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Sinopsis

Bueno, ¿qué debía de hacer si le empezaba a gustar el hermano de su novia?

Genero:
Drama/Romance
Autor/a:
Lev.
Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

La alarma de su teléfono sonó por toda la habitación, haciéndolo gruñir frustrado y levantar la cabeza de la almohada, estirando su brazo y deslizando su dedo por la pantalla para que aquel molesto sonido se detuviera. Jungkook deseaba más que nadie que fuera fin de semana, no solo porque no tendría universidad, si no que también planeaba pasarlo con su novia.

Jungkook conoció a su novia Haneul en una de las fiesta que organizaba la universidad, ellos eran de la misma edad, pero de clases distintas, pero gracias a esa fiesta coincidieron y se llevaron demasiado bien. Tan bien que después de algunas quedadas a solas, terminaron por iniciar una relación.

Pensando en algún buen plan para ese fin de semana, aunque su mente sabía muy bien cual, se levantó dispuesto a darse una ducha rápida como casi todas las mañanas, vistiéndose con prendas de color negro, incluyendo su chaqueta de cuero, la cual probablemente desapareciera conforme llegara a clase. Miró su habitación algo desordenada y se recordó a el mismo que debía ordenarla después, si es que no le mandaban algún trabajo o terminaba por salir con sus amigos.

Se tomó un café rápido, agradeciendo mentalmente a su madre por haberle regalado esa cafetera que sin duda le ayudaba a sobrevivir cada mañana.

Se colocó sus botas negras una vez terminó de desayunar y tras revisar su mochila, la colgó sobre su hombro derecho, agarrando tanto su teléfono como las llaves de su apartamento y de su coche.

Era una especie de rutina mañanera, poner la alarma para levantarse lo más tarde posible, arreglarse de manera rápida y desayunar de la misma manera, para después ir a la universidad.

Como todos los días pasó a por su mejor amigo, Yoongi, para ir juntos a la universidad. Ambos se conocían desde el instituto y resultó que ambos terminaron en la misma universidad, aunque Jungkook estaba en psicología, mientras que Yoongi se centró más en logopedia. Aún así eran amigos inseparables.

Obviamente Yoongi no era su único amigo, había hecho más amistades dentro de la universidad y crearon un pequeño grupo que aunque no compartirán las mismas clases, se sentaban juntos en la cafetería en los descansos, además que, obviamente, habían salido más de una vez de fiesta todos juntos. Eso sumado a que llamaba bastante la atención, pero venga ya, él solo era un chico normal yendo a la universidad ¿o había algo raro en que tuviera todo el brazo derecho tatuado, un piercing adornando su labio, otro adornando su ceja y algunos más en sus orejas? No lo sabía, pero era impresionante cómo a veces la gente sabía de su existencia.

Aparcó el coche en el parking de la universidad, caminando después a la entrada principal, encontrándose con Eunwoo por el camino, quien luego se fue con Yoongi mientras Jungkook subía hasta la tercera planta y buscaba su correspondiente clase, encontrándose con Yeji, una amiga de su grupo que era su fiel compañera en los trabajos en grupo.

Al otro lado del pasillo, había más de una persona que tenía sus ojos clavados en Jungkook, pero como casi siempre, él siquiera les prestó atención a esas personas.

Así es como iniciaba el día de Jungkook, de manera tranquila y él solo esperaba no terminar saliendo estresado de sus clases. Tenía las manos guardadas en los bolsillos de su pantalón negro, simplemente manteniendo una conversación tranquila con Yeji, sabiendo que aún quedaba un par de minutos para entrar a clase, aunque el profesor ya estaba dentro del aula.

—Deberíamos quedar todos este fin de semana e ir por ahí a tomar algo ¿no crees? —preguntó Yeji.

—Eso sin duda estaría guay, pero este fin-

Jungkook dejó la frase a medias conformé alguien lo abrazó por la espalda, pero cuando escuchó esa voz dulce que tanto conocía y tanto le encantaba no tardó en sonreír.

—Hola, cariño, no te imaginas cuanto te extrañé.

El tono que usó la chica fue dulce, pasando a estar frente a Jungkook para sonreírle de esa forma adorable que tanto le encantaba al tatuado.

—Hola a ti también, cielo.

Cuando la chica acabó frente a él, no dudó ni dos segundos en llevar una de sus manos hasta el rostro de su novia, inclinándose lo suficiente para dejar un suave beso en sus labios.

—No se come delante de los pobres —Jungkook comenzó a reír—. Te veo dentro en clase, Kook.

—Guárdame un sitio.

Yeji entró dentro del aula cuando la pareja se despidió de ella y Jungkook le prestó total atención a su novia, quien le miraba con una sonrisa. Rodeó el cuerpo de la chica con sus brazos, pegándola a su cuerpo, causando el sonrojo de su novia.

—Oye, quería proponerte algo, cielo ¿Recuerdas que te comenté de mi hermano menor? Quiero que os conozcais, poder traerte a casa sin que se sienta raro todo ¿Qué opinas?

Era más que obvio que Jungkook recordaba eso, al fin y al cabo era esa la razón por la que no solía pisar la casa de su novia y si lo hacía, era porque no había nadie.

—Claro que recuerdo lo de tu hermano menor y por mí no hay problema, cariño, tan solo dime el día y estaré en tu casa.

—¡Gracias, cielo! Mimi te va a caer bien, es medio tímido al principio, pero es muy buen chico.

Jungkook obviamente no se iba a negar al plan que le dijo su novia, más cuando sabía que la relación entre ambos hermanos era importante o al menos Haneul le había dicho que su hermano menor era realmente importante para ella y todo esto solo lo confirmaba.

—Iré a conocer a tu hermano, pero luego lo que reste de ese día debes de ser exclusivamente mía ¿si? —añadió después como condición.

—Mañana ven a casa al mediodía, podría preparar el almuerzo para los tres y luego me tendrás para ti, solo para ti

—Eso del almuerzo suena genial, me tendrás ahí, no lo dudes.

Haneul, sin más, plantó un sonoro beso en los labios de su chico, alejándose finalmente de él con pesar. Correspondió el pequeño beso que fue dejado en sus labios, sonriendo por ver a su novia alegre ante la respuesta afirmativa que le había dado, eso y porque la chica había aceptado estar a solas con él después. Estaba seguro de que se llevaría bien con su cuñado, o eso esperaba, de todas formas intentaría dar una buena impresión, aunque Jungkook no era mala persona.

Ambos escucharon de fondo el timbre que daba inicio a las clases y que les avisaba a ambos que debían separarse y que la pequeña charla, más el pequeño momento que estaban teniendo se había acabado.

Tuvo que dejar que Haneul se alejara de él, sabiendo que la chica no era de llegar ni un minuto tarde a sus clases, al fin y al cabo su novia sin duda era responsable.

—Nos vemos a la hora del almuerzo si gustas, no quiero llegar tarde a clase.

—Estaré con los chicos, probablemente en la mesa de siempre, pero puedes venir si es que no te sientes incómoda con ellos, cielo —habló Jungkook—. Anda ve, no llegues tarde.

Fue lo que dijo antes de agitar su mano, despidiéndose de la chica la cual se había iniciado a alejar de él. Jungkook finalmente entró a su clase, sentándose justo al lado de Yeji. Era obvio que prestó atención a sus clases, aunque cuando desconectaba un poco, terminaba por dibujar en su cuaderno. También desvió sus pensamientos al almuerzo de mañana y obviamente sus pensamientos también se desviaron hacia su novia, sonriendo más de una vez y mordiendo el borde de su bolígrafo.

Yeji y Jungkook hablaron de vez en cuando en mitad de la clase, obviamente en voz baja y cualquier tarea que mandaran para hacer en ese mismo momento la hacían juntos. Así por lo menos las clases de Jungkook se hacían más llevaderas hasta la hora del descanso.

Su hora libre llegó antes de lo esperado, recogiendo sus cosas y caminando hasta la cafetería junto a Yeji. Una vez dentro se encontró con Yugyeom, siendo consciente de que Eunwoo y Yoongi aparecerían un poco más tarde.

Con la mochila colgada tan solo de uno de sus hombros y con su chaqueta colgada de su brazo izquierdo dejando a la vista los tatuajes de su brazo derecho, se dispuso a hacer cola para comprarse al menos un sándwich o quizá un café, cualquier cosa era una buena opción. Como era costumbre notó más de una mirada sobre él, pero Jungkook solo las ignoró, completamente ajeno a ellas aún cuando a veces lograba escuchar algunos susurros dirigidos hacia su persona. Su mejor opción era mantener una conversación entretenida con sus amigos.

Escuchó a sus amigos con atención durante lo que duró la cola, pidiendo un café y observando a sus amigos, quienes decidieron pedir algo rápido para comer. Jungkook decidió pagar por los tres, pidiendo otro café en último momento para su mejor amigo y después buscaron la misma mesa de siempre, esa mesa parecía que tenía escrito el nombre de su grupo de amigos.

—Le había dicho a Jungkook de salir todos mañana, pero me dijo que no podía.

Jungkook dejó ambos cafés sobre la mesa, sentándose y dejando la chaqueta colgada del respaldo de la silla, mientras su mochila la dejó en el suelo, apoyada en una de las patas de la mesa.

—¿No puedes? —Yugyeom miró a Jungkook con el ceño fruncido.

—Iré al departamento de mi novia —sus amigos les miraron con las cejas alzadas—, comeré con ella y su hermano, no es lo que pensáis, idiotas.

Jungkook agarró el vaso de café tomando un pequeño sorbo con cuidado de que la bebida no estuviera muy caliente. Sus amigos comenzaron a reír mientras que Jungkook rodaba los ojos. No iba a decir que de igual si iba a ser para lo que ellos pensaban, pero eso sería después de conocer a su cuñado.

La mente de Jungkook por un segundo se vio invadida de mil escenarios distintos donde se llevaba mal con su cuñado y él solo rezaba para que eso no sucediera porque si no estaría jodido con Haneul. Si para su novia su hermano menor era importante, sin duda debía de hacer el esfuerzo de llevarse bien con el chico. Como odiaba ponerse nervioso por esas situaciones.

El sonido de una silla moverse justo a su lado hizo que girara su cabeza, sonriendo al encontrarse a Haneul junto a él. No estaba seguro de si su novia iba a venir con él al descanso, pero ahí estaba, justo a su lado mirándole con esa radiante sonrisa.

—Hasta que apareces, nena —saludó.

Jungkook llevó su mano hasta el muslo de la chica, inclinándose hasta dejar un beso en el cuello de su novia, recibiendo una sonrisa por parte de Haneul cuando se separó. A veces se preguntaba porque no se había acercado a Haneul antes, era una chica hermosa que desbordaba encanto y amabilidad por donde la miraras.

Yoongi apareció junto a Eunwoo poco después, Jungkook obviamente le tendió el café, mientras que el suyo se lo pasaba a su novia ofreciéndole un trago. Al parecer todos en esa mesa eran ajenos a las miradas que recibían, sobre todo Jungkook, aunque más de una vez al alzar la cabeza y dejar de observar a alguno de sus amigos, se topaba con la mirada de alguien sobre él.

La mano de Jungkook se mantuvo en el muslo de Haneul, dando un apretón suave de vez en cuando, ambos compartiendo el mismo café, y todos los de la mesa manteniendo una conversación entretenida.

—Mañana hay una fiesta, sé que vosotros habéis quedado, pero debéis venir, en serio —la insistencia de Eunwoo estaba acabando con la paciencia que le quedaba a Jungkook.

—A mí no me mires, yo iré a comer con Haneul y su hermano, si mi chica quiere ir luego a la fiesta, por mí no hay problema, pero yo había quedado con ella primero.

Jungkook observó de reojo a su novia, quien sonreía en su dirección y luego se inclinó hasta que dejó su cabeza apoyada en el hombro del tatuado. Un montón de gritos y ruegos se escucharon por parte de los amigos de Jungkook, rogándole a Haneul que ambos fueran a la fiesta.

La chica estaba dispuesta a responder, Jungkook esperando impaciente la respuestas de su novia, pero ella al parecer se había desconectado por un segundo, porque se había alejado de su hombro y estaba moviendo su mano de manera animada. Extrañado giró su cabeza.

—El chico rubio de allí es mi hermano.

Jungkook no tuvo que preguntar, porque la respuesta a la duda que estaba en su cabeza fue respondida. Terminó alzando su brazo, agitando también su mano y saludando al chico, aún cuando probablemente el rubio no tenía ni idea de quién era. El rubio, hermano de Haneul, se hizo pequeño en su lugar y respondió moviendo muy ligeramente su mano. Jungkook sonrió en dirección al chico y después volvió la atención a sus amigos, mientras que el otro chico miró hacia otro lado apenado.

El timbre indicando el final del descanso se escuchó. Haneul se levantó casi corriendo del asiento, agarrando su mochila.

—Después hablamos sobre la fiesta, cariño.

Jungkook asintió, viendo como su novia estaba apunto comenzar a alejarse. Agarró la mano de Haneul e inclinó su cabeza hacia detrás, haciendo un pico con sus labios. Escuchó la dulce risa de la chica más las de sus amigos, los cuales probablemente se estaban burlando.

Haneul se acercó a Jungkook, dejando un pequeño beso en los labios del chico, sonriendo sobre la boca del tatuado antes de alejarse de él y caminar lejos de la mesa.

—Jungkook es el chico de "donde vas, despídete bien" —se burló Yoongi.

—A veces no me caes bien, Yoon.

Algo típico en Jungkook era que después del descanso siempre llegaba algo tarde a su siguiente clase porque sus amigos y él siempre terminaban hablando más de la cuenta. Fue cuando Yeji le gritó que tocaba con ese profesor tan molesto que se levantó de la silla comenzando a caminar fuera de la cafetería despidiéndose de sus amigos.

—Espero el profesor no esté de malas, porque si me manda un trabajo para este fin de semana renuncio lo juro.

Jungkook escuchó las quejas de su amiga mientras subían las escaleras, parándose a ojear uno de los pasillos, encontrándose al rubio que había saludado antes con otro chico. Al parecer el rubio no estaba de muy buen humor que se dijera y eso se podía notar desde lejos. Dándole una última mirada a ambos chicos y sin querer escuchar ninguna conversación ajena, continuó subiendo hasta su piso.

Las siguientes horas lectivas para el tatuado fueron como si lo estuvieran matando lentamente, porque él amaba su carrera, pero odiaba a su tutor, lo odiaba a él y a la materia que daba con él. Así que se dedicó a dibujar en su cuaderno, esperando que las horas pasarán, parándose también a pensar en Haneul y el chico rubio. Realmente esperaba no haberla jodido con su cuñado por haberle saludado con tanta confianza.

Cuando el timbre sonó avisando que había acabado sus clases, rápidamente recogió sus cosas en la mochila, colocándose su chaqueta de cuero.

—¿Deseoso por salir? —se burló Yeji.

—Me he estresado tanto, que necesito un cigarro —habló sincero—. Nos vemos en la fiesta de mañana, si termino yendo con Haneul os aviso ¿si?

—Más te vale venir —le advirtió.

Jungkook comenzó a reír, saliendo de la clase con la mochila colgada sobre su hombro derecho. Bajó con cierta prisa hasta la entrada de la universidad, sacando su cajetilla de cigarrillos una vez salió del recinto.

Llevó un cigarro hasta sus labios, sacando seguidamente su mechero para encenderlo. Tras dar la primera calada, guardó las cosas de nuevo en su bolsillo, sosteniendo luego el cigarrillo con su dedo índice y corazón. Esperó ahí, no muy lejos de la entrada, recibiendo algunas miradas curiosas que le hicieron rodar los ojos.

Cuando observó a Haneul salir, no tardó en alzar el brazo con la mano donde tenía el cigarrillo, soltando el humo que había retenido segundos antes y como era de esperar, la chica corrió hacia Jungkook quien rodeó la cintura de Haneul con uno de sus brazos.

Bajó su brazo asegurándose de que el cigarrillo se mantenía alejado de su novia.

—¿Fumando de nuevo? —La voz de su novia le hizo soltar una pequeña risa, sintiéndose regañado indirectamente.

—Las últimas horas han sido un infierno, cielo —se justificó—, pero es bueno que ahora estés aquí conmigo ¿quieres que te lleve a casa?

Jungkook se ofreció, sabiendo que su mejor amigo saldría más tarde y no le haría falta llevarlo a casa. Le dedicó una sonrisa a Haneul, justo después de haberse inclinado y haberle dado un sonoro beso en la mejilla más un apretón en la cadera.

—Oh, sin duda eso sería genial, pero ¿Crees poder llevar a mi hermano también?

—Claro, no hay problema con eso, nena.

La pareja se encontraba ahí fuera, esperando a que el chico rubio saliera. Cuando Haneul le preguntó si podía acercar también a su hermano Jungkook claramente aceptó, él no tenía ningún problema con llevar a ambos y al menos así no iría al día siguiente a casa de su novia sin ni siquiera saber el nombre de su cuñado. Por lo tanto, el tatuado se dedicó a fumarse el cigarro de manera tranquila, con un brazo rodeando la cintura de su novia, recibiendo besos de la chica de vez en cuando.

—¡Minnie! ¡ven!

Cuando el rubio salió y se acercó a ellos debido al grito de Haneul, Jungkook tan solo se quedó observándolo, con la mirada del chico sobre él. No le dió mucha importancia a que le estuviera observando, Jungkook sabía de sobra que se estaba fijando en sus piercings, la mitad de la gente hacía eso cuando se paraba a mirarle. Cuando Haneul habló, dejó de mirar al rubio por un segundo, prestándole atención a la chica.

—Minnie, él es Jeon Jungkook, nos alcanzará hasta casa.

Ella habló más alegre de lo normal, se notaba el brillo en sus ojos al mirar al pelinegro. Con sus manos agarrando la correa de su mochila el rubio se encogió de hombros ligeramente.

—Un gusto Jeon, soy Jimin —dijo clavando su mirada en la del más alto.

Jungkook no tardó en sonreír dirección a su novia, dándole un pequeño apretón en la cadera antes de subir su mirada, encontrándose con la del rubio.

—El gusto es mío, Jimin y no hace falta que uses mi apellido puedes llamarme por mi nombre y tutearme si así lo quieres.

Jungkook dijo aquello con una sonrisa, contra antes agarrara confianza con su cuñado mejor, menos incómodo se volvería el asunto.

Le dio una última calada a su cigarrillo, tirándolo al suelo, separándose de su novia para apagar la colilla con la punta de su bota, soltando el humo retenido en sus pulmones.

—Es impresionante que seáis hermanos y estéis estudiando lo mismo, porque estudiais lo mismo ¿cierto?

Jungkook iba a pasar su brazo por los hombros de su novia, sin embargo, la presencia del rubio le hizo replantearse sus acciones, porque sin duda si él y Haneul estuvieran caminando solos incluso habría mantenido su brazo en la cintura de la chica. Aún así, su mano agarró la de su novia, comenzando a caminar dirección al parking en busca de su coche.

Jimin no había respondido la pregunta de Jungkook y bueno, el tatuado no quería insistir en ello. De todas maneras, no era la primera vez que le hacían esa pregunta a Jimin y él no sabía que decir.

—Aunque ¿Cuantos años tienes, Jimin? —preguntó curioso.

Necesitaba romper el hielo con el chico, porque sentía que si se quedaba en silencio completo eso iba a ser muy incómodo. Haneul por otra parte se veía realmente feliz de que su pareja y su hermano menor estuvieran junto a ella.

—Tengo veintiuno ¿y tú, Jungkook? ¿Tienes la misma edad que mi hermana?

Por supuesto que Jungkook respondió la pregunta de Jimin, aclarándole que Haneul y él tenían la misma edad. Ahora que sabía que Jimin era menor que él, era consciente de que debía decirle al rubio algo como que debía llamarle hyung, pero no lo haría.

El tatuado frenó justo frente a su coche, quitándole el seguro y soltando la mano de la chica. Sabía que no era necesario, Haneul muchas veces se lo había dicho, pero aún así le abrió la puerta de copiloto. La chica esta vez no puso queja, solo le dedicó una pequeña sonrisa con las mejillas algo sonrojadas y se adentró al coche.

Dio la vuelta al vehículo, observando como Jimin se adentraba a la parte trasera y él obviamente entró a la de piloto, dejando la mochila por un segundo sobre sus piernas. Giró su cuerpo, observando al chico en la parte trasera.

—Hey, ¿puedes dejar mi mochila ahí atrás, por favor?

Hizo esa pregunta con una sonrisa, porque era o que Jimin la agarrara o literalmente lanzarla a los asientos trasero, sin duda hubiera hecho la segunda si los que estuvieran en el coche fueran sus amigos de siempre. El sonrojo en las mejillas de Jimin no pasó desapercibido a los ojos de Jungkook, pero obvio que no dijo nada, de hecho el tatuado pensó por un segundo que era su imaginación. Jimin agarró la mochila de Jungkook tras asentir y la dejó justo a su lado

Haneul miraba todo con una gran sonrisa alegre, era la primera vez que se sentía emocionada por presentarle un novio a su hermano. Ella sabía que estaba teniendo actitudes raras con su hermano, al punto de alejarse un poco, pero justificaba al amor que florecía cada vez más por el pelinegro.

—Jiminnie ¿Qué tal tu día?

Habló la chica queriendo sacar un tema de conversación una vez el auto estuvo en marcha, tenían como diez minutos de viaje hasta su hogar, no quería que todo se quedara en silencio. Mientras que Jimin prefería no hablar y mirar por la ventanilla. Mientras que Jungkook agradecía saber donde quedaba la casa de su novia, así no debía de esperar alguna indicación por parte de la chica. Su codo izquierdo estaba apoyado sobre el borde de la puerta del coche mientras su mano derecha estaba sobre el volante. Cuando escuchó la pregunta de Haneul, dio una rápida mirada al retrovisor, observando a Jimin antes de volver la atención a la carretera.

—Mi día fue aburrido, no veo la hora de llegar a casa y encerrarme a dormir.

Jungkook no hizo otra cosa que asentir, totalmente de acuerdo con la respuesta de Jimin, porque hasta él quería llegar a su casa y dormir de una vez, porque sus últimas horas lo habían terminado de matar. Haneul, por otro lado, soltó una risita ligera mientras pasaba su mano en el muslo de su novio, el menor notó aquello, pero lo ignoró. Tenía que empezar a acostumbrarse a ello.

—Mañana almorzaremos todos juntos ¿Qué te gustaría almorzar, kookie? Eres nuestro invitado, cocinaremos para ti.

Jungkook cambió la mano que estaba en el volante, esta vez siendo la izquierda para, con la derecha, poder agarrar la mano de su novia. Cuando escuchó la pregunta que fue dirigida hacia él con respecto a la comida. Apretó sus labios entre ellos, evitando el comentario que iba a soltar, siendo consciente de que no era lo apropiado en ese momento.

Jimin levantó una ceja al oír aquello, así que una leve risita irónica salió de su boca de una manera inevitable, haciendo que Jungkook se confundiera.

— ¿Tú cocinar? Ni siquiera sabes preparar un arroz sin quemarlo, Noona.

Su hermana se volteó sobre su hombro a mirarlo con una mirada algo asesina, pero después le sonrió un poco. Jimin era alguien que cada vez que podía se volvía alguien irónico, hasta ponerse sarcástico.

—Jiminnie sabes que puedo llegar a cocinar bien si me lo propongo. —El tatuado había aprovechado un semáforo en rojo para apoyar su mano en el muslo de su novia mientras reía por el comentario del rubio.

Jimin prefirió quedarse callado o terminarían discutiendo por algo tan tonto. La risa del ajeno le hizo sonreír un poco haciendo que su mirada se centre enfrente suyo, mirando a la pareja. Se acomodó en los asientos mejor quedando entre medio de ellos dos, notando como el chico apretaba el muslo de su hermana.

—Estoy seguro de que si te lo propones cocinas de maravilla, nena —habló—, pero al parecer vas a tener que ponerte las pilas mañana, mientras no me enveneneis, todo genial.

— Tiene que ocurrir un milagro para que eso ocurra, hyung...una vez prendió fuego un pollo. Tuvimos que llamar a los bomberos.

Jimin volvió a reír un poco mirando a su hermana unos segundos, era preferible hacer el ambiente un poco más pasable a pesar de que tenía su humor del asco. Él quería simplemente irse a su casa a dormir por horas.

—Minnie, me haces quedar mal —dijo algo apenada.

Jimin no entendía porqué lo hacía pensar que era mejor quedarse callado y escucharlos hablar, pero a la vez quería hacerle saber de alguna manera lo molesto que estaba con ella. Era más que obvio que su hermana lo había notado con sólo escucharlo hablar, así que simplemente ignoró lo que le dijo. Además ¿Cómo no iba a estar molesto si recién le presentaba a su novio después de haberlo ignorado durante días? La relación entre ambos hermanos era bastante estrecha, eran muy unidos, eso hasta que al parecer, llegó Jungkook.

el tatuado había vuelto su atención a la carretera cuando el semáforo se puso en verde, conduciendo totalmente tranquilo hasta que escuchó la voz del rubio, cosa que hizo que volviera a mirar por el retrovisor de manera rápida.

—¿Qué estudias, Jungkook? —Esa fue la pregunta de Jimin.

—Estudio psicología, me centro en psicología social de hecho, sería toda una maravilla de carrera si no fuera por mi asqueroso tutor ¿Qué hay de ti, Jimin?

Si era sincero, él amaba su carrera, pero a veces los profesores no eran los mejores y se tenía que aguantar, sin embargo Jungkook estaba orgulloso de las notas que sacaba en sus exámenes.

—Estudio psicología, pero para el lado de la psicología infantil. La verdad que no pensé que estudiabas psicología, tienes otras pintas —dijo mirando el perfil ajeno unos segundos para luego mirar a otro lado, dejando caer su espalda contra el asiento.

—Espero te esté gustando lo que estás estudiando, porque al parecer si no te gusta, puedes estudiar cocina, porque tú si cocinas bien ¿o me equivoco? —Jungkook parecía decidido a ignorar las otras palabras de Jimin

Las palabras de Jungkook eran ciertas, a Jimin le gustaba muchísimo más la cocina que la carrera que hacía ahora, siquiera sentía que encajaba con la psicología. Sin saber que decir sólo se quedó en total silencio, sin embargo, Jungkook se extrañó cuando no obtuvo respuesta a su pregunta de si el rubio prefería la cocina o estaba a gusto con su carrera. Aún así, decidió hablar intentando no tocar el tema de los estudios.

—¿Tengo otras pintas? Estaría bien saber cuáles, porque espero no sean malas.

Realmente se sentía curioso de saber que pintas tenía o algo por el estilo, sin duda no se esperaba escuchar eso por parte de su cuñado, pero obviamente no se lo tomó a malas. Jungkook estaba seguro de que el rubio no le veía como si fuera alguien de no fiar.

—A Minnie le gusta la psicología, entramos en la misma carrera para poder ponernos nuestro propio consultorio juntos. ¿No es genial eso? Un negocio de hermanos.

La curiosidad de Jungkook terminó por pasar a segundo plano conforme escuchó las palabras de Haneul. No sé esperaba algo como que su novia quisiera formar un consultorio familiar.

—Whou, un consultorio juntos como negocio familiar al parecer.

Jungkook se dio cuenta que había llegado a su destino, frenando el coche justo frente al edificio donde ambos hermanos vivían, el camino se le había hecho algo corto a decir verdad. El estar parados, hicieron que el tema de conversación referente al consultorio, finalizara.

—Jeon, luego dile a mi hermana que te gustaría almorzar y con gusto lo preparo para ti, tengo que impresionar a mi cuñado ¿no? —bromeó un poco Jimin sin muchas ganas y suspiró algo sonoro, tomando su mochila nuevamente preparándose para bajarse del auto

El tatuado giró un poco su cuerpo, observando a Jimin conforme escuchó las palabras de este en ese tono bromista que no tardó en detectar.

—Estoy seguro de que mi cuñado es capaz de hacer cualquier cosa en la cocina, impresioname, veremos qué tan bueno eres cocinando —habló el mayor en un tono burlón

Las manos sujetaron mejor la mochila que descansaba en su regazo mirando como Jungkook se volteaba en su dirección mirándolo. Jimin soltó una risita baja negando con la cabeza un poco y miró sus ojos.

—Y no solo en la cocina —murmuró—. Gracias por alcanzarme también, no hacía falta. Fue un placer conocerte.

—También fue un placer conocerte, Jimin y no ha sido nada, el traeros a casa me venía de paso —habló dejando que una sonrisa ladeada se aparezca en sus labios,

—Ten buena tarde, Jeon nos vemos mañana. Tal vez y a lo mejor mañana te digo que pintas me das.

Finalmente Jimi bajó del coche, quedando solo Haneul y Jungkook dentro del vehículo.

Para Jungkook no había sido para tanto el traerlos a casa, de hecho así el camino de vuelta se hacía algo más entretenido. Se acomodó en su asiento, mirando a su novia. Inclinó su cuerpo, logrando dejar un suave beso sobre los labios de Haneul en forma de despedida.

—Te avisaré mañana cuando esté por venir ¿de acuerdo? Y tú, si vas a cocinar, intenta no quemar nada, cariño —susurró de forma bromista sobre los labios de la chica, dándole un nuevo beso, siendo consciente de que esa vez, Haneul iba a bajar rápido del coche y no iba a ver ningún pelea de besos o algo por el estilo.

Sabía que a Haneul no le importaba a qué hora apareciera, pero aún así, Jungkook se encargaría de avisar antes de aparecer como si fuera su casa. La chica asintió de acuerdo con lo dicho por el tatuado y agarrando su mochila salió del coche. Jungkook agitó su mano al igual que su novia, quien le lanzó un beso que le hizo sonreír.

Ambos hermanos entraron al edificio, la sonrisa de Haneul desapareció.

—¿Alguna necesidad para decir cosas que no quería que sepa?

Eso hizo que Jimin riera mientras presionaba el botón para que el ascensor llegue hasta donde ellos, no discutiría con su hermana, simplemente le diría lo que le molestaba y se iría a descansar.

—Pues tú sabrás, me ignoras por semanas, siquiera pasamos el rato y de la nada te apareces con un novio siendo que nunca haces eso.

Ella levantó una ceja mirándolo algo serio, el ascensor llegó hasta donde ellos y se adentraron en este, el rubio sabía que se pondría histérica a buscar algún motivo del porqué casi ni le hablaba.

—¿Y ahora es mi culpa tu humor de perro? ¿Qué tenga novio? Vamos, Jimin no siempre estaré sola viviendo contigo.

Aquellas palabras causaron que Jimin se sintiera dolido, pero ni siquiera se lo demostró ni le interesaba hacérselo saber. La amaba, eso era obvio, eran más que cercanos pero ella misma llegaba a crear grietas en esa buena relación.

—¿Yo te pedí que vivamos juntos? ¿Te pedí que cumplamos ese "sueño" de tener un consultorio juntos? Disculpa, cierto que ahora quieres andar gritando y gimiendo el nombre de tu novio y no puedes porque ¡Oh casualidad! ¡vives con tu hermano!

El elevador llegó hasta el piso seis donde estaba el departamento de los hermanos, Jimin fue el primero en salir y poner las llaves de la puerta hasta abrir esta, se metió en su hogar sin siquiera fijarse si su hermana iba detrás, no le interesaba, mucho menos luego de sus palabras.

—No te preocupes, que si lo que te molesta es que viva aquí entonces me iré, no me interesa vivir con alguien que prefirió alejarse de su hermano que contarle aunque sea un poco de lo que sucedía y no dejarlo plantado en casi todos los planes que tenían. Descansa, Haneul.

El menor se metió en su cuarto cerrando la puerta con seguro, necesitaba estar sólo y pensar con claridad, necesitaba una buena ducha y dormir horas si era necesario.

Por otro lado,el tatuado había estado dentro de su coche hasta que Haneul había desaparecido de su vista, obviamente sin ser consciente de lo que pasaba en el apartamento de los hermanos.

Por algún motivo en su cabeza retumbaban las palabras del rubio por alguna razón, ya no solo el tema de las pintas que daba. Jungkook podía jurar que lo que había dicho con respecto a la cocina había sonado incluso a insinuación.

Decidió dejarle de dar vueltas al tema, esperando que la comida de mañana fuera tranquila porque si no, de verdad iba a tirarse de un balcón.

No tardó demasiado en llegar a su edificio, aparcando justo enfrente. Estiró su cuerpo hacia detrás, agarrando su mochila de los asientos traseros y saliendo después del vehículo. Colocó el seguro al coche, colgándose la mochila sobre su hombro antes de adentrarse el edificio, subiendo las escaleras hasta el segundo piso, abriendo la puerta de su departamento.

Suspiró lanzando la mochila en el sofá al igual que las llaves y se deshizo de la chaqueta de cuero. Estaba cansado, pero a la vez tenía algo de hambre, por lo que si estómago era prioridad justo ahora, luego podía dormir una siesta.

Un mensaje llegó a su teléfono, sacándolo del bolsillo de su pantalón. Se dio cuenta que se trataba de su novia. Sonrió mientras ojeaba el mensaje y caminaba hasta la cocina. La chica le decía que se había olvidado de comentarle que si irían a la fiesta de mañana en la noche.

Jungkook casi salta de felicidad, pero en lugar de eso escribió a su grupo de amigos haciéndole saber a todos que estaría ahí mañana. Dejó el teléfono sobre la encimera, listo para prepararse algo rápido de comer.

Mientras se preparaba algo de ramen, porque no quería ponerse a cocinar algo más elaborado, pensó en sí había dado buena imagen a su cuñado. Si bien no habían hablado demasiado, esperaba que se llevarán bien. El rubio se veía bastante amable, además de bromista, un gran punto a favor.