Lavanda (Zosan-Naro)

Sinopsis

•1950• Un matrimonio lavanda es aquel que por conveniencia une a un hombre y a una mujer en el que una o ambas de las partes son homosexuales. Nami y Zoro solo querían evitar las habladurías de la gente.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Rainbow girl
Estado:
En proceso
Capítulos:
8
Rating
4.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

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Nami siempre supo que le gustaban las mujeres, recuerda haber pensado que le gustaría en el futuro poder casarse con una mujer tan hermosa como la profesora de estudios sociales que le dio clases en tercer grado, recuerda haberle contado a Nojiko mientras regresaban a casa como es que se imaginaba de adulta esperando a que su novia llegara al altar, puede rememorar que incluso se lo contó a su madre Bellemere... puede todavía ver su mirada apenada mientras acariciaba su cabello con cariño y le hacia saber que aunque no estaba mal querer de esa forma a otra mujer, lo más seguro era mantenerlo oculto en lo más profundo de su corazón, porque así, nada malo pasaría.


Su madre la amaba sin importar que, de eso estaba segura, a ella y a Nojiko, pero era ese mismo amor la razón por la que intentaba protegerla de las personas que no entendían nada, las cuales, para su infortunio, eran muchas en el mundo; Nami siempre había sido muy inteligente, además de observadora y analítica, ha visto las noticias, también las ha escuchado, es consciente de lo que podría pasar si es que lo dice tan libremente así que acepta guardar silencio.


Pero los demás no aceptan guardar silencio, creen que pueden hablar de su vida como si fuera la radionovela que pasan a las seis de la tarde, porque Nami ya estaba en la edad de al menos haberse interesado en algún muchacho de su edad o mayor, para los dieciocho años y recién iniciada en la universidad, la pelinaranja al menos ya debería de estar comprometida pero nada de eso había pasado así que la gente no dejaba de parlotear.


Por otro lado Zoro se había dado cuenta que estaba interesado en los chicos cuando entró a la secundaria y se dio cuenta que prefería ver a los chicos del equipo de fútbol entrenando que a las chicas atléticas del club de porristas, solo que a diferencia de Nami, él sabe que no puede mencionarlo con nadie más, entonces lo vuelve un secreto tan oscuro que se queda arrumbado en el lugar más escondido que puede haber en su pecho, piensa que lo mejor es intentar interesarse en las mujeres pero mientras más lo intenta más falla en hacerlo.


No es que no tenga oportunidades, es un deportista, es guapo y con una gran figura, las chicas buscan tipos como él para casarse, pero las relaciones no duran más de un par de semanas, por lo que entra a la universidad con una muy mala racha de relaciones odiandose a sí mismo por no ser capaz de lograrlo, es frustrante pero no puede ni siquiera contárselo a Perona, su hermana mayor, por lo que cree que es casi seguro que deba ir por esa batalla solo, hasta que conoce a Nami.


Nami era una estudiante de pedagogía mientras que él era un estudiante de política a petición de su padre... odiaba la carrera, pero tenía una beca deportiva así que suponía que valía la pena seguir. Su primer encuentro fue durante uno de sus partidos, no sólo era bueno en el kendo por herencia familiar, sino también en el fútbol así que ahí estaba, la pelinaranja era amiga de la infancia de uno de los mejores amigos que había hecho en la universidad: Monkey D. Luffy


Al inicio no le agrado demasiado, era mucho más confiada, egocéntrica y vanidosa de lo que parece, también escandalosa y mucho menos pacífica que todas las chicas que había conocido, trataba a Luffy como si fuera su hermana mayor pero era el único punto que entendía, Zoro entonces entendió que era alguien importante para su amigo, así que se obligo a convivir con ella... no esperaba que eso hiciera que Nami descubriera su amor por los chicos, sin embargo, ella también Confesó que le atraían las chicas, así se volvieron confidentes, el refugio de otro.


Con ella, Roronoa podía aceptar que amaba a los hombres de cintura pequeña y que era casi una tortura tener que no ser obvio, Nami también se sentía en confianza de decir que amaba a las chicas de vibras intelectuales... era casi como una curita para el corazón poder tener a alguien sobre quien hablar al respecto, la cercanía se hizo presente y los rumores también, cuando sintieron que todas las habladurías estaban empezando a sobrepasarlos pensaron que fingir ser novios ayudaria a callar las bocas de los hijos de puta que les encantaba hablar.


No era mayor problema, solo tenían que fingir un par de horas, ni siquiera se tocaban más de lo necesario como un abrazo o tomar sus manos, Zoro decía que podía soportar abrazar a una bruja como Nami, y Nami que tomar la mano de un idiota no la iba a matar, pero cuando el tiempo avanzo y aun no había un anillo en mano supieron que no podían seguir asi. Casarse... bueno, ninguno de los dos quería hacerlo si eran sinceros pero la familia del espadachin comenzaba a presionarlo para dar el paso, y ya había tenido problemad con su padre por abandonar la universidad para ingresar a la academia de policías, Nami sintio que debia ayudarlo... lo cierto es que jamás podrían hacerlo con las personas que verdaderamente aman  así que... ¿daba igual? Al menos podrían estar con alguien con quien no tendrían que ocultarse.


Un par de años después, cuando la pelinaranja ya había logrado conseguir un trabajo como maestra en el jardín de una ciudad vecina a la que vivían y Zoro se había convertido en un policía sobresaliente, se casaron; con esfuerzo lograron comprar una casa hermosa en una zona residencia nueva llamada Going Merry, por un tiempo vivieron con tranquilidad hasta que a cada lado de su hogar llegaron un par de vecinos que iban a poner sus rutina de cabeza.


"¿Señora Roronoa? Es un placer conocerla, me llamo Robin. Mi hijo Tony y yo acabamos de mudarnos al residencial"


"Soy Sanji Vinsmoke, vivo con mi padre en la casa de a lado. Seamos buenos vecinos ¿bien?"