Elysa

Sinopsis

"Un oneshot inspirado en Elysa de Tokio Hotel. O, donde Harry Styles le enseña a Louis Tomlinson que no importa si nació en el cuerpo de Elysa, él siempre ha sido un hombre. Su hombre." Este OS pertenece al #BLSFF2021

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Elysa

El día que Louis Tomlinson conoce a Harry Styles, confirma que Elysa seguirá siendo una sombra en su vida aunque él se deshaga de su cuerpo.

Es jueves por la tarde, de un lluvioso octubre, la primera vez que lo ve. Su encuentro es algo que no tendría que haber pasado, como muchas otras cosas en la vida de Louis.

Este jueves Louis tendría que haber estado en el teatro de la universidad, para ensayar la pequeña obra que montará junto a sus compañeros de clases para dar bienvenida al nuevo ciclo escolar a los estudiantes de Artes Escénicas, sin embargo una fuerte lluvia impidió que los dejarán entrar al teatro pues éste se encuentra inundado por un descuido del conserje, de modo que Louis vuelve a su apartamento cabizbajo y mojado de pies a cabeza sólo para encontrarse por primera vez con Harry Styles.

Louis no tendría que haberlo conocido así, eso pensó mucho más tarde en su habitación. Tendría que haber sido preparado con anterioridad, alguien debería de haberle advertido que caería con una sola mirada de esos brillantes ojos jade. Sin embargo no puede culpar a Zayn por no haberle avisado que estaría haciendo un proyecto con un compañero de clases, ya que Louis no tendría que estar en casa un jueves por la tarde en primer lugar.

— ¡Estás empapado!— es lo primero que dice el rizado al verlo, aturdiendo a Louis con su genuina preocupación y amabilidad.

Mientras Louis parpadea sorprendido en dirección del desconocido chico, que camina preocupado hacia él, lo observa con atención. Aunque hace mucho que no tiene novio ni sale con nadie, se permite frecuentemente admirar a los chicos en la universidad pero nunca había visto un chico tan atractivo como el ojiverde. Sus bonitos rizos chocolate son lo segundo que llama su atención –después de sus brillantes ojos jade– lucen algo humedecidos y tan suaves que quiere tocarlos mientras repasa su rostro masculino de atractivas facciones y piel lechosa de porcelana. Boquea impresionado cuando se ve envuelto en un cárdigan multicolor desconocido, por un desconocido y atractivo chico.

—Seguro eres Louis, yo soy Harry, estudio con Zayn— se presenta entonces, y si Louis ya se sentía caer al suelo por sus ojos verdes termina de estrellarse cuando vislumbra los hoyuelos de sus mejillas.

—H-hola— tartamudea y agradece que el temblor en su mandíbula pueda confundirse con un producto de la humedad en su cuerpo llenándolo de frío y no con el temor que nace en él al sentirse repentinamente rodeado por los fuertes brazos de un atractivo hombre más alto.

— ¿Louis?— lo salva su mejor amigo, que sale de la cocina con un par de tazas en las manos. Zayn se sorprende con la escena pero sus ojos caen rápido en los ojos azules de Louis, viendo su pánico—. Louis, cariño ve a secarte— le dice como una madre preocupada, dejando en la mesa las tazas para apresurarse a él y sacarlo de brazos de un aturdido Harry—. Te tengo. Gracias, amigo— le dice al rizado.

Mira los ojos desilusionados de Harry por encima del hombro de Zayn mientras éste lo lleva a su habitación. Se sorprende cuando Harry levanta su mano derecha en un pequeño gesto de despedida que él no corresponde, envuelto aún en el cárdigan multicolor que está seguro pertenece al rizado.

Mientras se refugia en el baño de su habitación para bañarse con agua tibia, Louis sufre mientras se quita el binder. El dolor no tiene nada que ver con lo difícil que la tela se vuelve siempre que está húmeda y si tiene todo que ver con la presencia de alguien nuevo en su sala de estar. Un hombre nuevo, uno que seguro como otros en su pasado no aceptaría nunca su más oscura verdad.

Más tarde, después de cenar cuando Harry por fin deja su casa, Louis odia ver los restos de Elysa a través del espejo antes de irse a dormir.

🔹

Louis cree que es muy gracioso como cuando conoce por primera vez a alguien, de repente lo encuentra por todos lados. Como si desbloqueará a un personaje de un videojuego, de esos tontos que juega el novio de su mejor amigo.

Eso le sucedió con Harry Styles, lo desbloqueó como a un nuevo personaje del estúpido videojuego llamado Vida que él nunca ha aprendido a jugar.

Después de esa primera vez que lo vio en su apartamento, empieza a encontrarlo en todos lados en la universidad. A lo lejos en la cafetería, caminando cerca del teatro, sacando copias en la papelería de la biblioteca e incluso por los pasillos de ésta, en todos lados se topa al rizado. Y Harry ha comenzado a saludarlo cada una de esas veces en que se llegan a encontrar, siempre amable y sonriendo con todo el rostro iluminado. Louis se palmea la frente internamente al sonrojarse en cada encuentro.

Pasan tres semanas antes de que Harry vuelva a aparecer en su apartamento y Louis agradece ser advertido por mensaje por primera vez, así se queda en la biblioteca. Zayn, bendito cabrón, tuvo que avisarle para no repetirse lo de la última vez y para entonces Louis ya sabe el apellido del rizado y que éste también estudia Historia del Arte junto a Zayn.

— ¿Por qué en tres años nunca lo había visto contigo?— pregunta Louis a su mejor amigo esa noche, cuando Harry por fin dejó el apartamento y él pudo volver de la biblioteca sin topárselo luego de que Zayn le avisó.

—Tenía otro horario diferente al mío, pero este año compartimos todas las clases— hay un reproche en la mirada de miel de su mejor amigo que nunca ha visto—. La próxima vez que deba venir, no huyas.

— ¿Próxima?— chilla escandalizado.

—Así es, es mi amigo. Me gustaría que le dieras una oportunidad, te caerá bien. Es muy inteligente, no quiero que seas grosero con él, salva mi culo en clases— le dice Zayn—. Además voy a tatuarlo.

Louis cree que por su mejor amigo puede hacerlo. Puede conocer a Harry Styles, puede no huir de casa si él vuelve para hacer un trabajo con Zayn, puede con ello.

—Sólo no le digas, por favor— le pide a su mejor amigo.

Tiene que sonreír ante el sonrojo de Zayn y sus ojos en blanco, refugiándose en los brazos abiertos de su mejor amigo.

—Una vez, una vez y no me perdonas— reclama Zayn con una sonrisa, besando su frente—. Una vez, y al amor de mi vida.

—Sólo por eso te perdoné— se burla.

Así que Louis no huye del apartamento la tercera vez que Harry va a hacer un proyecto con Zayn, aunque tiene la excusa perfecta para refugiarse en su habitación luego de saludarlo tímidamente ya que ellos deben trabajar.

Y eso vuelve a repetirse con frecuencia, disparando la ansiedad de Louis cada una de las veces en que Harry va de visita. Una ansiedad que lo empuja a tomar una decisión que había estado posponiendo por miedo.

En las vacaciones de invierno, dos meses después de conocer a Harry, Louis pasa su cumpleaños en un hospital de Málaga con su madre ayudando a las enfermeras a cuidar que las heridas de su mastectomía cicatricen correctamente.

🔹

La primera vez que Louis y Harry mantienen una conversación de verdad, es en la fiesta de cumpleaños del chico rizado. La universidad se reanudó dos semanas atrás y Louis no podría mentir para decir que no había estado esperando este momento.

Con las heridas de su operación curadas y encima una sudadera Adidas, de su nuevo color favorito, Louis se siente invencible. Tan invencible como para animarse a ir a la fiesta de Harry cuando Zayn le sugiere que lo acompañe.

—No lo sé...— se trata de reusar al principio. Está cómodo en casa y sobre todo está seguro como para ver la televisión en la sala vistiendo sólo un bóxer negro.

—Anda, vamos— intenta Zayn por tercera vez, dispuesto a darse por vencido en esta si no acepta—. Estoy seguro de que a Harry le daría alegría verte, siempre me pregunta porque eres tan tímido con él o si te cae mal.

— ¡No!— responde tan rápido que su mejor amigo abre muy grande sus ojos, conmocionado, tanto como Louis lo está por saber que Harry cree eso—. No, yo…

—Sé que no te cae mal— le sonríe Zayn, dándole una confidente mirada—. Por eso deberías ir, así dejará de creerlo.

De modo que por eso va a la fiesta de cumpleaños de Harry Styles pero el terminar charlando con él no estaba en sus planes, como muchas otras cosas en la vida de Louis.

Al menos esta vez puede culpar al alcohol.

—Oops— es lo primero que le dice Harry, mirándolo con escandalizados y ebrios ojos, cuando sin querer le moja la rodilla con su bebida al chocarse en la pequeña cocina de su piso compartido.

—Hola— le sonríe Louis, casi tan ebrio como él o tal vez más.

Su poca tolerancia al alcohol tiene mucho que ver con su estado pero en una fiesta que ha resultado más ser una reunión pequeña, de jóvenes artistas independientes, Louis no ha tenido nada más que hacer que refugiarse tras un vaso de vodka y permanecer a la sombra de su mejor amigo, alejado de todos. Él siempre ha sido naturalmente introvertido y le cuesta adaptarse en reuniones así, sin embargo el haber llegado más tarde de lo que la invitación sugería ayudó un poco ya que encontraron a todos algo ebrios, sobre todo al cumpleañero.

—Qué bonito eres— es lo segundo que le dice Harry esa noche, pintándole las mejillas de carmín. El rizado balbucea, haciéndose a un lado en la barra cuando Louis comienza a prepararse una nueva bebida.

—Gracias— se esfuerza por responder, tensándose un poco ante la atención que Harry le presta a su rostro.

—Sabias que la primera vez que te vi, creí que…— Louis cierra sus ojos mientras Harry dice esas palabras, con su corazón latiendo acelerado.

Aquí vamos otra vez, piensa seguido de un, por favor tú no, seguro de que Harry dirá lo mismo que muchos otros chicos al hablar con él por primera vez.

—… creí que eras un hijo perdido de Afrodita— lo sorprende Harry al completar su frase, haciéndole verlo parpadeando asombrado. El menor tiene un gran sonrojo, pero también una enorme sonrisa orgullosa por su ingenioso cumplido—. Aun creo que podrías serlo.

—Tal vez soy Deimos— se burla Louis, dispuesto a no dejar que su sonrojo delate lo afectado que se siente por la atención del menor.

—Más bien eres Anteros— el sonrojo y susurro de Harry sí lo delata a él.

Louis abre muy grande sus ojos y su primer reflejo es escapar, pero una frase de Harry lo detiene.

—Siempre huyes, me pregunto si escondes algo o sólo te caigo mal— murmura con la voz notablemente afligida, paralizando a Louis.

Él no puede permitir que el cumpleañero tenga una mala noche, así que gira solo para verlo llevarse el vaso con su dulce bebida a los labios, dejando bien a la vista su cuello al inclinarse. Louis no sabe si lo que siente en su vientre es producto de la envidia al ver la natural nuez de Adán en la garganta del rizado o por su repentina tentación por descansar ahí sus labios. Niega con la cabeza para alejar el pensamiento de su mente y sólo murmura:

—No me caes mal— se sonroja, saliendo con rapidez de la cocina para buscar a su mejor amigo y pedirle que lo lleve a casa.

Más tarde, en su cama, se pone a reflexionar sobre su escape de esa cocina. Se golpea la frente contra la almohada, ahogando un grito frustrado al darse cuenta de que no ha negado el esconder algo, sino más bien casi lo ha afirmado con su huida.

Y mientras cae dormido, cree que odia a Elysa esa noche más que otras.

🔹

—Hola, cariño— le saluda su madre por teléfono algunos días después de la fiesta.

Louis está en la sala de su casa con sólo una enorme playera puesta y un bóxer negro, leyendo un libreto para una nueva obra que presentará junto a su clase como parte de un proyecto.

—Hola, mamá— sonríe Louis, descansando las hojas sobre su estómago y tamborileando sus dedos sobre éstas después—. ¿Cómo estás? ¿Cuándo vienes a visitarme?— pregunta con una gran sonrisa.

—Estoy bien, cariño. Te extraño mucho, pero no creo que pueda ir a verlos en un tiempo, no tengo a quién encargarle las fábricas porque Josh tuvo que ir a Escocia por un asunto familiar— le relata su madre.

—Oh, espero que no sea nada grave— se lamenta Louis por el trabajador, que es la mano derecha de su madre en las fábricas de fertilizantes que su padre les dejo al morir cuando él tenía un año.

Louis a veces desearía recordar a su padre, sin embargo agradece también el no conocerlo porque siempre ha creído que su padre no lo hubiese aceptado así. De cualquier modo, a su manera está agradecido por ser su hijo y poder disfrutar de los privilegios en los que los dejo acomodados a él y su madre. Sin las fábricas de fertilizante que heredó Johannah tras la muerte de Mark, Louis no hubiera tenido tan fácil su transición. Ni hubiera gozado tan rápido del cambio de documentos por reasignación.

—No he hablado con él, pero creo que no lo es— su madre lo regresa a la realidad, de modo que él tararea para hacerle notar que tiene su atención—. Hablando de visitas, me ha llamado hace días Emanuel para preguntarme cuando visitaríamos Málaga nuevamente.

—A veces me pregunto si Emanuel lo pregunta porque soy su pequeño proyecto o porque está enamorado de ti— se burla Louis de su madre y su médico.

Emanuel es un doctor cirujano especialista, un español de cuarenta y seis años que ha llevado todo su proceso de reasignación. A Louis le cae bien, porque nunca se ha sentido juzgado ni le ha sido faltado el respeto a lado del hombre. E incluso impulsa el coqueteo del español con su madre cuando viajan a alguna cita médica, sin embargo Johannah siempre se muestra reacia a aceptar salir con Emanuel. Louis sabe que su madre sólo tiene miedo de salir con más hombres por temor a faltarle el respeto a la memoria de su padre, Louis en cambio cree que debería darse una oportunidad pues él nota que Emanuel no le es indiferente.

—De hecho, jovencito— le reprende su madre por su burla, llamando su atención—. Emanuel se está preguntando si sigues interesado en lo último que te habló— dice Johannah confidencialmente.

Louis se exalta en su sitio no sólo ante eso sino ante las repentinas risas que vienen por el pasillo. Reconoce la voz de su mejor amigo y la del novio de éste, pero también una más que no esperaba como si esperaba la llegada de Zayn y Niall. Pega un brinco en su asiento, tirando sus hojas, cuando trata de levantarse lo más rápido posible.

—Lo siento, mamá, tengo que dejarte— trata de decir rápidamente, tratando de bajar su playera con una mano mientras patea sus pantuflas tratando de calzarse, todo al tiempo que la puerta de entrada se abre y él se topa con unos brillantes ojos jade que sobresalen por encima de las cabezas de Zayn y su novio—. Oh— jadea Louis, tirando más bajo de su playera para cubrir su bóxer por delante.

—Lo siento, lo siento— se apresura a decir Zayn al mismo tiempo que Louis corta la llamada de su madre sin alcanzar a disculparse más con ella u oír lo que ella habla. El moreno corre hacia un muy ruborizado Louis que se gira sobre su lugar para correr a su habitación, no queriendo ver si Harry ha notado la falta de un importante bulto en su zona delantera—. ¡Louis!— intenta detenerlo su mejor amigo.

Louis no le presta atención, entra en su habitación como un tornado y azota la puerta, haciendo brincar a las tres personas en la estancia. Si Louis supiera lo mal que su acción hace sentir a Harry, él tal vez se plantearía salir.

Sin embargo esa es otra de las muchas veces que Louis sigue huyendo de Harry por culpa de Elysa.

🔹

—Continuas huyendo cada vez que viene Harry— le reprocha Zayn cuando está harto de que Louis siga negándose a estar en el mismo espacio que el rizado, a pesar de que Zayn e incluso Niall se han vuelto tan amigos de éste.

—No huyo— réplica rápidamente, pero su mejor amigo no puede creerle después de que se fuera de casa por la tarde con la excusa de que tenía que ir a la biblioteca en el mismo rato en que Zayn le dijo que irían Niall y Harry a casa.

—Louis, cielo, estás huyendo— interfiere Niall, mirándolo con una sonrisa suave.

—No te pongas de lado suyo sólo porque es tu novio— se queja Louis, mirando mal al irlandés.

—No me pongo de su lado sólo por eso, sino por lo que veo— se defiende Niall—. Y van seis veces que te veo huir de Harry. Me sorprende que el pobre siga intentando acercarse— bufa.

—¿Cómo?— pregunta Louis confundido, viendo a su mejor amigo abrir mucho los ojos, Zayn mira a su novio pidiéndole silencio pero ya es tarde—. ¿De qué habla Niall, Z?

—De que Harry no viene al apartamento sólo por trabajos— dice Zayn con un suspiro resignado, mirándolo con una mueca—. Viene con la esperanza de verte. Le gustas a Harry.

—No puedo gustarle, no me conoce— se niega rápidamente, frunciendo el ceño.

—Bueno, lo haces— se encoge de hombros el irlandés, ayudando a su novio a dar la noticia—. Cree que eres el chico más hermoso que alguna vez ha visto y que podrías ser el amor de su vida. Cursi, pero es amigo de Zayn así que no podría esperar más— se ríe Niall, sin notar todo lo que sus palabras causan en Louis.

Zayn lo mira y su mirada le dice a Louis que lo que dice Niall es verdad. Louis niega con la cabeza a penas imperceptiblemente pero Zayn lo nota, así que se acerca para envolverlo entre sus brazos con fuerza cuando sabe que está por romperse.

—Pero no soy un chico— balbucea entre lágrimas que escapan de sus ojos azules rápidamente.

—Hey, no, no digas eso— le reprende Zayn, negando con la cabeza y besando su frente al tiempo que Niall se apresura a unirse a su abrazo al haber oído al pequeño ojiazul.

—Tú eres el chico más asombroso del mundo, Louis— dice Niall, buscando animarlo—. Si te hubiese conocido antes que a Zaynie, tú serías mi novio— agrega para hacerlo reír.

Niall es un regalo del cielo, Louis de verdad lo cree. Porque el irlandés no sólo logró sacar a Zayn de su zona de confort en todos los sentidos, iluminándole la vida completamente haciéndolo feliz, sino que también es un gran amigo para Louis y sólo él es capaz de hacer reír al castañito cuando más lo necesita.

—Sí, pero llegue antes a la biblioteca— responde Zayn con orgullo, ocasionando otra risa en Louis. Los mejores amigos se miran, Zayn pasa sus pulgares bajo los ojos de Louis para secarle las lágrimas mientras él para su risa—. Eres tan hombre como lo soy yo, como Niall, como Harry— le habla con suavidad, sin apartar la mirada de los acuosos ojos azules que conoce de toda la vida—. Sé que te asusta la gente nueva y que no te gusta hablar de ti, pero créeme cuando te digo que a veces vale la pena dejarse ver, Lou. Podrías estarte perdiendo la oportunidad de tu vida sólo por miedo— ante las palabras de Zayn, Louis frunce el ceño sin embargo el más alto lo suaviza con un toque de dedos—. No todos son Stan o Brendan, no todos van a rechazarte. El indicado no lo hará.

— ¿Y Harry lo es?— resopla Louis, negando con la cabeza ya que a pesar de las palabras de su mejor amigo el miedo generado por todo su pasado no lo deja.

—Quizá— le sonríe Zayn, besando su frente.

—Si no le das una oportunidad al pobre, nunca lo sabrás— completa Niall.

—Deja de ponerte de su lado— refunfuña Louis nuevamente.

🔹

La primera vez que Louis no huye de Harry, es más por pura obligación porque en él persisten las ganas de correr a penas Harry aparece en su mismo espacio. Pero la cosa es que hace una semana que prácticamente le prometió a Zayn y Niall dejar de hacerlo.

(Hace una semana también que sabe que Harry Styles gusta de él.)

De modo que mientras Harry Styles entra en el pequeño estudio de tatuajes de Zayn, dónde está Louis, él no puede irse. Sin embargo se alegra de estar vestido, aunque eso no lo salva de sonrojarse hasta el pecho cuando se cruza con los ojos verdes que miro por última vez en una embarazosa situación en su sala de estar. Parece que han pasado años desde ese hecho, de cualquier modo, aunque sólo han sido un par de semanas.

Parece también que han pasado años desde la fiesta del menor, donde Harry lo acusó de huir de él –y de ser Anteros, le recuerda su patético corazón que se escapa en una loca carrera cuando Harry Styles le sonríe al entrar al local– pero sólo ha sido un mes.

—Hola— saludan ambos al verse, tímidamente.

Louis no podría huir aunque quisiera, porque está ayudando a su mejor amigo a agendar citas mientras Zayn atiende a sus clientes todo para que pueda tatuarlo gratis a él, también porque mientras tanto Louis está diseñando lo que quiere, para nada tiene que ver con que la mirada de Harry y su amable presencia lo hagan anclarse, como si antes hubiera estado a la deriva.

— ¿Hoy no vas a huir de mí?— le pregunta Harry luego de su saludo y podría ser una pregunta burlona si no fuera por sus mejillas sonrojadas y sus ojos contrariados, como si también estuviera esperando que Louis salga corriendo. No puede culparlo.

—Aunque quisiera no podría, estoy trabajando— contesta Louis mordazmente, a la defensiva.

Harry en lugar de ofenderse por tal respuesta se acerca a su sitio detrás del pequeño mostrador donde él está contestando las llamadas de Zayn y atendiendo a las pocas personas que se animan a entrar –mientras Zayn está en el cuarto trasero tatuando– y se recarga ahí, observándolo atentamente. Louis le frunce el ceño, se siente repentinamente como una pequeña rata de laboratorio sometida a algún estudio.

— ¿Qué?— pregunta, su voz sonando aguda y no amenazante como quisiera. Estúpida testosterona.

—Eres realmente bonito— le contesta Harry, haciéndolo sentir casi tan cohibido como en su fiesta de cumpleaños.

— ¿Así coqueteas?— se burla Louis, con un sonrojo delatando lo mucho que le gusta oír eso.

—No estoy coqueteando, a menos que quieras— le sonríe Harry, con un sonrojo similar al suyo que provoca que Louis lo mire tímidamente—. Soy un estudiante de arte, admiro la belleza y sé reconocerla. Tú eres hermoso, ojalá me dejaras apreciar tu belleza sin huir.

Louis parpadea ante las palabras del rizado. Si eso no es coquetear, Louis no sabe que es pero está bastante impresionado. Su sonrojo incrementa aún más y está bastante agradecido por el timbre repentino del teléfono del local que lo salva de contestar, aunque no de la mirada de Harry que lo sigue observando mientras atiende la llamada.

—Hola, hablas a La Mancha Tattoo— contesta bajo el escrutinio de Harry, aplaudiéndose por no tartamudear por los nervios que los ojos verdes le provocan—. ¿En qué puedo ayudarte?

Mientras atiende a la chica en la línea, respira aliviado cuando Harry se aleja del mostrador. Louis lo observa entonces, mirándolo quitarse por fin la ligera mochila de sus hombros para retirarse de encima su abrigo. Aunque está empezando marzo, en Londres sigue haciendo un frío que te cagas, y Harry parece sufrir ese clima tanto como Louis pues además de su enorme abrigo café lleva bajo este una sudadera negra.

Louis aprieta los labios en una línea fina cuando reconoce el logo pintado en el frente de la sudadera del menor. Malditos Tokio Hotel.

Luego de quedarse sólo en su ofensiva sudadera, Harry vuelve al mostrador llevando consigo un cuaderno. Mientras lo abre, casi bajo las narices de Louis, éste termina la llamada y abre al tiempo el cuaderno de citas para garabatear una nueva.

— ¿Va bien el negocio?— pregunta Harry para llamar nuevamente su atención. Louis tal vez no lo sabe, pero Harry está tan emocionado de no haberlo visto huir otra vez de modo que quiere aprovecharlo y está dispuesto a hablarle sobre cualquier cosa con tal de oírlo, sólo eso.

—Sí, han surgido varias citas— sonríe Louis, orgulloso de su mejor amigo—. Con la última llamada ya tiene llena la semana, ahora tengo que empezar a agendar para la siguiente si alguien quiere una.

—Yo tengo una hoy— dice Harry, encontrando por fin la hoja donde guarda el diseño que le regaló Zayn.

Los ojos de Louis se amplían conmocionados al reconocer el dibujo, puesto que es suyo en realidad. Una enorme mariposa que había pensado podría complementar la frase que lleva en las clavículas, pero que luego pensando mejor no le gustó para él por lo que se la otorgó a Zayn para quien la quisiera. Está asombrado de que esa persona haya terminado siendo Harry.

—Me lo dio Zayn, dijo que alguien especial se la había dado y que por lo mismo él no había querido darla a nadie— se ríe Harry, trayéndolo de regreso con su risa ronca—. Pero a mí sí me la dio porque dice que la merezco.

—Lo haces— asiente Louis, dándole una sincera sonrisa a Harry que deja a éste atontado por las pequeñas arrugas que observa formarse al costado de los bonitos ojos azules como el cobalto—. Yo la dibuje, me alegra que termine en alguien como tú— se sonroja el mayor.

—Oh— contesta Harry, parpadeando sorprendido. Una sonrisa grande se forma en su rostro masculino, que marca sus hoyuelos y casi hace suspirar a Louis—. Será un honor tener en mí algo hecho por ti, Louis Tomlinson— le dice.

Louis no tiene oportunidad de responder nada a eso, ya que justo salen Zayn y su cliente del cuarto trasero. El cliente, un chico pelirrojo, se despide de Zayn con un apretón de manos antes de acercarse a Louis para pagarle la cuota que debió acordar antes con el artista de la máquina.

—Te espero pronto por aquí, Ed— lo despide Zayn con un gesto de mano mientras se cierra la puerta tras su espalda, antes de voltearse a ver a Harry y Louis—. Hola, amigo. ¿Estás listo?— le pregunta al rizado.

—Comí hace un par de horas y me he hidratado bien hoy— asiente Harry con cierto orgullo que hace reír a Zayn.

— ¿Drogas, alcohol?— Zayn tiene que preguntar, a pesar de que sospecha la respuesta.

—Sólo un porro en la mañana— se ríe Harry, sonrojándose cuando lanza una rápida mirada a Louis que mira atento su intercambio.

—Bueno, eso está bien pero habría estado mejor invitarme— bromea Zayn, señalando hacia el cuarto—. Pasa si ya estás listo, ¿sabes dónde la quieres?— pregunta refiriéndose a la mariposa.

— ¿Dónde debería de ir, Louis?— el mencionado salta ante la pregunta del rizado, que lo mira con atención.

Zayn los ve con una pequeña sonrisa. Louis lo conoce tanto como para saber que está agradecido porque él no haya escapado de Harry como otras veces y también que está sorprendido de que incluso ahora tengan la confianza suficiente para que el rizado le pida una opinión sobre su tatuaje al ojiazul.

—El abdomen es un buen sitio— responde Louis tímidamente con un encogimiento de hombros que hace sonreír muy amplio al de ojos jade.

—Ahí será— promete Harry entusiasmado, caminando decidido al cuarto de tatuajes, no sin antes echarle un vistazo a Louis por encima de su hombro—. Gracias— le dice, entrando entonces.

Louis no sabe si le agradece por la sugerencia, por el diseño del tatuaje o por no huir de él otra vez. Como sea, Louis está agradecido también por eso último ya que por primera vez cree que darle una oportunidad a Harry Styles para conocerlo no sería tan malo.

Más tarde ese día, cuando cae la noche y toma una ducha para ponerse su pijama, al mirarse al espejo sólo mira a Louis Tomlinson y nada más.

🔹

Marzo pasa para Louis en un borrón de extraña felicidad que se niega a admitir tiene que ver con la presencia en su día a día de cierto rizado que se niega a alejarse de él.

Porque dándole la razón a Zayn y a Niall, Harry ha demostrado en diferentes situaciones, a lo largo del mes, que él no aparece en el apartamento por tener proyectos de clase con el moreno y sí por querer estar en presencia de Louis.

Para cuándo inicia abril, Louis ya se ha dado por vencido. Harry Styles no es como nadie que haya conocido antes, lo hace creer que por primera vez en años vale la pena dejarse ver por alguien más que no sea su madre o Zayn, Niall o Emanuel.

Así que es por eso por lo que pasa tanto tiempo cómo puede con el chico rizado, su convivencia ha resultado fácil al tener tantas cosas en común y ahora podría considerarlo casi otro amigo si no fuera por el evidente coqueteo del menor.

Porque si Louis creía que Harry no podía gustar de él por no conocerlo, ahora vaya que le ha dado motivos teniendo en cuenta que en cada reunión se muestra como un enigmático libro abierto. Para los primeros días de abril Harry conoce prácticamente todo de Louis, o más bien todo lo que Louis decide mostrarle ya que sólo le falta lo más importante en la vida de Louis para conocerlo verdaderamente.

El problema es que aunque Louis desea contarle todo a Harry, dejarse ver realmente por él, aún hay una parte dentro de él que le dice que Harry podría alejarse por culpa de Elysa. Y Louis no quiere perderlo.

🔹

— ¿Qué pizza pedimos?— le pregunta Harry a Louis una noche de inicios de abril, mientras están en el apartamento del ojiazul en una noche de películas con Zayn y Niall.

La pareja se encuentra actualmente en la estancia eligiendo las películas mientras que Harry y Louis deben encargarse de los comestibles y bebidas.

—Hawaiana y una vegetariana para los tórtolos— responde Louis, girándose en su sitio para ver a Harry que sostiene en su mano el teléfono de su hogar.

— ¿Hawaiana? No, qué asco— dice Harry inmediatamente, mirándolo como si lo hubiese ofendido lo que hace a Louis reír.

—No puedes decir nada al respecto si tú eres fan de Tokio Hotel— se burla Louis, mirando ofendido a la playera negra que lleva puesta con un estampado de los rostros de dicha banda.

—Oye, eso es ofensivo— réplica Harry con un puchero, mirando su prenda de vestir—. Pensé que no los conocías, nunca me habías dicho nada por ellos— frunce el ceño.

—Vi mi oportunidad— responde encogiéndose de hombros.

Harry tiene razón, él usa demasiado seguido su sudadera de la banda como para que Louis le mencioné algo sobre ellos hasta ahora pero hey, nadie debe meterse con la pizza con piña en presencia de Louis.

—Sólo pide mi pizza y no mencionaré nada más sobre tu bandita favorita— se burla del rizado, empujándolo con su cadera en su camino al frigorífico.

—Tokio Hotel no tiene nada de malo, son músicos excelentes con maravillosas canciones para gente con gustos refinados que no entenderías porque te gusta la pizza con piña— dice Harry de carrerilla, lleno de orgullo mientras estira un poco su playera para ver él mismo los rostros de sus chicos, hablando con ellos bajo la divertida mirada de Louis—. No lo escuchen, no sabe de cosas buenas.

—Eres ridículo, Styles— se ríe Louis, abriendo por fin el frigorífico para sacar unas latas de cerveza—. Pide la pizza que se te dé la maldita gana, pero pide una hawaiana para mí o no volverás a entrar en mi casa con tu sudadera de Tokio Hotel puesta— amenaza, provocando una carcajada en Harry.

Luego de que Harry ordena una pizza chica para Louis y otra del mismo tamaño de pepperoni para él más la grande de sus amigos, vuelven a la sala de estar llevando cerveza y palomitas de maíz en un tazón. Louis refunfuña cuando se da cuenta que Niall y Zayn ya están demasiado acurrucados en el único sofá de su hogar como para moverlos lo que lo deja junto a Harry en el nido de cobijas que él hizo pensando en la parejita.

—Este era su sitio— gruñe bajito, acomodándose en el piso con Harry siguiéndolo.

—A mí me gusta, es cálido— se ríe Harry, buscando una posición cómoda tal como haría un cachorrito, provocando una risa en Louis.

Niall y Zayn los miran con ternura. Aunque ha costado mucho, Louis cada vez es más abierto con Harry y eso los alegra a ambos ya que pueden notar como la presencia del rizado hace un poco más feliz a Louis. Zayn sabe que por las noches, antes de dormir, su mejor amigo sigue teniendo malos pensamientos sobre sí mismo y le gustaría que no fuera más así, sin embargo está orgulloso de mirarlo intentarlo todos los días.

— ¿Pueden creer que a Hazz no le gusta la pizza con piña?— pregunta Louis a sus amigos, indignado, cuando llegan las pizzas y están comiendo todos mirando con atención Suicide Squad.

—Eso es una ofensa muy grande en esta casa, Harry— responde Niall, mirando divertido al par sentado en el suelo.

Zayn se ríe del gesto contrariado de Harry cuando él y su novio le dan la razón a Louis en su elección de pizza. Siguen discutiendo sobre la pizza mientras comen pero es divertido más que otra cosa, hay una atmósfera feliz y relajada en el pequeño apartamento.

Dado que es sábado tienen una noche larga por delante en la que siguen viendo películas. Cada uno elige una, aunque Niall y Zayn escogen una entre ellos la cual fue Suicide Squad porque los dos son fanáticos de todo lo que involucre a DC o Marvel. Para cuándo están en su tercera película de la noche, que es Donnie Darko por petición de Louis, Zayn y Niall comienzan a ponerse lo suficientemente cariñosos en el sillón como para que se vuelva incómodo para Harry y Louis que los obligan a irse a la habitación del moreno.

—Ustedes si son asquerosos— se ríe Louis, lanzándoles un cojín cuando ve a Zayn apretar el trasero de Niall en su camino a su habitación, Harry finge arcadas mientras los ven.

— ¿Puedo quedarme esta noche?— pregunta Harry tímidamente a Louis cuando se encuentran ya solos, con su atención puesta en la película que casi termina—. Dormiré en el sillón— sugiere rápidamente, cuando nota la tensión repentina de Louis.

A pesar de lo seguido que se ven ahora y del mucho tiempo que pasan juntos, Harry nunca le ha pedido a Louis quedarse. Si bien lo ha hecho, siempre es una sugerencia que sale de Zayn al no gustarle que su novio o su amigo se vayan con la noche tan avanzada. Esta vez en cambio nace del ojiverde y sus ganas de seguir al lado de Louis que lo mira con un ligero sonrojo, asintiendo.

—Está bien— responde Louis, que si bien siente una repentina ansiedad por la noche y la compañía a su lado, se niega a dejar que Harry corra algún peligro al volver a su habitación en el campus universitario.

Así es como terminan charlando acostados en el piso cuando Donnie Darko termina. Con los ruidos sexuales provenientes de la habitación de Zayn ellos tienen que llenar el ambiente con música que ponen en el teléfono de Harry, evitando mirarse mucho entre ellos puesto que la pasión ajena en el ambiente pinta de rojo sus rostros llenando de vergüenza sus miradas.

Louis sabe que podría huir a su habitación para tomar su propio teléfono y acostarse con sus audífonos puestos, pero pasar tiempo con Harry le gusta tanto que prefiere quedarse junto a él a pesar de la vergüenza que le generan los repentinos gritos de Niall.

—Entonces le dije a la profesora que si quería hacer una representación fiel de Shakespeare seguro todos se dormirían en el teatro, lo mejor es hacer algo nuevo y entretenido o no habrá audiencia más que los mismos estudiantes de Artes Escénicas— resopla Louis mientras le cuenta a Harry sobre sus clases, disfrutando secretamente de toda la atención que Harry le presta.

— ¿Y qué obra harán entonces?— pregunta Harry demostrando su interés por las pequeñas cosas de la vida de Louis que le sonríe ampliamente, agradecido por ello.

—Aún no lo escogemos, lo haremos durante la clase del lunes— se encoge de hombros, tensándose de repente cuando reconoce la canción que salta en el teléfono de Harry gracias a la reproducción aleatoria—. ¿Esa es Louder than love?— pregunta aunque está seguro de la respuesta.

—Para haber sugerido que la música de Tokio Hotel es asquerosa, me sorprende que reconozcas una de sus canciones— se burla Harry, alzando el teléfono para ver el nombre de la canción y confirmarlo, aunque no le hace falta realmente cuándo puede reconocer cualquier canción de su banda favorita—. Pensaré que te gustan en realidad— le sonríe.

—Bien, me descubriste— bufa Louis, poniendo los ojos en blanco mientras ve al menor buscar entre su música por alguna canción en especial—. Era fan de ellos hasta que salió Kings Of Suburbia, entonces deje de oírlos— miente fácilmente, puesto que en realidad dejo de ser fan hasta el álbum siguiente pero no quiere entrar en tantos detalles al respecto—. No me gustó tanto su nuevo sonido, prefiero sus canciones antiguas— se encoge de hombros.

—Es una lástima, Dream Machine es un álbum muy bueno— sonríe Harry, haciendo martillear el corazón de Louis tanto por su linda sonrisa como por nombrar el álbum prohibido para el ojiazul.

—Ninguno podría ser tan bueno como Humanoid, discúlpame— responde Louis con una sonrisa que hace reír a Harry.

—Te daré la razón sólo porque es mi favorito— asiente Harry, eligiendo una canción de dicho álbum—. Está siempre va a ser mi favorita de ese disco— sonríe suavemente cuando los primeros acordes de Down on you suenan.

—La mía también— está de acuerdo Louis, cerrando los ojos para disfrutar la canción. Puede estar peleado con Tokio Hotel por su último álbum, pero siempre que suene esa canción él va a vivirla.

Mientras él disfruta de la canción Harry se dedica a observarlo, admirando en silencio su belleza. El ojiverde no sabe si es obvio o no con sus sentimientos, pero se siente realmente enamorado del mayor. Lo que en un principio fue sólo atracción por su singular belleza, se ha vuelto más que eso. Sí, él disfruta de apreciar lo hermoso que es Louis, cualquiera lo haría porque posee una belleza enorme con sus afilados pómulos y pestañas larguísimas que adornan los más preciosos ojos azules que Harry ha visto, también tiene una adorable nariz de botón y labios delgados –que quisiera probar– en un rostro de angulosas facciones continuamente recubiertas con una ligera barba que resalta su atractivo, todo complementado con un cuerpo bajito y delgado atractivamente curvilíneo que lo ha hecho babear más de una vez, sin embargo más allá de todo eso la personalidad de Louis es lo que lo tiene realmente encantado. Harry pudo haber tropezado por el físico de Louis pero realmente cayó al convivir con él y descubrir su personalidad divertida una vez que Louis dejo de ser tan arisco a su alrededor y dejó de huir. Nadie puede culpar a Harry por irse enamorando de su inteligencia mordaz y su risa o sus bromas, tampoco por amar secretamente esos momentos en que Louis parece cerrarse en sí mismo ya que son los momentos en que parece pedir a gritos que Harry lo vea más, que lo encuentre.

— ¿Qué tanto me ves?— pregunta Louis con su voz aguda y nerviosa por sentir encima los inquietantes ojos del menor.

A pesar de las emociones que le causa la mirada de Harry, Louis abre sus ojos para verlo. Con una de sus canciones favoritas sonando de fondo, el momento parece cargado de algo desconocido que lo asusta pero que a Harry parece volverlo realmente decidido porque se acerca más a él haciéndolo temblar un poco por la cercanía.

—Eres hermoso, Lou— le responde Harry, atreviéndose a tocar su rostro con la voz de Bill Kaulitz cantando el mejor pedazo de la canción.

Angels, angels don’t cry… two souls collide...

La respiración de Louis tartamudea ante las suaves yemas de los dedos de Harry en sus mejillas. Aunque quiere tanto que Harry lo bese, niega con la cabeza con miedo cuando lo ve acercarse. Harry lo mira confundido y herido pero se detiene en su avance y el mundo parece realmente en contra de Louis porque justo en ese momento, para adornar su mortificación, suena la maldita canción.

—Lo siento— balbucean ambos, Harry por vergüenza al ser rechazado y creyendo que ha interpretado mal todos esos momentos en que Louis ha correspondido sus coqueteos, Louis en cambio se disculpa por rechazarlo por su miedo y por huir una vez más cuando hace mucho no lo hacía.

Se pone de pie con rapidez, tratando de escapar de Harry y los sentimientos que le provoca, de las ganas que tiene de besarlo, de Elysa sonando en el reproductor de música recordándole porque dejo de oír a su banda favorita y de Elysa en su mente recordándole que aunque se esfuerce tanto ella aún está presente en su cuerpo, un cuerpo que Harry no querrá al verlo de verdad.

—Me iré a dormir— anuncia atropelladamente, tratando de no mirar lo herido que luce Harry—. Estás en tu casa, descansa— balbucea, corriendo a su cuarto.

—Hasta mañana— alcanza a oír que contesta Harry pero ya no responde.

Cierra su habitación y se echa en la cama apretando una almohada contra su rostro, acallando el grito de dolor que pega y que seguro alertaría a la pareja en la otra habitación.

Louis se queda dormido llorando su odio por Elysa mientras Harry permanece despierto en la estancia escuchándolo, en el silencio que queda cuando Zayn y Niall terminan su noche, preguntándose una vez más que es lo que vuelve tan triste a su bonito ojiazul.

🔹

Con las vacaciones de primavera tan cerca, luego de su casi beso con el ojiverde Louis cree que lo mejor es evitarlo por algunos días. Cree que es algo normal hacerlo y que nadie podría culparlo por ello, excepto que comienza a culparse él mismo.

Así que al sexto día, a un par de días de tener que irse, Louis carga con la culpa de su decisión cuando al estar solo en su habitación termina pensando en Harry como cada día, extrañándolo. Se siente sin fuerzas ni ganas para seguir alejado de Harry, para seguirse escondiendo.

Mientras se ve desnudo en el espejo, trata de ignorar a Elysa saludándolo en el reflejo. Ignora los restos de ella en su cuerpo, la ignora lo más que puede, en cambio se concentra en untar pomada sobre su tatuaje nuevo, tratando de verse sólo a él. Trata de sentirse orgulloso mientras traza el relieve de sus cicatrices escondidas bajo tinta, trata de sentirse alegre por estar vivo, por poder cambiar.

Pero no puede.

Con un nudo en la garganta, enfrenta la mirada de Elysa que le da una pequeña sonrisa. Ya no sabe si se burla de él por no poder borrarla o si lo alienta a seguir intentando hacerlo. Sin embargo lo que sí sabe es que ella tampoco es feliz, ninguno de los dos lo es. Aunque él podría, él puede intentarlo.

Él podría ahora mismo serlo. Sólo tendría que vestirse, ir en busca de Harry a los dormitorios del campus y decirle todo lo que hay en su cabeza, en su corazón.

Pero no puede.

🔹

Es Harry quién lo encuentra cuando más se empeña en esconderse.

El rizado llega a su apartamento de sorpresa tocando la puerta tímidamente, cuando está por irse al aeropuerto con su madre que lo espera en un taxi abajo en la calle. Louis abre sólo porque está yéndose ya, sorprendiéndose al ver a Harry Styles llevando un paquete pequeño en sus manos.

— ¿Qué haces aquí?— pregunta Louis sorprendido, dejando caer sin querer su maleta al soltarla por su sorpresa.

—Zayn me dijo que hoy te ibas a Doncaster— responde Harry, mirándolo con algo muy parecido al dolor en sus ojos jade, Louis desvía su mirada—. Por lo que veo casi no te alcanzo— trata de reír, pero incluso su risa suena herida.

—Me están esperando abajo— murmura Louis, tomando de nuevo su maleta—. No quiero ser grosero, Harry, pero ten…

—Tienes que irte, sí— asiente Harry, encogiéndose de hombros—. Yo sólo, no te robare mucho tiempo— promete, estirando hacia él su pequeño paquete. Louis lo mira confundido, esperando una explicación que al llegar lo deja mudo—. Es para tu viaje. Has estado huyendo de mí otra vez y yo no lo entiendo, pero necesitaba traerte esto, no podía mandarlo con Zayn. Había querido verte antes de que te fueras. He querido verte cada día. Deja de esconderte de mí— la voz de Harry es casi una súplica.

Parpadea rápidamente, tratando de alejar sus lágrimas de culpa. No sabe que decirle a Harry, pero el rizado tampoco espera que le diga nada a pesar de haber expuesto de esa manera sus sentimientos. Harry deja pasmado a Louis cuando lleva una de sus grandes manos a su rostro sonrojado, acariciando su mejilla con ternura antes de inclinarse y besar su frente, haciéndolo cerrar los ojos.

—Ten buen viaje, Lou. Estaré aquí esperando que regreses— promete Harry en voz baja contra la piel de su frente, dejando otro beso antes de alejarse, dar la vuelta e irse.

Louis lo observa desaparecer por el pasillo, permitiéndose soltar sus lágrimas en silencio mientras ve su espalda alejarse. Abraza contra su pecho plano el paquete que le ha sido dado cuando deja de verlo, secándose las lágrimas con su mano libre antes de agarrar su maleta y partir también.

Cuando llega al taxi con su madre, se abraza a ella como un niño.

—Vi a un chico subir mientras bajaba, llevaba ese mismo paquete en sus manos— habla Johannah tranquilamente, acariciando su espalda en círculos para calmar su suave llanto—. ¿Quieres hablarme de ello, cielo?

—No ahora, sólo quiero llegar a Málaga— se niega, aferrando con un brazo el paquete que le dio Harry.

—Vamos allá, mi niño— asiente Johannah, indicándole después al conductor que puede partir.

Mientras se alejan en el taxi, Louis se encuentra una vez más con la mirada jade de Harry cuando pasan cerca de él que se ha quedado sentado en una banca cercana a su edificio. Como un flashback de la primera vez que se vieron, Harry levanta su mano hacia él en un pequeño gesto de despedida cuando lo ve por la ventanilla.

Esta vez, Louis lo corresponde.

🔹

Es hasta que está en el aeropuerto que Louis mira el contenido de la pequeña caja que le dio Harry, puesto que la seguridad del aeropuerto debe de revisarla como a todo su equipaje antes de subir al avión.

Louis saca del pequeño paquete una sudadera negra con el logo de Tokio Hotel que le resulta malditamente familiar. Se muerde con fuerza una mejilla por dentro mientras lleva la prenda a su rostro sólo para encontrar el característico olor fresco que siempre tiene Harry. Se pone la sudadera encima de su ropa, sin sorprenderse ante lo enorme que le queda, mientras la agente policial lo mira, revisando el resto de las cosas.

— ¿Quieres llevar esto arriba o lo echarás en tu maleta?— le pregunta la chica, sacando de la caja una camisa negra algo desteñida y un pequeño iPod con su cargador que le hace fruncir el ceño.

—Arriba, gracias— responde, tomando las cosas para guardarlas en su pequeña mochila donde lleva su móvil, cartera y documentos. Sigue a su madre a través del pasillo de abordaje, desdoblando con cuidado la playera sólo para encontrarse con un pequeño papel y el logo de su álbum favorito de Tokio Hotel—. Ese bastardo— dice divertido, con lágrimas empañando su visión mientras una vez más extraña a Harry, tantísimo.

🔹

Ya que Louis está instalado en su habitación del hospital en Málaga es que se permite encender el viejo iPod, donde lo saluda en la pantalla una foto de Harry. Curiosea en el menú del aparato, en busca de más fotos del rizado, pero sólo encuentra esa fotografía y música.

Sonríe mientras lee el título de la única playlist que encuentra en el reproductor de música. Para Louis se llama y el imaginar a Harry creándola especialmente para él entibia su corazón. Casi quiere llorar cuando lee el nombre de la primera canción guardada y mientras le da a reproducir, siente como si el mismo Harry Styles estuviera ahí dedicándole By your side. Aunque quisiera no podría enojarse con Harry por haber elegido tantas canciones de Tokio Hotel para su playlist, porque de cualquier modo habría terminado escuchando esa banda de tanto extrañarlo.

Mientras escucha By your side le entran unas ganas inmensas de llorar que sólo incrementan cuando despliega el papel que venía envuelto en su nueva playera de Tokio Hotel, encontrándose con la letra de Harry.

Hola, Lou:

He estado pensando la manera de iniciar esta carta, porque no he querido darte una lista de instrucciones ni tampoco una lista de reproches.

Debes de estar pensando que soy un cabrón por darte algo de una banda que ya no escuchas, pero me gusta pensar que ahora Tokio Hotel te hace pensar en mí y eso es todo lo que quiero, que durante tu viaje pienses tanto en mí que te duela extrañarme para que al volver no huyas más de mí. Yo te aseguro que por mi parte así será, te estaré extrañando tanto que sé que dolerá como ha dolido hasta ahora que me alejes de ti.

¿Ya ves a lo que me refería con reproches? He tratado de convencerme de que tienes tus razones para alejarme luego de que tratará de besarte, sin embargo me duele no poder entenderlo.

Louis, si no quieres que te bese y siga coqueteando contigo dímelo, pero no me alejes. Estoy enamorado de ti y preferiría ser tu amigo solamente que mantenerme lejos, porque eres asombroso y no quiero dejar de tenerte en mi vida.

Me habría gustado confesarme de otra manera, pero tu lejanía me angustia y me ha empujado a esto. A darte un cursi obsequio para que me extrañes, para que me pienses, para que me quieras como yo te quiero.

Espero que cuando vuelvas nos des una oportunidad, la que sea que quieras. Puedo ser tu amigo, puedo ser lo que sea que necesites, sólo permíteme estar a tu lado.

Disfruta de la música, espero te acompañe como quisiera hacerlo yo. Piensa en mí con cada canción como ahora yo pienso en ti con ellas. Y por favor vuelve, yo te esperaré.

I miss you every single day, if you can hear me come back and stay.

Sinceramente tuyo, Harry Styles.

El llanto de Louis incrementa al reconocer la frase de la canción que ha usado Harry para despedirse en su carta. Él trata de secar lo mejor que puede sus lágrimas pero cuando comienza a sentir el calor sofocante invadiendo su pecho y su mente, lo único que quiere es gritar por su madre para que lo sostenga mientras se rompe. Empieza a hiperventilar entre sus fuertes sollozos mientras aprieta la carta en su mano derecha, quitándose enojado los audífonos de los oídos con la otra mano.

Quiere gritar, quiere tirarse por la ventana, quiere desaparecer porque Harry Styles está enamorado de él, de alguien que no es sincero, alguien que no es natural y sólo existe por el trabajo de Emanuel.

— ¡Louis!— puede escuchar que alguien le grita por encima del ruido de sus sollozos, su respiración y el palpitar de su corazón en sus oídos—. ¡Louis, Louis, cielo!— reconoce a su madre cuando Johannah sube a la camilla con él y lo abraza con fuerza, impidiendo que siga rasguñando sus brazos como hacía sin darse cuenta.

—No puede, no puede— repite Louis entre su llanto histérico, aferrándose con fuerza a su confundida madre que lanza una mirada de pánico a su médico.

—Sostenlo— escucha que dice Emanuel antes de sentir un pequeño piquete en el brazo que lo manda a dormir.

🔹

Louis apaga su móvil cuando despierta algunas horas después, negándose a hablar con su madre cuando Johannah le devuelve el iPod y la arrugada carta de Harry.

—Estaré bien— es todo lo que le dice mientras guarda el papel entre uno de los libros que llevo para leer, metiendo después su móvil entre su maleta bajo la atenta mirada de su madre.

—Realmente eso espero, cielo— responde Johannah, sintiendo la desdicha de su hijo como propia.

Ella no lo obliga a hablar y Louis lo agradece, aunque Johannah se muere por preguntar sobre este Harry Styles que parece querer tan sinceramente a su pequeño niño.

🔹

Louis habla con su mejor amigo a través del móvil de su madre cuando lleva un par de días en Málaga y muchas veces después más, durante los tres meses que permanece en esa ciudad.

Él no enciende su móvil ninguna vez mientras está en Málaga, temiendo encontrarse algún mensaje o llamada de Harry, pero no le hace falta eso para saber sobre el rizado cuando existen Zayn Malik y Niall Horan. La pareja se encarga de hablarle a Louis sobre el ojiverde cada vez que le llaman durante los tres meses que permanece en la ciudad española.

—Vino hace días al apartamento, está preocupado porque aún no respondes el teléfono— le dice Zayn treinta días después de la vuelta de vacaciones de primavera a la universidad, un par de minutos antes de entrar a quirófano por la segunda de tres operaciones programadas.

—Me dijo en una carta que está enamorado de mí, Z. No puede estarlo, no me conoce, soy falso— cierra los ojos, presionando el puente de su nariz entre dos dedos—. No sabría qué decirle sí me llama.

—Todo, tal vez— suspira Zayn—. Harry merece saber porque lo mantienes lejos cuando él sólo quiere estar cerca de ti. Al menos necesita una explicación de por qué no vuelves a clases, estarás lejos casi dos meses más.

—No puedo hacerlo— se niega Louis, en su voz es palpable su miedo.

—Lou, no eres falso. Eres la persona más real que conozco, tu cuerpo no te define, lo hace tu mente y tu corazón, y Harry quiere todo eso— le habla Zayn tranquilamente, con la misma paciencia que le ha tenido por años, tratando de calmar su miedo—. Harry te adora por quién eres no por tu cuerpo, ¿o te ha dado esa impresión? Yo lo conozco y sé que es sincero cuando dice que te quiere, lo he visto sufrir por extrañarte estos dos meses sin ti— le confiesa Zayn, paralizando su corazón un momento—. Merece que le hables con la verdad, que le dejes verte por completo, sólo así sabrás que ese hombre te ama por ti, por todo lo que eres, no por lo que hay entre tus piernas— prosigue su mejor amigo ante su mutismo—. No deberías tener miedo. No debes tener miedo, eres un hombre hecho, un hombre real, incluso podrás ponerla, deja de esconderte de la persona que amas y date la oportunidad de ser feliz. Deja que Harry te vea de verdad, deja que él decida si puede estar enamorado de ti o no. Te sorprendería ese cabrón con lo...

—Que tú y Niall estén bien con que soy transexual no quiere decir que Harry lo hará, Z— corta las palabras de su mejor amigo, llorando en silencio por todo lo que Zayn le ha dicho. Puede que tenga razón en muchas cosas, pero es fácil hablar cuando no eres quien tiene miedo—. Debo dejarte, ya me llevarán al quirófano— dice aunque no sabe si es cierto, sólo ya no quiere hablar más.

—Todo saldrá bien, Lou. Mándame muchas nudes cuando por fin tengas tu gran polla— bromea su mejor amigo, tratando de quitarle peso de angustia por toda su charla.

Louis se ríe de sus palabras, sonriendo a Emanuel cuando lo ve entrar en la habitación.

—Te quiero, Zee, pero no quiero morir a manos de un duende irlandés por mostrarte la enorme polla que me hará Emanuel— dice riendo cuando su médico se escandaliza por sus palabras, disfrutando también de la risa de su mejor amigo—. Hablamos después, Z— corta la llamada sin esperar respuesta.

—Eres el paciente más pesado que he tenido en toda mi trayectoria médica— bufa Emanuel en su perfecto inglés cargado de acento cuando lo ve cortar la llamada, rodando sus ojos oscuros hacia él—. Te pasaremos a quirófano en quince minutos y no podrás mostrarle la polla a nadie hasta que yo te dé permiso— advierte.

—Sí, papá— responde con una sonrisa que hace reír a Emanuel.

—Si fuera tu padre te obligaría a responder cierta carta— le reprende su doctor, acercándose a la camilla para revisar que todo esté en orden para moverlo.

—Lo bueno es que no lo eres— gruñe Louis, pero para no hacer sentir mal a su doctor, agrega con una sonrisa—: Aún.

Emanuel se ríe y Louis sabe que está bien. Ese hombre siempre lo está si Johannah sale a colación.

—Pronto, tal vez— Emanuel guiña un ojo con seguridad a su paciente, haciéndole reír—. Ve al baño si tienes que hacerlo, hijo. En un momento viene el camillero por ti, te veo en el quirófano— le sonríe Emanuel, revolviendo con cariño sus cortos y lacios cabellos castaños.

🔹

A Louis le toma tres meses en un hospital de Málaga junto a una histerectomía, una metoidioplastia en conjunto con una uretraplastia, más la escrotoplastia y glansoplastia el tener un pene funcional de un tamaño de casi catorce centímetros.

—Es… bonito— se ríe Louis mientras se ve desnudo frente al espejo que Emanuel llevo a su cuarto de hospital.

Mira el trabajo que Emanuel ha hecho con él, los resultados finales de sus últimas operaciones y su mastectomia en conjunto, y se siente bien. Se siente casi real, como si este cuerpo fuera realmente con el que creció desde niño y no uno que ha tenido que ir construyendo con inyecciones de testosterona y cirugías. Sólo las cicatrices le recuerdan la verdad y él ya está deseando poder cubrir cada una de ellas con tinta para no mirarlas más.

— ¿Es lo que esperabas?— la voz de Emanuel a través del parlante dentro de la habitación lo distrae de su escrutinio.

Para darle privacidad en su primera vez viendo el resultado, Emanuel y su equipo esperan fuera de su habitación hablándole por parlantes mientras él se observa y toca.

—Es mejor que eso— admite Louis a través de su micrófono, riendo junto al equipo que estuvo a su lado en todas las operaciones.

—Tenemos que asegurarnos de que todo funciona correctamente— le recuerda Emanuel, haciendo sonrojar a Louis que agradece estar sólo y sin ojos en él—. Tienes ahora la capacidad de lograr una erección como cualquier otro hombre biológico, hijo. Y estoy seguro de que serás capaz de alcanzar un orgasmo, debemos asegurarnos de ello solamente.

El orgullo en la voz de Emanuel emociona a Louis. Este es un trabajo de ambos, piensa. Ese español es su dios creador. Más le vale a su madre casarse con él o al menos aceptarle una cita, por favor.

—Dime que no van a oír— pide con timidez, pasando las yemas de sus dedos por sus cicatrices.

—Apagaremos los parlantes y micrófonos, tú me avisarás— dice Emanuel de inmediato y un pequeño pitido le deja saber a Louis que ya está hecho.

Toma una bocanada de aire tembloroso, mirándose aún frente al espejo. No le sorprende encontrarse a Elysa del otro lado a pesar de que visiblemente ya no queda nada de ella en su nuevo cuerpo, pero ahí está y hay una mirada de orgullo en ella que entibia el pecho de Louis.

Elysa es su única espectadora mientras él vaga suavemente sus manos por su abdomen, pasando por sus cicatrices hasta tomar en su mano su nuevo miembro. Las mejillas de ambos se pintan de carmín cuando Louis se sostiene en una mano, sintiendo el nuevo peso. A pesar del tiempo que lleva estando en el hospital, de tantas cirugías, está feliz porque Emanuel realmente hizo un trabajo asombroso. Louis sabe que el español tiene razón cuando el pene en su mano comienza a endurecerse con la excitación recorriéndolo.

Mientras cierra los ojos sin dejar de acariciarse, logra vislumbrar a Elysa sonriéndole con verdadero orgullo y felicidad. Él nunca la vio así, pero también él nunca se sintió tan feliz como ahora que pasa su dedo por su bien hecho glande, siseando bajito ante la nueva sensación.

Cuando logra alcanzar su primer orgasmo, puede oír la voz femenina de Elysa en su cabeza pedirle una única cosa después de años peleando un cuerpo:

—Suéltame ya y sé feliz, Louis.

🔹

Louis le deja su móvil a Aarón, el enfermero que lo cuido por cuatro meses, en lugar de encenderlo cuando le dan el alta. Prefiere no ver si tiene mensajes de Harry, no quiere saber si el rizado está molesto con él por ignorarlo o si lo sigue esperando. No quiere saber si es que es lo contrario. Está dispuesto a encontrarse con ello de vuelta en Londres, mentir diciendo que perdió el aparato en lugar de enfrentarlo así.

Porque no quiere leer si Harry lo extrañó como él lo hizo, si lo pensaba igual. Porque duele.

Mientras se viste para dejar el hospital e irse al aeropuerto, se pone la playera de Tokio Hotel que le obsequió Harry. En Málaga hace calor, pero sabe que al llegar a Londres hará frío por lo que lleva la sudadera del rizado preparada en su mochila. Cuando se ve al espejo estando listo, no puede evitar pensar que si todo sale mal con Harry él sólo se quedará con esos pequeños regalos.

Al subir al avión un par de horas después, acomodándose en su asiento de primera clase con Johannah cerca, no puede evitar derramar algunas lágrimas mientras suena Elysa en su iPod regalado.

Piensa en la carta de Harry, piensa en el rizado, piensa en su vida y sólo quiere hacerse una pequeña bola y desaparecer. Sigue temiendo enfrentar a Harry con su verdad, pero mientras llega a la frase en la canción que Harry le escribió en su carta, cree que tiene aún más miedo de llegar a Londres y descubrir que el rizado siguió adelante sin esperarlo como prometió.

Y es que hace más de un mes que no tiene noticias de él porque Harry ha dejado de juntarse con Zayn y Niall. Louis está casi seguro de que es su culpa y eso lo carcome.

Mientras se queda dormido bajo los cuidados maternales de su madre, que parece sentir su tormento, le pide al cielo no haber perdido a Harry por su silencio y miedo. Y ruega a Dios que le dé una oportunidad con su chico de rizos.

🔹

Aunque de Málaga a Londres el vuelo toma sólo dos horas con cincuenta minutos y Louis y su madre llegaron a las ocho quince de la noche a la ciudad inglesa, no es hasta una hora después que ellos logran salir del aeropuerto hacia el estacionamiento donde encuentran a Zayn y Josh en sus respectivos autos.

A pesar de lo mucho que le insistió Louis a su madre por pasar una noche en Londres, Johannah se negó alegando querer su propia cama luego de casi cuatro meses fuera, por lo que Josh ha venido por ella para llevarla de vuelta a Doncaster donde las fábricas de fertilizantes la esperan como la universidad sigue esperando a Louis en Londres.

—Te voy a extrañar, mi niño— Johannah le da un beso en la frente a Louis de despedida, alisándole las inexistentes arrugas de su sudadera, le sonríe con amor antes de darle un consejo—. Habla con este chico y dile todo lo que no le has dicho. Si su corazón es tan sincero como parecía en esa carta, los esperare en Doncaster para Navidad— tira de él en un fuerte abrazo, besándole la mejilla.

—Te amo, mami— es todo lo que le dice Louis, escondiendo sus sollozos antes de alejarse de su madre y subir al auto negro de Zayn, dejando a éste despedirse de Johannah.

— ¡Buen viaje!— les gritan ambos a los adultos cuando la camioneta de la fábrica desaparece por un camino diferente al que los jóvenes tienen que seguir.

A pesar de ser ya tarde el tráfico en las calles londinenses sigue siendo bastante, de modo que llegar del aeropuerto a su apartamento les toma cuarenta minutos más, en los que los mejores amigos se ponen al corriente de los días que pasaron lejos.

—Niall está en el apartamento, quería venir conmigo a recogerte pero tiene muchas tareas últimamente— Zayn se encoge de hombros respondiendo a Louis cuando éste pregunta por el irlandés—. Si te pide que le enseñes la polla voy a colgarte de ésta si le haces caso, suficiente con la imagen que mandaste a nuestro chat en grupo— le gruñe el moreno, recordando algo importante.

Louis se ríe a carcajadas de su celoso mejor amigo. Hace un movimiento exagerado fingiendo acomodar su hombría, solo por molestar a Zayn que rueda los ojos riendo.

—Tú me pediste la nude, yo solo quise evitarme problemas mostrándole también a Niall— se burla.

—Entonces la culpa es mía— bufa Zayn, deteniéndose en un semáforo en rojo mira a su mejor amigo—. Hablando en serio, los dos estamos contentos de que todo haya salido realmente bien— le dice a Louis haciéndolo sonrojar un poco.

—Gracias por estar conmigo en todos los procesos, más tú— agradece a su mejor amigo con el corazón en la mano, ganándose una sonrisa genuina de Zayn—. Creo que nunca te he agradecido lo suficiente por estar conmigo siempre, por defenderme de todos cuando vivíamos en Doncaster y no dejarme cuando quise venir aquí.

—Tampoco me has agradecido suficiente por tu nombre— recuerda Zayn, queriendo quitarle importancia a sus palabras con su pequeña broma, pues lo sentimental del agradecimiento de Louis lo hace sonrojar y emocionarse.

—Tienes razón, que hubiera sido de mí sino hubieses estado tan obsesionado en la high school con Robert Louis Stevenson— se ríe Louis, mirando con cariño a su mejor amigo—. A veces no sé qué sería de mí sin ti, Zee.

—Odio que nos pongas sentimentales— gruñe Zayn, dando marcha nuevamente al auto cuando el semáforo cambia a verde.

—Tú empezaste— se ríe Louis, mirando por la ventanilla cuando pasan cerca del campus de la universidad hacia el edificio departamental donde ellos viven.

—Lo miré en clases ayer pero no hablamos mucho y hoy no lo vi— dice Zayn entonces, como si pudiera leer los pensamientos de Louis que se llenan de Harry al ver la universidad.

—Tal vez dejo de esperarme, Z— se encoge Louis de hombros.

Su intento por quitarle importancia a esas palabras es vano junto a su mejor amigo que niega rápidamente con la cabeza, dándole una mirada que tira entre la molestia y la lástima.

—No digas eso, no es así— le rebate Zayn, sonando tan seguro como a Louis le gustaría estar al respecto. Lo cierto es que ninguno de ellos sabe si Harry continua esperando a Louis o sí siguió adelante luego de casi cuatro meses de silencio—. Tal vez sólo no ha venido porque tiene sus propias cosas que hacer— intenta Zayn.

—Claro, por eso incluso dejó de juntarse contigo en la universidad— bufa Louis, negando con la cabeza mientras el moreno se adentra en el estacionamiento de su edificio—. Si dejó de esperarme no podría culparlo, yo ni siquiera mire sus mensajes.

—Por eso le dijimos que perdiste el móvil— dice Zayn, sonriendo a medias ante la mirada sorprendida de Louis—. Escucha, sé que no querías que le dijéramos nada— empieza su mejor amigo y Louis ya se está preparando para lo peor y también para subir arrastrándolo de los cabellos recién teñidos de azul para matarlo junto a un irlandés chismoso—, pero Niall y yo no podíamos dejarlo así. No lo merecía, así que sólo le dijimos un par de pequeñas mentiras— cuenta, estacionándose por fin en su sitio habitual.

— ¿Qué le dijeron?— pregunta Louis suspirando.

—Como que le hicimos creer que una tía tuya estaba muy grave en Doncaster y sólo tú y tu madre estaban a su cuidado, y tal vez le dijimos también que habías perdido tu móvil en una gasolinera de camino a Donny— confiesa Zayn, apagando el auto para después girarse a ver a Louis a la cara—. Puedes molestarte con nosotros si quieres, pero sólo queríamos ayudar. A ambos nos pareció absurdo que sólo quisieras ghostearlo, eso no es sano ni bonito— le reprende.

—No iba a ghostearlo— bufa Louis aunque una mirada de Zayn le hace saber que no se traga sus palabras—. En realidad se los agradezco. Espero que así se haya quedado tranquilo— suspira, llevando su mano a la manija para abrir la puerta y salir al igual que hace Zayn, que se apresura a abrir la cajuela para que Louis saque su maleta—. Pero de todos modos, eso no asegura nada. Igual y en este tiempo conoció a otro chico.

— ¿Y olvidarse de ti? No lo creo— niega Zayn rápidamente a sus palabras, uniéndose a él en la puerta de acceso al edificio. Enreda su brazo con el brazo libre de él para llevarlo hacia el elevador, Louis sólo lo sigue con un suspiro y su maleta arrastrando—. Tú realmente no lo viste, Lou. No lo has visto. Pero Harry se ha encerrado en él mismo desde que te fuiste, al principio sólo se juntaba con nosotros pero después creo que se volvió demasiado para él de lo mucho que te extrañaba— confiesa Zayn, haciendo a Louis soltar un suspiro tembloroso cargado de culpa.

Zayn lo reconforta un poco, haciendo círculos en su espalda para calmarlo. Ellos entran en el elevador donde Louis recarga su cabeza en el hombro del moreno, cerrando los ojos durante el trayecto. A pesar de ser a penas las diez y poco más de la noche, Louis se siente ya listo para irse a dormir pues tanto tiempo en Málaga lo hizo acostumbrarse al horario español donde es una hora más tarde que en Londres. Además a él siempre lo ha cansado mucho viajar, de modo que mientras el elevador llega a su piso Louis ya se siente listo para cenar la pizza que Zayn le prometió en el camino, tomar una ducha e irse a dormir por al menos diez horas.

Debería ser obvio para Louis en sus planes, que como muchos otros en su vida se irían al traste, ¿por qué que en la vida de Louis ha tenido sentido alguna vez?

Cuando el elevador se abre y ellos caminan a su apartamento, Zayn es quien abre la puerta al llegar. La baja maldición que suelta el moreno debería ser suficiente para alertar a Louis pero no lo es, de modo que una vez más a él no lo prepara nadie para caer ante un par de ojos jade y rizos chocolate.

—Hola— le saluda Harry con voz ronca cuando el sonido de la maleta de Louis golpeando el suelo le hace alzar la cabeza que mantenía entre sus manos, inclinado, sentado en el único sofá del piso.

Si Louis se echa a llorar ahí mismo, ¿quién puede culparlo? Se siente como un déjà vu el ver a Harry caminando hacia él, llevando su estúpido cárdigan multicolor y su maldita sonrisa de hoyuelos, envolviéndolo en sus fuertes brazos.

—Perdón, perdón— solloza Louis contra su pecho y aferrándose a su espalda con una mano tomando en un puño el tejido del cárdigan.

Encontrar a Harry en casa aun esperándolo lo llena de culpabilidad. Es esto lo que quería, es esto lo que le rogó a Dios durante todo el camino en el avión y en el aeropuerto y cada uno de sus días en el hospital, pero tenerlo lo hace sentir que no lo merece, no cuando no ha sido sincero.

—Estás aquí y no importa nada más— dice Harry a sus disculpas, apretándolo más entre sus brazos.

—Perdóname— pide Louis, aferrándose más.

Harry sólo asiente, llevándolo aún más dentro del apartamento. Cuando lo aleja un poco de su cuerpo estando en la estancia, Louis se encuentra con un tímido Niall envuelto entre los brazos de un serio Zayn.

—Hola, Lou— saluda el irlandés, sonriéndole tímidamente—. Espero que no te moleste, pero yo le dije a Harry que llegabas hoy— admite.

Louis mira a Harry que está tan serio como Zayn y entonces realmente no le importa que Niall le haya dicho o no, porque está ahí por él y Louis no va a esconderse ni a huir nunca más.

—Ustedes tienen mucho que hablar— dice Zayn entonces, dándole una mirada a su mejor amigo en la que sólo ellos se entienden. Louis le da un asentimiento, con sus mejillas sonrojadas y el temor y la decisión en su mirada—. Iremos al dormitorio de Niall, cualquier cosa llámame— pide a Louis que asiente.

La despedida entre los cuatro es seria y apremiante. Louis abraza con fuerza a su mejor amigo en busca de apoyo para lo que está por hacer, encontrándolo en el beso en la frente que le da Zayn y el abrazo apretado que le otorga Niall.

—Te diga lo que te diga, escúchalo hasta el final y si te atreves a reaccionar mal, te aseguro que no habrá piedra en la que puedas esconderte para evitar que patee tu culo— le dice Zayn a Harry antes de marcharse, Louis da un suspiro tembloroso cuando Harry asiente mirándolo a él.

—Todo saldrá bien, Lou. Estoy seguro, él te quiere— le dice Niall a Louis mientras toma una caja de las dos de pizza que hay en el comedor—. Me ha dicho que está aquí porque la flecha de Anteros es más poderosa que una de Eros, lo que sea que eso signifique suena a que te ama.

Mientras Louis acompaña a la pareja hacia la puerta, su corazón late acelerado ante lo dicho por el otro ojiazul. Niall puede no tener idea del significado de las palabras de Harry, pero para Louis pueden ser una premonición de todo.

¿Qué podría ir mal en su confesión si Harry está seguro de que ellos han sido flechados por Anteros en lugar de Eros, teniendo así la seguridad de un amor verdadero correspondido?

—Te queda bien la sudadera— es lo primero que dice Harry cuando Louis vuelve junto a él en la estancia ya que están solos.

—También la playera— responde Louis en un comentario arrogante que no sale bien gracias a su voz temblorosa.

— ¿Si? ¿La llevas ahora?— pregunta Harry y su voz es tan serena que Louis lo envidia, aunque al verlo a los ojos sabe que Harry está tan ansioso como él por esto.

De hecho, mientras Louis asiente y hace amago de retirarse la sudadera, ve la sombra de la tristeza en la mirada del rizado. Lo hace sentir terrible el haber ocasionado eso en los ojos que más adora.

—Me queda grande pero es cómoda— admite Louis con un sonrojo cubriendo sus mejillas mientras Harry lo ve con la playera puesta. Saca entonces de su bolsillo del pantalón el iPod—. Ten— se lo extiende a Harry—, ya no tiene pila, el cargador viene en mi mochila.

—Ven aquí por favor, Louis— le pide Harry palmeando el lado libre junto a él en el sillón luego de tomar el pequeño aparato.

Louis se muerde el labio inferior mientras sigue el serio pedido del menor. Se sienta junto a Harry, soltando un pequeño jadeo sorprendido cuando Harry lo envuelve de las caderas para tirar de él más cerca. Cierra los ojos con un suspiro suave en el momento que Harry presiona su rostro contra su hombro, oliéndolo. Es tan íntimo el gesto que el suspiro de Louis se vuelve sollozo con rapidez.

—Zayn y Niall dijeron que estabas cuidando de una tía en Doncaster— empieza Harry en voz baja pero tan grave que Louis se siente afectado por ella; ha extrañado todo de este hombre y luego de meses sin verlo, se siente como si estuviera presenciando toda su belleza por primera vez. Louis gira un poco su cabeza, sin abrir aún sus ojos, de manera que su frente se presiona contra los cabellos de Harry que sigue hablando—. Supe de inmediato que era mentira, porque tú me has hablado de toda tu familia que es sólo tu madre y sus padres. Imaginé que había una razón grande y poderosa para que mintieran así por ti, para que no volvieras a clases luego de tanto tiempo— Louis tiene que alejarse cuando Harry hace amago de alzar su cabeza, entonces se miran a los ojos un momento, mirando el temor a la verdad y la tristeza confundida en el otro—. No tienes que decirme nada si no quieres o no estás listo. No necesito saberlo, Louis...

—Sí, si necesitas saberlo— interrumpe Louis, aún con voz temblorosa pero decidida. No importa más su miedo, no va a arriesgarse a perder a Harry Styles por su temor, no cuando Elysa le ha pedido ser feliz, él lo será o al menos hará el intento—. Tengo que decirte muchas cosas, pero primero debo pedirte disculpas por esconderme de ti tanto tiempo— confiesa, bajando su mirada avergonzado.

—Disculpas aceptadas, Louis— le sonríe Harry, acariciando con suavidad una de sus mejillas—. Te he extrañado— confiesa.

—Y yo a ti, mucho— responde Louis de inmediato, mirando con anhelo a Harry que le regala su sonrisa de hoyuelos aunque aún no llega la felicidad a su mirada—. Lo de mi móvil si es verdad, lo dejé en algún lugar de Málaga cuando llegue ahí— bueno, es una verdad a medias eso pero Harry parece bien con ello haciendo respirar tranquilo a Louis.

— ¿Málaga?— pregunta Harry confundido, tomando una mano de Louis de manera inconsciente pero ese sencillo gesto es tan reconfortante para el mayor que sin duda lo necesita en estos momentos—. ¿Qué hacías en Málaga?

—Es, complicado— suspira Louis, mirando sus manos unidas cuando dice—. Harry, soy trans.

Son sólo tres palabras las que dice Louis, rápido y conciso, doloroso como tirarse con fuerza y rapidez una curita de una herida que aún está fresca. Siente la mirada de Harry en él, su presencia fuerte, y no quiere verlo. No quiere enfrentarse a su mirada o a lo que venga después de lo que ha dicho. No quiere ver a Harry sintiendo lástima y asco por él como Brendan o desprecio como Stan, no lo quiere ver irse.

— ¿Eso quiere decir que vas a entrar en un tratamiento hormonal o algo así? ¿Por eso fuiste a Málaga?— las preguntas de Harry lo hacen alzar la mirada a él de golpe. Los dos están confundidos ahora, pero Harry no vacila en ningún momento, curioso cómo es sigue hablando—. He leído que en España están los mejores médicos para la reasignación sexual, ¿a eso fuiste allá?

—Yo… sí, mi doctor vive en España— responde Louis, parpadeando impresionado hacia él. De todas las reacciones que esperaba, no esperó que Harry tuviese tanta curiosidad o qué pensaría que quiere ser una chica—. ¿Qué piensas si quiero ser mujer?— pregunta intrigado.

Harry lo mira fijamente, con tanta intensidad como si pudiera ver directo a su alma o corazón. Es hermoso mientras sonríe amplio y se encoge de hombros.

—Supongo que tendría que volverme hetero, ¿no?— se ríe Harry, con su acostumbrada risita coqueta que entibia el pecho de Louis que se emociona con sus palabras.

Su respiración tartamudea mientras evita un sollozo de felicidad por lo que ha dicho el rizado, que lo mira con atención sin perder su sonrisa.

— ¿Harías eso por mí, eh?— pregunta Louis, tratando de bromear un poco pero Harry asiente sin dudarlo haciéndole querer llorar—. ¿Por qué?— pregunta entonces.

—Porque estoy enamorado de ti— responde Harry con sencillez, mirándolo aún con su sonrisa y ojos curiosos que tienen a Louis sollozando de inmediato. Harry tira de él en un abrazo, dando un beso en su frente cuando vuelve a hablar—. Te lo dije en mi carta pero te lo repito ahora, creo que eres asombroso y no estoy dispuesto a tenerte lejos de mi vida. Te amo, Louis Tomlinson, no por el sexy hombre que eres que me vuelve loco con sus curvas cada vez que permites que los simples mortales las veamos, sino por la increíble persona que eres dentro de este hermoso caparazón— le dice Harry, sin ser consciente de cómo cada una de sus palabras cicatriza perfectamente cada herida del corazón de Louis, dejando cicatrices aún más perfectas que las que posee en su piel por cada cirugía—. Me da igual si eres una chica o un chico, estoy enamorado de cómo eres y mientras eso no cambie mi amor no lo hará. Yo sólo quiero estar contigo, de cualquier manera que me dejes. Y si me dejas estar contigo en tu proceso de reasignación, para mí será un honor acompañarte en cada paso.

—No te merezco— solloza Louis, temblando cuando Harry toma su rostro entre sus manos para secar sus lágrimas, dándole un beso en su pequeña nariz.

Esta vez cuando Harry acerca su boca a la suya, Louis no se aleja. Cierra los ojos con anticipación, anhelando tanto ese beso como Harry. El menor se toma su tiempo para unir sus labios, respirando tan cerca de él que Louis incluso puede oler la soda de fresa en su aliento haciéndole sonreír un poco antes de que Harry tome su sonrisa en un beso lleno de dulzura y esperanza para el ojiazul.

—Me mereces y te merezco, nos flecho Anteros— habla Harry contra su boca, antes de besarlo con ahínco.

Para Louis se siente como un verdadero primer beso, como si antes de Harry nadie más lo hubiera besado nunca. No tiene duda de que está besando al amor de su vida mientras disfruta de los labios suaves y regordetes de Harry besándolo. Lágrimas de felicidad se escapan de sus ojos cerrados mientras se siente adorado por esos labios y por las manos que sostienen su rostro con tanta dulzura.

—Te amo, Harry Styles— admite Louis en cuanto se ve liberado para tomar aire, soltando una risita ante la gran sonrisa y brillantes ojos del nombrado que presiona de nuevo sus labios a los suyos con fuerza.

—Ahora dime que me dejaras estar contigo siempre, toda la vida— pide Harry, haciéndole reír más.

—Si tú quieres estar con un chico trans, si me amas así, entonces si te dejaré— confiesa, mirando a Harry procesar sus palabras con sorpresa.

— ¿A qué te refieres? ¿No sería más bien chica trans?— pregunta confundido—. Nunca he entendido bien eso, el cómo se dicen a ustedes mismos durante y después de transición— lo mira con una tierna mueca abatida.

—Seria chica trans si mi reasignación sexual fuera de hombre a mujer, pero es al revés en mí— le explica, atento a su reacción.

Harry frunce el ceño, procesando sus palabras antes de asentir, como si eso fuera todo. Le sonríe muy amplio a Louis, inclinándose a darle un rápido beso en los labios que lo deja estupefacto.

—Entiendo entonces— dice Harry sonriendo, acariciando su rostro para alejarle los rebeldes cabellos lacios del rostro.

— ¿Lo haces?— no puede evitar preguntar, realmente sorprendido por la reacción tranquila del menor.

—Sí, no tengo que hacerme hetero por ti, mi homosexualidad sigue intacta— se ríe Harry bromeando, mirándolo con cariño—. Louis, no cambias para mí. Te lo he dicho. Chico o chica trans, eres la persona que amo y con quién quiero estar. Podrías ser un extraterrestre incluso y querría estar contigo, porque lo siento aquí cuando te veo— dice Harry, señalando su corazón ante el sonrojo de Louis.

—Eso es cursi— trata de burlarse sin embargo Harry se ríe, besándolo otra vez.

—Te estoy diciendo que eres con quién quiero estar siempre, cállate— pide el rizado contra sus labios, haciéndole reír.

—Quiero contarte todo— admite Louis cuando Harry se aleja de su boca, mirando con asombro a este hombre que no se ha ido luego de decirle su verdad.

—Y yo quiero oírlo, Lou— sonríe Harry, mirándolo con tanto asombro como el que siente él al verlo.

—Estuve en Málaga para la operación de reasignación sexual, por eso estuve tantos meses fuera— confiesa Louis, sonrojándose un poco ante la atención de Harry que asiente a sus palabras, instándolo a continuar mientras le toma sus manos, uniéndolas con las suyas tiernamente—. Nunca te dije nada porque tenía miedo de tu reacción, temía que reaccionarias como lo hicieron otras personas en mi pasado— admite, sintiéndose mal ante la sombra de dolor que cruza la mirada de Harry ante eso.

—Creo que lo entiendo— dice Harry con un encogimiento de hombros ante lo que ha dicho, mirándolo comprensivo—. ¿Por qué decidiste decírmelo entonces?— pregunta curioso.

—Cuando estaba en España, me dije que si tú realmente me esperabas entonces tendría que decirte, porque no podía arriesgarme a perderte realmente, aunque sentía que ya lo había hecho por esconderme tanto tiempo— se sincera con un suspiro pesado—. Tendría que haberte dicho todo antes, antes de tener tu carta. Tendría que haberte dicho cuando intentaste besarme, pero tenía miedo de que no quisieras el cuerpo incompleto de un chico— se encoge de hombros, desviando su mirada de la de Harry.

— ¿A qué te refieres con eso? ¿Incompleto cómo?— se confunde Harry, buscando su mirada de nuevo—. ¿Cómo no podría querer tu hermoso cuerpo?

—Por favor, Harry, ¡era un chico con vagina!— exclama Louis, frustrado con las preguntas de Harry, suelta sus manos alejándose del menor—. No era un hermoso cuerpo, incluso ahora está lejos de ser hermoso. Tengo un cuerpo creado por cirugías e inyecciones de testosterona, no es natural, no es real. Por mucho que lo intente sigue siendo un cuerpo que primero fue de Elysa, no mío— gruñe molesto—. Mi pecho fue hecho y el nuevo pene que tengo lo es también, soy un hombre hecho por otro hombre, un cirujano asombroso— se ríe con ironía, escapando de la mirada de Harry una vez más—. No quería que vieras eso y sintieras asco, incluso ahora tengo miedo de que veas este cuerpo bajo la ropa y te dé asco.

— ¿Recuerdas cuando vimos la película de The Host hace mucho, porque Niall quería verla luego de que se leyó todos los libros de Stephenie Meyer?— pregunta Harry, confundiendo por completo a Louis que sólo atina a asentir ante su repentina pregunta, mirándolo atento—. ¿Recuerdas cómo Ian quería a Wanda a pesar de que ella era sólo un alma? A él no le importaba su cuerpo, se enamoró de ella en el cuerpo de Melanie pero la siguió amando cuando sólo la cuido entre sus manos en su estado natural y la amó también cuando despertó en el cuerpo de Pet— le recuerda a Louis que se le forma un nudo en la garganta ante el rumbo en el que va Harry con sus palabras—. Te amo por tu mente y tu corazón, Louis Tomlinson, no por lo que hay en tu cuerpo. Pero incluso a éste lo amo sin haberlo visto bajo esa ropa, porque es el cuerpo del hombre del que estoy enamorado. Así que no te permito hablar mal de este cuerpo que ha vivido tanto, que ha pasado por tanto para ser lo que es, el cuerpo sexy de un asombroso hombre. Mi hombre— termina Harry, tomando sus manos otra vez en las suyas para acercarlo a él, dándole un beso en el dorso de ellas.

—Nunca me he sentido realmente un hombre, Harry— confiesa Louis, tragando el nudo en su garganta para enfrentarse a Harry y terminar de abrir su corazón—. Sin importar las inyecciones semanales de testo, las cirugías, los papeles, nunca he sentido que sea realmente un hombre. Me siento como el pobre intento de uno

—No eres un hombre sólo por tu cuerpo, eres un hombre por lo que hay en tu mente y corazón, ¿o no es así?— le recuerda Harry con amor, uniendo sus frentes—. Naciste siendo hombre en un cuerpo equivocado y has construido el cuerpo que querías para ser el hombre que quieres ser, Louis. Y déjame decirte que es un cuerpo precioso, yo lo adoro sin verlo y cuando se me permita verlo lo adoraré aún más— le sonríe, llevando una mano a su nuca para sostenerlo mientras lo besa suavemente de nuevo.

Es un beso corto pero dulce, amoroso, y cuando Harry se aleja frunce el ceño confundido viendo a Louis ponerse de pie rápidamente. Hay un brillo nuevo en los ojos de Louis, que se para frente a Harry y tira de su playera hacia arriba bajo su sorprendida mirada.

—Louis, ¿qué…— se corta Harry, tragando saliva audiblemente cuando Louis se saca la playera y la tira sobre sus piernas, dejando a la vista su pecho lleno de tinta—. ¿Qué haces?— puede preguntar por fin, mirando con asombro la extensión de piel dorada que se le ha dejado ver.

—Te dejó ver mi cuerpo para que me enseñes a adorarlo— se sonroja Louis, desabotonando su pantalón bajo la estupefacta mirada del menor que a pesar del fuerte sonrojo en sus mejillas no aleja su vista de él, dándole su atención—. Dios, realmente me quieres, ¿eh?— pregunta tembloroso cuando se da cuenta que Harry no desvía su vista de él a pesar de haber visto ya la cicatriz en su abdomen y bajo sus pectorales, Harry no aparta su mirada ni cuando logra quitarse el pantalón y los vans a patadas, quedando en un sencillo bóxer negro pegado a su piel por el que apenas se puede marcar su pequeño pene despertando.

—Te amo— le sonríe Harry, mirándolo a los ojos cuando estira una mano hacia él, tentativamente, queriendo tocarlo—. ¿Puedo?— pregunta antes, ganándose un rápido asentimiento nervioso de Louis.

Harry lleva su mano directamente a la cicatriz en su abdomen, acariciando la piel curada con las suaves yemas de sus dedos de uñas lilas. El contacto de sus pieles arranca un suspiro tembloroso de ambos que se miran fijamente a los ojos.

—Eres hermoso, Louis— dice Harry sin dejar de verlo, llevando su otra mano hacia arriba por su abdomen hacia su pecho, tocando los laureles cubriendo las cicatrices de su mastectomia, por debajo de la frase que Harry no sabe complementa la mariposa que hace meses le tatuó Zayn—. ¿Sabías que tengo unos parecidos pero aquí?— le cuenta Harry, refiriéndose aún a los laureles, moviendo la mano del elástico de su bóxer hacia los huesos de su pelvis, acariciando con ternura—. No puedo creer que te estoy viendo casi desnudo y estoy tocándote— se ríe Harry, una risa feliz y sorprendida, sincera, que hace sonrojar aún más a Louis—. No tienes idea de cuántas veces soñé esto, llegue a sentirme un pervertido— confiesa, ganándose una risita temblorosa de Louis.

— ¿Soñabas con follarme?— pregunta Louis sonrojado hasta el pecho pero cuando Harry asiente sin titubear, puede sentirse sonrojar hasta los pies—. Oh— traga saliva, avergonzado.

—Puedo estar abajo si eso quieres— se apresura a decirle Harry, tomando con decisión el elástico del bóxer de Louis que parpadea confundido—. No sé cómo funciona lo que te han hecho aquí abajo, pero parece listo para entrar en algún lado— se sonroja Harry, riendo bajito mientras señala con la mirada la erección de Louis que forma un bulto bajo su bóxer.

—Dios, yo tampoco sé cómo funciona, ahora mismo es lo que menos recuerdo— se ríe Louis nerviosamente, abochornándose bajo la mirada amorosa de Harry que sigue tocando su cuerpo. Louis no puede creer que siga haciéndolo, que no lo suelte con asco. Niega con la cabeza con una risita, acercándose más a Harry que se echa hacia atrás en el asiento cuando capta las intenciones de Louis de sentarse en su regazo—. Quiero que estés abajo pero no cómo piensas— confiesa Louis, sentándose a horcajadas sobre sus piernas, siseando bajito cuándo su nuevo miembro roza con la tela del bóxer y se presiona en el muslo de Harry que traga saliva, agarrándolo fuerte de las caderas—. No quiero ponerla dentro de nada, nunca, sólo entre tus manos mientras te entierras en mí por siempre— dice tembloroso, con la excitación recorriéndolo.

Nunca se había excitado tan rápido, pero también nunca un hombre como Harry había aceptado con agrado su cuerpo. Louis ha pasado años sin follar por su inseguridad física, luego de haber sido rechazado por Brendan cuando le confesó que era un chico trans –al mes de salir juntos– se prometió no volver a intentar estar con nadie hasta lograr su reasignación sexual completa, para no tener que ver la mirada de lástima y asco que vio en Brendan. Con Stan fue una situación aún peor, pues con él salía antes de empezar su transición y nunca aceptó tener con él sexo vaginal ya que se odiaba demasiado en ese entonces, odiaba el cuerpo de Elysa como para usar esa parte de su anatomía para satisfacer la calentura que le provocaba su primer novio con sólo unos besos, por ello siempre tenían sexo anal con la excusa de que Louis (Elysa, más bien, en ese tiempo al menos) quería guardarse para después del matrimonio. Como si alguna vez hubiera creído realmente en la castidad. Pero con Harry la excitación es una bola de demolición que derrumba toda su inseguridad con las manos amorosas de Harry tomándolo con confianza y anhelo.

—Hazme tu hombre, Harry— pide con voz suave, cargada de sentimientos, recargando su frente sobre la del rizado que asiente rápidamente, mirándolo con ojos grandes y brillantes que Louis tiene que hacerle cerrar con un beso para no deslumbrarse aún más con él.

—Eres mi hombre, Louis— dice Harry entre su beso con un grave gemido, que derrite a Louis de la mejor manera cuando el rizado lleva sus manos a sus glúteos, apretándolos para pegarlo más a él.

Louis jadea sorprendido cuando Harry se pone de pie con facilidad con él encima. Enreda sus piernas en el fuerte torso de Harry, aferrándose a él con sus manos en su cuello mientras se aleja del beso para verlo. Comparten en silencio una mirada llena de amor y un deseo que Louis aún no cree merecer. No debe decirle nada al rizado para que éste adivine cuál es su habitación, sólo se aferra a él mientras Harry hace el camino llevándolo.

—N-no la prendas— tartamudea cuando entran, refiriéndose a la luz pero Harry hace caso omiso, encendiéndola antes de dejarlo a él sobre el colchón—. Harry, l-la luz— intenta.

—No, necesito verte— se niega Harry, dejándolo sentado al centro de la cama y quedándose él de pie, con una amplia sonrisa—. Además, necesitas verme también— coquetea, tomando su mentón para atraerlo en un corto beso—. ¿Cómo voy a enseñarte a adorar tu cuerpo si no me dejas verlo, amor?

La respiración de Louis vacila ante el pequeño mote, encendiendo sus mejillas y llevando un brillo intenso a sus ojos de absoluta felicidad.

— ¿Soy amor ahora?— pregunta tímidamente, tragando saliva cuando Harry se deshace con rapidez de su cárdigan dejándolo caer al suelo antes de tirar hacia arriba de su playera blanca que acompaña en segundos a la prenda colorida.

—Eres mi amor para siempre— responde Harry, sin dejar de ser un tonto cursi incluso en la habitación, enamorando aún más a Louis que ríe abochornado, mordiendo su labio inferior mientras ve el pecho desnudo de Harry, pausando la mirada sobre la imponente mariposa de tinta negra—. ¿Te gusta cómo quedó? Es mi favorito desde que supe que la habías dibujado tú— sonríe Harry con orgullo, mirando lo que él ve.

—Complementa éste— confiesa Louis, llevando su mano izquierda al tatuaje en sus clavículas que Harry ve con interés—. Fue el primero que me hice, que me hizo Zayn.

—Tendremos que hacernos más tatuajes complementarios, eh— sonríe Harry, acercándose para tocar él también el tatuaje de Louis, dándole un beso en la frente de paso.

—Primero mírame y luego decides si quieres echarte ese compromiso— intenta bromear Louis, mirando su pecho con cicatrices y el pecho atlético de Harry carente de estas.

—Deja de compararnos, por favor— pide Harry, dándose cuenta de lo que hace, mirándolo con el ceño fruncido—. ¿Y qué si tienes cicatrices? Mira, yo tengo cuatro pezones, eso sí es raro— le llama la atención, tomando su mano derecha para llevarla a sus dos pezones extras que Louis ve con algo de asombro, soltando una risita divertida al sentirlos—. Ningún cuerpo es perfecto. El mío no lo es ni pretendo que lo sea pero el tuyo está cerca de serlo, amor. Déjame mostrarte— le habla tomando su rostro para alzar su mirada a la suya antes de darle un pequeño beso en los labios.

—Hazlo, por favor— pide Louis cuando se aleja, mirándolo con timidez cuando la mano que aún mantiene en el abdomen de Harry, entre sus dos pezones extras, la baja un poco hacia la pretina del jeans holgado del rizado, descansando sus dedos en los laureles de tinta—. Pero quita esto antes— se sonroja cuando Harry se ríe de su petición, alejándose de él para llevarla a cabo.

Mira embobado como Harry patea sus propios vans blancos para quitárselos mientras desabrocha su pantalón flojo, deshaciéndose de éste en segundos para quedar en un corto bóxer blanco que muestra lo que su pantalón no había dejado apreciar, su imponente excitación.

—Tú y tu bonito cuerpo han hecho esto, amor— habla Harry con orgullo cuando lo ve centrarse en su erección.

Louis traga saliva sin palabras, sintiéndose caliente por todos lados. Su propio bóxer se encuentra apretado y la sensación es nueva y placentera. Suelta un gemido bajito mientras no puede evitar tocarse ahí, recordándose a sí mismo lo que ahora posee, más que dispuesto a descubrir de lo que es capaz con su precioso rizado guiándolo.

—Tan bonito— sonríe Harry seductoramente mientras lo ve tocarse, acercándose a él para subirse sobre la cama, sobre él—. Déjame tocar a mí también, ¿si, amor?— el deseo en la voz de Harry dispara una bala de excitación por el torrente sanguíneo de Louis, poniéndolo duro.

Emanuel estaría jodidamente orgulloso.

Jadea avergonzado y sorprendido cuando Harry remplaza su mano, tocándolo con suavidad por encima del bóxer. Harry lo mira fijamente mientras lo hace, acomodándose entre sus piernas qué Louis abre instintivamente al sentir su mano.

—Tienes un buen tamaño aquí, hombre— se ríe Harry complacido al sentirlo, tarareando al verlo cerrar los ojos por la sensación—. ¿Se siente bien, Lou?

—Es… es nuevo, pero b-bien— tartamudea con un gemido por los movimientos suaves de Harry sobre su bóxer.

— ¿Crees que se sienta bien si lo pruebo?— pregunta Harry, llevando su boca a su oído para hablarle.

Louis balbucea sin lograr procesar algo coherente ante tal sugerencia. Suelta un gritito sorprendido cuando Harry se aleja de él sólo para tomar su bóxer y comenzar a bajarlo. Aprieta los ojos sin querer ver la cara de Harry al desnudarlo por completo.

—Mira esto, que bonito es— murmura Harry con asombro y es la maravilla en su voz lo que lleva a Louis a abrir los ojos, encontrándose con unos resplandecientes jades que lo ven con deseo—. No tienes nada que envidiarle a nadie, amor— le dice Harry mirándolo con intensidad a los ojos, dejándole ver su sinceridad que sólo logra encontrar la confianza de Louis sobre sí mismo que creía perdida para siempre.

A Louis ya no le importa si alguna vez Stan o Brendan lo miraron con asco ni cree que le llegue a importar si alguien más llega a ver su cuerpo por alguna razón, se siente seguro de él bajo el deseo que muestra Harry por su cuerpo. Si Harry lo ve así no necesita que nadie más lo vea.

—Dime si algo no se siente bien, Lou— le pide Harry con dulzura y el uso de su diminutivo derrite el corazón de Louis que asiente sin dejar de verlo, mirándolo mientras Harry lame su mano derecha y la lleva a su pene para tomarlo con suavidad mirando él mismo sus movimientos, haciendo todo con delicadeza experimental que sólo logra calentar a Louis aún más, haciéndolo gemir ante el suave toque—. Qué receptivo eres, amor— dice Harry con asombro por sus sonidos, disfrutándolo—. Tienes una polla perfecta aquí, dulce. Es tan bonita como todo tú— tararea Harry, elevando su mirada de vuelta a sus ojos para sonreírle. Louis se encuentra ya absolutamente afectado por tan poco, mareado por lo bien que se siente la mano humedecida de Harry envolviéndolo mientras lo acaricia con suavidad—. Se siente muy bien, Lou, ¿puedo probarla?— pregunta por su consentimiento como si Louis fuera capaz de negarse a cualquier placer ahora.

—Sí, por favor— su voz es casi una súplica que hace tararear de nuevo a Harry que le da una gran sonrisa.

Tiene que cerrar los ojos por la intensidad de su excitación cuando siente la húmeda boca de Harry envolver su glande. Quien quiera que le haya dicho que con la operación de reasignación no iba a sentir nada, estaba jodidamente equivocado porque Louis se siente a punto de explotar cuando Harry lo toma en su lengua.

Harry agarra sus caderas plantándolo con firmeza en el colchón para que no se mueva inquieto mientras lo prueba. Louis vuelve a abrir sus ojos gimiendo sólo para ver la cabeza de rizos subir y bajar por su excitación. Harry lo toma por completo respirando por la nariz, alzando su mirada hacia la suya para ver cuánto lo disfruta. Sus ojos jade brillan con coquetería y orgullo haciendo rodar a Louis sus ojos, claro que en la cama sería un bastardo presumido, no podría esperar menos.

—Sabes muy bien, Lou— gime Harry con gusto cuando se aleja por más aire cuando respirar por la nariz no es suficiente, sigue acariciándolo en su mano mientras respira mirándolo a él a su rostro sonrojado—. Tienes unas bonitas bolas también, mhmm— halaga, llevando su otra mano a su escroto sin mencionar nada sobre cómo es obvio una prótesis.

Nada de eso le importa a Harry mientras lo toca y Louis lo ama aún más por eso. Cuando Harry lo acaricia Louis se siente realmente ese sexy hombre que le ha dicho ser.

— ¿Puedo darte un orgasmo así, amor?— pregunta Harry con sus ojos brillando mientras ve su pequeña polla envuelta en su enorme mano—. ¿Puedes llegar así y luego conmigo en ti, Lou? ¿No es mucho?

La preocupación y el cuidado de Harry tienen en combustión a Louis que gime su aprobación sin dudarlo, asintiendo rápidamente ante la sonrisa alegre de Harry por su consentimiento. Harry entonces se posiciona mejor, quedando de costado en la cama para verlo a la cara mientras una de sus piernas está sobre la derecha de Louis que gime largamente cuando Harry le da un poco más de velocidad al movimiento de su mano, inclinando su rostro para besarlo a él en el pecho justo en sus cicatrices.

—Tu cuerpo es precioso, Louis. Voy a enseñarte cuanto sólo déjame adorarte— dice Harry empezando a besar su pecho.

Louis no puede creerlo ni siquiera viéndolo. Harry, un hombre precioso y completo, lo está tocando sin asco y por el contrario lo hace con devoción, ¿qué clase de suerte es esta? No puede creer el deseo en los ojos del rizado mientras envuelve su pezón izquierdo con su lengua arrancando un grito en él.

—Son tan dulces— Harry gime de gusto y Louis tiene que cerrar los ojos con fuerza cuando todo se vuelve demasiado.

La mano de Harry moviéndose más rápido pero con tanta destreza y conocimiento, su lengua húmeda en los pezones pequeños de Louis y esos sonidos placenteros que hace son demasiado para el ojiazul que se arquea en la cama gimiendo, con los dedos de sus pies apretados mientras el orgasmo lo alcanza tirando sus caderas hacia arriba al encuentro de los movimientos de Harry que se aleja de su pecho para verlo con maravilla cuando se da cuenta que ha llegado a la cima del placer.

—Joder, quiero verte así por siempre— gruñe Harry, besándolo fuerte para callar su grito de éxtasis.

No hay eyaculación en él pero Harry no dice nada al respecto, sólo mirándolo por todos lados con asombro genuino mientras Louis monta su orgasmo hasta que baja de su nube placentera.

—D-dios— jadea Louis tratando de normalizar su respiración mientras siente las réplicas de su orgasmo en el vientre y sus muslos y todo el cuerpo hasta el maldito cerebro que se le vuelve gelatina.

—Eso fue hermoso— la voz de Harry le llega a la lejanía pero no su toque húmedo cuando besa con la boca abierta el centro del pecho de Louis que pega un pequeño brinco por la acción, jadeando—. ¿Estás bien, amor?

—Sigue— pide Louis con voz temblorosa, mirando a Harry con súplica. No tiene suficiente de este hombre, nunca lo tendrá y al parecer Harry tampoco pues se muestra avaricioso ante el pedido como si fuera un pirata tomando su parte del botín ante la orden de su capitán—. H-Harry— gime cuando siente al rizado succionar la piel de su pecho mientras se acomoda sobre él entre sus piernas qué Louis abre al instante feliz de sentirlo presionarse contra él.

—Te amo— le recuerda Harry mientras sigue besando su piel, concentrando sus besos en los laureles bajo sus pectorales que lame con su lengua también—. Te amo, Lou— vuelve a decir Harry cuando lo siente temblar por sus besos, bajando su boca hacia la cicatriz visible en su abdomen que besa con aún más ternura que arranca un gimoteo de Louis—. Qué hombre tan hermoso me han dado— le arrulla Harry al oírlo, acariciando sus muslos con una de sus manos mientras con la otra se sostiene de su cintura, bajando aún más sus labios hacia su pelvis—. Dios, Louis, si te vieras con mis ojos no tendrías ninguna duda de lo bello que eres. Un hijo perdido de Afrodita.

La respiración de Louis se atora ante las palabras de Harry que dichas con su voz ronca tienen a Louis duro de nuevo en poco tiempo. Jadea al sentir los dientes de Harry en su cadera izquierda, mordiendo suavemente su piel mientras la mano en su muslo alza su pierna para flexionarla. Sigue el pedido al toque, gimiendo cuando siente un dedo de Harry tanteando su entrada al tiempo que el rizado sonríe contra su dermis por oírlo.

Trata de estirarse hacia el buró en busca de su botella de lubricante cuando Harry lo libera un poco de su peso al erguirse sobre sus rodillas entre las piernas de Louis, sin embargo en lo que voltea en su búsqueda Harry abre aún más sus piernas e inclinándose escupe en su entrada antes de inclinarse más y, presionando su dedo pulgar en el pliegue de su agujero, lamerlo arrancándole un grito sorprendido que rápidamente se vuelve gemido.

Vuelve a caer contra el colchón cerrando los ojos ante el asalto de placer, arqueándose por la nueva sensación. Nunca le habían comido y que Harry sea el primero, haciéndolo con tanta hambre y cuidado, lo vuelve un lío de gemidos y lloriqueos en segundos.

Harry lame alrededor de su agujero tarareando de gusto antes de acostarse sobre su pecho para enterrar en Louis su lengua húmeda, haciendo jadear a Louis que sin poderlo evitar lleva sus manos a los rizos de Harry para mantenerlo en su sitio mientras él mueve sus caderas tratando de montar su boca. Sin quejarse al respecto Harry lo sigue comiendo, succionando su entrada antes de dar otra larga lamida e inmiscuir un dedo junto a su lengua en el rosado agujero de Louis que grita por la sensación, soltando su cabeza sólo para llevar sus manos a su rostro y cubrirse él mismo la boca cuando se vuelve consciente de lo ruidoso que está siendo.

—No te calles, Lou— gruñe Harry alzándose de su sitio para verlo, dándole una mordida en el interior de su muslo derecho antes de lamer sus bolas haciendo que Louis ruede sus ojos del placer—. Déjame oírte, amor.

Louis niega, totalmente abrumado por las sensaciones. Grita contra sus manos cuando Harry comienza a follarlo con su dedo, escupiendo de nuevo en su entrada para lubricarlo. Cuando el rizado suma otro dedo, Louis se mueve inquieto soltando un gemido largo. Está hirviendo por todo el cuerpo de la mejor manera posible mientras Harry mueve sus dedos dentro suyo con cuidado suave, haciendo movimientos de tijera para dilatarlo mejor. El pene erecto de Louis duele de lo excitado que está y Harry le permite tocarse a sí mismo cuando lo ve intentarlo, animándolo con una gran sonrisa antes de inclinarse a darle una lamida en el glande mientras él mismo se acaricia.

—O-oh, Harry— gime Louis cuando lo siente, echando su cabeza hacia atrás en el colchón mientras se arquea, sintiéndose a punto de llegar otra vez—. P-por favor, por favor— ruega entonces, cerrando sus ojos con fuerza mientras lloriquea por el placer que está recibiendo en su entrada y en su pene erguido.

—Dime que quieres, amor. Lo que sea te lo daré— promete Harry con un gruñido, mordiendo su pelvis cuando suma un tercer dedo en el interior de Louis que lo hace olvidarse de lo que iba a pedir.

Harry sube su mirada a su rostro mientras lo folla con sus dedos y, sin retirar su mano de su culo, vuelve a acomodarse sobre sus rodillas para verlo cuando lo escucha balbucear mientras sus manos toman en puños las sábanas azules sobre las que están. Se inclina entonces hacia Louis para besarlo, tomando en su boca todos los dulces sonidos que suelta Louis mientras se tensa como la cuerda de una guitarra antes de soltarse con un grito de éxtasis al llegar por segunda vez.

Se siente mareado mientras Harry lo besa sin dejar de mover sus dedos, gruñendo cuando Louis le muerde con fuerza el labio inferior. Se suelta a sí mismo, usando sus manos para tomar el rostro de Harry y mantenerlo contra su boca al tiempo que Harry retira sus dedos con suavidad, haciéndolo alejarse de sus labios para encontrarse con su mirada oscura por el deseo.

— ¿Estás bien, bebé?— le pregunta Harry al darse cuenta de que obtuvo un segundo orgasmo.

El orgullo y asombro en sus ojos jade se mezcla y Louis sólo lo ama tanto por esa manera en que lo ve que no puede más que asentir atontado a su pregunta, haciéndolo sonreír marcando sus hoyuelos que hacen vacilar la respiración acelerada del mayor.

—Hazme el amor, por favor— le pide Louis, mirándolo con todo el amor que ha logrado sentir por él a lo largo de poco más de medio año conociéndose. Se siente correcto usar esa cursi expresión que hace brillar los ojos de Harry cuando asiente sonriendo, se siente correcto porque esto es más que sólo tener sexo—. Y-yo… estoy limpio y q-quiero sentirte si t-tú estás de acuerdo— tartamudea cuando Harry se aleja de él para buscar el lubricante adivinando dónde está por haberlo visto antes estirándose hacia el buró.

Harry lo contempla un momento que parece eterno mientras tantea en busca del lubricante. Con su mirada oscurecida toma el mentón de Louis con su mano libre para besarlo mientras presiona su grueso bulto contra el pequeño pene de él que salta interesado al tiempo que Louis gime por sentir a Harry así, sintiendo su excitación aumentar más a pesar de haber obtenido dos orgasmos en poco tiempo.

—No tienes idea de lo mucho que quiero llenarte de mí— dice Harry con voz ronca contra su boca, dándole un beso húmedo y suave que lo hace lloriquear cuando el rizado debe alejarse—. También estoy limpio, bebé— le informa antes de seguir.

Harry toma por fin la botella de lubricante y se baja de la cama haciendo protestar a Louis lo que provoca en Harry una ronca risa. Louis se alza sobre sus codos para verlo cuando sabe que Harry va a deshacerse de su última prenda, jadeando con sorpresa cuando el bóxer blanco cae al suelo bajando por sus fuertes piernas dejando saltar su erección orgullosa.

En lugar de sentir envidia por el tamaño y perfección del pene de Harry, a Louis se le hace agua la boca literalmente. Incluso viendo su miembro erecto, rojo y húmedo, excitado, Louis no puede creer que sea por él. Casi quiere llorar mientras lo ve y luego en serio lo hace porque es casi monstruoso su tamaño y va a tenerlo dentro, jodiendolo con su amor.

—Por favor ya entra en mí— súplica entre su lloriqueo, abriendo sus piernas en una invitación que hace gemir a Harry al verlo.

Jadea cuando Harry lo toma de las caderas para tirar de él, acomodándolo en la orilla del colchón de manera que la pelvis de Harry queda perfectamente alineada contra su trasero en el que se presiona su erección arrancando un gemido de Louis que lleva sus manos a los hombros fuertes del rizado para sostenerse.

—Dime si te hago daño, Lou— le pide Harry mientras toma como puede la botella de lubricante para abrirla.

Louis suelta sus manos de nuevo, sólo para quitarle la botella y echarse la resbaladiza sustancia en la mano derecha, pidiendo permiso con su mirada para llevarla al miembro de Harry que le da un asentimiento.

—Puedes tocar lo que quieras, bebé, soy tuyo— le anima Harry, gimiendo ronco cuando siente la mano de dedos delgados del hombre más pequeño envolverlo.

Harry lo mira entonces, mira su vacilación al tocarlo y el brillo del deseo en su mirada azul y él lo ama tanto que incluso si Louis aún duda Harry está seguro de que su pequeño ojiazul es lo más maravilloso que Dios ha creado y sólo para él, es un afortunado que se entrega a la lujuria y al amor mientras siente los movimientos de Louis tomar más confianza lubricando su polla.

—E-está bien así— dice Louis tímidamente y no es una pregunta cuando suelta a Harry y lo ve con seguridad renovada, tomándolo de nuevo por los hombros para estirarse al encuentro de sus labios para besarlo y pedir—: Hazme tuyo, tu h-hombre.

—Sólo mío, amor. Te han hecho para mí— asegura Harry, tomando el mismo su miembro dulcemente lubricado para guiarlo a la rosada entrada que él ha tenido la fortuna y suerte de poder preparar. Y probar.

—H-Hazz— dice Louis en un gemido al sentirlo presionarse en él, cerrando los ojos por el placer que siente.

Se siente en una bruma mientras Harry toma sus labios en un beso para ahogar sus sonidos mientras se adentra en su cuerpo con suavidad, abriéndolo aún más con su grosor que provoca una sensación de quemazón placentero en Louis que rueda sus ojos cerrados.

Harry se toma su tiempo para entrar en él, tomando su pene en una mano para masturbarlo con toques suaves haciéndolo distraerse del dolor de su intromisión. Cuando está por fin dentro, Louis no puede creer que haya entrado por completo pero sabe que es así al sentir las bolas de Harry presionadas contra sus glúteos, su pelvis contra la suya y la cabeza de su miembro casi en su estómago, y sólo es demasiado y aun así anhela más.

—J-joder— escucha el gruñido de Harry que muerde su boca haciéndolo jadear y sonreír tímidamente cuando escucha su voz aún más ronca por la excitación halagarlo—. Te sientes tan bien, amor. Q-quiero estar dentro de ti para siempre— balbucea excitado, haciendo reír a Louis que pone los ojos en blanco al sentirlo moverse suavemente.

—Eres e-enorme— la voz de Louis se rompe con un gemido que toma Harry en su boca cuando vuelve a besarlo, sin tener suficiente de los labios o cuerpo de Louis.

Se siente como él mismo mientras Harry lo embiste con suavidad, escondiendo su rostro en su cuello que besa y mordisquea.

Se siente como un hombre real cuando Harry aumenta su ritmo sin dejar de gemir su nombre, dando besos dulces en donde sea que puede prestando especial atención a su polla con su mano enorme.

Y se siente el hombre de Harry cuando su amoroso rizado lo besa profundamente para tragarse el grito que da con su nombre al llegar por tercera vez, apretando a Harry en su interior y lloriqueando cuando siente su calor líquido llenándolo mientras le recuerda su amor con voz ronca gastada y besos sin fin.

Luego cuando Harry lo limpia con su propia playera, al estar poco dispuesto a alejarse de él yendo a otra habitación, Louis no piensa en Elysa en ningún momento, no siente su presencia en su cuerpo y está agradecido por ello.

Harry le ha abierto las puertas a Elysa para marcharse sin despedida, remplazando la presencia de ella en el cuerpo de Louis con su amor.

Ella sólo es recordada más tarde, con respeto, mientras su nombre surge al amanecer cuando ambos se despiertan luego de haber dormido sólo un par de horas, mirando el sol naciendo a través de la ventana de la habitación de Louis, esperando la vuelta del sueño luego de haberse levantado al baño y por agua que beber para aliviar sus gargantas gastadas.

—Antes, cuando hablábamos en la estancia— es Harry quién empieza, abrazando a Louis por la espalda y acariciando con dedos suaves su abdomen sin titubear ante las cicatrices haciendo tararear a Louis de gozo dándole su atención para continuar—. Dijiste el nombre de Elysa, ¿era tu nombre de nacimiento?— la curiosidad en su voz no es ofensiva para Louis que se gira entre sus brazos para verlo, asintiendo mientras acaricia la mejilla de Harry que le da un beso en la palma de la mano—. ¿Por eso dejaste de oír a Tokio Hotel?

Louis se ríe por la pregunta de Harry. Parece que ahora que le ha dicho lo más importante de su vida, Harry puede leerlo aún mejor, adivinando todas esas cosas que antes no le dijo.

—Así es— asiente Louis, encogiéndose de hombros bajo la mirada de Harry que se torna atormentada—. ¿Qué pasa, amor?

Ante el amoroso nuevo nombre, Harry sonríe a medias, mirándolo bajo sus pestañas mientras encoge un hombro.

—Tuvo que haberte molestado que usará esa canción en mi carta— murmura Harry, cerrando los ojos cuando Louis lo besa sin soltar su rostro.

—No, no, amor, no lo hizo— niega Louis alejándose de su boca, recorriendo su rostro con amor. Es un nuevo adicto a esta intimidad, no quiere dejarla nunca—. Sólo me hizo saber lo mucho que me querías de vuelta y lo tonto que era seguir huyendo de ti en lugar de enfrentarte y decirte todo— admite, sonrojándose.

Harry le da una suave mirada y todo en él se ve suave en sí a estas horas, Louis quiere mirarlo así por siempre con su piel brillando por la luz matutina y los restos del sudor de su noche apasionada, y quiere ver el sueño en sus facciones hasta su cabello alborotado y oír su voz ronca mientras lo abraza siempre, toda la vida.

—¿Sabes que pienso?— le llama la atención Harry, besando de nuevo sus manos que siguen en el rostro del rizado que lo mira con sus ojos jade brillando cuando sonríe al verlo negar con la cabeza a su pregunta—. Pienso que es absurdo que tengas que ir por ahí diciendo que eres trans. No tendrías porque cuando has hecho tanto por lucir como luces. No le debes una explicación a nadie, ni siquiera a mí. Eres un chico como yo, como cualquier otro, lo has sido siempre y el cómo luces no debería de influir— le dice muy serio, haciendo sonreír suavemente a Louis que se siente afortunado una vez más por tenerlo—. Así que ahora, no quiero que vuelvas a atormentarte con eso. Borra esa palabra, no se la debes de explicación a nadie. Eres Louis Tomlinson, un hombre asombroso, inteligente, sexy y divertido que me tiene loco— termina, besándolo.

—Realmente loco, ¿mhmm?— se burla Louis entre el beso, tarareando de gusto al sentir su boca sobre la suya—. Qué se joda el mundo, si tú sabes mi verdad ahora y me quieres así nada más me importa, nadie importa.

—Tú única verdad es que eres un hermano perdido de Eros, por eso me flechaste tan fuerte, deja de mentir— dice Harry haciéndole reír mientras se sonroja por su tonto halago.

—Ya duérmete y deja de decir cosas bobas— exige Louis avergonzado, disfrutando una vez más de recibir un beso cariñoso al tiempo que Harry vuelve a girarlos de costado para volverlo la cuchara pequeña para dormir.

—Te daré un descanso por ahora— concede Harry, apretándolo contra su pecho con fuerza sin importarle la desnudez de ambos de modo que su polla dormida se presiona contra la redondez del trasero de Louis, haciendo tararear a Harry—. Podría dormir así por siempre— es lo último que Harry dice antes de cerrar los ojos y mientras Louis se duerme también piensa lo mismo.

🔹

Cuando Louis vuelve a despertar lo hace por los ruidos provenientes de la cocina y el olor a tocino que flota en el aire hasta su habitación. Su estómago gruñe al percibirlo, recordándole como lo último que comió fue un sándwich de pollo asado que aprovechó del servicio de primera clase del avión.

Le cuesta deshacerse del abrazo de Harry pero lo hace con una sonrisa boba que no puede borrarse de su rostro mientras lo ve con su boca ligeramente abierta dejando salir pequeños ronquidos. Él desea poder tomarle una foto pero no encuentra su móvil puesto que éste sigue en la mochila de viaje que dejó ayer en la estancia. Suspirando derrotado, toma la playera con el logo de Humanoid que se trajo muy temprano de vuelta a su habitación cuando no pudo evitar recoger su reguero de ropa de la estancia al ir a la cocina por agua; se viste con ella, tomando después un bóxer limpio de su cajón de ropa agradeciendo haber dejado ropa limpia en los cajones antes de su viaje a Málaga.

Sale de la habitación luego de haber entrado de nuevo a su baño para hacer sus necesidades y lavarse la boca que siente pastosa, le da una mirada a Harry que sigue profundamente dormido pero que ahora abraza su almohada como remplazo de él con una mueca ligera.

—Buenos días— saluda, con la voz aún ronca por el sueño y tanto gritar durante su noche, cuando entra en la cocina sin sorprenderse de ver al novio de su mejor amigo preparando un buen desayuno para todos.

—Buenos días, cielo— saluda Niall sin verlo, dándole la espalda sin perder de vista el sartén con huevos—. Estoy haciendo un desayuno nutritivo. Pensé que te caería bien cuando vi la caja de pizza intacta, no sé qué te habrá hecho dejar la comida así pero si quieres hablar, Lou, sabes que aquí estamos. Lo que sea que haya pasado con Harry, tendrá solución— divaga Niall y Louis lo deja hablar con una sonrisa en su rostro resplandeciente de felicidad post orgásmica, recargándose en la isla de la cocina para estar en el campo de visión de Niall cuando éste se gira a tomar otro huevo, que se cae cuando lo ve—. Oh.

—Oh— imita Louis su expresión con un sonrojo, sin avergonzarse por el desorden que aún es su cabello y las marcas rojas muy visibles en su cuello. Por el contrario, se siente orgulloso de su apariencia mientras Niall lo recorre con su mirada sorprendida—. Tenía otras cosas que hacer que comer pizza— se encoge de hombros con una sonrisa.

—Claro, ser comido por ejemplo— se burla Niall, sonriendo tanto como él al punto que las sonrisas de ambos se convierten en divertidas risitas mientras Niall brinca hacia él, con espátula en mano, sólo para exigirle—: Bueno pero cuéntame todo.

Louis no puede hacer eso, sin embargo, porque Zayn los interrumpe al entrar al apartamento cargando una bolsa del supermercado que se apresura a dejar en la mesa del comedor al verlos a ellos en la cocina, corriendo a inspeccionar a Louis.

— ¿Estás bien? ¿Qué pasó? ¿Hablaron? ¿Qué te dijo?— su mejor amigo lo bombardea con sus preguntas, alejándose de él sorprendido cuando ve las marcas en su cuello, luciendo tan aturdido como su novio al notarlas.

Si Zayn piensa exigir saber que sucedió durante su noche, no puede porque unos pasos arrastrándose por el pasillo hasta la cocina se lo impiden. Los tres miran a un todavía adormilado Harry entrar a la cocina tallándose un ojo, buscando con el otro a Louis.

—Hey, me dejaste sólo— acusa Harry a Louis con su voz ronca y una mancha de pasta dental en su pecho descubierto.

Louis suspira mientras lo recorre con la mirada, mirándolo solo con su pantalón holgado y su cabello hecho un lío y el sueño en las líneas marcadas que le dejaron las sábanas en su piel.

—Tenía hambre— se encoge Louis de hombros, mirándolo con adoración.

Harry hace un puchero, reparando entonces en Niall haciendo el desayuno con sus mejillas sonrojadas por verlos a ellos y a Zayn luciendo igual de avergonzado que su novio por presenciar los restos de su noche con Louis que se ríe de sus amigos, caminando hacia Harry para sacarlo de la cocina hacia el comedor.

—Ven, dejemos que lo procesen— se burla Louis de la pareja, riéndose cuando Harry lo envuelve de las caderas para sentarlo en su regazo cuando llegan al comedor.

—Dame un beso— gruñe Harry contra su espalda cubierta, tarareando cuando Louis le hace caso rodando los ojos y girándose en su regazo para tomar su rostro entre sus manos y darle un beso—. Te amo— le dice Harry como un recordatorio, como si pudiera haber olvidado la noche anterior y como se lo demostró al adorar su cuerpo como nadie, ni él mismo, ha hecho nunca.

—Bueno, nos… nos alegra que todo haya salido bien— les llama la atención la voz de Zayn cuando éste los encuentra besándose.

— ¿Ahora serán novios?— pregunta Niall con notable felicidad mirándolos.

— ¿Bromeas? Éste hombre es mi futuro esposo— les dice Harry con seguridad, ofendido de verdad por la pregunta de Niall que parpadea asombrado por su respuesta que hace reír a Louis.

—Vas rápido, primero es el noviazgo— se ríe Louis avergonzado, creyendo que bromea—. Eres muy bobo.

—Al diablo eso, te pondré un anillo pronto y vas a pasar el resto de tu vida conmigo— amenaza y es la amenaza más dulce que Louis alguna vez ha recibido.

—Primero consigue el anillo antes de hablar— se burla, callándolo con un beso.

Y como nada en la vida de Louis Tomlinson ha tenido sentido alguna vez, empezando por su nacimiento en el cuerpo de Elysa hasta el olvidarse que alguna vez ella existió en su cuerpo gracias al amor de su atractivo novio, Harry Styles lo calla a él seis meses después cuando le da un anillo de compromiso con su nueva maldita canción favorita de Tokio Hotel sonando en una bocina mientras contemplan las estrellas en un picnic nocturno en uno de los jardines de la universidad.

—Tengo el anillo, ahora cásate conmigo— lo silencia Harry con un beso que calla su sollozo pero no su voz cuando acepta en un grito feliz.

— ¡Si!

Así es cómo Harry Styles le enseñó a Louis Tomlinson que siempre fue un hombre, el suyo.

Y si años después cuando adoptan a una pequeña niña, de ojos verdes y lacios cabellos castaños, la llaman Elysa eso se siente como un dulce tributo y no un doloroso recuerdo del pasado de Louis, porque éste sabe que ya todo en él está bien.