Capitulo 1
Kat
—¿Prometes que volverás?
—¿Bromeas cielo? No me lo perdería por nada del mundo.
Mi novio no quitaba su mano de mi cuello brindándome confianza. Yo en cambio, no estaba nada confiada al respecto.
Definitivamente ni siquiera un poco.
Los nervios por saber perfectamente lo que hay detrás de esa puerta de cristal son realmente grandes.
—Sé cuánto te esforzaste en esto. Sólo llevaré el auto a la agencia, iré a casa a vestirme y regresaré. Cuando menos te des cuenta estaré aquí aplaudiendo tu extraordinario trabajo.
—Bien, te estaré esperando. No comenzaremos sin ti —pongo mi mano sobre la suya acariciándola suavemente.
—Me siento halagado —me da un beso corto en la frente y toma distancia para irse—. Ahora entra, eres la estrella.
Ambos sabemos que no es así, pero lo ha dicho y yo escuchado tanto que simplemente parece divertido.
Asiento una vez mientras lo veo subir de nuevo a la camioneta blanca de carga. Se aleja con los segundos, yo sólo espero hasta que salga de mi alcance.
Alan ha sido mi pareja desde los 15 años, hoy tengo 25 y sigo considerando que tenemos la relación más estable jamás imaginada. A pesar de que mientras más pasa el tiempo menos podemos vernos, se que las cosas estan tan bien como siempre lo han estado.
Sin embargo su trabajo es una situación que debo aceptar, no me deja dormir tranquila.
Sé que es un hombre maravilloso, capaz e inteligente, pero siento que para tratarse de una "Agencia de transporte de cargas" me parace un tanto muy misterioso, sobre todo por que nunca ha tenido un horario fijo.
Como puede entrar a las 10:00 a.m tambien puede aparecer a las 3:00 a.m; solo espero estar paranoica y equivocada.
Entro a la locacion que resulta ser cede del tan deseado sueño de Yolanda García y por supuesto el proyecto en el que mas me he involucrado. Y la meta mas grande cumplida hasta hoy.
Esto desde el momento en que renuncié a mi vida en México y me moví con la cadena Garcia para el crecimiento de esta. Solo tenía 18 años.
Cuando conocí a Yolanda quien me contrato cuando tenia menos de 15, solo tenía un pequeño local de comida de todo tipo, casi como un buffet.
Me enfoque tanto en ganar dinero que nunca me di cuenta que de verdad era un pequeña chica eficaz. Yolanda confío en mi, me dio la oportunidad de estudiar y trabajar medio tiempo respectivamente y turno completo los fines de semana.
Fui metiendome más y más en el negocio hasta llegar al punto de que supe como funcionaba cada cosa. Desde lavaplatos y cocinera hasta la propia administración.
Luego, me compartió su sueño de abrir un restaurante completo en la mismísima ciudad que nunca duerme, Nueva York.
Le tomo muchos años encontrar un pequeño local en el país vecino y asi poder moverse, como primer paso. Claro que ese primero no fue tan grande ni sofisticado como este nuevo negocio, pero funcionó lo suficiente, de esta manera las personas fueron encargandose de hacerle buena fama hasta poder conseguir una nueva locación cerca de Central Park.
Yo personalmente me encargue de hacer realidad cada petición de Yolanda, desde el color de las paredes hasta la propia publicidad usando mi carrera en mercadotecnia como suelo base y algunos seguidores virtuales que he conseguido los ultimos años.
Me hice la tarea de conseguir patrocinadores, manos de obra e incluso personal. Y ciertamente no pude hacer otra cosa distinta. Mi gratitud por todo lo que ha echo por mi me mueve en todo momento.
No cualquiera confia en una niña de 15 años para administrar por completo su sueño.
Por fin esta noche es la inauguración, después de tanto esfuerzo, y a mi parecer la noche más importante para mi jefa, ya que es el momento en que confesará a su enorme familia que se casó por debajo de la mesa con el ex dueño de una cadena famosa de restaurantes italianos en Seattle.
Los que solian ser negocios de Máximo Rossi son famosos y con muchas ganancias, pero tras la muerte de su ex esposa hace como 20 años decidio vender todo y concentrarse en sus hijos. Ahora es un hombre desempleado pero millonario. Despues conocio a Yolanda, y dicidio hacer una nueva vida con ella.
Por desgracia para ellos, lo hicieron a escondidas de todos, siendo yo la unica cómplice enterada de Yolanda, ni siquiera los hijos gemelos de él, ni Aaron, el unico hijo de ella pudieron remotamente imaginarse algo.
Claro hasta hoy, que finalmente incluyen a sus familias a su matrimonio. Sobre todo porque se mudaran juntos.
En cuonto entro siento la presencia de toda la familia García (casi la mía propia). Veo a Aarón sentado en una mesa con todos los primos de su edad (que por alguna razon son la mayoria) hoy pubertos de la edad que yo tenía cuando comencé a trabajar con sus familias, pero que cuando yo los conocí apenas cumplirían 5 añitos.
Visualizó a los primos mayores, que de echo son buenos amigos mios y tienen alrededor de entre 20 y 30 años.
Luego en la mesa mas grande del salón, la reservada para la familia entera estan los tres hermanos y las dos hermanas de Yolanda con sus parejas y sus padres.
Veo a la señora Christy (la madre de Yolanda) llamandome con la mano en cuanto me ve entrar. Casi me dispongo a correr para saludarlos a todos a pesar de verlos frecuentemente pero una mano pequeña y delgada me detiene del brazo.
—Katy, cielo aquí estás. Te he estado buscando. Casi me tiré al piso a llorar —Es Yolanda e imagino que esta nerviosa por la reacción de su familia a su casamiento. Más que nada de los hombres de la familia.
Son personas un poco conservadoras y cerradas, pero son geniales.
—¿Estás bien?
—Max esta a punto de llegar con sus hijos. Pero primero necesito hablar contigo.
—¿Qué pasa? ¿Algo no va bien con ellos?
—Anoche se lo tuvo que decir a Leonardo, su hijo, pues es quién más se cuestionaba. Tuvimos que ofrecerle una vacante en el restaurante o se iría de su lado. Comprenderás que no lo tomo muy bien. Y no se que te parece pero...— toma algo de aire con angustia y me mira casi disculpandose —Le dije que podía administrar.
Dios mío ¿Qué?
No puedo quejarme ella es la jefa tiene todo el derecho ¡pero maldicion! yo me entregue a esto con mi alma ¿para que le terminará dando mi lugar a otro tipo?
Dios, quiero vomitar.
—Pero obviamente tu seguirás siendo la administradora oficial, digo obvio te necesito a ti en la cabeza de todo, no hay nadie más en quien confíe. Pero necesito solo la fachada, es un joven caprichoso ni siquiera se entrometera demasiado. Ademas ayudaria con la publicacidad como tu con tu carrera.
Maldición hablamos de un tipo mayor a mi, ¿realmente su padre le tiene que cumplir sus caprichos?. Que asco de hombre.
Mínimo agradezco conservar mi lugar. Es lo que me preocupaba.
—Esta bien Yolanda, obviamente cada cosa que decidas es la última palabra.
—Gracias por entenderlo Katy, de verdad quiero agradar les —intento tomar aire para no estropear su noche y decido hacer un mal chiste.
—¿Enserio estas más nerviosa por conocer a un par de pos-adolescentes que a que tu papá le ordené a Riky, Manu y Héctor a que destrocen a tu nuevo marido? —rio tomando una copa de champagne de la bandeja que ofrece Thrish (una chica que yo misma contrate) y de esta manera pasarme el gran sabor.
—No digo que no me de miedo, pero que sus hijos me odien me aterra aun más.
—Serás una madrastra genial —le digo con sinceridad y me agradece con la mirada pero después continua.
—Los chicos tienen 27 años Katy, no necesitan una madrastra.
—Tienes razón, en todo caso me pregunto porqué siguen viviendo en casa de su papá.— pretendo hacer un comentario gracioso pero de echo suena como uno quejoso. Suelta una risita a mi par y me sacude el cabello.
—¿Sabes que te quiero mucho, verdad Katy?— me abraza con fuerza y casi siento que es mi propia madre.
—Lo sé Yoli —al separnos se limpia una lagrima rebelde que salio de la nada gracias a que resulta ser una mujer sentimental y dramática —Tambien te quiero.
—Y se que te lo he dicho ya mil veces pero el lugar es espectacular. Gracias cariño.
No puedo hacer más que sonreír, mientras se aparta a la mesa de su familia.
Me quedo en shock unos segundos y me veo obligada a saludar a la señora Chris más tarde para ir a tranquilizarme al tocador de Damas.








