El Omega Tirano

Sinopsis

Un hermoso omega joven y tirano gobierna con mano dura a las pequeñas sectas. Sin embargo la vida da muchas vueltas y el que una vez fue el líder más temido y poderoso será también el más odiado y perseguido. ¿Podrá Wang Yibo tener su final feliz o tendrá que pagar por sus tiranías?

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
MissGallith
Estado:
Completado
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

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Las campanas sonaron alegremente al mediodía anunciado el nacimiento del primogénito del líder de sectas y de Gusu; Wang Hong Leung.


Minutos antes, dentro de la habitación, la mujer apenas se mantenía consciente después de haber pujado con fuerza a su recién nacido. El líder estaba a su lado tratando de darle calma con sus feromonas a su omega.


Cuando la doctora Qing terminó de limpiarlo y asegurarse que todo estaba en orden con la criaturita, se la entregó a la mujer mientras su ayudante comenzaba a limpiar con sumo cuidado a la madre.

El líder esperó ansioso los comentarios de la experimentada doctora.


- Es una niña. - Dijo la mujer.


- ¡Ah una niña! - Sonrió el líder Wang. - ¿Escuchaste, cariño? Una hermosa y sana niña. - Le dio un dulce beso a su esposa en la frente. - ¡Que suenen las campanas! - Ordenó.


El adolescente Lele al escuchar a través de la puerta la indicación corrió a avisar a los demás sirvientes para que sonaran las campanas anunciando el esperado nacimiento.

Todo era alivio y alegría en aquella gran habitación donde había nacido la primogénita Wang, hasta que...


- Umm doctora Qing... - Le llamó Fanxing.


- ¿Que pasa A-Xing? - La mujer se acercó a él al ver su confundido semblante.

Echó un vistazo y enseguida palpó dentro de la mujer con mucho cuidado. - Hay otro... - Dijo frunciendo el ceño.


- ¿Otro? ¿Otro hijo? - El líder no cabía de la emoción, su hermosa esposa estaba dándole dos bebés a la vez y él no podía estar más feliz. - ¡Los cielos nos han bendecido finalmente!


- Oh... - La omega intentaba mantener su sonrisa y la calma pero estaba extremadamente cansada y dolorida.


- ¿Qué pasa? - Preguntó el líder Wang al ver el semblante de la doctora y su asustado ayudante.


- ¡Aah! - Se quejó se pronto la esposa del líder lo que causó el llanto de la recién nacida.


- Cariño, ¿qué ocurre?


- M-me duele mucho... ¡Ah! - Pegó otro grito, nada comparado con el nacimiento de la primera bebé que si bien fue doloroso y un tanto largo  esta vez parecía que la mujer estaba sufriendo un gran dolor.


- Fanxing, trae más medicina.


El nervioso chico se apresuró y acercó la medicina a la omega para que esta tomara un para aliviar un poco su malestar.


- Beba, mi señora.


- No, no quiero... quiero que lo saquen. - Lloriqueó de dolor y el líder Wang entró en pánico al ver a su mujer cada vez más pálida. Algo no olía bien.


- ¡¿Que espera?! - Le preguntó en un grito a la doctora. - ¡Hágalo nacer ya!


- Es que... el bebé está al revés.


- Sáquelo por favor... - Gimió la mujer que palidecía más y más. Pujó.


- No puje más, provocará una hemorragia. ¡Fanxing, más paños y agua tibia!


- S-si...


- Por favor... - Lloró la omega.


- ¡Haga algo! - Ordenó Wang. - Sus feromonas no causaban el efecto deseado.


- El bebé no viene bien... está al revés y no se mueve, probablemente tiene el cordón enredado, debo cortar. - Miró al alfa. - Fanxing, prepara todo para una cesárea.


- ¡La vas a lastimar! - Gruñó.


- Líder, el bebé debe salir ahora, no se mueve y no puede nacer naturalmente ya que provocaría más dolor y una posible hemorragia, ambos estarán en peligro, si puja y sale el bebé puede ser más peligroso para ambos.


- Sa-salvalo. - Gimió. - Por favor... - Ya no podía más la omega.


- ¡No, sálvela a ella! - Ordenó suplicante. El caos de las feromonas del alfa incomodaban a los presentes, no había podido controlarlas porque no estaba en calma, todos podían olfatear el miedo, su fuerte líder por primera vez estaba en completo caos.


- No, mi bebé... tiene que... vivir... ambos... - Le suplicó a su marido.


- Tú tienes que vivir por nuestra hija, por nosotros. - Besó a su amada omega todavía sosteniendo en sus brazos a la pequeña bebé que tampoco paraba de llorar.


- No podría... vivir sin mi bebé... - Un momento después pujó con fuerza y una parte del bebé se asomó, sin embargo aquello provocó una hemorragia que la doctor ahora intentaba controlar.


- ¡Yo no puedo vivir sin tí! - Lloró. Aunque era un líder muy fuerte, su única debilidad era su amada esposa, su omega destinada.


- Pro-prométemelo. - Susurró apenas laudible.


- No me pidas eso...


- Trataré de salvarlos a ambos. - Dijo la doctora intentando sacar al bebé de una vez mientras la mujer perdía más y más sangre.


En un último empuje, la mujer pujó lo más fuerte que pudo y la doctora Qing sostuvo con cuidado el cuerpecito inmóvil del bebé que efectivamente tenía el cordón enredado en su cuellito y su rostro estaba morado por la falta de oxígeno, el pequeño bebé no respiraba.


- ¡Ayúdame Fangxin! Detén la hemorragia. - Dijo mientras ella sostenía al bebé intentando reanimarlo.


- ¡Mi esposa! ¡Sálvela a ella!. - Ordenó con su voz el líder al ver que su esposa lucía cada vez peor.


La doctora sin opción, le entregó el bebé a su ayudante y se acercó para intentar detener la hemorragia de la mujer pero las cosas no lucían nada bien, el ritmo cardíaco de la mujer se aceleró. El cuerpo de la omega no resistiría, había sido un embarazo de alto riesgo de principio a fin y debido a la edad de la mujer, su matriz ya no pudo soportar más y mucho menos por la manera forzada en la que nació su segundo bebé.

Fanxing estaba más que nervioso, aunque lo intentó no podía reanimar al bebé pero la doctora estaba atendiendo a la esposa del líder que se desangraba ya casi inconsciente mientras su esposo sollozaba con la bebé en sus brazos y besaba repetidamente a su esposa mientras le susustraba que no lo dejara, que no podría vivir sin ella.


La doctora Wen Qing, no sabía si darle prioridad a ella o al bebé, parecía que no podría salvarlos a ambos, así que tomó al bebé inmóvil y lo acercó a su madre, la mujer pudo ver a su pequeño y haciendo un último esfuerzo besó su cabecita y le susurró:


- Vive... - Exaló su último aliento y el bebé inconsciente por fin respiró una gran bocanada del oxígeno que su madre le brindó.


- ¿Lan... Yi? - Susurró descolocado el líder Wang al sentir su lazo debilitándose.


El corazón de la mujer dejó de latir, entonces el pequeño y frágil bebé comenzó a llorar con fuerza haciendo que su hermana en los brazos de su padre llorara aún más fuerte al escuchar ese llanto desgarrador.


La doctora Qing intentó por todos los medios reanimar a la omega, sin embargo luego de un rato se rindió y simplemente dijo:


- Lo siento, líder Wang... no pude salvarla. - Dijo arrodillándose frente a él.


Los bebés aún lloraban desconsolados pero el líder no parecía estar ahí en ese momento, no podía apartar la mirada de su bella esposa ahora fallecida. Su hermoso vínculo con Lan Yi no estaba más.

De pronto, el grito desgarrador de un alfa clamando con enorme dolor el nombre de su omega resonó por todo el lugar así como el llanto de los pequeños gemelitos.


Así fue que en el nacimiento de los gemelos Wang, su madre, Lan Yi la esposa omega del líder Wang, falleció.


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