Unidos por las cadenas {Sinbad y Tú}

Sinopsis

Habiendo perdido la apuesta contra Maader, Sinbad vive un infierno al convertirse en su esclavo. Pero...¿Que pasaría si un alma con un corazón cálido decide cuidar de él? ¿Podrá salvarlo de convertirse en uno de "sus niños"? O...¿Podrá salvarlo de él mismo?

Genero:
Romance/Other
Autor/a:
Aome12341
Estado:
Completado
Capítulos:
11
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1...La más preciada niña de Maader

¡Hola mis magis! :3...Esta historia la tengo almacenada desde hace algún tiempo, y pienso que ya es momento de que vea la luz :v

Disclaimer: Magi y Sinbad no bouken son propiedad exclusiva de Shinobu Ohtaka.

Aquí les dejo:

*~*~*~Unidos por las cadenas~*~*~*

Capítulo 1...La más preciada niña de Maader

OoOoOoOoOoO OoOoOoOoOoO

Tenía mucho frío. Su cuerpo temblaba sin control alguno.

Era la...¿Quinta vez? Que lo encerraban en ese horrible lugar, pero él mismo tenía la culpa.

No digas nada.

La voz en su cabeza le advertía.

No hagas nada que no te pidan.

Tocarla era una de esas cosas que no debía hacer por nada, a menos que ella se lo permitiera.

No pienses en nada.

Era lo mejor, solo así podría sobrevivir a ese infierno en el que él mismo se había metido. Así mismo, debía bloquear todos sus recuerdos, solo de esa forma evitaría hacerse daño.

Escuchó la puerta abrirse. Levantó la cabeza lo suficiente para ver de quien se trataba, pero el frío lo obligó a bajarla de nuevo quedando casi en la inconsciencia.

—Te encargarás de él a partir de ahora—Resuena aquella voz que ya conocía, y que ahora tanto pavor le daba.

Sus temblores aumentaron.

—Asegúrate de tratarlo bien, no quiero que se cierre del todo.

Al segundo de esas palabras, sintió algo cálido a su espalda. Unas manos delicadas colocaron una manta sobre él, y después le tomaron un brazo indicándole que se levantara.

Todavía temblando por el terrible frío, obedeció sin decir nada, manteniendo sus apagados orbes dorados fijos en el suelo. La persona le acomodó mejor la manta y lo encaminó hacia la salida, llevándoselo lejos de ahí.

Ahora se encontraba en una habitación pequeña, junto a una chimenea, recibiendo el calor del fuego. La puerta se abrió y por ella entró la persona que lo había llevado ahí. En sus manos llevaba una bandeja con comida y una bebida caliente. La dejó sobre la mesa y se acercó al chico para ayudarlo a levantarse y guiarlo a la superficie de madera.

El pelimorado miró la comida por un momento en completo silencio antes de empezar a comer con lentitud. A su misma vez, la persona que se encontraba con él arrimó uno de los muebles hasta la chimenea y atizó las llamas para mantener su fuerza.

Cuando el chico terminó de comer, lo ayudó a sentarse en aquel mueble colocándole una segunda manta encima, eso lo ayudaría a entrar en calor más rápido. Seguido de eso, tomó la bandeja y se marchó con ella dejándolo solo de nueva cuenta.

Mirando las llamas, un fuerte cansancio se hizo presente en su cuerpo. Sus ojos se fueron cerrando poco a poco, hasta que al final terminó por quedarse profundamente dormido.

En la cocina. Aquella persona dejó la bandeja para que sus compañeros se encargaran de lavar los trastes. Después se dirigió con desgana al despacho para dar el informe.

—Entonces ya está mejor—Dice aquella mujer con una desagradable sonrisa de satisfacción en su rostro—Déjalo descansar esta noche. Quiero que mañana lo lleves a hacer algunas tareas contigo.

—Entendido—Se dirige hacia la puerta.

—Y Tn__—Llama haciendo que volteara a mirarla—Asegúrate de enseñarle bien—Pide con una falsa sonrisa maternal.

—Si...madre—Dice la chica con una sonrisa contenta antes de salir.

Rápidamente, la sonrisa de Maader cambió a una siniestra. Solo era cuestión de tiempo. Ese chico pronto se convertiría en uno de “sus niños”.

—Sinbad, Sinbad~. Muy pronto serás completamente mío—Murmura con malicia agitando la copa de vino que tenía en la mano.

Al otro lado de la puerta. La chica respiró profundo borrando aquella mueca feliz. Cuánto detestaba tener que hacer eso. Apretó los puños y se marchó de ahí de regreso a la habitación donde había dejado a Sinbad.

Entró y sonrió con calma al notar que el muchacho se había quedado dormido. Cerró la puerta y se acercó a él cambiando su sonrisa a una triste. El pobre chico se veía terrible.

—”De entre todos los castigos que tiene...tuvo que utilizar uno de los más crueles“—Se acuclilla junto a él retirándole un mechón púrpura de los ojos.

Lo contempló un poco más recargándose del posa brazos. La primera vez que Maader lo encerró en la torre de agua solo lo dejó una noche, pero en esta ocasión lo había dejado por dos semanas enteras, y a eso se sumaban los castigos y torturas que le daban durante el día antes de volver a encerrarlo ahí. Tn__ pasó cada una de esas noches frente a aquella puerta para observarlo y asegurarse de que estuviera bien, hasta que al final se cansó de verlo sufrir tanto y habló con su ama para que lo dejara a su cuidado.

Y aunque la mujer dudó un poco, la chica se las ingenió para convencerla recordándole sus anteriores logros con los otros niños. Con eso, Maader aceptó sin vacilar, a fin de cuentas, Tn__ era su esclava de más confianza, y nunca le ha dado un solo motivo para creer que le fallaría, era su más preciada niña...que mujer tan ingenua.

Suspiró y se levantó para ir hasta la mesita de noche junto a una de las literas. Sacó un libro del cajón y se sentó en la cama a leerlo, necesitaba distraer su mente un rato.

*~*~*

Aquella calidez lo invadía haciéndolo sentir a gusto. Por primera vez en días había podido dormir bien...aunque le costaba recordar lo que había pasado.

Escuchó ruido cerca, unas risas infantiles que desaparecieron al cerrarse una puerta.

Y los recuerdos volvieron.

Una persona lo había sacado de la torre y lo había llevado a otra parte, pero tenía tanto frío y estuvo tan cansado, que su cuerpo se movía automáticamente, hasta que cayó rendido.

Abrió los ojos lentamente sintiendo una tenue luz chocar contra ellos. Dicha luz provenía de una gran ventana al final de la habitación. Sin mucho interés observó las seis literas, y entre ellas pudo vislumbrar a una persona arreglando una de las camas de arriba.

Mientras terminaba de acomodarla, la chica fijó sus ojos en él notando que por fin estaba despierto. Sonrió y se bajó para acercarse a él.

—Me alegra verte despierto—Dice moviéndole un mechón de cabello—Los niños fueron a buscar algo de comer para ti.

—¿Quién...eres?—Pregunta Sinbad con un tono apagado.

—Soy Tn__, soy la encargada de cuidar a los niños—Responde ella arrodillándose junto al sillón—Ella...me ordenó cuidarte—Lo mira con algo de tristeza.

Sabiendo de quién hablaba, Sinbad no pudo evitar sentir un escalofrío. Le temía...le tenía mucho miedo a esa mujer.

Notando el miedo en sus ojos, Tn__ le tomó una mano haciendo que volviera en sí.

—Tranquilo, ella ya no te hará daño—Asegura apretando su mano—Mientras yo te cuide, no pienso permitirlo.

El ambarino la observó en silencio. A pesar del visible cansancio y la profunda tristeza que podía ver en sus ojos, una gran seguridad brillaba en ellos al decirle aquellas palabras. Unas lágrimas resbalaron por sus mejillas sin que pudiera evitarlo.

Tn__ le sonrió en comprensión y le limpió las lágrimas antes de levantarse y abrazarlo, sabía que lo necesitaba. Sinbad tardó un rato en reaccionar, pero al final correspondió al abrazo llorando como nunca lo había hecho.

*~*~*

Ya habían pasado un par de semanas. Sinbad siempre acompañaba a Tn__ para ayudarla con sus tareas, lo que tenía a Maader muy complacida. Pero claro, eso no significaba que fuera uno de sus niños todavía.

—¿Quiere que me ayude con los niños?—Pregunta Tn__ algo sorprendida.

—Correcto. Quiero que vaya obteniendo un poco de confianza, pero no demasiada—Responde Maader con una falsa sonrisa amorosa—Enséñale como llevar a cabo algunas de tus tareas, y en el proceso...tal vez aprenda otras cosas—Sus ojos brillan con malicia.

Haciendo como que no lo había notado, la joven fingió una sonrisa contenta.

—De acuerdo, me esforzaré mucho con él—Asegura con falsa alegría.

Maader rio y se acercó a ella para darle un abrazo maternal. Tn__ correspondió sintiendo su cuerpo estremecerse, no soportaba tener a esa mujer cerca. Cuando se separó de ella, la chica hizo una pequeña reverencia y se fue de ahí. Se daría un baño tan pronto terminara con sus quehaceres, se sentía asquerosa.

Fue por Sinbad a la cocina, donde lo había dejado ayudando con los platos. Después se dirigió con él a reunirse con su otra pesadilla.

Un chico de cabello grisáceo los recibió en la entrada de la bodega, donde guardaban la “mercancía” de la Compañía Mariadel. Detrás de él, se hallaban un montón de niños llorando en voz baja, algunos de los mayores abrazaban a los más pequeños para brindarles, aunque fuera, algo de protección.

El corazón de Tn__ se estrujó ante la escena. No podía soportar verlos de esa manera.

—Esta es la nueva carga, más te vale hacer bien tu trabajo—Dice el peligris mirándola con desagrado.

—Yo siempre hago bien mi trabajo, no como tú—Dice dedicándole una mirada de molestia y fastidio—Dime, ¿Cuántos esclavos has maltratado esta semana?—Cuestiona con sorna cruzándose de brazos.

—Ellos tienen que aprender a respetar y a cerrar la boca.

—¿A golpes?

—¡De la manera que sea necesaria­­­!

—¡Pues yo nunca me he visto en la necesidad de golpear a ninguno!

—¡Tal vez porque eres demasiado blanda!

—¡¿Blanda?! Solo hago lo que tengo que hacer. Y madre se complace más con mi trabajo que con el tuyo.

Los dos se miraron lanzando chispas bajo la asombrada mirada de los niños. Por otro lado, Sinbad observaba en completo silencio. Si bien la situación le pareció...curiosa, no diría nada, no quería ser castigado por decir algo que no debía.

Luego de terminar su duelo de miradas, Tn__ les indicó amablemente a los niños que la siguieran. Ella y el peligris compartieron una última mirada asesina antes de retirarse cada uno a lo suyo. Llegaron al comedor, donde Tn__ le pidió a Sinbad que la ayudara a ubicar a los niños en las mesas y a llevarles comida. El chico asintió en completa obediencia e hizo lo que ella le pidió.

Acomodaron a los niños en las mesas y comenzaron a repartir los platos. Cuando llevaba uno de los últimos, Sinbad tropezó con su cadena y cayó al suelo rompiendo el plato y derramando la comida.

—¡Sinbad!—Exclama Tn__ preocupada acercándose a él—¿Estás bien?—Pregunta colocando suavemente una mano en la espalda del chico.

El pelimorado, viendo lo que había hecho, comenzó a temblar en completo terror. Había cometido un error, y ahora sería castigado. Notando esto, Tn__ pidió rápido algo para limpiar el desastre mientras ayudaba al chico a levantarse. No se había cortado con los trozos del plato, por suerte.

—Tranquilo, no pasa nada—Lo hace sentarse en un banco un poco apartado—Fue un accidente ¿Sí? No sufrirás un castigo por esto—Asegura con voz apacible.

Sinbad la miró a los ojos calmando sus temblores, estaba diciendo la verdad. La chica le sonrió y después se levantó para ir a limpiar la comida del suelo, también se aseguró de pedir otro plato para el niño que faltaba pidiendo que pusieran el pan que había quedado sobre uno de los trozos del plato. No podían desperdiciarlo, o entonces sí serían castigados.

Una vez los niños terminaron de comer, los llevó a que se dieran un baño siendo seguida por Sinbad. Ya bañados, les entregaron las ropas que usaban los niños de Maader y los llevaron a la habitación que compartirían mientras estuvieran allí. Los pequeños estaban tan cansados, que no tardaron ni cinco minutos en dormirse.

—Eso fue todo por hoy—Murmura la chica una vez salieron y cerró la puerta—”Quiero ir a bañarme. Todavía tengo su asqueroso perfume encima“—Se mira el vestido y suspira con cansancio.

Miró a Sinbad.

Salvo por el susto de hace rato, se mantuvo inexpresivo y en silencio todo el día, igual que en esas dos semanas. Suspiró. El espíritu de ese chico ya había sido quebrado, y solo era cuestión de tiempo que Maader hiciera su movimiento y terminara de convertirlo en otro de sus fieles lacayos...y eso le entristecía.

—Ven, ya es hora de ir a descansar—Le sonríe al chico antes de empezar a caminar a su dormitorio, en el que ahora solo dormían ellos, pues los niños que ocupaban las otras camas...habían sido vendidos esa semana.

Llegaron a la habitación, y mientras Sinbad se quedaba junto a la chimenea con la vista fija en las llamas, Tn__ fue a darse un baño. Necesitaba quitarse ese asqueroso perfume de encima o terminaría vomitando la cena.

Después de un rato regresó ya limpia, y se sorprendió al ver que Sinbad se encontraba en el mismo sitio. Normalmente lo encontraba dormido al regresar, así había sido esos días.

Restándole importancia, se encaminó a su cama y tomó el cepillo de la mesita de noche para peinar su húmedo cabello. Pero se detuvo al ver al pelimorado de pie junto a la cama.

—¿Quién...era él?—Habla por primera vez en días sorprendiéndola un poco.

—¿Él? ¿Te refieres al chico que vimos hace rato?—Pregunta recibiendo un lento asentimiento en respuesta—Ese idiota era Fátima, es el Jefe de esclavos—Responde volviendo a su tarea anterior—Él es el encargado de clasificar y revisar a los esclavos que llegan, luego me pasa los de primera clase a mí para que me encargue de adoctrinarlos—Termina con algo de tristeza.

Terminó de peinarse y volvió a mirar a Sinbad, recién notaba que su cabello estaba hecho un desastre. Sonrió y lo hizo sentarse junto a ella dándole la espalda para peinarlo. Tenía un cabello precioso.

—”Me alegro de que Maader al final decidiera no cortárselo“—Piensa admirando con fascinación aquellas hebras moradas entre sus manos.

Al terminar, le indicó al ambarino que fuera a acostarse, pues al día siguiente tendrían mucho trabajo y debían descansar. El chico asintió y se fue a su cama a dormir, quedando rendido en pocos minutos. Pero Tn__ no iba a poder dormir, lo sabía bien.

—”Odio estos días“—Piensa acercándose a la ventana, donde reposaba una pequeña planta a la que le faltaban hojas.

Los días en que llegaban los nuevos esclavos eran horribles, pues los niños siempre se veían demacrados y muy maltratados. Era una visión que ella no podía soportar. Le causaba un gran dolor ver a esos pequeños siendo lastimados y privados de su libertad. Y debido a eso, siempre termina teniendo horribles pesadillas de su propio pasado, cuando terminó siendo vendida como una esclava con tan solo ocho años.

—”Ya olvídalo Tn__, esos días quedaron atrás“—Piensa apoyando su brazo en el alfeizar de la ventana y su cabeza en la mano—”Ahora de lo único que debes preocuparte es de esos niños...y de ese pobre chico“—Mira hacia atrás un poco posando su mirada en Sinbad. El chico dormía muy tranquilo.

Suspiró. Esa noche iba a ser muy larga.

Continuará...

OoOoOoOoOoO OoOoOoOoOoO

Espero que les haya gustado...de ser así, espero que le den mucho apoyo a esta historia para poder continuarla :3

No será muy larga, pero me aseguraré de que la disfruten en cada capítulo n_n

¡ESPERO SU APOYO GENTE!

¡BARARAQ...JA NE! :D

mié., feb. 1, 2023