Arrástrame al infierno

Sinopsis

Un niño tan bueno que pedía a dios por su familia, el nunca lo escuchaba, solo que en la oscuridad de sus paredes se escondía la maldad hecha verdad

Genero:
Fantasy,Romance
Autor/a:
Army love
Estado:
Complete
Capítulos:
28
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Arrástrame al infierno


Año 1960. Enero a diciembre

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Guerra de Vietnam, The Beatles, asesinato de John F. Kennedy, Movimiento por los Derechos Civiles en los Estados Unidos de los ciudadanos negros, Festival de Woodstock, Revolución Cultural china, Stonewall Inn y la llegada a la Luna

Fueron muchos episodios en este año, y todos muy importantes

El movimiento hippie marcó los años sesenta bajo las premisas del amor libre y el pacifismo. Pero también fue una década de música psicodélica, drogas y revolución sexual «Paz y amor» fue el eslogan irrefutable de un movimiento contracultural que nació en Estados Unidos

Sin embargo, dentro de un pequeño pueblo a las afueras de Chicago, escondido de la ciudad y lleno de personas que creían en sí mismas y en la fe en Dios, surgían tantas cosas distintas que estaban arruinando a los jóvenes en esta nueva era, como así la llamaban

Para muchos, la familia Park se había establecido allí hace mucho tiempo; siendo los mejores en su clase, nadie entendía cómo un hombre tan apuesto como Park Jack tenía la suerte de tener a su lado a una mujer tan hermosa como la señora Park Li Gonul. Sin decir más, tuvieron tres hijos tan bellos como nadie había visto jamás

Park Li Rose, Park Li Joey y el bello y encantador Park Li Jimin

Este último era el más pequeño, más reservado y lleno de amor para dar a quien se lo pidiera. Siempre ayudaba a los demás sin decir nada malo ni negativo; sus padres confiaban plenamente en él, algo que no ocurría con los otros

Rose y Joey eran más rebeldes y querían hacer siempre lo que deseaban, pero sus padres los detenían a toda costa. Detestaban cumplir con las normas de la iglesia y estaban convencidos de que nunca llegarían al cielo por ser tal como eran

A pesar de todos esos defectos que intentaban ocultar, la familia era envidiada por el resto, pues todos veían que sus propios hijos no tenían ningún rumbo en la vida, en medio de una época llena de pensamientos libres y amores equivocados


Una cabaña construida en madera y piezas antiguas de gran valor familiar los hacía personas prestigiosas y dotadas de un elegante encanto, viviendo lejos de todos los demás. Si alguien se acercaba, podía escuchar lo que ocurría en su interior

Un día cualquiera, la familia se hallaba sumida en una pelea en el despacho del padre, tal como ocurría habitualmente. Llevaban más de dos horas discutiendo, los hijos habían asistido a un concierto a escondidas de todos

Desde fuera se oían los gritos de los jóvenes mientras eran castigados por la mano ruda y severa de su padre

Con el látigo en una mano y la Biblia en la otra, él pedía arrepentimiento y absolución para que sus hijos abandonaran esos vicios que, según decía, los llevaban al infierno, pues ya no eran dignos de la gracia y el amor de Dios

Jimin escuchaba los aterradores gritos de sus hermanos mayores —de dieciocho y diecinueve años, respectivamente—; se le helaba la sangre y sentía dolor en la piel solo de oír el chasquido del látigo dentro de una casa tan grande que, sin embargo, no lograba ocultar nada de lo que allí ocurría

Su padre era sumamente severo con ellos

Pero lo que más le dolía era ver cómo trataba a su madre; cuando él la lastimaba, todo se volvía demasiado. Jimin lo odiaba y se sentía culpable por ello, pues era su propio padre, y él no hacía caso al pequeño corazón de su hijo, obligándolo a pedir perdón por hablar mal de su progenitor

Jimin lloraba en silencio, sabiendo que si su padre lo oía, sería castigado

—Dios mío… por favor, que pare —suplicaba— Te lo ruego… por ellos… por favor

Poco a poco, Jimin empezó a sentir que Dios nunca lo escuchaba, y lo comprobó con sus propios ojos cuando, a sus ocho años, vio cómo su padre golpeaba a su madre, arrastrándola por los cabellos a través de toda la casa, mientras sus hermanos pedían clemencia por ella

Solo se escuchaba su llanto contenido cuando él la encerró en la habitación y comenzó a lastimarla, rompiéndole los huesos, tan solo por haber salido sin su permiso. Siendo tan pequeño, Jimin aprendió entonces a no interferir, a no meterse en nada, porque después de ella, el castigo recaía sobre sus hermanos

—Jimin, hijo mío… nunca desobedezcas a tu padre… te quiero, cariño —le dijo ella, y así fue como Jimin entendió, de la peor manera, aquellas palabras

Un alma inocente sufría, y de ello se alimentaba la persona menos indicada, oculta entre las sombras de las cuatro paredes de aquella casa inmensa y monumental, testigo de tantos horrores

—Muy pronto vendrás a buscarme… por ahora, me deleito solo con verte… una vez más, mi ángel caído —sabía que pronto volvería a verlo tal como antes