Capítulo único
Katsuki había notado que Izuku, su amigo de la infancia, el omega con el que se había casado y formado un vínculo, su dúo en el trabajo y el amor de su vida, se comportaba muy raro.
Llevaba alrededor de 2 semanas comportándose de maneras extrañas. Ya eran 3 días que llegaba tarde a casa, y se le veía en extremo feliz.
Aunque le preguntara a que se debía su felicidad, Izuku solo le respondía que nada, que solo estaba feliz porque sí.
Otras veces despertaba y encontraba a su esposos levantado, con ojeras enormes y el móvil en las manos. Móvil que escondía en cuanto notaba que Katsuki estaba cerca.
Y realmente todo eso lo estaba artando. Ya no se besaban tanto e incluso Izuku ya ni siquiera le cocinaba. O Katsuki preparaba de comer o compraban comida a domicilio.
No quería escuchar esa pequeña vocesita en su cabeza que le decía lo que probablemente estaba pasando.
Todas las señales indicaban que Izuku lo estaba engañando.
Incluso el olor de su omega se notaba diferente, más dulce y con un ligero toque a algo que aún no lograba identificar del todo. Lo que muy probablemente era el rastro que quedaba del olor del Alfa con que su esposo lo estaba engañando.
También estaba el hecho de que llevaban un buen tiempo sin tener intimidad.
¡¡Llevaban tres malditas semanas sin tener sexo!!
¡¡Ellos!!
¡¡Que follaban como conejos cada que tenían oportunidad!!
La abstinencia, el comportamiento de Izuku, el trabajo y sus estúpidos amigos jodiendo con lo grande que sería la fiesta de su próximo cumpleaños (para el cual faltaban 3 días) lo tenían con un nivel de estrés increíblemente alto.
Le había contado todo al maldito pelos de mierda en un arrebato y solo había obtenido un nervioso:
—Bro creo que estás imaginando cosas, sabes que Midobro sería incapaz de engañarte—
Eso solo lo había puesto más histérico, sobre todo porque el pelos de mierda parecía muy nervioso y no lo miraba a la cara. Tal vez él sabía algo y no quería decirle para proteger a Izuku.
El muy hijo de puta.
—¡MUERAN BASTARDOS DE MIERDA!—Gritó Katsuki, justo en ese momento estaba teniendo un enfrentamiento con algunos villanos idiotas que creían que podían robar un banco sin pagar su crimen.
Era un batalla dura, más aún porque era una injusta pelea de cuatro contra uno.
Y uno de ellos poseía un quirk de invisibilidad. Pero a diferencia de Hagakure, él si podía controlar cuando volverse invisible y cuando no.
—¡MALDITA SEA NECESITO QUE MANDEN A ALGUIEN!—Gritó, comunicándose con su agencia a través del comunicador en su oreja izquierda—¡HAY UN ESTÚPIDO CON INVISIBILIDAD QUE ME ESTÁ JODIENDO!
—Enseguida mandaremos a alguien Dynamigth—Contestó uno de los trabajadores de su agencia.
—Bakugou, usa la última herramienta que te dí—Katsuki reconoció la voz de Mei, la encargada del departamento de soporte técnico en su agencia—El localizador de frecuencia cardíaca.
Cierto, Mei le había entregado un artículo que le permitía saber dónde se localizaba cada individuo cercano aún sin verlo, era un radar que localizaba las frecuencias cardíacas, aunque el tipo fuera invisible podía saber dónde se localizaba. Claro, solamente si calculaba bien podría saber dónde estaba hasta que algún héroe que sirviera viniese a ayudar.
Sacó un pequeño cubo de los tantos que había en su cinturón y presionó un botón, el cubo se transformó en la herramienta que necesitaba, era el quirk de uno de los de soporte técnico, transformaba cosas en pequeños cubos y presionando un botón que estos poseían la transformación se deshacía.
Con el radar en sus manos, procedió a encenderlo, una inmensa cantidad de puntos en color verde mostraban a los civiles y los de color rojo a los villanos.
Pudo identificar donde estaba y atacó, propinándole un golpe que lo dejó inconsciente al instante, el villano volvió a ser visible enseguida.
Después de haber capturado a los cuatro villanos, fue entonces que los héroes llegaron.
Katsuki les gritó por haber llegado tarde y les dejó el resto del trabajo. Estaba cansado, llevaba días sin dormir martillandose la cabeza con la posible infidelidad de su omega y la maldita migraña lo estaba matando.
Una de las ventajas de ser el jefe de su agencia (y de su esposo) es que como jefe que era, decidió darse el día a sí mismo.
Llegó a casa muchísimo más temprano de lo previsto, su turno normal terminaba a las 8:00 de la noche y apenas eran las 4:13 de la tarde.
Entró en silencio, caminando directo a la cocina para tomar las pastillas de la migraña, luego se dirigió con pesadez hacia su habitación.
Mientras trataba de quitarse una de las botas chocó con un mueble por error y terminó haciendo un fuerte ruido.
Le llamó la atención oír un chillido proveniente de su cuarto y pasos de alguien realmente apurado.
Aceleró el paso y abrió la puerta, encontrando a Izuku, sudando, acostado en la cama con solo una camisa puesta (que le pertenecía por cierto)
Miró a su pareja con los ojos entrecerrados, olfateando el aire para cerciorarse de que nadie hubiese estado en la habitación.
—H-hola Kacchan—Dijo Izuku, sentándose en el borde de la cama con una temblorosa sonrisa en el rostro—R-regresaste pronto.
Antes de que Katsuki hablara, un ruido, proveniente de su cinturón, le llamó la atención.
Tomó al causante del ruido entre sus manos, y sintió la ira correr por su cuerpo, era el radar y para sorpresa y desgracia de Katsuki, marcaba dos puntos verdes, había dos personas personas aparte de él en la habitación.
Sin poder controlarlo, el radar en su mano se destruyó ante la fuerte explosión que sus palmas crearon.
—¿Dónde está?...—Susurró Katsuki, el enojo por saber que su esposo, su razón de vivir, le estaba engañando, y que ese amante estaba justo en ese cuarto, había causado que explotara el radar sin siquiera calcular donde se encontraba la otra persona en la habitación.
Tenía sentido, había escuchado pasos apresurados y Izuku parecía realmente nervioso cuando entró.
El muy bastardo de su esposo había metido a su amante a la casa, no solo a la casa, sino a su habitación, su territorio, el santuario de su amor.
Ya no solo tenía sospechas, con lo que el radar había indicado, estaba seguro que su esposo lo engañaba.
Por su parte Izuku solo lo miraba confundido, levantándose de la cama para acercarse a su marido.
-¿D-de qué hablas?-Preguntó el pecoso, maldiciendo internamente haber tartamudeado, pero el lazo que tenía con su alfa y esposo se había vuelto inestable de pronto, sentía un fuerte dolor en el pecho que comenzaba a preocuparle.
-¡¡¿DONDE MIERDA ESTÁ?!!-Ante el repentino grito, Izuku retrocedió, asustado de la actitud de su marido.
-¡N-no se de qué estás hablando!-Chilló el peliverde, enojando aún más a el rubio.
Katsuki gruñó y se acercó a Izuku, soltando su aroma territorial. Su pupila se dilató, como la de un gato a punto de atacar y saltó sobre su esposo, inmovilizandolo contra la cama.
-¡Tú eres mío!-Gritó, enseñándole los colmillos a un sonrojado y mareado Izuku.
Las fuertes y territoriales feromonas de Katsuki estaban cumpliendo con su función como alfa, haciendo entrar en un especie de celo a su omega.
-¡¿Entendiste?!-Le gritó, abriendo las piernas de Izuku, completamente perdido en su alfa y los celos que sentía al pensar en su Omega con otro hombre.
-¡A-ah!~... ¡S-sí alfa!... ¡Tu-tuyo!... ¡Sólo t-tuyo!...-Chilló el pecoso, sonrojado, sintiendo las manos de su alfa toquetear sus gordos muslos.
-Voy a follarte tan fuerte justo ahora que ese estúpido alfa saldrá corriendo con el orgullo herido-Murmuró Katsuki, contra los rosados y rechonchos labios de su pareja, amasando sus muslos.
Izuku nisiquiera entendió de que hablaba, pero antes de reclamar, la boca de Katsuki se estampó contra la suya, comiéndole la boca sin darle tiempo a siquiera respirar.
-¡Ka-kacchan!-Gimoteó Izuku, al sentir las toscas manos de Katsuki apretar sus glúteos con insistencia, rosando el pequeño agujerito empapado entre sus nalgas.
-Mío... Mío... Mío...-Susurraba Katsuki, metido en el agujero entre el hombro y la cabeza de Izuku, desgustando la piel del cuello, dejando chupetones, mordidas, lamidas y besos.
-¡Mmm!~ Kacchan... p-por favor...-Dijo Izuku, entre jadeos y gemidos de placer.
-¿Por favor qué?-Preguntó Katsuki-Pidemelo correctamente y enséñale a ese asqueroso alfa quién es tu preferido.
Izuku mordió su labio nervioso, sintiendo su cuerpo tan caliente y necesitado como cuando entraba en sus períodos de celo. No entendía por qué Katsuki hablaba sobre otro alfa, pero estaba tan mareado y desconcertado que no podía pensar correctamente.
-¡Fóllame Kacchan!~-Gritó, atrapando la cadera del alfa con sus pies y acercándola a su cuerpo, para frotarse en la enorme erección de este-¡Nadie más puede llenarme como tú!-Katsuki gruñó ante tales palabras, metiendo dos de sus dedos de golpe dentro de la entrada de su pareja, moviendolos con brusquedad y abriéndolos como tijeras para expandir el apretado esfínter.
-¡Ngm!~ ¡Ah! ¡Kacchan!~-Izuku gimió con fuerza, guiando sus manos a quitar la camiseta del traje que Bakugou aún utilizaba.
Katsuki gruñó enojado, no queriendo apartar sus manos del gordo culo de Izuku, pero aún así levantó las manos para que la camiseta pudiera salir y su fuerte torso quedará expuesto.
Mientras se besaban con fuerza y profundidad, el alfa dirigió sus manos a la camisa que Izuku usaba, para quitarla también, jalando de esta y haciendo saltar los botones que la sujetaban, rompiéndola sin cuidado.
Cuando la camisa ya no estuvo, llevó sus manos a las fuertes piernas de su pareja y retiró el pequeño boxer negros que su esposos tenía ya a mitad de muslo.
Los pantalones y boxers de Katsuki también desaparecieron enseguida, quedándose regados por el suelo de la habitación.
Katsuki se detuvo un momento, admirando el desastre que Izuku estaba hecho aún sin haberlo siquiera penetrado, también escaneó tratando de buscar alguna marca que no fuera de su autoría, suspirando aliviado al notar que Izuku al menos no tenía chupetes ni mordidas de su amante.
El enojo lo invadió nuevamente al pensar solamente en un cuerpo ajendo tocando el de su esposo, metió sus dedos nuevamente dentro de Izuku y no se detuvo hasta que cuatro pudieron entrar sin problema.
El pecoso omega era todo un desastre, la sábana agarrada con fuerza entre sus manos, saliva escurriendo de su boca, los ojos empañados en lagrimitas y la cara toda sonrojada.
Katsuki sonrió ante su obra maestra, sacó sus dedos de Izuku, recibiendo una queja de este y acercó su dura erección a la entrada chorreante de lubricante de su pareja.
-Te voy a joder hasta los sesos para dejarte bien claro a quien le perteneces-Katsuki sonrió con malicia, acomodó a Izuku de una forma cómoda y sin darle tiempo a pensar que decir, se adentró de una fuerte estocada.
-¡AH!~-Gimió Izuku, el dolor mezclándose con el placer que aquel grande y gordo miembro le provocaban.
Con la sangre aún hirviendo en ira por la traición, Katsuki comenzó a moverse sin darle tiempo a acostumbrarse, estocada tras estocada, cada una con más fuerza que la anterior.
—¡Ngh!... ¡Oh!... ¡A-ah!... ¡Ka-chan!—Izuku era un desastre de gemidos y saliva, ante la fuerza aplicada en cada embestida su cuerpo se balanceaba hacia delante y hacia atrás, la cama también lo hacía, dando casi la impresión de romperse en cualquier momento.
Katsuki continuó moviéndose de una manera brutal, su ceño fruncido y los dientes apretados detonaban lo enojado que tanto él como su Alfa se encontraban, furioso tomó el cuello de Izuku y acercó su cara hasta estar lo suficientemente cerca.
—¡Yo soy tu alfa!—Le gritó, pero Izuku ni siquiera logró escucharlo porque sus oídos retumbaban en un pitido insistente y su cabeza daba vueltas sin parar.
Cuando el rubio consideró que era suficiente soltó el blanco cuello de su esposo, dejando la marca de su mano en la zona.
—¡Agh-h mng!—Gimió el peliverde, sus ojos se voltearon hacia arriba y tuvo uno de los orgasmos más fuertes de su vida.
Aún así Katsuki no se detuvo, importándole poco el que Izuku ya hubiese llegado a su orgasmo se siguió moviendo, incluso aumentando su fuerza y rapidez, tomó las piernas del menor y las abrió aún más, encajándose más profundo en ese caliente y húmedo agujero.
—¡E-es-pera!~ ¡Ngh!~—Izuku llevó sus manos al pecho de Katsuki y trató de empujarlo inútilmente, el haberse corrido lo tenía muy sensible y las fuertes embestidas de su esposo le daban la sensación de que en cualquier momento se desmayaría de tanto placer—¡Mgh!~ ¡Ahg!~
Katsuki no tenía la mínima intención de detenerse. Su mente repetía como un bucle el hecho de que su preciado omega le había engañado, su cerebro no hacía más que desquitar su enojo, o tal vez, tener lo que posiblemente sería la última vez con su omega.
Con cada estocada, Izuku soltaba un nuevo gemido de placer, agudo y dulce, como si fuese la más preciosa nota de melodía a los oídos de su Alfa. Verdaderamente, el peliverde no entendía en lo más mínimo a qué se debía el enojo de Katsuki, parecía enojado, con ganas de asesinar a algo, pero también muy triste.
Junto a un fuerte gemido, el omega apretó las sábanas bajo sus manos y contrajo los dedos de sus pies, su espalda se arqueó y si no fuese porque apenas unos minutos antes de había corrido, tal vez lo habría hecho de nuevo.
Aún con la mente revuelta y su cuerpo vibrando por el placer, Izuku se dedicó a observar el rostro dolido y enojado de Katsuki, más que estar disfrutando parecía estar a punto de lanzarse a llorar y gruñirle a quien sea que se acercase. Gotas de sudor corrían por la frente e incluso algunas caían por los rubios cabellos, los dientes fuertemente apretados y el ceño profundamente fruncido.
El omega puso los ojos en blanco y arqueó la espalda con fuerza, Katsuki había golpeado su próstata, y sin piedad, volvió a golpearlo ahí una y otra vez, causando un placer casi asfixiante.
—K-Kacchan.. ngh.. Aa-h... m-más... m-más.. d-despacio..—Gimoteó, sus ojos llorosos por el placer ni siquiera podían enfocar algo, su cabello también estaba completamente húmedo por el sudor y ni que decir de su cuerpo.
Katsuki gruñó y en vez de acatar la petición aumentó la velocidad, golpeando sin parar la zona que conocía volvía loco a su pareja.
—Eres un hijo de puta, Deku—Murmuró, por fin permitió a sus labios soltar algunos jadeos y cerró los ojos sintiendo el orgasmo muy cerca.
Dejó caer casi todo su peso contra Izuku, enterrandose profundo en el apretado interior, continuó embistiendo con fuerza. Su mano se dirigió a la cabeza de su omega y tomadolo por los cachetes, volteó su rostro hacia un lado, dejando expuesto el lugar de la marca.
Con una última embestida que se clavó en el fondo de Izuku, Katsuki encajó los colmillos sobre la marca, reafirmandola, y dejó que una carga de su espesa y fértil semilla se desplegara dentro de las carnosas paredes.
Izuku casi vio el paraíso cuando Katsuki mordió su cuello y sintió los primeros chorros del semen caliente llenarlo, su espalda se arqueó, sus pies se contrajeron, volteó los ojos hacia arriba y con un grito placentero y agudo se vino con uno de los orgasmos más intensos de toda su vida.
Cuando el rubio sintió el último chorro de semen salir de su polla se desplomó sobre su omega, ocultó su cabeza cerca del cuello y lamió la herida, su pupila totalmente amarilla era evidencia clara de lo perdido que estaba en su instinto alfa en ese instante.
Por su parte, Izuku estaba exhausto, su respiración aún era agitada y tenía un pequeño hormigueo en todo el cuerpo. Habría caído inconsciente si no hubiese sentido un suave ronroneo afligido salir de la garganta de su esposo.
Los ojos cerrados de Izuku se abrieron con sorpresa mientras continuaba escuchando el doloroso sonido. A pesar de llevar años casados y conocerse de toda la vida, Izuku no recuerda haber escuchado ni una sola vez que su pareja ronroneara, después de todo el ronroneo en alfas era un expresión de debilidad, y en algunas ocaciones, como en esta, solía sonar herido y triste, justo como el sonido que Katsuki emitía en ese momento.
No tardó mucho para que también comenzara a escuchar pequeños sollozos escapar de los labios del rubio, ahí fue cuando Izuku se dió cuenta de que algo estaba realmente muy mal, el malestar en su cuerpo y el cansancio pasaron a segundo plano cuando entendió que su pareja estaba triste, traicionada y herida.
Los ojos verde bosque se volvieron preocupados y con un pequeño gesto trató de llamar la atención de su esposo.
—Kacchan...—Susurró, suave y delicado, como si tratara de filtrar sus sentimientos a través de palabras.
Katsuki solo soltó un sollozo más fuerte en respuesta y apretó el cuerpo ajeno contra el propio.
—¿Kacchan qué te ocurre?—Murmuró suavecito, posó su mano en los rubios cabellos y los acarició en un vago intento de transmitir apoyo.
El rubio se mantuvo en silencio y luego de unos segundos levantó su cuerpo sentándose en el borde de la cama. Su afligida mirada, ya con el color rojo predominando, se dirigió hacia el suelo. Suspiró, hondo y cansado, cuando el aire llenó sus pulmones se dignó a decir lo que su mente pensaba.
—Quiero el jodido divorcio.
—¿Qué-
—No finjas más, que toda esta mierda me tiene con ganas de vomitar—Afirmó Katsuki, se llevó una mano a la cien y la masajeó, tratando de disipar la migraña.
—N-no en-entiendo...—Respondió Izuku bajito, sus ojos aguados y su pulso completamente alterado.
—Joder deja esa mierda de fingir ser la víctima... Mierda... me siento asqueroso...—Comentó Katsuki en un susurro. Sus ojos se pasearon por su propio cuerpo y luego por el de Izuku, se sentía tan asqueroso al pensar que se había acostado con su esposo momentos después de que estuviera con otro hombre.
—¿K-kacchan d-de qu-e h-ha-blas?—Ante el fuerte comentario, Izuku dejó sus lágrimas salir, confundido y agobiado trató de acercarse a Katsuki, pero este se levantó enseguida, impidiendo el toque.
—Yo te amo, te amo como la mierda desde que tengo memoria.. jamás pensé que podrías hacerme esto, no a mí—Katsuki jaloneó sus cabellos, tratando de evitar que las lágrimas continuaran resbalando por su rostro.
—Kacchan... D-de verdad no sé de qué hablas—La mirada verde esmeralda, cubierta de lágrimas se mantuvo sobre su esposo, sin hallar ni un poco de sentido a las palabras de este.
—¡NO ENTIENDES!—Y Katsuki explotó, cubriendo los sentimientos que tanto odiaba con la ira, como siempre solía hacerlo cuando era un chiquillo inmaduro—¡¿QUÉ PUTA MIERDA NO ENTIENDES BASTARDO?!. ¡¿CREES QUE MEREZCO QUE ME ENGAÑES EN LA PUTA CARA?!
—Kacchan por favor cálmate—Habló Izuku, completamente agitado y con un dolor inimaginable surcando en su pecho.
—¡SE QUÉ FUI UN JODIDO BASTARDO EN EL PASADO! ¡PERO.. per-o a-aún así ... yo...—Su voz fue disminuyendo, las lágrimas no pudieron retenerse más y con un suave sollozo se sentó en el borde de la cama, dispuesto a dejar salir el sufrimiento que su corazón sentía.
—Ka-chan de verd- —Las palabras de Izuku se cortaron de pronto, y aunque Katsuki no lo notó al instante, su mirada se dirigió de pronto hacia el pecoso cuando este soltó un grito de dolor y se sujetó con fuerza el vientre.
—¡Mierda! ¡¿Deku qué pasa?!—Gritó Katsuki comenzando a asustarse.
—¡Agh!—Izuku ni siquiera pudo dar respuesta, su cuerpo se encorvó tratando de mitigar el dolor y no hizo más que seguir soltando lamentos.
Aterrado por la probabilidad de haber dañado a Izuku durante el sexo o lastimarlo a través del lazo, Katsuki rápidamente sujetó al peliverde en sus brazos, lo levantó y sin pensarlo corrió hacia fuera, se montaron en el primer taxi que vio y a toda velocidad se dirigieron al hospital más cercano.
—¡Mierda Deku no te duermas! ¡Joder!—Gritó Katsuki, Izuku estaba sobre su regazo mientras seguía quejándose del dolor y por su estado el rubio reconocía que estaba pronto a caer en la inconsistencia.
Llegar al hospital fue todo un alboroto. Katsuki gritó y gritó maldiciones por la pequeña demora y muy pronto Izuku estuvo dentro de un cuarto de urgencias mientras él esperaba con desesperación a que el doctor saliera.
Fueron exactamente 42 minutos después que una doctora salió por la puerta y llamó a los familiares de Izuku Bakugou. Con todo el caos Katsuki ni siquiera tuvo tiempo de avisar a nadie de la situación, su cabeza daba vueltas y su respiración exorbitantemente agitada era un claro ejemplo de la desesperación que su cuerpo estaba sintiendo, además, sudaba a canteros y de vez en cuando algunas lágrimas se escapaban de sus ojos.
—¡Yo! Soy su esposo—Rapidamente Katsuki se acercó hasta estar frente a la doctora y con el cuerpo temblando en puro terror esperó la respuesta.
—Gracias a Dios no fue nada grave—Comenzó la doctora, observando unos papeles que llevaba en sus manos—Afortunadamente tanto el bebé como el señor Bakugou se encuentras en buen estado. Sufrió una acumulación de emociones demasiado grande que casi le causan un aborto. Por suerte usted supo calmarle un poco con sus feromonas y esto no ocurrió.
Katsuki continuó observando a la mujer en su parloteo como si estuviese prestando atención a lo que decía, cuando en realidad su cerebro había dejado de funcionar cuando escuchó la palabra "bebé" salir de los labios de aquella mujer.
La misma palabra se repetía una y otra vez dentro de su cabeza, en diferente tonos y expresiones. De pronto, fue como si su punto de vista cambiara y nuevos recuerdos volvieran a su cabeza.
Comenzó a analizar toda su vida en el último mes y quiso golpearse la cabeza contra la pared una y otra vez hasta desangrarse cuando se dio cuenta de algunos detalles que no había notado antes.
Cuando Izuku volvía tarde a casa no traía el olor de otro alfa, no, más bien había rastros de Inko y Yagi en su cuerpo.
Por otro lado, recuerda que un día despertó a mitad de la noche y encontró a Izuku dormido en el sofá, extrañamente había una imagen de unos zapatos pequeñitos en la pantalla del celular. Ese día Katsuki no le dio ningún tipo de importancia y se dedicó a cargar el cuerpo de Izuku y llevarlo a la cama para seguir durmiendo.
Respecto a la falta de afecto que tenían, podía ser claramente justificada por el hecho de que estaban atareados con el trabajo y que además, muy pronto sería su cumpleaños y conociendo a su esposo sabía que Izuku tendría planeada una gran fiesta.
Y sobre todo lo más importante. Izuku olía más dulce, como con un pequeño toque de...
Leche.
Justo cómo ocurría con el olor de un omega encinta.
El hecho de que Kirishima se pusiera nervioso cuando mencionó una infidelidad podía ser claramente porque el idiota sabía que Deku estaba embarazado y no sabía cómo apoyarle y a la vez no arruinar la sorpresa.
Su sorpresa de cumpleaños.
Esa misma sorpresa que Deku le dijo que le encantaría no hace tanto tiempo.
Mierda.
Era el mayor idiota que podía vivir sobre la tierra.
—¿Señor Bakugou?—Preguntó la doctora, cuando su interminable monólogo terminó y notó como muy seguramente otra vez no le habían prestado ni una gota de atención.
—Ah...¿ Qué?—Contestó Katsuki, aún tratando de espabilar de todo lo que se había dado cuenta justo en ese momento.
—¿Desea ver a su esposo ahora?
—Si por favor—Respondió cohibido, su mirada se dirigió al suelo y aún parecía seguir analizando todo.
—Muy bien, sígame por favor.
La mujer comenzó a caminar y con el mismo paso Katsuki fue tras de ella. Segundos después se encontraban frente a una puerta de color marrón con una ventanilla de cristal, donde se observaba a Izuku ver a la nada con la mirada obviamente perdida.
—Después de atenderlo lo trasladamos a esta sala, por favor recuerde no hacer al paciente presentar emociones fuertes o podría empeorar y está vez el riesgo de aborto sería aún mayor.
Y junto a una pequeña reverencia de despedida la doctora se fue en un instante.
Katsuki miró hacia la puerta, respiró una, dos, tres y hasta diez veces, tragó saliva y sintiéndose tan nervioso y ansioso como cuando era un niño, por fin abrió la puerta.
Inmediatamente los rubís y esmeraldas se cruzaron.
Aunque Katsuki esperó un rechazo o una mirada de desaprobación, Izuku no hizo más que comenzar a llorar y repetirle que no entendía para nada que había ocurrido esa tarde.
Katsuki se acercó con rapidez, dejó sus feromonas dispersarse para relajar al menor y sin explicación ninguna lo abrazó y comenzó a acariciar su cabello.
Pronto los sollozos desaparecieron y la respiración de Izuku se fue calmando poco a poco.
Cuando Katsuki encontró que su pareja estaba más tranquila, soltó un fuerte suspiró y se sentó frente a Izuku en el borde de la camilla, tomó el níveo rostro entre sus manos y con una caricia comenzó a relatarle a Izuku todos los malestares y pensamientos incorrectos que le habían atacado durante esas semanas, le pidió infinidad de veces perdón por dudar del gran amor que se tenían y de alguna forma acabó de rodillas en el suelo, sin permitirle a su esposo objetar o mencionar algo, entrelazó sus manos y entre súplicas le rogó que no le pidiera el divorcio.
Cuando Katsuki detuvo su hablar, con su mirada clavada al suelo y aún de rodillas, Izuku lo levantó con sus látigos negros y una vez más lo sentó en la cama.
—Eres un alfa muy estúpido Kacchan—Comenzó Izuku, Katsuki estuvo a punto de volver a disculparse pero solo con una mirada de su pareja entendió que lo mejor era guardar silencio—Me siento un poco mal porque hayas dudado de mí de esa forma, y por supuesto dormirás por unas cuantas semanas en el sofá hasta que el enojo se me pase—La explicación del pecoso siguió y Katsuki tuvo que tragar en seco en cuanto entendió que había herido los sentimientos de Izuku y lo había hecho enojar, mucho.
—Aún así, debo admitir que actué de una forma bastante rara en este último tiempo y que también al tener una lazo tan fuerte, tú estás incluso más inestable que yo en esta primera etapa del embarazo—Terminó Izuku, le sonrió de una forma dulce a su pareja y acarició el robusto rostro que tanto amaba.
Katsuki fue curvendo su boca poco a poco hasta que una orgullosa sonrisa se plasmó en su rostro.
—Mierda, voy a ser papá—Afirmó, cómo tratando de asimilarlo todavía.
Izuku amplió aún más su sonrisa y asistió con energía. Katsuki permaneció en silencio algunos segundos y luego se lanzó para estrechar al pecoso entre sus brazos y llenarlo de muchos besos.
—Disculpáme por todo lo que hice y dije hoy Deku, de verdad yo pensé de una forma tan horrible y dudé de tí de esa manera cuando no has hecho más que demostrarme cuanto me amas, entenderé si no puedes perdonarme y las cosas entre nosotros cambian un poco, pero te agradezco con toda mi alma que al menos me des la oportunidad de permanecer a tú lado—Murmuró con los ojos acuosos y colocó una mano en el vientre de Izuku, acariciándolo—Y también de nuestro bebé.
—Escucháme Kacchan, no quiero que te sientas culpable por nada de esto, lo único que hiciste mal fue gritarme y decirme esas cosas, pero entiendo que estabas alterado y perdido en tu alfa, nada, escucha, absolutamente nada va a cambiar entre nosotros porque te amo, sé que tú me amas y amaremos mucho a nuestro hijo en camino—Contestó Izuku, acercó sus labios y los unió con los de su esposo en un beso dulce y lleno de amor.
—Te amo Deku.
—Lo sé, yo también te amo.
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El día del cumpleaños de Katsuki fue perfecto, dieron la gran noticia y disfrutaron en familia.
A pesar de la amenaza de dormir en el sofá, el rubio solo lo hizo un par de veces, pues Izuku era incapaz de dormir sin abrazar el fuerte cuerpo de su esposo mientras dormía.
El tiempo fue pasando con rapidez, fueron 10 largos meses llenos de dificultades que juntos lograron pasar sin mucho problema.
Fue así que justamente un 14 de febrero su primer hijo llegó a sus vidas. Fue un San Valentín agitado, pero innegablemente lleno de muchísima felicidad.
Katzuro Bakugou fue un hermoso bebé de rulos rubios cenizos, ojos rasgados y verdes y unas pocas pecas salpicando su rostro. Un niño que cautivó el corazón de toda una familia, pero principalmente de Katsuki e Izuku, los padres más felices en el universo.
—Joder es tan lindo que quiero protegerlo por siempre—Susurró Katsuki, dos meses después del nacimiento de su pequeño mientras lo observaba dormir, junto a su esposo.
—Kacchan las groserías—Regañó Izuku, igual de embelesado que su esposo.
—Lo siento—Respondió, abrazando el cuerpo de su esposo y llenando de besos sus cachetes—Gracias por darme el hijo más precioso e increíble del mundo, amor.
—Fuimos los dos Kacchan, pero aún así, fue todo un gusto, tal vez algún día te de otros.
—5 bebitos más serían perfectos—Murmuró el rubio mientras acariciaba los rolos verdes de su esposo.
—Ni lo pienses—Respondió Izuku de inmediato—Pero, unos 2 más no estarían mal.
—Como el amor de mi vida diga— Contestó Katsuki con una sonrisa en su rostro.
—Te amo—Susurró Izuku y plantó un beso en los labios de su amado.
—Yo te amo aún más—Dijo Katsuki en respuesta y besó una vez más a su esposo.
Y los mimos hubieran continuado si el llanto de un bebé hambriento no les hubiese interrumpido.
—Tranquilo Katzu-chan—Murmuró Izuku con una sonrisa, cargando al bebé y desabrochando su camisa para pegarlo a su pecho—Mamá y papá están aquí y te aman muchísimo.
—Y te amaremos—Agregó Katsuki con una sonrisa de orgullo al observar a su pecoso esposo dar de alimentar a su hijo con tanta devoción.
—Por siempre—Terminó Izuku, recibiendo un beso de Katsuki, quién abrazó a su esposo por la espalda y observó también como su hijo se alimentaba.
Una familia feliz y por fin completa.
"Fin"
Holaaaa
Espero que hayan disfrutado de este One Short que disfruté mucho escribir. (~ ̄³ ̄)~
Díganme qué les pareció aquí en comentarios.
Se que es algo corto pero a mí parecer me gustó bastante cómo quedó.
PD: el embarazo fue durante 10 meses porque Izuku es un omega masculino y en esta historia este es su tiempo de gestación (tenían que ser 10 meses para que naciera el 14 de febrero XD)
Cómo seguro algunos habrán notado la intención de este One short en un principio era ser especial por el cumpleaños de Bakugou del año pasado, pero la inspiración se me fue y no lo terminé nunca :D