Dirty Talk
Hannibal era conocido como un hombre pulcro, refinado y educado, claro que como todo ser humano, el doctor no estaba exento a tener ciertos gustos peculiares. Normalmente, a Hannibal le causaba total disgusto las personas con poca educación, gente vulgar y con el mínimo respeto, hasta que conoció a Will Graham, un hombre poco convencional, inteligente y reservado, alguien digno de su curiosidad. La primera impresión de Lecter hacia Will fue algo diferente, el hombre no tenía miedo a expresarse abiertamente cuando estaba disgustado y Hannibal presionó hasta llegar al punto donde Will le dijo lo que pensaba de él, como que tenía canas y hepatitis, muy en el fondo admiraba que el hombre no se molestara en mantener una fachada de persona civilizada y eso fue el gran encanto de Graham, su tan transparente ser.
La personalidad de Will, aunque mordaz y grosera, jamás fue descortés, habla con una gracia fuerte y desagradable según los estándares sociales, pero con mucho raciocinio, Will no hablaba por hablar, sino que lo hacía cuando realmente había algo que decir y a Hannibal le encantaba su personalidad tan vulnerable y moldeable. Trabajar juntos le dio al doctor un acercamiento "obligatorio" con el hombre y le permitió doblegar su voluntad, al igual que derrumbar sus muros, claro que al principio el agente estaba disgustado y se lo hacía saber a Lecter, el cual escuchaba con calma y volvía a atacar, hasta que en una cena, Will tomó de más y el alcohol en su sistema le hizo ser sincero.
Entre besos compartidos, prendas tiradas de camino a la habitación del mayor, en la que al llegar, Hannibal se dejó caer junto con Will en la cama.
— Fólleme, doctor Lecter. - Hannibal se alejó unos centímetros de Will, mirándolo sorprendido, dispuesto a terminar con el encuentro, pero la imagen de Graham totalmente sonrojado y con la respiración agitada bajo de él fue la escena más erótica que sus ojos hayan visto. — Quiero que me folles. - esa palabra de nuevo, Hannibal miró su entrepierna, la cual no había bajado ni un poco a pesar de tan vulgar vocabulario.
— No digas esa palabra, es desagradable. - trató de advertir, Will solo asintió y Hannibal siguió con su cometido.
Con ayuda de un lubricante preparo la entrada de Will, el cual se distraía masajeando con suavidad su pene a petición de Lecter, cuando estuvo lo suficientemente lubricado sentó a Will en sus piernas y con ambas manos abrió sus glúteos dejando a la vista su entrada.
— Hazlo Hannibal, mete tu pene en mi recto y... - la embestida de Hannibal no lo dejó terminar.
Lecter recostó a Will en la cama, se posicionó entre sus piernas y levantando las caderas de Will arremetiendo con rapidez, al punto dónde sus cuerpos hacían ruido al chocar.
— ¡Maldición! - otra mala palabra y Hannibal elevó sus embestidas mientras recargaba más su cuerpo en el de Will, hasta que al final ambos terminaron.
— Te dije que no dijeras tales palabras. - gruñó el hombre a su compañero, el cual ya se encontraba profundamente dormido, lo que lo obligó a suspirar.
El doctor estaba enojado con Will y el agente se dio cuenta de eso, pero decidió fingir que no recordaba el porqué Hannibal lo miraba con seriedad, se aguanta las ganas de reír en la cara del doctor por una semana, pero ese fin de semana obligaría a Hannibal a volver a hablarle. Will solo tuvo que mandar un mensaje para que Hannibal fuera hacia su casa y lo encontrara con sus dedos dentro, mientras su otra mano se ocupaba de su pene.
— ¿Señor Lecter? - casi gimió el nombre, Hannibal por su parte dejó el teléfono que traía en la mano y se quitó las prendas que llevaba encima antes de acercarse a Will y tomarlo como el hombre tanto anhelaba, sin olvidar que lo castigaría por ser un chico maleducado.
El celular aún encendido dejaba ver una conversación con el nombre de Will, el mensaje decía:
"Quiero volver a ser cogido por usted, quiero sus manos hurgando en mi culo y tu polla siendo barnizada por mi saliva.
Atte: Will Graham"