lo añadiré a la lista de las muchas cosas que quiero hacer a tu lado.
Tus manos se movían ágilmente colocando cada pieza en su lugar, el árbol estaba tomando forma y se veía cada vez más espectacular y lleno de vida. Mis malas interpretaciones del “jojojo” de Papá Noel lograron su cometido y mi premio fue otra hermosa carcajada de tus dulces labios.
Tan ensimismado estaba en esa dulce melodía que de mis dedos de mantequilla se resbaló la enorme estrella de cristal que adornaría la punta de nuestra creación. Tú preciosa risa se detuvo al escuchar el estruendo de vidrio romperse contra el suelo y yo di un pequeño saltito asustado en mi lugar.
Tú corriste hasta donde yo estaba e inspeccionaste todo mi cuerpo y mis pies desnudos, segundos después entendí que intentabas verificar que no me hubiera hecho daño alguno. Suspiraste de alivio cuando no encontraste ni una sola cortada y me cargaste para alejarme del lugar.
Mi corazón late desenfrenado y me da miedo que puedas escucharlo al estar tan cerca de mí. A este punto creo que mi rostro pasó a ser una manzana, estaba seguro que estaba totalmente rojo. Me dejaste en el sillón más cercano y me sonreíste con ternura.
¿Sabes siquiera el efecto que tienes en mí, Jungkookie?
Tú mamá salió de la cocina, nos miró con preocupación y después con reproche. Yo me disculpé por lo tonto que había sido y ella suspiró para después devolvernos una enorme sonrisa. Una que antepuso su pequeña orden de reponer la estrella navideña cuanto antes. Porque un árbol de navidad, no era un árbol completo sin una estrella en su punta.
Me preguntas si quiero ir al centro comercial en una aventura extraordinaria para encontrar una estrella la noche antes de navidad. Yo rio divertido por tu extraña selección de palabras y tus ocurrencias, asintiendo inmediatamente.
A donde tú vayas, yo iré, mi querido Jungkookie.
– Iré por un suéter adicional, está bastante fresco afuera – dijiste después de apretar mi pequeña nariz con tus dedos.
Veo tu espalda mientras te alejas caminando hacia tu habitación y no puedo evitar suspirar enamorado. Soy feliz.
Si te tengo junto a mí, soy completamente feliz, Jungkookie.
Bajaste unos segundos después, cuando yo me colocaba mis zapatos. Estaba listo para salir y acompañarte en esta pequeña aventura como la llamaste. No estabas equivocado, cada momento a tu lado era una aventura sin duda.
Estás vestido con un enorme suéter de lana color negro y por debajo puedo ver que no te molestaste en quitarte la sudadera que traías antes. Una pequeña risa divertida se me escapa y tú me miras con una ceja levantada. Yo me encojo de hombros, como si no me estuviera burlando de la cantidad de ropa que traes puesta.
Me pides que levante mis manos y yo te miro con una ceja levantada, pero igual obedezco. Ahí es cuando me doy cuenta del suéter de lana color blanco que traes en tus manos y que me colocas sin dudarlo dos veces. Ahora parezco un enorme muñeco de nieve, pero no me puede importar menos cuando hace juego con el tuyo.
– Oh – exclamas con una de esas sonrisas que tanto me gusta – Definitivamente te queda mejor que a mí.
Siento mis mejillas arder por tercera vez en la noche y bajo mi mirada totalmente avergonzado. Escuchando una risa divertida de tu parte. Sé que te gusta avergonzarme.
Pero no importa Jungkookie, porque dijiste que se me veía mejor a mí que a ti y eso me hace muy feliz.
Si tan solo supieras cuanto me gustas.
Tomas las llaves del auto y tu billetera. Nos despedimos de tu mamá que nos pide que volvamos rápido y que no olvidemos comprar la más grande y brillante estrella que consigamos.
El viento helado nos golpea sin piedad y tú tomas mi mano para emprender una carrera hasta tu auto. Resbalas al momento que das dos pasos, pero logras mantenerte en pie. Yo no puedo evitar liberar fuertes carcajadas burlándome de ti y tú no puedes evitar que se te contagie mi risa.
Así que ambos entramos al vehículo con enormes sonrisas en nuestros rostros. Los temas de conversación, las risas y una que otra broma no faltaron en todo el camino hasta el centro comercial. Estaba tan feliz que podía explotar.
¿Eres también feliz a mi lado, Jungkookie?
Estacionaste el auto y me retaste a una carrera más hasta dentro del centro comercial. Yo acepté sin dudarlo, abriendo la puerta y dejándote muy atrás cuando ni siquiera habías logrado poner seguro al auto.
Estallo en ruidosa carcajadas al escucharte maldecir y gritar lo tramposo que era. No podía evitarlo, nunca dijiste que debíamos esperar hasta estar fuera del auto para comenzar a correr.
Aunque ya sabía que no tardarías en alcanzarme, pero no me esperé que me abrazaras por la espalda al llegar a mí. Mi corazón se saltó un latido y se atascó en mi garganta al sentir la calidez de tu cuerpo en mi espalda y tu hermosa risa en mi odio. Trago grueso y rio una vez más, haciendo el amago de huir de tus brazos cuando lo menos que quiero es separarme de ti.
¿Por qué tengo que fingir que no te amo, Jungkookie?
Fingir duele mucho.
Tu agarre se vuelve más fuerte hasta el punto de separarme del suelo y llevarme a rastras hasta dentro del edificio. Todos nos miran, pero a ti parece no importarte y a mí mucho menos lo hace.
Me bajas una vez dentro y golpeo tu hombro suavemente con un puchero en mis labios y mis mejillas sonrojadas. Tú solo me dedicas una hermosa sonrisa y aprietas mi nariz entre tus dedos. Sé cuánto te gusta hacerlo, por eso no me molesta en lo más mínimo.
Eres la única persona a la que dejaría hacer eso, Jungkookie.
Nuestros pasos son lentos y nuestros ojos van de un lugar a otro observando con maravilla los hermosos adornos en las vitrinas de las tiendas. La época navideña es una de mis favoritas, tantos colores, tantas hermosas luces parpadeantes y la alegre música resonando en todos los lugares.
Sé que también amas la navidad, lo sé por como tus grandes ojos se iluminan maravillados por las ostentosas decoraciones en blanco, rojo y verde. Ojalá supieras que para mí no hay nada más hermoso que tú.
¿Sabes lo hermoso que eres ante mis ojos, Jungkookie?
– ¡Allí! – exclamas feliz señalando hacía una enorme tienda de artículos navideños.
Yo sonrió y asiento en tu dirección, haciéndote saber que no pudiste escoger un mejor lugar. Me devuelves la sonrisa, sin siquiera saber el efecto que esta tiene en mí y mi corazón se sale de mi cavidad torácica cuando tomas mi mano y comienzas a caminar hasta el establecimiento.
No soy consciente de nada más, no puedo sentir nada más y definitivamente no puedo ver nada más que nuestros dedos entrelazados. En mi rostro está tatuada una boba sonrisa de enamorado, lo sé, pero no puedo evitarlo.
¿Cómo es que aún no te das cuenta de lo que siento por ti, Jungkookie?
¿Por qué no he sido capaz de confesarte mi amor?
Te detienes justo en la entrada de la tienda y yo choco con tu fuerte espalda. Gimo adolorido y desconcertado por tu abrupto detener de tus pasos, hace solo unos segundos caminabas a toda prisa.
– ¿Kook? – pregunto suavemente, pero no respondes y yo comienzo a impacientarme.
Me muevo de un lado a otro, intentando ver más allá de tu amplia espalda. Tú no te mueves y mi curiosidad incrementa con los segundos.
La calidez de tu mano abandona la mía y mi corazón se estruja al verte caminar lejos de mí, sin mirar atrás y sin llevarme con él.
Muerdo mi labio inferior, no sé qué te hace actuar de esa manera, pero sigo tus pasos tal perrito siguiendo a su dueño.
Cuando te detiene nuevamente, me coloco a tu lado, pero todavía así no me miras, ni cuando mis ojos están fijos en tu rostro.
Mi ceño se frunce cuando soy capaz de notar el brillo en tus ojos y un frío helado recorre mi cuerpo. Respiro profundo y aprieto mis puños antes de seguir la dirección de tu mirada.
Entonces la veo.
Ella, Lisa, la única chica de la que has estado enamorado por años. La única persona que hace brillar tus ojos más que las estrellas del cielo en una hermosa noche.
Ella es la única que te tiene hipnotizado mientras yo muero por dentro al saber que nunca me amarás como yo te amo a ti.
Mi corazón duele al ver que le dedicas tu más grande sonrisa cuando ella nota nuestra presencia. Estoy tentado a huir del lugar cuando la veo acercarse a nosotros contoneando sus caderas, pero decido no hacerlo, no tengo derecho cuando no eres consciente de mis sentimientos por ti.
– Jungkookie ~ – dice al llegar a nosotros y te dedica una de sus características sonrisa y yo muerdo fuertemente mi labio inferior, desviando la mirada de tu rostro enamorado.
Doy dos pasos hacia atrás, me siento como un mal tercio. Mi pecho se estruja cuando ella te abraza y tú le correspondes. Mis lágrimas quieren salir libres, pero las retengo en su lugar. Ya soy experto en ello.
¿Puedes notar cómo tiemblo de frío, Jungkookie?
Por favor, abrázame a mí.
No puedo evitar rodar los ojos cuando ella comienza a hablar sobre los planes que tenía para navidad. Mis ojos saltan entre sus manos jugando con su cabello hasta tus ojos brillantes puestos en sus labios rojos.
Ella lo nota y yo también. Tienes ganas de besarla y mi garganta se cierra a un grito desgarrador.
A veces he deseado ser ella, he deseado que sea yo a quien mires de esa manera, que sea yo la persona que te gusta, que sea yo al que desees besar.
Pero ¿Por qué me besarías? No soy ni la mitad de bonito que ella.
Aún así, es mi deseo en cada cumpleaños, ni deseo de cada navidad, mi deseo de cada año nuevo.
¿No puedes ver cómo me rompo con cada segundo que estás con ella?
¿No puedes darte cuenta cuánto duele mi corazón al darse cuenta que jamás me mirarás de la manera en la que la miras a ella?
El tren de mis pensamientos se detiene cuando a mis oídos llega tu propuesta de llevarla hasta su casa. Ella te agradece con una linda sonrisa y acepta gustosa.
No la culpo, yo también acepté sin dudarlo cuando me invitaste a venir contigo.
Pero ahora parece que te has olvidado de mí.
Duele, Jungkookie.
No sabes cuánto me duele.
Compramos la estrella que vinimos a buscar. Había escogido una muy grande y traslúcida que era capaz de brillar en muchos colores distintos, pero escogiste la que a ella le gustó.
Está bien, eso puedo soportarlo.
Lo que no puedo soportar es como sostienes su delicada mano mientras como hace minutos atrás sostenías la mía.
¿Por qué no puedes amarme, Jungkookie?
¿Por qué la quieres a ella y no a mí?
No puedo culparte, tampoco puedo enojarme. Ni siquiera puedo odiarla, cuando es tan hermosa como un ángel. Más hermosa que yo.
Camino detrás de ustedes, apretando mis puños contra la bolsa que nos entregaron en la tienda y que contiene la estrella para tu mamá.
Intento mirar a otro lado, pero mis ojos siguen clavados en sus manos unidas. Las lágrimas intentan salir nuevamente, pero hábilmente las retengo.
Estoy tan acostumbrado a esto.
Acostumbrado a que no me ames, Jungkookie.
Acostumbrado a que tu amor sea sólo para ella.
Incluso ahora mi asiento es ocupado por ella, el lugar a tu lado dentro del vehículo. Soy olvidado en el asiento trasero, siendo testigo de las sonrisas y miradas enamoradas que ambos se dedican todo el camino. Siendo oyente de sus conversaciones sin sentido, pero que a ambos los hace feliz. Siendo nada más que un mal tercio en esta situación.
Desearía ser ella.
No quiero compartirte, Jungkookie.
Aunque no puedes compartir algo que ni siquiera es tuyo.
El camino se me hace eterno aunque su casa no estaba más que a 10 minutos del centro comercial. Ella se despide de mí con una sonrisa auténtica, mientras que yo solo logro torcer una mueca que intenta ser una curvatura hacia arriba.
Las ganas de pasarme al asiento delantero me invaden, pero las bloqueo inmediatamente. Ya no tiene sentido, mis ánimos están por el piso.
Me obligo a no mirar como la acompañas hasta la puerta de su casa, pero una vez más me fue imposible.
¿Por qué a mi corazón le encanta sufrir Jungkookie?
Un sollozo lastimero se me escapa al verte desprenderte de tu suéter a juego con el mío y colocándoselo s la chica que te gusta. Así como hiciste conmigo antes de salir de casa.
Dijiste que se me veía mejor a mí, pero supongo que te gusta más como se le ve a tu chica.
Deseo una vez más ser ella.
Mis lágrimas corren libremente por mí rostro, empapandolo por completo. Abrazo aún más la bolsa que contiene la estrella, en un vago intento de aferrarme a algo.
¿Sabes el daño que me haces, Jungkookie?
Tus labios se unen a los de ella en el beso suave que tantas noches he soñado y anhelado tener contra mis labios. Mi corazón se rompe y mis esperanzas se marchitan.
Porque nunca me amarás como yo lo hago.
Porque eres heterosexual y tienes a la más linda chica a tu lado.
Porque soy solo tu mejor amigo de la infancia.
Porque soy yo el único que está enamorado de ti.
Entre sollozos y con los ojos cerrados le pido el mismo deseo a la estrella entre mis brazos.
Deseo ser ella...









sube parte extra
porfiss
Hay mi corazoncitoo!!!💔😭😭🤧