Unico
Un pelirrojo se encontraba en una cafetería junto con su amigo rubio, se encontraban en la cafetería que quedaba cerca de la casa de dicho rubio.
– Bueno Tanjiro, dime, ¿Qué pasa? No creo que me hayas llamado solo para charlar – decía su amigo, Zenitsu mientras agarraba su taza de café y le daba un pequeño sorbo.
– Uh, es algo... complicado de decir – dijo Tanjiro algo sonrojado mirandohacia su muffin evitando la mirada de su amigo.
Zenitsu lo miraba confundido, no sabía lo que quería decir Tanjiro. Y a decir verdad, ya se estaba preocupando.
– Tanjiro – dijo Zenitsu con un rostro serio soltando su taza de café, y Tanjiro levantó la mirada – Sabes que somos amigos y puedes decirme lo que sea, no tengas miedo – agarró la mano del contrario, intentando transmitirle confianza y seguridad.
– Gracias Zenitsu, es sólo que... ahg – Kamado llevo sus manos a su cara, ocultando el sonrojo que se apoderaba de su cara – Es sobre G-Giyuu.
– ¿Terminaste con él? ¿Te engaño? ¡¿Ya no te ama?! Ay no, ¡Agárrame que lo mató! – Zenitsu se levantó de su asiento dispuesto a golpear al novio de su amigo. Tanjiro al ver la reacción de su amigo quitó las manos de su cara y lo sujetó del brazo.
– ¡No! ¡No es nada de eso! – obligó a que su amigo volviera a tomar asiento – Si hubiera pasado, ¿Realmente crees que yo estaría tan normal?
– No lo sé, pero me alegra saber que ese cabrón no te a hecho daño – sonrío el rubio y Tanjiro lo hizo de vuelta – Pero no entiendo, ¿Qué pasa con Giyuu?
Tanjiro tomo aire y se preparó para hacer la confeción más vergonzosa de toda su vida.
– Lo que pasa es que Giyuu... pronto va a estar de cumpleaños, y quiero prepararle algo, y-ya sabes – dijo muy avergonzado Tanjiro mientras jugaba con sus manos de forma nerviosa, Zenitsu solo arqueó una ceja.
– Entonces no veo el porque necesites mi ayuda – dijo Zenitsu soltando una risita, a lo que Tanjiro suspiró.
– Quiero prepararle un regalo... especial.
– Pero para eso no necesitas mi ay-
– ¡Quiero que me ayudes a conseguir las cosas para follar! ¡Lencería o y-yo que sé! ¡Solo ayudame! – Tanjiro alzó la voz en plena cafetería haciendo que las personas de alrededor los miraran raro.
Zenitsu abrió los ojos sorprendido ante aquella confesión de su amigo, el sabía a lo que se refería su amigo, simplemente quizo molestarlo un poco más, pero no creía que lo gritaría a los cuatro vientos en una cafetería pública.
– Cálmate, salgamos de aquí y vamos de compras, ya tengo algunas ideas de lo que puedes hacer... – soltó una risita Zenitsu y pidió la cuenta para dirigirse al centro comercial.
– E-Esto, no crees que... olvídalo, estoy un poco nervioso – decía Tanjiro rascandose la nuca de los nerviosa que sentía en ese preciso momento. Estaban frente a una tienda donde vendían las cosas que necesitaba Tanjiro.
– Confía en mí, en esta tienda venden de todo – el rubio miró a su amigo que estaba sonrojado hasta las orejas y solto una risita – No tengas pena, tu mismo me pediste que vinieramos, así que no te arrepientas ahora ahora.
Kamado suspiró arrepentido, apenas llegó pudo ver muchos trajes eróticos en la tienda, al igual que juguetes, lubricante, lencería y muchas más cosas.
– Y bueno, ¿Qué es lo que planeas comprar? – dijo su amigo rubio sonriendo con sus manos en la cintura.
– Uhm... pensaba comprar una lencería – no podía ver su rostro, pero estaba seguro que estaba peor que un tomate.
– ¡Entonces vamos! – Zenitsu lo jaló del brazo hasta el sector en donde estaban las lencerías, haciendo que Tanjiro se sonrojara más.
Luego de un rato escojiendo Tanjiro por fin se decidió, compro una lencería roja fina que hacia juego con sus rellenos muslos, cintura y trasero. La tela era transparente pero a la vez muy cómoda.
También llevo un lubricante con sabor a vainilla y un vibrador. Zenitsu le recomendó que para pasar de inmediato a la acción lo mejor era que estuviera ya dilatado.
Así que ya con todas las compras hechas, Zenitsu lo acompaño hasta su casa y se despidieron ahí, deseandole mucha suerte a su amigo pelirrojo para la noche.
Ya tenía todo preparado, solo faltaba que llegara Giyuu para poner en marcha su pequeño plan.
Eran las 8 de la noche y Giyuu llegó a la casa soltando un gran suspiro, a pesar de que era su cumpleaños en el trabajo no lo dejaron salir más temprano, y él lo único que quería era pasar toda la tarde con su pelirrojo.
Cuando entró a la casa se llevó la sorpresa de que estaba todo decorado con globos, en la mesa habian unas velas que hacian juego con el mantel color pastel y los cubiertos.
– ¿Giyuu-San? ¿Es usted? – el pelirrojo hablaba desde la habitación matrimonial un poco agitado por el repentino ruido.
– Sí, ya voy para allá – el azabache dejó sus cosas colgadas en el perchero que estaba en la entrada para saludar a su novio, pero algo lo detuvo.
– ¡N-No! ¡No vengas! ¡Ya voy para allá! – dijo con voz temblorosa, se maldijo internamente por lo agitada que se escucho su voz. Giyuu frunció el ceño ante esto, preocupado por la reacción de Tanjiro, ¿Acaso lo estará engañando? Pero solto una risita ante este pensamiento, el confiaba plenamente en su pelirrojo.
Fue hasta la habitación y se dió cuenta que la puerta estaba cerrada, frunció más el ceño ante esto.
– Tanjiro, ¿Estás bien? – preguntó el azabache dando unos toques a la puerta haciendo que el pelirrojo se sobresalte y esconda rápidamente algo en el cajón.
Kamado abrió la puerta jadeando, se estremeció al sentir la mirada del contrario sobre sí.
– ¿Qué estabas haciendo dentro? – preguntó preocupado Giyuu inspeccionó todo el cuerpo del pelirrojo para ver si estaba herido, este solo le dio un beso y lo abrazó.
– Nada importante – dijo riendo mientras se acurrucaba más al cuerpo del otro – ¿Por qué? ¿Ya me extrañaste?
– Claro que sí bebé – dijo Giyuu para darle un beso – Mucho – y lo abrazó de vuelta.
– Vamos a cenar, prepare tu comida favorita – Tanjiro lo llevo de la mano hasta la sala y lo hizo sentarse mientras el iba a buscar la cena. Sirvió dos platos de Salmón Daikon y una copa de vino.
Cuando se sentó soltó un pequeño gemido que no pasó desapercibido por Giyuu, pero optó por no decir nada para no arruinar el momento.
Durante la cena hablaron sobre el día del otro y lo contento que estaba Giyuu por su cumpleaños, también le contó a Tanjiro que mañana irían donde su hermana, ya que esta lo invitó a comer.
Tanjiro se levantó de la mesa para buscar el pastel de vainilla que preparó el mismo, mientras iba avanzando también cantaba la típica canción hasta que llego a la mesa.
– Feliz Cumpleaños mi amor – dijo Kamado finalizando para darle un pequeño besito y acercarle el pastel.
– Gracias solecito – le devolvió el beso y sopló las velas. Kamado se levantó para servir el pastel mientras Giyuu levantaba los platos sucios.
Ambos se sentaron para degustar el pastel que hizo Tanjiro.
– Mmm, esto esta delicioso, ¿Lo preparaste tú? – preguntó el azabache, a lo que el pelirrojo asintió.
Una ves ambos terminaron de comer entre besos de fueron a ordenar y lavar todo lo sucio, a la vez que pasaba el tiempo, más nervioso se ponía Tanjiro, ya que era primera vez que haría algo como esto y no sabía si a Giyuu le gustaría la sorpresa. Unos brazos le rodearon la cintura sacandolo de sus pensamientos.
– Listo, todo limpio y ordenado como siempre, ¿Quieres ir a dormir? – preguntó Giyuu, recibiendo un asentimiento por parte de Tanjiro.
Ambos fueron a la habitación, cuando llegaron Giyuu se acosto en la cama con un suspiro, mientras que Tanjiro apagaba las luces y solo dejaba que las velas que se encontraban ahí iluminaran la habitación.
Empezo a sacarse la ropa de apoco, aprovechando que Giyuu tenía su antebrazo en sus ojos, cuando termino de desvestirse se acercó al azabache y se subió a su regazo, ganandose la mirada del otro.
Se quedo con las palabras en la boca cuando vió lo que traía puesto su novio, tenía puesta una lencería roja trasparente que amoldaba muy bien sus muslos y cintura, se relamió los labios ante tal vista, a la vez que su miembro empezaba a despertar.
– Uhm... ¿Qué es esto? – preguntó Giyuu mientras agarraba las caderas del contrario posesivamente, creando una fricción entre su miembro y el trasero del pelirrojo.
– ¿Te gustó? Lo compré especialmente para ti – dijo Tanjiro jadeando cerca del oído del azabache, provocando que un escalofrío le recorra todo el cuerpo.
– Joder... claro que me encanta – el azabache movía las caderas del pelirrojo en forma circular para crear más fricción entre ambos cuerpos haciendo que en ambos creciera aún más la excitación. Giyuu se acercó peligrosamente al rostro del pelirrojo haciendo que este se sonrojara, finalmente lo beso, más caliente, más rudo que otras veces y eso le encanto.
Tomioka recostó a Tanjiro en la cama matrimonial mientras seguía besandolo, colocó su mano en la cintura, acariciando todo lo que podía, sentía la excitación del otro a través de la tela de la lencería.
Se acercó al cuello de Kamado y empezó a besar toda la zona, sus besos hicieron un recorrido desde la mandíbula, haciendo chupones y mordiendo la zona, luego bajó hasta el cuello e hizo lo mismo que en la mandíbula, beso sus clavículas dejando roja el área, buscando marcar territorio en el chico. Las mordidas no eran muy fuertes, pero quedarían marcadas por unos días, al igual que los chupones, que ya estaban rojas.
Empezó a bajar por el abdomen del más chico, besando y mordiendo toda su piel canela mientras iba bajando la prenda de ropa del contrario de forma algo apresurada, ya que, su erección empezo a doler gracias a los roces con el cuerpo de Tanjiro. Cuando le saco la lencería se acerco de nuevo a su abdomen para dejar más besos en este, a la ves que se acercaba a la parte baja del contrario el olor a vainilla se intensificaba más, por lo que levantó la mirada para encontrarse con los ojos rubís que lo miraban atentamente.
– ¿Que estuviste haciendo por aquí? – dijo coquetamente Giyuu mientras introducia un dedo en la entrada de Tanjiro, haciendo que este soltara un gemido un poco alto debido a la sobre estimulación.
Cuando Giyuu adentro más de su dedo tocó algo duro que vibraba haciendo soltar otro gemido más a Tanjiro.
– Pero mira que tenemos aquí – dijo Giyuu acercando las caderas de Tanjiro a su rostro y abriendo su entrada para ver mejor el vibrador con el lubricante – Con que esto es lo que huele a vainilla – se acercó más, dejando una lamida haciendo que esta se contrajera.
Tanjiro soltó otro gemido alto al sentir la lamida en su parte baja, el placer le recorria todo el cuerpo y el cuerpo le temblaba levemente.
– Pero antes quiero jugar un poco con mí regalo, así que sé bueno para que ambos lo disfrutemos – decía en el oído del pelirrojo de forma sensual – Así que dime, ¿Dónde dejaste el control?
Tanjiro frunció los labios para evitar responder, cosa que a Giyuu no le gustó así que lo agarró y lo puso en cuatro, antes de que el contrario se quejara recibió una fuerte nalgada que resonó en toda la habitación haciendolo soltar un grito por la repentina acción. Movió débilmente la cabeza apuntando hacia uno de los muebles que estaban al costado de la cama y Giyuu sonrió triunfante.
– Buen chico – dijo besando su cuello para luego ir a abrir el cajón que le indicó el pelirrojo, saco el control del vibrador y subió la potencia de este al máximo haciendo que Tanjiro se retorciera en la cama soltando gemidos. Se acercó nuevamente y lo jaló de las piernas para acercarlo e introducir tres dedos en su entrada, para así comenzar con un vaíven mucho más rudo que otras veces.
Tanjiro era un mar de gemidos en ese momento, sus gemidos eran muy altos debido a la estimulación que estaba recibiendo ahí abajo, tanto así que estaba seguro que se escuchaban por toda la casa. Llevó una de sus manos a su boca en un intento de acallar dichos sonidos pero todo fue en vano, ya que Giyuu tomó sus manos y las llevó a su espalda, impidiendo que los callara. Su rostro quedo reposando sobre la cama mientras recibía las embestidas, sus aretes se movían con cada movimiento que hacia Giyuu, la saliva se acumulaba en la comisura de los labios haciendo que su voz se oyera mucho más destrozada que antes, esto hizo que Giyuu se excitara de sobremanera y aumentara la velocidad, muchas veces llego a tocar el vibrador provocando que fuera más profundo y tocara la próstata del pelirrojo en varias ocasiones.
Sus dedos se deslizaban mucho más fácil debido al lubricante, Kamado sentía como su orgasmo ya estaba formandose, debido a que su vientre bajo empezó a cosquillear y su vista se empezo a nublar debido a la excitación.
– Giyuu-San... b-basta, no p-puedo más – intentó alejarse de todo ese placer que lo tenía delirando, pero Giyuu no lo permitió, por lo que jaló del cabello de Tanjiro para que no escapara, deleitandose con el rostro de placer que tenía el pelirrojo.
Sin previo aviso el orgasmo atravesó a Tanjiro de manera brusca, manchando su abdomen y parte de las sábanas, culminando con un grito de placer, sus piernas temblaban debido al potente orgasmo, jadeaba en busca de aire desesperadamente.
Giyuu sacó sus dedos haciendo gemir a Tanjiro en desaprobación. Pasó su lengua por estos sacando los restos de lubricante. Posteriormente dió vuelta a Tanjiro para ver su rostro y lo tomó de los muslos para acercarlo a su rostro, el pelirrojo seguía medio perdido despúes de su orgasmo, por lo que aún no asimilaba lo que el azabache estaba por hacer. Tomioka relamió sus labios antes de empezar a lamer alrededor de la entrada de Tanjiro.
Unas cuantas lamidas más y hundió su lengua por completo en el pelirrojo, deleitandose con el sabor y robandole un fuerte grito. Tanjiro intentó apartar a Giyuu empujándolo de los hombros pero fue imposible, el azabache lo tenía bien agarrado de los muslos, agregando que aún estaba débil por su orgasmo y por las oleadas de placer que atravesaba su cuerpo por la lengua de Giyuu.
– ¡G-Giyuu! ¡E-Espera! ¡Es demasiado!
Lo único que podía hacer Tanjiro era soltar gritos de placer, su entrada se contraía ante las lamidas, mientras que Giyuu disfrutaba de escuchar a Tanjiro de esa forma tan destrozada, lloriqueando por lo sensible que está. Su lengua se movía en círculos buscando lamer y chupar lo que más pueda, además, gracias al sabor del lubricante sus ganas de chupar ahí hasta no dejar rastro del líquido eran inmensas. Kamado mantenía la cabeza de Giyuu apegada a su entrada y de ves en cuando la empujaba más abajo, hundiéndolo a propósito.
Cuando Tanjiro estaba a punto de correrse de nuevo, Giyuu se alejó relamiendose los labios y con los ojos inyectados por la lujuría. El pelirrojo gimió por la falta repentina de atención, no podía creer que el azabache le haya cortado su orgasmo. Tomioka apagó el vibrador y lo sacó del interior del pelirrojo, un gimoteo lastimero salió de sus labios.
Giyuu se acercó a su cuello para repartir más besos y chupones ahí mientras Tanjiro se aferraba al cuello del contrario como si su vida dependiera de eso.
– Te follaré tan fuerte que me rogaras que pare y prepárate, porque voy a llenar ese culo de mi semen para que todos sepan que eres mío y solo mío ¿Entendiste? – susurró Tomioka en el oído del pelirrojo, haciendo que su cuerpo sufriera espasmos, su miembro estaba duro de nuevo goteando sobre su abdomen, la idea de ser tomado rudamente por Giyuu no le parecía tan mal despúes de todo.
Como no hubo respuesta alguna de parte de Kamado, Giyuu alzó su mano para golpear una de sus nalgas con mucha fuerza, viendo maravillado como esta rebotaba. Tanjiro ahogó un grito en su garganta, su cuerpo temblaba y sus ojos estaban empezando a cristalizarse.
– Usa la puta boca, te pregunté algo, ¿Entendiste? – lo tomo del mentón para que lo mirara a los ojos, Tanjiro sintió su labio temblar al ver como Giyuu lo dominaba.
– S-Sí – tartamudeo el pelirrojo, Tomioka simplemente sonrió de forma pícara. Empezo a sacar su ropa bajo la atenta mirada del pelirrojo, prenda por prenda iban cayendo al suelo de la habitación, una vez se sacó el bóxer el pelirrojo tragó grueso, al parecer su novio se había excitado más de lo normal, ya que su miembro estaba más erecto que otras veces.
– Bien precioso, abre tus piernas – Tanjiro se sorprendió por la rápidez en que hizo caso, y Giyuu soltó una risita ante esto. Se colocó entre medio de las piernas del contrario, rozando su glande con la entrada chorreante de este, tanteó un poco antes de entrar de una sola estocada, robándole un grito a Tanjiro.
Lo penetró tan rápido que le robó el aliento por unos segundos, cuando volvío en sí se dió cuenta que Giyuu había llegado de un empujón a su próstata. No le dolió a Tanjiro, debido a que se preparó antes con el vibrador a máxima potencia y también gracias al lubricante.
– ¿Te gusta esto verdad? Que te penetre hasta las entrañas y te llene de mi semen – Giyuu movió sus caderas hacia atrás saliendo del interior del pelirrojo y volviendo a introducirse de forma brusca, viendo como los aretes se movían al ritmo de las estocadas.
Tanjiro no podía responder, estaba perdido de placer, por lo que solo soltaba pequeños balbuceos incoherentes.
– Es... demasiado para m-mí – el pelirrojo mordía sus labios al sentir que Giyuu empezó a agarrar el ritmo, volviendo brusco y fuerte, justo como les gustaba a ambos.
– Eso dices, pero tu interior me apreta de forma deliciosa – soltó un jadeo cuando las paredes anales de Tanjiro se apretaron de forma inconsiente.
– N-No es cier- ¡Hgn! ¡M-Más despacio! – las penetraciones eran cada ves más rápidas, tomando una velocidad bestial que nunca antes había sentido. Giyuu siguió con las estocadas, cada ves más duras y certeras, abusando del punto dulce del pelirrojo, viendo caer de sus ojos lágrimas de placer junto a más balbuceos y gemidos.
A decir verdad, nunca antes había experimentado tanto placer antes, tanto así que sollozaba del placer. Agregando que la polla del azabache era grande y gruesa, tocando todos sus puntos débiles dentro de él en cada estocada. El sonido morboso de sus pieles chocando impulsaba al azabache a moverse más rápido, haciendolo casi gritar, estaba seguro que sus vecinos se quejarían de los ruidos, a pesar de que las paredes eran a prueba de sonido, pero estaba gritando y gimiendo tan fuerte que no le sorprendería que lo oyeran, pero en esos momentos no le importaba mucho.
Tomioka tenía sus caderas agarradas tan fuerte que seguramente quedarían marcas ahí, sus empujes se encontraban cada ves que el azabache penetraba, debido a que Giyuu acercaba la cadera del contrario para que se encontraran en cada empuje. Tanjiro empezó a sentir un cosquilleo en su vientre bajo, advirtiendole que ya se iba a correr, un hilo recorría por el costado de su boca, ya que no podía mantener la boca cerrada. Esta imagen tentó al contrario acercándose para besar al pelirrojo de manera hambrienta.
En medio del beso Tanjiro se corrió se medio de los dos, manchando el vientre de ambos con su escencia. Su rostro se descompuso en placer, sus ojos se cerraban con fuerza, su boca recibiendo el beso con un hilo de saliva al costado, el sudor recorriendo todo su cuerpo, una expresión digna de ver, Giyuu quedó fascinado con la cara del menor al llegar al orgasmo. Sin dejarlo recuperarse empezó de nuevo a embestirlo buscando su propio orgasmo, Tanjiro gimió en medio del beso, sosteniendose de los brazos del otro, mientras que el azabache embestía con fuerza buscando derramar su escencia dentro del pelirrojo.
– ¡G-Giyuu! – sus sollozos eran cada ves más fuertes, su miembro se puso duro nuevamente amenazando con correrse nuevamente, el placer era mucho, debido a los juegos previos su entrada estaba más sensible que de costumbre, agregando que Tomioka lo embestía más fuerte y duro que otras veces.
– Yo soy el único que puede follarte de esta forma, ¿Oíste? – Tanjiro asentía repetidas veces perdido en el placer, Giyuu sonrió antes de acercarse al oído del pelirrojo – Te llenare tanto con mi semen que todos sabrán que eres mío.
Tocó la próstata del pelirrojo bruscamente intentando llegar lo más profundo posible para derramar su semen. Giyuu poso su mano en el vientre de Kamado sintiendo como este se abultaba, llevó la mano del pelirrojo hasta ahí para que lo sintiera.
– ¿Sientes eso? Mi pene llega muy profundo dentro de ti y te encanta, ¿No es así? – Tanjiro soltaba lágrimas y sollozos de placer – Te tragas tan bien mi polla.
– ¡V-Vas a perforar mi p-próstata! – los gemidos de Kamado se estaban convirtiendo en gritos de placer, las lágrimas no dejaban de fluir por su rostro sonrojado, Giyuu sentía su orgasmo cada ves más cerca, sumando la deliciosa forma en que Tanjiro apretaba su interior.
Unas cuantas estocadas más y se corrió con fuerza en el pelirrojo, sin separarse ni un centímetro de el, llenando hasta lo más profundo de su semen, los gimoteos de Tanjiro daban a entender que estaba disfrutando de eso. Escuchó a su novio suspirar exhausto, pero sonrió para sus adentros al saber que eso no terminaba ahí.
– ¿Ya estás cansado bebé? – vio como este asentía y por un momento sintió pena por el culo de su novio – Que lastima, porque yo no.
Agarro a su novio y lo hizo sentarse en su regazo haciendo gemir, su pene se había puesto duro nuevamente, y como nunca salió de Tanjiro, fue más fácil.
Comenzó a moverse nuevamente, encontrandose con los saltitos de Tanjiro, llegando mucho más profundo. Su cabello estaba desordenado y a duras penas podía ver a Giyuu, el cual no paraba sus movimientos de caderas y no tenía indicios de parar. Tomo con más fuerza las caderas del pelirrojo, dejando rojas las pobres curvas del pelirrojo.
El azabache empujó a Kamado hacia sus embestidas, aumentando la velocidad al sentir una pequeña curvatura en cada embestida. Empezó a golpear las nalgas de Tanjiro, dejando rojas estas. Giyuu jamás había llegado tan profundo como ahora, lo peor era que le encantaba la forma tan ruda en que lo tomaba.
Las piernas de Tanjiro estaban empezando a cansarse, Giyuu notó esto y se le ocurrió una idea. Con su pene dentro del pelirrojo, también metió tres dedos.
Tanjiro soltó el grito de placer más fuerte en toda esa noche, se acercó a los pezones del contrario y empezó a succionar estos con mucha fuerza, haciendo delirar a más no poder a Kamado. El pelirrojo sentía que no podía más, así que sin previo aviso se corrió, pero este orgasmo era el más potente que había tenido en toda vida.
Estaba experimentando un orgasmo doble, que era cuando uno experimentaba mucho placer y lo disfrutaba, sucedía esta clase de orgasmos, que constaba de su orgasmo clásico que salía de su pene, y el que muy pocas veces ocurría, el orgasmo de su entrada. Por lo que está se apretaba de forma brusca, buscando ordeñar al contrario.
Giyuu tuvo que taparle la boca, porque sus gritos era muy fuertes, apenas el contrario se corrió, una corriente de placer se extendió por todo su cuerpo, el contrario se apretó alrededor de él de forma aterradora. Por lo que sin aguantarlo más se corrió por segunda vez, votando todo su semen en el interior de Tanjiro.
Kamado cayó rendido sobre el pecho del contrario, respirando agitadamente mientras su cuerpo de deshacía en espasmos y temblores. Sus piernas estaban acalambradas de tanto saltar.
– Giyuu-San, uhm... t-tu pene aún esta d-
– Shh, lo sé, es para que no salga y se quedé dentro tuyo para que todos sepan que eres mío – decía acariciando el cabello revuelto del más bajito.
Ambos se miraron y sonrieron débilmente, se dieron un beso muy diferente a los anteriores, este era calmado. Se abrazaron y en poco tiempo ambos estaban durmiendo plácidamente, brindandose calor mútuo.
Hola, ¿Qué tal están?
Decidí subir la historia por aquí también debido a que Wattpad está muy peligroso con respecto a los temas +18 y tengo miedo de que me borren la cuenta jajaja (llanto).
Así que eso, empezaré a subir el resto de las historias por aquí. 🫶
Eso es todo, nos vemos en otra historia, cuídense y hasta pronto. ♡