Análisis sensillo
INTRODUCCIÓN:
El cuento “El Corazón Delator”, de Edgar Allan Poe, narra la historia de un protagonista que se debate entre si está cuerdo o no; para justificarse de que sí, el personaje relata al lector como llevó a cabo un asesinato con sigilo y perspicacia.
En este trabajo se analizará el inicio y el nudo de “El corazón Delator” para poder reconocer cómo se construye la tensión del texto, a partir del concepto del nivel de la narración: focalización interna fija. También se retomará los indicios de la función integradora, y la catálisis perteneciente a la función distribucional para analizar la construcción de lo ya mencionado.
DESARROLLO:
En primer lugar, Edgar Allan Poe nos invita a ser partícipe de la narración metiéndonos en primera instancia en una focalización interna fija, esto es considerado como el foco de emisión dentro de la historia y es un focalizador-personaje (Pozuelo Yvancos, 1991), en este caso lo conoceremos como narrador-protagonista. De esta forma nos relatará, desde su punto de vista, como se plantea la idea de matar al anciano aún siendo cuidador o ayudante. En principio, no se juzga como loco, sino como nervioso a causa de una enfermedad que agudizó sus sentidos. Lo que le aterra, lo que le molesta, es el “Ojo de Buitre “del anciano. este es su motivación por lo cual resolverá quitarle la vida. Después de justificar que era el ojo del anciano quien lo hostiga, se propuso a ser amable mientras, por las noches, durante siete días, asoma su cabeza por la puerta de la habitación de su víctima, sólo para encontrar a este con los ojos cerrados. Así el protagonista intuye que el anciano sabía que era observado: “Así, verán que él debería haber sido un anciano muy profundo, verdaderamente, para sospechar que cada noche, justo a la medianoche, yo le observaba mientras él dormía” (Poe, Edgar Allan: 2011. Pág. 32).
De esta forma el narrador da a conocer al lector que la rutina de su observación tuvo una consecuencia: el anciano estuvo alerta desde una determinada y desconocida noche que no nos es revelada, pero que sí podemos asumir nosotros como lectores. Desde el orden que nos es relatado por el narrador-protagonista, sólo conocemos primero su intención que es deshacerse del “Ojo de Buitre” matando al anciano, luego sus acciones que se repitieron hasta la octava noche donde el suspenso se incrementa.
En segundo lugar, se comprenderán los indicios como pistas de atmósfera, carácter o sentimientos que serán retomados luego a lo largo de un relato y descifraremos (Roland Barthes, 1977), esto es importante para este análisis pues los indicios presentes en este cuento suman al carácter y a la atmósfera que cuenta el narrador-protagonista; este sólo se define como extremadamente nervioso y todo lo contrario a loco. La característica de su sentido agudo del oído es otra pista esencial para la atmósfera.
“He sido y soy muy, muy, terriblemente nervioso; pero ¿por qué dirás que estoy loco? La enfermedad ha agudizado mis sentidos, no los ha destrozado, no los ha entorpecido. Por sobre todo estaba el agudo sentido del oído” (Poe, Edgar Allan: 2011. Pág. 31)
Desde un principio nos menciona dos características destacables: el carácter nervioso y su oído agudo.
Las acciones del narrador-protagonista se fueron desenvolviendo en el transcurso de las ocho noches, todo ello con la rutinaria observación del mismo, mientras, podremos reconocer y destacar los indicios que fueron creando la atmósfera y la tensión: la noche como lo peligroso, la oscuridad dentro y fuera de la habitación, la casa misma es solitaria y solamente la habitan los personajes; el protagonista obsesionado, el anciano preocupado e indefenso, luego, temeroso.
Repetidas veces el narrador mencionará el “ojo de buitre” del anciano y su interpretación para nosotros como lectores es un misterio, para él es el punto maldito que le hostiga y hela su sangre. A continuación del relato se retomará el sentido agudo del oído y un sonido leve de corazón que incrementa la furia del narrador-protagonista, de esta forma, pasaremos a reconocer como se sintió el anciano y qué pensaba el protagonista mientras estaba camuflado en la habitación esperando.
Por último, se comprenderá la función de catálisis como una descripción, siempre tiene una función discursiva: acelera, retarda, da nuevo impulso al discurso (Roland Barthes, 1977), en parte, algunas cosas pueden ser poco interesante o redundantes, es decir, que no aporten nada más que un respiro, por eso en un cuento es preciso deshacerse de esas catálisis. Ahora, estas descripciones que nos relata el narrador-protagonista crea la atmósfera condensando los detalles que anteriormente se nos dijo, o sea, los indicios que nosotros destacamos, las junta como una bola de nieve empezando por la descripción de su personalidad, su objetivo y sus repetitivos movimientos hasta la octava noche.
Su procedimiento para entrar a la habitación del anciano es más lento que las manecillas de los minutos del reloj, una vez a dentro siente como sus “poderes” y su sagacidad están al límite, con esto se refiere a su agudo sentido del oído y su paso silencioso. Luego, hace un ruido que alerta al anciano y en ese preciso momento ambos están alerta. Esta parte del relato sirve como una catálisis que, con su discurso, retrasa la acción, hace de la atmósfera más tensa y el protagonista relata:
“Luego escuché un leve gemido, y supe que era el gemido de un terror mortal. (…) Sabía que él había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando había girado en la cama. Sus miedos habían estado creciendo desde entonces. Había estado diciéndose a sí mismo: ´No es nada sino el viento de la chimenea´, ´es sólo un ratón atravesando el suelo´… (Poe, Edgar Allan: 2011. Pág. 33)
La catálisis continua con el narrador-protagonista describiendo su lento procedimiento de encender la linterna, hasta que descuidadamente ilumina el ojo del anciano. Este lo describe insípido y horrible, ya no narra su procedimiento. Relata un sonido leve que era el latido de corazón del anciano, este le molesta porque es infernal, rápido y fuerte a cada instante, y entre el silencio de la casa, ese ruido le produjo un terror incontrolable; como el protagonista es nervioso creyó que el sonido sería escuchado por el vecino, entonces saltó a la habitación con la linterna encendida. “Finalmente cesó. El anciano estaba muerto” (Poe, Edgar Allan: 2011, pág. 35).
Si bien luego hay demás catálisis, esta está analizada con la finalidad de hacer reconocible el proceso de tensión.
CONCLUSIÓN:
Como lo hemos analizado, el punto de vista, o sea, la focalización interna del protagonista nos permite conocer sólo lo que él quiere que conozcamos, narra lo que a él le importa y desde un juicio que asegura estar cuerdo, no sabemos que hay más allá de su motivación y la construcción del relato que implica su discurso. Los indicios tales como su agudeza, su obsesión, su temor o molestia, la construcción del espacio desde su punto de vista, el ojo de buitre, son pistas que nos ayudaron a entender la tensión creada. Esto se reafirma con las catálisis que describían y sostenían el relato justo antes del asesinato, de esa forma, condensando la atmósfera construida por la nerviosa y sigilosa acción del protagonista, el indefenso y temeroso anciano, la tranquila, oscura y callada noche, sumado a la frágil confianza que se tenían al último momento.








