No digas que soy tu fan

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Es una sensación en las calles de New York. Obligado a tener una relación arreglada. Enamorado de la persona "incorrecta" Envuelto en un extraño poliamor. Un caos total.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
colinarusbe
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Cap 1 /Día cansado

Que tus sueños siempre sean más grandes que tus miedos.

.

—Vas a llegar tarde —suspira con fastidio mi amiga Juliett.

Está recostada en la barra de la cocina y juguetea con el chupetin que se encuentra comiendo— ¡Ava! —me grita al ver que no le presto atención—

Alzo mi cabeza por el susto y termino por golpearme, un sonido en seco resuena por el lugar y me quejo, estaba buscando mis zapatos bajo de la mesa.

—¡Auuch! — la morena ríe y la miro mal— ¡deja de reír! —la regaño y alza sus manos en rendición—

La morena aprieta sus labios para dejar de reír pero no tarda mucho para que suelte una sonora carcajada.

—¡Juliett! —le saco el dedo corazón y con mi otra mano acaricio la zona del golpe— sigue riendo para que veas que no te cocinaré nunca más.

Eso causa la reacción deseada en ella, porque la sonrisa se le borra y ahora la que suelta una risita soy yo.

—¡Te metes con mi punto débil! —me acusa y me encojo de hombros—

Dice que es su punto débil porque ama mi comida y ella no sabe cocinar nada más que no sea un sándwich.

—He aprendido a jugar sucio.

—Tu noviecito tiene mucho que ver, ¿Me equivoco? —me pregunta y entre cierro mis ojos en su dirección— ¿Qué?

—Te conozco y eso lo soltaste con doble sentido —la señalo acusándola y alza sus manos en rendición— ¡Siempre hablas en doble sentido!

—Me conoces —responde sin más, no lo niega—

Seguramente pasó por su mente que juego sucio con mi novio, que tenemos sexo sucio. Ya saben lo que trato de decir, por si no entendieron.

—¿Cómo no te voy a conocer si eres mi mejor amiga?

—¡Por eso!, eres la persona que más me conoce en el mundo.

—Y tú eres la persona que más me conoce a mí —formo una trompita con mis labios y le lanzo un beso—

Mi mejor amiga lo agarra en el aire y dramáticamente se lleva la mano al pecho.

—Mucha cursilería —rueda sus ojos y río— apúrate que vamos a llegar tarde.

—¡Si señora! —hago un saludo militar y rápidamente me coloco los zapatos que encontré debajo de la mesa, esos zapatos que hacen juego con mi uniforme de bartender—

Llevaba varios minutos buscando los zapatos y no es porque sea una desastrosa que tira todo por la casa cuándo llega del trabajo.

¡No!

Fué culpa de un pequeño que en estos momentos debe estar escondido debajo de mi cama. Juega con mis cosas hasta el punto de aveces dañarlas.

—¿Estás lista? —me pregunta mi mejor amiga y niego—

—Falta lo más importante.

—Uy no —se queja y se cruza de brazos— ¡Ya muévete a darle la comida al perro para irnos! —me grita y asustada doy un salto—

Su grito me agarró por sorpresa.

—¡NO ME GRITES! —le grito de regreso y ella ríe—

—¡PUES APÚRATE!

—¡A MÍ NO ME APURES PINCHE MORRA!

Ambas nos reímos y le saco el dedo corazón. Camino rápidamente a la cocina y tomo la comida de Rocco para dejársela en su taza, una taza con dibujos de galletas para perros que se la compré porque me pareció perfecta para él y porque estaba en oferta, también es súper tierna.

—Rocco, ¡amor mío! —llamo al pequeño Husky siberiano y este sale corriendo de mi habitación moviendo su cola—

Me agacho y se tira sobre mí comenzando a lamerme la cara, eso me causa cosquillas y me es inevitable no reír. Es su manera de decirme que me ama.

—¿Quién es lo más bonito de mami? —pregunto en un tono de voz aniñado—

—¡Guaau, guaau!

Sus ladridos son una respuesta suficiente para mí y beso su pequeña cabecita antes de levantarme.

—Nos veremos mañana, he dejado comidita en tu taza y por favor pórtate bien. Si te portas bien, te doy una sorpresa después.

Me dirán loca, cómo me dice mi mejor amiga pero yo amo hablar con Rocco, me hace tan bien y aunque suene tonto, sé que él me entiende. Es un perrito muy inteligente y es como mi hijo.

—¡AVAAAAA! —El grito de Juliett me hace bufar y tomo mi cartera—

—¡Estoy listaaa!

Le lanzo varios besitos a mi bebé y corro a la salida dónde sé que me espera mi muy impaciente mejor amiga.

Cierro la puerta con llaves y luego se las tiro, las logra atrapar en el aire —Tú manejas —le digo—

—Ya sube, se nos hace tarde

Al subir al auto, enciendo la radio y le subo todo el volumen, se escucha con fuerza Locked Out Of Heaven de Bruno Mars.

—Apenas nos subimos y colocaste esa porquería de música —me regaña la morena cuándo enciende el auto y comienza a manejar—

—¡Con Bruno no te metas! ¡Carbón!

Muchos se deben preguntar el por qué nos tratamos así siendo mejores amigas, peroo lo que no saben que esa es nuestra manera de tratarnos y demostrar mucho amor a la otra.

Somos un poco raras.

Raras nos queda corto.

Nos insultamos, nos hacemos bullying mutuamente, ella me grita y yo lo hago devuelta, no nos enojamos, no nos peleamos y siempre terminamos riéndonos.

Es nuestra amistad ideal en base a nuestras personalidades.

—¡Rubia tarada! —yo río por el apodo que me acaba de decir y ella se une a mis carcajadas—

Ella ama a Bruno Mars, ¿Quién no ama a Bruno Mars?

Solo lo ha dicho para molestar.

Juliette es una chica muy hermosa, es morena, de contextura delgada y con una hermosa figura, cabello lacio y algunas veces son hermosos rulos.

Sus ojos son de un color marrón. Todos los días de trabajo se le acerquen muchos chicos invitándola a salir pero su respuesta siempre ha sido que no.

Pero cuándo no trabaja y va de fiesta, la cosa es diferente, siempre se va a la cama con uno diferente, disfruta su vida sexual al máximo pero cuidandose en el proceso.

Juliett es mi hermana postiza, esa que siempre está para mí cuándo lo necesito, está en mis buenos y malos momentos así cómo yo en los de ella.

Es la hermana que nunca tuve.

Desde que mis padres murieron, ella ha sido mi soporte y yo el de ella cuándo sus padres no aceptarón la carrera que quería estudiar.

Querían que se encargara de los negocios familiares, estaban dispuestos a obligarla si acaso no quería y por eso terminó huyendo de casa. Le dí la maravillosa idea de irnos lejos a estudiar la carrera de nuestros sueños y aceptó, estamos rehaciendo nuestr QAa propia vida lejos de todos y eso nos pone feliz.

Mientras Juliett va manejando cantamos a todo pulmón y movemos nuestras cabezas al ritmo de la música.

Al llegar a nuestro lugar de trabajo nos estacionamos, apago la radio y bajamos rápidamente del vehículo, tomo su mano y ambas salimos corriendo mientras reímos. Saludamos al portero cuándo pasamos por su lado y nos dirigimos a nuestro sitio de trabajo.

Tomo el delantal y Juliett el suyo antes de empezar a trabajar. El club está por abrir.

Estamos a sábado en la noche y este sitio si que estará demasiado lleno en unas pocas horas, agradecemos que mañana tenemos el día libre porque alquilaron el club para un gran evento.

Según vendrá un gran cantante famoso a una reunión con sus fans, cosa que no me interesa.

Yo quiero mi día libre para llevar a mi bebé al parque.

—¡Llegan un minuto tarde! —Juli y yo saltamos en nuestro sitio al escuchar el tono enojado de nuestro jefe—

Dá miedo cuándo se lo propone, mi tono contestón quiere salir a flote pero es mejor callar porque capaz y me despiden.

—Señor, solo fué un min... —nos interrumpe y clava con fuerza su mano en la barra—

¡Protejenoss señor con tu espírituuuuu!

—¡No me interesa! —nos grita y ambas nos encogemos un poco— ya van dos, a la tercera se irán a la calle.

—Señor Li... —trata de decir mi mejor amiga pero la interrupe—

—¡Silencio! y se salvaron esta vez porque ya estamos a punto de abrir.

Veo las manos de Juliett y las está apretando en puños, si nos sigue gritando nuestro jefe, Juliett le va a clavar un buen derechazo en el ojo.

Sé que es capaz de hacerlo y con una mirada le pido que se calme.

El resonar de la puerta de servicio se escucha y segundos después entra una rubia que se queda estática al ver la cara de nuestro jefe.

—Disculpe jefe, por llegar tar...

Este no la deja terminar cuándo ya le grita— ¡Estás despedida!

¡Alamierda!

La chica nos ve con cara de pánico y sus ojos se inundan en lágrimas antes de salir corriendo, ha sido muy duro con ella pero eso es poco para lo que le ha hecho a otros.

nuestro jefe se quita una pelusa inexistente de su traje y se va a su oficina pero antes nos dice que nos pongamos a trabajar, pero antes nos gruñe la palabra “holgazanas”

—Como odio a ese hombre —gruñe molesta Juliett cuándo ya ha salido de nuestra vista y clava con fuerza su mano en la barra— cuándo tenga la oportunidad le voy a partir la boca—

—¡Sii! —la apoyo y reímos—

Al pasar las horas el club está aborrotado de personas, personas sudorosas que bailan a ritmo de la música, otras personas que se besan intensamente en las zonas más oscuras del club, también aquellos que se manosean sin descaro algunos y esos que se meten sal por la nariz.

Hablo de la droga, pero yo le digo sal.

Al pasar las horas el club cada vez se va colocando más lleno, la barra está a rebosar de personas pidiendo tragos y solo somos cinco bartender.

Las meseras están ocupadas y hay algunas mesas VIP que urgen pedidos.

—¡Ava! —me grita Kat desde la otra esquina de la barra— ¡pedido de dos botellas de champagne, una de Vodka y cinco shots de tequila para la mesa tres del área VIP!

—¡Soy bartender, no mesera! —le informo por si no le ha quedado claro mi puesto de trabajo y ella junta sus manos en una súplica—

—El jefe me ha mandado a atender las mesas VIP pero son muchas, necesito ayuda, te deberé una —me dice en un murmuro la pelirroja y asiento—

—Gracias.

Al tener el pedido, me acerco al área VIP subiendo las escaleras y atiendo la mesa correspondiente.

El Área VIP es una zona exclusiva dónde solo entran las personas más importantes, personas de muchísimo dinero, personas famosas, modelos, cantantes, actrices, bailarines y todo tipo de artitas.

Es una zona con luces led, muy elegante todo, en las esquinas hay sofás en forma de L y si te adentras más, hasta hay habitaciones privadas para pasar el rato, la música no se escucha tan fuerte y las personas hablan animadamente mientras observan completamente la pista de baile.

La mesa que me toca atender está llena de chicos jóvenes, no deben pasar los 22 años y todos son muy pero muy guapos.

Deben ser modelos.

Sin dirigirle la mirada a ninguno, atiendo la mesa lo más rápido posible para regresar a mi puesto. En la barra necesitan mi ayuda con urgencia.

Al llegar nuevamente a la barra ayudo a las chicas, atendemos lo más rápido que podemos.

Son varias horas trabajando y el dolor en mis pies me lo hace saber. Apenas son las 3:30 de la madrugada.

—Juliett, ¡cúbreme! —le ruego en silencio cuándo junto mis manos en súplica, necesito ir con urgencia al baño.

Ella asiente en respuesta y frunzo mis labios para lanzarle un beso.

Al llegar al baño es como si hubieran abierto un chorro de agua.

Al sentir que la presión en mi vejiga se ha calmado, suspiro de alivio. Salgo para lavar mis manos, también mi rostro y acomodo un poco mi cabello.

Cuándo paso por el baño de chicos quedo estática al escuchar los gemidos que salen de él.

No puede ser.

No me sorprende, siempre andan compartiendo fluidos en los baños, lo más normal en un club.

—¡No puede ser!

Los ignoro porque la verdad es que no estoy en condiciones de hablar con borrachos, ni soy una arruina folladas.

Al llegar a la barra me gritan que necesitamos más Vodka y Ron, así que me toca ir al almacén.

Suelto miles de insultos al aire para descargar mi frustración y tomo una caja de Vodka, luego vendré por la de Ron.

Estoy muy cansada, no veo la hora de irme a casita a descansar, agradezco haber adelantado mis deberes de la universidad.

Cuándo estoy por salir, alguien que viene entrando como si lo persiguiera el mismo diablo, choca conmigo y el golpe causa que la caja se me resbale y termine en el suelo.

Todas las botellas se han hecho añicos y bien caras que están.

—¡Eres un Imbécil! —le grito al chico que se encuentra parado sin hacer nada, viéndome con horror— ¡Ahora tengo que pagar esta mierda por tu maldita culpa! —le grito molesta—

Mi día va de la mierda, va de la puta mierda. ¡carajo!

—¡Lo siento, lo siento chica! —alza sus manos en rendición—

Rápidamente me levanto, me quito uno de mis zapatos y lo comienzo a pegar, sin parar mientras él se queja.

—¡¿Lo sientes?! —le pregunto en un tono enojado— ¡¿Lo sientes?!

—Basta, bastaa —se aleja dando pasos hacia atrás pero yo me acerco amenazante— ¡Sí, lo siento!

—¡Vas a pagar por esto!

—Está bien, está bien —dice en un quejido ya que le he dado con fuerza— ¡Lo pagaré!, pero ya no me pegues —me pide—

Le doy un ultimo zapatazo en el brazo y dejo de pegarle, el me agradece y acaricia su brazo. Si que me he pasado pero lo tiene merecido, mi zapatito vuelve a su lugar dignamente luego de un gran ataque.

—Obviamente vas a pagar, niñato.

—Te he dicho que sí, pero por ahora necesito tu ayuda con demasiada urgencia —junta sus manos en una súplica— te doy lo que quieras después, pero no hagas que me vean, ni me descubran, así que ya para de gritar, ¡Por favor!

Eso me hace pensar, es interesante su propuesta pero me causa curiosidad su desespero.

—¿Harás lo que yo quiera? —pregunto para confirmar y asiente— perfecto, dime en qué necesitas ayuda.

Él chico se ve muy desesperado, no logro verlo bien ya que las luces son muy bajas, su noto de voz es de total nerviosismo y veo sus manos, están temblandos.

—Tengo que esconderme, nadie puede reconocerme.

—¿Se puede saber el por qué? —él niega y ruedo mis ojos—

—Solo eso y ya no hagas más preguntas.

—Bien, pero déjame ver cómo hacemos porque aquí no te puedes esconder, a cada rato vienen —me quedo pensando unos segundos hasta que una idea pasa por mi cabeza— ya sé cómo me puedes pagar y a la vez te puedes esconder —sonrío porque voy a salir muy beneficiada de esto y él no tiene cómo negarse—

—¿Si? —me pregunta y me cruzo de brazos— dime.

—Me vas a cubrir en mi puesto de trabajo por cinco días.

—Ni de joda.

Saco mi teléfono del bolsillo del delantal, abro la cámara y rápidamente le tomo una foto.

—Bueno —me encojo de hombros— iré dónde el Dj y le pediré que me ponga esta fotito en la pantalla grande, diré en el micrófono a la persona de la que te estás escondiendo que te encuentras acá, en esta bodega, escondido como la propia rata —alzo una de mis cejas expentante y él me mira con horror—

—¡Que desgraciada!

¿Que has dicho? —pregunto nuevamente—

—¡Que quieres que haga tu trabajo por tí! —me mira molesto y carraspeo—

—Tienes cinco segundos...1...2...3...4...

—Esta bien, esta bien. —alza sus manos en rendición—

—Es un placer hacer negocios contigo, ahora sígueme que iremos por tu uniforme.

Que has dicho? —pregunto nuevamente—

—¡Que quieres que haga tu trabajo por tí! —me mira molesto y carraspeo—

—Tienes cinco segundos...1...2...3...4...

—Esta bien, esta bien. —alza sus manos en rendición—

—Es un placer hacer negocios contigo, ahora sígueme que iremos por tu uniforme.