post-game celebration

Sinopsis

después de un partido de rugby, Minho se encuentra a Jisung y le ofrece su ayuda, pero a cambio pide un favor

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
melu
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

única parte

—Alentaste muy bien hoy, Jisung.

Jisung levantó la cabeza y dirigió su mirada hacia el espejo que estaba unido al lavamanos en el cual se estaba intentando lavar el glitter de la cara. Minho, el capitán del equipo de rugby, estaba parado ahí, apoyado sobre los casilleros detrás suyo. Simplemente le dedicó una sonrisa y volvió a fregar su cara en un intento de quitarse todos los brillos. En realidad, asumió que el comentario no era más que una cargada casual, ya que el contrario no era para nada el tipo de persona que molestaría a nadie. Escuchó pasos que le indicaron que se estaba acercando.

—¿No querés que te ayude?

—Ehh, estoy bien igual, creo.

Tomando otra toalla de papel, Jisung se secó la cara y se miró en el espejo. La vista lo hizo quejarse en voz alta. No, no estaba funcionando.

—Pero la puta madre, el jabón no saca nada. Capaz le tendría que haber pedido a alguna de las chicas la crema esa para sacarse el maquillaje.

Minho rió y estiró su mano para tomar otra toalla de papel. Tomó con la mano que tenía libre el codo de Jisung, tirando apenas.

—A ver, mirame un poquito.

Jisung se dio vuelta y apoyó la parte baja de su espalda en el lavamanos que estaba ya mojado. Observó cómo Minho llevó su mano hacia su rostro y lamió su pulgar, acercándolo luego hacia él.

—Ehh...

Cuando intentó alejarse, el dedo de Minho llegó a su mejilla y le llenó el pómulo de saliva. Empezó a frotar en el mismo lugar, aunque con suavidad, antes de tomar la toalla de papel y gentilmente limpiar la zona.

—¿Ves? Ya está mejor.

Finalmente, Jisung decidió que la lucha contra su sonrojo la iba a perder y empezó a relajarse. Minho nuevamente lamió su dedo y volvió a realizar su trabajo en su cara, mientras Jisung no podía evitar mirar el pecho ajeno. Se preguntaba por qué estaba todavía con el uniforme puesto, siendo que el resto del equipo ya se había bañado, cambiado e incluso habían ido juntos a un festejo en un bar. Trató de no estremecerse cuando el dedo cubierto de saliva fría tocó su rostro, pero tenía que admitir que le costaba no estar un poco nervioso cuando un pibe hermoso, alto y musculoso estaba parado tan cerca suyo.

—Todo listo, Han.

—Gracias, Lee.

—¿Y... será que puedo pedir un favor a cambio?

Jisung no pudo evitar la sonrisa divertida y nerviosa a la vez que apareció en su cara.

—¿Favor? ¿Qué tipo de favor?

—Hmm... ¿qué tal un beso?

Minho lo dijo de manera inocente, como si fuera que realmente se le hubiera ocurrido allí en el momento, pero su sonrisa lo traicionaba: era la de un lobo que finalmente tenía a su presa exactamente donde la quería. Sin embargo, Jisung no estaba seguro de qué tan serio era. ¿Acaso era una joda? ¿Una bromita? ¿Acaso Minho se estaba preguntando por su sexualidad y ahora esperaba que el pibe gay lo besara para que se le pudieran aclarar un par de cosas? O quizás después de todo no estaba siendo tan bueno y estaba buscando atormentarlo.

Jisung intentó hacer un movimiento de hombros casual, pero la verdad es que más bien le salió como un movimiento nervioso raro. Sabía que no había chance de que fuera él quien diera el primer paso.

—Me podés besar si querés, Minho.

Minho no espero ni un momento para acercarse y dejar sus narices casi juntas. Jisung intentó no respirar tan fuerte contra la cara que tenía a centímetros, pero su corazón estaba acelerándose mientras miraba los ojos verdes tan bonitos que tenía enfrente. El rubio no lo besaba, y Jisung sentía que su corazón iba a explotar en su pecho de lo nervioso que estaba, y sin embargo el contrario no se acercaba más que para tocar sus narices. Finalmente, se rompió, cerró sus ojos, y besó al capitán del equipo.

El beso que dejó allí fue casto, casi dulce. Luego de un par de segundos, intentó alejarse, pero Minho lo siguió. Su beso era diferente, demandante y apasionado, tanto que los ojos de Jisung se abrieron como platos ante la acción inesperada. Los ojos verdes estaban cerrados, completamente perdido en el momento, y Jisung empezó a corresponder el beso. Los dedos de Minho empezaron a moverse desde el lavamanos hacia la pollera que estaba usando el ojiazul como parte de su uniforme. Sus dedos se unieron en la parte baja de la espalda ajena, y con un movimiento decidido, lo atrajo contra él.

Las manos de Jisung se movían para todos lados, sin tener mucha idea de qué hacer con ellas, hasta que finalmente, de manera titubeante, se posaron levemente sobre las hombreras de Minho. Si era sincero consigo mismo, le hubiera gustado explorar todo el cuerpo ajeno, pero no sabía hasta qué punto el rubio estaría de acuerdo con ello. Después de todo, quien estaba marcando el ritmo no era él, quizás todo lo que quería era un beso y ya, y cualquier tipo de toqueteo no entraba en el juego.

Estaba seguro de que pronto pararía, pero esto nunca ocurrió. Cada vez que Minho se separaba, era solo por instantes para tomar aire y en poco tiempo ya estaba dispuesto a devorar la boca y lengua de Jisung. Podía sentir cómo su pija empezaba a sentirse presionada en su ropa interior y se dio cuenta que se estaba poniendo muy dura, y que probablemente el contrario la sentiría dentro de poco. Trató de separarse un poco como pudiera, pero el rubio simplemente se presionó aún más contra él, y Jisung tuvo que suspirar cuando pudo sentir la erección ajena contra su muslo.

Justo cuando Jisung podía sentir cómo su mandíbula le empezaba a molestar, Minho se separó y lo miró, jadeando fuertemente. Hannie se retorció un poco bajo el escrutinio. A ver, no era como si no apreciara que básicamente el pibe que más bueno estaba en toda la universidad lo hubiera chapado hasta dejarlo loquísimo, pero la realidad es que la situación le parecía un poco extraña, y su lado sentimental tuvo que aparecer. El tema era que no le gustaba tanto la idea de compartir estos momentos tan fuertes fuera de una relación, y sabía que después de esto probablemente se quedaría flechado con el pelotudo de Minho, y la verdad es que no se sentía justo. Él ya lo tenía más o menos fichado al pibe, era medio imposible que no, considerando que era muy lindo, y amable, e inteligente, pero ¿además de eso ahora se sumaba a la lista que era buenísimo chapando? Eso era una injusticia si alguna vez había oído el término.

—¿Alguna vez chupaste pija?

Jisung no pudo evitar sorprenderse y soltar un pequeño “kjj”. De todas las cosas que pensó que Minho podía decir, esta no estaba muy alto en su lista que digamos.

—¿Cómo?

—No, perdón... lo que pasa es que...

Al menos tenía la decencia de parecer avergonzado, mirando alrededor de la habitación como si allí estuvieran escondidas las palabras que quería decir.

—No-no quería soltarlo tan así, digamos. Es que estaba mirando tus labios, y bueno, pensé en eso y...

—¿Querés que te chupe la pija?

Minho pausó en mitad de lo que estuviera tratando de decir, y sus ojos no se apartaron de los de Jisung mientras éste hablaba. Solo luego de pronunciadas sus palabras, la mirada verde se dirigió a los ojos azules, como intentando leer su mente.

—¿Es una oferta?

—Es una pregunta.

—Entonces... sí.

Jisung no soportó y rompió el intenso contacto visual. Si era sincero, un poco esperaba que Minho se pusiera nervioso y se retractara, pero parece que la salida más sencilla a toda la situación era simplemente hacerle un pete. Tragó algo duro y su mirada recorrió toda la habitación. Podía sentir cómo el rojito que previamente pertenecía sólo a sus cachetes empezaba a expandirse por su cuello y el resto de su cuerpo.

—Bueno, dale.

Minho nuevamente los juntó, lo suficiente como para sorprender a Jisung.

—¿Sí? ¿Ahora? ¿Ya?

Jisung chilló y miró a los ojos esperanzados de Lee, y si tenía que ser sincero estaba completamente mortificado. Su voz parecía traicionarlo, pasando momentos sin que pudiera emitir palabra. Por Dios, estaban en un vestuario. Cualquiera podía entrar. Trató de mostrar una faceta canchera y desinteresada, y no estaba tan interesado en saber qué tan bien le había salido, la verdad.

—Sí, ¿por qué no?

Estaba completamente seguro de que se iba a arrepentir de esto más tarde. Minho, por su parte, parecía extasiado, y soltó a Jisung para que poder bajarse los pantalones cortos que tenía puestos. El chico de rulos se puso a rezar. No era religioso para nada, pero era consciente de que iba a necesitar algo de inspiración divina para superar esto sin quedar en ridículo porque la respuesta a la pregunta que le habían hecho era “no”. No, nunca antes había hecho un pete, ni siquiera practicado con algún objeto. Una vez que tuvo los pantalones bajados y a la altura de las rodillas, Minho se subió rápidamente la camiseta, quitándosela y tirándola a alguna parte de la habitación. Se inclinó para comenzar otro beso mientras se sacaba la pija del suspensorio.

Jisung trató de ganar todo el tiempo que pudiera, por lo que su plan incluía aferrarse al cuello de Minho cuando éste intentó alejarse del beso. Agradeció que el rubio se calmara un poco y le devolviera el beso. Jisung se dio cuenta de que podía oír a Minho acariciándose su verga y se apartó, algo avergonzado. Miró hacia abajo, encontrándose allí con las bolas y el miembro ajenos, finalmente libres del suspensorio. Minho se estaba masturbando de manera lenta con su puño. Levantando la mirada, se encontró con ojos verdes una vez más, casi que esperaba alguna palabra de aliento o capaz algo un poco más dulce, pero el rubio solo lo miró con expectativa, levantando las cejas en forma de pregunta.

Demasiado avergonzado para echarse atrás, Han se arrodilló. El capitán tenía un olor bastante fuerte a sudor y... algo que no sabría describir. Solo estaba contento de que sus mejillas sonrojadas estuvieran fuera de la línea de visión directa del rubio. Cuando se inclinó, las caderas ajenas empujaron hacia adelante casi sin piedad.

Para mala suerte de Minho, Jisung estaba tratando de empezar el pete que iba a hacer explorando otras zonas con su boca primero, por lo que la pija ajena solo rozó su mejilla, dejando un rastro de presemen en su cara. Sorprendido por el ritmo ya intenso que aparentemente iba a ser buscado, levantó su vista y se encontró con otro par de ojos que lo estaban observando.

—Pará. No hagas eso.

Minho se veía avergonzado. O bueno, todo lo apenado que podía verse considerando que también parecía totalmente preparado para acabar en toda la cara de Jisung sin necesidad de mayor estimulación. El chico de rulos volvió a inclinarse hacia adelante, y ahora por fin consiguió su objetivo de explotar nuevas zonas, dejando besitos sobre la zona de la panza que tenía enfrente. Claramente se ejercitaba mucho, pero al mismo tiempo su piel se sentía suave, y Han empezó a dejar suaves besitos sobre toda el área, amando cómo se sentía aquella piel contra sus labios. Lee no resistió y movió un poco sus caderas hacia adelante, claramente desesperado.

Decidiendo tener un poco de piedad, el que estaba de rodillas se separó y, luego de agacharse un poquito más, besó la base del miembro que tenía directamente enfrente. Un gemido se escapó de los labios de Lee, y definitivamente no tenía suficiente autocontrol como para detener la embestida que terminó en que su pija chocara con la nariz ajena. Resistiendo el impulso de poner sus manos en las caderas ajenas para dejarlas quietas de una buena vez, Han decidió dejar de dar vueltas y abrió sus labios, listo para recibir allí la punta de la verga que ya se veía un poquito roja.

No iba a arriesgarse a ningún otro movimiento loco de cadera como los que el contrario parecía soltar sin poder resistirse, así que atajó fuertemente a sus lados, y se dispuso a realizar lo que le habían pedido. Escaneó su memoria por tips de cómo chupar verga pero la verdad es que tampoco era un tópico en el que había hecho mucha investigación que digamos, y aunado a esto los impulsos de Minho no le dejaban concentrarse. Solo rogaba no hacerlo tan mal que fuera poco placentero, si no era por el rubio, al menos para no lastimar su propio ego.

Por suerte, no tuvo que preocuparse mucho tiempo, porque un movimiento particularmente potente hizo que su cabeza poco más y golpeara el lavamanos que tenía detrás mientras Minho acababa en su boca.

Era demasiado, y Jisung se encontró ahogándose con la fuerza en la que el semen llenaba su cavidad bucal, sintiendo lo raro del sabor. Intentó, realmente intentó mantenerlo en su boca porque pensó que era lo que tenía que hacer, pero no pudo, y tuvo que sacar su lengua desde la cual se desprendía un hilo de semen y saliva mezclados y que terminaban en la palma de su mano, que había extendido para evitar manchar su uniforme. Minho parecía insaciable, incluso intentando moverse para adelante un par de veces más hasta que finalmente se hizo para atrás y sacó su miembro de la boca, ya roja, de Jisung.

Cuando se encontró con la mirada ajena, intentó no verse tan aprensivo. El capitán lo miró con ojos cansados y con un brillito casi de adoración. Jisung se sintió demasiado observado, y tragó duro, entendiendo rápidamente el error que había sido cuando restos de esperma que quedaban en su boca forzosamente fueron a parar a su garganta. No diría que era su actividad favorita, sobre todo considerando el desastre de fluidos que ahora era su barbilla. Minho se agachó y quedó a su misma altura, poniendo una mano en su mejilla y tomando restos de semen con su pulgar, llevándolo a los labios de Jisung que luego acarició. Si bien no era algo que le gustara, pero Jisung jamás se echaría para atrás de un reto, así que chupó el dedo y con ello el fluido que lo recubría, mientras Minho volvió a gemir.

—No puedo creer que además te la tragues.

—¿Eh? ¿Cómo que además?

—Sí, digo, después de haberla chupado tan bien...

Y Jisung tuvo que romper el contacto visual porque, wow. Que no se malentienda, estaba halagado de que Minho lo hubiera disfrutado tanto, especialmente teniendo en cuenta que él no tenía ni la menor idea de lo que estaba haciendo en verdad. Esta información le confirmó algo que empezó a sospechar con la manera en que el contrario parecía desesperado: seguramente llevaba bastante tiempo sin coger. Estaba bastante ocupado pensando, y ni siquiera notó cuando el rubio se le acercó.

Minho lo besó, rodeando el cuerpo contrario con sus brazos y juntando ambos cuerpos muy cerquita. Esta vez, el beso fue casi gentil, sin ningún tipo de apuro, pero con iguales montos de pasión. Jisung no resistió y gimió en medio del chape, lo cual pareció gustar al rubio quien movió una de sus manos a su culo y le dio un apretón juguetón, que sorprendió al chico de rulos quien se hizo para atrás, casi golpeando su cabeza con el lavamanos de mierda OTRA VEZ. Lo miró mal, como si pudiera intimidad al objeto inanimado de alguna manera, y Minho solo rió bajito.

—Perdón, perdón.

Se puso de pie y le ofreció una mano a Jisung para ayudarlo a levantarse, la cual tomó, y se puso derecho despacito. Sus rodillas le dolían un poco por haberlas apoyado en el piso frío y ligeramente mojada, y las sobó ligeramente. Empezaba a preguntarse si Minho ahora saldría corriendo ya que había conseguido lo que quería, y observó con sorpresa cómo se sentó en uno de los banquitos y se sacó los zapatos y sus shorts. Se preguntó si sería ésta la manera de decirle indirectamente que se fuera, y un poco cabizbajo, empezó a girarse para irse cuando lo vio levantarse una vez más y tomar su mano.

—Emm...

Jisung olvidó lo que fuera que haya tenido intenciones de decir cuando Minho empezó a dirigirlo hacia el banquito, dándose la vuelta. Intentó, realmente intentó no mirarle el culo que además parecía estar enmarcado por el suspensorio, pero falló espectacularmente. Cuando el rubio se dio vuelta y lo encontró observando, no pareció importarle mucho, aunque eso no evitó que a Han le diera algo de vergüenza, lo cual no tenía mucho sentido si se pensaba lógicamente porque acababa de tragarse su leche hace menos de diez minutos.

Mientras el más alto se sentaba, sus ojos se volvieron a encontrar mientras que dirigía gentilmente al de rulos a sentarse en su regazo, éste último tragó algo notoriamente, ¿posta querría seguir chapando?

La respuesta no se hizo esperar, cuando una mano se posó detrás de su cabeza, empujando lo suficiente para que vuelvan a juntar los labios de una manera más agresiva. A Jisung le preocupaba que su mandíbula le fuera a quedar doliendo y mañana le costara hablar, pero creía que valía la pena. La mano de Minho nuevamente se posó sobre su culo, y esta vez se preparó mejor para no saltar cuando fue apretado. Sin embargo, no pudo evitar gemir. Fuerte. Aparentemente, eso era todo el estímulo que el contrario necesitaba porque como respuesta llevó también su otra mano a la otra nalga, empezando a moverlas ambas a la vez que acariciaba todo el culo de Jisung, quien intentaba por todos los medios no exponerse tanto con los sonidos que escapaban de su boca pero el esfuerzo era inútil. Pensó que capaz le gustaría ser un poquito más callado, así no pasaría el ridículo.

—Me encantan los ruidos que hacés, Hannie, sos hermoso.

Jisung tuvo que parpadear un par de veces por la sorpresa. No se esperaba que dejar escapar tantos sonidos indecentes fuera a tener ese efecto, pero estaba bastante contento de que a Minho le gustaran.

Las manos contrarias abandonaron su cuerpo para dirigirse a su camiseta, que sacó por sobre sus hombros, así como las hombreras, que tiró en el piso al lado para luego volver su atención sobre el chico que estaba encima suyo. Tomó las dos muñecas del más bajito y las dirigió hacia sus hombros, de tal manera que sus brazos rodearan su cuello de manera floja, juntándose en la parte de atrás. Una vez más cómodos, volvió a devorar sus labios.

Han lo tomó como una invitación que le permitía mover sus manos por todos los músculos de Minho como quisiese, así que empezó a explorar. Acarició y apretó sus hombros, dejó algunos arañazos en su espalda y pasó bastante tiempo manoseando su pecho. Estaba por seguir su camino bajando más a los abdominales ajenos cuando el chico se separó, y con sus manos tomó la parte de debajo de su uniforme, levantándolo con algo de dificultad y retirándolo de su cuerpo.

—¿Esto es junto o separado?

—¿Eh?

Minho tiró de la pollera que tenía puesta, la parte de debajo de su uniforme.

—La pollera y los shorts que tenés abajo, ¿van juntos?

—Ah... eh... no, son cosas separadas.

Antes de que se diera cuenta, el rubio lo estaba moviendo como si no pesara nada, obligándolo a ponerse de pie a la vez que empujaba su shortcito hacia abajo, quitándole la prenda.

—¡Minho!

El nombrado levantó la vista.

—¿Qué?

No estaba seguro de qué responder. Pensó en decirle que no podía simplemente dejarlo casi en bolas sin su permiso, pero la verdad es que no le importaba mucho. Su erección por fin estaba libre y se sentía mejor, pero le sorprendió lo repentino del acto y además estaba algo inseguro respecto a dónde quería llegar Minho con todo esto. ¿Pensaba hacerle un pete también?

Mientras estaba muy ocupado pensando, Minho besó su estómago que ahora no estaba cubierto por nada, y Jisung respiró algo profundo, un poco avergonzado de tener a alguien tocándolo y besándolo en un lugar tan público, y si era honesto, hacía bastante tiempo que no hacía nada de este estilo y todo se sentía más fuerte. Siguiendo con los besos, las manos del rubio una vez más encontraron su camino hacia su culo que empezó a manosear. Estaba totalmente perdido en las sensaciones, y casi ni se dio cuenta cuando la boca ajena iba bajando cada vez más, sólo percatándose cuando Minho le dio un besito a su miembro por sobre la tela. El contrario se separó un poquito y levantó la miranda.

—¿Te puedo...?

Mordió un poco sus labios y desvió su mirada levemente. Jisung quería gritar que sí, que se moría de ganas de que le chuparan la verga allí mismo, pero esperó a que Minho lo dijera para responder. La mirada verde volvió sobre la suya, y ahora su rostro también estaba cubierto por una capa de rojito, que se extendía a sus orejas y un poco a su cuello.

—¿Te puedo coger?

Jisung casi se pregunta si escuchó bien. Observó al muchacho que tenía en frente, que le devolvía la mirada con ojos curiosos y esperanzados, y era imposible que hubiera escuchado mal.

—¿Por qué?

Su pregunta fue recibida con confusión, y parpadeó rápidamente un par de veces.

—¿“Por qué” qué?

—¿Por qué querés coger?

De pronto, todo el lenguaje corporal de Minho cambió, y empezó a sentirse algo inseguro, separándose un poco de Jisung y quitando sus manos de la zona en la que estaban hasta ese momento.

—Bueno, ehh...

Por primera vez en esa tarde, se veía inseguro, y como si no supiera qué hacer con su propio cuerpo. Cuando volvió a hablar, desviaba la mirada.

—Bueno, porque me parecés muy lindo, digamos. Creo que me gustás, y como accediste a hacer... eso... pensé que capaz yo también te podía gustar...

Sus últimas palabras fueron dichas casi como una pregunta, y finalmente levantó la vista encontrándose con los ojos azules, mientras que los verdes denotaban preocupación.

—¿Me... me equivoqué?

Jisung no sabía cómo responder, porque POR SUPUESTO que pensaba que Minho era lindo e incluso podría animarse a decir que le gustaba un poco, especialmente después de lo que había pasado de hoy, y no todos los días se le presentaba la oportunidad de que un pibe que estaba buenísimo le ofreciera cogerlo pero... le preocupaba que sea en un espacio tan público, donde cualquiera pudiera entrar. Y aunque esto hacía que se lo planteara, tenía que admitir que también tenía su punto, imaginar que en cualquier momento alguien ingresaría y lo podría encontrar totalmente rendido ante los encantos ajenos...

—No, no te equivocás. Dale, está bien.

—¿En serio?

—¿Qué pasa? ¿Ahora no querés?

—No, ¡claro que quiero!

—Bueno, entonces está dicho. ¿No tendrás por las dudas lubricante, condones...?

Minho básicamente salió disparado a buscar su mochila que estaba más al fondo de la sala. La abrió y de ella sacó una botella de lubricante y un paquete de condones, corriendo con los objetos en sus manos hacia Jisung, quien los tomó. El lubricante todavía tenía el plástico que indicaba que no había sido abierto, y no pudo sino levantar la vista con mirada cuestionante.

—¿Estabas planeando esto?

Minho tuvo la decencia de verse avergonzado y sonrojarse.

—Eh, ¿más o menos? No pensé que llegaría tan lejos, pero por las dudas que pasara no quería arrepentirme de no estar preparado...

—A ver, o sea, que viniste hoy a la facu planeando en cogerme después del partido...

El contrario solo sonrió.

—De hecho, lo estuve planeando hace varios partidos, pero la verdad es que nunca pude encontrar la oportunidad ni el valor. Y para que conste, no pensaba solamente en coger, solamente... quería besarte y de ahí ver qué pasa.

Jisung lo miro escéptico.

—Y todo porque soy lindo.

—El más lindo de todos. No tenés ninguna competencia, de nadie.

Jisung lo miró un poco más pero decidió no luchas contra la honestidad que brillaba en los ojos verdes, y dejó a un costadito el lubricante y condón. Movió sus manos para bajar su pollera, pero Minho lo detuvo.

—¿No te la podés dejar puesta?

—¿Te gustan las polleras?

—Eh, no estoy seguro. Es que en realidad una vez tuve un sueño donde te cogía cuando tenías la pollerita puesta, y creo que ese es mi sueño favorito sobre vos y... bueno... ¿no te molestaría?

Jisung tuvo que luchar para que el asombro no se plasmara en toda su cara, porque acababa de enterarse no solamente que Minho había soñado con él, sino que soñaba que se lo cogía en distintos escenarios. Sus mejillas se volvieron coloradas y su respiración se atrapó un poco, pero finalmente asintió.

—Está bien. ¿Hay alguna forma en que querés que me ponga?

La manera en que la mandíbula de Minho se abrió hizo que el autoestima de Jisung subiera muchísimo. Vió, algo entretenido, cómo el pobre chico intentaba armar una oración varias veces, fallando y volviendo a empezar.

—¿S-sobre el banquito? ¿Como a caballo?

Jisung se dio una cachetada mental por haber preguntado y darle esa posibilidad.

Pero claro que Minho iba a elegir una posición que lo expusiera tanto y tan vergonzosa, pero ya no podía negarse. Una de sus piernas la movió al otro lado del banco, mientras juraba mentalmente que luego de todo esto iba a practicar empezar a decir que no. Aunque si era sincero consigo mismo, tampoco estaba seguro de que, de tener la oportunidad, realmente se negaría. Había algo en toda la situación que lo calentaba todavía más. Se acomodó mejor, exponiendo su entrada mientras sus dos manos las ubicaba más adelante y se agachaba un poco. Un dedo, de manera algo dudosa, se acercó a su ano, moviéndose sobre el mismo de arriba a abajo, con toques ligeros.

—Hace mucho que no lo hago con un pibe, ¿vos?

—¡No me preguntés eso ahora! Vos preocupate de prepararme bien, y yo me la banco.

Minho se sorprendió un poco, pero asintió.

—Bueno, perdón, Hannie, no te enojes...

Con un bufido y algo frustrado, Jisung tomó el lubricante, arrancando el plastiquito y abriéndolo, cubriendo sus dedos generosamente, mientras que volvía a acomodarse ahora llevando sus dedos hacia su propia entrada, empezando a meter su dedo del medio.

—Primero con tus dedos, así.

Empezó a demostrar algo que Minho ya debería saber, pero quizás era solo una excusa para prepararse mejor porque la verdad es que había pasado varios meses desde que había tenido sexo y no estaba tan seguro de qué tan fácil o difícil le resultaría sin la debida preparación. Por supuesto, no iba a admitir esto.

—Usá mucho lubricante, porque tenés la pija muy grande, y no pienso pasarla mal acá.

Escuchó, más que ver, como Minho tomó el lubricante y se cubría sus propios dedos en el fluido, por lo cual sacó sus dedos y dejó que los ajenos empezaran a recorrer la zona. Lo hacía con decisión, como si fuera una misión.

Jisung gimió.

—Eso, eso, mucho lubricante... aaah...

Ante las respuestas, el dedo de Minho se hundió todavía más profundamente. Empezó a recorrer el interior de Jisung como pudiera, tratando de generar el mayor placer posible. Se sentía bien, y el chico más bajito empezó a desinhibirse, de manera tal que cada vez gemía un poco más.

—¿Estás como para otro dedo?

—Sí, sí... mandale...

Minho siguió las intrucciones, siento ahora un poquito más gentil, metiendo otro dedo y moviéndolos. Sin darse cuenta, Jisung empezó a mover sus caderas, buscando más contacto.

—¿Otro?

Casi podía imaginar la sonrisa confiada en la cara de Minho, pero en estos momentos tenía cuestiones más importantes que atender, como lo bien que se estaba sintiendo.

—Sí.

El más alto metió con algo de dificultad un tercer dedo, aunque fue necesario usar un poco más de lubricante. Sacó su mano para volver a llenar sus dedos, y empujó dentro de Jisung tres dedos, esta vez siendo un poco más gentil para que pudiera acostumbrarse mejor a la sensación.

—¿Más?

Sonaba algo hambriento, y Jisung lo miró por sobre sus hombros. Le parecía raro que todo estuviera pasando atrás de él, Minho casi se sentía como una voz sin cuerpo, y no le gustaba. Se paró y con sus manos tomó el pene ajeno, empezando a pajearlo, mientras lo miraba a los ojos.

—Me molesta no poder verte.

Y Minho pareció entender el mensaje perfectamente, porque una de sus piernas se movió al otro lado del banco y se sentó abierto de piernas, con la pija al palo. Una vez más sus manos rodearon el cuerpo ajeno, que acarició a la vez que lo atrajo hacia sí, haciendo que se siente en su regazo, dándole pequeños besos. Sus dedos, a su vez, volvieron al culo de Jisung.

—Entonces... ¿más dedos?

—De hecho, creo que ya estoy, podemos probar con tu pija ahora.

Minho gimió, y con sus manos se agarró de las caderas ajenas. Volvió a besar a Jisung, esta vez con más fuerza, casi como si fuera a dejar moretones. El castaño se agarró a los hombros contrarios, hundiendo un poco sus uñas en la piel, y dejó que se encargara. Fue levantado levemente, como si no fuera un adulto y no pesara lo normal, y de pronto el pene contrario se estaba alineando con su entrada. Se estremeció con anticipación, y se movió un poco para abajo. Decidió que lo mejor era ir poco a poco, pero tenía que admitir que se sentía increíble el efecto de ser llenado poco a poco.

Sonrió a pesar de su respiración algo entrecortada, y cuando sus caderas se movieron un poco se dio cuenta que la verga de Minho había entrado por completo. Se tomó un momento para respirar, y miró a los ojos verdes, que le devolvían la mirada un poco aturdido y asombrado, como si se sintiera demasiado bien en ese momento. La intimidad del momento hizo que Jisung temblara, y lo volvió prisionero del momento mientras llevaba sus labios al encuentro, otra vez, en un beso pasional. Sintió cómo el miembro ajeno se movió levemente en su interior, y gimió, presionando aún más, logrando que Minho soltara otro gemido y empezara a moverse.

El ritmo era un poco torpe, pero a la vez perfecto, no estaba basado en intenciones ni habilidad sino más bien en ellos intentando desesperadamente alcanzar posiciones donde se encuentren juntos, y buscando darse placer mutuamente.

Jisung apenas podía mantener sus ojos abiertos y enfocados en Minho, pero el más alto era un desastre, estaba totalmente deshecho. Sus ojos estaban poniéndose en blanco, sus mejillas llenándose de aire, alternando esto con tener la boca abierta. Su mano se movió hacia la pija algo olvidada de Han y la rodeó con su puño, empezando a masturbarlo. El castaño apoyó sus piernas en el suelo como podía, y le costaba algo por su estatura, pero empezó a cabalgar al rubio, quien sincronizó los movimientos de cadera ajenos con los de su propia mano.

Al final, fue Minho quien acabó primero, su pecho inflándose y su barbilla descansando en la clavícula de Jisung, mientras sus caderas seguían moviéndose de manera perezosa. La expresión de su cara era maravillosa, y fue lo último que Jisung necesitó para también terminar, manchando su propia ropa interior, el puño de Minho, e incluso un poco de sus pectorales. Si era honesto, estaba bastante satisfecho.

Ambos se miraron, sonriendo, mientras intentaban recobrar el aliento. Jisung recorrió con su dedo la cabellera ajena, ahora húmeda por el sudor, y Minho parecía buscar más contacto, cerrando los ojos.

—Me gustaría que hagamos esto de nuevo, si querés...

—¿“Ésto” significa acá en la facu?

—¡No! Digo en mi departamento. O en el tuyo. Como quieras. También quiero que hagamos otras cosas.

—¿Cómo qué?

La sonrisa que apareció en los labios de Minho era tan genuina que Jisung casi sentía que estaba viendo algo demasiado puro para ser verdad.

—Como ir a cenar juntos, o estudiar juntos, o... bueno, pasar más tiempo juntos en general, digamos. Te dije que me gustabas, Hannie, y era en serio.

Jisung lo miró a los ojos y devolvió la sonrisa. Quizás el que se haya quedado flechado de Minho luego de toda la experiencia no era tanto problema como creía.