No te enamores.
Cuando Roier conoció a Spreen pensó que era un pendejo.
Y no se equivoco, pero era del tipo de pendejo que te caía bien aunque a veces querías ahorcarlo.
Comenzaron una amistad rara donde los insultos eran parte importante de ellos.
No faltaba día en que se dijeran de cosas pareciendo que iban a pelear y dejar su amistad, pero conforme más se decían "boludo", "imbécil", "pelotudo", "chupa pi-..."
Ya me entendiste.
Ellos ya creaban un lazo especial.
Uno complicado de entender si no le prestabas suficiente atencion a los pequeños detalles.
Las miradas timidas, el roce de sus manos.
Incluso con la forma en que se buscaban uno al otro en los distintos lugares que visitaban.
Como si algo los uniera.
Claro que los demas pensaron que la linda amistad pronto se convertiria en una historia de amor digna de cuentos de hadas, pero rápidamente Spreen negaba eso diciendo que no porque un par de amigos fueran tan cercanos, significaba que se gustaban.
— No te enamores de mí. En serio capo, no te enamores. — le escuchó decir al argentino antes de entrar a su hogar.
Después de que la familia de Roier volviese a preguntar si ellos no tenian algo "importante" que decir en aquella cena.
El semblante del moreno cambio.
Su sonrisa se notó triste, cansada. Como si realmente no quisiera negarlo.
Lo cual le pareció ridículo a Roier.
Más ahora.
¿Enamorarse?
¿De él?
¿Qué?
Además Spreen no era su tipo.
Esa superioridad, su risa encantadora, los ojos hipnotizantes, la forma en que sus labios parecían verse tan besables que a veces se perdía cada que de enfocaba en ellos cada que hablaban.
...
Puta madre.
Se dió un golpe en la frente cayendo en cuenta que ya había caído enamorado sin darse cuenta.
Además que con eso confirmaba que era re puto. (Tal cual le decía Spreen cuando empezaba con su joteo de querer abrazarlo)
Tenía que ser un enamoramiento temporal, al pasar tanto tiempo juntos sus sentimientos estaban confundidos.
¿Y qué tan malo sería enamorarse de él?
Bueno, sabía que Spreen tenía un carácter especial que no cualquiera soportaría.
Su humor tan cuestionable, el como parecía que no le importaba lo que opinaban los demás y que se metía en problemas siempre.
Había mejores prospectos.
No tenía porque pensar que Spreen era "la última coca cola del desierto"
Llegaría alguien y tomaría su lugar, así le demostraría que aún si fuera posible que hubiera estado enamorado.
Las cosas cambian y no lloraría por él.
¿Cierto?
O ese fue su pensamiento.
Ya que conforme seguían juntandose su corazón se aceleraba sin control, sus manos sudaban, sabía que estaria más rojo que su sudadera y las inmensas ganas de besarle serían notorias.
Esto no era un sentimiento pasajero.
Tenía que decirle.
Confesar sus sentimientos.
Esto había sucedido tan rápido que ignoro lo que sucedia a su alrededor.
Ahora cada que se juntaban buscaba tener el momento perfecto para su declaración.
Las escapadas a escondidas, regalos solo "porque sí" y aquella vez en que sus sueños parecían entender su más grande deseo.
Lamentablemente la realidad le dió un golpe difícil de superar cuando al estar llegando a casa del moreno vio a lo lejos una ambulancia.
No.
Esto tiene que ser una puta broma.
Su corazón dejó de latir por un segundo, dejó caer las amapolas al suelo, sus ojos comenzaron a arder.
Sabía que había comenzado a temblar cuando detrás de los paramédicos vio a los padres de Spreen llorar, negándose a que lo llevarán.
Estaba soñando.
Seguro era una pesadilla.
Aún estaba en casa y no viendo está horrible escena.
Spreen.
¿Por qué?
¿Por qué haces esto?
— ¡Déjenlo!—
corrió hasta la ambulancia queriendo seguir en negación.
No podía ser Spreen quien estaba en esa camilla.
— Spreen, me enamore de tí, lo siento.
Sé que no querías eso pero caí ante tí mucho antes de darme cuenta.
¡Te amo!
¡YA LO DIJE!
¡TE AMO Y QUIERO ESTAR CONTIGO!
Lloro, grito, suplicó.
Abrazando el cuerpo sin vida ya no sentía ese calor especial, aquellas mejillas no tenian mas su color rosado. Incluso sus pestañas se veian caídas.
Ese no era el Spreen que conocía.
Ya no.
¿Por qué le hacían esto?
¿Spreen ya tenía pensado hacerlo?
¿Desde cuando pudo suceder?
Porque no parecía entender otra vez sus razones.
¿Por qué llegaba a su vida para luego irse tan rápido?