FIVE RULES - KOOKMIN (+18) - MINI FIC

Sinopsis

Taehyung estableció cinco reglas para evitar que Jungkook volviera a sufrir por culpa de un cliente. El rubio creía que las reglas eran pan comido para él hasta que llegó el día que conoció a Park Jimin. "Recuerda las reglas Kookie; 1. No hay besos 2. No dar el número personal 3. No decir el nombre real 4. No citas y la más importante... 5. No enamorarse" - Kookmin (+18) - Lee bajo tu propia responsabilidad.

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
Ivo ♡
Estado:
Completado
Capítulos:
3
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

-Joder....que bien te sientes eh.- gimió.- Tan apretado, no quiero soltarte.- besó la nuca del cuerpo ajeno recibiendo unos soniditos guturales en respuesta.

-Me vale una mierda si... ¡ah!.... sí te vas a casar el día de hoy... tú-tú siempre serás mío.-

El pelinegro se salió de los adentros de su amante para voltearlo y dejarle un beso sucio en los labios antes de usar sus manos para abrir sus piernas nuevamente e introducirse en él con rudeza.

-Que posesivo.- soltó una risita antes de ser jalado por aquel chico y juntar sus labios en un húmedo beso.

Estaban tan entrados en sus acciones que no escucharon cuando la puerta fue abierta y sólo se detuvieron porque un ruido de exaltación los interrumpió.

-¿¡Qué mierda significa esto!?.-

Eunwoo y Taemin se separaron rápidamente observando con terror a la figura que estaba frente a ellos. Subieron sus pantalones rápidamente e intentaron acomodar sus camisas y sacos ante la mirada horrorizada del castaño, sabían que estaban jodidos y que no había escapatoria. Retrocedieron un par de pasos cuando aquel joven se acercaba a ellos con su corazón latiendo fuertemente por la furia y decepción y sin pensarlo dos veces, le soltó una cachetada a Eunwoo que resonó en toda la habitación.

-¡Eres un hijo de perra, Eunwoo!.- gritó el castaño y le propinó otra cachetada antes de decir algo más, su voz y sus labios temblaban.- ¡Maldito!, ¿¡por qué!?.- mordió su labio aguantando las ganas de llorar.- ¡Hoy es nuestra boda!- Eunwoo se tomó la mejilla sobando un poco la marca roja que le habían dejado.

El castaño sacudía su cabeza apartando su mirada del hombre con el que se iba a casar y comenzó a sentir una sensación de asco invadiendo el cuerpo, provocando que las lágrimas cayeran.

Taemin observaba la escena con una ceja alzada, tarde o temprano esto iba a suceder y estaba agradecido por ello porque eso significaba que Eunwoo estaría libre muy pronto y sería completamente suyo. Odiaba ser el segundo.

-Jimin... Jimin, amor.- trató de acercarse a su prometido.- Déjame explicarte, no es lo que...

-¡Cállate! No me vas a tratar de estúpido y ni intentes manipularme porque ¡yo sé lo que vieron mis ojos! ¡No lo puedes negar!.- soltó gritando con la respiración agitada.

Eunwoo soltó un suspiro sintiéndose culpable y queriendo regresar el tiempo para evitar la situación a la que estaban enfrentándose.

Jimin y Eunwoo se casarían el día de hoy luego de vivir un noviazgo de dos años en los que todo parecía perfecto entre la pareja, pero era un completo secreto, o al menos hasta ese momento, que el pelinegro engañaba a Jimin con su primo Taemin desde hace un año.

Eunwoo sentía que su relación con Jimin era un poco monótona y carente de aventuras así que creyó que sería buena idea experimentar cosas nuevas y le sugirió a Jimin comenzar una relación abierta y por supuesto el castaño se negó, estuvo tan molesto con aquella idea que la pareja duró separada quince días hasta que Eunwoo tomó la decisión de que tal vez, estar con su novio, era más que suficiente así que trató de alejar esos pensamientos, claramente no duró mucho debido a que no pudo resistirse cuando conoció a Taemin en una reunión familiar y ambos sintieron una increíble atracción pero claro, Eunwoo seguía amando a Jimin.

¿Qué clase de amor era ese?

Sus encuentros sexuales con Taemin aumentaron luego de que Jimin le propusiera matrimonio a Eunwoo, por alguna razón, Taemin se encontraba muy posesivo desde aquel momento, pero el pelinegro no se quejaba, le encantaba ver a su amante actuando de forma celosa, en especial en el sexo.

Después de un corto periodo de tiempo, el día de su boda llegó, Eunwoo y Jimin habían rentado cuartos separados en este hotel debido a la cercanía con el salón de eventos donde se llevaría a cabo la boda, pero al final del día, Jimin decidió arreglarse en la misma habitación dejando la otra para guardar sus pertenencias mientras se encontraba en su celebración.

Jimin salió un momento a recepción para revisar unos pendientes con las flores del salón acompañado de su madre, toda la familia también se encontraban ahí así que Taemin aprovechó la ausencia del castaño y entró a la habitación, fue en ese lugar donde lo sedujo sugiriéndole aquella acción sucia terminando en donde se encontraban ahora.

-Y tú...- señaló a su primo y este infló su pecho con superioridad.- Eres una puta zorra. No me importa si esto afecta nuestra familia ¡no te quiero volver a ver en mi vida! ¡Jódete!- escupió con rabia.

- Quién me va a joder, primito, será Eunwoo. El nunca fue tuyo.- tomó la barbilla ajena con un dedo haciendo a Jimin enfurecer aún más con las lágrimas desbordándose sobre su rostro.

El tiempo de inicio de la boda se acercaba más y más y al notar la ausencia de los novios, los padres de Eunwoo y Jimin no tardaron en ir a buscarlos y encontrarse con aquellos tres chicos en la habitación.

Hoseok, el mejor amigo de Jimin, también llegó al lugar con los mencionados y no dudo en acercarse cuando vio al menor llorando y temblando, sosteniéndolo de sus hombros con un rostro preocupado.

Los padres de Eunwoo preguntaban una y otra vez que era lo que estaba ocurriendo a lo que Jimin explicó la vergonzosa situación que había tenido que observar y Eunwoo quería que la tierra se lo tragara en ese instante.

El padre de Eunwoo le propinó una bofetada a su hijo y a Taemin cuando escuchó lo que el pelinegro había hecho, claramente avergonzado por esas acciones.

Jimin no quería estar más en esa habitación, no quería ver a nadie, ni siquiera quería saber de sí mismo así que ordenó a gritos que la boda se tenía que cancelar y salió a pasos agigantados seguido por Hoseok.

- ¡Jiminnie! ¡Detente! No puedes cancelar la boda así.-

Jimin se detuvo en seco al escuchar la voz de su madre.

-¿Qué van a pensar los invitados de qué cancelaste la boda? ¿Acaso no piensas en la vergüenza que pasará tu madre al explicar todo? ¡Mis amigas se burlarán de mi!.- explicó sonando un poco desesperada.

Jimin no podía creer lo que estaba escuchando, sacudió su cabeza e ignoró completamente las súplicas de su madre para continuar avanzando.

Sin importar que, Park Jimin nunca perdonaría una infidelidad.

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El rubio salió del baño vistiendo unas nuevas prendas, se acercó a la cama y comenzó a guardar todas sus cosas dentro de su mochila sintiendo la mirada del hombre que yacía en la cama con una copa de vino en su mano.

-Estuviste excelente.- suspiró y mordió sus labios pero el rubio ni se inmutó al escuchar esas palabras, estaba acostumbrado a ese tipo de halagos.- Eres definitivamente mi favorito y el mejor con el que he estado.-

Le regaló una sonrisa antes de levantarse, su cuerpo desnudo se dio a relucir haciendo que el rubio hiciera una mueca disgustado. El hombre se puso una bata y se acercó a la mesa que se encontraba en una esquina del cuarto, sacando así su billetera y tomando unos cuantos billetes para podérselos entregar al rubio.

Mientras el hombre revisaba su billetera, Jungkook pudo observar una foto de aquel hombre con una mujer y una niña y no pudo evitar la mueca que formó con su boca.

Vaya mierda.

Los billetes fueron entregados y el rubio los contó para estar seguro que la cantidad había sido correcta. Al confirmarlo, se colocó la mochila en la espalda y caminó hacia la puerta ignorando los labios de pato que estaba haciendo el señor esperando por un beso.

-¿Me dirás tu nombre al menos?.- preguntó.

Jungkook lo pensó un segundo.

-Claro, me llamo Seojoon.- mintió antes de salir por la puerta.

El rubio comenzó a caminar sobre los pasillos del hotel y saludaba amablemente a las mucamas que iban pasando a su costado, cuando se dio la vuelta para dirigirse al elevador pudo observar una habitación abierta con muchas personas discutiendo.

Alzó sus cejas cuando vio a un chico pelinegro de espaldas exaltado y reclamando algo, pudo jurar que escuchó un “Esta maldita boda se cancela”, formó con sus labios una boquita de pato y alzó los hombros desinteresadamente.

Luego de unos minutos, llegó a su departamento y fue directamente a la cocina a tomar una cerveza de la nevera, la abrió y comenzó a beberla disfrutando del sabor paseándose por su boca y garganta.

-Kookie, ¿eres tú?.- preguntó una voz proveniente de la sala.

- Ujumm.- confirmó tomando otro trago de su bebida.

Dejó la botella y se dirigió a la sala para observar la imagen ante sus ojos con disgusto y lanzándole una mirada de odio al chico presente.

-¿Qué? ¿Acaso nunca habías visto a alguien cortarse las uñas de los pies?.-

Rodó los ojos. - Mierda si, pero en la sala no, Taehyung.-

-“In li sili ni, Tiehyung”.- soltó burlonamente.- No tengo algo contagioso si eso te preocupa. Limpiaré todo cuando termine.

Y con eso, Jungkook bufó y se sentó en la sala observando a su amigo, el peliazul no tardó en preguntarle como le había ido en el trabajo a lo que el rubio sólo hizo una expresión aburrida explicando que definitivamente había mejores clientes que aquel señor y lo molesto que era saber que gran parte de sus clientes eran casados. Jungkook odiaba la infidelidad y de cierta manera se sentía cómplice de esos engaños, pero Taehyung le recordaba que sólo era trabajo y que sin el, no podría pagar los medicamentos de su madre.

Cuando el peliazul terminó y limpió todo su desorden en la sala mientras Jungkook jugaba video juegos en su Switch, la pantalla del teléfono que utiliza para sus servicios se iluminó y vio que le llegó un mensaje pidiendo un servicio al mismo hotel que Jungkook había ido hace unas horas.

Un ruido pensativo salió de su garganta y puso su celular en la barbilla por unos segundos.

-¿Qué pasa?.- preguntó Jungkook poniéndole pausa al juego.

-Me acaban de requerir para un servicio- Miró nuevamente el mensaje.- Se trata de un hombre y tal parece es urgente... vaya.

-¿Y cuál es el problema?

-Qué hoy es el cumpleaños de la abuela, Kookie. Le prometí a mamá que no iba a faltar....- una lamparita se prendió en la cabeza de Taehyung.- A... menos...que... tu....me...ayudes.- dijo con una sonrisa acercándose pasito a pasito a su amigo.

- No. Vete a la mierda.- soltó Jungkook tajante regresando la atención a su juego.-

Taehyung frunció el entrecejo y caminó hasta su amigo para quitarle el Switch ignorando las quejas y maldiciones de este.

-Soy tu amigo, compañero de departamento y confidente. Me tienes que apoyarrrrr, por favor.- hizo un puchero y junto sus manos en forma de oración.

- Ya te dije que no, estoy cansado y quiero tener el resto del día libre. Déjame en paz.-

Taehyung alzó la ceja y se cruzó de brazos.

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-Estúpido Taehyung.-

Jungkook caminaba sobre los pasillos del hotel que ya había visitado ese mismo día para encontrarse con el chico que solicitó los servicios de Taehyung.

Estaba molesto por la forma en que su amigo lo manipuló para hacer que lograra cubrirlo, argumentando que su abuela se pondría muy triste sino lo veía y que su mamá se enojaría tanto que le dejaría de enviar los mochis que tanto disfruta Jungkook.

El rubio arrastraba los pies porque realmente no tenía energía para ir a una habitación y pasar las próximas dos horas follando a un extraño, ni siquiera estaba seguro que su polla podría ponerse dura de lo cansado que estaba.

Pudo escuchar la melodía de su celular personal y lo sacó de los bolsillos de su pantalón para observar el mensaje que Taehyung le había mandado.

“Recuerda las reglas, Kookie:

1. No hay besos.

2. No dar el número personal.

3. No decir el nombre real.

4. No citas.

Y lo más importante...

5. No enamorarse.”

Jungkook no contestó el mensaje de su amigo, a pesar de que esas reglas ya las conocía desde hace mucho, Taehyung siempre se las recordaba y es que hubo una ocasión en la que el rubio rompió cada una de ellas.

Fue la primera vez de Jungkook como acompañante y su primera vez teniendo sexo con un hombre. Ese día había perdido su trabajo como pintor en una galería a pesar de que rogó mil veces para poderse quedar, sin éxito. Tenía muchas deudas y su madre había sido diagnosticada con cáncer así que debía comenzar el tratamiento lo antes posible por lo que realmente necesitaba el dinero.

Mientras caminaba por las calles sintiéndose completamente perdido pudo percatarse que un hombre estaba obligando a un chico a ingresar a un carro, llamándolo puta y zorra. Jungkook no dudo en ayudar a aquel peliazul y este le agradeció diciéndole que podía pedir lo que quisiera; el rubio ante su desesperación le pidió dinero, pero Taehyung se negó porque su situación económica no era la mejor en ese entonces.

Al ver a Jungkook decepcionado y desesperado, le sugirió quedarse con él y comenzar a “trabajar” resolviendo sólo algunas preguntas que el rubio tenía ante aquella estrafalaria forma de empleo.

Jungkook cometió muchos errores con su primer cliente arrastrándose a sí mismo y a su corazón a uno de los dolores más grandes del mundo; el amor no correspondido.

El rubio sufrió mucho a causa de eso, por consiguiente, Taehyung estableció una serie de reglas para que eso no volviera a ocurrir y Jungkook se juró así mismo que nunca las volvería a romper.

No iba a sufrir de amor nuevamente.

Luego de caminar unos cuantos pasos más, Jungkook se detuvo en la habitación donde se supone, estaría la persona que había pedido el servicio, tocó tres veces y no tardó en recibir respuesta.

Un joven pelirrojo con una alegre sonrisa le abrió la puerta.

-¿Eres Big Dick Cooky?.- preguntó curioso.

¿Big Dick Cooky?

Jungkook volteó los ojos en su mente.

Taehyung, hijo de perra.

Al no recibir una respuesta, el pelirrojo preguntó de nuevo haciendo que Jungkook dejara a un lado sus pensamientos de querer ahorcar a Taehyung por haberle inventado ese nombre tan ridículo. Asintió dos veces con su cabeza y el chico lo dejó pasar.

Entró a la habitación y observó a un hombre de estatura baja de espaldas con una copa de vino en su mano, observando la ventana del cuarto. Llevaba puesto un smoking negro, bastante elegante para su gusto. Jungkook alzó un poco sus brazos cuando el pelirrojo se quedó viéndolo esperando que su amigo volteara a recibir a su acompañante.

-¿Y bien?.- preguntó Jungkook confundido.

- Lo siento... soy quién mandó el mensaje pero mi amigo es quién necesita de tus servicios, será mejor que yo me vaya ¿verdad Jimin?.- apretó sus dientes nervioso esperando que su amigo reaccionara y recibiera al invitado.

Pero Jimin no contestó, simplemente dio otro sorbo a su bebida.

Hoseok se despidió con su mano y señalándole al rubio la cajita de condones que estaba en la mesita de noche. Jungkook no hizo expresión alguna, sólo decidió avanzar un poco más adentro del lugar cuando el pelirrojo cerró la puerta.

El rubio comenzó a caminar por la habitación observando la cama, unas maletas cerradas, unos adornos y un jarrón de flores en el suelo. Se acercó y agachándose, tomó una pequeña tarjeta que estaba encajada entre las flores y la leyó.

“Eunwoo & Jimin – Marido y Marido”

Jungkook alzaba su ceja mientras pensaba que este cliente no era más que otro infiel.

Que pesadilla.

-Puedes dejar tus cosas en la silla, no importa.- soltó el castaño aún viendo hacia la ventana.

Jungkook la posó en donde aquel joven bajito le había dicho para luego quitarse su sudadera esperando por las peticiones del chico para follarlo, tener su dinero e irse a descansar.

Al esperar unos cuantos minutos en aquella habitación silenciosa, Jungkook se desesperó por la falta de movimientos del castaño y comenzó a hablar, molesto.

-Bien, vine aquí porque me dijeron que requerían servicios, pero usted sólo se ha quedado ahí parado desde que llegué. No sé que busca o que quiere pero nosotros no podemos gastar nuestro tiempo fingiendo ser una estatua que adorna las habitaciones de hoteles.- soltó cruzado de brazos.

Esperó una respuesta, pero sólo vio que el cuerpo del chico se tensó un poco y dejó la copa de vino en la mesa de vidrio que estaba a un lado de él.

Soltó un soplido molesto y prometió que le reclamaría a Taehyung por la clase de cliente que le tocó, caminó hacia la puerta dispuesto a irse y escuchó unas pisadas que lo seguían, volteó hacia la persona que se estaba acercando a él y antes de siquiera poder pronunciar una palabra, el castaño se lanzó a sus brazos posándolos en el cuello ajeno y comenzó a besarlo desesperadamente.

Jungkook se sorprendió ante la repentina acción, tenía los ojos abiertos como platos y no estaba correspondiendo al inquieto beso que le estaban proporcionando.

Jimin se quejó un poco haciendo un ruido con su garganta y se separó del beso mirando al rostro ajeno con lágrimas en los ojos.

-¿Qué pasa?.- preguntó preocupado.- ¿Hice algo malo?.-

El chico tenía la nariz roja y la mirada cansada, pareciera que estuvo llorando por mucho tiempo y Jungkook sintió algo en su pecho, el chico frente a él era un ángel. Jungkook nunca había visto a alguien tan hermoso y por lo que escuchó, ese ángel se llamaba Jimin...

Jimin se mordía el labio esperando una respuesta, pensando que tal vez el hombre se quedó así porque no le había gustado el beso y antes de que volviera a hablar, el rubio le tomó la nuca acercándolo una vez más a sus labios, fundiéndose nuevamente y comenzando un baile sensual con sus lenguas, esta vez, el rubio abrazó por la cintura al joven acercándolo lo suficiente a su cuerpo recibiendo un pequeño jadeo de parte del más bajo, movieron sus cabezas cambiando la posición del beso por unos segundos antes de separarse soltando un leve chasquido con sus labios. Jungkook abrió los ojos y bajó un poco la mirada, encontrándose con esos lindos ojos y en su mente sonó una alarma.

Ante eso, Jungkook supo que la primera regla había sido rota.

1. No hay besos.

Jimin comenzó a hablar.

-Hazme olvidar, por favor.-

Bajó su mirada, encontrando sus zapatos y moviéndolos como si estuviera buscando las palabras, su voz era apenas un hilito.

-Quítalo... lo odio, lo odio tanto, quítamelo de encima por favor.- rogó.

Jungkook no entendía muy bien a que se refería con eso, pero el rostro afligido del castaño le hizo hacer una mueca.

Jimin de pronto se alejó del agarre del más alto y comenzó a negar con la cabeza repetidas veces, caminó en la habitación hasta sentarse en el sofá que estaba a un lado de la puerta y comenzó a llorar.

Esto era lo más raro que alguna vez Jungkook había experimentado, nunca le había tocado que un cliente llorara y realmente no sabía cómo actuar.

-En la mesita de noche del lado izquierdo está mi billetera, ahí puedes encontrar algo de dinero. Tómalo y puedes marcharte.- dijo Jimin mirando hacia la alfombra en el suelo, con las lágrimas deslizándose por su nariz.- Lamento haberte quitado tu tiempo.- Alzó sus ojos para encontrarse con los de Jungkook.

En otras circunstancias, Jungkook habría tomado el dinero y se hubiera largado pero esta vez, no quería irse.

Se acercó despacio al castaño y se puso en cuclillas, levantó el rostro del más bajo con su mano y lo inspeccionó.

-¿Estás bien?.- quiso preguntar.-

La acción hizo que Jimin soltara unos pequeños hipos y negara con la cabeza.

El rubio rascó su cabeza, se sentía mal por la imagen que estaba frente de él. No iba a dejarlo así. No quería dejarlo así.

Quería...

Él quería...

¿Jeon que carajos quieres?

Sacudió esos pensamientos intrusivos de su cabeza, él solo venía aquí a trabajar. Creyó que lo mejor que podía hacer era marcharse, soltó el rostro del castaño y se levantó de su posición buscando su mochila y sudadera con la vista, pero regresó su mirada al castaño una vez que volvió a hablar.

-Hoy era mi boda.- comenzó a platicar mordiéndose el labio.- Me iba a casar con quien yo creía que era el amor de mi vida.- bufó quitándose unas lágrimas de encima.- Pero lo encontré teniendo relaciones con mi primo.-

Jungkook alzó ambas cejas, sorprendido y disgustado por el relato que el joven estaba dando.

No porque le incomodara saber aquellos asuntos personales del muchacho.

Sino porque no lo quería ver llorar.

Jimin soltó una risa amarga y se levantó del sofá.

-Qué patético soy ¿verdad?.- suspiró.- Lo único que quería era casarme y llegar hasta esta habitación con mi marido y disfrutarla. Quería que me hiciera suyo pero... ahora la idea de tenerlo cerca me da mucho asco. Lo odio...- dio una pausa antes de continuar.- Casarme y tener mi noche de bodas era mi sueño... y él lo arruinó.-

Jungkook se quedaba observando al joven frente a él procesando la información que recibió, Jimin había sido engañado en el día de su boda por su pareja, que situación de mierda, ¿por qué carajos existen los infieles?

El rubio creía que el ex novio de ese chico seguramente era el idiota más grande del universo porque Jimin era precioso, podía observar sus facciones perfectas, su piel se notaba tan suave y cremosa, sus labios carnosos estaban brillosos, deliciosos y listos para ser mordidos, los ojos del chico expresaban mucha tristeza, pero aún así le parecieron hermosos a Jungkook.

Mientras Jimin terminaba de limpiar sus lágrimas, el rubio se alejó de él y Jimin lo observó un poco decepcionado a pesar de ser él quien le sugirió marcharse.

¿Cómo ese hombre guapo y fornido iba a quedarse después de escuchar su lamentable historia?

Soltó un suspiro y decidió que lo mejor sería llamar a Hoseok para irse con él y ver unas películas y comprar helado, no fue hasta que se percató de que Jungkook solo había ido a sacar un condón de la caja que estaba en la mesita, dejándolo afuera.

-Hoy si vas a celebrar tu noche de bodas.- le tomó la mano y lo levantó del sillón jalándolo hacia él, Jimin se estremeció al sentir aquel torso rozando su camisa.- Pero sólo seremos tú y yo. Nada más.- el rubio bajo sus manos hasta posarlas en el trasero del chico sintiendo lo respingadas que eran.

Ante la acción, Jimin soltó un pequeño chillido disfrutando del agarre, pero aún confundido.

Jungkook lo notó y no tardó en explicarse.-

-Hoy te olvidarás de todo, te olvidarás de él, vamos a jugar mucho y te divertirás, ahora pensarás que yo soy tu marido y estamos juntos. Él no te va a quitar tu sueño Jimin, yo me encargaré de todo y hoy te daré el mejor sexo de tu puta vida.-

Jimin dejó de lado aquella tristeza y sonrió.

Al parecer aquel servicio le iba a gustar más de lo que imaginó.

- Entonces...- se mordió el labio.- Debería comenzar a llamarte ¿marido?.- se separó del rubio solamente para tomar su muñeca y llevarlo hacia la cama.

- Ujum... no suena mal.-

Jimin se sentía como un adolescente mientras la emoción recorría su espalda, ¿Dónde dejó la tristeza de hace unos minutos?

Bah, no importa.

Quiso bromear un poco así que empujó los hombros de Jungkook para que cayera sobre la cama y se subió a su regazo acomodándose a horcajadas.- Sí vamos a comenzar un juego de roles.... ¿Qué más te gusta? ¿Quieres que te llame profesor? ¿Me estoy portando bien, señor? ¿Qué quieres?.- su voz era suave y gutural.

- Sólo quiero follarte.- respondió honestamente con voz rasposa.

Jimin dejó que Jungkook le quitara el saco y deslizara una de sus manos por debajo de su camisa, rozando la piel suave y desnuda de su espalda. El contacto visual que estaban teniendo era el de un imán muy poderoso, se acercaron un poco juntando sus frentes, el rubio abrió un poco sus labios y los rozó con los de Jimin, haciendo que sintiera una punzada en su espalda baja.

El rubio comenzó a desabrochar los botones de la camisa ajena y cuando vio el pecho del menor no dudo en llevar su lengua a uno de los pezones de Jimin.

- Mmmm....-

- ¿A mi marido le gusta que le chupen los pezones?.- preguntó realizando dicha acción nuevamente haciendo que Jimin soltara un gemido agudo y echará su cabeza hacía atrás.-

- Me-me encanta... Bésame, por favor.-

Y Jungkook no dudó en estrechar sus labios. Jimin le devolvió el beso ansiosamente, sus labios se sentían resbaladizos conforme sus lenguas comenzaron a bailar con ganas, Jungkook sintió que el pene de su cliente se endurecía cuando comenzó a rozarse lentamente sobre él y joder, él también sentía que estaba creciendo más y más.

Jungkook agarró bien las caderas de Jimin y lo acostó en la cama, sin separarse del beso, retiró su camisa y continuó con sus pantalones dándole fuertes tirones. Jimin soltó una risita en medio del beso sabiendo que la acción estaba siendo difícil porque sus labios seguían unidos así que se separó y ayudó a que los pantalones fueran totalmente apartados.

Jimin era más ancho de lo que Jungkook imaginó, con ropa, el cuerpo del menor parecía muy débil, pero en realidad, tenía hombros definidos, pecho levemente trabajado y una cintura pequeña que le daba un aspecto muy sensual.

Jimin debajo de él era la visión más hermosa que cualquier otra cosa en el mundo, su piel era suave y blanquecina a excepción del suave color de sus pezones.

- ¿Por qué me miras tanto?.- preguntó el menor sintiéndose tímido.-

Jungkook retiró los boxers de Jimin, su polla larga yaciendo en su vientre por la dureza.

- ¿Cómo no podría mirarte?.- se mordió los labios. -Mierda, quiero devorarte... quiero hacerte mío. Quiero que nunca olvides que tu marido soy yo y esta es nuestra noche.

Jungkook podía ver la forma en que Jimin se sonrojaba y no tardó mucho en comenzar a besar la garganta del castaño, arrastrando suaves besos hasta el cuello, comenzó a succionar lo suficiente hasta escuchar aquellos pequeños jadeos y no detuvo ahí, el rubio realizó todo un recorrido hasta llegar a su ombligo dando lengüetazos.

- Se siente...mmmph... se siente muy bien.- murmuró Jimin en voz baja. Jungkook sonrió y regresó sus labios a uno de sus pezones, chupando con fuerza haciendo que toda la espalda de Jimin se arqueara sobre la cama.

- Te lo mereces... te mereces esto y más.-

El mayor comenzó a arrastrar sus dedos por la curva de las costillas de Jimin deteniéndose cuando llegó a su vientre, sostuvo la polla enrojecida y dura de su cliente y comenzó a acariciar la base.

- ¿Quieres saber algo?.- preguntó Jungkook mirando el cuerpo de Jimin estremecerse ante su toque, esperando que este abriera sus ojos, su cara estaba arrugada ligeramente disfrutando de las caricias en su pene.-

- Cla-claro.- dijo Jimin, sin aliento, distraído.

- Yo nunca lo hago igual.- comenzó a bombear, aumentando los movimientos de su mano en cada segundo.-

-¿Ah?

- Quiero follarte contra la ventana de la habitación.- Afirmó.- Quién sabe, tal vez algún curioso mire hacia arriba y vea como te jodo el culo.-

Y con eso, tomó la polla de Jimin en su boca y succionó.

- Mmm... jo-der.-

Jungkook comenzó a lamber el tronco de Jimin como si de una paleta se tratase, disfrutando del sabor ajeno. Jungkook se permitió hacer unos ruiditos en su garganta mientras lo engullía completamente haciendo que Jimin empujara sus caderas, follando su boca.

- Ah.. ah... ah... que rico me... me la chupas.-

El mayor se colocó ahora sobre el cuerpo del castaño y acunó sus bolas para que su lengua realizará un masaje obsceno. El cuerpo de Jimin se tensó cuando sintió unos dedos acercarse a su entrada haciendo leves círculos alrededor.

- Mmm me pregunto qué tal responderás a mis dedos.-

Al terminar de pronunciar esa frase, introdujo sus dedos en el orificio haciendo gritar a Jimin por la repentina invasión, sintiendo un poco de ardor debido a que Jungkook no había puesto siquiera saliva en sus dígitos.

- Mmmph... me dolió, idiota.- se quejó.

Jungkook lamía ahora el pre-semen de la punta de la polla de Jimin haciendo que este tomara las sabanas entre sus manos comenzándose a retorcer del placer.

El rubio tenía dos dedos dentro de Jimin ahora y trabajaba su entrada lentamente, empujando y arrastrando, su polla comenzaba a molestar debido a lo dura que estaba.

Jungkook se alejó repentinamente y dejó caer un beso en el hueso de la cadera de Jimin, este se sentó y agarró la cara de Jungkook tratando de acercarlo para besarlo con fuerza. Lamió su boca y Jungkook se estremeció, sintiendo a su estómago contraerse en exceso por lo excitado que estaba.

- Por favor, te necesito dentro de mi....- rogó Jimin.

Jungkook resistió las ganas de besarlo y meterse entre las piernas del castaño de una puta vez para ir por el condón que había dejado, retiró todas las prendas de encima y se comenzó a masturbar cerrando sus ojos antes de colocarse el condón.

- Santa... mierda.-

Jimin al ver el cuerpo totalmente desnudo del rubio quiso venirse inmediatamente, no traía ropa interior, simplemente unos pantalones holgados y el hecho de haberlo visto bajar aquella prenda y mostrar su enorme polla mientras se daba placer así mismo lo ponía en un estado de desesperación inhumana.

Jungkook soltó su polla y miró con deseo a Jimin.- Te dije que te quería follar contra la ventana.-

Una vez que tenía el condón puesto, se acercó a levantar a Jimin de la cama, besándolo de forma vulgar en los labios una vez más antes de voltearlo y rozarse un poco contra su trasero antes de caminar hacia la ventana que estaba en la habitación.

- Joder... estás, ah, estás demasiado duro.- gime Jimin ante la acción.

Al llegar a la ventana, Jungkook acarició la columna del castaño y dejó suaves besos en el lugar antes de tomarlo por la cintura.

- Eres precioso y en esta posición ufff... te joderé completamente, bebé.-

Jimin soltó un jadeo, se inclinó un poco y estiró su mano hacia atrás, agarrando la polla de Jungkook y moviéndola hasta que la cabeza hinchada comenzó a deslizarse entre sus mejillas, empujando su agujero.

Jungkook se mordió el labio al sentir ese anillo de músculos envolviéndolo, soltó un gemido largo que hizo estremecer a Jimin por lo sexy que había sonado.

Jungkook mantuvo fuertemente el agarre alrededor de la cintura ajena, evitando que sus caderas se muevan hacia adelante, quería hacerlo rudo ya, pero sabía que Jimin había tenido poca preparación.

Cuando estuvo completamente adentro y escuchó el cambio en la respiración de Jimin comenzó a dar estocadas suaves. Los gemidos de Jimin se volvían cada vez más entrecortados e inestables de acuerdo a las estocadas.

-¿Y bien, bebé?.- preguntó Jungkook, besando la parte de atrás del hombro de Jimin.

- Mmhmm.- Jimin tarareaba antes de continuar.- Ya no...ohh....- gimió. Ya no lo quiero suave... ah, por favor. Fóllame duro.- concluyó moviendo sus caderas hacía atrás haciendo que su trasero chocara con la pelvis del mayor.

- ¿Mi marido lo quiere duro eh?.- comenzó a dar estocadas más fuertes.- Tus deseos son órdenes.-

Jimin al sentir el aumentó en las estocadas, levantó un brazo para hacerlo llegar hasta atrás del cuello de Jungkook, arqueando su espalda mientras recibía las estocadas duras de su acompañante, sintiéndose lleno.

- Ummm... ah. Que bien te sientes.- gimió Jungkook cerrando los ojos.

Jimin echó su cabeza hacía atrás cerrando sus ojos y abriendo su boca, dejando salir un sinfín de gemidos.

Jungkook sonrió maliciosamente y con una mano, empujó la ventana esperando que esta se abriera, con éxito.

- Mira.- dijo el rubio con voz ronca y los ojos de Jimin se abrieron lentamente, ampliándose cuando pudo ver la vista de la ciudad frente a él.-

Jungkook acercó sus labios a su oreja y la chupó antes de decir.- Eres tan jodidamente hermoso y cualquiera podría verlo ahora mismo. Podría mirar hasta aquí arriba y ver que tan bien me estás tomando.- soltó en un susurro y se alejó para darle una nalgada fuerte antes de continuar con sus sucias acciones.

Están considerablemente altos para cualquier riesgo real de ser vistos, y ambos lo saben, pero la respiración de Jimin estaba acelerada y los músculos de su estómago comenzaron a temblar cuando Jungkook comenzó unas estocadas desenfrenadas y salvajes.

- Ah... ah... sí, ¡puta madre!, sisisisi.- balbuceaba Jimin.- Tú... te sientes tan bien.-

Jungkook agarró el cabello de Jimin con fuerza y dejó pequeñas mordidas en su espalda, el sudor y el olor a sexo comenzaba a llenar la habitación de forma rápida.

La polla de Jungkook se deslizaba hacia afuera de forma frenética, exhalando un suspiro tembloroso ante la cesión del cuerpo de Jimin.

- Te sientes, oh joder... perfecto.- gimió en un susurro.- Tan jodidamente perfecto... si bebé. Es-eso es todo.-

Jimin se quejó, alto y necesitado, agarró la barda donde reposaba la ventana tratando de sujetarse lo más fuerte que podía, la habitación estaba repleta de sus gemidos combinándose y el sonido de sus pieles chocando, la luz del sol que se reflejaba en los edificios cercanos hacían que la piel de Jimin brillara como una estrella, tan perfectamente precioso ante los ojos de Jungkook.

Jungkook podía sentir que el final estaba muy cerca y Jimin no hacía ningún movimiento para masturbarse así que Jungkook lo hizo por él. Agarró su cadera con una mano y sostuvo su polla con la otra, acariciando lento y fuerte.

- ¡Oh joder!.- Jimin jadeaba, sus caderas golpeaban hacía atrás contra los embates de Jungkook y luego empujó hacía delante para disfrutar más del agarre del mayor alrededor de su pene.- Por favor.... así, no...¡ah!, no te detengas.-

Una, dos, tres estocadas más pasaron cuando Jimin se corrió en la mano de Jungkook al mismo tiempo que apretaba su entrada haciendo que ambos lleguen al orgasmo.

Jungkook gimió al sentir su polla chorreándose en el condón, las rodillas se doblaban un poco por la fuerza de su orgasmo.

- Mierda...- dijo Jungkook tembloroso pero feliz por el acto tan delicioso que acababa de ocurrir.-

Se salió lentamente del menor para quitarse el condón, echarlo a un lado y regresar con Jimin quien estaba apoyándose en la pared tratando de regular su respiración mientras se mordía los labios.

- Joder, eso estuvo buenísimo.- dijo Jimin finalmente, sonriendo y tratando de asimilar lo que había sucedido.

Se enderezó y volteó a ver a Jungkook.

- Jimin...- comenzó a hablar el rubio pero fue detenido al instante.

Jimin chupó sus labios y le lanzó una mirada sucia al mayor mientras con una mano movía su cabello sensualmente.

- Silencio.- avanzó dos pasos hacia adelante.- Dejemos la conversación para después de que monte tu polla ahora mismo, ¿de acuerdo, marido?

Jungkook alzó su ceja sorprendido, pero no se negó. Le encantaría ser recibido por ese agujero una vez más...

¡Hay capítulo 2! En un ratito más lo subo :) ¡espero les guste!