UNICO
Un pequeño Beomgyu de 8 años era cruel mente juzgado por las personas que decían ser su familia.
Beomgyu al nacer en un pueblo donde era muy alejado y MUY conservador, en un pequeño lugar remoto de Australia que lo más probable era que si mencionaban ese pueblo te estarías preguntando ¿En serio existe? Pero si por desgracia existía, era ese pueblo donde todos conocia a todos y eran muy amables.
Ryujin solo estaba jugando con sus amigas en su fiesta de cumpleaños, era un típico juego donde tomaban la taza de té con sus muñecas, todo parecía bien unas niñas bien vestidas con vestidos esponjosos, unas coletas y moños en estas jugando normal, si todo normal hasta que cierto castaño llego a la fiesta de su prima.
Ryujin emocionada por que su primo favorito cumplió su promesa y asistió a su fiesta de cumpleaños número 5, corrió a los brazos de Beomgyu y lo abrazo fuerte, Beomgyu correspondió el abrazo de su querida prima, después se separó para extender frente ella un regalo.
Ryujin emocionada lo tomo y lo abrió viendo que era un vestido rosa muy bonito, sonrió feliz y le dió las gracias a su querido primo.
- Gracias Gyunnie, en serio no era necesario con que hayas venido era suficiente. - la rubia dejo el regalo junto a los demás que había recibido.
- Te lo merecías Ryu.
- Gracias Gyu, ven vamos a jugar .
Tomando de la mano a Beomgyu lo acerco a la mesa donde sus amigas jugaban.
- Chicas esta es Gyu y jugará con nosotras.
Las demás vieron a Beomgyu con una cara de fastidió.
- Por que el jugara con nosotras y no con los niños - una de las 5 niñas sentadas señalo un grupo de niños que jugaban con una pelota.
- A Gyu le justa jugar a la hora del té ¿Verdad?.
- Si es uno de mis juegos favoritos. - sonrió en grande.
- Los niños no juegan con muñecas. - acuso una. - mi mamá dice que los niños juegan fútbol y son rudos.
- Pero Gyu no es rudo y le encanta jugar conmigo. - aclaro con paciencia Ryujin.
- Bueno de todas formas es el cumpleaños de Ryujin así que hay que dejarla hacer lo que quiera. - una de las pequeñas dijo ya fastidiada.
- Ven Gyu siéntate a mi lado. - Ryujin tomo a Beomgyu de la mano y se sentaron continuando con el juego.
Una señora Kim disgustada veía la escena de su hija con su sobrino.
- Deberías dejar que Beomgyu siga así o terminara más enfermó. - solto con veneno a su cuñada.
- Beomgyu es un buen niño solo no tiene los intereses de los demás. - Choi Min solto calmada ya acostumbrada a las palabras de su cuñada.
- Cuando crezca y tu hijo sea incurable desearas haberme hecho caso.
- Eso nunca pasara. - tomo de su té sabiéndole amargo.
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Beomgyu de 15 años
- Mira Ryujin este se ve increíble.
- Lo es Gyunnie - sonrió viendo como su primo se veia en el espejo con una playera corta y ajustada de color rosa pastel.
- creo que esto me quedara bien. - sonrió viéndose en el espejo.
- Es una marica.
Escucharon la pareja de adolescentes a otros niños un poco más grandes que ellos.
- Creo que parece niña, con ese cabello largo y esa ropa ajustada que nos da una increible vista de su culo. - los demás rieron estruendosamente por el comentario de uno.
Ryujin ya molesta por las palabras de esos brabucones se acerco a ellos siendo detenido por el castaño.
- Esta bien Ryujin. - soltó bajo siendo escuchada solo por la rubia.
- No Gyu ellos merecen una paliza.
- Mejor vámonos... - solto decaído Beomgyu.
- Deberías hacerle caso al marica. - solto uno del grupo.
- Son unos mal nacidos como se atreven a decir eso!!! - Ryujin trato de calmarse.
- Vámonos Ryu... - Beomgyu saco a su prima de ahí alejándose lo suficiente para calmarse.
- Son unos desgraciados!!! - soltó la rubia.
- Ya Ryujin cálmate no vale la pena. - trato de calmarla. - Mejor vámonos por un helado. - sonrió el menor.
- Beomgyu ya no tengo 5 años para que me compres con un helado.
- Esta bien Ryu ya no tienes 5 años pero yo se que quieres ese helado. - sonrió conocí bien a la chica.
- Esta bien Gyu pero para la próxima no dejes que digan esas cosas de ti.
- Si está bien para la próxima. - dijo empezando a caminar sabía que ese tipo de comentarios nunca pararían.
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Beomgyu de 17 años.
- Te lo dije Min, Beomgyu solo empeoro con su enfermedad. - solto molesta la señora Kim por los comentarios que decían en el pueblo sobre su sobrino.
Min soltó un suspiro cansada su cuñada no dejaba de ser tan mestiza y de mente cerrada.
- Beomgyu no está enfermo, Kim.
- Claro que lo está, abre los ojos Min, que Beomgyu se vista de rosa y con top no es normal. - estaba tratando de que Choi Min entrara en razón. - En el pueblo me contaron que llegó un nuevo Pastor y es famoso por ser un joven apuesto y por siempre seguir el bien, deberias llevar a Beomgyu con el tal vez sea bueno.
- No lo se Kim, Beomgyu esta bien como es no creo que sea necesario. - dijo con algo de desconfianza.
- El domingo iremos a la iglesia Min y no quiero peros. - solto sin dejar que Choi Min estuviera de acuerdo, pero no le quedaba de otra.
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El fin de semana llegó más pronto de lo que Beomgyu deseó, su mamá le había contado sobre lo que su tía le había dicho, Beomgyu al inicio se enojo pero después no le quedo de otra no es como si fuera a pasar algo malo.
- Beomgyu ya es hora, tu tía ya está aquí. - grito su madre desdé el primer piso.
- Ya bajo. - grito para minutos después bajar.
- Gyunnie. - grito Ryujin y se acerco para abrazar a su primo.
- Ya chicos se hace tarde, vamos.
Después de una pequeña caminata de no más de 20 minutos llegaron a la iglesia, tuvieron que esperar a que terminara la misa del medio día para poder hablar con el pastor.
- Claro señor Lee, vera que su hijo sera un niño fuerte y sano. - El pastor terminaba de hablar con alguien del pueblo.
Beomgyu se acercaba al pastor se veia muy joven no mas de 25 años, era alto y apuesto, con ojos verdes y tez clara, se veía en buena forma, pero algo no le daba buena espina a Beomgyu.
- Buenas tardes pastor. - saludo su tía amablemente.
- Buenas tarde, hay algo en lo que pueda ayudarles. - el pastor sonrió devolviendo el saludo.
- Vera pastor este jovencito. - su tía tomo a Beomgyu de los hombros y lo puso enfrente del pastor. - a tenido actitudes para nada decentes y creemos que usted podria ayudarlo a que sea un hombre mejor, ya sabe usted no.
El pastor sonrió un poco incómodo, Beomgyu, su madre y su prima tenian el ceño fruncido por las palabras de su tía ya que ninguno pensaba que era una buena idea.
- ¿Que actitudes son esas? - pregunto el pastor sin perder ese toque de amabilidad.
- Bueno le gusta llamar la atención, creyendo que los colores pastel son para el, le gusta jugar con chicas en lugar de jugar fútbol como los demás niños y le gusta maquillarse. - su tía hablaba como si las palabras fueran veneno.
- Ah ya entiendo. - el pastor se quedo un momento callado, los demás lo miraba expectantes. - Creo que tengo la solución perfecta. - sonrió pero para Beomgyu esa sonrisa sería la perdición.
- ¿En serio la tiene? - Ryujin que hasta el momento no había dicho nada, hablo por que creía que su mamá estaba equivocada.
- Si, no se preocupen, este jovencito estará en buenas manos. - sonrió tomando a Beomgyu de los hombros viéndolo fijamente. - podemos empezar hoy si les parece.
- Claro que sí, mientras más rápido mejore será perfecto. - su tía habló feliz por que su sobrino dejara de ser un niño anormal.
- Bueno entonces necesito que me dejen a solas con el chico. - el pastor aun mantenía una mano en el hombro de Beomgyu.
- Esta bien. - Choi Min se acerco a su hijo. - si necesitas algo Beomgyu solo ven a casa. - Choi Min abrazo a su hijo sintiendo que algo no estaba bien.
- Lo haré. - sonrió a su madre y se alejó regresando al lado del pastor.
- No se preocupen, estará bien.
- Gracias pastor, estaremos eternamente agradecidos, vamos Ryujin tenemos cosas que hacer.
- Adiós Gyu.
- Adiós Ryujin.
La pequeña familia se despidió dejando a Beomgyu en las garras de un angel disfrazado de demonio.
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Beomgyu esperaba sentado en una parte de esa iglesia, el pastor solo lo dejo ahí ya que alguien lo llamo.
Ya aburrido miro lo que había al rededor no era un cuarto muy grande ya que ahí se confesaban las personas por lo que no había más que una silla que del otro lado tenía un pequeño mural de madera donde se posicionaba las personas de rodillas y contaban sus pecados.
- Lamento haberte hecho esperar. - el pastor entro viendo a Beomgyu.
- Esta bien, no hay problema.
El lugar quedó en un silencio incómodo, el pastor se sentó en la única silla que se encontraba ahí.
- ¿De verdad cree que soy anormal y tengo una solución? - Beomgyu hablo está situación le era frustante el sabía que no tenía nada de malo.
El pastor lo observó por unos instantes y luego se acerco a Beomgyu.
- Eres normal, solamente no todos piensan igual.
Beomgyu lo miró con eceptisismo.
El pastor tomo a Beomgyu de los hombros y regreso a la silla tomando asiento dejando a Beomgyu parado enfrente de el.
- Entonces cual será su ayuda. - lo miró a los ojos perdiéndose en esos verde brillante y algo más que no estaba seguro.
- Eso depende a ti... - dijo tratando de recordar el nombre del joven.
- Beomgyu.
- Beomgyu...- al mencionado sintió un escalofrío recorrerlo.
- ¿Por que eso depende de mí? - frunció el ceño.
- Por que tu vas a decidir si seguir con esto.
El pastor tomo a Beomgyu de los hombros haciendo que caiga de rodillas frente a el.
- ¿Que es lo que piensa hacer? - Beomgyu lo miro esos ojos verdes demostrando lo que Beomgyu empezaba a temer.
- Algo que te gustara.
El pastor bajo su mano a su miembro masajeando sobre su pantalon de vestir negro.
Beomgyu miró eso su cuerpo no reaccionaba estaba en shock, reacciono cuando el pastor tomo su mano y la dirijo a donde antes estaba su mano.
Bajo lentamente el cierre de su pantalon sacando su miembro posicionando la mano del menor sobre esta, moviendo la mano de arriba hacia abajo.
Beomgyu veia su mano moverse habia salido del shock pero no sabia como reaccionar, el nunca habia hecho algo así, tal vez sus conductas eran muy afeminadas pero como en el pueblo todos eran reservados y muy homofóbicos nunca habia tenido la oportunidad de experimentar y ahora que lo hacía no sabia que era lo que tenia que hacer.
- Esto no es correcto. - hablo Beomgyu.
- Entonces por que no sales huyendo, cariño. - El pastor sonrió.
Beomgyu se quedo callado, El pastor sabía que el menor deseaba eso.
El pastor poso una mano en el cabello de Beomgyu empezando con caricias y después jalo el cabello del menor.
- Abre la boca.
Beomgyu obedeció abriendo la boca y despues sintiendo dos dedos que abrían más su boca.
- Perfecto, ahora ocuparas tu boca.
El pastor tomo su miembro y la puso en los labios del menor, Beomgyu abrió la boca y saco su lengua saboreando el sabor salado.
- Deberias verte.
El pastor metió su miembro en la boca del menor tomándolo por sorpresa, ahogandolo con este, empezo dando embestidas pequeñas pero cuando empezó a cansarse tomo al menor del cabello y la empezó a mover disfrutando la sensación, estaba a punto de llegar solo debía seguir así.
Beomgyu cegado aun por las emociones que le recorrían saco el miembro de su boca y lo tomo con su mano subiendo y bajando, lamió la cabeza esperando el orgasmo y cuando estaba por llegar lo metio en su boca lo más que pudo teniendo arcadas por el liquido que empezaba a bajar por su garganta, cuando ya no quedaba más que tragar saco el miembro del pastor y le dió un beso en la cabeza y después miro al pastor a sus ojos.
El pastor aun recuperándose del orgasmo miró atónito no se esperaba que el más joven iba a tomar el mando por unos instantes.
- Nunca quise salir huyendo. - Beomgyu miro al pastor con una sonrisa, se levanto del piso.
El pastor aun sorprendido se metió su miembro a su pantalon y se subió el cierre, siguiendo al menor también se levanto.
- Me alegro que lo hayas hecho. - El pastor sonrió y cortando la distancia beso al menor siendo correspondido por este, cuando se separaron por falta de aire se miraron fijamente, el azul de los ojos de Beomgyu empezaba a marear al pastor.
- Entonces señor pastor cree que ya soy normal. - Beomgyu jugaba con el boton del sueter negro del pastor.
- Yeonjun cariño, llámame Yeonjun. - el menor sonrió.
- Entonces Yeonjun necesito regresar para poder ser normal. - está vez miro los ojos verdes.
- Yo creo que necesitas rezar por un buen tiempo de rodillas.
Beomgyu solto una pequeña risa entendiendo el doble sentido de esas palabras.
- Entonces regresare mañana para rezar.
Y con eso ultimo dejo un beso en los labios del pastor y salió para regresar a su casa.
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Beomgyu entro a su casa al parecer su madre estaba en la cocina y por lo que escuchaba no estaba sola, cuando entro a la cocina y vió a su tía y prima la ultima corrió y abrazo a su primo.
- Como te fue Gyu, estaba preocupada por ti, no te paso nada malo ¿Verdad?.
Beomgyu sonrió ante el recuerdo y le revolvió el cabello a su prima.
- Claro que no Ryujin, el pastor eh... solo me dio una platica. - solto nervioso ante la mentira.
- Bueno.
- Ven Beomi, siéntate la tía Min preparo un spaghetti delicioso.
Beomgyu se sento con su familia no queria comer aun sentia la mandíbula adormecida pero solo le quedaba fingir que todo estaba bien.
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-¡Ah! ¡Hmg! Si, si, ah... —Beomgyu gemía sin sentido, siendo penetrado hasta las entrañas por la polla de Yeonjun.
Beomgyu se encontraba en un escritorio de la oficina del pastor que lo mantenia retenido a un ritmo bestial.
Ya habían pasado dos meses desde que Beomgyu habia acudido con su tía a la iglesia con la esperanza de que Beomgyu dejara sus anormalidades, habia funcionado por lo que sabia su tía y estaba orgullosa de su sobrino pero la realidad era que Beomgyu nunca cambio sus gustos afeminados aprendió a ocultarlos bien, y ahora se encontraba gimiendo tan alto como si su vida dependiera de ello.
-¡Yeon! ¡Ah!... ¡Más!
El pastor deslizó sus manos sobre las caderas de Beomgyu, con parte de sus glúteos siendo amasados por los dedos, y levantó esa zona de su cuerpo, todavía dentro de Beomgyu. Este simple movimiento le arrebató a Beomgyu un sonoro gemido que resono dentro de la iglesia. Ya que lo tenía donde quería, empezó a moverse.
No fue para nada delicado; salía por completo y entraba hasta el fondo, era el sonido de sus testículos que chocaban contra el trasero de Beomgyu lo que le indicaba el límite de entrada. Entonces, lo repetía. El interior del chico era alucinante. Al contraerse por los espasmos que resultaban de presionar directamente el punto exacto, lo apretaban demasiado bien.
Beomgyu no tenia mucho que decir, el menor había estado gritando con cada embestida, tan certeras y exquisitas que hizo un gran esfuerzo para no terminar tan pronto. Ni siquiera le daba importancia que en cualquier momento alguien podria llegar a entrar. Su única certeza era la sensación de sus paredes siendo llenas, húmedas y calientes arremetidas sin ningún tipo de piedad por el pastor.
—¡Así, así! ¡Justo ahí! ¡Más, por favor, más!
- Vamos a ver cuánta resistencia tienes, cariño.
Beomgyu quiso protestar, porque el pastor había salido de su interior sin previo aviso. No obstante, dentro de su garganta se instaló un nudo indescifrable en el momento que fue arrastrado fuera del escritorio y obligado a sentarse en las piernas del pastor. Rápidamente, las manos en su cintura lo obligaron a quedar a orcadas en el regazo de Yeonjun. Ahora, sus manos se apoyaban contra los pectorales fuertes y bien trabajados del pastor.
Un nuevo vaivén había comenzado, Beomgyu trataba de mantener el ritmo, pero cada penetración recibida era una nueva condena para su cuerpo.
-¡Oh, Jun!
El hombre había proporcionado una nalgada contra su culo sin avisar, tampoco apartó su mano de la cintura delgada del menor.
Después de Dios sabe cuánto tiempo, Yeonjun arremetió por última vez contra Beomgyu y terminó dentro de ese cálido interior que se contrajo por el orgasmo de su dueño, quien luchaba por mantener ambos ojos abiertos. Permitió que el cuerpo contrario utilizara su cuerpo de apoyo. Claro, su brazo nunca dejó de sostenerlo.
Vencido por el cansancio, Beomgyu tomó el rostro de Yeonjun se inclinó y se besaron. Mientras sus labios se movían como si estuviesen en medio de una danza, el cuerpo de Beomgyu se rindió y cayo dormido.
*******
Yeonjun tuvo que salir por que tenia una reunión con unas personas del pueblo que venían a orar cuando se fueron el regreso a su oficina y encontro a Beomgyu ya vestido y sentado en su escritorio entretenido con un libro de oraciones que se encontraba sobre el escritorio.
- Deberíamos escapar. - Yeonjun lo miro sin entender. - algún día podrían darse cuenta de lo que hacemos.
Beomgyu lo miro a los ojos, esos ojos azul claro que Yeonjun tanto amaba.
- Pero nunca nos han descubierto, hemos sido cuidadosos.
Beomgyu solto una pequeña risa.
- Claro sobre todo yo e sido callado. - Dijo Beomgyu con sarcasmo sabia que no eran nada silenciosos cuando estaban teniendo sexo.
- Bueno pero no nos han descubierto.
Beomgyu lo miró un rato sin decir nada, después de unos minutos se levantó y se acerco a Yeonjun.
- Jun, tu me amas verdad. - Beomgyu poso sus manos en el pecho de este jugando con los botones.
- Sabés que te amo mucho Gyu y no solo por tu físico. - Sonrió acariciando la mejilla de Beomgyu, alzando el mentón de este para que lo mirara. - Se que tu tambien me amas. - Beomgyu le regalo una dulce sonrisa y lo miro con ojos de amor. - Pero que haríamos si huimos, a dónde iríamos.
Beomgyu lo pensó por un rato, el ya habia pensado en eso, estaba a días de cumplir 18 y dejar de ser un niño, tenia una cuenta de banco donde su padre metía dinero desde que lo dejo a el y su madre, podrían sobrevivir con eso hasta que consiguieran un trabajo.
- Solo quiero irme de aquí Jun. - Beomgyu abrazo a Yeonjun. Yeonjun también lo abrazo el tambien deseaba irse de ese pueblo donde solo serian juzgados por su amor.
- Lo haremos Gyu, solo hay que planearlo bien.
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Ryujin y Beomgyu se encontraban en la habitación del último, Beomgyu se estaba arreglando hoy era su cumpleaños y estaba emocionado hoy se escaparía con Yeonjun y al fin podrían ser felices lejos de ese pueblo.
- Gyu has cambiado. - Ryujin lo miraba un poco molesta por las nuevas actitudes de su primo. - antes pasábamos más tiempo juntos ahora solo te la pasas en la iglesia.
Y es que la rubia no mentía antes eran uña y mugre hacian todo juntos desde que tenian conciencia, se la pasaban juntos ya que Ryujin es la unica prima mujer que tiene y sus primos al no juntarla por que era una niña delicada y no debía jugar rudo, nunca la juntaron solo Beomgyu se acerco a ella por que a este no le gustaba ser rudo y jugar fútbol y cosas como esas, por eso que Beomgyu se haya separado de ella fue molesto claro que tenia amigas con las que pasar un buen rato pero nada comparado con la compañía fiel de su primó.
- No exageres Ryu, yo paso mucho tiempo contigo.
- ¿A que hora regresaste ayer Gyu?
- Ah, creo que a las 7 de la noche, no estoy seguro. - Beomgyu solto avergonzado.
- Beomgyu ayer saliste de tu casa a las 12 y no regresaste ni a comer. - le recordó acusatoriamente.
Beomgyu estaba avergonzado si pasaba más tiempo en la iglesia pero solo ahí se sentia bien y seguro junto cierto peli negro.
- Esta bien Ryujin, solo estaba ayudando al pastor.
- Ese pastor nunca me a dado confianza Gyu y lo sabes, el te a hecho algo lo se, mi instinto me dice que algo no anda bien.
- Solo estas exagerando Ryujin.
Beomgyu salio de su habitación, sentía mal no contarle a su prima siempre habían sido confidentes el uno del otro pero no queria que sus planes se arruinaran, el no se iba a echar atras el ya lo habia decidido esa noche escaparía con Yeonjun.
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Al terminar su pequeña fiesta de cumpleaños Beomgyu tenia una pequeña mochila donde llevaría sus cosas solo lo necesario, unos cambios de ropa, dinero y otras pequeñas cosas de aseo personal.
Su madre pensaba que ya estaba dormido y al parecer su madre ya lo estaba, sentia tristeza por dejar a su madre pero no retroceria.
Al oir una pequeña piedra por su ventana sabia que esa era la señal Yeonjun ya había llegado por el, era ahora o nunca.
Salio por la ventana no queria hacer ruido bajando por la entrada principal esa puerta era tan vieja que hacia un horrible rechinido que alertaria a su madre.
Al bajar por un arbol a duras penas siendo atrapado por Yeonjun se sintió libre y feliz.
- Estas seguro Gyu, sabes que podemos retroceder.
- Esta bien, ya lo decidí es ahora o nunca.
Beomgyu sonrió cálidamente a Yeonjun y tomo la mano del pastor.
- Te amo Gyu.
- Y yo a ti Jun.
Salieron de ese pueblo sin ser descubiertos sintiendo libertad por primera vez.
Fin
Espero les haya gustado esta pequeña historia que creé en una noche de insomnio, ese día vi una publicación en un grupo del yeongyu, que trataba algo como lo que leyeron y se me ocurrio crear algo como esto, espero haya salido bien es la primera vez que siento que salió bien.
Gracias por leer, votar y comentar.