CAPITULO 1
ESPECIAL DE NAVIDAD
24 de diciembre
Mansión Roronoa Vinsmoke
Faltan pocos minutos para la medianoche y Sanji se encuentra junto con su abuelo terminando de colocar los distintos platillos en la mesa; habían cocinado para un ejército debido a sus invitados y en especial por los más comelones del grupo.
La casa de la Familia Roronoa Vinsmoke es una enorme mansión blanca adornada con los muebles más caros que alguien pudiese imaginar y sin mencionar la decoración minimalista y hogareña, todo esto fue regalo de los padres del hermoso rubio. Al fin y al cabo, Judge y Sora Vinsmoke decidieron hacerles ese regalo después que los recién casados regresaran de su luna de miel en Europa. El hogar de los Roronoa Vinsmoke posee un buen número de habitaciones para invitados donde cada uno de estos podía gozar de su privacidad ya fuese en solitario o en compañía dependiendo de la ocasión. También hay un Bar con un muy buen surtido de licor de los más exquisitos del mercado; el bar se encuentra ubicado cerca de una puerta corrediza del lado derecho.
En aquel lugar donde se sirve el alcohol se encuentran Zoro, Judge, Shanks, Mihawk, Kojiro y Law conversando con licor en mano mientras ríen sobre las nuevas y viejas anécdotas que les han ocurrido durante el transcurso de los meses. Mas al fondo a la izquierda cerca del bar se encuentra el salón de recreación, unos de los lugares que cuenta con un amplio espacio y el predilecto de Luffy, Ussop, Chopper, Ace, Sabo, Ichiji, Niji y Yonji quienes adoran jugar con las maquinitas. El salón de entretenimiento es uno de los cuartos más grandes y amplios de la mansión, el lugar cuenta con una enorme pantalla de tv UHD 4K de 90 pulgadas con teatro en casa y sonido envolvente incluido, además de consola de videojuegos de todas las generaciones e incluso sus versiones portátiles, juegos de mesa; todo un cuarto diseñado para quienes desean relajarse y pasarla bien en compañía o en solitario. En la parte exterior, después que atraviesan la puerta corrediza del lado derecho que está cerca del Bar, se ubica la terraza.
La terraza cuenta con muebles de la más fina madera del árbol Adán hechos a mano por los mejores carpinteros de Galley-La complementados con las almohadas más suaves de la marca Momoiro Island; en esos muebles finamente diseñados se encuentran Nami, Kaya, Sora, Reiju, Nojiko, Koala, Vivi, Kuina hablando de las ultimas noticias de farándula y de sus programas de chismes favoritos mientras vigilan a sus lindos y adorables sobrinos. Tampoco podemos ignorar la enorme piscina donde se encuentran Robin, Franky, Brook, Jimbe y Yamato quien hace de arbitro mientras estos juegan al voleibol.
Sanji, el cocinero estrella de la familia, sale de la cocina con su abuelo Zeff pisándole los talones y colocando la última parte de la comida en la mesa extravagantemente adornada con decoraciones navideñas y llena de alimentos. Habían preparado mucha comida. Sus amigos comían en grandes cantidades, en especial Luffy y Ace que parecían tener un hoyo negro por estómago; ellos dos simplemente sorprendían a todos como siempre con su voraz e imparable apetito. Era todo un misterio a donde iba a parar lo que devoraban.
Vinsmoke y Akaashi prepararon de todo para esa cena Navideña, la cual iba desde carne de res, pollo, cordero y cerdos ya fueran asados, a la plancha y en salsa; ensaladas de pasta y de vegetales, sopas de todo tipo, mariscos, jugos naturales, sodas, licores varios como: el sake Nikitatsu que es el favorito de Roronoa importado especialmente desde Japón, los vinos para las damas como Flor de Muga, Merlot y Scala Dei Prior; cervezas nacionales y artesanales, vodka Crystal Head y Absolut Raspberri, whiskys como el Glenglassaugh Sandend y Highland Park Cask Strength que fueron importados directamente desde Escocia y por supuesto Judge le había regalado varias botellas de champagne Dom Perignon Rose Gold, que le había costado un dineral para esta celebración de Navidad y el cual tuvo que separar con antelación desde inicios del año.
La verdad es que el patriarca y la matriarca de la familia Vinsmoke no escatimaban en gastos cuando se trataba de sus cinco adorados hijos; ciertamente todos ellos son unos consentidos y mimados. Los Vinsmoke son un amor de familia, podrán pelear y discutir o no ponerse de acuerdo en ciertos temas, pero siempre sabían cuando llegar a un punto medio para lograr un acuerdo dependiendo de la situación.
Simplemente Sanji de Roronoa Vinsmoke es el hombre más feliz del planeta, tenía tanto que agradecer a la diosa. Él es amado por sus padres y hermanos, querido y estimado por sus amigos, y adorado por su esposo.
—¿todo bien berenjena? — pregunta el anciano rubio colocándose a lado de su nieto al verlo perdido observando a través del enorme ventanal del comedor. El hombre cojeaba un poco debido a la prótesis en una de sus piernas cuando se accidento en un crucero.
—viejo — contesta el rubio. Sus ojos azules brillan y están un poco acuosos al ver a su querido abuelo. — todo bien, simplemente observando a mi familia y amigos.
El joven rubio sonríe con dulzura para luego cruzarse de brazos mientras observa a las personas que se encuentran ahora en su hogar; disimuladamente toca cerca del bolsillo interior de su chaqueta roja y siente el delgado sobre de regalo que contiene una fotografía muy importante para él y para el futuro de su amado también.
Sanji sonríe ante el recuerdo de esa foto y no puede esperar a informarle a Zoro sobre el gran descubrimiento de días atrás. Si bien era algo que no esperaba pues simplemente sucedió, apostaba que sus padres y sus hermanos se volverían locos de alegría. Conociéndolos, le harían una celebración por todo lo alto.
El rubio abre la ventana y a todo pulmón llama a sus amigos y sobrinos para que se aproximen al comedor. Los invitados lo escuchan, corren la voz y abandonan lo que están haciendo en ese momento, incluso los que están en la piscina salen rápidamente para llegar antes que Luffy y Ace devorasen cualquier alimento allí presente. En medio de aquel escandalo alrededor del comedor se escuchan los estrepitosos pasos del dúo de pelinegros hambrientos; sus ojos se agrandan al ver la exagerada cantidad de comida que Zeff y Sanji han preparado para todos ellos.
La cena se convierte en una zona de ‘’guerra’’.
Ace y Luffy toman cantidades insanas de carnes y de cualquier comida que este cerca de sus manos y devoran todo a su paso como si no hubiera un mañana; Sanji sonríe al ver disfrutar a su familia y amigos de aquella cena, el joven rubio simplemente se sirve su comida en su propio plato y come mientras disfruta la velada.
Los gritos, las risas, los regaños de Nami, las risas de los pequeños, el lloriqueo de Usopp al verse asaltado por Luffy quien utiliza su técnica secreta ''gomu gomu no gatling gun'' agarrando con fuerza y velocidad sin tener piedad alguna el bistec de carne que el pelinegro rizado había cuidado con tanto esmero; tristemente, toda su protección es inútil ante el ataque del ''capitán''.
Para Sanji el verlos disfrutar de su comida hacen que su corazón reboce de alegría.
El rubio termina su plato de comida. Se le antoja beber un poco de vino, pero no era el momento indicado todavía. Coloca los platos en el fregador y se sirve un vaso de agua la cual bebe de forma rápida de un solo trago. Se siente nervioso y no sabe si debería de decirlo ahora o más luego, ya imaginaba las caras de su familia y amigos con respecto a la noticia que les tenía.
En el momento en que se dispone a dar palabras de agradecimiento para luego ir de lleno con la noticia, los fuegos artificiales comienzan a escucharse.
Observando el reloj, se percata que ya es medianoche del 25 de diciembre, es Navidad.
Su familia y amigos salen al enorme jardín de atrás utilizando la puerta de la cocina. Miran extasiados los brillantes colores y formas que aparecen en el cielo nocturno y estrellado; observan con detenimiento cada fuego artificial que surca los cielos iluminando la noche. Los abrazos, los besos y las felicitaciones entre la familia y amigos no se hicieron esperar.
—¡es momento de abrir los regalos! — grita Francis el hijo de mayor de Robin y Franky, corriendo hacia el árbol de navidad que está en la sala, sus primos lo siguen igual de rápidos.
—¡Espérenme! — grita Luffy corriendo a gran velocidad. Los hermanos de Sanji, Ace y Usopp corren detrás de los jóvenes traviesos para impedir que hagan algún tipo de travesuras.
—será mejor apresurarnos — afirma Koala cruzándose de brazos y viendo de reojo a Sabo, su prometido.
—iré a vigilar a que no hagan más destrozos — concluye Kaya caminando presurosa.
—Francis y Yosef son muy traviesos — se queja Nami. Si recordaba bien, cuando se juntaba el hijo mayor de Robin y el de Usopp, se volvía un caos. Nunca podría olvidar la vez que casi queman la casa de Ace por encender los fuegos artificiales dentro del hogar del pecoso, suerte era bombero y supo actuar rápido. — gracias a la diosa, que Luffy no tiene hijos… todavía.
Un fuerte sonido de ''cof'' ''cof'' debido a un inoportuno ataque de tos ha hecho que Trafalgar se atore con la cerveza… quizás Law se pensara más de dos veces el tener hijos, con Luffy. El moreno es muy hiperactivo y tiene demasiada energía, a veces lo superaba con creces.
—¡Ah~! — exclama la pelinaranja maliciosamente mientras mira al cirujano retirarse lejos de allí como si la cosa no fuese con él.
—que mala eres, Nami-chan. — la morena de ojos azules penetrantes se ríe mientras abraza a su amiga para felicitarla por las fiestas, acto seguido se separan.
—¡Super mala! — afirma Franky quien abraza a su esposa para luego darle un tierno beso en los labios. La pareja sonríe y se marcha hacia el interior con Nami siguiéndolos.
—¿te vas a quedar? — pregunta el peliverde a su esposo mientras lo observa. Los fuegos artificiales habían disminuido pero el rubio seguía observando sin perder ningún detalle.
El blondo se voltea por unos instantes y asiente con suavidad.
—solo quiero dar las gracias a la diosa, por darme todo lo que tengo — responde el ojiazul con firmeza. — me siento bendecido con todo.
Roronoa sonríe, se acerca a su amado y besa su frente con cariño. El peliverde observa a su amor; su rostro terso, sus mejillas rosadas, sus labios delgados y dulces, incluso hasta la punta de su nariz esta rosada. Deseaba tanto saborearlo de muchas formas posibles, pero tenía que cuidar que el árbol de navidad que tanto les había costado decorar para que no sufriese ningún accidente con sus sobrinos y Luffy.
—no te demores — besa sus labios y entra a la casa.
Solo e iluminado por las lámparas del jardín, Sanji camina al centro del lugar y observa las estrellas. Cierra los ojos, respira con fuerza y sus pulmones se llenan del frio, pero aun asi fresco aire de la noche; todo estaba tranquilo y en silencio. Se abraza asi mismo cuando siente una brisa helada recorriendo su cuerpo, mete sus manos dentro de su chaqueta para recibir calor. Baja la mirada, cuando nota una figura femenina cerca del creciente árbol de mango que había sido plantado años atrás por los antiguos dueños de la casa. La mujer tiene el cabello largo hasta la cintura con suaves ondas, lleva un vestido largo que le llega hasta los tobillos y al parecer usa unas botas también. El rubio no puede ver bien el color de su cabello ni mucho menos el de su ropa y color de su gabardina.
Se acerca más y más hasta distinguir su silueta delgada y voluptuosa, aunque parte de su cuerpo queda en medio de las sombras, pero aun asi la reconoce.
—¿Qué haces aquí tan sola madre? ¿Cuándo llegaste aquí?
La mujer se voltea y le sonríe. Su cabello rojo ahora dorado sorprende al rubio por unos instantes, sus ojos brillan en la noche casi en un tono sobrenatural que por extraña razón se le hace familiar, aunque quizás solo era su imaginación lo que vio hace momentos atrás.
—hola, cariño — la mujer responde con una sonrisa haciendo que sus hoyuelos se marquen. El rostro del joven Vinsmoke se sonroja por la forma en que su madre le habla, le daba un poco de vergüenza. — ¿Qué haces aquí?
—solo dando las gracias a la diosa — se coloca a lado de la mujer mientras enciende un cigarro.
—¿Por qué? — pregunta la mujer con curiosidad.
—pues, porque tengo todo lo que siempre he deseado — responde en un susurro. Su voz es firme y clara debido a su convicción. Exhala el humo del cigarrillo y levanta la mirada para observar el cielo — somos bendecidos y no damos las gracias… tenemos salud, amor, trabajo, dinero y sobre todo a nuestra familia y amigos a nuestro lado. No hay nada más maravilloso que compartir lo que tenemos con nuestros seres queridos.
La mayor lo mira detenidamente, acaricia su mejilla con cariño y lo abraza con fuerza pegando asi su cuerpo contra el del blondo. Escucha el rápido latir de su corazón, extrañaba tanto a su hijo, pero sobre todo ama verlo feliz y no sufriendo.
—no llores mamá — dice Sanji al sentir como su camisa se húmedo y corresponde el abrazo de la mujer apretándola contra su cuerpo. Se sentía tan bien recibir cariño y mimos de su amada madre. — todo está bien, aquí estoy para ti. ¿Qué sucede?
El ojiazul pregunta preocupado. Las lagrimas de la mujer rubia son abundantes, llora desconsoladamente aferrándose a Vinsmoke con mucha fuerza.
—nada hijo, es solo que estoy muy feliz de poder verte… — responde la rubia con alegría besando las mejillas de su querido hijo de cabellos dorados; la fémina palpa las mejillas, cuello, pecho, brazos y estómago del joven blondo para saber cómo esta. —¿Sanji acaso tu…?
El rubio asiente con lentitud dándole la respuesta definitiva.
—¿Cómo lo sabes? — pregunta con una sonrisa.
—eres la vida misma, hijo — ella sonríe con cariño y se aleja un poco de él. —eres un pedacito de mí, eres un milagro…
—te amo, mamá — Vinsmoke besa las delicadas y delgadas manos de la mujer con cariño y devoción. Sinceramente Sanji no entendía muy bien las palabras de su madre — gracias por darme la vida y por cuidarme siempre. Gracias por todo.
Aquellas palabras llegan a lo más profundo del corazón de la mujer, que sentía que este se rompería en mil pedazos, ver a su hijo feliz era todo lo que necesitaba en su vida.
—¿eres feliz? — la mujer toma las manos del blondo entre las suyas estrechándolas con fuerza. Los ojos azules chocan con los violetas en ese instante mientras ella espera la respuesta que él puede darle.
—muy feliz, madre…
Los ojos de la mujer brillan y sus labios se estiran en una sonrisa. Con esto, ella podía seguir adelante, al fin y al cabo… el rubio era el motor y la pieza central de todo.
''¡Cejillas!'' el llamado de Zoro desde la puerta de la cocina que da hacia el jardín hace que el rubio se separe de la mujer y voltee para mirar a su esposo quien se acerca corriendo rápidamente hacia su posición. ''¿Con quién hablas?''
El moreno mira detrás de Sanji y no ve a nadie, aunque a él le pareció haber visto una mujer a su espalda cuando se acercaba a su pareja.
—¿de que hablas? — refuta el rubio dándole la espalda ahora al peliverde. —¿eh?
Sanji se queda por un momento en silencio mientras observa el lugar en donde había estado hablado con su madre. ¿estaba imaginando cosas, entonces? ¿se está volviendo loco acaso? Sanji juraba que su madre estaba detrás de él.
—mi madre estaba aquí hace un momento — reafirma el blondo al moreno mientras mira de un lado a otro buscándola. Camina de un lado a otro e incluso hasta detrás del árbol sin encontrar ninguna pista de ella.
—pues tu madre me envió a buscarte — el peliverde frunce el ceño. — acabo de hablar con ella en la sala…
—eso no puede ser marimo — replica con un poco de frustración. — mi madre estaba aquí. Justo acabo de hablar con ella.
—pues te comento que ella está en la sala y me envió a buscarte, dice que tiene un regalo para ti — el peliverde se encoge de hombros y toma la mano de su esposo, tira del rubio para llevarlo dentro casa. Sanji en cambio no deja de mirar hacia atrás donde se encuentra el enorme árbol, preguntándose que fue todo eso que acaba se experimentar.
Él no está loco. Él sabe lo que vio, ella era demasiado real…Esa mujer, quien quiera que fuera era idéntica a su madre, en todos los aspectos a su parecer, pero debido a que estaba oculta entre las sombras no pudo verla del todo bien.
Echando un último vistazo hacia atrás no ve nada fuera de lo normal. Simplemente esa mujer desapareció de forma tan fugaz que Vinsmoke ni siquiera lo había notado hasta el momento en que quiso hablarle nuevamente. La pareja atravesó la cocina y dio varias vueltas más debido a que Zoro se perdía incluso dentro de su propio hogar hasta llegar a la sala con el rubio guiando al peliverde hasta llegar a su destino. El moreno simplemente refunfuñaba diciendo que él jamás se perdería dentro de su propio hogar.
—¡Feliz Navidad cariño! — la mujer rubia de ojos azules abraza a su hijo con fuerza mientras le entrega un pequeño paquete rectangular forrado. Viendo a su madre, el rubio no diría nada sobre la otra mujer con la que hablo momentos atrás.
Sanji observa curioso el regalo y lo abre. Sus labios se ensanchan en una sonrisa divertida al ver la fotografía en sus manos; Zoro y Judge se acercan y observan de muy mala gana la foto que supuestamente su familia juraba que jamás vería la luz. La mueca de disgusto debido a la vergüenza de aquel día cuando el peliverde y el patriarca de los Vinsmoke habían ido a pescar o mejor dicho un intento de pesca donde el moreno lideraba la expedición de ellos hacia el río termino con ambos siendo rescatados al día siguiente después de ser perseguidos por un enorme oso pardo. Al final no pescaron absolutamente nada gracias al mal sentido de la orientación de Zoro, aparte de correr como desquiciados partes de la mañana hasta mediodía en pleno bosque escapando del peligro. Después de haber sido rescatados por el grupo de búsqueda y de informarle a la familia que fuese por ellos, Yonji les había tomado esa foto donde literalmente parecían unos ''perros'' perdidos y mojados, todos sucios y llenos de lodo, hierba y sudor. Sinceramente apestaban.
—¿no se supone que esa foto ya no existía? — pregunta con irritación Judge observando la fotografía para luego fulminar al menor peliverde de sus hijos.
—¡oh vamos! Fue gracioso — responde Yonji soltando una carcajada al verla — tenía que inmortalizar sus caras para el recuerdo. Y solo habían pasado un día en un maldito bosque, ahora imaginen si hubiese sido una semana.
El menor de los cuatrillizos rio hasta agarrarse el estómago. Sus hermanos tenían que verlo y lo mismo su madre, era una buena anécdota para su familia. Eso le pasaba a su padre por fiarse en el sentido de la orientación de Roronoa; simplemente Judge Vinsmoke le tenía mucha fe a esa excursión con el moreno. Bueno, ya había aprendido la lección; dejar que el marido de Sanji liderara una expedición en el bosque es un gravísimo error. Por suerte para todos, nadie había salido lastimado ni siquiera el oso.
—la pondré en la sala — se carcajea el rubio mientras coloca la fotografía en una mesa cercana.
La sala ahora mismo era un desastre con los niños jugando, corriendo en todo el lugar, los papeles de regalo y lazos tirados por doquier, y por supuesto, Luffy repartiendo regalos con su traje de Santa Claus puesto, pero además contaba con Usopp y Ace de Asistentes para la repartición de los pocos regalos que faltaban.
El ojiazul palpo el sobre dentro del bolsillo interior de su chaqueta y suspira. Era una sorpresa para el peliverde y esperaba que se tomase la noticia muy a gusto, Vinsmoke se sentía muy nervioso. Tomo la mano de su amado Zoro y entrelazo los dedos con los suyos, el peliverde lo miro curioso y se dejó guiar por el rubio quien lo llevo hacia la puerta de entrada donde colgaba un pequeño muérdago. Estaban un poco alejados de los demás solo para darle más intimidad al asunto en cuestión que tratarían.
—¿Qué sucede? — un peliverde un poco preocupado cuando lo mira. Sus ojos grises están llenos de amor y cariño hacia él.
—quería darte esto — Sanji saca el pequeño sobre y se lo entrega a su esposo, quien lo toma rápidamente. Voltea el sobre varias veces y frunce el ceño al verlo. —¿Qué es?
—ábrelo… — indica el rubio con algo de timidez.
Los ojos del peliverde se mueven de Sanji al sobre y al final termina por romper la parte superior del mismo. Lo abre y mete la mano para sacar una pequeña foto.
—¿esto es? ¡No puede ser! — los ojos grises de Roronoa se abren de par en par mientras sigue mirando la fotografía que tiene en sus manos. No sabia cómo reaccionar del todo. ¡Mierda! Sencillamente no estaba preparado.
—tampoco lo sabía, me entere hace poco también…
—este es el mejor regalo que puedes darme, Sanji — los ojos del peliverde se llenan de lágrimas y abraza al blondo con fuerza. Amaba tanto a su cocinero.
Sanji le corresponde el abrazo y levanta su mirada. Los ojos grises de Zoro lo miran con amor y deseo; el ojiazul simplemente sabe que Roronoa es el hombre más feliz del mundo con el regalo que acaba de darle.
''¡Escuchen familia!'' grita el peliverde haciendo que todos los presentes guarden silencio. ''¡Sanji y Yo seremos padres!'' anuncia lleno de felicidad y mostrando la foto de la ecografía que el rubio le había entregado hace un momento.
La sala queda en completo en silencio cuando la voz de Jimbe se escucha: —¿Qué dijiste? Puedes repetirlo.
''¡QUE SANJI ESTA EMBARAZADO Y SEREMOS PADRES!'' Zoro grita con fuerza y lleno de entusiasmo para que todos los presentes los escuchen. Estaban tardando en reaccionar.
—¡SERÉ TIO! — el grito de Luffy, Ace, Sabo, Chopper, Yonji y Usopp se dejó escuchar en toda la silenciosa sala.
—¡Seré abuelo! — grita extasiado Shanks mientras se toma un trago de whisky.
—¡Kyah~! —los gritos de las mujeres eran de felicidad. Nojiko saltaba de alegría por la noticia.
—ojalá sea niña~ — exclamaba Reiju emocionada; a su lado Kuina, Nami y Vivi sonreían igual de esperanzadas.
—sería tan lindo eso~ — murmura Kaya con felicidad.
—desde ya iré comprándole libros — afirma Robin con una sonrisa.
—te acompaño en eso Robin-san — se ofrece Koala con amabilidad para ir de compras.
—¡Empezare a hacer una super cuna para bebé! — grita Franky con emoción y haciendo sus poses extrañas que a Robin tanto le encantaba. —¿me ayudas Usopp?
—¡Cuenta conmigo! — grita el moreno de cabello rizado.
—¡Jimbe y yo lo entrenaremos! —afirma Yamato, Jimbe asiente afirmando lo que dice la mujer alta.
—al fin tendremos un nieto que consentir, Sora — el rubio pelilargo abraza a su mujer. Le hacía tanta ilusión tener un nieto. Que ganas tenia de enseñarle experimentos divertidos y porque no, a lo mejor se hacía con el imperio tecnológico de la Familia Vinsmoke.
—podemos ir organizando el Baby shower— confirma Sora mientras cientos de ideas aparecen en su mente.
—¡Felicitaciones Berenjena! — Zeff levanta la copa de su vino en honor a la familia Roronoa. —ah~ un bisnieto, será divertido, como en los viejos tiempos.
El viejo lobo de mar sonreía con entusiasmo al pensar en todas las deliciosas papillas que podría darle a la segunda berenjenita; ya imaginaba los rostros de Carne y Patty cuando les contase.
—Yohoho~ ya me estoy inspirando para una canción de cuna — ríe Brook mientras saca su teléfono celular y comienza a escribir ideas.
—¡Mihawk-ya! ¡Kojiro-ya! — grita Trafalgar cuando se percata que ambos hombres se han desmayado a su lado en el enorme sillón.
—¡Papá! ¡Tío Mihi~! — grita Kuina —no pueden desmayarse, es solo un embarazo… Ni mi primo se desmayó cuando le dieron la noticia que sería padre, aunque muy posiblemente en el parto lo haga.
—¡un doctor! ¡un doctor! — grita el joven castaño demasiado exaltado corriendo de un lado a otro.
—¡Tony-ya!
—¡Ah~! ¡Yo soy medico! — se detiene el joven doctor y prodigio. —y Law es cirujano…
El pequeño castaño de sombrero rosado suspira. Tenia que calmarse debido a la situación.
—solo se desmayaron de la impresión… — contesta Law. — solo traigan un poco de alcohol y ya.
—creo que la noticia de que serán ''abuelos'' los dejo noqueados — se ríe Chopper.
—¡Niji! ¡Ichiji! — se acerca Yonji a sus hermanos mayores y le pasa el brazo a cada uno por los hombros. — tenemos que salir de compras para comprarle juguetes a nuestro sobrino.
—ni siquiera sabemos si es niño o niña — afirma Niji mientras se cruza de brazos.
—da igual, no sean aguafiestas — se ríe el menor peliverde.
—bueno, en ese caso llevare la camioneta — responde el pelirrojo. —ya sabes que no me gusta llamar tanto la atención.
La tripleta se ríe mientras toman asiento para planear su siguiente movimiento de compras.
—tu padre y tu tío se han desmayado, pero Shanks está muy feliz — se ríe Sanji mientras acaricia el pecho del peliverde.
—ya se recuperarán — responde el moreno con una sonrisa burlona observando cada detalle del rostro del rubio. — te amo, cocinero pervertido.
—y yo a ti marimo, tonto y sin gps.
Sanji lo abraza colocándolo sus manos detrás de la espalda mientras que el peliverde lo sostiene por la cintura. Se besan lentamente mientras saborean sus labios y sus cuerpos se funden uno contra el otro como si fuesen uno solo. Ellos lo sabían, con la futura llegada de un bebé sería el inicio de una nueva etapa de sus vidas. Momentos alegres y tristes, pero en especial los alegres llenarían su hogar de recuerdos inolvidables, ahora solo dependía de ellos dar el todo por criar a ese bebé lo mejor que pudiesen, pero aun asi no estarían solos, su familia y amigos están con ellos en este hermoso viaje llamado: vida.
Sanji levanta mirada y lo sabe con tan solo observar al peliverde.
Zoro le hará el amor esta noche.
Los ojos azules del rubio brillan deseosos por estar a solas en su habitación, quizás deberían escaparse un poco más temprano de lo usual para tener más privacidad para ellos. Sin decir una palabra, la pareja se escapa lo más silencioso posible sin llamar la atención de sus invitados; aunque Robin al ser la más observadora del grupo se percata de la discreta fuga de esos dos.
A la pelinegra le gustaba verlos felices, ellos se merecían todo lo mejor y más.

Al momento de ser teletransportada la mujer de cabello rojizo, es atrapada en brazos por Trafalgar quien la sostiene contra su pecho con firmeza para no dejarla caer al vacío. La fémina suspira contra el pecho de su hijo mientras se alejan rápidamente de aquella mansión tan ruidosa pero llena de felicidad. Si se hubiese quedado un poco más, el peliverde los hubiera descubiertos; había sido demasiado riesgoso el presentarse ante su primogénito. A la mujer le dolía en el corazón no poder pasar más tiempo con su amado hijo, pero aún no era el momento de presentarse ante él. La pelirroja suspira con tristeza mientras siente como las manos del pelinegro la acarician y la sostiene con más fuerza contra su pecho dándole el consuelo que tanto ella necesitaba.
—he pagado mi deuda, madre — dice el moreno de ojos dorados con firmeza.
—¿Cómo estaba? — pregunta un tanto desconsolada. Su mano toca el pecho de Trafalgar y puede sentir como su corazón late con fuerza. A pesar de tener una apariencia sombría tiene un buen corazón, uno muy amable, aunque no lo parezca.
—desconsolado. Roto…— Trafalgar recordó cómo estaba el rubio al ver postrado en una cama de hospital a su amado, lo tenía al borde de la locura y el desconsuelo lo estaba matando lentamente. —tuve que usar mi poder para sanarlo.
—¿tan mal estaba tu señor? — pregunta la pelirroja. Ella no quería llorar, pero tampoco quería mostrarse débil. La hacía sentir vulnerable, justo como ahora.
—estaba en coma y conectado a maquinas… — susurro. — la verdad es que no veía indicios de que fuese a despertar en ningún momento, literalmente estaba en estado vegetal; su cuerpo estaba destrozado, pero logro sanar al menos físicamente en su mayoría, lo único es que quedo con secuelas del accidente… el amor, es algo poderoso. Lo puede todo, incluso hasta sanar.
El moreno sonríe mientras se acerca ahora a un edificio con un letrero en colores rojo y azul neón que decía: BIENVENIDOS. Era brillante y además hacia un frío que calaba en los huesos; debió de llevar un abrigo que lo cubriese más. Allí en el tejado observa a sus otros acompañantes quienes se percatan de su presencia y uno de ellos le hace seña con sus brazos alzados saltando muy animado, ambos son recibidos con una sonrisa en sus rostros.
—¡Tardaron mucho! — el pequeño moreno de sombrero de paja hace un mohín disgustado. Estaba aburrido de esperar en ese lugar — también quería ver a mi hermano, madre. Me hubieras llevado contigo.
Trafalgar coloca en el suelo a su madre y esta se acomoda la larga gabardina de color negro que la cubre, su mano acaricia la mejilla del ''adolescente'' que sonríe con timidez ante el contacto de la mujer. El monito la abraza y frota su rostro contra su voluptuoso pecho como siempre hace buscando algún tipo de mimo.
Es muy cariñoso.
—la próxima vez, te dejare verlo — le sonríe con dulzura la mujer.
—¿lo prometes? — pregunta con un puchero. Sus ojos brillan ansiosos, a ella le encanta verlo feliz y no con el rostro sombrío cuando parece recordar el pasado.
—lo prometo, Nika…
El pelinegro sonríe y se queda abrazándola un poco más. Como deseaba ver a su hermano mayor, lo extrañaba…
''¡MADRE!'' el grito en coro de los pequeños infantes llega a sus oídos cuando ve a estos corriendo hacia ella en busca de un abrazo. Robin y Shyarly les siguen los pasos a los pequeños. Nika en cambio se aparta dándoles espacio a sus pequeños hermanos menores.
—¿todo bien? — abraza a cada uno de sus pequeños hijos luego de ponerse de rodillas. Y le da un beso en la frente a cada pequeño niño mientras los mira sonreír ahora que está de regreso.
—todo bien, mi señora… — responde Shyarly. Sus oscuros irises la miran con un poco de melancolía, recordando las épocas de antaño.
La mujer se pone de pie y mira a todos sus hijos… ellos eran lo poco que quedaba de su familia.
Los únicos supervivientes de la matanza.
—por la forma en que me miras Robin, veo que quieres decirme algo.
—encontré el templo de Toki — afirma la pelinegra de ojos celestes y brillantes.
—bien hecho — le sonríe la mujer de cabellos de fuego. Observa a cada uno de los presentes quienes esperan instrucciones para sus siguientes movimientos.
La mujer de ojos violetas brillantes le tiende las manos a los pequeños y estos la aceptan gustosos. Pronto los menores se toman de las manos mientras agarran a su madre. Nika por su parte toma la mano de uno de los pequeños en el lado derecho mientras sostiene la mano de Robin; Shyarly por su parte, toma la mano de uno de los niños en el lado izquierdo.
—es hora, Trafalgar — ordena la mujer. Sus ojos violetas con destellos de motitas doradas brillan de forma sobrenatural y relampaguean como si fuese una tormenta en el vasto océano. Está decidida a terminar con todo.
''¡Room!'' con un movimiento de sus dedos un enorme portal es abierto frente a los presentes.
—deberías enseñarme a hacer eso Torao, shishishi~ — dice el monito mientras aprieta las manos de sus hermanos pequeños.
—no seas tonto, mugiwara-ya — contesta el hombre y la mujer empieza a caminar y sus hijos la siguen en silencio. — mi habilidad es única, y tú también tienes poderes únicos…
—Torao-kun tiene razón, Nika — dice Robin con una sonrisa. — todos somos especiales a nuestra manera.
La risa del monito se escucha y luego se pierde al traspasar el portal. Trafalgar observa la ciudad por última vez, sus ojos dorados posados hacia la dirección de donde regresaba con su madre, sus ojos se llenan de lágrimas al recordar su pasado; extrañaba a sus amigos, el moreno ahora levanta la vista para mirar al cielo estrellado y ver como los copos de nieve comienzan a caer.
El invierno estaba comenzando.








