Jugend

Sinopsis

La adolescencia es un torbellino capaz de arrasar con todo y todos; un enredo de emociones y situaciones que no parecen tener fin. Drama adolescente. BL. Uso de Oc´s. Re-edición

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Primer día de una nueva vida

1

El primer día de clases siempre resulta ser estresante, no importa que tan sociable seas, como Masaki, no le quitaba el estrés de dejar atrás amistades y tener que enfrentarse a un nuevo grupo de desconocidos con los que tal vez no se llevaría tan bien, quien sabe, era el primer día después de todo; la parte más dura se la llevó su hermanita Nissa sin embargo, poco acostumbrada a socializar, un poco tímida y con temor a las multitudes, se encargó de estar al pendiente de ella durante todo el día para asegurarse de que estuviera bien, agradeció que ya hubiera encontrado a una encantadora muchacha de cabello castaño claro y bonitos ojos azules, Shizuka había estado todo el día acompañando a Nissa, incluso después de clases la muchachita se había ofrecido a acompañarla a casa mientras Masaki hacía sus cosas, entiéndase como salir con los nuevos amigos que nada le había costado hacer

− ¿Ya llegaste? − preguntó el muchacho pelinegro hablando por teléfono con su preciosa hermanita, frunció el ceño en señal de berrinche −No me digas que no me preocupe eres mi hermanita…− una sonrisa se asomó rápidamente en sus labios −Llegare para cenar, lo prometo− dijo como despedida antes de cortar la llamada, apresuró sus pasos hasta la heladería donde se juntaría con Midorikawa, el amable chico que había aceptado sus caramelos sin caras raras

−Por un momento creí que no vendrías− dijo como recibimiento el muchachito peliverde al ver llegar a Masaki

−Me distraje, ¡hay una tienda de pasteles cerca! − exclamó emocionado apuntando la calle por la que venía

− ¿No lo sabías? − Midorikawa arqueo las cejas divertido mientras el pelinegro tomaba asiento frente a él

−No~ vivíamos del otro lado de la ciudad− sonrió mientras una bonita muchacha les entregaba la pequeña carta del establecimiento, Masaki le sonrió con coquetería a la rubia agradeciendo

− ¿Y vinieron acá por…? − los ojos de Ryuuji brillaron al ver una copa de más de tres sabores, que se sugería para compartir, por cierto, con chispas, galletas y cubierta a elección

−El trabajo de Soren queda más cerca, inauguraron una nueva oficina y lo trajeron acá− respondió con una sonrisa, tras Midorikawa escoger lo que más bien se parecía a un bote lleno de helado y Masaki escoger el más dulce, colorido y empalagoso helado que había en la carta se pusieron a charlar sobre Raimon y todo lo que debería saber el muchacho de nuevo ingreso.

El sol estaba empezando a caer cuando Masaki cayó en cuenta de lo tarde que era y que había prometido llegar a cenar con Nissa

− ¡Me tengo que ir! es tarde y le prometí a Nissa que cenaríamos juntos− se puso de pie haciéndole señas a la misma muchacha rubia que los había atendido y con la que había estado coqueteando también

−Ustedes son muy cercanos ¿no? – el ojinegro se estiro tras ponerse de pie esperando también a que la joven llegara con la cuenta

−Claro, es mi hermanita, además solo nos tenemos el uno al otro…− hizo una mueca, como si recordara algo −y a Soren− y luego sonrió animado; gracias a los coqueteos del pelinegro además de conseguir el número de la mesera se llevaron un bonito descuento, Midorikawa pago alegando que la próxima vez le tocaba pagar a él, camino a casa se detuvo en la pastelería a comprar galletas con mermelada para Nissa, mientras se fijaba en lo bonito del envoltorio de papel rosa traslucido y pensaba en la sonrisa de su hermana cuando le entregara las galletas se distrajo lo suficiente para no ver salir al muchacho pelinegro de la librería que se encontraba un par de negocios más allá, tropezó de lleno con la espalda y nuca del más bajo haciéndolo tirar el libro que llevaba en sus manos, aplastando las galletas que llevaba en el proceso y golpeando su nariz con la parte alta de la cabeza contraria

− ¡No! − hizo un puchero en cuanto vio la bonita bolsa traslucida arrugada, hizo un puchero al ver que varías de las galletas con forma de flor y centro de mermelada se habían quebrado

− ¡¿Qué no te fijas por dónde vas?!− los orbes ámbar de Masaki se alzaron para encontrarse con una molesta mirada oscura, se quedó mirándolo, notando las gafas de montura gruesa que cubrían los lindos ojos negros del muchacho de cabello igualmente negro −Ugh− el ceño del más bajo se arrugo más en clara señal de enfado, tomo su libro con las páginas arrugadas y sucias −Me debes un libro− el ojiámbar salió finalmente de su ensoñación frunciendo el ceño

− Y tu unas galletas − espeto tan molesto como podía en la situación que se encontraba, el otro chico alzo una ceja incrédulo, chocaba con él, arruinaba su libro y encima se enfadaba por unas simples galletas, bufo esbozando una media sonrisa, la mueca del pelinegro frente a él le causaba gracia, parecía un niño a punto de hacer un berrinche, con los labios fruncidos en algo como un puchero y las cejas fruncidas − ¡Y ser así de lindo no te salvara! – apunto al de anteojos frunciendo los labios, indignado

−Ah…− el comentario lo descoloco un poco, raro, pensó

− ¿Y bien? – Masaki se cruzó de brazos esperando la respuesta del muchacho, el pelinegro más bajo suspiro, solo eran unas simples galletas y si así iba a pagar por el libro que arruino, no le veía el caso en seguir con esa absurda discusión

−Bien… te compro las malditas galletas – Masaki sonrió −Y tu pagaras mi libro− y él también sonrió cuando el más alto asintió sonriente.

2

−Estoy en casa− murmuro Attakai tras llegar a casa, desde el sofá Goenji volteo a verlo con un tenedor en la mano

−Llegaste tarde− dijo a modo de recibimiento −La cena ya debe estar fría− siguió con la mirada al muchacho pelinegro hasta que estuvo sentado junto a él

−Puedo calentarla− se quitó los anteojos pasando la mano libre por su rostro, ese chico raro que había tirado su libro parecía haber absorbido toda la energía que le quedaba o tal vez era su poca tolerancia a personas así de enérgicas

−Pues ve porque yo no pienso calentar nada− se acomodó mejor en el sofá terminando la poca pasta que le quedaba en el plato, Attakai miro de reojo el plato de su compañero de piso, si tenía hambre pensó, con pereza se levantó a calentar la cena, en tanto esperaba el rubio entro a la cocina para lavar su plato

− ¿Pasaste a alguna parte antes de venir? – el pelinegro asintió sacando el plato ya caliente de pasta del microondas

−A la librería− bostezo −También tropecé con un idiota− agrego caminando fuera de la cocina con su cena, el celular de Shuuya sonó en la sala −Hasta mañana− se despidió caminando a su cuarto, si era quien creía sería solo una pérdida de tiempo quedarse a esperar para charlar con su amigo, escucho de fondo a Goenji contestando el teléfono, el nombre de Kazemaru llego a sus oídos sacándole una ligera risa, había atinado, comió en el escritorio mientras leía el libro que el muchacho pelinegro había tenido que pagar, sus divagaciones interrumpieron su lectura, cuando se dio cuenta había pasado a lo menos una hora, tan metido estaba en sus pensamientos que ni lo notó, se cepillo los dientes con pereza antes de dejarse caer sobre la cama, solo cinco minutos…

La alarma estrepitosa lo hizo sentarse rápido en la cama, estúpido Shuuya, otra vez se había metido en su teléfono, normalmente solo vibraba y era suficiente para despertarlo, maldijo por lo bajo apagando la molesta alarma, se había quedado dormido, paso la mano por su cabello dejándolo desordenado con mechones en todas direcciones, escuchó ruido en el cuarto del rubio y se apresuró a levantarse, conocía cuanto tardaba el muchacho de orbes oscuras en el baño y estaba con ganas de cobrársela por lo de la alarma; se encontraba cerrando la puerta cuando Goenji apareció desde su cuarto, despeinado y con expresión perezosa que se le quito en cuanto vio a Attakai con una sonrisa maliciosa cerrando lentamente la puerta

− ¡Maldito! − le grito, Attakai rio desde adentro y después de lo que pareció una eternidad para el rubio salió del baño

−Lo siento, ¿tarde mucho? − preguntó con clara burla, Shuuya le hizo una mueca empujándolo para meterse por fin al baño, divertido el pelinegro fue a vestirse antes de preparar algo para desayunar.

3

− ¡Buenos días bella durmiente! − la puerta se abrió de forma abrupta, se quejó envolviéndose más en las sábanas que en cosa de segundos fueron jaladas por las manos de un demasiado animado Masaki −Soren ya preparó el desayuno− mencionó a su hermanita abrazando las mantas para que no se las quitara −Y me lo comeré todo si no bajas ya~− canturreo saliendo de la habitación con las mantas agarradas dejando a una despeinada Nissa sentada en la cama con más deseos de dormir que de ir a la escuela, se arrastró con pereza fuera de la cama para bajar a desayunar antes que su hermano cumpliera su promesa, ya luego se arreglaría.

−Sigo preguntándome como es que tienes tanta energía tan temprano en la mañana− mencionó Nissa mientras caminaban hacia Raimon, ahogo un bostezo en la mano mientras oía a su hermano reír

−Alguien debe tenerla− Nissa rodo los ojos divertida, se tomó del brazo del mayor para seguir su trayecto charlando de trivialidades, cuando casi al llegar el pelinegro comenzó a caminar más lento, lo observó, encontrándolo con la mirada fija en alguien, una mirada de reconocimiento lo hizo sonreír

− ¡Ah! ¡El chico guapo va a nuestra escuela! – apuntó a un muchacho un poco más bajo acompañado de un rubio de peinado raro

− ¿Chico guapo? − Masaki seguía apuntando insistentemente agitando la misma mano con la que lo hacía, con esa carita de “mira hacía allá, donde apunto, mira” Nissa lo observó − ¿El rubio? − escucho una queja

−Noo, sabes que no me gustan rubios− asintió

−El enano− afirmo, Masaki dio un saltito en su lugar

−Siii, ¿no es lindo? – el ojiámbar parecía realmente fascinado con el más bajo

−No… Solo veo su espalda hermano−

−Su espalda también es linda− Nissa finalmente rio, al parecer ya había encontrado algo en que entretenerse en esta escuela

−Creí que te gustaban más altos− dijo haciendo mención de su exnovio −Satoshi era alto− miro hacia arriba como si frente a él estuviera aquel guapo pelirrojo

−Y sexi− menciono bajito − ¡Pero el tamaño no es importante! Lo es que me guste− la pelinegra quiso reír ante la poca lógica de su hermano

−Ah~ no deberían hablar de esos temas en un lugar tan público – se encontró con un par de orbes parecidos a los suyos, a su lado un muchacho alto, de cabello albino y mirada aburrida caminaba sin prestar atención, Masaki le hizo una mueca al pelirrojo a la que respondió enseñándole el dedo medio −Podría enseñarte que el tamaño si puede ser importante niño nuevo− Nissa se sonrojo ante el comentario y porque no también por la sonrisa entre arrogante y seductora en sus labios

−Dicen que quien presume es porque la tiene pequeña− Masaki estallo en carcajadas cuando el pelirrojo frunció el ceño con molestia a la vez que enrojecía por el comentario del albino a su lado

− ¡Gazell, maldito! − gruño, el mencionado acelero el paso

−Date prisa Burn− fue toda respuesta que obtuvo, bufo siguiéndole el paso, prefiriendo olvidar lo recién ocurrido.

−El más alto me cayó bien− mencionó Masaki haciendo sonreír a su hermana.