HADES: ÓLEO SOBRE LIENZO

Sinopsis

Cuando un cuadro anónimo revoluciona Italia en pleno siglo XX, el escándalo llega a los confines del Inframundo.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Tsumii
Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1 - Reflejo



El ser humano es, con diferencia, la forma de vida más cretina que existe en el planeta. Y si hubiera vida más allá de la Tierra, seguiría siéndolo.

A nadie en su sano juicio se le ocurriría hacer eso. A nadie. Pero ha tenido que llegar el maldito siglo XX con sus avances tecnológicos y gente revolucionaria para que, al fin, uno de esos seres inferiores se haya atrevido a presentarse en sus dominios.

Nadie se había atrevido antes a plasmar esa idea en una obra de arte. ¿Poner en duda el honor de un dios? ¿Qué insensato haría eso? Desde luego, alguien que no teme a la muerte.

O quizá la desea, siendo desconocedor de lo que a ella le sigue.

—Hades —su hermano, quien parece extrañamente preocupado, lo saca del trance. Algo inusual en él—. ¿Qué harás?

Los dedos de Hades trazan una silueta efímera sobre el agua de la pila; desdibuja esa imagen que ha aparecido recientemente en ella y la cual es el motivo de la repentina visita de su hermano menor, el rey de los mares, al Inframundo.

—¿Tú qué crees que voy a hacer, querido hermano? —Hades hace rato que ha tomado una decisión—. Iré a ese maldito lugar. Y cuando vuelva ten por seguro que no será solo. El infeliz que ha osado pintar esto va a venir conmigo.

Poseidón no hace gesto alguno, solo contempla la borrosa imagen que enturbia cada vez más el líquido de la pila.

—¿Sabes dónde has de ir? —pregunta el dios menor, con parsimonia.

—Sí.

Hades lo ha dejado solo y se encamina hacia la enorme puerta del lóbrego palacio, con la firme concepción de que dejará sus tareas desatendidas durante un tiempo.

Solo espera no exceder el límite que le está permitido abandonar su reino.

Poseidón atisba la túnica marfil de su hermano alejarse, ondeando como si esta albergase toda la furia de Hades y, antes de verlo desaparecer por el portón, lo detiene una última vez.

—¿Y a dónde irás?

Hades lo mira sorprendido desde la lejanía, gesto que el otro no llega a percibir. Quizá su familiar está mostrando, por primera vez, algo de preocupación por él. Y eso, en cierto modo, lo reconforta.

—A Roma, Italia.