Stay
Jungkook siempre tuvo una melodía, al menos eso es lo que Jimin ha pensado desde que lo conoció. Incluso ahora, después de tantos años, Jungkook ha silbado una sola melodía que ha logrado calmar y acoger dulcemente el corazón de Jimin en sus momentos más oscuros.
Ahora, a la mitad de la sala de estar del menor, guitarra en mano y con un profundo nerviosismo calando hasta sus huesos, Jungkook seguía transmitiéndole aquella melodía.
Cuando le propusieron a Jimin meses atrás escribir una sexta canción para su álbum, su primer instinto fue decir que no. Negarse y conformarse con Like Crazy en su versión en inglés era para él el paso más evidente. Sin embargo, no pudo hacerlo, algo mucho más fuerte en su interior le impidió rechazar la solicitud para aceptarla casi antes de que su manager terminara de hablar. Aún podía recordar aquel día, el cansancio recorriendo cada rincón de su cuerpo y las ganas de rendirse cada vez más latentes en su mente. Pero la voluntad de querer hacerlo mucho más fuerte que con las canciones que ya tenía listas.
Trabajar en aquella improvisada nueva canción fue una experiencia reconfortante para su corazón. Aquel mismo día regresó a su departamento lo más rápido que pudo, buscando con cierta desesperación entre sus cajas llenas de fotografías una carta que guardaba celosamente. La sensación de tenerla nuevamente entre sus dedos, poder acariciar la letra dispareja que con los años había cambiado y releer los sentimientos contenidos en sus palabras fue para él como un bálsamo y una silenciosa aceptación de lo que ya no podía seguir negando.
En su interior aún se detestaba por haber causado una mirada llena de desesperación y amargura en los ojitos más brillantes que ha podido observar. Aquel lejano día en un país como Japón, Jungkook había llorado desconsoladamente contra su hombro frente a los fuegos artificiales del castillo de Walt Disney. Esos mismos ojos los estaban mirando con una expectación y curiosidad propias de su personalidad. Sus orbes parecían brillar con la potencia de millones de estrellas contenidas en nebulosas que nublaban un poco la alegría juvenil que debían tener. Jimin sabía que se debía a todos los cambios repentinos que Jungkook había tenido que sobrellevar, siendo consciente de que el menor era el que soportaba menos los cambios radicales en su vida.
Rasgueó las primeras notas con manos temblorosas, temeroso de que pudiera reconocer la melodía que siempre lo ha caracterizado, pero Jungkook permaneció atento con su mirada fija en los ojos de Jimin. Proferir las primeras palabras fue quizá lo más difícil de todo el proceso de la canción, especialmente porque sabía que Jungkook reconocería su respuesta en cada letra que acariciara. Una respuesta que había esperado desde aquel viaje a Tokyo años atrás.
Jimin cantó con todo su corazón cada enunciado que conformaba su carta de respuesta, de aceptación y de confesión. Cuando rasgueó las últimas notas y se animó a dirigir su mirada hacia Jungkook, lágrimas recorrían su dulce rostro, la confusión y melancolía evidentes en el.
El silencio que le siguió a la última nota de la canción fue triste, Jimin podía sentir la pesadez en el aire como un recordatorio de lo que ambos habían postergado por tantos años, especialmente él.
—Juntos. —dijo Jimin con voz titubeante, interrumpiendo el silencio.
Se acercó cuidadoso a donde estaba Jungkook, tomando su barbilla con extrema delicadeza, subiéndolo para que sus miradas se encontraran.
—¿Después de todo este tiempo? —se animó a preguntar el azabache en un susurro, dejando que sus lágrimas continuaran libres su camino por sus mejillas.
—Sabes por qué me he tardado. — respondió en el mismo tono que el menor acariciando su mejilla con una de sus manos sin soltar su barbilla. —Sabes que desde el inicio era un sí, siempre ha sido un sí contigo donde quiera que estuviésemos.
Jungkook asintió levemente alejándose del agarre de Jimin para dejarse caer contra el cuerpo del mayor, siendo recibido con una sonrisa amplia y unos brazos seguros.
—Esta canción es para ti. Solo para ti. —murmuró Jimin contra el cabello de Jungkook, colocando un suave beso después de sus palabras. —Perdóname porque te hice esperar tanto Koo, nunca quise hacerlo pero era lo correcto.
El menor se aferró con más fuerza contra su cuerpo como si su vida dependiera de ello. Jimin reprimió una pequeña risa, envolviendo con la misma cantidad de fuerza el cuerpo trabajado del pelinegro, aliviado de que le hayan gustado sus palabras.
—Ahora podremos ser nosotros. —continuó Jimin trazando pequeños patrones irregulares contra la espalda del contrario, reconfortándolo.
Jimin dejó que el silencio volviera a envolverlos por unos segundos antes de romperlo nuevamente con un suave tarareo de su melodía favorita, la que Jungkook siempre ha tenido y la que Jimin había convertido en canción.
—Seamos nosotros. —respondió Jungkook contra la tela de la sudadera de Jimin, avergonzado de salir de su cómodo escondite. —Seamos nosotros juntos, Minie.
El mayor dejó salir una risita alegre alejando a Jungkook del abrazo para verlo directamente a los ojos. El menor se resistió al principio, pero ante su insistencia no le quedó más remedio que dejarse alejar del confort que Jimin siempre ha logrado traerle.
—Quiero que la cantes conmigo. —reveló finalmente Jimin, soltando una carcajada en cuanto el rostro de Jungkook pasó de la tranquilidad a la absoluta sorpresa.
—¿Cómo?
—Quiero que cantes esta canción conmigo Koo.
Jungkook negó lentamente, incrédulo de lo que acababa de escuchar.
—¿No quieres? —preguntó Jimin un poco dolido por la negativa del menor.
—No, no es eso. —se apresuró a aclarar Jungkook, tomando las manos de Jimin entre las suyas como siempre hacia cuando estaba ansioso. —Eso solo que-
—Que…—lo instó a continuar Jimin aprovechando el agarre para entrelazar sus dedos con los contrarios.
—Es tu primer álbum en solitario. —continuó Jungkook con un pequeño sonrojo pintándose en sus mejillas. —Todos deberían concentrarse en ti, en tu voz, tus letras, tus coreografías, tu mensaje. Has estado trabajando tanto en tu álbum y en lo que quieres compartir de ti mismo al mundo, no has pegado un ojo desde que iniciaste esta aventura hyung, no creo que yo deba interferir en eso. Es tuyo, es lo que te representa, es lo que te hace ser tú y no quiero arruinarlo.
Jimin lo observó con ternura, soltando sus manos para acunar su rostro, regalándole una sonrisa amorosa.
—No arruinarás nada Koo. —consoló Jimin acariciando la piel bajo sus pulgares. —Jamás podrías arruinar algo. Además, tú mismo lo has dicho, este álbum me representa y retrata los momentos que me han formado. Quiero que estés ahí porque eres una parte de mi Koo. ¿No lo recuerdas? Yo soy tú-
—Tú eres yo.
—Por favor Koo, canta conmigo. —pidió nuevamente.
—Está bien. —aceptó Jungkook con una sonrisa formándose en su rostro. —Pero solo haré las voces de fondo, así como la has cantado está mucho más que perfecta.
Jimin abrazó al contrario con todas sus fuerzas, feliz de haber recibido una respuesta afirmativa. Había estado tan nervioso todo el día que habían cancelado sus ensayos para Set Me Free pt.2 por sus constantes confusiones entre derecha e izquierda. Incluso había confundido cinco veces el número de Tae, llamado a contactos que no sabía tenía en su teléfono. Había estado nervioso sin razón aparente, pues Jungkook siempre ha sido comprensivo con él. Aún cuando antepuso sus carreras por sobre sus sentimientos y lo hizo esperar por él todos estos años. Jungkook siempre ha sido su ancla al piso, su zona de confort, la otra parte de su ser y ahora todos lo sabrían.
Estaba listo.
Cuando el álbum salió al público, Jimin se permitió apagar el teléfono y acurrucarse contra el cuerpo cálido recostado a su lado, satisfecho de que por fin podría ser libre.