The wife of Gojo |GoYuu|

Sinopsis

Gojo regresa de una misión y Yuuji lo recibe con una excitante sorpresa.

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
Gojo
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Parte Única

Yuuji hizo todo lo posible para crear el escenario ideal.

Después de ponerse las bragas blancas de encaje y decidir andar descalzo, levanta la minifalda de campana roja para deslizarla por sus piernas. Termina de ponerse el crop top blanco de tirantes finos y se retoca los labios con un bálsamo con sabor a fresa que deja sus labios de un tenue color rosa. En el gran espejo, admira el trabajo que ha realizado en su imagen y se gira para poner en marcha la sorpresa que él ha preparado para su esposo.

Se dirige a la cocina y va a la isla de la cocina en busca de un delantal de algodón rosa pastel con volantes. La prenda fue un regalo de Satoru, y es imposible no estar de acuerdo en que parece una ama de casa dulce y devota. Y ese es el objetivo de Yuuji. Desde hace unas semanas ha notado cómo su marido se pone cachondo cada vez que lo pilla haciendo las tareas del hogar y si a Satoru le excita el rollo de kink wife, Yuuji está dispuesto a obedecer. Ha usado lencería antes, específicamente en el momento en que Satoru era su maestro, por lo que asumir el papel de esposa sexy no es una tarea difícil. Se divertirá mucho con esta nueva experiencia.

En este matrimonio, Yuuji casi siempre cocina, porque Gojo, entre sus misiones y dar clases a hechiceros de primer año, no tiene tiempo suficiente para preparar la comida.

Yuuji selecciona los ingredientes para hacer lasaña, Satoru le ha estado pidiendo que la prepare y hoy le concederá su deseo. Durante los siguientes veinte minutos, Yuuji permanece absorto preparando el exquisito plato mientras tararea la canción de fondo que tocó para animar el ambiente. Por lo general, optaría por algo de J-Rock o cualquier tipo de rock de los ochenta; sin embargo, la melodía que resonó en la cocina es un álbum de Ariana Grande. Yuuji culpó a Nobara por inculcarle su gusto por esa música, pero no podía mentir que las canciones eran pegadizas y el resto de las canciones de la artista pronto fueron agregadas a su lista de reproducción.

A Megumi no le gusta el pop genérico, por lo que Nobara lo atormenta poniendo esa música en el auto cuando los tres se juntan para ir a cualquier lugar de la ciudad y divertirse. La regla de Nobara es firme: la dueña del auto elige la música. Es por eso que Fushiguro aprobó su examen de conducir la semana pasada y ahora sólo necesita comprarse un auto y quitarle el autoproclamado título de conductora a Kugisaki.

Kugisaki no estará feliz.

Mirando su anillo de bodas, dejó escapar un suspiro y sonrió. Después de El Juego del Sacrificio, Satoru le propuso matrimonio y decidió celebrar la boda un mes después de la graduación. Yuuji recuerda un poco avergonzado que lloró mucho de felicidad y casi le rompe las costillas a Satoru por abrazarlo. También recuerda que Choso amenazó a Satoru con matarlo si lastimaba a su hermano pequeño; Fushiguro y Kugisaki le ofrecieron su apoyo.

Reanudó su tarea de cortar los tomates para la salsa. Esta salsa es una receta familiar y Yuuji recordó con cariño cómo su abuelo le enseñó a prepararla.

Itadori Wasuke era un hombre gruñón con los demás, pero Yuuji sabía que detrás de esa actitud se escondía un hombre con arrepentimientos. Uno de ellos es no haber salvado a su hijo de su «nuera». Yuuji no lo culpa; ir contra Kenjaku habría dado un resultado peor y al menos vivió en paz durante años con su abuelo.

Si hay un lugar al que van las almas, espera que su abuelo se sienta reconfortado al saber que Kenjaku recibió lo que merecía a manos de su senpai: Okkotsu Yuta.

Absorto en sus pensamientos y moviendo la cuchara de madera en la salsa a fuego lento, no se dio cuenta de que cierto hechicero acaba de llegar a la sala común gracias a su técnica de teletransportación.

Gojo se quitó la chaqueta y la venda oscura. Ya se dirigía a tomar una relajante ducha, pero el delicioso olor de la salsa llegó a sus fosas nasales. Contento de que su precioso esposo esté cocinando, corre a la cocina, llevándose la sorpresa de una escena muy doméstica y sensual desde su perspectiva. Intuyó que su esposo se daría cuenta de su reciente perversión en cualquier momento. Escaneó de pies a cabeza la figura ardiente de Yuuji, sintiendo como su miembro comenzaba a endurecerse por la emoción.

Admiró el esfuerzo de su lindo Yuuji por darle esta sorpresa y decidió ser parte del espectáculo. Regresó a la sala común para ponerse las gafas de sol que estaban en el bolsillo de su chaqueta. Se desabrochó los primeros botones de la camisa y se arremangó.

Yuuji se sobresaltó por la repentina presión de unos brazos alrededor de su cintura, relajándose de inmediato cuando se percató que era Satoru. Los labios de Satoru se aventuraron a explotar el cuello de su marido, haciéndolo gemir suavemente. Incluso cuando sus sistemas se están encendiendo por los suaves besos, su concentración en la cocina no falla. Esto hace que Gojo se divierta pasando su lengua sobre el suave cuello y coloque sus dedos debajo del delantal y la falda, acariciando su entrepierna. Gojo sonríe maliciosamente al escuchar los leves jadeos de su encantador esposo, luego sube la temperatura tocando el trasero de Yuuji con su erección y Yuuji arquea su espalda ante el placentero contacto.

Previniendo un accidente, Yuuji apaga la estufa y enseguida gira su rostro para que los labios de Satoru salten sobre los suyos, atrapándolos en un lento vaivén que aumentaría de ritmo. La mano izquierda de Gojo acaricia el pecho de su marido, mientras que la otra continúa sus aventuras con la polla vestida de Yuuji. Sintió que su piel ardía y se controló para no arrancar la ropa a Gojo ni la suya.

—Creo que alguien está muy ansioso —susurra Gojo—. Estás tan mojado, cariño —señaló, sintiendo como el líquido preseminal manchaba las bragas.

—Estuviste fuera por dos días. Te quiero dentro de mí.

Satoru gruñe.

—Me pones tan caliente.

Movió sus caderas con más fuerza contra el trasero de Yuuji, sintiéndose sobreexcitado como un adolescente. Así que ahí estaban, como un cuadro erótico creado por Théo Gennitsakis. Besándose acaloradamente, Gojo debilita el equilibrio de su esposo con sus dedos acariciando su polla sobre la fina tela húmeda y Yuuji frota su voluptuoso trasero contra la polla erecta de Gojo. Con un mordisco indoloro en el labio inferior, Yuuji le da a Satoru acceso a su boca para saborear su interior, encendiendo una llama en su pelvis que rápidamente se extendió a otras zonas de su cuerpo.

Cuando se separan, Yuuji se gira para quitarle las gafas de sol a Satoru y dejarlas a un lado, contemplando el brillo salvaje de esos increíbles ojos azules.

Heaven sent you to me

I’m just hopin’ I don’t repeat history

Yuuji es levantado por su esposo y colocado sobre la encimera, abriendo las piernas para que Gojo pueda meterse entre ellas, abrumado por el calor dentro de él mientras comienzan una nueva ronda de besos apasionados. Se besan con desesperación, como si quisieran devorarse. Las manos de Yuuji van desde la nuca hasta los hombros del poderoso hechicero; por su parte, Satoru se entretiene masajeando sus suaves muslos y acercando el cuerpo de Yuuji al suyo. Es increíble como ambos cuerpos encajan perfectamente, es como si los dos hombres hubieran sido creados para estar juntos. Amándose, luchando contra maldiciones, confiando ciegamente el uno en el otro y viviendo felices después del infierno que crearon Sukuna y Kenjaku.

El escenario podría ser parte de una producción pornográfica: Yuuji siendo una esposa amorosa preparando la comida y siendo Satoru el marido que al llegar a casa sale a buscar a su esposa para demostrarle cuánto la ama. Y Yuuji encuentra esto divertido.

«Esto va mejor de lo planeado», pensó Yuuji.

Echando la cabeza hacia atrás, Yuuji gime mientras su marido inclina su rostro hacia su entrepierna para oler sus bragas por unos momentos antes de que su lengua salga para la excitante tarea de lamer su polla aún atrapada en sus bragas de encaje. Yuuji quiere que Satoru deje de burlarse de él y se ponga serio, pero recuerda que él siempre tiene el control de la situación (no es que a Yuuji le importe) y silencia sus peticiones, esperando que la lengua húmeda comience a lamerlo sin las bragas de por medio.

Satoru estaba fascinado por cómo sufría su amante y se retorcía por más. Minutos después, se apiadó de su chico; deslizó las bragas y Yuuji pudo por fin suspirar de alivio cuando su lengua experta entró en contacto directo con la cálida piel de su miembro. La punta de su lengua lamió el frenillo y Yuuji tuvo que apoyar sus palmas en la isla de la cocina, evitando caer de espaldas.

Perfect, perfect

You’re too good to be true (You’re too good to be true)

Gojo no abandonó esa zona sensible, lamiendo con entusiasmo mientras su marido no dejaba de gemir con más fuerza.

—Joder, cariño —gimió, apretando los labios y cerrando los párpados. Concentrándose en el maravilloso placer que su marido le daba con su lengua—. Esto se siente increíble, sensei… Por favor, sigue, Gojo-sensei… —Aunque habían pasado unos años desde que dejó de ser su estudiante, Yuuji seguía llamándolo así en ocasiones como esta.

Gojo toma toda su polla y comienza a chuparla rápidamente.

—¡Aaah, Satoru-san!

Gojo Satoru estaba orgulloso de dos cosas: la primera era haberse vengado de Sukuna por matar a Yuuji en el centro de detención y la segunda era haberse casado con su amado estudiante. En esos dos meses que lo mantuvo escondido en el sótano y en su casa, Yuuji despertó en él demasiados impulsos sexuales, algo que otras personas no lograban. Sin embargo, la primera vez que lo besó se dio cuenta que no se trataba sólo de sexo, no, lo quería todo con su alumno favorito. Anhelaba amarlo y protegerlo de los viejos bastardos y de Sukuna. Quería demostrarle que podía ser el hombre que necesitaba en su vida. Estaba agradecido con el destino de unirlo con un chico tan amable y de espíritu fuerte.

Siguió llevándose la polla a la boca y una de las manos de Yuuji agarró un puñado de su cabello. Su cabeza se movía hacia arriba y hacia abajo, hundiendo la polla profundamente en su garganta, controlando su reflejo nauseoso. Chupando y lamiendo, Satoru lo saboreó y se embriagó con ese olor almizclado. Sintiendo que el orgasmo de Yuuji se acercaba, se detuvo y sacó la polla de su boca con un «pop». Ignoró la expresión frustrada de Yuuji, dedicándose a cambiar de posición: bajó a su marido y luego presionó su pecho contra el borde de la isla de la cocina.

Changing positions for you

Cooking in the kitchen and me in the bedroom

I’m at the Olympics, I walk through hoops

A Yuuji se le puso la piel de gallina cuando su marido levantó su minifalda y le mordió ambas nalgas. Sus mejillas se abrieron y escuchó a Gojo tararear de satisfacción al notar que se había preparado para recibir su polla. Respiró hondo mientras dos dedos frotaban el borde de su agujero, apretando los puños y dejando escapar un grito ahogado.

Satoru tarareó.

—Yuuji-kun es una buena esposa. Siempre listo para recibir la polla de su esposo.

Un dedo entró en el estrecho agujero, haciendo que Yuuji gimiera alto. Yuuji se preparó bien, permitiendo que el dedo se deslice suavemente y dejando que otro entre. Ahora dos dedos golpean el interior de Yuuji, a un ritmo rápido y abriéndolo más. Pasan unos segundos más y se introduce el tercero. A juzgar por la respiración agitada de su esposo, Satoru supone que está haciendo un esfuerzo para no correrse y se apresura a incrementar los movimientos de sus dedos antes de retirarlos.

—Satoru-san... te necesito ahora mismo —rogó Yuuji.

El sonido de la cremallera bajando es como el coro de ángeles para Yuuji.

Gojo toma las caderas de Yuuji y gime feliz cuando recibe la larga polla dentro de él. Una vez que la polla está profundamente en su agujero, los movimientos de Gojo son lentos para desesperar un poco a Yuuji, a quien le gusta follar duro.

—Satoru-san... Por favor… —solloza débilmente.

—¿Por favor qué? —A Gojo le gustaba que su marido le rogase que se lo follara, eso satisfacía su ego y lo volvía loco.

—Fóllame —siseó—. Folla mi agujero descuidado más rápido.

—¿Así? —Entonces sus caderas comenzaron a moverse rápidamente y los gemidos de Yuuji resonaron por toda la cocina—. ¿Te gusta así, cariño? ¿Es así cómo quieres que folle tu agujero descuidado?

—¡Sí! ¡No quiero que te detengas, se siente tan bien! —Su polla es agarrada por la mano derecha de Gojo y Yuuji gimotea por las intensas descargas de placer acompañadas de los rápidos movimientos que le da a su polla—. ¡Vamos, Satoru-san! ¡Quiero sentirte más adentro!

—Eres una cosita pervertida y hermosa. Preparas la comida como una buena esposa y me dejas follarte contra la isla de la cocina. —Se inclina para darle un besito a la nuca de Yuuji, masturbándolo y empujando su gruesa polla con vehemencia dentro del agujero húmedo—. Me pregunto qué hice para merecer una esposa ejemplar.

Yuuji empuja su culo, logrando que el contacto sea más profundo y ayudando al glande a alcanzar su punto de placer. Grita obscenamente, ardiendo de pasión por el éxtasis divino y sus uñas arañan la encimera.

—Tu agujero me está succionando tan bien. Podría pasar todo el día entre tus piernas. —Su respiración se acelera cuando escucha un chapoteo y se deleita con la deliciosa vista de su polla deslizándose dentro y fuera de su estrecho agujero, disfrutando de los gemidos y gritos de placer de Yuuji—. Mi linda esposa es una pequeña puta, ¿no?

—¡Ah, ah, ah! Lo siento, mi esposo… —exhala una bocanada de aire contenido—. No puedo evitar ser una pequeña puta... Tienes una polla tan perfecta… —Ya estaba perdido en el maravilloso mundo del placer infinito, con la serotonina y la dopamina subiendo y sus zonas erógenas hormigueando—. Dame... dame todo de ti, Satoru-san...

—Eres perfecto, Yuuji. La esposa perfecta. —Se separa de Yuuji, cambiando de posición nuevamente; lo gira para agarrar su trasero y levantarlo. Yuuji nunca deja de sorprenderse por la fuerza de Satoru, definitivamente es el más fuerte. Envuelve sus piernas alrededor de las caderas de Satoru, sujetándose de sus hombros.

Switchin’ the positions for you

Yuuji sonríe.

—Date prisa. Golpea mi pequeño coño con tu gran polla.

Satoru se estremece. Maldita sea, Yuuji sabe exactamente qué botones presionar para volverlo loco.

Inmediatamente, Gojo vuelve a entrar en el codicioso agujero, follándose duro a Yuuji, surfeando en las olas de lascivia y la piel nevada ardiendo salvajemente. Si tuvieran vecinos los gritos de Yuuji los habrían asustado o excitado, depende de cómo tomen la situación.

Sus bocas se unen en un beso hambriento, saboreando el interior de sus bocas y silenciando sus gruñidos. Gojo camina unos centímetros hacia su derecha y la espalda de Yuuji se apoya en el refrigerador, esto ayuda a que las estocadas se aceleren y la próstata de Yuuji sea atacada sin piedad. Los besos, las penetraciones y los latidos de sus corazones no disminuyen; ciertamente parecen dos animales en época de apareamiento.

—¡Satoru-san, Satoru-san! —gime, con expresión feliz, el rostro sonrojado y los ojos brillando con lágrimas de placer—. ¡No pares! ¡Más fuerte! —suplicó luciendo tan arruinado pero sin perder esa pureza que lo caracterizaba y que logró atrapar a Gojo—. Sigue, Satoru-san... quiero que te corras dentro de mí.

Continúan así durante unos minutos más y de nuevo la posición cambia. Yuuji es situado cuidadosamente en el suelo, con sus piernas colocadas sobre los hombros de Gojo y con un fuerte empujón la gruesa polla regresa a su lugar en el agujero resbaladizo. Yuuji gimió como una puta del barrio rojo, temblando ante el placer y la mirada hambrienta y dominante de su marido. La mano derecha de Gojo es la encargada de bombear la dulce polla y Yuuji siente que está cerca de correrse, mira suplicante a su marido y este le da permiso para correrse.

—Córrete para mí.

Know my love infinite, nothin’ I wouldn’t do (I wouldn’t do)

That I won’t do, switchin’ for you

Después de un momento, la mente de Yuuji se queda en blanco mientras se corre con fuerza y grita el nombre de su marido, manchando el delantal y la mano de Gojo. A Gojo le encanta ver a su marido tan satisfecho y hecho un desastre lujurioso. Se mueve con brusquedad, abusando del agujero hasta que sus movimientos se ralentizan; le da un empujón profundo y dispara su semen dentro de él, llenando a Yuuji.

Satoru jadea cerca de la oreja de Yuuji y acaricia el suave cabello blanco. Yuuji gime cuando la gorda polla de su marido se retira de su interior y se muerde el labio inferior al sentir el semen escaparse de su agujero, manchando la porcelana del piso. Satoru ayuda a Yuuji a ponerse de pie, sujetándole la cadera a la vez que Yuuji se aferra a sus musculosos brazos.

Yuuji ronroneó, su cabeza se revolvía y su cuerpo le dolía por la sobreestimulación. A pesar de casi ahogarse por el éxtasis, el descarado agujero de Yuuji todavía quería ser abusado por la polla de Satoru.

Gojo hizo un buen trabajo con él, convirtiéndolo en un hambriento de pollas.

Gojo se inclina para besar dulcemente a su marido.

—¿Te gustó la sorpresa? —pregunta con una leve y cansada sonrisa.

—Me encantó. Gracias mi querida esposa —agradece mirándolo con devoción y amor.


Más tarde, duchados y vestidos, los dos se encuentran cenando lasaña y vino muy caro. (Hubo un momento en el que Yuuji estaba luchando para evitar que Gojo abusara de la tarjeta negra, pero se rindió). Yuuji de vez en cuando hace una mueca y se mueve incómodo en su asiento por el dolor en su trasero. Gojo se disculpa, pero Yuuji le resta importancia y siguen comiendo.

Satoru lava los platos y luego aplica un ungüento en el agujero de Yuuji para aliviar el ardor. El resto del día, Satoru sigue mimando a su adorable esposa.

Tiene que ser un buen esposo para su esposa.