Capítulo 1
PEQUEÑOS CUENTOS DE VERANO I
AGUA PARA SU MOLINO
Por: Gustavo Mora
Micro Cuento I
En medio de una lúgubre y solitaria calle, en la penumbra de la noche se alza un pequeño y desconocido establecimiento, con una placa que reza “Agua para su Molino”. Nadie sabe a ciencia cierta quién es su dueño, pero todos hablan de él con susurros temerosos y miradas cautelosas.
El cazador de almas, como se le conoce, posee una extraña taberna en la calle del Tras té Veré. Sus paredes están revestidas de un antiguo y misterioso papel tapiz, de seda negra, adornado con dorados arabescos que parecen cobrar vida propia bajo la débil luz de las velas. El suelo de madera crujiente se hunde ligeramente bajo cada pisada, como si el lugar guardara secretos inexplicables.
El aroma a humo de tabaco y brandy envejecido envuelve el aire denso de la taberna, mientras que el sonido de viejos gramófonos rasga el silencio con tonadas sepulcrales. Los candelabros de cristal, ostentosos y milagrosamente intactos, danzan reflejando destellos de luz sobre los rostros sombríos de los escasos clientes que se aventuran en aquel tétrico lugar.
Las personas parecen desaparecer sin motivo aparente, como si el lugar mismo las absorbiera en las sombras. Algunas se permiten curiosear por un rato, pero terminan tragadas por esa vorágine de oscuridad que habita en cada rincón de la taberna. Y nadie osa preguntar, nadie indaga más allá por temor a encontrarse cara a cara con la verdadera esencia del negocio del cazador de almas.
El hombre enigmático detrás de la barra, con sus elegantes ropajes negros, sus ojos penetrantes y sus manos moviéndose con una precisión maestra, sirve misteriosas bebidas en copas talladas con meticulosa perfección. Coñac ámbar, sangre de dragón, elixires secretos que convierten a los valientes en marionetas del destino.
Sus clientes se sumergen en una embriaguez mortal, persiguiendo el olvido en cada sorbo que toman. Un escalofrío recorre su espalda al darse cuenta de que están siendo enredados en una telaraña de la que no podrán escapar. Y así, uno a uno, se desvanecen en el humo de sus propias almas, dejando solo la evidencia de su misteriosa desaparición.
Agua para su Molino se nutre de las vidas perdidas que quedan atrapadas, devorando sus almas hambrientas. La taberna se baña en una oscuridad eterna, alimentada por la avaricia, el deseo y los miedos de los incautos que se aventuran a probar las promesas engañosas de aquel hombre sin rostro.
Por eso, ningún ser cuerdo se atreve a pasar por la calle del Tras té Veré, por temor a perder su esencia misma. Los valientes y los insensatos caen en las garras del cazador de almas, en un ciclo interminable de desapariciones silenciosas y absolutas.
Y así, Agua para su Molino se mantiene en pie, siguiendo su festín interminable, mientras el mundo continúa ignorando sus pérdidas y la noche se consume en susurros horripilantes y en el eco de las almas consumidas.
Fin.
PEQUEÑOS CUENTOS DE VERANO I
HISTORIA DE AMOR
Por: Gustavo Mora
Micro Cuento II
En un frío y lúgubre rincón de la ciudad, la casualidad se teje en los hilos del destino. En un callejón estrecho y oscuro, dos almas solitarias se encuentran en un instante efímero que cambiará sus vidas para siempre.
Él, un hombre de mirada perdida y apariencia desaliñada, camina sin rumbo fijo mientras las sombras de los edificios desdibujan su figura. Una tarde gris, casi imperceptible entre la niebla que envuelve la ciudad, se cruzan sus ojos con los de ella. Una mujer de cabello azabache, vestida de negro y con una tristeza palpable en su rostro. En un movimiento suave, sus manos rozan sin querer al pasar, desatando una conexión inexplicable en el aire cargado de melancolía.
A partir de ese momento, el universo se convierte en un lienzo donde los encuentros fortuitos se entrelazan con detalles sutiles y misteriosos. Se cruzan en una esquina solitaria, donde el viento juega con el pelo de ella y susurra inquietantes mensajes al oído de él. Comparten un instante furtivo en un café abandonado, donde el silencio los envuelve en un manto de complicidad.
En cada encuentro, la casualidad se adueña de sus vidas, entreabriendo puertas hacia mundos desconocidos y prohibidos. Un anónimo los cita en un parque abandonado, donde el aroma de las flores marchitas se mezcla con el aire fresco de la noche. Una antigua fotocopiadora en una tienda olvidada se enciende misteriosamente, dejando a ambos perplejos mientras hojas de poesía oscura y sombría salen sin cesar, como si fuesen mensajes del más allá.
En una noche de tormenta, el destino los guía hacia un decadente castillo en las afueras de la ciudad. El rugir de los truenos y el baile inquietante de las sombras danzan a su alrededor mientras ellos, en medio del misterio, encuentran refugio en los brazos del otro. El latido acelerado de sus corazones crea una sinfonía de pasión y terror, que se derrama en cada rincón del antiguo edificio, despertando susurros ancestrales y secretos ocultos.
Pero como en una cruel ironía del destino, la casualidad los separa bruscamente. Una última mirada cargada de deseo y de nostalgia, y cada uno sigue su camino. El hombre perdido vuelve a deambular por las calles, buscando en cada esquina el rastro de aquella mujer enigmática. Ella, con el alma partida en dos, contempla el oscuro horizonte de la ciudad desde una ventana, esperando el momento en que la casualidad vuelva a cruzar sus caminos.
Y así, en momentos de casualidad, se entrelazan destinos en un baile emocionante y aterrador. El encanto de lo efímero se viste de lujosos detalles e imponentes silencios, creando una danza macabra en la que el amor y el terror se funden en una única esencia. En las calles desoladas de la ciudad, el eco de su encuentro perdura, esperando el próximo capítulo en esta historia de casualidades enredadas en la oscuridad.
Fin.
PEQUEÑOS CUENTOS DE VERANO I
EL POEMA MALDITO
LETRAS QUE ENAMORAN
Por: Gustavo Mora.
Micro Cuento III
En el oscuro y misterioso café, la luz tenue resalta su silueta mientras se sumerge en los versos prohibidos de este poema maldito. Sus ojos brillan con una intensidad sobrenatural mientras las palabras danzan en su mente, envolviéndola en un hechizo seductor y macabro.
Cada verso resonando en su ser, despertando sus sentidos más profundos y oscuros. La pasión y el miedo se entrelazan en su corazón, creando una sinfonía de emociones prohibidas y excitantes. El poema maldito se apodera de su alma, convirtiéndose en su amante eterno, en el susurro que la abraza en las noches más oscuras.
Su voz se torna melódica al recitar los versos más bellos, como si estuviera poseída por una fuerza ancestral y desconocida. Sus labios se curvan en una sonrisa intrigante, mientras su mirada arde con la intensidad de mil almas sedientas de emociones prohibidas.
El café humeante y el silencio sepulcral del lugar acrecientan la atmósfera de terror y enigma que envuelve a esta mujer, cuya belleza y oscuridad la convierten en un ser misterioso y fascinante. En cada noche, el poema maldito se convierte en su compañero fiel, en el secreto que la acompaña en sus sueños más profundos y perturbadores. Una historia macabra y eterna que la sigue a donde quiera que vaya, marcando su destino con la tinta negra de lo prohibido. Ella se encuentra atrapada en un laberinto de emociones confusas, incapaz de resistirse al hechizo de las palabras que parecen susurrarle al oído promesas de amor eterno. Cada verso la hipnotiza y la lleva más y más profundo en el abismo de la pasión prohibida.
Pero detrás de la fachada de romance perfecto y dulce se esconde un oscuro secreto, una maldición que amenaza con consumirla por completo. Los demonios se deslizan entre las líneas, riendo en siniestras carcajadas que hacen estremecer su alma.
Su corazón late con fuerza, presintiendo que algo terrible se avecina. Los versos, una vez dulces y apasionados, ahora la enredan en una maraña de mentiras y traiciones. La tela de araña tejida por las palabras se cierra poco a poco a su alrededor, atrapándola en un mundo de tinieblas.
Y en medio de la oscuridad, ella se da cuenta de que su amado poema ahora es una prisión de la que no puede escapar. La historia de amor y prohibición se transforma en una pesadilla que la consume, dejando su alma atrapada en un eterno tormento.
La habitación donde se encuentra la joven se sumerge en una oscuridad profunda, casi palpable, mientras el aroma de la muerte y la desesperación se apodera del aire. Las sombras se alargan y retuercen, cobrando vida propia, susurrando palabras de perdición en sus oídos.
La joven, atrapada en la telaraña de horrores tejida por las palabras del poema maldito, siente como sus pensamientos se vuelven turbios y confusos. Los demonios, con sus ojos ardientes y sus garras afiladas, se abalanzan sobre ella en un torbellino de caos y sufrimiento.
Cada palabra pronunciada es como un eco en la eternidad, resonando en lo más profundo de su ser, recordándole su destino inevitable: caer en las garras de la oscuridad eterna. Su voz se quiebra en un grito desgarrador, una plegaria desesperada por liberarse de la pesadilla que la consume.
Y así, en medio de la noche sin estrellas, la joven se convierte en presa de los terrores que acechan en las sombras, su llama de vida consumida por la maldición del poema maldito que una vez osó recitar. Su cuerpo yace inmóvil, mientras su espíritu es arrastrado a las profundidades de un inframundo sin luz ni redención.
Cada noche, la presencia de estos seres infernales se hace más intensa, dejando tras de sí una estela de pesadillas y desesperación. La joven se encuentra atrapada en un amor oscuro y demoníaco, incapaz de escapar de las garras del poema maldito. Cada vez que intenta liberarse de su influencia, una fuerza sobrenatural la arrastra de vuelta hacia él, susurrándole promesas de eternidad y pasión prohibida.
Con el paso del tiempo, la joven comienza a transformarse, su belleza se marchita y su alma se vuelve sombría. Sus ojos, una vez llenos de amor y alegría, ahora reflejan la tristeza de un espíritu atormentado. Su voz, una vez melodiosa y dulce, se vuelve gutural y siniestra, como si fuera poseída por el mismísimo diablo. Los demonios del poema maldito han cumplido su cometido.
Han seducido a la joven con su belleza y cautivado su corazón, solo para arrastrarla hacia la oscuridad sin retorno. Ahora, su espíritu permanece atrapado en los versos del poema maldito, condenado a vivir una eterna maldición en el abismo de la desesperación y la locura.
El poema maldito, una vez hermoso y encantador, se convierte en un pacto con el diablo. Un cuento de amor y perdición que jamás tendrá un final feliz.
Los susurros demoníacos continúan resonando en los oídos de aquellos que osan leer las palabras prohibidas y, como una maldición serán arrastrados hacia la más profunda oscuridad. Fin.








