Las Nevadas
Conocer a su nueva familia fue un reto para el pequeño Luzu. Jamás creyó que desde la muerte de su madre a la edad de 6 años, su padre iba a ser capaz de superar aquello, incluso para él fue duro aquel proceso, vivir con sus abuelos en España mientras su papá intentaba seguir trabajando para sacarlo adelante, para él siendo hijo único.
Pero todo cambió cuando repentinamente recibió la noticia de su papá que se mudaría a Estados Unidos al encontrar una mejor oferta, una nueva vida. Al inicio fue difícil para el pequeño, pero finalmente a sus 10 años recibió otra noticia, su pequeña familia comenzaba a cambiar para unir a dos personas más. Diana, la que sería su nueva madre y su nuevo hermano menor Roier de solo 6 años, cuando conoció a ambos Luzu esperaba odiar a la mujer y a su hijo, pero no sucedió. Roier era un niño de lo más alegre y simpático siempre sonriendo y mostrandose educado, aun siendo menor que él.
Su padre le preguntó qué tal le había parecido el pequeño niño, Luzu no pudo mentir, ya que el mismo Roier le había comentado con alegría que estaba emocionado de ser su hermano. La convivencia se hizo lo más normal, cada uno tenía su propia habitación para no incomodar a ninguno, Diana trata de consentir a Luzu para poder ganarse aquel cariño. Todo iba de maravilla en la nueva familia, hasta que conoció al que consideraba el ser más molesto del mundo, el mismo demonio en persona.
Jamás olvidará aquel horrendo día en el que sus caminos se cruzaron, había escuchado un día antes como Roier hablaba animado de que invitaría a su mejor amigo de su corta vida a visitar la nueva casa, desde que vivían juntos Roier no para de hablar de su amigo Alexis, diciendo que era el niño más gracioso que había conocido, Diana por su parte le comento que era el amigo más cercano del pequeño Roier y a sus palabras un niño encantador.
Pero aquel supuesto niño maravilloso no fue lo que conocío Luzu aquella tarde de verano después de llegar como de costumbre a casa, apareció un animado Roier arrastrando a un niño mucho más pequeño. Luzu noto ciertamente que aquel menor era más bonito que otras niñas. Antes de poder saludar, Alexis le miró con molestia para ignorarlo, comentándole a Roier que su nuevo hermano mayor en verdad era feo.
Para un Luzu de tan solo 10 años fue el inicio de la guerra, ya que cada que Alexis le dejaba en claro que no le agradaba. Aun así Roier parecía no entender ya que siempre que podía juntaba a ambos para poder pasar el rato. Todo aquel problema se pudo haber acabado si tan solo se quedaba en palabras, pero aquello escaló en algo diferente, ya que ya no solo era Alexis, el que demostraba su descontento con el castaño, sino el mayor seguía aquellas bromas pesadas, las cuales eran regresadas por el chico.
Así fue como lentamente la tranquila vida de Luzu se tornó en una pelea con el mejor amigo de su hermanito. Hasta llegar a su época universitaria.
–Felicidades, pendejo.
El recién graduado, se detuvo frunciendo su ceño al reconocer de inmediato aquella voz.
–¿Qué haces aquí Alexis?
–Alex –corrigio el chico– ¿Qué tu mamá, ni Roier te dijeron? Me invitaron a tu fiestita de graduación.
El mayor suspiro.
–Claro, y eso que les dije que solo quería a mis amigos aquí.
El chico soltó una sonrisa, ocultando sus manos detrás suyo, mientras se acercaba.
–¿Acaso no somos buenos amigos, mejores amigos? Me rompes el corazón.
–Eres el amigo de mi hermano menor, no mío. Contando que yo no te tolero y tu mucho menos.
El pelinegro amplió su sonrisa juguetona.
–En eso tienes razón, sabes Roier se escuchaba tan triste cuando comento que te irías a España con tus abuelos.
–¿Qué ahora me dirás lo mucho que en verdad me aprecias?
–Oh no, de hecho estoy tan feliz de que por fin te largues. Es justo lo que he querido todo este tiempo…
Luzu tomó al chico de los hombros azotándose contra aquella pared, mirando furioso.
–Suficiente Alexis, desde que tengo memoria te la has pasado siento una astilla en el culo. ¡¿Qué mierda es lo que quieres?!
Por primera vez Alexis lucía asustado al ver a Luzu así de molesto, tan solo se quedaron en silencio fijamente.
Algunos años después…
Un animado castaño arrastraba a su pareja por el aeropuerto con prisa.
–Guapito, espera harás que me tropiece.
–Apurate Cellbo, no quiero que se nos vaya.
–Pero amor, tu le dijiste que vendrías a recogerlo.
–Si, pero es mi hermano del que hablamos –se detuvo al notar a la persona que buscaban– ¡Luzu, por aquí!
El elegante hombre se acercó recibiendo a su hermanito en un abrazo.
–Cuánto tiempo wey, te extrañe.
–Por favor Roier, nos vimos en navidad –río divertido de la actitud del chico, revolviendo su cabello– Pero si te importa, también te extrañe. ¿Me puedes decir por qué me pediste venir?
–Lo sabrás, pero por ahora no.
–Roier, ¿qué es lo que estás tramando ahora? ¿Debo preocuparme?
–Ay deja de ser tan paranoico Luzu, mejor solo deja que te consienta.
–Roier, quiere que la noticia que les tiene sea en un momento más especial –se acercó Cellbit– Me alegra verte de nuevo Luzu.
Ambos estrecharon un saludo.
–Lo mismo digo Cellbit, lamento si Roier ha sido un desastre.
El brasileño río negando.
–Eso es algo que amo.
–Haber cabrones de mi no van a estar hablando y menos yo presente, así que ámonos a la chingada.
Ambos rieron ante la actitud del méxicano. Según lo poco que sabía Luzu era que tenían una cita familiar en uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad, el restaurante W. Al llegar saludo a sus padres y demás familia, nadie sabía la razón de aquella comida.
Todo inició con normalidad, ambas familias conviven como incluso la familia del novio de su hermanito estaba presente, comida estaba a punto de terminar, hasta que todas las miradas se posaron en Roier y Cellbit, ambos se levantaron luciéndose emocionados.
–Les hemos pedido venir el día de hoy para darles una noticia muy importante para ambos. Y es que…
–Nosotros nos vamos a casar.
Anunciaron ambos, sorprendiendo a ambas familias. Las felicitaciones no se hicieron esperar para la joven y recién comprometida pareja. Luzu espero un momento para poder felicitar a su hermanito.
–Felicidades Roier.
–Luzu, muchas gracias. No sabes lo emocionado y feliz que me siento.
–Te entiendo, aunque tienes mucho trabajo ahora. ¿Ya sabes dónde será? Si quieres puedo ayudarte, recuerda que tengo algunos contactos.
–Gracias, pero estamos bien. Lo platiqué con Cellbit y hemos elegido lo que consideramos el lugar más indicado.
–¿Ah si? ¿Y dónde será?
–En Las Nevadas.
Aquello descoloco un poco al mayor, mirando confundido a su hermanito.
–¿Las Nevadas? ¿El parque de diversiones?
Roier asintió emocionado.
–¿No suena chingón?
–Pero Roier… ¿no crees que hay mejores lugares que ese?
–¿Por qué? Las Nevadas es uno de los parques más importantes de todo el mundo. Tiene incluso en Europa, ¿no?
–Si, pero no lo sé Roier, no creo que ese sitio sea para algo tan importante como tu boda.
–¿Por qué no? Cellbo y yo lo platicamos, él también ama la idea. Además nos conocimos gracias a eso, y no sería el primero.
–Se que no –suspiro– No digo que sea un lugar feo, pero sabes que es muy exclusivo, ¿no? No creo que exista alguna forma de que puedas encontrar…
–No tienes que preocuparte Luzu, un amigo mío de hecho trabajaba en Las Nevadas y me hizo el favor de encontrarnos un lugar. De hecho, él es el que se está encargando de organizar todo.
–¿Conoces a alguien de Las Nevadas? ¿Y por qué no me dijiste? Auron le encanta ese lugar.
–Ups, creo que se me olvido, pero no te enojes. Vamos Luzu, es momento de estar felices. Me voy a casar en Las Nevadas.
Luzu comenzó a enlistar a los amigos de su hermano, no recordaba nada sobre alguno se encontrará relacionado con aquella cadena de parques. Recordando como su novio Auron amaba aquel lugar, ya que no solo era un lugar lleno de atracciones a montón, si no que también era como estar en otra ciudad, lleno de hoteles, restaurantes y tiendas.
El año pasado incluso el mayor le había comentado a Roier como es que tuvo que hacer una larga fila con su pareja para poder comprar un termo exclusivo que sacaron por temporada de pascua, en verdad fue un dolor de cabeza, pero ver feliz a Auron bastó para olvidar su odio por aquel lugar.
Luzu no solamente había venido a Los Ángeles para el compromiso de su hermanito, sino también para poder dar una conferencia de neurología en uno de los importantes congresos de la ciudad. Su estancia sería larga, por lo que la idea era trabajar y acompañar a Roier y su familia hasta que fuera la boda, donde Auron llegaría unos días antes de esta.
Los primeros días fueron muy ajetreados, desde acostumbrarse al horario de aquel país, seguido de su trabajo dando aquella conferencia y recibiendo invitaciones de otros doctores para poder pasar a sus hospitales por opiniones y otros a consultas. Aquel día llegó cansado al departamento que rentaba aquellos días, cuando noto un mensaje de su hermano.
Roier le pedía acompañarlo el día de mañana a visitar Las Nevadas para probar los platillos que se darían el día de su boda, explicando que Cellbit no había podido ir debido al trabajo y sus padres habían decidido llevar a sus tíos a las Vegas, siendo él la única opción. El mayor revisó su agenda notando que se encontraría libre de milagro, quería a roier como si fuera su verdadero hermano, saber que podía apoyarlo de aquella manera fue su motivo de aceptar, por lo que decidió acostarse temprano ya que tendría un día ocupado y que mejor que pasar tiempo con su hermano menor como antes.
Luzu apareció desde temprano en el apartamento de su hermano, quien lucía aun adormilado.
–Luzu, apenas son las ocho…
–Lo sé, por eso mismo quise pasar.
–Pero la cita es a las once.
–Eso nos dará tiempo para desayunar, ¿no te parece?
–¿Al menos dormiste algo?
–Son buenos horarios de sueño hermano, así que venga, ve a prepararte te espero abajo.
Después de una agitada mañana, ambos ya se encontraban desayunando con tranquilidad. Roier disfrutaba un poco de café para animar su vida y Luzu se mantenía mirándole aún curioso, sosteniendo su taza.
–Entonces, ese amigo tuyo que te ayuda a organizar y te encontró un lugar, ¿lo conozco?
Roier casi se ahoga tomando una servilleta, sonriendo levemente.
–¿A qué se debe esa curiosidad?
–No lo sé, él día que anunciaste tu compromiso, estuve en listando tus amistades y ninguna de ellas me mencionaste que trabaja…
–¿Desde cuándo eres tan obsesivo conmigo?
–Es simple curiosidad Roier, me preocupo por ti. No es algo normal que ese lugar que es conocido por estar lleno hasta las pelotas, abra su agenda así.
–Ya te lo dije mi amigo encontró un día despejado y lo acepte.
–Si claro, pero no me respondiste, ¿lo conozco?
–¿Y eso importa? Auron se pondrá celoso.
–¿Qué tiene que ver?
Roier rodo los ojos.
–No Luzu, si te mantiene más tranquilo prometo que la próxima vez que tu novio celopata quiera boletos de temporada le pediré unos a mi amigo, ¿feliz?
–Auron no es un…
–No te atrevas a defenderlo.
–No entiendo porque no te agrada Auron.
–Solamente no me agrada si, ya termine. Mejor vamos a Las Nevadas para que olvidemos todo este tema de tu novio psicópata.
Luzu prefirió no discutir con Roier, pagó la cuenta a pesar de las quejas del menor para dirigirse hasta su destino, en donde su hermano se acercó a uno de los empleados los cuales al examinar el mensaje que su hermanito les había dado se mostraron sorprendidos y tratandolos con sumo respeto, pidiéndoles esperar ahí.
La gente lucía animada esperando entrar a aquel parque, niños a montones llenos de ilusión, como algunas parejas.
–Señor Roier.
Ambos notaron como una chica llegaba hasta ellos luciendo un elegante traje.
–Buenos días, tenía una cita el día de hoy.
–Por su puerto, el señor Charlie me pidió venir por ustedes y pide disculpas de su parte ya que el señor Q está algo ocupado en juntas.
–No se preocupe entendemos completamente.
–Su prometido vino con usted al parecer.
–No es mi prometido, es mi hermano mayor.
–Luzu Haworth, un placer señorita.
La mujer asintió.
–El placer es todo mío señor Haworth, puede decirme YD.
Aquello confío un poco a Luzu, mientras él y su hermano seguían a la mujer dentro del parque siendo transportados por un pequeño auto, YD comenzaba a comentarles con detalles las áreas que pasaban y como podían ser usadas para aquel evento si querían, llegaron hasta uno de los hoteles más grandes y bellos de aquel lugar.
–Roier, se que esto no debería importarme, pero ¿cómo piensas pagar tu boda en este lugar? ¿Cellbit y tú ganan lo suficiente o nuestros padres?
–Luzu tu tranquilo y yo nervioso en serio, solo disfruta como el resto.
–Por aquí, tenemos las muestras listas, nuestros mejores chef fueron solicitados como se ordeno.
–Le dije que estaba bien algo sencillo… no quería molestarlos tanto.
–Para nada señor Roier, es su momento especial, por eso mismo es que se pidió lo mejor.
Aquello aún preocupó más a Luzu, al notar aquellos hermosos platillos servidos luciendo sumamente costos.
–Vaya en serio no podría pagarlos… –susurro Roier.
Luzu comenzó a pensar que su generoso amigo misterioso había estafado a su hermanito, por lo que tendría que intervenir.
–Señorita, lamento que me entrometa pero me gustaría hablar con el encargado, como puede notar mi hermano no está del todo convencido ya que pidió otra cosa, entiendo que sean órdenes de su superior, pero primero esta la opinion de mi hermano y como escucho no creemos que podamos pagar esto.
–Tienen razón, él no puede pero yo sí.
Comentó alguien más, ganándose la atención de toda la sala, el semblante de los empleados se volvió más serio. La mirada de Luzu se posó en aquella persona mostrándose sorprendido al ver como esta persona se iba acercando a él, luciendo una encantadora sonrisa, aquella que odiaba más que nada.
–Estoy consciente que Roier, ni su novio pueden pagar. Pero fui yo quien ordenó que se hiciera un banquete como regalo a mi querido amigo –soltó una risa divertida, deteniéndose frente al castaño mayor– Pero miren a quien tenemos aquí, no esperaba verte aquí.
–Alexis…
A pesar del tiempo que pasó, podía reconocer aquella hermosa y molesta cara donde fuera, entendiendo ahora porque Roier no le había dicho nada. Su misterioso amigo milagroso, había resultado ser la persona que más odiaba del planeta, su amigo de tantos años y que esperaba no volverse a encontrar.