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Extracto de Manzana

Sinopsis

Taehyung está acostumbrado a que los alfas lo utilicen, por lo que Jungkook puede no ser diferente. Pero con un poco de ayuda de Jimin, obtienen lo que necesitan el uno del otro.

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
mirisroro
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

One-Shot

— Has ido y lo has hecho, Chim, has convertido a Yoongi en un alfa respetable, — silbó Taehyung, pinchando con el dedo la mordedura de apareamiento de Jimin, esa que aún se estaba curando. — ¿Cómo se siente? ¿Raro?

— No lo sé, ¿reconfortante? — Jimin le sonrió, empujándolo lejos. — No es raro en absoluto. Además, eso no hace de Yoongi un alfa respetable, él ya era uno sin tener la necesidad de reclamarme o marcarme. El apareamiento no hace al alfa o al omega.

— Semántica. — Taehyung rechazó la reprimenda agregando un poco de burla. — Sabes a lo que me refiero. ¡Te apareaste! Tomó mucho más tiempo de lo que pensé, a decir verdad. Diablos, incluso Namjoon y Jin se aparearon antes que tú.

— Eso es porque son perfectos el uno para el otro. — El mayor se encogió de hombros. — No estaba del todo seguro con respecto a Yoongi. Quiero decir, estábamos increíblemente atraídos el uno por el otro y el sexo estaba fuera de este mundo, pero ... ¿juntos para siempre? No estábamos seguros.

— ¿Qué te hizo cambiar de opinión? — Preguntó el omega de cabello gris, acurrucado contra Jimin en el sofá. — ¿Finalmente viste el saldo de su cuenta bancaria?

— Tae , —advirtió Jimin, golpeándolo ligeramente en el muslo. — Por supuesto que no, me conoces mejor que eso.

— ¿Entonces qué fue? — Taehyung gimió, sacudiendo el brazo de Jimin que le apretaba el muslo.

— No lo sé, me desperté un día y me di cuenta de que era él.— Musitó con nostalgia. — Simplemente no quería estar sin él, ¿sabes?

El menor se arrulló, acariciándolo hasta que Jimin se rió y lo empujó lejos de nuevo.

— Bueno, estoy muy feliz por ti, Chim. Realmente lo estoy.

— Gracias. — El castaño sonrió y dejó que Taehyung volviera a abrazarlo. — Pero hablando de compañeros, ¿cómo están tú y Kook? ¿Alguna idea?

— Oh, tengo muchos pensamientos con respecto a nosotros. — Se rió moviendo las cejas. — Sin embargo, ninguno de ellos tiene que ver con el apareamiento. Lo mencioné una vez, como una broma… Sus ojos se agrandaron tanto, se escapó del momento y lugar por días.

— ¿Él corrió, realmente huyó? — Jimin frunció un poco el ceño ante la indiferencia de Taehyung. — Eso no es bueno. ¿Dijo por qué?

— No, realmente no lo presioné. — Encogiéndose de hombros permaneció en silencio durante varios segundos recordando ese momento. — Simplemente no es del tipo de apareamiento, supongo. ¡Está bien! Estamos bien. Estoy disfrutando lo que tenemos mientras dure hasta que encuentre un omega menos salvaje para aparearse.

— Tae… — El mayor suspiró suavemente, tirando de este hacia sus brazos para abrazarlo. — No deberías pensar así. Eres tan bueno como cualquier otro omega. De hecho, mejor.

— No lo soy, pero gracias por decir eso.— Rebatió.— Solo soy el omega que los alfas adoran follar para sentirse poderosos por “domarme”. No es diferente con Jungkook. Seguro que es lindo y dulce, me mima, pero no significa que se vaya a quedar a mi lado. Soy demasiado en algunos sentidos. Nunca seré un omega dócil que acatará los comandos de sus alfas siguiendo un comportamiento esperado por todos de sumisión casi absoluta como si no pudiera existir sin un alfa a mi lado.

— ¿Me llamas dócil? — Jimin le dio un puñetazo en el muslo. — No hables así Tae. Eres más de lo que muchos desean, suficientemente bueno para estar emparejado, si lo desearas. No tienes que ser un pequeño omega servil como ellos retratan en los medios. ¡Mira a Jin! Lo conoces y Namjoon es bastante dominante, más que la mayoría de los alfas pero Namjoon sabe cuando ceder y por Jin, baja la cabeza más de una vez.

— Sin embargo, no se trata de ser dominante o sumiso, es solo ser... Yo también, — dijo Taehyung, cerrando los ojos. — Sé que estás preocupado por mí, pero estoy bien. Que Jungkook se quede o no depende de él.

— Pero te gusta. — Habló Jimin gentilmente. — Te gusta mucho. Probablemente más de lo que te he visto interesarte por alguien desde que te conozco.

— Mencioné que era dulce, ¿verdad? ¿Y le gusta mimarme? ¿Has visto sus músculos? — Taehyung se avivó, sacudiendo la cabeza mientras recordaba el cuerpo de ese alfa. — Lo montaré mientras él me deje, solo para poder mirarlos contraerse. Esos músculos son una obra de arte.

— Citaré a Jin… Eres un ridículo, — resopló Jimin. — Pero creo que tengo algo que te gustará. — Agregó negando divertido con su cabeza.

— ¿Eh? ¿Finalmente vas a mostrarme lo que hay en la bolsa? — Preguntó, sentándose finalmente para que el castaño pudiera colocarla bolsa de regalo para Taehyung en la mesa de café. Impaciente, el menor arrancó el papel de seda de la parte superior y miró dentro. — ¿Aceite de masaje?”

— Sí, pero no cualquier aceite de masaje, — dijo Jimin cuando lo vio levantar la botella. — Es una muestra de prueba de mi línea afrodisíaca.

Taehyung jadeó, con los ojos muy abiertos mientras lo abría para tomar una bocanada. Por algún motivo solamente podía pensar en Jungkook y todas las nuevas posibilidades que ese frasco ponía sobre la mesa para una buena noche de pasión entre ambos.

— Huele ... huele a ... ¿vainilla?

— Es el aroma base, pero tiene un brillo, un toque artificial.Uno de sus ingredientes secretos es aroma de vainilla suiza. — Explicaba — Funciona en ti si recibes un masaje amplificando tu aroma o si lo usas en Jungkook, lo hará volverse rojo de la excitación.

— Esto es ... no sé lo que es. — Espetó Taehyung, mirando a Jimin con picardía. — Quizás todas esas cosas sobre estos productos son ciertas, intentar seducir a los alfa y convertirlos en zombis cegados por la lujuria. — Se sentó y señaló a Jimin. — ¡Así es como lo hiciste!¿Así seducirte a Yoongi para que te marcara?

— Detén esa locura que circula en tu cabeza, sal de tu loca imaginación — Lo reprendió el castaño dándole una palmada en el hombro. — No hice tal cosa. Ni siquiera usé nada, estaba en celo.

— Oh…

Taehyung se desinfló alejando las tontas ideas de su cabeza, no quería que Jungkook lo reclamara fuera de sí cegado por cualquier afrodisiaco loco. Prefería quedarse como un omega soltero de por vida antes de unirse sin cariño sincero o amor de por medio. Miró hacia atrás al aceite.

— ¿Pero esto lo pondrá de humor, como los pastelitos resbaladizos?

— Sí, bueno, esa es la idea. Es por eso que necesito que lo pruebes por mí. Hice que Jin probara algunos dulces. Necesitaré más de un informe, así que úsalo durante un mes más o menos y luego dime cómo va.”

— Dicho y hecho, —asintió. — A Jungkook le encanta recibir masajes después de hacer ejercicio. Dice que ayuda a que sus músculos no le duelan.

— ¿Y con qué frecuencia hace ejercicio? — La sonrisa de se tornó salvaje mientras miraba a Jimin de nuevo.

— Todos los días de la semana.

+++

Lo bueno de tener la llave del lugar de su novio era que Taehyung podría entrar y tener todo listo para cuando Jungkook regresara de hacer ejercicio. El peligris conocía su horario, sabía que trabajaba por la mañana, tenía un par de clases por la tarde y luego iba a hacer ejercicio entre las seis y las ocho todas las noches. Se detenía y recogía pollo o barbacoa, dependiendo de su estado de ánimo o el tipo de proteína que deseara. Luego, regresaba a casa para poder cenar juntos.

La mayoría de las noches terminaban con Taehyung dándole un masaje al pelirrojo y luego siendo follado bastante duro contra el respaldo del sofá o la pared, incluso del mostrador. A veces incluso llegaban a la cama pero eran pocas y distantes entre sí. Después, el mayor se duchaba, se vestía y se dirigía a casa. Los fines de semana se quedaba a pasar la noche, pero normalmente se marchaba de todos modos.

Realmente no se detuvo en la implicación de por qué se le permitió una llave, pensó que era más fácil para Jungkook tener a alguien esperándolo que ir a otro lugar. Jungkook era muy riguroso con su rutina. No sabía cómo conoció al menor en una cafetería hace tantos meses porque a Jungkook ni siquiera le gustaba el café.

Taehyung instaló el sofá como de costumbre después de que Jungkook le enviara un mensaje de texto para hacerle saber que estaba en camino. Sonrió, deleitándose con la idea de que el pelirrojo no tenía idea de lo que estaba por suceder.

El mayor podía ser un mal mentiroso y horrible por guardar secretos, por lo que estaba orgulloso de sí mismo de no haber revelado nada cuando Jungkook abrió la puerta de su apartamento.

— Hey… Tengo pancetas de cerdo. — Saludó Jungkook, levantando la bolsa de comida para llevar. — Y tu bibimbap, me acordé esta vez.

Taehyung se levantó y lo ayudó, tomando la bolsa para que Jungkook pudiera dejarla y quitarse los zapatos.

— En verdad sabes cómo consentirme. — Musitó desempacando la bolsa. Sonrió cuando el menor envolvió sus brazos alrededor de su cintura y lo apretó levemente.

— No creo que con esto te esté mimando, te gusta el bibimbap, así que lo traje, es solo eso. — Habló Jungkoo, apoyando su barbilla en el hombro del mayor. — Me gusta darte cosas.

— Y a mí me encanta recibir cosas,— susurró volteando la cabeza para darle un beso. — Pero también tengo hambre, así que podemos comer.

Jungkook asintió con la cabeza, sacó los utensilios del cajón y le dio a Taehyung un juego de palillos para que pudieran comer. Se sentaron en el mostrador en taburetes y comieron uno al lado del otro como de costumbre.

— ¿Cómo fue la conversación con Jimin? — Jungkook preguntó, llevando una cucharada de arroz en su boca.

—Mmm, estuvo bien. — Comentó mirándolo levemente. — Se aparearon.

Jungkook hizo una pausa en la masticación, parpadeando un par de veces antes de tragar. De acuerdo, eso no era algo que esperaba, no de la recién afianzada pareja, sino la noticia del hecho en sí.

— Oh…

— ¿Oh? — Taehyung repitió. — ¿Estás bien?

— Supongo que está bien, — agregó tocando su carne. — Es extraño, Yoongi nunca habló sobre el apareamiento.

Taehyung lo vigilaba mientras comía pequeños bocados. Por alguna razón no lograba leer al alfa.

— ¿Pero cómo te sientes? ¿Triste? ¿Loco? ¿Incómodo?

— Incó- — Los ojos de Jungkook se entrecerraron y se volvieron para mirar a Taehyung con el ceño fruncido. — Estoy bien Tae. De verdad, ¿por qué me sentiría triste o incómodo con su unión?Jimin y Yoongi son perfectos el uno para el otro, incluso yo puedo ver eso. No podría estar celoso de eso. Además… Te tengo a ti.

Taehyung no estaba seguro de cómo tomar eso, pero asintió levemente. Nunca comentaba al respecto pero a veces había algo en la complicidad que Jungkook y Yoongi compartía que lo hacía sentirse incómodo. Sabía que los dos eran alfas pero aún así, lo hacía sentirse un poco inseguro.

—Por supuesto, me tienes. — Afirmó con simpleza.

— Tendré que enviarle un mensaje de texto a Yoongi y felicitarlo,— dijo Jungkook, volviendo a su comida. — Debe estar realmente feliz.

— Chim parecía bastante satisfecho consigo mismo, así que es probable.— Eso expresó pero no estaba seguro de ello.

De todas las personas que Taehyung conocía, Yoongi era la más difícil de entender. Nunca supo si estaba feliz, triste o incluso emocionado. No porque tuviera la cara de piedra, sino porque pasaría de estar perfectamente calmado a emocionado y regresaría a ese estado calmo más rápido de lo que él mismo podía darse la vuelta. Taehyung, quien era conocido por ser difícil de seguir, tuvo dificultades para seguir el ritmo de Yoongi.

— Estoy seguro de que lo está. — Jungkook se encogió de hombros. — ¿Entonces eso fue todo? ¿De eso quería hablar?”

— Bueno, eso y me consiguió un regalo. —Dijo Taehyung a la ligera. — Algo para después.

— ¿Qué tan tarde? — El pelirrojo se animó, mirando a Taehyung por el rabillo del ojo.

Jungkook era un alma sensible pero también era un niño hiperactivo y actuaba como si cada día fuera Navidad. Estaba emocionado y eso lo convirtió uno de los pocos hombres que atrapó a Taehyung de inmediato, solo con una mirada y esa sonrisa casi angelical.

— Termina tu cena y lo verás, — reprendió Taehyungpellizcando su mejilla.

— No es justo, ¿qué es? —Preguntó con insistencia, metiéndose un gran montón de arroz en la boca.

— No voy a decirte y detén esa queja infantil antes de que te ahogues. — El mayor se rió de él, tocando su mejilla mientras masticaba. Jungkook golpeó su mano con un puchero en la boca que desarmó al peligris.

El menor se dirigió a la ducha una vez que terminaron de comer, dejando a Taehyung para limpiar el comedor. Cuando Jungkook regresó con nada más que una toalla, su pareja se permitió admirarlo con lascivia. La mayoría de las veces lo ignoraba hasta que estaba listo, pero esa noche, Taehyung se estaba complaciendo mentalmente. Si eso significaba que los platos pasaran a un segundo plano inmediatamente quedando olvidados, que así fuera.

— ¿Listo para tu masaje? — Taehyung preguntó, sacando la botella de aceite de su bolso.

— ¿Esa es la sorpresa? — Indagó sosteniendo la toalla alrededor de su cintura. — ¿Aceite de masaje?

— Un aceite muy especial. — Rectificó, indicándole que tomara su lugar en el sofá.

Taehyung ya había dejado una toalla e incluso si no era el lugar más cómodo para hacer esto, el menor no quería que su cama se ensuciara con aceites.

Al peligris realmente no le importaba, aunque más espacio hubiera estado bien. Hizo un gesto para que Jungkook se acostara, murmurando en agradecimiento cuando Jungkook se dejó caer por el costado del sofá.

— Está bien, estoy listo.— Musitó mirando a Taehyung con una sonrisa.

— No sé si lo estás realmente. —Susurró con gracia, exprimiendo un poco de aceite en su palma.

Dejó la botella detrás de ellos cuando se sentó a horcajadas sobre los muslos de Jungkook, esos benditos muslos que tanto le gustaban y lentamente comenzó a amasar sus dedos en las pantorrillas del menor. Lo escuchaba gemir fuertemente cada vez que movía una mano hacia un nuevo lugar que no había sido tocado. Mantuvo sus ojos fijos en la parte posterior de la cabeza de Jungkook.

Ni siquiera llegó a los glúteos que moría por palpar — era un omega un poco raro a vista de los demás porque le enloquecían los traseros tanto como a la mayoría de los alfas. La cabeza de roja cabellera se levantó y giró para mirar a Taehyung con los ojos entrecerrados.

— ¿Qué es ese aceite?— Cuestionó con voz gruesa y un toque más bajo de lo habitual.

— ¿ Te gusta? — Rebatió el contrario con una sonrisa.

Apretó el trasero de Jungkook y amasó sus palmas hasta su espalda baja, presionando con sutileza pero incrementando la presión de vez en cuando notando como la respiración ajena se volvía errática.

— Es parte de la línea de productos de material artificial que está sacando Jimin. Me pidió que lo probara.

Jungkook contuvo el aliento y sus ojos se dilataron sintiendo su corazón latir con mayor fuerza. Maldito y hermoso Taehyung que tenía la habilidad de hacerle perder su cordura en ocasiones.

— No me dijiste que eso es... Mierda. — Se estremeció, bajando la cabeza con una bola de calor en su pecha que se debatía entre subir a su cabeza o bajar a su miembro.

Taehyung aprovechó la oportunidad para deslizarse más arriba hasta que estuvo sentado en el trasero de Jungkook, comenzando a frotar sus hombros mientras que de vez en cuando se movía con cautela, frotando la erección enjaulada aún debajo de su ropa contra ese bendito trasero.

— ¿Te gusta?— Volvió a preguntar bajando la voz mientras susurraba al oído de Jungkook. —Chim dijo que era bastante efectivo, como si fuera real.

— Joder, Tae, —se quejó, girando la cabeza ligeramente mientras el nombrado frotaba sus pulgares en la base de su cuello. — Yo… diría que funciona, sí.

— ¿En serio? ¿A qué huele? — Se interesó, sin renunciar a sus caricias y sin dejar que Jungkook se diera la vuelta.

— Es ... huele como si estuvieras chorreante y resbaladizo, como si estuvieras en celo. — Gruñó. — Pero, no… Eso es un engaño porque no huele como tú, es simplemente el olor desquiciador de cualquier Omega.

— Interesante… —Musitó el peligris, su cuerpo reaccionaba a los jadeos y gruñidos de Jungkook. — ¿Te gusta así?

— Yo… — Jungkook negó levemente con la cabeza y lo miró. — No huele a ti. Es confuso. — Admitió dejando que su nariz profundizara para captar su esencia, ese que estaba escondida en ese aroma artificial. — Quiero que huela a ti.

Parpadeando, Taehyung se echó hacia atrás y eso le dio a Jungkook espacio para darse la vuelta haciendo contacto visual, notando la confusión en el rostro de su pareja.

— ¿Te gusta mi aroma?

— Por supuesto, mierda, Tae… Siempre hueles ... Siempre hueles así. — Procuró decir sentándose para cepillarse las narices, dejando escapar su aliento sobre los labios contrarios. — Hueles a manzanas frescas y jugosas, tan maduras que se me hace la boca agua. Eres un extracto de manzana único que mezcla tanto las manzanas verdes como las rojas, ambas deliciosas. Quiero hundir los dientes en tu cuello y no soltarte nunca. ¿Pero este aceite? No está mal pero no sé. La manzana y la vainilla van juntas, mis fosas nasales captan ambos olores creando una fragancia distinta pero prefiero olerte a ti. Tu aroma natural.

La respiración de Taehyung se atascó en su garganta. No solo por las palabras de Jungkook, sino por lo cerca que estaba ahora de él, emborrachándose de su poderoso aroma a madreselva. Gimió, derritiéndose cuando el menor presionó su nariz contra la glándula olfativa suya e inhaló.

— Hueles mejor, mil veces mejor. — Musitó envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Jungkook, rascando sus uñas en el rojo cuero cabelludo.

— Imposible. — Gruñó Jungkook, mordiendo levemente su cuello, haciendo que Taehyung gritara casi obscenamente.

La piel estaba hipersensible antes de ser acoplada, especialmente cuando estaba excitada como en ese momento. Era para intensificar la sensación del mordisco, una zona en donde los alfas les gustaba presionar a sus compañeros para excitarlos más, para morderlos, besarlos o simplemente prestarle atención durante el coito. A Jungkook parecía gustarle especialmente hacer eso, razón por la cual Taehyung había mencionado el apareamiento en primer lugar.

Jungkook volvió a morder un poco más fuerte, golpeando simultáneamente el trasero de Taehyung con sus manos bien abiertas. El cuerpo del mayor se meció y casi se cae si no hubiera sido por su agarre sobre el pelirrojo.

— No es justo, — gimió Taehyung ante la atención de su cuello y la manera en que era apretado su trasero. — ¿Te has olido? Joder, maldición, siempre hueles tan bien y este cuerpo… — Empujó a Jungkook hacia atrás para pasar sus manos por el pecho marcado, ese agitado por su respiración entrecortada. — Quiero verter miel en tus abdominales y lamerlos, morderlos, chuparlos, saborearlos a mi manera. Mierda, estás tan jodidamente caliente.

Los ojos de Jungkook se oscurecieron en profundidades huecas de deseo mientras envolvía sus brazos alrededor de la cintura de Taehyung y se ponía de pie. El peligris gritó por la sorpresa, casi rió, envolviendo reflexivamente sus piernas alrededor de la cintura de su pareja.

— Mierda, ni siquiera luchaste. — Susurró Taehyung divertido al notar como ese alfa no podía resistirse mucho a él en ese momento.

— ¿Te gustó eso? — Los labios de Jungkook se curvaron hacia arriba mientras ajustaba su agarre y lo balanceaba sobre su hombro para llevarlo como un saco de arroz. — Eres más liviano que lo que hago en el banco del gimnasio. — Agregó agarrando con firmeza sus glúteos expuestos.

— Oh, joder… — Taehyungcasi se desmayó al ser testigo de su nueva hermosa vista del culo perfectamente redondo de Jungkook. No le importaba que Jungkook se estuviera moviendo a través del apartamento hacia su habitación, ni que este básicamente lo lanzara a la cama.

Taehyung rebotó un poco, casi cayéndose pero el menor lo agarró por el tobillo y lo arrastró hacia el medio de la cama. Si había una cosa que le gustaba a Taehyung, era ser sensualmente maltratado por Jungkook. Unicamente en la cama, claro estaba. La forma en que sus músculos se flexionaban bajo su piel, las líneas afiladas parecían cortar su atrevida mirada a medida que los músculos se hinchaban. Taehyung se había venido muchas veces con solo admirar ll cuerpo de Jungkook, un cuerpo injustamente perfecto.

— ¿Te gusto solo por mi cuerpo? — Jungkook preguntó, golpeando el muslo del peligris.

— Bueno, es una gran ventaja, no podemos ocultarlo. — Admitió, apoyándose sobre sus codos.

Todavía estaba completamente vestido, pero el contrario le estaba quitando los pantalones. El mayor había empezado a usar pantalones de chándal o pantalones holgados y elásticos desde que Jungkook desarrolló el hábito de rasgar sus jeans y pantalones bonitos. El chico a veces no conocía su propia fuerza y se lanzaba con todo.

Jungkook tiró tan fuerte de los pantalones grises que llevaba Taehyung que los rasgó por la costura de la pierna izquierda. Ni siquiera se detuvo a disculparse, ni le importó cuando los arrojó a algún lado de la habitación. Estaba caliente, despreocupado y odiando todo lo que se interponía entre el mayor y él, comenzando por la ropa que estaba por destruir. Sin embargo, el Taehyung se quitó la camisa antes de que llegara a ella porque realmente le gustaba esa camisa.

— ¿Impaciente? — El peligris lo reprendió y fue recompensado con su cuerpo siendo volteado, quedando sobre sus manos y rodillas. — Oh, mierda. — Gimió cuando las manos de Jungkook bajaron con fuerza sobre su trasero y lo apretaron.

Para el pelirrojo, ese trasero era como un melón, quizás no el más voluptuoso pero sí el más atractivo, jugoso y delicioso de todos. Uno adictivos, uno que adoraba pero a su vez, uno que podría destrozar si no se contenía como debía y dejaba llevar por sus bajos instintos alfa.

— ¡Mierda! —Taehyung se balanceó hacia adelante cuando Jungkook metió su lengua en su agujero privado, abriendo sus nalgas, lamiendo su interior sin contención. No podía moverse aunque quisiera, el agarre sobre él era tan firme que estaba seguro de que iba a tener algunos moretones del tamaño de una mano en el trasero cuando finalizara ese encuentro.

Era parte de la emoción de estar con Jungkook, cómo podía moverlo a su antojo sin mucho esfuerzo. La mayoría de las veces dejaba que Taehyung se saliera con la suya, pero parecía que esa noche, tenía algo que demostrar.

Taehyung estaba casi babeandode placer cuando Jungkook lo puso de rodillas cuando sus piernas flaquearon. Tenía un brazo alrededor de su torso, manteniendo la espalda del omega contra su pecho.

— ¿Tan bien la estás pasando que estás jadeando de esa forma? — Cuestionó en un tono lascivo, besando su nuca. — ¿Te gusta cómo te uso en la cama? — Preguntó, lamiendo la concha de su oreja. — ¿Como un juguete para follar?

—Sí . — Admitió entre gemidos, presionando sus caderas ligeramente contra la dura erección de Jungkook para sentirlacontra su trasero. — Tú ... Joder estás tan caliente, me pones tan caliente cuando me hablas así. — Jadeó encajando las uñas sobre los muslos a su espalda mientras su cuerpo era estimulado con mordidas, besos y caricias. — Haz lo que quieras conmigo.

— Eso es peligroso. — Jungkook apretó los dientes buscando contención. — Quiero doblarte por la mitad y follarte. Quiero levantarte y hacerte rebotar en mi polla y no dejarte hacer absolutamente nada. ¿Es eso lo que quieres? — Preguntó girando la cabeza de Taehyung para que pudieran verse cara a cara. — ¿Qué quieres, omega?

— Fóllame como a una muñeca hasta que me corra como un loco y luego, que te bebas todo el extracto de manzana que desprenda mi cuerpo. Quiero que si aún nos queda fuerza, le permitas a este omega hacer eso que solo una vez has permitido y que tanto nos gustó. —Gimió ante el gruñido del alfa, uno intimidante que casi hace que su miembro se relajara pero, no sucedió.

Con una simple succión en su hombro y la suave cosquillas que el aliento de Jungkook dejó escapar al lanzar una pequeña sonrisita escondida. El solo pensamiento de no hacer nada, tumbado ahí, siendo folladoy movido no por su propia voluntad bajo esa fiera mirada envió un escalofrío a su columna, haciéndolo retractarse de su último pedido.

— No sé si hoy lo permita pero… ¿Quizás otro día?

Las fosas nasales de Jungkook se dilataron y empujó a Taehyung hacia el colchón. Este solo sacó la cabeza de las mantas para respirar, pero dejó que el contrario abriera las piernas tanto como pudiera en esa posición. Él gimió una vez más como si los gemidos fueran su respiración cuando Jungkook presionó sus dos dedos en su anillo de carne. Hacía falta mucho autocontrol para no moverse y follarse sobre ellos, teniendo que quedarse perfectamente quieto como una muñeca.

Jungkook no lo estiró por mucho tiempo, pero fue minucioso. Levantando las caderas del mayor en una posición cómoda para ambos. No dijo una palabra antes de estrellarse contra Taehyung haciéndolo jadear, gritar y gemir como única salida y reacción debido a lo bien que se sentía ser sujetado, ser usado por ese alfa.

El sonido de las pieles golpeando duramente contra la otra y los suaves gemidos de ambos llenaron la habitación, ocasionalmente unidos por los gruñidos de Jungkook. Mantuvo un ritmo constante, aunque fuera brutal. No pasó mucho tiempo antes de que el acto de la muñeca no fuera tanto un acto porque los ojos de Taehyung estaban rodando en la parte posterior de su cabeza, sintiendo como era llenado por el único miembro que realmente amaba.

— Tae, maldición, Tae. — Jadeó cerrando los ojos, aferrándose a sus caderas mientras le ofrecía muy fugaces caricias. — Eres tan apretado, mierda, te amo tanto. — Gruñó mientras su ritmo se tambaleaba.

Las palabras no se registraron para Taehyung en ese momento, aunque probablemente lo harían más tarde cuando no estuviera siendo follado hasta el olvido.

Jungkook se retiró, solo para voltearlo sobre su espalda. Los brazos de Taehyung se abrieron hacia afuera y miró al contrario aturdido. Sus ojos se abrieron ligeramente cuando el menor tomó sus piernas y las envolvió alrededor de su cintura para levantarlo. Inmediatamente se aferró a él, sin saber qué hacer pero pronto el pelirrojo estaba deslizando su miembro dentro de él nuevamente. Sin embargo, Jungkook no lo dejó moverse, no solo.

Manteniendo sus manos en los muslos de Taehyung, lo levantó. El mayor se elevó más y empujó hacia abajo sobre su erección. Era una posición que requería más fuerza de lo que Taehyung podría haber creído, pero cuando el ritmo se aceleró cada vez más mientras que su botón de placer en el interior de su cuerpo era presionado, su cabeza cayó hacia atrás y gritó con cada golpe fuerte de aquel miembro que deseaba reclamar como suyo cada vez que lo sentía.

— M-Mierda… Joder… — Se quejaba mientras se acercaba a su orgasmo. Era una combinación asesina, la posición, la fuerza, la polla de Jungkook, todo era demasiado delicioso, tanto, que su liberación salió a chorros ensuciando la cama.

Pero el alfa no había terminado, oh no. Dejándolo en el borde de la cama, se retiró de nuevo y puso a Taehyung boca abajo. Con las piernas del omega en el suelo, deslizó su miembro entre los muslos de este mientras sus propias piernas sujetaban las de Taehyung para evitar que las abriera de nuevo. Tomó las muñecas del peligris, tirando de sus brazos para que su espalda se arqueara hacia él y su cabeza cayera hacia adelante.

— Voy a follarte los muslos…— Avisó comenzando a un ritmo febril, uno que probablemente habría destruido el trasero de Taehyung.

Tal como estaba, podía sentir la erección de Jungkook raspando sus testículos y su sensible pene. Era mucho con demasiado. No podía volver a correrse, aún quería, pero estaba tan sobreestimulado que casi le dolía. No podía moverse, como le dijeron que no lo hiciera, y su cuerpo rebotaba con cada golpe brusco. Su ubicación legaba hasta sus muslos, haciéndolos resbaladizos, facilitándole el pase, evitando que se quemara por la ruda fricción.

Podía decir que Jungkook estaba cerca incluso en su neblina de placer por lo espasmódico que se estaba poniendo. Sus caderas se golpearon por última vez contra él y pudo sentir el cálido semen salpicando contra sus muslos y rezumando por sus piernas.

— Mierda, Tae… — Jungkook lentamente bajó los brazos del mencionado, deslizando sus manos hacia arriba para frotar sus hombros con una suavidad muy diferente a la brusquedad que minutos antes desprendía. — ¿Estás bien?

— Mmm. — Masculló asintiendo, cerrando los ojos.

Sintió algo seco y suave entre sus piernas, una toalla o algo que limpiaba el desorden. Cuando estuvo limpio y solo un poco pegajoso, Jungkook lo rodó ylevantó de nuevo al estilo nupcial para moverlo al centro de la cama. No sabía dónde el menor escondía ese tipo de fuerza después de ese encuentro pero murmurófeliz cuando Jungkook se acostó a su lado abrazándolo.

— ¿Estás seguro de que estás bien? — El menor preguntó, quitándole el flequillo gris enmarañado de Taehyung de los ojos.

— Estoy bien. — Contestó sonriendo mientras Jungkook se inclinaba para darle un beso. — ¿Y Kook? — Un sonido le dejó saber que lo estaba escuchando. — Yo también te amo.

Jungkook se sonrojó, mirando hacia abajo con una sonrisa.

—Estaba ... estaba planeando decirlo esta noche, pero me pillaste con la guardia baja. — Espetó Jungkook.

Todas las miradas sensuales y acaloradas de antes estaban desapareciendo, reemplazadas por el tímido alfa que solo el peligris podía atestiguar. Escuchar a Taehyung decirle que lo amaba removía muchas más cosas de las que ya tenía instaladas en su pecho.

— Entonces… ¿Realmente me amas o fue algo producto del momento? — Cuestionó Taehyung, los ojos brillando sin poder evitarlo mientras aguardaba la respuesta perdiéndose en los ojos contrarios.

— Sí, sí y creo que deberíamos um… Bueno, ya sabes. — Jungkook se encogió de hombros un poco. — Bueno, en tu próxima celo ... Si estás seguro y quieres, u te gustaría ser mi… Mmm… ¿compañero?

Taehyung tosió, ahogándose en su propia confusión. Jungkook siempre parecía rehuirle al tema y ahora lo escuchaba diciendo eso así, sin más.

— ¿Tú, tú qué? ¿Tuyo? ¿Quieres qué…? — Negó con la cabeza confundido. —Tú lo quieres… ¿quién salió corriendo cuando lo mencioné? —Jungkook abrió la boca para replicar, pero la volvió a cerrar, parecía confundido.

— ¿Cuándo hice eso?

— ¡El mes pasado! ¿Estuvimos hablando en mi casa, recuerdas? — Taehyung exclamó, dándole un puñetazo tan fuerte como pudo en el pecho. No hizo mucho, no ejerció mucha fuerza yJungkook apenas reaccionó.

— ¡Oh! ¿Es eso lo que estabas diciendo? — Lucía avergonzado. — Pensé que había dejado el horno encendido y volví corriendo a casa. Encontré un perro callejero cuando llegué aquí, ¿recuerdas? ¿Te envié un mensaje de texto con la foto? Bueno, tuve que llevarlo al refugio, después de revisar el horno y….

Taehyung puso una mano sobre la boca del menor para callar sus balbuceos.

— ¿Tú ... corriste porque pensaste que dejaste el horno encendido? — Indagó lentamente. — Jungkook asintió con la misma lentitud. El mayor suspiró, su mano cayó y se cubrió la cara. — Estoy enamorado de un idiota y creo que lo peor es que esa idiotez se me está pegando.

— Entonces, ¿no quieres aparearte conmigo? — Jungkook preguntó, el puchero claro en su tono hizo que el peligris retirara las manos que cubrían su rostro.

— Por supuesto que sí, idiota. — Musitó dejando caer sus manos. — Te amo demasiado para querer estar con alguien más.

La mirada pensativa de Jungkook se desvaneció dándole paso a una cálida y hermosa sonrisa que iluminó el mundo entero de Taehyung.

— Oh, está bien, eso es increíble, estoy tan emocionado. — Comentó risueño dándose palmadas sobre sus propios muslos con cierto nerviosismo. El mayor tomó su rostro, incitándolo a inclinándose para besarlo. — ¿Estás seguro de que estás bien? ¿Te lastimé algo?

— Me va a doler el trasero por un día más o menos, pero eso es porque no conoces la fuerza de tu propia mano. — Comentó relamiendo sus labios, disfrutando la imagen frente a él, dándole palmaditas en la mejilla. —Trabajaremos en eso.

— Lo siento, me puse un poco ansioso. — Admitió, jalando a Taehyung gentilmente hacia sus brazos. — ¿Aunque te gustó, no?

Taehyung se acercó acariciando sus narices con una sonrisa.

— Bebé alfa, puedes lanzarme como una muñeca de trapo en cualquier momento en la cama. Sé a pesar de mis inseguridades tontas que me adoras y no existe alfa más bueno que mi mime y quiera tanto como tú. Tampoco hay otro con un trasero tan bueno como el tuyo. — Una almohada se estampó contra su cara y estalló en risas acurrucándose entre los brazos de su alfa. — Te amo, alfa.

— Te amo, mi Tae.

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Bien escrito

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Trama absorbente

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Buenos personajes

Diálogos potentes

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Diálogos potentes

author

Por fin la pude leer, me encanta el taekook de los universos de Miris, amé ésta historia 😍😍😍😍

2 años
1

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