Descubrirte

Érase una vez, un tranquilo pueblo a las afueras de una ciudad antigua de Inglaterra, rodeada de amplios prados y bosques frondosos, que inundaban de verde la vista de todos sus habitantes
Vivían en este pueblo, cerca de 50 personas que se dedicaban a plantar sus alimentos y llevar una vida tranquila y apacible. Todos se conocían, e intercambiaban sus productos. Algunos se dedicaban a viajar a las ciudades cercanas para encontrar mayor variedad de productos de todo tipo, que pudieran necesitarse en la aldea.
Una vida completamente aburrida y monótona.
O eso pensaban los más jóvenes. Como Harry, un hermoso omega de 18 años, atractivo, de largas piernas, suaves rizos y ojos que combinaban con las bellas hojas de los más altos fresnos. Lo único que le daba color a su vida, era escuchar las emocionantes historias que su hermano mayor, Zayn, le contaba cada noche desde que tenía 6 años.
Su favorita, la del lobo errante. Un alfa en su estado de lobo que buscaba a su omega, y que, al no encontrarlo, devoraba a quien osara cruzarse en su camino. Según la leyenda, todos sus vecinos habían perdido a algún pariente en las fauces del animal. Sin embargo, nunca se encontraron pruebas como sangre, huesos, o restos de ropa. Aparecía siempre en noches de luna llena.
Harry fantaseaba cada noche con ser el elegido de ese lobo. Su hermano lo protegía demasiado, y a consecuencia de eso, no tenía ningún tipo de experiencia amorosa y menos sexual. Sin embargo, no tuvo problemas cuando se descubrió gay, o cuando empezó a vestir prendas denominadas “femeninas” como vestidos vaporosos, faldas o lencería.
Anhelaba descubrir su lado más salvaje en brazos de un alfa dominante y experimentado, y esa sola idea lo mantenía lo suficientemente sonrojado día tras día.
Varios de sus vecinos eran tíos o primos, pero su favorito vivía a 15 minutos caminando. Su nombre era Niall, aunque no eran parientes de sangre realmente, se amaban como si lo fueran. La madre de Harry lo había acogido cuando con apenas un añito lo encontraron abandonado a los pies de un gran roble.
Era un día martes normal. Por la tarde, Zayn se sintió enfermo y Harry debía ir a buscar una medicina a la cabaña de Niall. En una hora comenzaría a anochecer y él estaba aún en pijama.
Se bañó con agua fría, a pesar del viento que empezaba a amenazar con la aparición de una tormenta. Vistió un vestido de algodón negro, con pequeñas flores rojas. Medias que cubrían hasta el inicio de sus contorneados muslos, bragas rojas y botitas negras con brillitos. Secó su pelo y lo dejó libre sobre sus hombros.
Siempre se vestía para su propia satisfacción, jamás se presentaría en público de esa manera.
Su última prenda, era su pieza más característica. Una larga caperuza de color verde intenso, como sus ojos, con una amplia y suave capucha. Era única, fabricada a su medida por el sastre del pueblo, que lo abrigaba y cubría su cuerpo de las miradas libidinosas de los alfas que lo tenían en la mira.
Se miró en el espejo y pidió a sus ancestros que lo protegieran.
Salió después de dejar a Zayn acostado, tomando un té de hierbas calmantes muy caliente y bien abrigado con una manta peluda y esponjosa.
Llevaba la mitad del camino recorrido, cuando se dio cuenta de que la llegada de la noche era inminente: Debía apresurar el paso, por lo que aceleró. De pronto el ambiente cambió, inundando el bosque con un aroma nuevo: Campari (1). Jamás olvidaría ese olor, era el favorito de su abuela, y lo reconocería en cualquier parte. El olor empezó a embriagarlo, como si fuera una droga.
Y lo vio.
Un lobo de gran tamaño, hermoso pelaje, grandes colmillos y bellísimos ojos azules con tintes dorados. Parecía brillar en medio de la creciente oscuridad. A lo lejos se podía ver la tímida luz de la luna llena colándose por las ramas, y el ruido del arroyo corriendo a los brazos del mar.
Su corazón se encogió de miedo, pero no dejó de caminar. Había sido un mal día para no usar zapatillas y buzo. Tenía que calmarse, si no, sus feromonas iban a dispararse, inundando con su olor a uva todo el bosque. El lobo no perdió ni uno de sus pasos, pero no se movió.
Afortunadamente, ya podía ver la casa de su primo unos metros más adelante. Su corazón estaba tranquilo, cuando una profunda voz interrumpió su camino.
“¿A dónde vas con tanta prisa, caperucito verde?” Preguntó con una voz profunda.
Sólo escucharlo hizo que su virginal entrada se lubricara. Pero cuando lo vio, pensó que había muerto y vuelto a la vida, sabía que era el lobo de unos momentos antes. Varonil, atractivo, su pelo desordenado, mirada intimidante y los ojos más jodidamente lindos del mundo.
—A... buscar... una medicina para mi hermano...
—Es peligroso que andes solito. Hay mucho alfa suelto y hambriento...
—Sé cuidarme... gracias... Debo irme...
El alfa lo siguió con la mirada, controlándose para no tomarlo contra el árbol más cercano. El olor a uvas lo tenía babeando, y fue peor cuando había descubierto unos ojos verdes asustados, unos labios rojos y una piel pálida... Su banquete predilecto en un solo omega. Lo jodería por días, sin agotarse de su cuerpo, ni de su sabor. Su lobo aullaba por tocarlo y eso fue suficiente para apurarse a dar otro paso.
¿Lo había encontrado? Tenía sus dudas aún... pero lo iba a averiguar.
Se cambió a lobo y llegó antes que Harry a casa de Niall. Una vez dentro, lo amarró y escondió en una pieza. Buscó ropa limpia y se la colocó. Un chaleco, unos lentes, un gorro de lana, y se acostó en la cama, esperando que apareciera su caperucito.
Tres golpes se escucharon, y fingiendo un poco la voz, lo hizo pasar.
Harry no lo miró. Llegó directamente a buscar la medicina, regañándolo por ser tan desordenado. Cuando se dio vuelta para mirarlo, supo que ése, no era Niall.
El omega también podía jugar.
—¿Te sientes bien Niall? Te ves distinto. Tus ojos, están más azules.
—Son para poder verte mejor.
—Y tus orejas...
—Para escucharte mejor caperucito...
—Mmm... tus dientes se ven más grandes... —Soltó un pequeño jadeo.
—Para comerte mejor.
—¿Para comerm...? —Harry palideció. Y su entrada volvió a humedecerse...
—Sácate la caperuza.
Louis usó su voz de alfa, contenida, sólo para provocar una pequeña sumisión en el omega, no para dañarlo.
No podía ser verdad. ¿Justo ese día...?
La caperuza verde lucía hermosa en el suelo, mientras Harry estaba totalmente ruborizado, sintiéndose expuesto a la mirada más lujuriosa que podía existir. El alfa lo devoraba con la mirada, que estaba casi totalmente dorada, diluyendo al azul.
—Por favor alfa, no me hagas daño...
—Sólo voy a disfrutarte omega...
Sin poder evitarlo, Louis comenzó a quitarse la ropa, hasta quedar totalmente desnudo. Su gran y dura erección era muy visible, era enorme... Se sentó en la orilla de la cama, y le dio una señal de acercarse al omega. Cuando lo tuvo a su alcance, sus fuertes manos acariciaron desde las rodillas hacia los muslos, en un vaivén dolorosamente delicioso. Apretaba suavemente, mientras escuchaba los primeros gemidos de esa hermosa criatura. Sus caricias subieron hasta encontrar sus bragas debajo de la falda. Al sentir el suave encaje, gruñó con deseo, sintiendo como la tela empezaba a estar húmeda debido al lubricante.
—Eres hermoso... Te voy a joder tanto... tan bien... siempre...
Mientras hablaba, pasaba su nariz por la pequeña pancita sobre el vestido, en tanto sus manos mimaban el perfecto trasero del omega. El alfa estaba sudando, no entendía por qué estaba controlando su deseo de rasgar toda esa ropa y hacer suyo a ese hermoso omega. Se puso de pie para perderse en esos ojos verdes que estaban húmedos de vergüenza y placer.
¿Iba a tener su primera vez así? ¿Con un hermoso alfa, excesivamente guapo, que decidió tomarlo de manera unánime?
Y el alfa lo besó, en una mezcla extraña de ternura y posesión. Y Harry decidió mandar todo a la mierda, iba a tener su primera vez ahí, en ese momento.
—Tómame alfa... —murmuró en un suave ronroneo.
Y Louis enloqueció. Necesitaba el consentimiento de su precioso omega para avanzar.
Ahora sí, la ropa tan bonita que cubría el cuerpo angelical de Harry, estaba destrozada y tirada por todas partes. No dejaban de besarse, mientras el omega jadeaba y acariciaba el resistente pecho del alfa, que había comenzado a empujar sus dedos en su interior. Cuando la necesitada voz de Harry lo estremeció, lo tomó en brazos, siendo rodeado por las largas y hermosas piernas del omega, y junto a la pared más cercana, lo penetró duramente.
Mojado, caliente, intenso.
Harry estaba firmemente aferrado a la espalda del alfa, arañando y enterrando sus coloreadas uñas, gimiendo en su oído, pidiendo más y más... Se sentía arder y sólo el gran miembro del alfa abriéndolo, lo calmaba.
Louis se sentía en el maldito infierno. El cielo era poco y aburrido, el infierno era divertido y lujurioso, y no podía parar de enterrarse en el suave cuerpo de su omega. Sí, su omega. Lo iba a reclamar como suyo, sólo suyo y para él.
—Mierda... omega, me tienes loco.
—Dame tu nudo alfa... lo necesito... Ahhh... Mmmm... Síiiii...
—Claro que te anudaré, sólo yo... eres mío...
Y con el sonido de la voz del alfa susurrando sobre sus labios, Harry salpicó su esencia entre sus mojados cuerpos, con un grito profundo y desgarrado, llevando así al alfa a enterrarse más profundo en él mientras lo inundaba con su semen hirviendo. Una ola de calor lo inundó desde adentro, y supo que ese alfa, era suyo.
Se quedaron en la misma posición mientras bajaba el gran nudo del alfa, que se dedicó a lamer el cuello de su omega, mientras seguía musitando como un mantra:
“Mío, mío, mío... Sólo mío, para mí... Mío...”
Recién había bajado el nudo, cuando ya estaba duro otra vez, y eso que no estaba en celo. Colocó a Harry en la cama, y se subió encima, dejando el peso perfecto sobre él. Lo besó despacio y mordió sus labios, sus manos empezaron a acariciar cualquier lugar que estuviera a su paso, fuerte, dejando marcas en su cintura, en sus caderas, en sus muslos. Lamió cada centímetro, disfrutando su sabor. Era más que lujuria, y más que deseo.
Hizo del cuerpo de su omega un altar. Su altar, al único frente al que se arrodillaría.
No necesitaba esperar, y no quería hacerlo. Entró en él una vez más, sintiendo la misma intensidad, las mismas ganas, la humedad empapando su miembro. Harry recibiéndolo gustoso, apretándolo, llevándolo por un viaje de placer sin retorno. Los movimientos eran cada vez más erráticos, estaban envueltos en una nube de gozo palpitante. Sus aromas combinaban perfectamente, y tenían el ambiente cargado de deseo sexual.
—Hueles tan bien... mi omega... Mío...
—Alfa... Más, más, más...
Harry estaba viviendo su mayor sueño. Sentía como su cuerpo reaccionaba a todo lo que hacía o decía el alfa. Su piel totalmente erizada, sus manos que parecían no tener suficiente del cuerpo vigoroso y fuerte del alfa que lo estaba poseyendo sin culpa y con descaro.
—Me haces sentir tan bien alfa... Me llenas tanto...
—Sólo yo mi hermoso omega... eres mío, para mí.
Llegaron juntos al orgasmo, con sus gemidos sincronizados, con la satisfacción de estar en el lugar correcto.
El alfa lamió hasta la última gota del semen de su omega que estaba en su hermosa cintura, disfrutando su sabor. Se quedaron abrazados un momento, mientras intentaban entender qué les había pasado. Actuaron por instinto, se dejaron llevar por sus lobos, por sus aromas, por sus deseos.
¿Y ahora qué? Ni siquiera sabían sus nombres, pero ya se pertenecían.
La mente de Harry empezó a traicionarlo. Ese alfa era parte de una leyenda, un lobo errante que buscaba a su omega. ¿Era él ese omega? ¿Qué significaba eso realmente? ¿Tendría que abandonar su casa y seguir al alfa a todas partes? ¿El alfa lo había reclamado o sólo era su idea?
Recordaba las palabras de Zayn hablando de historias de amor, donde los alfas reclamaban a los omegas, pero no sabía cómo funcionaba. ¿Sólo bastaba con la decisión del alfa y debía someterse?
Su aroma se agrió levemente. Tenía preguntas, pero también se sentía intimidado de este ser fabuloso que lo tenía fuertemente abrazado.
—¿Qué pasa mi hermoso omega? —Silencio. —Háblame omega.
Era realmente un alfa posesivo, pensó Harry. ¿Le molestaba? Absolutamente no. Empezaba a amar esa voz que lo hacía humedecer entre sus piernas. —Estoy confundido... Esto es nuevo para mí, y no sé cómo debo comportarme ahora.
—Te reclamo como mi omega, debo hablar con tu familia. Pero debes aceptarme como tu alfa, ¿lo haces?
—No sé nada de ti, ni tú de mí. Ni siquiera sé tu nombre... y debo admitir que tengo miedo... —su voz era cada vez más baja, —creo que eres el alfa de la leyenda, el alfa errante...
—Lo soy, —contestó apenas, notándose una ligera tristeza, —te he buscado por años, y llegué a pensar que no lo lograría. —Se aferró con más fuerza aún al suave cuerpo que tenía a su lado. —No nos conocemos, pero podemos empezar a hacerlo si tú quieres estar conmigo.
—Quiero. —No había dudas en su respuesta. —Pero, ¿qué significa eso? ¿Dónde viviremos?
—Donde tú quieras mi caperucito, mi vida sin hogar ha terminado. Te encontré, y donde estés tú, será mi lugar.
Harry lo miró con dulzura, y acarició sus mejillas. De pronto, se acordó de Zayn, y de Niall. —¿Qué le hiciste a Niall?
—Lo encerré.
—Me alegro, se lo merece.
Rieron sintiéndose cómplices de una travesura.
—Por cierto, mi nombre es Harry, —dijo sonrojándose.
—Es un nombre hermoso caperucito. Mi nombre es Louis.
Fin
(1) Campari: Originario de la región del Piamonte, es un licor italiano de aperitivo y contiene más de 60 ingredientes entre los que se incluyen el ruibarbo, el ginseng, hierbas, bergamota o piel de naranja. De aspecto rojizo, amargo y se suele tomar de diversas formas como por ejemplo con zumo de uva, vodka o tónica y hielo.






![Omega Of The Moon [KOOKMIN]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_5d69c853fece43fa14845a8b39b9f701.jpg)


Okey, pero el Niall oyendo todo desde el closet jajajaja