Chapter 1
Las gotas caían por su piel, el frío le provocaba temblores violentos que solo podían ser mínimamente calmados por un viejo abrigo que tenía más agujeros que tela. Levantó la mirada para encontrarse un cielo gris, las nubes llenas de agua se mostraban vanidosas en lo alto de la ciudad.
Miró a la izquierda y solo se encontró con unas plantas creciendo entre las fisuras de las bases del puente encima de él. El suelo se abrigaba con basura y restos de hojas, que ahora se mojaban con un capa de lluvia. No había mucho más, quizás el río frente a él, que ahora se estremecía por contener el agua de arriba.
Su huesuda mano intentó frotar su rostro para poder conseguir algo de calor, pero las mejillas hundidas ya no tenían más de sí. Aunque el puente lo escondía de la lluvia, no pudo evitar terminar con las piernas mojadas por el agua que corría. En ese momento, llevó sus dedos delgados y pálidos hasta su estómago que gruñía, clamando un poco de alimento.
Daría hasta su cuerpo por un pedazo de pan duro, lo ha hecho antes, lo haría de nuevo, pero debajo de esta lluvia incesante sabía que no podría encontrar a nadie dispuesto a tomarlo a cambio de un poco de comida y quizás, si tuviera suerte, un abrigo.
Un par de lágrimas cayeron por sus mejillas grises, solo rogaba a algún dios por algo de clemencia ante su vida. No pedía tanto a su parecer, solo un lugar cálido y un poco de alimento. Sin embargo, quizás el universo le decía que estaba siendo demasiado codicioso, ya que con cada día que pasaba todo empeoraba.
Se retrajo contra una pared lleno de moho y suciedad, solo para poder descansar su espalda sobre algo y luego abrazó sus piernas con sus brazos para llevar su quijada a sus rodillas delgadas y maltratadas.
Su cuerpo no era nada comparado a lo que fue, él, quien siempre fue halagado por sus caderas redondas, sus muslos rellenos y sus mejillas gorditas, ahora solo era un poco de piel que se pegaba con desespero a sus frágiles huesos.
Un día fue un alumno excelente que tenía un gran futuro, pero todo cambió cuando la conoció, oh sí, una amiga tan cercana que lo envolvió para disfrutar la vida o eso le decía ella en innumerables ocasiones.
—Ya tendrás mucho tiempo para ser aburrido, ven conmigo. La pasaremos bien.
Era algo que ella le solía decir, y poco a poco él comenzó a descuidar sus estudios, a pelear con su familia, porque no querían que él siga saliendo con ella y su grupo de amigos. Todo fue cuesta abajo cuando las jeringas se introdujeron a su piel, drenando su alma, cuando el polvo blanco consumió su vida y cuando las pastillas destruyeron su cuerpo. Ella ya no pareció ser tan amable en cuanto él comenzó a dejar de tener dinero para poder seguir en ello.
—Podremos ser amigos, cariño, pero estos dulces no se pagan con abrazos.
—Sabes que mis padres me han echado de casa, porque me expulsaron de la universidad. No tengo.
—O quizás sí —ella sonrió de manera oscura y miró hacia un hombre de apariencia robusta y baja estatura—. ¿Ves al hombre de allá? Está dispuesto a pagar bien por cogerte, ya me lo ha dicho.
—¿Qué? —él abrió sus ojos de manera exagerada mientras daba un paso atrás—. Debes estar bromeando —se rio de manera nerviosa.
—Oh vamos, no será tan malo. Míralo de esta manera, tú podrás tener tus dulces —ella le acarició el rostro y besó su frente—. Y solo serán unos cinco minutos dónde cerraras los ojos.
—Pero... —él mordía su labio inferior y estrujaba sus manos delicadas contra su camiseta.
—¿O no quieres esto? —ella sostuvo entre su pulgar y su índice un paquetito con un polvo blanco adentro.
Baekhyun tragó saliva con fuerza y miró con gran deseo el objeto entre las uñas largas y rojas de la mujer, su amiga. Su corazón latía con fuerza y su piel ansiaba tocar el plástico.
—E- Está bien... —dijo decidido, pero aún tembloroso y caminó hasta el hombre.
Ahí fue cuando supo que podría hacer lo que sea por sus dulces.
Baekhyun abrió sus ojos, saliendo del recuerdo y volviendo a ver el cielo lleno de agua. Ahora, cuando su cuerpo dejo de ser atractivo para los hombres, demasiado delgado, demasiado gris, demasiado apagado y nada sensual. Comenzó a quitarles sus pertenencias a las personas, no pensando en lo que hacía, su mente solo estaba en el objetivo de volver a poder pincharse las venas.
Un día alguien no se dejó y se negó a darle su dinero, ese día fue el último para que Baekhyun pudiera hacer cualquier cosa. El hombre le rompió las piernas y quebró su nariz, mandándole al hospital, y solo porque una señora demasiado amable llamó a emergencias, el resto pasaba de él.
En el mes que estuvo hospitalizado ella nunca fue a visitarlo, se había olvidado de su amistad ¿Alguna vez fueron amigos? No lo sabía, solo sabía que estaba completamente solo. Incluso sus padres renegaron de él, diciendo que su hijo había muerto hace años.
Ahora, un año después de salir del hospital solo podía vivir de los restos de comida en los botes de basura y la ropa que encontraba. Cojeaba, porque sus huesos no lograron sanarse bien, tenía problemas para respirar y su memoria era muy mala. Había tenido bastantes ataques de abstención por la falta de droga, pero no podía hacer nada más que esperar a que sus ataques terminarán y con suerte, terminar desmayado.
¿Y si le hubiera hecho caso a sus padres? ¿Y si se hubiera alejado de aquella mujer?
Odiaba pensar en eso, porque le hacía sentir culpable, ya que nunca tuvo falta de amor en su hogar o algo así, pero cayó, cayó en las palabras de ella y su falsa amistad. ¿Qué lo había hecho llegar a esto? No lo sabía y si pensaba demasiado su cabeza comenzaba a doler.
Había jeringas usadas cerca de él, de otras personas que las habían usado, también carteras rotas y cubiertas de lodo, algunos zapatos que ya se rompían porque se encontraban podridos, debido al tiempo.
La noche cayó y finalmente la lluvia cesó, permitiendo que las personas salieran libremente. Baekhyun solo se acurrucaba en lo más recóndito del puente para poder ignorar a cualquiera que se le ocurriera caminar cerca de ahí.
A lo lejos pudo ver a un par de jóvenes, no mayores a dieciocho años, caminar hacia un hombre de ropa oscura y pasamontañas. Ellos parecían susurrarle algo y luego pasarle dinero, él les dio un paquete.
Baekhyun suspiró, pensando que esos chicos aún tenían la oportunidad de irse, de alejarse de aquello, pero también sabía que nada los detendría, porque nada lo detuvo a él tampoco. Pensaban que podrían dejarlo en cualquier momento y que todos estaban exagerando.
—Mami, mami. ¿Me vas a comprar la varita de Hermione? —se escuchó la voz risueña de una niña, sus palabras no eran bien pronunciadas.
—Sí, mi amor, ahora camina rápido. Solo a tu padre se le ocurre dejarnos cerca de este barrio asqueroso —su madre dijo en tono preocupado mientras aceleraba los pasos de sus tacones.
Baekhyun solo deseó que la mujer y su hija se fueran de ahí pronto, no era demasiado seguro. Aunque arriba del puente solía ser mejor, luego pensó en las palabras de la niña. Hermione era parte de los libros de Harry Potter, un mago.
—Magia —susurró con tristeza y una lágrima cayó en su pantalón.
¿La magia existía? No lo sabía, usualmente solían llamar polvos mágicos a lo que él consumía. Dejo salir una risa rota, pensando en que quizás era magia oscura, aunque el polvo fuera blanco.
Subió sus ojos celestes y miró el cielo nocturno, estaba despejado ahora, mostrando la luz fuerte de las estrellas que se encontraba descansando en el universo. En ese momento pasó una estrella fugaz.
—Deseo poder tener un lugar cálido y un poco de comida —dijo en un susurro, aún sin apartar su mirada húmeda del cielo—, por favor —su voz se rompió y sintió el sabor de sus lágrimas.
—¡Ah! —un grito femenino rompió el bajo barullo del lugar.
—¡Suelta a mi mamá! ¡Déjala! —dijo la misma niña de antes, pero ahorra lloraba desesperada.
Baekhyun desvió su mirada hacia el final del puente y lo vio, un hombre delgado, bastante feo estaba jalando las maletas de una mujer, quizás la que escuchó hace un momento. Baekhyun suspiró, odiaba eso y le daba mal sabor de boca saber que un día él se comportó igual. Iba a ignorarlo.
—¡No! ¡Déjala!
Baekhyun agrandó sus ojos apagados cuando vio que otro hombre se unía y estaba vez quería jalar a la niña. Sin darse cuenta, el doncel ya se había puesto de pie, porque era algo que estaría fuera de los límites.
Sus pies se apresuraron mientras ese hombre seguía forcejeando con la mamá por la niña, el otro ya se había llevado las maletas. Baekhyun sintió su pecho oprimirse, sabía lo que pasaría si conseguía llevarse a la niña; ella no tendría más de cinco años, ella había estado hablando de tener una varita mágica, todavía era tan inocente y todo su mundo se vería podrido si la madre no sujetaba con más fuerza.
No, él podría ver cómo se llevaban el bolso de una mujer, pero no podría quedarse quieto sabiendo lo que pasaría si le quitaban una hija a su madre. Estaba débil, sí, pero no podría dormir jamás si permitía esto.
Llegó hasta el final donde el tipo había sacado un arma para amenazar a la madre, está aún así no soltaba a su hija, quien seguía gritando. Alrededor todos parecían ignorar lo que estaba sucediendo, otros huían.
—¡Mamá! ¡Mamá! —ella lloraba, queriendo aferrarse a su madre.
Él tomó a aquel hombre por el brazo y lo empujó, el tipo al haberse visto sorprendido, soltó a la niña. Sin embargo, ahora apuntó a Baekhyun.
—No te metas dónde no te llaman, cabrón —dijo el maleante.
—Vayanse de aquí —dijo Baekhyun a la señora, quien parecía estar en shock, ya que no se movía, mirándolo—. ¡Largo!
—No, no te llevarás la mercancía —el tipo quiso ir a dónde la mujer.
Baekhyun volvió a empujarlo y ambos comenzaron a forcejear, luego el doncel pudo escuchar como los tacones de la mujer se alejaban, así que por unos segundos pudo respirar tranquilo. No quería un agradecimiento o una ovación, él solo quería que esa niña estuviera a salvó.
—Maldito —masculló el criminal.
Después de unos segundos se escuchó un disparó. Algunos huyeron de ahí y otro más acostumbrados solo siguieron haciendo su rutina. Sin embargo, para otra persona todo se acabó en ese instante, boqueando, se hizo a un lado.
—Eso te pasa por hacerte el héroe —gritó el criminal antes de correr, huyendo del lugar.
Baekhyun condujo su raquítica mano hasta su pecho de dónde venía un dolor inmenso, era como si mil soles se hubieran metido para quemar cada parte del lugar, bajó la mirada para encontrar una mancha húmeda en su abrigo. ¿Eso era sangre? Poco a poco se empezó a sentir débil, tan débil y sus ojos fueron cerrándose lentamente, viendo cómo las pocas personas que pasaban lo ignoraban y hasta lo veían con asco.
Ahora sabía que jamás tendría otra oportunidad.
El juego se había acabado y sus decisiones lo habían llevado hasta su final.
Su cuerpo cayó laxo entre la tierra y la basura, mezclando el olor a polvora, sangre, desperdicios y moho pegado al cemento. Está sería su tumba, quizás.