¿Heterosexual?

Sinopsis

Park Jimin quiere tener el primer encuentro sexual con su novia, pero tiene miedo de no hacerlo bien. Jeon Jungkook, su mejor amigo le ofrece ayuda. •Dedicado a @puro_JKM_no_mmds. •Jikookmin. •Versatilidad / smutt. •Todos los derechos de autor son reservados. •No se aceptan copias ni adaptaciones sin mí consentimiento.

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
Park Emi
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Único

Decir que era vergonzoso tener que pedir ayuda para una situación de está índole es poco, pero Jimin ya no encontraba que hacer. Así que sin más remedio y mejillas sonrojadas, pronuncio esas –muy inesperadas y fuera de contexto– palabras.

—Quiero tener sexo, Kookie —solto sin tapujos ni anestesia.

El mencionado, que estaba tranquilamente bebiendo una deliciosa leche de plátano, casi se ahoga con la misma.

—¿Q-qué? —fue lo único que su garganta pudo pronunciar debido a la insistente tos que amenazaba con salir estruendosamente.

—¡No! B-bueno sí, quiero d-decir... —se apresuró a balbucear y Jungkook soltó una pequeña risa comprensiva, lo que hizo que continuará rápidamente— Es que ayer Mina se me insinuó descaradamente. Todo iba tan bien, nos estábamos besando hasta que ya no supe que más hacer.

El azabaches lo miraba con curiosidad e hizo un ademán para que el bajo prosiguiera con su relató.

—¡Entre en pánico! —subio un poco la voz –algo frustrado–, haciendo que los transeúntes que pasaban tranquilamente frente la casa del rubio los mirasen con muecas de desagrado.

Eso hizo que se sonrojara aún más y tapo su rostro con ambas manitas. Jungkook no pudo evitar sonreír, su mayor era tan tierno que lo descolocaba por completo.

—Minnie —hablo con voz gruesa, pero suave. Como un delicado gruñido, y quitó con delicadeza las regordetas manos del rubio para mirarlo a los ojos— Continúa, ¿sí? Pero tómalo con calma, sabes que te escucharé sin problema y no te juzgaré.

Este asintió con su cabecita, teniendo un pronunciado puchero en sus lindos y pomposo labios. El menor sintió que su corazón podía explotar por tanta ternura. Admitía que desde muy pequeños siempre tuvo un crush por el de baja estatura, pero al ser su mejor –y heterosexual– amigo, se guardaba esa admiración y disfrutaba de su compañía en silencio.

Decidieron que era mejor entrar al hogar de Jimin para continuar con la conversación sin pasar más bochornos, así que se pararon del columpio que adornaba el porche y entraron a la sala de estar.

—Bien —suspiro tirándose sin mínima delicadeza boca abajo en el sofá más grande— mi cabeza quedó en blanco, mis manos estaban tiesas y yo simplemente me alejé, me excusé con que me urgía ir al baño. Luego solo le dije que no me sentía bien del estómago y me fui.

Jungkook tuvo que reprimir una risa y no porque se estuviera burlando de su amigo, no. Solo le daba gracia lo adorable que podía ser cuando se ponía tímido, porque en su mente imaginó con lujos de detalles la escena narrada.

Se sentó en el sofá individual de al lado y acarició con dulzura los dorados ricitos del mayor.

—No pasa nada, tal vez solo no era el momento —menciono con tranquilidad para intentar calmarlo.

—¿Tú crees? —puso ambos codos sobre el acolchado cojín debajo de él y acunó sus mejillas entre sus manitas— Yo de verdad quiero hacerlo, pero cuando se me presenta el momento solo me bloqueó... Sinceramente ha pasado más de dos veces.

Definitivamente esto era demasiado para el rubio, por más confianza que le tuviese a su mejor amigo de toda la vida, esto lo superaba. Decirlo en voz alta era una tortura, pero ya estaba muy desesperado.

—Tengo una idea —dijo de forma pausada, dudoso— Pero no sé si te guste...

—Estoy desesperado —se sentó de golpe y acerco a Jungkook lo más que el descansa brazos le permitía— Cualquier opción es viable.

Jungkook quiso creer esas palabras, así que actuó sin pensarlo mucho. En un movimiento rápido, ya estaba en el regazo del rubio y tomó su rostro con suavidad para pronunciar en voz baja.

—Yo puedo ayudarte, Minnie —fue como una dulce, provocativa e indecente proposición.

El mencionado quedó helado, no estaba entiendo que sucedía, el ambiente había cambiado en un abrir y cerrar de ojos. Más eso no significaba que le desagradara.

Al ver como Jimin no reaccionaba, titubeó e hizo ademán para bajarse de sus piernas. Cuándo iba a lograr su cometido, unas manos en su cintura se lo impidieron.

—¿Cómo? —fue como un ronroneó, inquisitivo, totalmente a la expectativa. Miraba a los ojos obscuros, profundos y brillantes de su menor con tanta curiosidad.

—Y-yo —estaba nervioso, no sabía cómo había osado a hacer algo así y mucho menos que le respondiera levemente— C-creó que está ya no es una b-buena idea.

Dijo entre balbuceos e intento volver a pararse de dónde estaba, pero el agarre que lo sostenía se hizo aún más fuerte.

—¿Por qué? —la mirada de Jimin era distinta, jamás había percibido ese aura de su pequeño y dulce rubio, era tentador pero confuso, a la vez que medianamente excitante.

—Cuando hice el primer movimiento solo te quedaste petrificado, así que creo mejor no...

—A Mina jamás le había tomado de esta manera para que impedir que se fuera —solto sin medir sus palabras, interrumpiendo al menor— Fue un reflejó.

El azabache tragó saliva, no sabía cómo tomar eso. Había ofrecido su ayuda e inconscientemente ya había provocado una buena reacción, eso significaba que lo estaba logrando así que debía seguir.

—Bien, eso es bueno —susurró y se acomodó nuevamente, sintiendo un leve endurecimiento bajo sus nalgas, lo que hizo abrir sus ojos en gran manera.

Jamás pensó estar así –con el que se podría decir, amor de su vida–. Al darse cuenta que su Jimin se estaba poniendo duro por él, lo estaba haciendo perder los estribos. Pero toda esta situación no era por él, estaba ayudado al rubio así que se obligó a mantener la calma y pensó que más podría hacer para continuar.

Park lo miraba expectante, quería que volviera a hacer otro movimiento. No sabía si estaba bien esto, pero en definitiva ya le estaba gustando, así que no era del todo malo. Cuando vio como el menor quitó su prenda superior sintió como su boca se resecaba, no es como si nunca lo hubiera visto sin camisa, pero gracias al ambiente veía su piel y músculos marcados como un delicioso manjar que lo llamaba a pecar, quería probar de esa fruta prohibida.

El menor al darse cuenta de que se lo estaba comiendo con la mirada, no pudo evitar sonreír con suficiencia. Así que actuó, se movió lentamente sobre la erección ya más presente del rubio, lo que le arrancó un suave ronroneó a éste.

—Tócame —mencionó casi como una orden— No solo te quedes viendo, permítete sentir eso que tú sabes que deseas. No te contengas, no tengas pudor.

Exactamente eso era lo que le pasaba en este tipo de situaciones, solo se quedaba quieto y al no tener algo que lo incentivará a proceder solo permanecía ahí. Pero al escuchar las palabras de Jungkook, todo se fue a la mierda, quería, deseaba, necesitaba obedecer.

Con ambas manos aún en la cintura del contrario, apretó un poco marcando sus dedos en la bronceada piel, lo que hizo que una sonrisa lujuriosa se apoderara de sus labios. Luego solo subió lentamente, acarició su pecho, pectorales, clavículas, hombros, seguido acerco más al menor para sentir sus omoplatos y espaldas superior.

Jeon estaba disfrutando eso, las manitas de Jimin eran suaves, delicadas y aunque algo pequeñas pero precisas, acariciaban a la perfección su anatomía. En un movimiento rápido sintió como algo caliente y húmedo bailaba alrededor de su pezón derecho.

No pudo evitar gruñir de satisfacción, su espalda se encorvó buscando más contacto y cerró sus ojos con fuerza.

—E-eso es —dijo entre jadeos— Lo estás haciendo genial, no pares... Has todo lo que desees conmigo.

Al decir eso último una succión lo hizo gemir sin pudor, y el pezón izquierda fue acribillado con suaves pellizcos, haciendo que perdiera la noción por un momento, empezando a mover sus caderas a un ritmo delicioso y tortuoso para ambos.

Jimin no sabía cómo manejar tantas buenas sensaciones, era realmente nuevo y le estaba gustando tanto que sentía que iba a enloquecer de placer. Sin poder soportarlo más, mientras daba ahora pequeñas y suaves mordías en sus pectorales, bajo sus temblorosas manos al cierre del pantalón de Jungkook.

Con algo de temor intento quitar el botón pero sus manos parecían no reaccionar.

—Relajate, bebé —susurró el azabache en su oído derecho, y con sus manos le guío para que siguiera con lo que había empezado— No te reprimas, no lo pienses tanto, solo hazlo.

Asintió y desabrochó el botón, seguido bajo el cierre. Con algo de duda empezó a bajar el pantalón junto con el bóxer de una buena vez. Jungkook sonrió satisfecho por eso y le ayudo moviéndose lo suficiente para deshacerse de ambas prendas.

El erecto miembro del azabache hizo presencia y el mayor tragó en secó, era grande y grueso. Relamió sus labios y está vez no escatimó en llevar sus manos a ese venoso y provocativo manjar. ¿Qué lo llevó a cometer esa acción?, no sabía, pero un impulso le hizo querer masturbar al menor y así lo hizo.

Suave, el vaivén que Jimin proporcionaba era suave, pero iba incrementando cada que los gemidos de Jeon se hacían más fuertes, más necesitados, provocando que su hombría también quisiera salir a jugar.

—Mghh, cariño —decia a duras penas— Quiero, necesito que entres...

Esas simples palabras llevaron al éxtasis a Jimin, sentía que su miembro palpitaba con fuerza. Sin dudar ni esperar más, quitó toda su ropa, quedando completamente a la vista del menor.

Éste casi babea al ver la delicada, escultural y firme anatomía del rubio. Su piel parecía de porcelana y estaba brillante a causa de una fina capa de sudor. Para que mentir y no decir que había fantaseado una que otra vez tenerlo completamente desnudo y a su merced.

Jimin tomo las piernas del menor y las llevo a sus caderas, este entendió de inmediato y las enredo en ese lugar. Con algo de dificultad gracias a la diferencia de estatura y complexión, el mayor lo cargó y llevo a su habitación.

Lo dejó caer delicadamente en la cama y se posicionó entre sus piernas, luego se acercó a su oído y susurro.

—Voy a follarte muy duro —solto en un sensual ronroneó.

Jungkook se estremeció, jamás había sido el que recibía en ninguno de sus escasos encuentros sexuales. Estaba a la expectativa, solo por e simple hecho de ser su Jimin quien lo haría era una bomba de excitación.

Iba a avisarle que tenía que prepararlo, pero antes de que pudiera pronunciar palabra alguna, el rubio había tomado un poco que líquido preseminal de ambos miembros para humedecer tres de sus dedos. Esto lo sorprendió en gran manera.

Luego con paciencia y lentamente introducido primero el dedo índice en la entrada palpitante de Jeon. Este se quejó ante el escozor, pero una vez más el mayor lo sorprendió cuando empezó a repartir besos en su cuello para distraerlo del dolor.

—¿C-cómo lo s-sabes? —pronuncio entre jadeos.

—¿Qué? —se limitó a decir para poder seguir en lo suyo.

Jungkook tomo su barbilla algo autoritario para que lo mirase, y volvió a preguntar.

—¿Cómo sabes que debías prepararme y cómo hacer para que esto sea más llevadero?

El rubio se sonrojo y para intentar evadir introdujo está vez su dedo de enmedio también, el menor gimió.

—Mghh, Jimin —se quejó entre gruñidos— no intentes cambiar el tema.

—Y-yo —titubeó y guardo silencio, pero al final dijo— Lo primero fue porque he visto porno gay... Y lo segundo, fue instintivo.

Sus mejillas estaban aún más rojas, si es que eso era posible. Jungkook sonrió y sin pensarlo mucho, le dió un casto beso en los labios. El contrario se sorprendió pero no se molesto.

Si Jimin había visto porno gay, es porque de una u otra forma le podían atraer los chicos y eso lo podía confirmar aún más por como lo estaba tratando y reaccionando a toda esa descabellada situación.

—¿Eso a qué se debe? —pregunto con ojos muy abiertos, no se lo esperaba. Pensaba que los besos no estaban permitidos por cómo las cosas se habían dado.

—Ya estoy listo —ignoró su pregunta— jodeme hasta dejarme sin poder caminar.

Y en ese preciso momento Jimin olvidó su autocontrol y beso de manera brusca al menor, este se sorprendió pero más que gustoso aceptó.

La cordura del mayor había acabado, es que muy dentro de él era consciente de que había un poco de homosexualidad en sí. ¿Cómo lo supo?, pues una vez estando en el colegio vio a dos chicos de un grado más alto que él, besándose apasionadamente en los baños y sin darse cuenta un pequeño bulto creció en su pantalón.

Después, cuando su mejor amigo –o sea, Jeon Jungkook– le confesó que es gay, lo primero que pensó fue en probar sus labios, pero esos deseos prefirió sepultarlos y no darles cabo suelto, hasta ese momento.

Entre chasquidos y saliva escurriendo de sus labios, fue entrando lentamente en el menor. Cuando estuvo completamente adentro cortaron el beso y unieron sus frentes, ambos suspiraron con una gran sonrisa en sus ya magullados labios.

Una, dos, tres, cuatro estocadas y los gemidos, jadeos, gruñidos, ronroneos se fueron apoderando como una sinfonía en la habitación. Era un ambiente caliente, más que excitante.

El morboso sonido de las nalgas de Jungkook chocando con la ingle de Jimin era glorioso.

—Esto se siente tan bien —menciono el mayor cegado por el placer y aceleró sus movimientos.

Ambos estaban en un punto dónde no soportaban más, Park logró encontrar la próstata del menor, se concentró en dar estocadas precisás, tan fuertes y profundas, logrando que se corrieran al mismo tiempo, gimiendo cada uno el nombre del contrario.

Salió de él con sutileza y se tumbó a su lado. Ambos respiraban con irregularidad, pero mantenían una sonrisa boba en sus rostros.

—Lo hiciste muy bien, Minnie —se acostó de lado para mirarlo— No sé porque te preocupabas tanto, fue tan bueno que...

—Te toca —lo interrumpió de inmediato.

—¿Q-qué? —en definitiva no esperaba algo como eso.

—Quiero que tú me lo hagas a mí, a ver si aprendo mejor —mencionó con picardía.

Esas simples palabras hicieron que la erección de Jungkook volviera en un santiamén, sin pensarlo demasiado se subió encima del rubio y atacó sus labios con desesperación.

Empezó a recorrer el lechoso cuerpo del más bajo con sus manos. Había deseado tanto poder tenerlo bajo de sí, solo para él. Disfrutar de su cuerpo, aspirar ese aroma particular a crema corporal de melocotón.

Cuando llegó a sus nalgas, las apretujo con ganas, haciendo que un agudo ronroneó de Jimin se perdiera entre sus labios. Luego esté mordió su labio inferior y en recompensa se ganó un azote en su nalga derecha por parte de menor, lo que hizo que se estremeciera de placer.

—Eres un travieso, bebé —lo reprendió mientras bajaba con besos húmedos por la barbilla del mencionado, llegando a su cuello dejando chupetones y mordidas que seguramente dejarían marcas.

Es un rápido movimiento, Jungkook le dio la vuelta al rubio y dejo su trasero al aire, mientras su pecho descansaba en la cama. Sin avisar abrió espacio estre sus mejillas y dejó ver su rosada entrada, la cual arremetió con su lengua.

Jimin arqueó la espalda y soltó un gemido tan agudo que la hombría de Jeon pálpito de gustó.

—Eso es, cariño —su aliento caliente chocaba con la sensible estrada del más bajo, haciendo que se estremeciera de placer— Disfruta mucho todo lo que voy a hacerte, serás completamente mío.

Este gimió en respuesta y asintió frenéticamente con la cabeza. Jeon mientras seguía chupando e introduciendo su lengua en su intimidad, con una de sus manos libre, agarró la erección de Jimin y empezó a masturbarlo al ritmo de su lengua.

El rubio no aguantaba más, era un mar de gemido, iba a venirse.

—Oh no, bebé —nego el menor y con su pulgar tapo la cúspide de su miembro— Apenas empiezo, tendrás que esperar un poco más.

Jimin lloriqueó frustrado.

—E-entra ya, p-por favor —movía sus caderas intentando tener más contacto— te necesito dentro.

—Pero no te he preparado, cariño.

—P-puedo recibirte a-así —suplicó.

—Esta bien, pero seré delicado.

El rubio asintió y movía su trasero expectante, Jeon río por lo descarado que era y le dio un azote está vez en su nalga izquierda, ahora ambas tenían sus manos marcadas y eso lo hacía sonreír.

Tomo su miembro e introdujo la punta, ambos gimieron.

—Mghh, estás tan estrechó.

Poco a poco se fue adentrando, mientras acariciaba su cintura y caderas, dejando besos en su espalda para relajarlo. Jimin solo jadeaba adaptándose al tamaño y grosor del azabache.

Cuando ya había entrado por completo, duró unos cortos minutos esperando a que el mayor pudiera dejar de lado el escozor, éste mismo fue el que le indico que ya era momento empezando a mover sus caderas.

Esas deliciosas estocadas lentas y profundas eran las que hacían a Jimin delirar de placer, ponía los ojos en blanco y gemía sin pudor alguno.

—Eres delicioso —dijo el menor para luego morder el hombro del más bajó, este solo respondió moviendo con insistencia sus caderas.

Jeon entendió de inmediato y aumento la velocidad, el chapoteo de sus pieles hacia eco en toda la habitación.

—J-Jungkook, necesito v-venirme ahh —suplicó entre lloriqueó.

Cabe aclarar que en todo ese tiempo el menor no había quitado su pulgar de la punta del miembro de Jimin, haciendo que todas las sensaciones de éste fueran aún más fuertes por el orgasmos contenido.

Apresuró aún más sus estocadas, –si eso era posible– y toco justo su punto dulce repetidas veces, haciéndolo gritar. Cuando, Jungkook estaba por venirse, quitó su dedo y Jimin juró ver estrellas, su clímax había llegado tan fuerte que su cuerpo temblaba, era exquisito. Habían tenido el mejor orgasmo.

El azabache estaba casado, así que se tumbó –sin llegar a aplastarlo del todo– sobre el mayor. Salió de él, viendo cómo su esperma goteaba de la rosada entrada y se perdía entre sus muslos.

Se acostó a un lado y tomó con delicadeza el pequeño cuerpo abrazándolo y dejando besos tiernos por todos lados. Jimin aún con respiración agitada no puedo evitar reír gustoso por las meloserias del menor.

Luego de ese tierno juego, ambos se acurrucaron para dormir un rato. Pero Jungkook sintió que no podría conciliar sueño hasta hacer esa pregunta.

—Jimin —habló con voz suave. El mencionado se removió y abrió sus ojos para mirar al menor.

—¿Sí? —sonrió haciendo que sus ojitos se volvieran dos tiernas líneas.

—¿Tú no eres heterosexual? —esa duda le estaba comiendo la cabeza desde que habían empezado con todo esto.

Jimin guardó silencio, perecía pensar en lo que iba a decir.

—Mmm —con su dedo incide dio varios golpecitos sobre su labios inferior, como meditando— Me parece que no.

Soltó risueño, cosa que hizo reír a Jungkook, contagiándose luego para durar así unos cortos minutos riendo.

—Me gustas, Jimin —soltó sin más.

—Creo que tú también me gustas, Jungkook.


...


Dedicado a: puro_JKM_no_mmds


Esperó que les haya gustado jdhsjdhs
estoy medianamente conforme con mi trabajo, esté es el primer fic que subo a esta plataforma:'3
Hasta la próxima, corazones de melones




Pd: avíseme si ven algún error, porfi.