INTRODUCCIÓN
─Lo haré, así tenga que poner a nuestros reinos en contra.
Una pequeña esperanza reluce ante mis ojos, por primera vez alguien me defiende, me cuida. Kirishima estaba enfrentando al rey negro por mí. ¿Realmente lo merezco?
─Deku es mío, no te lo puedes llevar.
Cuando dice "mío" es como si dejara de ser una persona para convertirme en un objeto, como las joyas que guarda/colecciona.
Me percato de las miradas, ambos me contemplan, por costumbre ante el rey negro la bajo, fijándome en los pies descalzos, muevo los dedos, nervioso.
─¿O estoy en lo incorrecto, Deku? ─pregunta el rubio.
Muevo la cabeza. Kirishima suelta un bufido molesto. Katsuki ríe. Es imposible ignorar el sentimiento de culpa, lo estoy dejando solo. Perdón, Kiri, soy débil y me aterra el monstruo de ojos rojos. Lágrimas se me escapan, rápido las aparto, sin embargo, sé que no fui rápido.
─Lo matas poco a poco ─balbucea jadeante─ no lo permitiré, estás mal, Bakugo.