Capítulo 1
En un día soleado los pájaros cantan, volando libres y alegres por el parque de la ciudad. Se escucha la risa de los niños y niñas corriendo sobre el césped y escondiéndose entre los grandes y frondosos árboles que rodean el lugar. Los adultos sólo se dedican a vigilar a sus hijos y hablar de cosas que al parecer dan risa pero no entendemos nosotros los niños.
Yo por mi parte prefiero subir al columpio y tratar de llegar lo más alto posible, además de disfrutar de los otros juegos del parque.
Luego de una hora de diversión, ya cansado de tanto correr como un chivo loco por todos lados, mis padres me llevan a casa de mis tíos a pasar la noche mientras ellos van a trabajar en el laboratorio. Mis padres son dueños de una compañía de laboratorios farmacéuticos llamada Farmstar, a veces van a una de las sedes a ver como está todo y a hacer pruebas para elaborar nuevas medicinas.
Mi mamá Rosalba de Castiblanco es una mujer de mediana estatura, su cabello negro con ondas cae sobre sus hombros, sus ojos son color miel como los de mi abuela. Mi papá Andrés Castiblanco es alto, delgado, su cabello es castaño liso y sus ojos son color marrón claro.
Me gusta mucho venir a visitar a mis tíos y pasar tiempo con mi primo Daniel, más que primos somos como hermanos.
— ¡David! ~escucho que me llama mi mamá desde la sala de estar~
— ¡Voy! ~grito desde la habitación para que me escuche~
Me dirijo hacia la sala para despedirme de mis padres.
— Chao hijo, pórtate bien. Hazle caso a tu tía y a tu tío. ~dice mi mamá mientras me sacude el cabello y me da un beso en la frente~
— Nos vemos mañana temprano. No vayan a hacer un desastre en toda la casa. ~dice mi papá dirigiéndose a Daniel y a mi~
— ¡Buenas noches, que les vaya bien, los amo! ~me despido con un abrazo~
Luego de irse mis padres voy con Daniel a la oficina de mi tío para dibujar con sus lápices y bolígrafos.
Mi tío Alberto Castiblanco tiene el cabello negro ondulado, ojos marrón oscuro y es un hombre alto y delgado. Mi tía Susana de Castiblanco tiene el cabello rubio liso y largo, tiene unos bellos ojos grises y su estatura es igual a la de mi mamá. Mi primo Daniel Castiblanco tiene la misma edad que yo y nos parecemos bastante; ambos somos de la misma estatura y tenemos el cabello liso color negro, la única diferencia es que Daniel tiene los ojos grises como mi tía y yo los tengo marrón claro como mi papá.
Después de un rato llama mi tía desde la cocina:
— ¡A cenar!
Dejando todo en la oficina como estaba corremos al comedor, pues nos morimos de hambre.
— ¿Qué cenaremos hoy? ~pregunta Daniel luego de que su estómago suene tan fuerte que pareciera haber una revolución dentro de él~
— Empanadas de carne mechada y jugo de parchita ~dice mi tía mientras se ríe~
— Te quedó sabrosa la comida ~digo a mi tía y le doy un gran mordisco a mi empanada~
En ese momento suena el celular de mi tío. Al contestar la llamada se borra la sonrisa de su rostro.
Narra Alberto Castiblanco (tío de David):
— Hola buenas noches ~digo al contestar la llamada~
— Buenas noches ¿hablo con el Señor Alberto Castiblanco?
— Si él habla.
— Es el oficial Luis Jiménez de la policía. ¿Podría venir al laboratorio de su hermano de inmediato? Ha ocurrido un accidente.
— Voy para allá ~digo preocupado~
Llamo a mi esposa aparte.
— Susana debo salir, algo ha pasado en el laboratorio. Te explicaré cuando regrese. ~le digo al oído para asegurarme de que Daniel y David no me escuchen~
Agarro mi abrigo y salgo de inmediato rumbo al laboratorio en el que se encuentran mi hermano y mi cuñada.
Aún no he terminado de llegar cuando comienzo a oler mucho humo, a lo lejos se puede ver el fuego que quema el laboratorio e ilumina todo el lugar. Se oye el sonido de las sirenas de la policía, ambulancia y los bomberos.
Me bajo del auto y me acerco a uno de los bomberos del lugar.
— ¿Qué ha pasado? ¿dónde están Andrés y Rosalba? ~pregunto muy acelerado, tosiendo por el humo~
— Sígame.
El bombero me dirige a a un lugar un poco alejado de la acción, donde se encuentran un grupo de oficiales de policía.
— Él es el hermano de una de las víctimas. ~siento un escalofrío recorrerme el cuerpo al escuchar lo que el bombero le dice a uno de los oficiales, un hombre de mediana estatura, fornido, de miel morena, cabello negro y ojos marrón oscuro~
— Señor Castiblanco soy el agente Luis Jiménez de la policía, yo fui el que lo llamó. ~hace una breve pausa~ Lamento informarle que su hermano Andrés Castiblanco y Rosalba Castiblanco han sido encontrados muertos en el incendio.
Quedé impactado, no pude pronunciar palabra. El agente sigue hablando pero no escucho lo que dice, mi mente está en otro planeta.
Al parecer una combinación de químicos causaron la explosión haciendo que los que estaban dentro (Andrés y Rosalba) murieran al instante.
Después de solucionar algunas cosas y de "calmarme un poco" (quiero decir, simulando estar bien) encendí el auto y conduje hasta mi casa mientras pensaba qué le diría a Susana y a los niños.
— ¿Y los niños? ~pregunto al llegar~
— Están bien, ya se durmieron. ¿Qué fue lo que sucedió? ¿están todos bien? ~negué con la cabeza~
— Hubo un incendio. Andrés y Rosalba no pudieron sobrevivir.
Susana comenzó a llorar mientras la abrazaba y evitaba desmoronarme frente a ella.
— La semana que viene debemos ir al tribunal a discutir sobre la custodia de David. ~ella asintió limpiándose las lágrimas~
Voy al baño a darme una ducha antes de dormir para quitarme el olor a humo de encima, el cual me tiene mareado.
No pude evitarlo más y comencé a llorar. Acaba de fallecer mi hermano y mi cuñada. Necesito desahogarme. No sé como reaccionará David al saber la noticia.








