Confused Valentine's day

Sinopsis

Cupido había tomado vacaciones y ahora Taehyung debía ocupar el lugar de su amigo. Más un pequeño diablillo se dedicara a dificultarle su ya complicado trabajo. Confuso dia San Valentín Angeles/Demonios Fluff; smut Publicada: 15/02/23 Wattpad: ©ani_reed Inkspired: ©ani_reed Inkitt: ©ani_reed

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𝐕𝐀𝐋𝐄𝐍𝐓𝐈𝐍'𝐒 𝐃𝐀𝐘

Taehyung pensaba que aquel catorce de febrero iba a ser tranquilo, bueno tranquilo para aquellos ángeles como el que no tenían esa preocupación de regalarle algún obsequio súper pensado a alguien.

El creía simplemente ir como siempre a tocar el arpa en alguna nube, dónde la luz del sol le acariciara su piel y quedarse ahí hasta que la luna tomará el lugar del sol y lo acompañará.

Sin embargo aquella mañana, se encontró con una nota en la cama de su compañero de casa que era nada más ni menos que cupido, y junto a esa nota estaba aquel arco dorado y flechas rojas.

TaeTae mi lindo angelito, espero que me puedas ayudar con este trabajito que tengo para ti.

Me he tomado unas lindas vacaciones con mi pareja en este día tan especial, y para mí pesar sin mi presencia el amor este día para los humanos que tanto cuidamos no será completado.

Tu eres el perfecto candidato para sustituirme, por eso tú serás el nuevo cupido por estas veinticuatro horas, verás que no es tan difícil.

Te ama Jinie

Eso era lo que decía la carta con la perfecta caligrafía de su amigo, el cual en ese instante quería desplumar, claro que Jinie se merecía vacaciones, pero dejarle a él, el trabajo de cupido era totalmente absurdo.

Era bueno con las cuerdas del arpa, no con aquel objeto que aún se mantenía extraño en sus manos.

Él se había mantenido sentado en la cama esponjosa de Jin con la nota en sus manos, aún que quería negarse su amigo ya no estaba, había confiado en él. Y no podía defraudarlo.

Obviamente no se pondría aquel pañal que también se encontraba ahí,absolutamente no.

Salió del cielo con el arco y flechas escondidas en su cuerpo. Y voló hasta la tierra. El ambiente ahí se mantenía pintoresco en rojo y rosa, con muchos peluches y chocolates de por medio.

Aún no parecía que cupido no estaba ahí pues aún era la mañana, pero el día podría quedar completamente arruinado para muchos si cupido no unía y fortalecía las parejas que lo necesitaban.

Ni bien Taehyung se acomodo el arco en su pecho y las flechas en su espalda, sus objetivos en forma de corazones aparecían en la cabeza de cada humano.

Bien a simple vista podría resultar algo sumamente fácil, pero no para Taehyung. No para un ángel tan ajeno a esas actividades.

Las flechas doradas se iluminaban de una manera hermosa cada vez que eran cargadas en el arco, pero estás con su mala puntería y escasa fuerza no podían encontrar a aquellos corazones. Taehyung cada vez estaba más cerca de entrar en pánico. Más la mayoría de las veces trataba de respirar correctamente para calmarse.

Estaba volando por encima de una bonita escuela, ahí habían dos corazones que debían encontrarse ese San Valentín y Taehyung estaba esperando que una de sus flechas doradas tocará el corazón del profesor Min. Y cuando sus esperanzas se fueron una mala fuerza logró alcanzar el corazón flotante aunque lastimando su mano de paso.

Taehyung había gritado de felicidad al tal acto, ignorando el punzante dolor que emitía sus dedos. Ahora faltaba al profesor Park que su corazón era más grande y fácil de apuntar. Con toda confianza en él luego de su primer acierto, apuntó. La luz dorada de la flecha apareció y la disparó con facilidad.

Veía como el destello dorado iba directo aquel corazón, pero de repente una luz rápida de color rojo choco contra la fecha y la dirección a otra persona. Taehyung vio con horror como la fecha iba directo al estudiante que se encontraba hablando con el profesor Min, y cuando lo dorado lo toco hizo que ambos humanos se mirarán con amor y añoranza inmediata.

— No, no no. Profesor Min le saca como más de veinte años a ese niño ¡es incorrecto! — dijo con desespero, sabiendo que no lo escucharían y fue aún peor ver cómo el profesor Park veía de lejos aquella interacción romántica. El primer corazón roto hizo impacto en aquel día. Ahora parecía que las parejas se encontraban irritadas más aún podían soportar el explotar.

Taehyung estaba dispuesto a arreglar aquello, sin embargo, aún tenía la duda de que había sido aquello. No podía ser algo humano como una ave o un objeto lanzado pues esas cosas no interferían con sus objetos angelicales. No estaba tan seguro de confiar en su a veces difusa vista pero podría decir que en aquella luz roja que vio también se hallaban pequeños cuernos de demonio. Ante tal pensamiento su piel de erizo, él era un ángel que nunca había tenido contacto con algún ser del Inframundo y quería mantenerlo de aquella manera.

Sus objetivos pronto se hicieron presentes era una pareja que parecía tener problemas, pero que aquel día quisieron olvidarse de ellos y fortalecer su relación. Y para añadirle más presión a Taehyung si fallaba estos tendrían una ruptura inmediatamente.

El respiro fondo y apuntó. Su flecha iba con velocidad a su objetivo, sin embargo y como sospechaba esa fugaz luz roja apareció otra vez y derribó su flecha que para su suerte cayó en el pavimento. Aquella luz roja emitió una risa malévola burlándose de él, y Taehyung por primera vez en su vida diviso ese sentimiento de enojo en su ser — ¡Tu! ¡Cosa sea lo que seas no impedirás que yo una a esta pareja! — grito al cielo cargando otra vez rápidamente el arco.

La flecha fue con más potencia está vez y aún que la luz roja la pudo tocar no fue lo suficientemente rápido para impedir que ésta tocará el corazón. Taehyung sonrió — No dejaré que arruines esto — su flecha dorada tomó una fuerza sorprendente otra vez, y no hubo oportunidad de que la luz roja lo alcanzará.

Está se quedó muy quieta al igual que él, viendo como la pareja entablaba una conversación sin gritar ni discutir y sellar su amor con un beso. Taehyung estaba tan feliz, sus alitas revoloteaban girando en el aire con sus manitos también alzadas. Más su vista se enfocó en la luz roja que aún se hallaba ahí.

Tomó con duda el arco y apuntó, sea lo que sea aquello venía con la misión de arruinar el San Valentín y no lo iba a permitir. La luz dorada viajó y se estrelló con aquella rojez. El nunca esperó que un chillido de dolor que parecía de un niño saliera de la luz.

Está tomo forma adoptó la de un niño, aún que este tenía pequeños cuernos y alitas negras de demonio, no podía sentir aberración pues era una cosita pequeña demasiado tierna la cual había herido. Y ahora se sentía culpable de aquello. Aún que los ángeles no maldecían, él lo hizo, al ver que había dañado a ese pequeño, se acercó a él con cuidado y con una cara de total arrepentimiento. El niño tocaba su bracito herido y sus ojitos estaban empañados.

— Diablito bonito, perdóname — Taehyung iba a tomarlo en brazos para poder curarlo con sus poderes, pero este se alejó con miedo y comenzó a llorar, cada vez con más fuerza. — No, por favor.... — Taehyung también podría jurar que podría llorar de pura mortificación. Intentó otra vez acercarse pero fue otra vez rechazado y acompañado de un feo grito.

— ¡Ñooo! ¡Tío Jungkook! — chillo.

Taehyung tapó sus oídos y cerró los ojos con dolor, hasta sus alas parecieron perder fuerza y cuando abrió sus ojos una nube negra se instaló alrededor del pequeño. El se asustó y trató de alejar al niño de ahí pero alguien se adelantó a ello.

El niño fue tomado en brazos por el demonio que salió de ese humo negro. Decir que Taehyung no tembló era una vil mentira. Con tener ya la presencia del diablillo había sido una impresión tremenda, tener ahora la presencia de un demonio adulto que lo podría incendiar con el chasquido de sus dedos le hacía temblar de miedo.

Estaba a punto de huir de ahí como un cobarde y mantener a salvó de sus alas de una quemadura dolorosa, si no fuera porque una mano caliente tomó su antebrazo con dureza haciéndole imposible la tarea de huir.

¿Qué fue lo que le hiciste a Hun?— pregunto con total hostilidad, junto a sus ojos brillando en rojo, con claro enojo. El demonio era endemoniadamente grande valga la redundancia, aún más con sus alas imponentes opacando la luz del sol, y para su mala suerte era una combinación demasiado aterradora para él. Aún que tampoco podía dejar de ver la cara del demonio que aún enojado se veía estúpidamente guapo.

— Yo- fue un accidente... — respondió con un hilo de voz, con la mano en su brazo empezando a arder. — Pensé que era un riesgo para el San Valentín y le lance una flecha, no sabía que era un pequeño demonio — susurró lo último con dolor —por favor suéltame.

El demonio aún lo miraba analizando sus palabras tratando de encontrar alguna mentira pero no había nada de ella en sus palabras y gracias al cielo dejó su brazo libre. La quemazón seguía ahí pero no ardía como en un comienzo.

— Te podría carbonizar en este mismo momento, aunque fuera un accidente y no le hayas querido hacer daño, mi sobrino está llorando por tu culpa y esa sería una fuerte razón, pero hace años que dejamos esas viejas costumbres así que lo dejaré pasar por esta vez — dijo, sus ojos ya no brillaban en rojo, pero aún el demonio ejercía una atmósfera tensa — Además, tu no eres el ángel del amor.

— Si dejas que pueda pasar mi mano en su dolor podría curarlo. Para poder enmendar lo que hice — contestó con una voz suave, no quería empeorar la situación y tener que suplicar por piedad después — Y no, no soy yo. El se fue y me dejó a cargo de su trabajo, estaba tratando de no empeorar este día, pero a una de mis dificultades también se unió ese pequeño diablillo.

Jungkook fue a mirar al niño que tenía en sus brazos — ¿Hun tu estuviste molestando a este bello ángel?

Taehyung por un momento perdió la fuerza en sus alas, ¿Bello ángel? ¡Por los cielos! cómo podía ser posible que eso era lo más bonito que le habían dicho y era proviniendo de un demonio. Un demonio bastante guapo cabe recalcar. Aunque tuvo que parar sus pensamientos estúpidamente vergonzosos para enfocarse en el pequeño ser rojizo.

El labio inferior del pequeño había comenzado a temblar y salió de los brazos del demonio — ¡Quiero a papi! — gritó con lágrimas acercándose a él, como si él supiera dónde estaba su papá.

Jungkook rasco su ceja — Si cupido te dejo su trabajo significa que eres una persona de confianza. Hun seguro vino aquí porque sintió la magia de su papá.

— ¿Qué? — soltó sorprendido — ¿Quieres decir que Jin... del niño?

— Si, con mi hermano Namjoon tuvieron a este pequeño demonio, está claro que no podría publicar en los cielos tal hecho así que no te sientas ofendido si no te lo dijo.

— ¡Por las mil plumas! — Taehyung tapo su boca sorprendido, aún sin poder creerlo. Jin hace poco le había contado de su pareja prohibida más nunca pensó que tendrían ya a un niño de aproximadamente un año volando por ahí, ni siquiera se había dado cuenta de algún signo de embarazo. Aunque recordando: — Se tomó un año para vivir en la tierra, pero no fue ahí donde fue ¿no? — se hablo a si mismo atando cabos — Dios fui tan tonto al no sospechar nada.

Tonto, tonto, tonto.

— Hey tranquilo, por la seguridad de Hun era mejor que nadie lo supiera. — trato de consolarlo — Y si ahora lo sabes es porque quizá Jin sabía que Hun aparecería a molestarte, tienen una especie de juego donde Hun impide que sus fechas lleguen a su objetivo. Namjoon me lo encargó y me avisó de eso, más nunca pensé que le pegarías un flechazo.

Taehyung se sintió apenado por lo último — No sabía que se podrían convertir en una luz roja ni nada por el estilo, lo hice sin pensar. Nunca me interesé en aprender cosas de su especie — habló con culpa — perdón pequeño — se dirigió al diablillo que seguía con un puchero en sus labios y cejas fruncidas, una de sus manos angelicales fueron a su brazo y se apretó en la herida curándola en pocos segundos — Espero que ya no te duela. Soy amigo de tu papi por favor no me odies — dijo casi en forma de súplica.

— ¡Si, TaTa! — gritó de forma linda, con una sonrisa, yendo a darle un abracito tierno.

— Creo que acepta tus disculpas — le hablo de forma más relajada. — Entonces a mí me pusieron de niñero y a ti de cupido. Si que son unos hijos de puta. — Taehyung mordió su lengua para no contradecirlo porque realmente no tenía nada que objetar.

— Así que, bueno... eres Jungkook ¿no? Yo soy Taehyung y si no es descortés de mi parte creo que debo cumplir con el trabajo de Jin. El día está por acabar y francamente está siendo un desastre. — Taehyung estaba apunto de tomar impulso y dirigirse a otro lugar, dónde ningún demonio que emanaba masculinidad pura lo pusiera nervioso, pero...

— ¡No, tete! — El pequeño diablillo se colgó en su pierna.

— Creo que quiere acompañarte... — le hablo — y como mi misión es cuidar a Hun también los acompañaré. — obviamente tenía otras intenciones también. Vamos era el día del amor y él realmente deseaba que floreciera con esa hermosura angelical.

— Está bien —en serio ¡debía de dejar de sonrojarse!

Agradecía que sus técnicas con el arco hayan mejorado porque sino estaría pasando una absoluta vergüenza en frente de Jungkook, el cual no entendía porque trataba de impresionar. Bueno si lo sabía quizás le había gustado un poquito, pero de verdad ¿había alguien que lo pudiera juzgar?

Sus flechas doradas acertaban con una buena puntería en los corazones que lo requerían y cada vez que acertaba Hun soltaba una preciosa risa de emoción, y esta aumentaba más cuando veía a la pareja dándose algún tipo de afecto.

— Jin debería de tener miedo, le podrías quitar el trabajo fácilmente — le dijo Jungkook a manera de broma. Haciéndole soltar una risita.

— Realmente prefiero seguir dedicándome a tocar el arpa para tranquilizar a los ángeles malhumorados.

— Así que ese es tu poder — le hablo interesado — Ahora entiendo porque estoy tan tranquilo contigo.

Taehyung volvió a sentir sus mejillas como tomate, y sus manos flaquearon al lanzar una flecha, pero gracias al cielo logró acertar.

— Yo... no funciona así, esa paz se logra solamente si me escuchan tocar el arpa.

— Entonces simplemente eres tú. — le dijo.

— ¿A qué te refieres Jungkook? — contestó esta vez mirándolo a los ojos.

— Hay algo que me atrae de ti, emanas una vibra tan relajante que es imposible que me quiera alejar, angelito —eso era lo que quería decir, pero Hun interrumpió.

El pequeño diablillo quería tomar el arco de Taehyung y el ángel por impulso se alejó, pero luego le sonrió — ¿Quieres esto Hun? tu papi no creo que se enoje si te lo presto un momento. — Hun tomó el arco fascinado y se lo colocó de la misma manera en la que se lo ponía Taehyung.

— No creo que haga algo grave ¿no? — Taehyung le habló suave. poniéndose a su costado. El cielo se había oscurecido y el demonio a pesar de la oscuridad su piel blanca y tersa brillaba con perfección.

— Nada que no podamos solucionar — le contestó.

— Lo que dijiste antes, nunca me lo había dicho.

— Sobre lo relajante que resultas ser.

— No-... bueno eso también es nuevo — Taehyung río — sobre bello ángel, se que no soy feo pero en el cielo hay una gran variedad de belleza que supera la mía — suspiro — tu ¿tenias a alguien con quien pasar este San Valentín? —Taehyung esperaba con miedo la respuesta.

— Aparte de Hun, no había nadie. — contestó de manera firme. Estoy soltero y a tu disposición, le faltó soltar — Y no dudes Taehyung, tu belleza quizás sea demasiada para muchos que no se ven a tu nivel para acercarte con intereses románticos.

— Gua, no me halagues demasiado me volveré igual de egocéntrico Jin — bromeo — Aunque él es realmente muy guapo.

— No hay manera en que puedas superar su egocentrismo — le contesto de la misma manera juguetona — Y qué hay de mí, también te parezco “realmente guapo”

Taehyung se quedó mudo por unos instantes procesando lo que acababa de escuchar, sonrojándose también de paso — Bueno eres el primer demonio que he visto en mi vida, y no me esperaba que fueran así...

— ¿Así?

— Así... como un adonis — y aun se podría quedar corto con esa comparación. El perfecto contraste negro que emanaba su cuerpo, tanto en su ropa como características físicas lo hacían ver tan misterioso, guapo y fugaz. Era algo como un “Atrápame que me escapó cariño”

— Adonis eh — contestó con una sonrisa juguetona — ese dios griego de gran belleza. Guau tu si que sabes alagar Taehyung.

— Hey no te burles, es lo más acertado que puedo decir, sin que luego me de vergüenza haber dicho un halago super cliché y básico uhg.

Jungkook rio de una manera fuerte, sus alas negras que antes se veían intimidantes revoloteaban con el demonio, viéndose más alegres al igual que el dueño. Hun se unió a la risa de Jungkook, sacándole una risita a Taehyung de paso.

— Aunque también, te podrías arrepentir de las cosas que no dijiste. — A Taehyung le tomó de sorpresa esas palabras dichas por Jungkook, trago pues, quizás Jungkook también callaría al igual que el.

— Hun cuidado te puedes lastimar — dijo desviando su atención al pequeño que cargaba una flecha en el arco. Hun direcciono la flecha hacia él y un poquito más arriba de su cabeza. Taehyung abrió sus ojos con sorpresa — ¡No Hun espera! — hablo de alguna manera alterada pero no logro hacer nada, la flecha ya había sido lanzada. No sintió nada extraño en él, pero sabía que no habría ningún efecto hasta que otra flecha fuera lanzada.

El y Jungkook cruzaron miradas, el demonio estaba igual de sorprendido que él, igualmente y como el primer caso no hubo manera de parar a Hun y lanzó la flecha en dirección a Jungkook, acertando aun con el demonio habiéndose movido de una manera rápida para no ser flechado.

Hun rio y alzó sus manitas de alegría — ¡Park y Min! — dijo antes de volar hacia otro lugar no tan lejos de ahí.

Taehyung y Jungkook estaban muy quietos mirándose. Ninguno atreviéndose a abrir la boca para hablar, pues tenían una clara idea de lo que sucedería si lo hacían. Más las palabras de Jungkook resonaron en la cabeza de Taehyung, Aunque también, te podrías arrepentir de las cosas que no dijiste, Taehyung antes estaba dispuesto a ir al cielo y olvidar a Jungkook y lo que sea que haba comenzado a añorar su interior, pero lo que había pasado era una señal muy clara del destino.

— Jungkook, yo... quiero pertenecerte... — dijo, las palabras escapando tan fácil de sus labios. El demonio lo miró con intensidad.

— Mierda, no creo en tu Dios Taehyung, pero por ti le oraría todos los días, por honrarme tenerte a ti en mi cama. — Jungkook habló sin tabúes, acercándose a él, tomando su cintura — Los demonios se unen solo de una manera Taehyung, ¿sabes que es el placer carnal angelito?

Taehyung soltó un jadeo, pronto la oscuridad se hizo y estaba en algo suave boca arriba y Jungkook se encontraba encima de él — Sé que no es muy romántico para ti, pero no hay otra manera con la que los demonios demuestran sus sentimientos. Que las palabras se vayan al carajo, mi cuerpo te hablara — le susurro al oído, con su voz baja y gruesa que logró erizar sus escasos vellos.

Lo quería, no le importaba cómo, quería saber qué era lo que le había producido a Jungkook para soltar lo que tenía que decir también. Su cuerpo ardía con una extraña llama, tan sensible y tan dispuesto.... Jungkook lo miraba con hambre y eso lograba enloquecer quería a ese demonio imponente solo para él.

— No importa como, solo... quiéreme — soltó su voz sonando ronca. Jungkook gruñó encima de él, y quemó la tela que lo protegía de la desnudez sin dañar su piel.

Los besos de Jungkook fueron desde su abdomen a su cuello, dejando rastros de saliva en ese transcurso y esas pequeñas respiraciones que lograban calentar su piel. Sus besos incendiaron su piel, y él se retorcía por las descargas de placer que sentía gracias a ese calor intenso.

Las mordidas se intensificaron en su cuello, haciendo que los pequeños jadeos que anteriormente callaba se volvieran intensos y difíciles de silenciar. Podía sentir como Jungkook sonreía por cada uno de ellos y eso lo alentaba a seguir con su trabajo.

La pelvis del demonio se frotaba con la suya, ambas durezas generando una fricción placentera para ambos seres. A Taehyung le encantaba como se sentía la dureza del contrario, tan grande y palpitante por él. Jungkook aún se encontraba con ropa, pero Taehyung se despojó de la tela que cubría su pecho.

Acariciando con fervor la espalda dura, mientras Jungkook lo besaba poseyendo toda su boca, su saliva escurriendo entre medias de ellas, aunque no le importaba menos, más que sus lenguas danzando al compás, rico y sucio.

Gemidos necesitados salieron de su boca, mientras se retorcía, Jungkook comenzó a bajar sus dedos lentamente por su cuerpo, encontrando el punto donde más lo necesitaba. Su anillo de músculos estaba mojado y palpitando, una bienvenida que era difícil de rechazar para Jungkook que gruñó antes de meter un par de sus dedos a la cavidad caliente.

Taehyung jadeo de placer, y una especie de niebla de excitación cubrió todo su cuerpo mientras sentía como esos dedos rascaban nervios dentro de él llevándolo a perder la cabeza. Jungkook lo miraba con intensidad desde su posición, él sintiéndolo y sabiendo que lo miraba se permitía ser más lascivo. Sus brazos estaban encima de su cabeza, mientras abría su boca para soltar fuertes gemidos. Más..., Jungkook..., Diooosss...

— Gime más fuerte mi angelito, que los cielos sepan que me estoy llevando al más bello de los ángeles.

— Te quiero Jungkook, por favor dentro... — Sus palabras eran incoherentes, sonando más como balbuceos, pero no eran difíciles de entender para el demonio. Pronto, sacó sus dedos de la cavidad caliente. Taehyung respiraba fuerte y con anticipación, por fin lo tendría, tendría la gran masculinidad de Jungkook en el, su entrada se contrajo a tal pensamiento.

— No sabes lo perfecto que te ves Taehyung. Eres un desastre tan hermoso, y solo mio — las alas de Jungkook parecían más grandes desde su posición, hermosas, esas alas serían las que el demonio utilizaría para abrazarlo y proteger de cualquier cosa a su ángel.

— Jungkookie... — gimió, cuando la dura erección de Jungkook se presionó en su entrada, la punta estaba húmeda y lista para perforar y marcar su interior, y el demonio no hizo tan larga la espera. Una estocada suave fue lo que hizo que todo ese pedazo de carne ingresara en Taehyung, él tomó las sábanas debajo de él en puños, mientras sus ojos se cerraban, tratando de acostumbrarse a esa gran intrusión.

Sus paredes se expandieron hasta el límite, no había manera en la que Jungkook se introdujera en él para que no le doliera pero había hecho un gran trabajo para aliviar este dolor punzante. El demonio estaba dejando unos besos suaves en sus mejillas rojas y sudadas, repitiéndole que se hallaba precioso y sumamente bueno su interior.

— Creo haberte visto en mis sueños, sabes ángel. Los demonios dejan de tener pesadillas cuando se vuelven tan poderosos que hasta pueden controlar sus sueños. La primera vez que escape de una pesadilla fue cuando apareció un ángel hermoso viniendo a salvar, se repitió tantas veces aquello, que no se como hasta ahora lo puedo recordar con más claridad. Eras tu Taehyung. — le dijo besando su nariz.

— ¿Cómo es posible eso? — pregunto, tratando de recordar — recuerdo a un pequeño diablillo que me llamaba cada noche yo también era un niño, pero no podía evitar querer ayudarlo. — Taehyung sonrió — Quizás si estábamos destinados. — Ambos, ángel y demonio, unieron sus labios, su beso instantáneamente se volvió intenso. Acompañado con suaves primeras estocadas por parte de Jungkook.

Fue imposible no perderse en el placer que le brindaban los cuerpos contrarios. Jungkook gemía contra la boca dulce de su pequeño ángel, sintiendo como le era más difícil profundizar sus estocadas por la entrada que se contraía. Sus empujes se hicieron más fuertes e irregulares, mientras que la voz hermosa de Taehyung se volvía más fuerte y entrecortada.

Jungkook fue directo a esos pezones dorados luego de soltar la boca suave de Taehyung, las pequeñas protuberancias estaban erectas y se metió una de ellas fácilmente a su boca para comenzar a chuparlas para estimularlas, mientras que con su mano iba con la misma misión al otro pezón.

Taehyung tenia los dedos enredados en el sedoso cabello negro de Jungkook, no podía hacer mas, su cuerpo estaba echo gelatina que nada mas poda sentir placer intenso, la cosa que palpitaba en su interior era rápidamente golpeada, unas pocas estocadas mas y Jungkook ya lo habría llevado a la cima.

Un gemido más parecido a un grito con el nombre del demonio que lo poseía fue lo que soto luego de llegar, y manchar su abdomen de su esencia. Jungkook lo miró encantado y con más hambre. El demonio tomó sus piernas delgadas y las subió a sus hombros para profanar con más rapidez y más intensidad su interior buscando su anciada liberación. Y llegó, junto a la segunda suya.

Jungkook cayó sobre él, aun descargando en su interior. Dios no quería que saliera de ahí. Taehyung sobaba su mejilla con los cabellos de Jungkook. Este se comenzó a levantar besando su hombro, hasta llegar a sus labios. El demonio lo movió de alguna manera hasta sentarse y posicionarlo encima de él, tomando de manera posesiva las mejillas de su trasero. — Espero que hayas entendido a mi cuerpo hablarte — le hablo aun con la voz ronca.

— Lo entendí a la perfección Jungkook — sonrió — Mi cuerpo también te quiere y digamos que yo también.

— Puedo sentir a tu corazón lindo ángel, no hay duda de ello. — le respondió — Este fue el mejor San Valentín.

— Lo fue — río — Ahora Hun es el cupido. Debemos ir a buscarlo. ¡Jungkook!

— Deja que mi cuerpo te hable otra vez preciosura. — ni bien el demonio terminó de hablar Taehyung ya se encontraba haciendo un vaivén con sus caderas asintiendo con los ojos desorbitados.

¡Por cierto Hun logro unir a los maestros Min y Park otra vez!

El pequeño diablillo está emocionado por contarle sus hazañas a sus papis, que bueno vendrían con un hermanito en camino para Hun.

Este fue un confuso pero bello San Valentín. ¿Verdad?

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